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domingo, 23 de abril de 2017

R.P. TRINCADO - SERMÓN DEL DOMINGO I DESPUÉS DE PASCUA


Y les dijo Cristo: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, así también yo os envío". Y dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: "recibid al Espíritu Santo: a los que perdonéis los pecados les quedarán perdonados y a los que se los retengáis les quedarán retenidos".
Como Dios Hijo fue enviado por Dios Padre, Cristo, a su vez, envía a sus Apóstoles al mundo con un fin determinado y con un poder determinado: el fin que les señala es salvar a los hombres y el poder que da para eso no es el de un dominio tiránico sobre las ovejas, el de un control férreo sobre las vidas de los creyentes; sino el poder de perdonar los pecados, el poder de la misericordia, un poder en el que, ante todo, resplandecen el amor y la mansedumbre. Y aunque solamente se ha dado a los sacerdotes católicos ese poder que es capaz de abrir a las almas las puertas del Cielo, la inmensa mayoría de los hombres ignora o desprecia ese poder, esa misericordia, ese amor; y van por los caminos oscuros que alejan de Dios, hacia las tinieblas eternas del infierno.
Los demonios, por su parte, son enviados por Satanás al mundo para condenar a los hombres introduciéndolos en el pecado y reteniéndolos en él. La victoria de Dios en nuestras vidas es el fracaso del demonio. La victoria del demonio sobre un alma hace inútil la muerte de Cristo, hace infructuosa la Redención para esa alma en particular. Nuestro Señor Jesucristo ha venido a salvarnos, el demonio ha venido a condenarnos, y nosotros hemos venido a decidir quién vencerá en nuestras vidas: Dios o el diablo. Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe, dice San Juan en la Epístola de hoy. Sin la fe católica es imposible que Cristo venza en la guerra que cada uno de nosotros ha venido a librar a esta tierra. Nuestra fe es la victoria que vence al mundo. Fue para destruir la fe y derrotar a Cristo, que el demonio planeó y ejecutó el portentoso engaño del Vaticano II.
“El Papa actual y estos obispos -afirma Mons. Lefebvre en su libro “Itinerario Espiritual”- ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia.”
Desde ese concilio, entonces, una falsa religión antropocéntrica (humanista) tiende a reemplazar, en la Iglesia, a la verdadera religión teocéntrica. Y aunque esa religión nueva y falsa está causando grandísimos estragos a innumerables almas desde hace 50 años, siendo propagada desde dentro por un clero católico traidor plagado de envenenadores liberales y modernistas, y extendiéndose cada vez más, como tumor maligno o como gangrena; nunca logrará suplantar enteramente a la religión verdadera. Nunca, porque Cristo prometió que “las puertas del Infierno no prevalecerán” contra su Iglesia.
Para salvar nuestras almas, debemos rechazar esa nueva religión mentirosa y conservar la fe de siempre. Dice el Introito de esta Misa: como bebés recién nacidos, aleluya, como espirituales; desead la leche espiritual sin maldad. Ese alimento espiritual purísimo es la fe de siempre, la fe que profesaron los católicos de todos los tiempos y de todos los lugares hasta el maldito concilio Vaticano II. ¿Se exagera al calificar de “maldito” al último concilio? No: ese concilio es verdadera y propiamente maldito y satánico.
Dice Mons. Lefebvre en la obra antes referida: “El mal del concilio es la ignorancia de Jesucristo y de su Reino. Es el mal de los ángeles malos, el mal que encamina al infierno.” "El resultado de este concilio es mucho peor que el de la Revolución" (francesa). “No hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial.”
Y en su libro "Le Destronaron”, Mons. Lefebvre no vaciló en afirmar que el concilio "es el desastre más grande (que ha sucedido a la humanidad) desde la fundación de la Iglesia". Sí, porque ningún otro desastre ha dañado tanto la fe, ningún otro desastre ha debilitado y desfigurado tanto a la Iglesia, ningún otro desastre ha resultado tan devastador para las almas como el concilio Vaticano II. Nadie pudo imaginar jamás que un concilio de la misma Iglesia de Cristo iba a ser “degollador”, iba a intentar separar a Cristo de su Cuerpo Místico, convirtiendo al 99,9% de los católicos en herejes al menos materiales. Porque ese concilio -por la vía astutísima de las palabras ambiguas, no de una contradicción directa o abierta del dogma- osó fundar, dentro de la Iglesia, una nueva religión opuesta a la única religión verdadera. El Vaticano II es la más grande trampa, el mayor fraude, la más colosal siembra de cizaña que el demonio haya hecho jamás. En momentos en que los acuerdistas que dirigen la FSSPX se esfuerzan por disimular la inconmensurable maldad del concilio a fin de no chocar con los anticristos que usurpan la Jerarquía católica, conviene decir esta verdad terrible: sólo dos acontecimientos en la historia humana son peores que el Vaticano II: el deicidio y el pecado original.
Queridos fieles: la victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe. Conservemos la fe para que Cristo venza. Bendigamos siempre el día en que, por gracia de Dios, pasamos del “catolicismo liberal” de las Parroquias al catolicismo verdadero de la FSSPX. Gracias a eso pudimos conservar el tesoro de la fe que vence al mundo. Bendigamos también el día y la hora en que, por nueva gracia de Dios, salimos de una Fraternidad finalmente envenenada por el liberalismo, que busca capitular ante Roma apóstata. Gracias a eso podremos seguir conservando el tesoro de la fe que vence al mundo.
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Imagen: "Misa en una cabaña de Connemara" (Irlanda), por Aloysius O'Kelly (1853-1936). 

