English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

sábado, 18 de agosto de 2018

LA FSSPX SE SIGUE MUNDANIZANDO


Angelus Press invita a su nuevo ciclo de conferencias “¿Qué dice realmente la Iglesia sobre la vida?" ,que tendrá lugar del 12 al 14 de octubre en la ciudad de Kansas, en el hotel Hilton. Extracto:
"Este año se cumple el 50º aniversario de la encíclica Humanae Vitae, que es el impulso para el tema de la conferencia de este año: "¿Qué dice realmente la Iglesia sobre la vida? El conferencista principal, Mons. Bernard Fellay, regresa a la conferencia por primera vez en cinco años.Cada mañana comienza con el Sacrificio de la Misa, y continúa con un balance de interesantes conferencias, comidas gourmet, y tiempo libre para hablar con amigos o comprar en varios comercios de productos artesanales. Las actividades en grupo incluyen trivias el viernes por la noche, encuentros sociales el sábado por la noche con cocteles y aperitivos, y el domingo una velada para concluir los eventos del fin de semana.Ya sea que usted sea nuevo en el catolicismo, nuevo en la Tradición, o un asistente de mucho tiempo, la Conferencia de la Tradición Católica es la oportunidad perfecta para aprender, relacionarse con católicos de ideas afines, y renovar su Fe para el año venidero".




El precio, en oferta, es la cantidad de 350 dólares americanos. Con su inscripción tendrá derecho a las conferencias, comidas, eventos y a la cena de presentación del sábado.
El paquete de 299 dólares americanos “sólo está disponible si usted es un sacerdote o religioso que trabaja con la Fraternidad San Pío X. Si usted pertenece a una casa u orden religiosa aprobada canónicamente, por favor contáctenos al 1-800-966-7337 o conference@angeluspress.org para más detalles. Sacerdotes y religiosos pueden inscribirse gratuitamente, pero están subvencionados por donaciones”.
Los paquetes no incluyen el hotel, pero la FSSPX ha hecho un convenio con el Hotel Hilton, según lo que se lee entrando acá:

"Renuévese después de un largo vuelo con una buena comida y bebida en el bar y restaurante. Cene en la cocina regional, incluyendo cerdo asado a la parrilla y bistec de Kansas City en un ambiente informal. Disfrute de un estimulante ejercicio en el gimnasio o zambúllase en la piscina interior/exterior. El Hilton ofrece 345 habitaciones y suites elegantemente amuebladas: 100% No Fumador WiFi Cama Hilton Serenity: colchón de apoyo con almohadas de plumas y/o espuma. Sábanas de 250 hilos. Escritorio de trabajo altamente funcional con silla de escritorio ergonómica. Pantalla plana HDTV. Mini refrigerador. Teléfono de 2 líneas con altavoz y correo de voz automatizado. Reloj despertador iHome. Cafetera Cuisinart® con café y té de primera calidad. Amplia bañera de granito superior. Comodidades de baño exclusivas. Caja fuerte en la habitación. Tabla de planchar y plancha. Secador de pelo. Ventana de suelo a techo".


COMENTARIO ELEISON Número DLXXIX (579) - 18 de agosto de 2018


Videojuego Amañado – I
Toda la política, la economía, la paz y la guerra –
Todo se remite a Cristo, en contra o a favor.
La caridad ciertamente ruega por el nuevo Superior General de la Fraternidad de San Pío X para que Dios le dé la perspicacia y la fuerza para volver a poner a la Fraternidad en el curso fijado para ella – y para el bien de la Iglesia Universal – por Mons. Lefebvre, pero el P. Pagliarani puede que ni siquiera tenga el deseo de hacer algo así. Siendo realistas, a nivel humano, las indicaciones son que está en la misma longitud de onda que Mons. Fellay, y que su elección como Superior General fue el plan conjunto de Roma y de Mons. Fellay para el Capítulo si el propio Mons. Fellay no conseguía ser reelegido, como ha sido el caso. El trato pudo ser el siguiente: si el P. Pagliarani cuidara los intereses de Mons. Fellay, Mons. Fellay, en caso de necesidad, promovería su candidatura a Superior General. He aquí algunos indicios de que los dos están conspirando para poner a la Fraternidad Tradicional bajo la Roma Conciliar –
* En el Capítulo General intermedio (no electivo) de 2012, se informó que fue el P. Pagliarani quien salvó a Mons. Fellay de los devastadores argumentos presentados al Capítulo para su destitución y su reemplazo como Superior General. El P. Pagliarani dijo al Capítulo que no debían abofetear al Superior –y el débil Capítulo pasó directamente a otros asuntos.
* Poco después de ese Capítulo el P. Pagliarani fue promovido – premiado? – por Mons. Fellay con el elevado cargo de Rector del Seminario de la Fraternidad para América Latina en La Reja, Argentina. Allí se ha oído al P. Pagliarani criticar a quien no entiende la necesidad de un acuerdo entre la Fraternidad y Roma – la misma política de Mons. Fellay.
* Es de esperar que algún día sepamos con certeza cómo fue que los dos “Consejeros” fueron añadidos al Consejo General de la Fraternidad, poniendo así a Monseñor Fellay cerca de la sede del poder en la Fraternidad de la cual acababa de ser destronado unos días antes. Pero ¿es probable que los demasiado dóciles y respetuosos Capitulares hubieran votado a favor de tal medida si ésta no fuera agradable al nuevo Superior General? De hecho, ¿si no la hubiera propuesto el propio P. Pagliarani?
Tales cuestiones siguen siendo especulaciones hasta que se den a conocer los hechos, pero no son especulaciones vanas, porque sobre el curso de la Fraternidad en los próximos años depende en gran medida el de la Iglesia Universal. ¿Se convertirá de nuevo la Fraternidad en el baluarte central de la resistencia a la apostasía conciliar que causa estragos en la Iglesia, o se unirá a ese movimiento de apostasía? Dentro de la Iglesia oficial, la Fraternidad siempre fue numéricamente insignificante en comparación con todas las demás instituciones que componen la Iglesia Universal, pero la fidelidad única de la Fraternidad a la doctrina católica y a los sacramentos de todos los tiempos, siendo abandonada o pervertida por los más altos funcionarios de la Iglesia, hizo de la Fraternidad una fuerza a ser tenida en cuenta. La postura del Arzobispo en la Verdad lo hizo temible. Los Papas Conciliares no pudieron tragarlo ni escupirlo. Hace tiempo que ellos se han tragado y comido a Mons. Fellay.
El tiempo dirá cómo manejará el P. Pagliarani sus tremendas responsabilidades. Mientras tanto rezamos por él, pero no estamos humanamente esperanzados. El riesgo es demasiado grande de que los líderes de la Fraternidad sigan al resto de los líderes del mundo, y conviertan a la Fraternidad en un “videojuego amañado”, como bien dice alguien del mundo de hoy. Para castigar a la humanidad que abandona a Dios en todas partes, Él está dando poder a Sus enemigos para desarraigar los últimos restos de Cristo y de la civilización cristiana. Sin embargo, al menos todavía por un tiempo, las apariencias de Cristo y de su Iglesia deben ser mantenidas hasta que ya no despierten nostalgia en los hombres que están siendo descristianizados. De ahí el video juego carente de realidad bajo las apariencias que se desvanecen. De ahí la manipulación de las elecciones y de los Capítulos para instaurar el Nuevo Mundo Valiente, sin Cristo ni Dios.
Lástima, para estos pobres enemigos. Dios existe, ¡y Nuestro Señor va a golpear!
Kyrie eleison.

