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domingo, 19 de enero de 2020

LUCTUOSO ANIVERSARIO


FOTO DE LA PEREGRINACIÓN DE LA FSSPX A ROMA EL AÑO 2000


21 DE ENERO: LUCTUOSO ANIVERSARIO


“No se puede dar la mano a los modernistas y al mismo tiempo conservar la Tradición”.
Monseñor Lefebvre


“Son los liberales los que han permitido que se instale la Revolución, precisamente porque ellos han tendido la mano a los que no tenían sus principios”.
Monseñor Lefebvre


Este 21 de enero se cumple el décimo primer aniversario de un hecho capital en la caída(1) de la congregación sacerdotal más fuerte que tuvo la Tradición católica en el siglo XX, aquella que nació como foco de resistencia a la revolución modernista consumada en el Concilio Vaticano II y que hoy, pudiendo encabezar la resistencia a la secta modernista que desde el Vaticano destruye todo lo que sea católico, a cambio se muestra permisiva, cordial, dialogante, pusilánime y silenciosa ante sus impresionantes ataques a la fe, la Iglesia, la tradición y la moral. Quizás todavía no se advierta el carácter simbólico de aquel hecho, que nos hace pensar en compararlo con la caída del muro de Berlín. Nos estamos refiriendo, claro está, al llamado “levantamiento de las excomuniones” que supuestamente recaían sobre los obispos de la FSSPX, aunque éstos negaran siempre su validez.

Para decirlo usando palabras de quien fuera uno de los artífices de la traición (esto dicho en sentido objetivo, de lo subjetivo no podemos obviamente hablar), recordemos lo que declaraba cierta vez Monseñor Bernard Fellay:  

“Permítanme ayudarlos a entender lo que “las excomuniones” significan para la Fraternidad. Primero, yo estoy absolutamente seguro que esas excomuniones han sido una gran bendición y una protección de Dios. Sí, con esas excomuniones, nosotros hemos estado protegidos. ¿Por qué? Porque Roma ha construido una pared entre ellos y nosotros, de tal manera, que todas las balas que puedan dispararnos, van directamente hacia la pared y a nosotros ni siquiera nos tocan” (2)

Decía verdad el Superior general por aquel entonces. Sin embargo, contradictoriamente, tiempo después, en medio de una maniobra diplomática largamente gestada, se aceptaba que la Roma modernista quitara esa “bendición y protección de Dios”.

Pero hasta allí, la FSSPX había considerado y declarado siempre nulas e inexistentes esas excomuniones. Largos y meritorios estudios se han realizado ya demostrando esto (en los sitios web de la misma Fraternidad se sigue afirmando esa nulidad). Ningún “complejo de culpa” ni “duda” pesaba sobre los miembros de la Fraternidad, que continuaban haciendo lo que la Iglesia había hecho siempre, sin caer en el espíritu cismático o sedevacantista. Monseñor Lefebvre llegó a considerarlas una condecoración, por venir de parte de quienes combatían el reinado de Cristo (liberales, masones y modernistas protestantizantes y judaizados). Más aun, a partir de la llamada “Operación supervivencia” lanzada por el Arzobispo con las consagraciones episcopales de 1988, no a favor de la propia congregación sino de la Iglesia toda, la Fraternidad San Pío X se había visto muy fortalecida. La sanción de los modernistas romanos no hizo sino confirmar el buen camino que estaba siguiendo. La persecución la robustecía y permitía que la Tradición sostenida por ella estuviere a salvo.

Pero todo eso, con el tiempo y merced a las intrigas y maniobras más o menos ocultas de los jefes de la Fraternidad que sucedieron a su Fundador, todo eso se esfumó.

Esa “gran bendición” y “protección de Dios” como decía Mons. Fellay, fue quitada debido a que la estrategia de Roma cambió el palo por la zanahoria y la cachetada por la caricia. Y, ya sea merced a una infiltración, y/o a la ceguera liberal de algunas de sus máximas autoridades, se fueron tras la zanahoria. Había que buscar la paz con los modernistas. Había que ser “normalizados” por los anormales.

Y entonces, la FSSPX se auto engañó, en pos de sus ambiciones corporativas. Fue lo más fácil seguir con la corriente y adherir a la mayoría. “La mayoría no puede equivocarse” (Conferencia de Mons. de Galarreta en Villepreux, Francia, 13-10-12). 

Todavía no se comprende la extrema gravedad de aquello.