viernes, 21 de abril de 2017

¡BRAVO!: LA SECTA ANTICATÓLICA DE LOS "TESTIGOS DE JEHOVÁ" ES PROHIBIDA EN RUSIA


Testigos de Jehová oficialmente prohibidos en Rusia y ordenan incautar todas sus propiedades

Fuente

20-abril-2017. El Tribunal Supremo de Rusia declaró como un grupo extremista a los Testigos de Jehová y ordenó la incautación de todos sus bienes en ese país.

Con efecto inmediato quedaron suspendidas todas las actividades de esta religión, luego que el ministerio de Justicia hace unas semanas presentara una demanda.

Svetlana Borísova, vocera del ministerio, dijo que los Testigos de Jehová distribuyen textos extremistas y su negativa a la transfusión de sangre, atenta contra la vida. En Rusia los Mormones y la cienciología, tuvieron el mismo destino. 
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UE defiende libertad de reunión de Testigos Jehová tras prohibición en Rusia

Fuente

21-abr-2017. El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) de la Unión Europea (UE) defendió hoy en un comunicado el derecho a la libertad de reunión de los Testigos de Jehová tras la prohibición de Rusia de ejercer la práctica de ese culto.

"Los Testigos de Jehová, al igual que otros grupos religiosos, deben poder disfrutar pacíficamente de su libertad de reunión sin intromisión, tal y como garantiza la Constitución de Rusia y sus compromisos internacionales de Derechos Humanos", comunicó la portavocía del SEAE en un comunicado.

La agencia comunitaria reiteró su continua "promoción de la libertad de religión o creencia" como un derecho que puede ser ejercitado por "todo el mundo en todas partes", basado en los principios de "igualdad, no discriminación y universalidad", sentencia la nota.

El Tribunal Supremo de Rusia prohibió ayer las actividades de los Testigos de Jehová al considerarlos una organización extremista y ordenó la incautación de todas sus propiedades.

De esta forma, a partir de ahora queda suspendida "con efecto inmediato" la práctica de ese culto y se disuelve tanto el Centro de dirección de esta organización religiosa en Rusia como sus 395 filiales en todo el país.