ACERCA DEL ÚLTIMO GRAVÍSIMO ESCÁNDALO DEL CLERO CONCILIAR Y SODOMITA


El castigo de Sodoma y Gomorra


Fuente: Rorate Caeli vía Adelante la Fe (extracto)

A continuación damos un resumen pertinente del informe final del gran jurado que investiga los «generalizados abusos de menores en seis diócesis de la Iglesia Católica de Pennsylvania»:

La investigación ha sacado a la luz un encubrimiento institucional generalizado de abusos sexuales por todo el estado. A partir de investigaciones realizadas en las diócesis de Altoona-Johnstown y Filadelfia en anteriores ocasiones por otros grandes jurados, las del  40º Gran Jurado estatal abarcaron las diócesis restantes: Allentown, Erie, Harrisburg, Greensburg, Pittsburg y Scranton, poniendo de manifiesto el panorama completo de abusos ubicuos en diócesis de todo el estado. El Gran Jurado averiguó lo siguiente:
–301 sacerdotes católicos identificados como abusadores sexuales de menores mientras eran ministros activos de la Iglesia.
–Informes detallados de más de 1000 menores víctimas de agresiones sexuales por parte de sacerdotes. El gran jurado señaló que creía que las verdaderas cifras de víctimas ascendían a varios millares.
–Autoridades eclesiásticas, obispos y otros prelados incluidos, tenían conocimiento de los abusos perpetrados por sacerdotes pero por norma los encubrían a fin de evitar escándalos, demandas judiciales contra sacerdotes y el pago de compensaciones económicas por parte de las diócesis.
–Sacerdotes cometían abusos sexuales a menores y eran destinados más tarde a otras parroquias mientras los feligreses desconocían que había abusadores entre ellos.
En sus 884 páginas, el informe del gran jurado documenta numerosos casos de agresiones sexuales y violaciones de menores a manos de sacerdotes, junto con el encubrimiento de las autoridades eclesiásticas. Entre otras cosas:
–En la diócesis de Erie (se enumeran 41 sacerdotes), el padre Chester Gawronski masturbaba a menores asegurándoles que «era una forma de comprobar que no tenían cáncer». Gawronski facilitó al obispado una lista de 41 posibles víctimas, y confesó numerosos abusos. A pesar de todo, entre 1987 y 2002 permaneció en el ministerio activo, siendo reasignado en varias ocasiones a otras parroquias.

–En la diócesis de Allentown (se enumeran 37 sacerdotes), el padre Michael Lawrence dio un masaje tan brusco en los genitales a un muchacho de 12 años que le hizo sentir dolor. Pidió ayuda a un superior, reconociendo que había abusado de un menor, y se tomó nota de ello en una circular confidencial. Aun después de haber reconocido el hecho, la diócesis dictaminó que la experiencia no causaría necesariamente un trauma terrible al chico. Tres obispos en total mantuvieron a Lawrence en su ministerio.
–En la diócesis de Greensburg (se enumeran 20 sacerdotes), el padre Raymond Lukac dejó embarazada a una chica de 17 años, falsificó la firma de otro clérigo en un certificado de casamiento y procedió a facilitar el divorcio de la muchacha poco después de que diera a luz. Pese a todo ello, Lukac permaneció en su ministerio mientras la diócesis buscaba un obispo comprensivo en otro estado para que acogiera al  degenerado ocultándolo a la justicia.

–En la diócesis de Harrisburg (se enumeran 45 sacerdotes), el padre Joe Pease agredió sexualmente a un muchacho en repetidas ocasiones mientras la víctima tenía entre 13 y 15 años. Pease reconoció a las autoridades diocesanas que en una ocasión se encontró a la víctima desnuda en el piso superior de la rectoría, pero lo llamó una chiquillada. En una nota confidencial, el obispado señaló: «Estamos en un callejón sin salida; hay acusaciones pero no reconoce haber cometido el hecho», antes de someterlo a un tratamiento dirigido por las autoridades eclesiásticas y permitirle volver al ministerio activo por otros siete años.