En un magnífico estudio que hace Rafael Gambra sobre “La inteligencia en peligro de muerte” de Marcel de Corte, dice el filósofo español que esa obra “puede verse en cierto modo como el análisis de la historia que lleva del engaño ficticio a su realización”(3). Está hablando de cómo llega a realizarse la teoría o hipótesis inicial de Descartes, que terminó descalabrándolo todo. Pues bien, por aquel gesto de entonces la FSSPX entró de lleno en el movimiento de la historia de la Iglesia modernista, a través de una inteligencia que en realidad no fue otra cosa que astucia, lo que la llevó al propio engaño. Pensó que a partir de aceptar la hipótesis de que estaba realmente excomulgada –aunque sin creerla- iba a poder construir todo un sólido andamiaje que fortaleciera su posición de frente a los romanos. Pero todo le salió mal. Nada sólido se puede construir fuera de la verdad.

sábado, 18 de enero de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLIII (653) - 18 de enero de 2020

Profesor Drexel – III

”Esperémosla tranquilamente, alma mía. Las malas acciones,
Aunque toda la tierra las oculte, se descubren al fin a la vista humana”. (Hamlet, I, 2)
En el tercer y último extracto para estos “Comentarios” del admirable libro del profesor Drexel de los años ‘70 en Austria, “La fe es más grande que la obediencia”, tenemos derecho a pensar que es Nuestro Señor quien habla, porque en sí mismo, el mensaje es enteramente ortodoxo, y en el contexto de la confusión en la Iglesia que siguió al Vaticano II (1962–1965), es una clara señal de que la Iglesia oficial estaba yendo por el camino equivocado, como lo sigue haciendo, hasta bien entrado el siglo XX. Para el clero católico, el mensaje es una clara advertencia: si insiste en seguir la nueva dirección de los hombres para abandonar la verdadera religión de Dios, se enfrenta a una espantosa condena en el infierno cuando muera. Para los laicos católicos, el libro es un estímulo igualmente claro: si con fe y valor permanecen fieles a la verdadera Iglesia, su recompensa será grande en el Cielo. Tanto para el clero como para los laicos, el mensaje está totalmente vigente en el año 2020.
MAYO, 1974.
No os dejéis abatir por la confusión y las herejías de los sacerdotes infieles y apóstatas, cuyo cuerpo y disfrute sensual cuentan más que el amor de Mi Iglesia y de las almas inmortales. Que todos los creyentes verdaderos y auténticos sepan que los enemigos interiores y exteriores de la Iglesia perecerán – para siempre – a menos que vuelvan con arrepentimiento interior a la única doctrina de la Iglesia.
Te lo digo: Se levantarán sacerdotes, que aún ahora están siendo formados, escondidos en silencio para el futuro y para el tiempo – que vendrá pronto – en que con espíritu apostólico, siguiendo las huellas de los santos, por ese orden divino y por esa unidad de Mi Iglesia Católica que Yo deseo, darán un paso adelante con una santa reverencia por el misterio y el milagro de la Sagrada Eucaristía. (Esta es seguramente una profecía de los jóvenes sacerdotes de la Tradición que comenzarían a salir de Écône en pequeño pero significativo número en 1976).
JULIO, 1975.
Mi Iglesia vive en medio de la apostasía y la destrucción. Ella vive entre numerosas personas fieles y leales. En la historia de Mi Iglesia, siempre ha habido tiempos de decadencia, deserción y devastación, a causa de malos sacerdotes y pastores tibios. Pero el espíritu de Dios es más fuerte, y sobre las ruinas y el cementerio de la infidelidad y la traición ha levantado a la Iglesia y la ha hecho florecer de nuevo, sólo que más pequeña que antes. La obra de mi siervo Marcel en Écône no está a punto de perecer! (El “Marcel” aquí mencionado es, por supuesto, Mons. Lefebvre que fundó en 1970 el seminario tradicional de Écône).
MARZO, 1976.
Mi fiel hijo Marcel, que está sufriendo tanto por la Fe, está en el buen camino. Es como una luz y un pilar de la verdad, que muchos de mis sacerdotes ordenados están traicionando. La fe es más grande que la obediencia. Por lo tanto, es Mi voluntad que el trabajo para la educación teológica de los sacerdotes continúe, en el espíritu y de acuerdo a la voluntad de Mi hijo Marcel, para así contribuir poderosamente al rescate de Mi única y verdadera Iglesia. (Quien tenga oídos para oír, he aquí el respaldo más claro de la Tradición Católica).
DECIEMBRE, 1976.
Los que se preparan para el sacerdocio y entran en los seminarios bajo los obispos diocesanos, entran sin tener una fe íntegra y profunda en la Transubstanciación; y no pocos candidatos al sacerdocio coquetean con la idea de casarse algún día. Por lo tanto, no está lejos el tiempo en que la gente estará sin sacerdotes en muchos lugares.
Sin embargo, los sacerdotes que ven en el Sacrificio sacramental de la Misa el más verdadero y santo de los sacrificios, y que celebran con una santa reverencia el misterio de Mi Cuerpo y Sangre, como lo hace Mi digno servidor Marcel, son perseguidos, despreciados y proscritos.
Kyrie eleison.

