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miércoles, 19 de febrero de 2014

HABLA EL P. PINAUD - PARTE 8

Ya he dicho suficiente de este proceso político pero ustedes podrán saber todo leyendo el libro que publicó  los procesos íntegros de los Padres Salenave y Pinaud.
Rápidamente algunas palabras sobre los siguientes acontecimientos:
El pasado 8 de noviembre, el Padre Nely les dijo a los priores de Francia que se debería restaurar la unidad.
Ese mismo 8 de noviembre, mientras que el Padre Nely decía eso: el superior de Distrito de Austria –después de haberlo olvidado por descuido durante una semana en su oficina- me remitió mi sentencia que anunciaba que estaba suspendido a divinis. Esta sentencia ¿ayudaría a restablecer la unidad? Podemos dudarlo, pero esta condenación, después de todo, solamente le concierne a un individuo.
Un hombre muerto, no pone en peligro a la sociedad.
Pero los acontecimientos no se detienen allí –hay que constatarlo, las acciones para la restauración de la unidad se multiplican por parte de Menzingen.
Un mes después de mi sentencia, el 12 de diciembre, otro cofrade recibió un nuevo ataque: El Padre Pivert recibió una prohibición para difundir su libro: Monseñor Lefebvre, nuestras relaciones con Roma.
Alrededor de 3000 ejemplares fueron vendidos desde su aparición en julio de 2013 –es por lo tanto un gran éxito de librería que manifiesta que esta trabajo era esperado y respondía a una necesidad real.
3000 ejemplares de un libro de 380 páginas sin imágenes, en una época en donde la lectura no es una actividad muy popular, además de un tema que no es particularmente atrayente… es un resultado muy significativo.
¿Por qué entonces intervino Monseñor Fellay, seis meses después de su aparición, es decir, en un momento en que el tiempo de difusión estaba casi terminado, para declarar la prohibición y condenar el contenido que, según él, falsearía la posición de Monseñor Lefebvre.
¿Cuál posición? La posición de Monseñor Lefebvre respecto a un acuerdo con Roma.
Según esto el Padre Pivert interpretó falsamente la posición de Monseñor Lefebvre, este es el juicio del Superior General seis meses después de la publicación del libro y después de haber fracasado él mismo, en su tentativa de un acuerdo práctico con Roma sin acuerdo doctrinal previo.
Hablo en condicional voluntariamente pues la motivación de Monseñor Fellay no está fundada en un trabajo personal –en todo caso el no transmitió este trabajo, si lo hay- sino en una crítica anónima que se le envió al autor del libro como justificación de la sanción.
Es interesante señalar que el Padre de Cacqueray escribió en su famoso comentario oficial de la Declaración del 27 de junio respecto al libro del Padre Pivert:
 “Señalo que el libro del Padre Pivert no fue prohibido de difusión por la Casa general. Es un rumor sin fundamento, transmitido por el señor Max Barret, que afirmó que yo dejé que se vendiera contra la autorización de nuestros Superiores. La realidad es que nuestros Superiores no me pidieron retirar este libro de difusión. Le pedí al señor Barret que rectifique esta inexactitud”.

¿No les dan ganas de reír?
¿Qué le pedirá el Padre de Cacqueray al señor Barret ahora?
Ahora el Padre de Cacqueray explica que este asunto debió permanecer interno en la Fraternidad y permanecer discreto cuando le reclamó al Padre Pivert el haber enviado a todos los cofrades –para información- la carta de Monseñor Fellay y el documento anónimo adjunto.
El Padre de Cacqueray explicó que él deseaba arreglar este asunto en la obediencia y la cortesía y no lo dudo, también con buen humor… ¿Se da cuenta el Padre de Cacqueray que cada día se compromete más?
Además esta discreción me sorprende, pues parece olvidar la reparación después de los 3000 fieles que adquirieron el libro. Si realmente el Padre Pivert ha falseado la posición de Monseñor Lefebvre en este libro, la verdad debe ser restablecida públicamente… por lo menos 3000 lectores hubieran sido engañados, lo que me parece muy grave.
Tanto peor por los lectores engañados por un libro que interpreta falsamente la posición de Monseñor Lefebvre, lo que importa no es la reparación sino la condenación interna…
¿Por qué?
El Padre Jean nos explica de manera sencilla en su sermón del 26 de enero cuando afirmó que: La condenación del libro del Padre Pivert es porque él defiende el antiguo principio. No hay que buscar otras causas, es porque defiende el principio que tuvimos durante 25 años y que ahora ha sido abandonado. Es por eso. Por lo tanto, si ustedes comprenden esto, ustedes comprenderán muchas cosas concretas, prácticas”
¿Cuál es este antiguo principio? Es este:
No al acuerdo práctico sin un acuerdo doctrinal previo… este fue el único principio oficial hasta 2010. Mi estancia en Jaidhof me permitió releer todos los editoriales de Cor Unum desde 1994, es decir, desde que Monseñor Fellay es Superior General.
Y puedo demostrarles que este principio, que fue el de Monseñor Lefebvre, fue también el de Monseñor Fellay, lo que nos inclina a pensar que el Padre Pivert no ha “interpretado falsamente la posición de Monseñor Lefebvre”…
Continúa...