–En la diócesis de Pittsburg (se enumeran 99 sacerdotes), un grupo de al menos cuatro sacerdotes establecieron vínculos emocionales con varios muchachos y abusaron más tarde de ellos. Practicaban el sadismo y la violencia sexual con sus víctimas, con látigos incluidos. Un joven de 17 años fue obligado a subirse de pie desnudo a una cama en la rectoría y posar como Cristo en la cruz para los sacerdotes. Tomaron fotos de la víctima y las añadieron a una colección de pornografía infantil que producían y compartían en los predios de la iglesia.
–En la diócesis de Scranton (se enumeran 59 sacerdotes), el padre Thomas Skotek violó a una joven dejándola embarazada y se ocupó de ayudarla a abortar. El obispo James Timlin expresó sus sentimientos en una carta: «Está pasando por un momento muy difícil, y comprendo su malestar. Comparto su dolor».
La carta no iba dirigida a la víctima, sino al violador.!!!!!
La Procuraduría General de Pennsylvania ha creado toda una una página web con el informe y todos los detalles.
***
La mayor parte de los espeluznantes sucesos tuvieron lugar durante los pontificados de Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Algunos sucedieron antes. Estos horrendos episodios no son sino lo que se ha podido averiguar en apenas seis diócesis de un estado de un país: la putrefacción está muy generalizada.

jueves, 16 de agosto de 2018

REACCIÓN ANTE NUEVO ESCÁNDALO DEL DEMOLEDOR FRANCISCO

Académicos piden a cardenales que aconsejen al Papa que retire el cambio sobre la pena de muerte

Cuarenta y cinco filósofos, teólogos y escritores han firmado un llamamiento abierto al colegio cardenalicio en el que solicitan a los cardenales que aconsejen al Papa que retire el cambio del Catecismo por el que se pasa a considerar la pena de muerte como inadmisible.

LEER NOTICIA ACÁ

lunes, 13 de agosto de 2018

DONDE NO HAY ODIO A LA HEREJÍA, NO HAY SANTIDAD



El colmo de la deslealtad para con Dios es la herejía. Es el pecado de los pecados, lo más odioso de las cosas que Dios contempla desde el cielo en este mundo malvado. Apenas entendemos, sin embargo, lo detestable que resulta. Es la contaminación de la verdad de Dios, la peor de las impurezas.
Aun así, no le damos importancia. Contemplamos la herejía y permanecemos tranquilos. La tocamos y no nos estremecemos. Nos mezclamos con ella y no sentimos temor. Vemos cómo afecta a cosas sagradas y no tenemos sensación de sacrilegio. Aspiramos su olor y no mostramos ninguna señal de rechazo o asco. Algunos buscamos su amistad e incluso atenuamos su culpa. No amamos lo suficiente a Dios como para airarnos por causa de su gloria. No amamos lo suficiente a los hombres como para tener con ellos la caridad de decirles la verdad que necesitan sus almas.
Habiendo perdido el tacto, el gusto, la vista y todos los sentidos celestiales, podemos habitar en medio de esta plaga odiosa, con tranquilidad imperturbable, acostumbrados a su vileza, presumiendo de lo liberales que somos, incluso con cierta diligente ostentación de simpatía y tolerancia.
[…]
Nos falta devoción por la verdad como verdad, como la verdad de Dios. Nuestro celo por las almas es exiguo, porque no tenemos celo por el honor de Dios. Actuamos como si Dios tuviera que felicitarse por nuestras conversiones, en lugar de como almas temblorosas, rescatadas por un despliegue de misericordia.
Contamos a los hombres medias verdades, la mitad que más se ajusta a nuestra pusilanimidad y a su engreimiento, y después nos preguntamos por qué son tan pocos los que se convierten y por qué, de esos pocos, tantos apostatan. Somos tan débiles que nos sorprendemos de que nuestras medias verdades no tengan el éxito de la verdad completa de Dios.
Donde no hay odio a la herejía, no hay santidad”.
P. Frederick William Faber, The Precious Blood, 1860
______________________
El P. Faber, anglocatólico converso del anglicanismo, dijo hace mas de siglo y medio lo que hoy nadie se atreve a decir y, por eso mismo, necesitamos desesperadamente escuchar: la fe es lo más valioso que tenemos y el hecho de que seamos incapaz de indignarnos cuando se adultera no es señal de que somos muy tolerantes y misericordiosos. Es señal de que hace tiempo que perdimos esa fe y nuestra sal ya no sabe a nada.
Precisamente porque la fe es lo que nos salva, la Iglesia no tiene misión más importante que conservar sin contaminación esa fe que vale más que el orotransmitida a los santos de una vez para siempre. Con ella nos jugamos lo más serio que tenemos, de ella depende el camino que tomemos: la vida sin fin o la muerte eterna, la Verdad que libera o el error que esclaviza, el Amor divino o el pecado del hombre, la gracia que salva o la desesperanza del esfuerzo inútil. Por eso los mártires mueren antes que renunciar a la fe, por eso los misioneros han ido al fin del mundo a anunciarla. Y por eso hoy nuestra Iglesia agoniza en tantas partes del mundo, porque hemos dejado de creer que la fe vale más que la vida.
La herejía no es un tema abstracto propio de teólogos, una sana muestra de pluralismo o una inevitable evolución de la doctrina, como tantos pretenden. Es, en realidad, un engaño diabólico y mortal, que nos impide conocer al verdadero Cristo, lo sustituye por un falso cristo inventado por nosotros y destruye la vida que Él quiso regalarnos con su sacrificio en la Cruz. Si no la odiamos es porque somos tibios y, además, tontos.

domingo, 12 de agosto de 2018

SERMÓN DEL DOMINGO XII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS - P. TRINCADO



Preguntó, entonces, el doctor de la ley ¿pero quién es mi prójimo? El doctor de la ley, en su soberbia, no creía que hubiera alguien que pudiera ser su prójimo o próximo (esto es, cercano), porque pensaba que nadie podía compararse con él en cuanto a la justicia o santidad. Demostraba, con esta pregunta, carecer de amor al prójimo; y en consecuencia, también de amor a Dios, porque el que no ama al hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve (1Jn 4, 20). En lo que sigue, Cristo le enseña a no pensar que, por ser justo, no tiene prójimos. Como si le dijera: todos los hombres te son próximos, son tus prójimos. Hazte tú, pues, próximo a ellos por la caridad: ayúdales y cuida de ellos. Y a este fin dijo la conocida parábola del samaritano.