domingo, 12 de enero de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLII (652) -11 de enero de 2020


Profesor Drexel – II
Lo más agudo aquí debajo el dolor, la angustia,
La más dulce e incomparable compensación en el Cielo!
Como muchos presuntos mensajes del Cielo, si alguien dijera que la esencia de los mensajes dados al profesor Drexel de 1970 a 1977 ya está en el Evangelio, a saber, “Bienaventurados seréis cuando los hombres os vituperen y os persigan... porque vuestra recompensa es grande en el Cielo” (Mt. V, 11–12), tendría toda la razón. Pero si continuara diciendo que sus mensajes no son necesarios porque ya están en el Evangelio, estaría muy equivocado. En los años 70 comenzó la tortura moral de muchos buenos católicos desgarrados por los sacerdotes del Vaticano II entre su fe católica y su obediencia católica. Fue necesario que Nuestro Señor mismo dijera a almas como el Prof. Drexler, una y otra vez, que fueron Sus propios sacerdotes los que traicionaron.
En efecto, los católicos que durante 400 años se habían salvado por su obediencia al fiel Concilio de Trento (1545–1563) no podían, para empezar, comprender que ya no se podía dar la misma obediencia al infiel Concilio Vaticano II (1962–1965). Para el año 2020 la fidelidad del arzobispo Lefebvre a la inmutable fe pre-conciliar y a la misa han tenido tiempo de levantar la Tradición en toda la Iglesia (aunque todavía hay un largo camino por recorrer), pero en 1970 era simplemente inconcebible, excepto para unas pocas almas, que el Papa católico y los obispos y sacerdotes pudieran estar demoliendo la Iglesia. De ahí la necesidad de mensajes como este del 3 de julio de 1970 de Nuestro Señor (como bien se puede creer) al profesor Drexel:—
“Tengan buen espíritu y no se dejen desanimar por los disturbios e intentos de demolición de Mi Iglesia, ni por la subversión del orden del mundo. Es verdad que Satanás y sus poderes demoníacos están en acción como nunca antes en la historia de la humanidad y de la Iglesia. Pero por la influencia de Dios y la acción del Espíritu Santo, ¿no se está creando una Obra que, más que cualquier otra obra, pide la ayuda de los ángeles, de las potencias sobrenaturales y de los buenos espíritus? Esta obra es de origen divino! Que todos los fieles de Mi Iglesia caminen en paz y con firmeza hacia el futuro.
Satanás se enfurecerá, y sus mejores ayudantes son los sacerdotes que se han alejado, interior y exteriormente, de su fe y su consagración. María Inmaculada, nunca tocada por el pecado, saldrá victoriosa. Aunque Mi rebaño que me sigue a Mí y a Mi cruz, y que es fiel y con amor cree en la santa presencia de Mi Cuerpo y Sangre, puede reducirse, sin embargo la fe y la oración, la profesión de fe y esperanza, y el amor a la verdad, triunfarán al final. Las tempestades pueden rugir. En la naturaleza pueden romper las rocas y reventar las presas. Pero Dios es todopoderoso, la verdad es más fuerte, la gracia es más rica y más abundante, y por eso la Roca que he fundado durará hasta el final”.
En la misma línea están las palabras del mensaje del 5 de marzo de 1971 al profesor Drexel:—
“No se desalienten por la actual opresión interna y externa de mi Iglesia. Es desde adentro que los siervos de Dios se han vuelto infieles a su vocación y a su gracia (...) Estos son los sacerdotes y teólogos, como se llaman a sí mismos, que me han abandonado y traicionado, y que todavía me persiguen. Su número aumenta (...) Desde que caminé visiblemente entre los hombres, nunca han sido tan grandes los problemas de Mi única y verdadera Iglesia como en este momento, y la angustia sigue creciendo.
Sin embargo, no desesperen, aunque el rebaño del que hablé como Divino y Buen Pastor se haga muy pequeño, esa Iglesia que fundé sobre Pedro y que comparé con una roca, no será destruida ni por fuera ni por dentro. Pero tú y todos los que te han sido dados por el Padre, deben continuar trabajando por la Iglesia, por la fe y por las almas. Las personas que te ayuden cosecharán bendiciones por sus buenas obras, y esta bendición no se puede comparar con nada en este mundo”.
Kyrie eleison.