jueves, 20 de abril de 2017

ENTREVISTA A MONS. WILLIAMSON ACERCA DE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DEL P. ZENDEJAS

Por Sean Johnson.
En el Comentario Eleison (N° 504), Su Excelencia anunció su intención de consagrar un cuarto Obispo (P. Gerardo Zendejas) para la Resistencia el 11 de mayo en Vienna, VA (USA). ¿Podría compartir con nosotros sus principales motivos para llevar a cabo esta planeada consagración episcopal?
En el número de otoño 2016 de la revista de los Dominicos de Avrillé “Le Sel de la Terre”, se publicó una carta de Mons. Lefebvre del 28 de octubre de 1988, dirigida a los Tradicionalistas de habla inglesa y escrita en inglés, que dice: “Estamos en tiempos de la gran apostasía. Necesitamos más y más obispos y sacerdotes, muy católicos. Son necesarios en todas partes del mundo.
¿Qué clase de reacción ha recibido Su Excelencia en respuesta a esta consagración episcopal anunciada?
Abrumadoramente positiva. Muchos católicos que quieren conservar la Fe ven en este futuro obispo una esperanza seria de tener un pastor sensato y serio para ayudarlos a llegar al Cielo. Las cosas se demuestran con hechos, pero la esperanza es de estabilidad y constancia en nuestra escena de creciente confusión.
¿Podría compartir con nosotros algunas de las razones para elegir consagrar al P. Gerardo Zendejas en particular?
El P. Zendejas tiene 54 años, suficientemente joven para tener bastantes años útiles por delante, suficientemente viejo para tener casi 30 años de experiencia detrás de él, la mayoría de esos años los pasó en la FSSPX. En su decisión de unirse a la “Resistencia” no hubo trazas de rebelión, sino una lenta y madura decisión para hacer lo que debía para servir a la Fe. Un buen signo, me parece, es que Mons. Fellay no quería dejarlo ir de la Fraternidad.
Aunque Mons. Fellay fue consagrado por Mons. Lefebvre con solo 30 años de edad, y con solo 6 años de sacerdocio (y sin más educación que la de cualquier otro sacerdote de la FSSPX recibía en Ecône), un famoso y arbitrario comentario en un foro cuestionó la aptitud intelectual/académica del P. Zendejas para el episcopado (aunque cuando sea consagrado obispo tendrá casi 25 años más de experiencia sacerdotal y madurez que Mons. Fellay tuvo en la suya). ¿Qué respondería Su Excelencia a tal acusación?
La Iglesia Católica siempre necesita un cierto número de sacerdotes bien formados, pero la mayoría de los sacerdotes de antaño contaban con poco más que su formación de seminario. De hecho, la formación dada por los seminarios del Arzobispo era sólida y exigente, al nivel de estudios universitarios aceptables y debido a su verdad, considerablemente por encima del nivel de la mayoría de los intelectuales e intelectualismo actual. ¿No fueron los Jesuitas y Dominicos “intelectuales” los líderes del neo-modernismo del Vaticano II, y emponzoñadores de la Iglesia por su seudointelectualismo desde entonces?
Su Excelencia decidió dar la noticia de esta consagración episcopal con mucho más tiempo de anticipación que en los casos de Mons. Faure y Mons. Tomás de Aquino. ¿Puede darnos las razones?
La consagración de Mons. Faure tuvo lugar con muy poca anticipación en caso de que los múltiples enemigos de la Fe, si hubieran sabido con bastante tiempo, hubieran querido impedirla por cualquier medio a su disposición. Lo mismo se aplica, en menor medida, a la consagración de Mons. Tomás de Aquino. Ahora el gato está fuera de la bolsa, por así decirlo, y ya no existe el mismo riesgo de exterminio de la Resistencia católica por la parálisis de sus Obispos. Ahora ya hay muchos como para deshacerse de todos al mismo tiempo. También porque muchos católicos que quieren conservar la Fe estarán felices con la información anticipada que les permitirá asistir a esta ceremonia única de Consagración de un nuevo Obispo, siendo este obispo una seria esperanza para el futuro de su Fe Católica.
En los Comentarios Eleison que anunciaron la Consagración Episcopal, Su Excelencia explicó la necesidad de la autoridad, y en combinación con su analogía o paralelo respecto a la localización geográfica de los 4 obispos originales de la FSSPX con los cuatro obispos de la Resistencia, algunos están tratando de sacar de esta referencia a la geografía y a la autoridad, una intención suya de impartir jurisdicción territorial a los obispos de la Resistencia. Presumiblemente, esa ridícula disputa será disipada por la lectura del Mandato Apostólico, pero entretanto, ¿podría decir algunas palabras a este respecto?
Mons. Lefebvre fue muy claro cuando consagró los cuatro Obispos en 1988, que no pretendía darles ningún tipo de jurisdicción como sólo Roma es capaz de dar. Debían ser simplemente el sistema de iluminación de emergencia de la Iglesia mientras las luces normales de la Iglesia estuvieran oscurecidas. De la misma manera, el P. Zendejas recibirá el Orden Sagrado del Episcopado para ser capaz de actuar sacramentalmente como Obispo, pero no tendrá jurisdicción geográfica en Norte América ni en ningún otro lugar.
Como miembro de la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María (SAJM), el futuro Mons. Zendejas será miembro de una congregación religiosa erigida canónicamente. ¿Se prevé que el Obispo electo Zendejas confinará su ministerio a la SAJM (casi de la misma manera que los obispos de la FSSPX confinan su ministerio a la FSSPX), o el empeoramiento de la situación en la Iglesia lo forzarán a un apostolado más amplio (si no ex officio, entonces por lo menos ex caritate)?
La idea principal tras la consagración del P. Zendejas es que en suelo Norteamericano esté accesible un obispo Católico ortodoxo debidamente consagrado como una fuente confiable de la verdadera doctrina católica y sacramentos, incluyendo sacerdotes. Dado que la crisis en la Iglesia se afianza y empeora, es posible que en los próximos años cada vez más católicos y no católicos vean la utilidad de un obispo y recurran a sus servicios (cf. Jn. XII, 20-21) para ayudarlos a ir al cielo.
¿Podría Su Señoría explicar cómo un no católico podría ver la utilidad de tal obispo, y cómo un no católico recurriría a sus servicios?
Cuando yo me convertí en católico, hablé con posiblemente ocho diferentes sacerdotes, Carmelitas, Benedictinos, Jesuitas y seculares, todos los cuales respondieron a mis ignorantes preguntas con paciencia y caridad, y esencialmente con la Verdad. Pero ellos debieron estar allí, tuvieron que ser pacientes, ¡y tuvieron que tener todavía suficiente Verdad para que no me convirtiera en un mormón! Desde entonces estoy muy agradecido con cada uno de ellos, y todos ellos en ese tiempo dependían de obispos que todavía no habían podido envenenarlos con modernismo.
Su Excelencia se refiere al futuro Mons. Zendejas como un obispo “debidamente consagrado”. ¿Esta afirmación implica que Su Excelencia retiene ciertas dudas con respecto a la validez del nuevo Rito de Consagración Episcopal?
Los lectores de los Comentarios Eleison recordarán dos números, hace unos dos años, en los cuales se resumió un artículo del P. Álvaro Calderón acerca de la validez del nuevo Rito de Consagración Episcopal. Él es uno de los mejores teólogos en la FSSPX. Su conclusión fue que el nuevo Rito es probablemente válido, pero una sombra de duda se cierne sobre sus intenciones neomodernistas: ¿Verdaderamente tiene la intención de producir un obispo católico? La sobra es suficiente para que el P. Calderón juzgue que idealmente, todos los obispos recién consagrados deben ser reconsagrados bajo condición.
Como el Obispo electo Zendejas habla español e inglés, parecería que sería adecuado para encargarse de los deberes en Australasia, donde esos idiomas son comunes en Filipinas y Oceanía. ¿Está contemplado que él se encargará de los deberes (por ejemplo, Confirmaciones y ordenaciones, etc.) en esa parte del mundo?
El tiempo lo dirá. Mientras vuelen los aviones, el P. Zendejas puede viajar.
Los obispos de la Resistencia se han negado a colaborar con el P. Joseph Pfeiffer y el P. David Hewko en los Estados Unidos por razones que son bien conocidas, con la esperanza que este aislamiento caritativo corregiría sus escandalosos ataques públicos. ¿Está previsto que continuará esta política bajo el episcopado del futuro obispo Zendejas?
Existen toda clase de cuestiones pastorales que el P. Zendejas tendrá que juzgar en las circunstancias que entonces prevalezcan, porque en el actual caos de la Iglesia, toda clase de situaciones se desarrollan todo el tiempo.
Una opinión dice que, a la luz del relativamente pequeño número de fieles de la Resistencia (al menos comparados con los de la FSSPX), esta última consagración episcopal no es necesaria, y por consecuencia su justificación en base a la necesitad no se justifica por ese número. ¿Cómo responde Su Excelencia a esta perspectiva?
No es cuestión de números o cantidad, sino de la Verdad y calidad. La Sagrada Escritura nos dice (Luc. XVIII, 8) que al final del mundo la Iglesia será muy pequeña. Sin embargo, no se necesitará menos la verdadera doctrina y verdaderos sacramentos, y en el mismo final todavía habrá un mínimo número de verdaderos sacramentos, y en el mismo final todavía habrá un mínimo número de verdaderos obispos y sacerdotes. Pero nada impide que esos obispos y sacerdotes sean notablemente pocos en número. La Verdad no es democrática.
El futuro Obispo Zendejas tendrá su residencia en los Estados Unidos donde, a pesar de tener el segundo lugar en número de sacerdotes de la FSSPX en el mundo, ha tenido un desproporcionadamente bajo número de defecciones (en contraste con Gran Bretaña, donde hay solo una docena de sacerdotes pero se perdieron la mitad para la Resistencia). ¿Piensa Su Excelencia que la consagración y la residencia del obispo electo Zendejas en los Estados Unidas tendrá algún efecto al respecto, tal vez alentando a algunos que de otro modo no hubieran considerado la Resistencia?
El futuro ejemplo que el P. Zendejas dará como obispo al continuar en la línea de Mons. Lefebvre para enseñar la verdadera doctrina de la Iglesia y para dispensar los verdaderos sacramentos de la Iglesia, ciertamente debe atraer la atención de los sacerdotes de la FSSPX y hacerlos pensar. El tiempo dirá si suscita que muchos o algunos de ellos siguen su ejemplo.
Gracias Su Excelencia, Mons. Richard Williamson, por tomarse el tiempo de responder a estas preguntas.