Entonces dijo Jesús: un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Este hombre, según San Agustín,  representa a Adán y a todo el género humano. Jerusalén, que quiere decir “ciudad de la paz”, representa el paraíso, de cuya felicidad había Adán caído. Jericó quiere decir luna, y significa nuestra mortalidad (causada por el pecado original), porque ella, en sus fases, parece nacer, crecer, envejecer y morirJericó está en los valles, mientras Jerusalén está en las alturas. Bajaba, pues, el hombre de las alturas al valle cuando fue asaltado (San Basilio).

Y cayó en manos de unos ladrones, los cuales le despojaron, y después de haberlo herido, lo dejaron medio muerto, y se fueron. Esos ladrones son los demonios, en manos de los que no hubiera caído el hombre de no ponerse en ocasión al apartarse de los mandamientos de Dios (San Ambrosio). Despojaron al hombre de la inocencia y lo hirieron, incapacitándolo para el buen uso de su libre albedrío. Y nosotros estamos aún más heridos porque al pecado original, que hemos contraído, añadimos muchos pecados personales (San Agustín).

Y cubriéndolo de llagas (o sea, inclinándolo al pecado), lo dejaron medio muerto, y quedó tendido, porque no tenía fuerzas para levantarse por sí mismo, sino que necesitaba un médico que lo sanara, esto es, a Cristo (San Agustín).

Y sucedió que pasaba por el mismo camino un sacerdote, y, viéndole, siguió de largo. Y también un levita, llegando cerca de aquel lugar, lo vio y pasó también de largo. El sacerdote y el levita representan dos tiempos: el sacerdote es el tiempo de la ley, por la cual se instituyeron el sacerdocio judaico y los sacrificios; el levita es el tiempo de los profetas. En ninguno de los dos pudo curarse la humanidad, porque la ley daba a conocer los pecados pero no los perdonaba (San Agustín) y los profetas anunciaban al Mesías Redentor pero no lo hacían presente.

Pero un samaritano, que iba de camino, pasó cerca, y cuando le vio, tuvo compasión de élEl hombre herido era israelita; y el sacerdote y el levita que pasaron cerca de él eran sus prójimos por la raza o la sangre, pero un samaritano, enemigo despreciado y lejano por la raza, fue próximo por la misericordia. Ese samaritano que bajaba por el camino representa a Nuestro Señor Jesucristo que bajó del Cielo (Jn 3,13), porque samaritano quiere decir custodio o guardián.

Y acercándosele, le vendó las heridas, y puso en ellas aceite y vino. El vendaje de las heridas representa la represión de los pecadores. El vino es el rigor de su justicia y el óleo la suavidad de la misericordia. O según otra interpretación, para perdonar nuestros pecados, Cristo derramó sobre nuestras almas heridas el vino (la sangre de su pasión), y para santificarnos derramó el óleo de sus Sacramentos.

Y poniéndole sobre su animal, lo llevó a una posada, y lo cuidó. Cristo carga nuestros pecados y sufre por nosotros (Is 53). La Iglesia es el hospedaje o posada en el camino de la vida, que acoge a todos los que vienen a ella cansados del viaje, y donde, dejando la carga de muchos pecados por el sacramento de la Penitencia, el viajero fatigado descansa y después cobra fuerzas con el alimento de la comunión Eucarística.

Y al otro día sacó dos denarios y los dio al posadero, y le dijo: cuídamelo, y yo te devolveré lo que gastes de más cuando vuelva. Cristo Samaritano no podía permanecer mucho tiempo en la tierra, debía volver al lugar de donde había bajado. Los dos denarios son los dos preceptos de la caridad (amor a Dios y amor al prójimo) que recibieron los apóstoles (San Agustín). Bienaventurado -dice San Ambrosio- el hospedero que puede curar las heridas de otro y a quien dice Jesús: y cuanto gastes de más, te lo daré cuando vuelvaes decir, en el día del juicio final.

Una vez dicho todo esto, pregunta Nuestro Señor al doctor de la ley: ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones? Aquél que usó con él de misericordia, respondió el doctor. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo. Luego, nuestro prójimo es aquél a quien debemos prestar ayuda y misericordia, quien quiera que sea. De lo cual se sigue que aquél de quien debemos recibir ayuda y misericordia es también nuestro prójimo; pues la palabra prójimo indica una relación: ninguno es prójimo sin reciprocidad, de dos se dice que son próximos o lejanos. Y a nadie debe negarse la caridad, pues dice el Señor: haced bien a los que os aborrecen (Mt 5,44) (San Agustín). Ve y haz tú lo mismo. Si ves alguno abatido o caído, equivocado, lejos de la verdad, gran pecador, lejos de Dios -explica San Juan Crisóstomo-; no digas: "es un necio", sino que, si necesita auxilio, no dudes ni pases de largo; tiene derecho a tu ayuda, cualquiera que sea el daño que le haya sobrevenido.

Vayamos y hagamos lo mismo, estimados fieles. Actuemos como hijos de Dios y no como hijos de Caín y del diablo: cuando Dios le preguntó dónde estaba Abel, Caín respondió: no sé, ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano? (Gen 4, 9). Cristo vino a enseñarnos que, verdaderamente, todos somos guardianes o protectores o samaritanos, unos de otros y Cristo de todos. La Iglesia es ese samaritano respecto de todos los hombres, porque todos nacemos medio muertos. Y los tradicionalistas somos ese samaritano respecto de todos nuestros hermanos engañados, robados y heridos por esos lobos con piel de oveja que son los herejes modernistas.