jueves, 9 de enero de 2020

NUEVAS FRICCIONES ENTRE LA NEO-FSSPX Y LA FRATERNIDAD DE LA TRANSFIGURACIÓN

P. Pierre-Matrie Berthe FSSPX

Medias-Presse.info (extracto)


La Fraternidad de la Transfiguración dice NO al Libro-Tesis del P. Pierre-Marie BERTHE FSSPX


[La Fraternidad de la Transfiguración es una comunidad amiga de la FSSPX. Ver información sobre ella en La Porte Latine, sitio oficial de la FSSPX de Francia. El P. Pierre-Marie Berthe es uno de los priores de la FSSPX en Francia. Tiene 40 años y fue ordenado el 2009. Nota de NP] 
El 3 de enero de 2020 fsspx.news nos informa que "en junio de 2019 apareció un estudio notablemente documentado del Padre Pierre-Marie Berthe". Parecería que este apoyo laudatorio y sin reservas por parte del editor del órgano oficial de la Casa Generalicia de la FSSPX es una respuesta defensiva al firme y valiente NO de la Fraternidad de la Transfiguración que, en La Simandre de noviembre-diciembre de 2019, denunció "a los canonistas que quieren un acuerdo a toda costa y que están dispuestos a hacer cualquier compromiso, aunque sea doctrinal".
Cabe señalar que el P. Pierre-Marie Berthe, "archivero paleógrafo (2004), doctor en historia por la Universidad de París-Sorbona (2008) y doctor en derecho canónico por la Universidad de Estrasburgo (2018)" no es un novato.
Ya entre los años 2012 y2013 fue profesor en el seminario internacional de Santo Cura de Ars y fue "desembarcado" rápidamente después de un año -así de notoria era su teología neomodernista- a pesar del apoyo explícito del Superior General de entonces a la línea abiertamente liberal. Volveremos más ampliamente en un futuro artículo sobre las ideas neomodernistas del Padre Berthe, contenidas tanto en su obra como en los escandalosos cursos que dio en Flavigny.
Hoy les entregamos el artículo completo publicado en el boletín de la Fraternidad de la Transfiguración (Mérigny), una de las tres comunidades amigas que son cofirmantes de la "Carta sobre los Matrimonios en la FSSPX".
Christian LASSALE
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Artículo completo de La Simandre [Tomado del sitio web de la asociación "Avec l'aide de Saint-Joseph"] :
"¿Es correcto escribir que "la ruptura (entre Mons. Lefebvre y el cardenal Ratzinger en mayo-junio de 1988) se produjo por razones pastorales, pero no por razones doctrinales y litúrgicas?" (Las disensiones eclesiales, un desafío para la Iglesia Católica, Ed. du Cerf 2019, p. 711).
Esta frase, escrita por un sacerdote, parece reducir el conflicto que ha existido desde el Vaticano II a un lado humano, a "una falta de confianza mutua". Y esta frase introduce otra: "Esta (la ruptura) deja intacto el Protocolo de Acuerdo que constituye una base sólida para la futura reconciliación".
Padre, si hubo una ruptura entre Monseñor Lefebvre y las autoridades romanas de la época, no fue por razones psicológicas, sino por razones doctrinales. Usted llega a escribir que "el cardenal Ratzinger fue incapaz de disipar los temores del arzobispo".
La lucha por la misa de siempre y contra la nueva misa es doctrinal. Espero que usted esté convencido de eso. Mons. Lefebvre declaró que este nuevo Ordo es "equívoco" y "peligroso para la fe". La lucha contra los errores del Vaticano II es doctrinal. Una vez más me atrevo a esperar que esté convencido de ello.
Así que por favor, si usted no ve eso, no pretenda ser el hijo espiritual de Mons. Lefebvre. Es él quien ordenó a los primeros sacerdotes de nuestra Fraternidad y, mientras tengamos un poco de lucidez, no aceptaremos que se disfrace el alma de su combate.
Tal vez sería preferible que usted dejara su comunidad en pos de un rápido reconocimiento, el que obtendrá fácilmente, dadas sus ideas, en una Diócesis o en Roma.
Ah, esos canonistas que quieren un acuerdo a toda costa y que están dispuestos a hacer cualquier compromiso, aunque sea doctrinal. Para ellos no hay crisis en la Iglesia y, por lo tanto, no hay estado de necesidad”.
La Simandre de noviembre-diciembre 2019
Fraternidad de la Transfiguración. Casa San José. “Le Bois”. 36220 – Mérigny

lunes, 6 de enero de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLI (651) - 04 de enero de 2020