martes, 18 de abril de 2017

P. SCHMIDBERGER SOBRE LA PRELATURA PERSONAL: "ESENCIALMENTE, YA ESTÁ TODO PREPARADO". SÓLO FALTA ACORDAR LA NUEVA "DECLARACIÓN DOCTRINAL"





Entrevista de fecha 17 de abril al P. Schmidberger por Paul Badde, para CNA Alemania (Aciprensa). Énfasis en negrita y comentarios en rojo agregados por NP. 



Después de la Penitencia, recientemente también el Matrimonio: las parejas católicas pueden ahora casarse válidamente en la Fraternidad San Pío X. ¿Esto significa que las especulaciones de que la FSSPX pronto será erigida como Prelatura Personal están en lo correcto? ¿Cuál es la perspectiva de la FSSPX en el camino a la reconciliación? ¿Y qué hay respecto al rumor de que el Papa Francisco quiere anunciarla en Fátima? Responde el P. Franz Schmidberger, rector del Seminario “Sagrado Corazón de Jesús” y antiguo Superior de Distrito de Alemania y Austria.

Paul Badde: P. Schmidberger, he escuchado que en el seminario de la Arquidiócesis de Múnich y Freising ha entrado solamente un candidato al sacerdocio. ¿Cómo está la situación en el seminario "Sagrado Corazón" de la FSSPX?

Schmidberger: Nuestro seminario cuenta actualmente con 31 seminaristas, uno de los cuales está pasando un año pastoral en un priorato de los Estados Unidos. La mitad de ellos proviene de países habla alemana, la otra mitad principalmente de los países del Este: Polonia, República Checa, Lituania, Rusia y Hungría. En el otoño de 2016 tuvimos nueve entradas, incluyendo cuatro de Alemania. Por lo tanto, estamos planeando una extensión. Naturalmente que siempre hay una que otra salida, no se puede esperar otra cosa de un organismo vivo. Después de todo, la renovación de la Iglesia no se trata de cantidad, sino de clero bien formado, piadoso y con celo. Y en este sentido nuestros jóvenes, una vez ordenados, fortalecerán y consolidarán nuestras posiciones en los países de habla alemana y en los países del Este. La formación en nuestro seminario podría también ser un ejemplo para otros seminarios. Para convencerse, basta mirar el video de nuestro seminario.