Permítanme aquí un paréntesis. Cuidado con el calificativo de “modernistas”. No miremos con desdén al resto de los católicos, a los que solemos llamar modernistas a secas, pues, en su inmensa mayoría, son víctimas de los salteadores que los despojan de la verdadera fe. Cuidado, porque esos, muchas veces, muchísimas, son eso: víctimas, no victimarios. No son los asaltantes de la parábola, sino el hombre asaltado. Pensemos, por ejemplo, en el inmenso bien espiritual que, en su gran simplicidad, con sus fervorosas oraciones hacen esas ancianas “modernistas”, devotas verdaderas del Rosario, infaltables en las Parroquias; pensemos en esas monjas “modernistas” de clausura que, pese a la Misa Nueva y a las malas prédicas, viven enteramente crucificadas por causa de su caridad ardentísima. Pensemos en esos Sacerdotes y laicos que se esfuerzan sinceramente por alcanzar la santidad, a pesar de tener que respirar cada día el humo liberal que ha entrado en el templo mediante la grieta excavada desde dentro por una Jerarquía de traidores. Cuidado con el desprecio del prójimo: no nos vaya a suceder que estemos haciendo a veces la oración del fariseo: te doy gracias, Señor, porque no soy como los demás hombres, ni como esos estúpidos e ignorantes modernistas de las Parroquias. Cuidado: peor que ser hereje material modernista es ser un orgulloso tradicionalista, porque Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (1 Pe 5, 5). Cuidado con la soberbia. El orgullo farisaico es la gran tentación de los tradicionalistas. Los fariseos fueron los descendientes de los asideos, esos mártires y héroes tradicionalistas que combatieron a las órdenes de los Macabeos. Cuidado con la soberbia. A esos que parecen vivir de diatribas y discusiones, habría que preguntarles qué es más importante: si tener razón o tener caridad. Si los tradicionalistas tenemos la verdad, es por un regalo, por una gracia de Dios. Pero la luz de la fe verdadera es para iluminar a los hombres en orden a la salvación eterna, no para querer deslumbrarlos haciendo gala de conocimientos, ni para aplastarlos.

Estimados fieles: Dios nos haga caritativos y humildes. Ciertamente, los tradicionalistas debemos ser el buen samaritano especialmente para con todas las pobres ovejas asaltadas y heridas por esos ministros del diablo que les dan a beber el veneno liberal y modernista. Estos últimos se comportan como los ladrones de la parábola, aunque de modo mucho más criminal que el Sacerdote y el levita, que pecaron sólo por omisión. Estos ladrones son la Jerarquía liberal que objetivamente despoja y asesina a las almas desde esa verdadera emboscada que fue el Vaticano II. Y con estos envenenadores de las almas no cabe buscar cooperación ni concordia alguna, ni menos aceptar la posibilidad de someterse un día a su poder destructor. Si el samaritano hubiera pretendido ponerse a las órdenes de los ladrones, no habría hecho con eso un acto de caridad, sino la mayor insensatez imaginable. Y habría terminado robando o robado y medio muerto él también. La primera caridad es la verdad. En el caso de los tradicionalistas, la primera caridad está en conservar a salvo el alimento saludable de las almas, el tesoro divino de la fe católica, la Verdad, esa Verdad que un día volverá a resplandecer en la Iglesia porque las puertas del Infierno no prevalecerán (Mt 16, 18).

Que por la intercesión de la Santísima Virgen, Dios nos conceda la humilde caridad fraterna.
_____________

Nota: las citas de los Santos Padres han sido tomadas de la Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino.

sábado, 11 de agosto de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXXVIII (578) - 11 de agosto de 2018