Profesor Drexel – I

Benditas las almas que en la tribulación perseveran,
Especialmente cuando las pruebas son más severas.
Mientras la crisis de la Iglesia y del mundo continúa sin cesar de un año a otro, en otro comienzo de Año Nuevo puede ser el momento de volver a los mensajes de Nuestro Señor de principios de los años setenta, cuando innumerables buenos católicos comenzaron a sufrir seriamente la confusión y la angustia que siguió a la imposición sobre ellos de la nueva religión del Concilio Vaticano II, que terminó en 1965. Una de estas víctimas del Vaticano II fue el P. Albert Drexel (1889–1977), prestigioso profesor de filología de Vorarlberg, en Austria, pero también devoto sacerdote católico, al que desde 1922 Nuestro Señor se le apareció con un mensaje cada primer viernes de mes para guiar su devoción.
Sin embargo, sólo a partir de 1970 se escribieron los mensajes, para ser recogidos hasta su muerte, después de la cual se publicaron en un pequeño libro todavía disponible hoy, titulado “La fe es más grande que la obediencia”. Ningún católico está obligado a creer que estas son palabras de Nuestro Señor mismo, pero los mensajes del Primer Viernes de 1970 a 1977 son su propia validación para muchas ovejas que reconocen en ellos la voz del Maestro. He aquí, por ejemplo, el mensaje del 5 de marzo de 1976, del que se han tomado las palabras citadas anteriormente, justo cuando la fe de la verdadera Iglesia y la obediencia a la falsa Iglesia entraban en el conflicto más agudo:
“El futuro se ve oscuro para ti. Tu lucha interior por la verdadera percepción y la forma de enfrentar la confusión es conocida por mí. Así que te iluminaré. Mi fiel hijo Marcel (Mons. Lefebvre) , que está sufriendo mucho por la fe, va por el buen camino. Es como una luz y un pilar de la verdad, que muchos de mis sacerdotes ordenados están traicionando. La fe es más grande que la obediencia. Por lo tanto, es mi voluntad que la obra de educación teológica para los sacerdotes continúe en el espíritu y la voluntad de mi hijo Marcel, para la salvación y la gran ayuda de mi única y verdadera Iglesia.
El espíritu del mundo se ha infiltrado en la Iglesia, y el Espíritu de Dios ha abandonado muchos corazones que fueron llamados a proclamar Su Espíritu. Hablan de otras cosas y se pierden en los trucos y trampas de Satanás. Y así corrompen al pueblo e incluso a los niños ( . . . ) Este espíritu ha penetrado en los eclesiásticos y en los monasterios y conventos, porque los monjes y las monjas han perdido y abandonado el espíritu de los Fundadores de sus Órdenes. Se han convertido en un escándalo para el pueblo y el mundo. Han perdido no sólo el amor hacia Mi Santísima Madre, sino también la reverencia hacia Mi presencia sacramental. En cambio, los monjes predican sobre las cosas del mundo, del lujo, de una vida de placer, y las monjas no hablan de los santos ángeles, y muchas ni siquiera de la Santísima Virgen y de la Madre María. Sin embargo, existen lugares de silencio y de oración, santuarios especiales en los que se honra a María, mi Madre y la Madre de la gracia.”
Quizás este mensaje de 1976 está un poco anticuado, en cuanto a que la diferencia entre los frutos del Vaticano II y los de Mons. Lefebvre han tenido tiempo de aclarar a muchas almas dónde se encuentra el verdadero Espíritu de Dios. Hoy en día, en efecto, el Arzobispo está dando cada vez más frutos fuera de los límites de la Sociedad que fundó. Sin embargo, la verdadera Iglesia de Dios sigue siendo despedazada por los lobos modernistas vestidos de ovejas, y muchas almas siguen siendo tentadas a abandonar la verdadera Fe y la verdadera Iglesia. Que presten atención a uno de los muchos extractos de los mensajes al P. Drexel, por ejemplo, del día de Año Nuevo de 1971:
“Una oscuridad se cierne sobre mi santa Iglesia. La confusión crece; cada vez más sacerdotes se vuelven infieles a su misión y a su gracia ( . . . ) pero mientras el fruto de los malvados y los impíos termina en la corrupción, el fruto de las almas fieles florecerá en una Iglesia más pura y más hermosa. Salve a los que entienden la hora y permanecen en mi amor, confiesan a Mi Madre, siguen el camino de los santos y confían en la guía de los ángeles; estas almas fieles brillarán en la oscuridad, no vacilarán ante los ataques y no se desmoronarán en medio de las pruebas . . . . ”
Kyrie eleison.