Badde: ¿Cómo explica esta diferencia y qué significa para el futuro de la Iglesia en Alemania?

Schmidberger: La “iglesia conciliar” en Alemania es un modelo que está expirando. Hablar de bancarrota espiritual no es exagerado. Por lo tanto podemos decir a todos los jóvenes que están llamados al sacerdocio: “deja que los muertos entierren a los muertos, tú anuncia el Evangelio, y trabaja para la vida de las almas y la renovación de la Iglesia en la cabeza y en los miembros”.

Badde: Se dice que la plena reconciliación de la Fraternidad con Roma es inminente. Sólo faltarían las últimas firmas, todo lo demás ya estaría preparado. ¿Qué nos puede decir con seguridad?

Schmidberger: En lo que respecta a la futura estructura para la FSSPX por el reconocimiento de Roma, esencialmente ya está todo preparado. Pero todavía debemos conversar sobre la declaración doctrinal, especialmente respecto al concilio Vaticano II. La fecha para una solución definitiva está primeramente en manos de la Divina Providencia, que dirige todo. Se necesita mucha paciencia, pero también una voluntad firme para trabajar enérgicamente hacia este objetivo para beneficio de toda la Iglesia.

Badde: La última vez que hablamos, en febrero de 2012, usted consideraba que “el tiempo está a su favor”. A pesar de sus dudas ante Benedicto XVI, quien hizo por ustedes lo que ningún otro papa hasta entonces. Un año después de nuestra conversación, Benedicto renunció como papa, papa a quien ustedes lo pusieron en la crisis más difícil de su pontificado con su Obispo Williamson. ¿Cómo reaccionó usted y la Fraternidad ante la noticia de la renuncia?

Schmidberger: Todos sufrimos con las declaraciones inaceptables de Mons. Williamson. [Nótese: para los traidores acuerdistas de la Neo-FSSPX, es inaceptable poner en duda el llamado “holocausto”, pero negar el deicidio es perfectamente aceptable] Desde luego, nosotros vimos cómo los enemigos de la Iglesia las usaron para atacar al papa, como él mismo lo dijo en su carta a los obispos. Nosotros lamentamos mucho su renuncia, especialmente porque le dio a la Iglesia un gran servicio con Summorum Pontificum, y luego dio otro paso hacia la normalización al levantar el decreto de excomunión en 2009. [Nótese: para los traidores acuerdistas de la Neo-FSSPX, la renuncia de un Papa liberal y modernista, como incuestionablemente fue el caso de Benedicto XVI; es algo lamentable.]

Badde: Al parecer usted tuvo razón en su estimación sobre el tiempo, al menos en lo que respecta al acercamiento de la FSSPX con Roma y viceversa. ¿Qué tiene el Papa Francisco que no tenía Benedicto?

Schmidberger: No es el tiempo que nos ha dado la razón, sino la gracia de Dios que obra en el tiempo y que no abandona a los que creen, enseñan y oran como la Iglesia siempre ha creído, enseñado y orado. Lea el libro, próximo a aparecer, del prelado Georg May titulado: “300 años de teología de creyentes y no creyentes”, así usted tendrá una estimación correcta respecto a nuestra posición.
Para nuestra sorpresa, el Papa Francisco tiene una actitud decididamente benevolente hacia nosotros. Por otro lado, ha causado mucha confusión por su desdén hacia la doctrina de la Iglesia, pero también ha puesto fin a la ideología del concilio. [¿A sí? Está por verse lo que sobre el concilio satánico dirá la nueva declaración doctrinal que actualmente preparan la FSSPX y Roma] Y aquí reside precisamente la posibilidad de un entendimiento. Ya que el papa va a las periferias, es lógico que no olvide a aquellos que han sido marginalizados durante años siendo hijos fieles de la Iglesia. [Nótese: a los traidores acuerdistas de la Neo-FSSPX les duele ser marginados por una Jerarquía de liberales y herejes modernistas, en lugar de considerar esa persecución como un grandísimo honor]

Badde: Sin embargo, los documentos más importantes sobre el acercamiento actual llevan la firma del Cardenal Müller quien, como arzobispo de Ratisbona, era vuestro oponente más feroz en Alemania. En todas las disputas que parecen haber sido la constante en sus debates, ¿cómo interpreta esta paradoja?