Capitulo General – III
Dios puede traer a buen puerto, Iglesia y Fraternidad,
Pero no si el hombre dilapida Su bondad.
Cuando la Verdad Católica y la Autoridad Católica se separan, como en el Vaticano II, no puede ser la Verdad la que se ha movido, porque la doctrina Católica no cambia. Sólo puede ser la Autoridad la que se ha movido, y por lo tanto las autoridades eclesiásticas son las únicas responsables de la separación. Razón de más para atesorar a las autoridades que no traicionaron la Verdad, como Monseñor Lefebvre y su Fraternidad San Pío X. Razón de más para echar un vistazo al menos una vez más a lo que le sucedió en su reciente Capítulo General – ¿regresó la Fraternidad de hecho al camino del Arzobispo, el cual abandonó en 2012, o se aplicó el proverbio francés, “Cuanto más cambian las cosas, más permanecen iguales”?
Al comienzo del Capítulo fueron elegidos tres nuevos hombres para formar el triunvirato (cuerpo de tres hombres) que gobierna la Fraternidad, y muchos buenos sacerdotes en la Fraternidad dieron un gran suspiro de alivio, y disfrutaron de unos pocos días de verdadera esperanza para el futuro. Pero luego, al final del Capítulo, se eligió para el Consejo General de la Fraternidad, donde se toman las decisiones más importantes, al anterior Superior General junto con su proprio predecesor. Esto se realizó mediante la creación de una novedad en la Fraternidad, un nuevo puesto de “Consejero”. Y el corazón de estos buenos sacerdotes debe haberse hundido en su pecho. ¿Qué esperanza podría haber ahora para un cambio en el desastroso curso de la Fraternidad, de la Verdad fiel a las autoridades infieles, cuando los dos arquitectos principales de este curso fueron reinstalados en el Consejo General de la Fraternidad?
Por lo menos a uno de los participantes en el Capítulo se le aseguró que los dos “Consejeros” no vivirán en la sede de la Fraternidad en Menzingen, Suiza; que sólo asesorarán sobre cuestiones relativas a la creación o el cierre de casas de la Fraternidad y la admisión o expulsión de miembros de la Fraternidad: que la creación de los “Consejeros” fue una movida inteligente del Capítulo porque ayudará a sanar las divisiones en la Fraternidad. ¿Alguien se siente aliviado? Menzingen debe recuperar la confianza que ha perdido su política ambigua durante 20 años. Aquí hay un comentarista entre muchos que no confía en las recientes palabras tranquilizantes de los líderes de la Fraternidad:—
En realidad, la elección – fijada de antemano – del P. Pagliarani como nuevo Superior General disfraza la política también fijada de antemano de confirmar el status quo, en lo que concierne a la dirección futura de la Fraternidad. Desvergonzadamente fueron colocados al lado del Nuevo Superior dos Asistentes más, difícilmente destacables por su resistencia a la Roma modernista. Además, el Capítulo tuvo la osadía de inventar la función de dos “Consejeros”, desconocida en los Estatutos de la Fraternidad, y de “elegir” para el cargo a los dos personajes más favorables a un acuerdo con Roma que la Fraternidad haya tenido jamás: El P. Schmidberger, conocido por su amistad con el Cardenal Ratzinger, y Mons. Fellay, conocido por sus “nuevos amigos” en Roma y por su dedicación a la liquidación de la Fraternidad para entregarla atada de pies y manos a los apóstatas romanos.
El cuadro que emerge no es necesariamente el de la rendición incondicional, sino que se vislumbra una nueva forma de acercarse a Roma, con un poco más de cautela y un poco más de diplomacia hacia los sacerdotes y fieles de la Fraternidad. Sin embargo, dado que Dios tanto ve como prevé, y que mientras el hombre propone, es Dios quien dispone, entonces otra posibilidad es que Nuestro Señor intervenga e infunda en el relativamente joven P. Pagliarani los Dones de Consejo, Fortaleza y Temor de Dios que necesitará para enderezar el curso del bote salvavidas de la Fraternida d y llevarlo a buen puerto. ¡Que se haga la voluntad de Dios!
Para ser justos, el Capítulo logró cambiar al Superior General, que era lo más importante que tenía que hacer. Mons. Fellay y el P. Schmidberger, como “Consejeros”, pueden seguir conspirando con los romanos para que lo que queda de la Fraternidad del Arzobispo se ponga bajo el talón de la Roma conciliar, pero el poder supremo en la Fraternidad pertenece ahora al P. Pagliarani. ¿Hará buen uso de ella? Sólo Dios lo sabe. “La caridad todo lo cree, todo lo espera” (I Cor. XIII, 7). Debemos rezar por él.
Kyrie eleison.

SANTA FILOMENA, VIRGEN Y MÁRTIR DESCANONIZADA POR LOS HEREJES MODERNISTAS



Sean avergonzados los soberbios, porque injustamente obraron la iniquidad contra mí; pero yo me ejercitaré en vuestros mandamientos y en vuestras enseñanzas para no quedar confundida. (Comunión de la misa de Santa Filomena, I de las Vírgenes y Mártires)