Schmidberger: Es sobre todo el papa, así como el secretario de la Comisión Ecclesia Dei, Mons. Pozzo, quienes con una verdadera solicitud pastoral [¡!], quieren terminar con los ahora 40 años de conflicto. Si el cardenal Müller contribuye a este esfuerzo, nosotros nos congratulamos. Tal vez el cardenal ha abierto los ojos a la catástrofe en la Iglesia de Roma y está buscando aliados en la lucha contra los destructores. [Padre: ¿el papa Francisco lucha contra “los destructores” o es uno de “los destructores”? ¿No es, más bien, el jefe de “los destructores” de la Iglesia? ¿Entonces? Entonces querer ponerse bajo las órdenes de ese demoledor de nuestra religión, es algo simplemente demencial y suicida]

Badde: Hace seis años, usted citó ante mí el discurso del papa Benedicto a los representantes del Comité Central de Católicos alemanes del 24 de septiembre de 2011, donde dijo: “La verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe. Si no llegamos a una verdadera renovación en la fe, toda reforma estructural será ineficaz”. Y usted criticó el hecho de que, con el concilio, el espíritu de la Iglesia no penetró el mundo, sino que el espíritu del mundo invadió a la Iglesia. El proceso de “aggiornamento” no es comprendido de esta manera por el papa Francisco, sin embargo, ¿no es justamente él quien les abre las puertas en Roma más que cualquiera de sus predecesores? Explique por favor esta contradicción.

Schmidberger: Repito: La confusión en la iglesia es grande, tal vez mayor que nunca antes en su historia. [Y Francisco no tiene nada que ver con eso?] Estamos experimentando un verdadero colapso en la teología, la moral, la disciplina, la liturgia y la espiritualidad. [Y Francisco no tiene nada que ver con eso?] Se puede hablar de la gran apostasía sin exagerar. [Y Francisco no tiene nada que ver con eso?] Además, malos consejeros proponen falsas soluciones como por ejemplo la ordenación de los viri probati o también el diaconado femenino. [¡Ah! ¡Entonces el papa Francisco es inocente, y toda la culpa es de sus malos consejeros!] Ciertamente, no hay que pasar por alto el poder del Espíritu Santo en la Iglesia, quien usa instrumentos humanos y tal vez quiera usar a nuestra Fraternidad como el más grande grupo religioso que quiere responder a este colapso y puede hacerlo en un marco modesto. [Puede, tal como una manzana sana puesta en un cajón de manzanas podridas, puede sanarlas a todas. ¿O es al revés?] Como sea, tenemos un plan director para una verdadera nueva evangelización. [Vaya presunción]

Badde: Sin el reconocimiento incondicional del concilio, la Fraternidad San Pio X no encontrará hogar en la "una sancta catholica ecclesia", mucho menos cuando los papas Juan XIII y Paulo VI han sido canonizado y beatificado, lo que la FSSPX no podrá cuestionar con argumentos de fe. Hasta ahora -o al menos eso parecía- ustedes siempre pidieron la conversión de Roma. ¿No ha invertido la Fraternidad su posición, y qué nos puede decir al respecto?

Schmidberger: Mons. Lefebvre siempre distinguió tres partes en el concilio: un alto porcentaje [¡Vaya! ¿“Alto porcentaje”? ¿Digamos, “un 95%”?] que corresponde perfectamente a la doctrina anterior de la Iglesia, una segunda parte con ambigüedades, que necesitan urgentemente una clarificación, y por último, un número relativamente limitado de contradicciones, que no deben permanecer así, ciertas afirmaciones en el Decreto sobre el ecumenismo o en la Declaración sobre la libertad religiosa. [¡Increíble modo de minimizar la inmensa nocividad del Vaticano II!] Por supuesto, un punto de interrogación  es lo que concierne a la canonización de los dos papas del concilio y el de Juan Pablo II [¿Así que sólo son dudosas esas canonizaciones?], que dio el escándalo del encuentro de Asís a lo que siguió la dictadura del relativismo. Para dar luz a esta cuestión, habrá entre otras cosas la obra teológica que nos espera tras el reconocimiento de la Fraternidad. [Como dijo el pez grande al chico: primero entra a mi estómago y luego conversaremos, con calma, acerca de tus dudas…]

Badde: Ahora se acumulan los rumores de que el papa Francisco, en ocasión de su viaje a Fátima, traerá a FSSPX de vuelta al seno de la Madre Iglesia y terminará con la separación práctica. ¿Qué piensa usted de estos rumores?

Schmidberger: Probablemente se trate más de un pensamiento cuyo origen es el deseo, o un rumor.

Badde: En este caso, ¿no temen una tremenda ruptura y posible división de la Fraternidad, porque una pequeña parte de ella no querrá dar este paso, después de todos los años de apasionado debate con Roma?

Schmidberger: En la regularización de nuestras relaciones con Roma, tal vez uno y otro cofrade nos dejarán, pero muchos ciertamente no lo harán. En la Consagración de los Obispos en 1988 se fueron 17. En cualquier caso, no veo el peligro de una división. [Absurdamente, el P. Schmidberger pone en plano de igualdad dos hechos diametralmente opuestos: el gran quiebre con Roma apóstata de 1988 (que pareció mal a algunos liberales que dejaron la FSSPX) y la inminente rendición ante Roma (que es inaceptable para los verdaderos antiliberales que quedan en la FSSPX)]

A MODO DE CONCLUSIÓN:
MONS. LEFEBVRE RESPONDE AL P. SCHMIDBERGER

(ESTAS CITAS POSTERIORES AL RETIRO DE LA FIRMA DEL PROTOCOLO DE 1988, EXPRESAN LAS IDEAS DEFINITIVAS DE MONS. LEFEBVRE ACERCA DE LA POSIBILIDAD DE UN ACUERDO PRÁCTICO CON ROMA. FUENTE: SYLLABUS)


“Muchos de los que nos han abandonado para unirse a Roma (conciliar) no comprendieron justamente lo que es el liberalismo y cómo las autoridades romanas, desde el concilio Vaticano II, están infestadas de estos errores. Si lo hubieran comprendido, hubieran huido, la hubieran evitado, se hubieran quedado con nosotros. Pero ellos no quieren creer en estos errores ¡Es grave! Porque al acercarse a estas autoridades, uno se contamina forzosamente.
Estas autoridades están imbuidas (…) de los principios del liberalismo: necesariamente, ellas actúan de conformidad con su manera de pensar. Por consiguiente, cuando ellas comienzan a tener relaciones con nosotros, ellas imponen estas ideas, puesto que son las autoridades. Son las autoridades, nosotros somos los inferiores, entonces ellas nos impondrán sus ideas. Mientras ellas no se deshagan de estos errores, del liberalismo y del modernismo, no habrá medio de entenderse con ellas.”
(En una conferencia a sus seminaristas en septiembre de 1988)


“Sobre todo, si hubiera un arreglo con Roma, estaríamos invadidos por cantidades de gente: Ahora que tienen la Tradición y están reconocidos por Roma, van a venir con nosotros. Hay mucha gente que seguirá con su espíritu moderno y liberal, pero que vendrán con nosotros porque les va a gustar asistir de vez en cuando a una ceremonia tradicional y tener contacto con los tradicionalistas. Y esto será muy peligroso para nuestro medio tradicional. Si somos invadidos por toda esta gente ¿qué va a pasar con la Tradición? Poco a poco va a haber una especie de ósmosis que se producirá, una especie de consenso… Muy despacio, muy despacio, vamos a terminar por no ver la distinción entre el liberalismo y la Tradición. Es muy peligroso”. 
(Conferencia en Flavigny el 11 de junio de 1988, Fideliter n°68)


“No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó. Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?”. Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.”
(Entrevista concedida a la revista Fideliter Nº 66, 1988)


“No hay que sorprenderse si no llegamos a entendernos con Roma. Esto no será posible mientras que Roma no regrese a la fe en el reinado de Nuestro Señor Jesucristo… Nosotros chocamos en un punto de la fe católica”
(Conferencia en Sierre el 27 de noviembre de 1988; Fideliter n°89)

Cuando nos hacemos la pregunta de saber cuándo habrá un acuerdo con Roma, mi respuesta es simple: cuando Roma re-corone a Nuestro Señor. El día en que ellos reconozcan de nuevo a Nuestro Señor como Rey de los pueblos y de las naciones, no es a nosotros a quienes ellos se unirán, sino a la Iglesia Católica en la cual permanecemos”.
(Conferencia en Flavigny, 1° de diciembre de 1988; Fideliter n°68)


“Es preciso convencer a los fieles que se trata de una ma­niobra, que es un peligro el poner­se en las manos de los obispos conciliares y de la Roma moder­nista. Es el mayor peligro que los amenaza. Si hemos luchado du­rante veinte años para evitar los errores conciliares, no es para po­nernos ahora en las manos de quienes los profesan”.
(Reportaje publicado en la revista Fideliter N° 70, Julio 1989)


“Pero ellos nos traicionan. Dan la mano a los que demuelen la Iglesia, a los que tienen ideas modernistas y liberales y por lo tanto condenadas por la Iglesia. Por lo tanto ahora, ellos hacen el trabajo del diablo, ellos que trabajan con nosotros por el reino de Nuestro Señor y por la salvación de las almas.
“Oh, siempre que se nos acuerde la buena misa, podemos dar la mano a Roma, no hay problema” ¡Mira cómo funciona! Ellos están en un callejón sin salida porque no se puede a la vez dar la mano a los modernistas y querer conservar la Tradición. Cómo quieren que se les tenga confianza a personas como éstas, que justifican la negación de Quanta Cura, de Pascendi, de las decisiones de la Comisión Bíblica, etc…”
(Conferencia al final del retiro sacerdotal del mes de septiembre de 1990 en Ecône)


“O bien nosotros somos los herederos de la Iglesia Católica, es decir, de Quanta Cura, de Pascendi, con todos los papas hasta antes del concilio, y la gran mayoría de los obispos de entonces, por el reino de Nuestro Señor Jesucristo y la salud de las almas, o bien somos herederos de aquellos que se esfuerzan, incluso al precio de una ruptura con la Iglesia y su doctrina, de admitir los principios de los derechos del hombre, basados en una verdadera apostasía, con vista a obtener una presencia de servidores en el gobierno mundial revolucionario. Porque eso es el fondo: a fuerza de estar en pro de los derechos del hombre, de la libertad religiosa, la democracia y la igualdad de los hombres, tendrán un sitio en el gobierno mundial, pero será un sitio de servidores. (…) Nosotros estamos inmersos en esta corriente, en esta continuidad, agradezcamos al Buen Dios. Somos perseguidos, es evidente, nosotros somos los únicos excomulgados, los únicos perseguidos, pero no podemos no serlo”.  
(Conferencia al final del retiro sacerdotal del mes de septiembre de 1990, Ecône)