La presente entrada consta de extractos de este artículo y de este otro artículo.  
Santa Filomena era completamente desconocida hasta el 24 de mayo de 1802 cuando, a raíz de una excavación en las catacumbas de Santa Priscila, sobre la Via Salaria Nuova de Roma, un obrero tropezó ante una lápida sepulcral.
La primera reacción hizo que se suspendieran los trabajos de excavación y se diera aviso a las autoridades locales: en este caso, por tratarse de un territorio sacro, fue el mismo Pío VII quien encomendó el reconocimiento y la apertura de la tumba, realizándose al día siguiente del hallazgo. Todo se hizo de acuerdo a los decretos de la Santa Sede establecidos por Clemente IX, más tarde confirmados por Pío IX: una comisión especial, compuesta por cardenales y prelados consultores, fue la responsable de decidir y juzgar la identidad de las reliquias. La apertura de la tumba se realizó a 50 metros bajo tierra, en presencia del obispo Giacinto Ponzetti, prelado examinador, de muchos sacerdotes y laicos.
La piedra fúnebre del Loculus consistía en tres baldosas de terracota que llevaban una inscripción en letras rojas y otros signos reveladores que llamaron la atención de los testigos. La inscripción, escalonada y extendida sobre las tres baldosas, decía: 
lumena + Pax tecum + Fi
Bastaba, para obtener su sentido, con reponer la primera tableta seguida de las otros dos, de donde se obtuvo lo siguiente: 
Pax tecum Filumena (la paz esté contigo, Filomena)
El término “Filumena” es en realidad una mala transcripción latina del nombre griego Philomena, por el cual la santa se nombrará a sí misma más tarde, en sus revelaciones privadas.
Antes de la apertura de la tumba, el prelado dio órdenes de verificar si no se hallaba allí algún frasco que contuviese restos de sangre (cosa que los primeros cristianos solían hacer al enterrar allí a los mártires, colocándolo en el exterior de la tumba e incrustándolo en el revestimiento del yeso externo). Un obrero entonces, provisto de una herramienta afilada, pinchó el yeso cobertor en una de las extremidades del lóculo y se las arregló para llegar hasta un recipiente que contenía partículas de sangre seca. Allí se dio el primer milagro testimoniado en el proceso verbal que se repetirá varias veces: las partículas de sangre coaguladas que surgían de la ruptura del frasco, al desparramarse, se convirtieron en pequeñas partículas brillantes que reproducían en su totalidad el color del arco iris.
Luego de venerar el prodigio, al abrir la tumba, se halló también allí un pequeño cráneo fracturado y algunos huesos de proporciones delicadas, lo que hacían suponer que se trataba de una niña de doce o trece años de edad.
Se estaba por tanto en presencia de una virgen-mártir (a raíz de la inscripción). La tumba se cerró, se sigiló con tres sellos y se sacó el sarcófago a la luz del día. Afuera, una multitud esperaba; ya en presencia de muchos curiosos, se reabrió la caja y recomenzó el proceso verbal redactándose el documento que fue leído en voz alta y firmado por los testigos del caso. Luego de ser sellados nuevamente por el obispo, los restos fueron depositados en un relicario y colocados en cinco envoltorios diversos: el frasco con la sangre, la cabeza de la santa y tres paquetes con fragmentos de huesos unidos con las cenizas de la carne. Esta caja fue llevada a la custodia general, esperando las órdenes del Papa.
Tres años más tarde, el cura de un pueblito de Italia, en el norte de Campania, cerca de Nola (Mugnano del Cardinale), obtuvo el permiso para que se le otorgasen las reliquias. La traslación, que se realizó en presencia de muchos testigos, tuvo lugar desde el 1º de Julio al 10 de Agosto de 1805, ocasión en la que se dieron varios milagros: una mujer sanó de una enfermedad incurable desde hacía doce años, un abogado fue curado de una ciática que padecía desde hacía seis meses y una noble dama, cuya mano estaba afectada por una gangrena, se vio liberada de la misma. Incluso hubo un prodigio celestial: aunque el cielo estaba cubierto de nubes, la luna apareció rodeada de un círculo luminoso que proyectó, en medio de la oscuridad, una luz inusual sobre el relicario y la procesión.
Al llegar finalmente a la iglesia parroquial de Mugnano, el destino final de la procesión, la santa fue recibida con gran regocijo al comprobarse un nuevo milagro: un niño de dos años a quien la viruela había cegado, recobró la vista luego de que su madre frotase los ojos con el aceite de una lámpara que velaba las santas reliquias.
El poder que se le otorgó a Santa Filomena a raíz de los milagros realizados, fue tan prodigioso que se la llamó “la taumaturga del siglo XIX”, por lo que la Iglesia se vio obligada a admitir su existencia en el cielo (cosa que no ha sucedido con otros santos que, por ejemplo, no han tenido la variedad y profusión de prodigios).
Muchos eran los sucesos extraordinarios, pero nada se conocía acerca de su vida.
¿Quién era esta santa? El sacerdote de Mugnano, Don Francesco di Lucia, exhortó a los fieles devotos de la nueva intercesora que rogasen para que ella misma aclarase cómo había sido su vida, cosa que se dignó hacer por medio de ciertas revelaciones privadas recogidas a partir del testimonio de tres personas distintas, todas ellas irreprochables y dignas de fe (ninguna se conocía entre sí). Luego de algunas apariciones se recabaron los testimonios. El libro que recibió las narraciones obtuvo el imprimatur del Santo Oficio el 21 de diciembre de 1833; entre ellas, la más importante y detallada fue la de la Madre María Luisa de Jesús, fundadora y superiora del Convento de Nuestra Señora de los Dolores, en Nápoles, cuya causa de beatificación fue abierta luego de su muerte, en 1875. Fue a esta santa mujer a quien la mártir Filomena se le apareció en 1832 para revelarle todos los detalles de su vida y su martirio, según los testimonios.
Princesa de una ciudad griega, había sido prometida por su padre al emperador Diocleciano con el fin de mantener la paz con el Imperio. Por su parte, cristiana como era Filomena, había hecho voto de virginidad a Cristo, por lo cual se vio obligada rehusar el matrimonio por encargo, cosa que enfureció al emperador enormemente. Luego de intentar persuadirla para que renegase de su Fe y de su voto, terminó por hacerla sufrir toda suerte de torturas y luego por decapitarla.
Pero faltaba ahora reconocer algún milagro de modo oficial para poder ser venerada como santa. En 1835, Pauline-Marie Jaricot era una mujer conocida por sus obras de propagación de la Fe y del Rosario viviente. Afectada desde hacía años por una enfermedad incurable, decidió en contra de todo pronóstico, viajar hasta Mugnano desde su Lyon natal, a raíz de las historias milagrosas que llegaban. Durante un alto en su viaje, en Roma, recibió la visita del papa Gregorio XVI quien la encontró consumida por la fiebre; el Santo Padre quería agradecerle el enorme apostolado mariano que esta joven francesa hacía a lo largo de Europa. Juzgándola casi en el trance de la muerte, el Papa le pidió un deseo: que rezara por él y por la Iglesia ni bien llegase al cielo.
- “Sí Santo Padre –respondió la moribunda– lo haré. Pero le pregunto: si al regreso de Mugnano yo pudiese llegar a pie hasta el Vaticano, ¿Su Santidad se dignaría autorizar el culto de Santa Filomena?”.
- “Sin duda –dijo el Papa– ya que se trataría de un milagro de primer orden”.
Pauline-Marie continuó su camino en dirección a Nápoles y llegó hasta el santuario de Mugnano transportada en camilla. Al llegar donde Santa Filomena, contra toda expectativa, se levantó de su camilla y se sintió completamente curada de modo milagroso. Ante la mirada atónita de todos, quiso quedarse allí varios días en acción de gracias al emprender el regreso hacia Roma, dejó su camilla como exvoto (aún visible hoy en día). Al llegar a la ciudad eterna, fue recibida por el Papa que accedió a sus peticiones, no sin antes mandar que se vigilase durante un año el origen de la repentina curación, a fin de que el milagro pudiese corroborado.
Ya vuelta a Lyon, Pauline-Marie Jaricot hizo erigir en la colina de Fourvière, una capilla dedicada a Santa Filomena, enriquecida con una reliquia otorgada por el mismo Papa; con el tiempo, ésta se transformaría en un importante centro de peregrinación popular.
El paso del tiempo hizo que, el 7 de noviembre 1849 el beato Pío IX fuese en peregrinación a Mugnano para proclamar allí a la santa como patrona secundaria de Nápoles; dos años más tarde concedió al clero de Mugnano un oficio litúrgico propio en su honor, favor que, en 1857, fue extendido a muchos otros lugares de la cristiandad. La causa de la canonización era el martirio.
Fue gracias al santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, que, en Francia, el culto a Santa Filomena se extendió rápidamente. El santo cura había conocido a la virgen y mártir por la misma Pauline-Marie quien, regalándole una reliquia, le había dicho:
- “Tenga mucha confianza en esta santa: de ella obtendrá todo lo que le pida”.
Eran tantos los milagros y curaciones que el Cura de Ars decía realizar por intercesión de la santa que exclamaba como en un reproche gracioso:
- “¡Ocupaos un poco menos de los cuerpos y un poco más de las almas!”, y también, “¡si tan sólo pudiera ir a hacer milagros a otros lugares!”.
¡Si hasta él mismo se vio sanado de un mal físico por su intercesión! Fueron estos prodigios los que no cesaron durante todo el siglo XX; el mismo San Pío X le ofreció un anillo de oro y otros presentes de piedras preciosas a pesar de la furia de los modernistas que se oponían a la devoción a los santos.
- “¿Cómo? ¿no veis acaso? ¡El argumento más grande a favor de la santidad de Santa Filomena es el mismo Cura de Ars”! –decía el Papa Sarto.
Todo esto sucedió hasta mediados del siglo pasado cuando, en 1961, durante la revisión del martirologio romano (libro donde se inscriben los santos y beatos), el papa Juan XXIII firmó el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos en el que se suprimía del calendario la fiesta de Santa Filomena (y de varios santos más), previamente fijada para el 11 de agosto. Tanto el oficio propio como la Misa fueron borrados. ¿Qué había pasado? Pues simplemente se dudaba de la existencia histórica de la santa aunque, oficialmente, nunca se dio una respuesta contundente para tal acto.
En el pueblito de Ars, el santuario observó la consigna y, desde ese momento, no se organizaron más celebraciones públicas en su honor. En Lyon, la capilla construida por Pauline-Marie Jaricot que contenía sus reliquias y su imagen, fue desmantelada.

ALGUNOS DE LOS OTROS SANTOS DESCANONIZADOS POR LOS HEREJES MODERNISTAS:

San Simón de Trento — popular niño mártir asesinado ritualmente por judíos el 24 de marzo de 1475. En 1965 el arzobispo Alessandro Gotardi, de la diócesis de Trento, declaró la inocencia de los asesinos. Como resultado del decreto del arzobispo, la Congregación de Ritos del Vaticano prohibió la veneración de sus reliquias así como la celebración de Misas en nombre de Simón. Este ejemplo de descanonización de un santo preconciliar es particularmente problemática porque a nadie se le ocurre insinuar que dicho santo no haya existido ni negar los milagros que se le atribuyen —fue puramente una movida política—. Dado que es políticamente incorrecto venerar a un niño que fue asesinado ritualmente por judíos (a pesar de un juicio que se realizó 110 años después de la muerte de San Simón y que sostuvo el veredicto del primer juicio, y a pesar de que incluso algunos académicos judíos admiten que ese primer veredicto fue válido, cf. http://www.traditioninaction.org/History/A_010_BloodyPassovers.htm), tuvo que ser quitado. Sin embargo, el apacentar a los no católicos difícilmente es una razón apropiada para cuestionar la indefectibilidad de la Iglesia (ver abajo). Incidentalmente, San Simón de Trento no es un santo anterior a la creación de la Congregación para las Causas de los Santos, puesto que el mismo Papa que confirmó esta canonización fue el que instituyó dicha Congregación en 1588 (en el mismo año en que San Simón fue canonizado).

San Guillermo de Norwich— otro niño católico (éste, ingles) que fue asesinado ritualmente por judíos (†1144), cuyo culto también fue suprimido, aunque al menos en este caso (a diferencia de San Simón) no parece haber habido un cultus popular.

Santa Ursula — uno de los santos descanonizados por los heresiarcas vaticanosegundistas más famoso y milagroso. Ella fue parte de un grupo de once mil vírgenes masacradas por los hunos cerca de Colonia alrededor del año 383. A pesar del hecho de que su cultus siempre fue muy activo, incluyendo numerosas iglesias y calles que tomaron su nombre, su culto fue suprimido en 1969 (Wikipedia lo niega, pero numerosos otros sitios novordistas confirman la supresión).

Santa Catalina de Alejandría — gran mártir de la Iglesia primitiva, uno de los santos más venerados de la Edad Media, una de los Catorce Santos Auxiliadores — removida del calendario litúrgico en 1969 por haber dudas acerca de su “historicidad”. Estoy esperando la descanonización de Santa Juana de Arco, ¡siendo que La Pucelledebe haber estado alucinando cuando hablaba con Santa Catalina!

Ahora bien. Creo que esto es una muy grave materia porque los jerarcas del Vaticano II implícitamente la Iglesia preconciliar erró al mandar a la Iglesia universal la veneración de estos individuos. Como establece Santo Tomás de Aquino: “Dado que el honor que damos a los santos es de alguna medida una profesión de fe, es decir, un creer en la gloria de los santos [qua sanctórum gloriam credimus], debemos creer píamente que en esta materia el juicio de la Iglesia no está sometido a error.” Como tal, incluso las canonizaciones anteriores a la Congregación para la Causa de los Santos son parte del Magisterio ordinario infalible.

Sin embargo, los modernistas dicen que la Iglesia sí erró en este punto cuando suprimen estos cultos. Los argumentos sobre la ambigüedad histórica son realmente irrelevantes puesto que a través de la tradición y la confirmación de los milagros, santos como Úrsula y Catalina de Alejandría terminaron siendo agregados al calendario. San Simón de Trento fue agregado por decreto del Papa Sixto V, disparando la infalibilidad del Papado y del Magisterio Extraordinario de la Iglesia. Objetivamente, esto es una herejía y una de las más netas (aunque menos “celebrada”) de la Iglesia postconciliar.

Uno no puede menos que notar el significado cultural de la remoción de santos que tuvieron un papel tan significativo en la historia cultural de naciones y localidades. ¿Hacemos de Enrique V un mentiroso al suprimir el santo que invocaba? ¿Y qué pasa con la basílica de Colonia bautizada con el nombre de Santa Úrsula?