“El problema sigue siendo muy grave y… no hay que minimizarlo. Es lo que debemos contestar a [los que] preguntan si la crisis está por terminar, si no existiría la posibilidad de tener una autorización para nuestra liturgia, para nuestros sacramentos. Ciertamente la cuestión de la liturgia y de los sacramentos es muy importante, pero más importante todavía es la de la Fe. Para nosotros esta cuestión está resuelta, pues tenemos la Fe de siempre, la del Concilio de Trento, del Catecismo de San Pío X, de todos los concilios y de todos los Papas anteriores al Concilio Vaticano II; en una palabra, la Fe de la Iglesia.
Pero ¿y en Roma? La perseverancia y la obcecación en las ideas falsas y en los graves errores del Vaticano II siguen en pie. Está claro. No debemos hacernos ninguna ilusión. Estamos llevando a cabo un combate fortísimo. No hemos de dudar ni tener miedo.
Algunos quisieran volver a unirse a pesar de todo con Roma, con el Papa. Lo haríamos… si ellos se encontraran en la Tradición y continuaran la tarea de todos los Papas del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Pero ellos mismos (los Papas actuales) reconocen que han tomado un camino nuevo, que el Concilio Vaticano II ha abierto una nueva era. Es el combate de Satanás contra la Ciudad de Dios.  ¿Cómo se resolverá esto? Es el secreto de Dios, un misterio. Pero no debemos preocuparnos, debemos tener confianza en la gracia del Buen Dios.
Que nosotros tengamos que combatir contra las ideas actualmente en boga en Roma, las que el Papa expresa, es claro. Combatimos [contra ellos] porque no hacen más que repetir lo contrario de lo que los Papas han dicho y afirmado solemnemente durante un siglo y medio. Debemos elegir. Es lo que yo le decía al Papa Pablo VI. Estamos forzados a elegir entre usted y el Concilio por una parte, y sus predecesores por otra parte. ¿A quién debemos seguir? ¿A los predecesores que han afirmado la doctrina de la Iglesia o bien seguir las novedades del Concilio Vaticano II afirmadas por usted?
No debemos dudar ni un minuto. Los que nos están traicionando… dicen que hay que ser caritativos, tener buenos sentimientos, que hay que evitar las divisiones. Dan la mano a los que destruyen la Iglesia, a los que tienen ideas modernistas y liberales, aunque están condenadas por la Iglesia. Hacen el trabajo del diablo. Se encuentran en una vía sin salida porque no se puede dar la mano a los modernistas y al mismo tiempo guardar la Tradición. Fue eso lo que mató a la Cristiandad de Europa. Son los liberales los que han permitido que se instale la Revolución, precisamente porque ellos han tendido la mano a los que no tenían sus principios.
Hay que elegir. Nosotros hemos elegido ser contra-revolucionarios, [estar] en contra de los errores modernos, estar en la Verdad Católica y defenderla. Este combate entre la Iglesia y los liberales modernistas es el combate en el cual nos encontramos a raíz del Concilio Vaticano II. Cuanto más se analizan los documentos del Vaticano II y la interpretación que le dieron las autoridades de la Iglesia, más uno se da cuenta que no se trata sólo de algunos errores… sino, en realidad, de una perversión del espíritu. Es una concepción totalmente diferente de la Revelación, de la Fe y de la Filosofía, es una perversión total.
No tenemos nada que hacer con estas gentes, pues no tenemos nada en común con ellos. El combate que libramos es el de Nuestro Señor, continuado por la Iglesia. No lo podemos dudar: o estamos con la Iglesia o estamos contra Ella; no estamos con esta Iglesia conciliar que cada vez tiene menos en común con la Iglesia Católica”.
(Conferencia dada por Mons. Lefebvre en 1990, cit. acá)


“El Papa es más ecumenista que nunca. Todas las ideas falsas del Con­cilio se siguen desarrollando y reafir­mando cada vez con mayor claridad. Se ocultan cada vez menos. Es inconcebible en todo punto que podamos aceptar co­laborar con semejante jerarquía.
Los problemas con Roma no son en absoluto de nuestro agrado. El tener que discutir no ha sido por gusto. Lo hemos hecho por razón de principio, para guardar la fe católica. [Algunos] esta­ban de acuerdo con nosotros y colaboraban. Mas de pronto han abandonado el verdadero combate para aliarse con los que están destruyendo la Iglesia, so pretexto que se les concedían privilegios
Es inadmisible. De facto han abandonado el combate de la fe, y ya no pueden enfrentarse a Roma”.
(Fideliter nº 79, enero 1991)


P: “Pero hay Tradicionalistas que han hecho un acuerdo con Roma sin conceder nada.
R: Eso es falso. Ellos han renunciado a su posibilidad de oponerse a Roma. Ellos deben permanecer silenciosos debido a los favores que se les han otorgado. Entonces, ellos comienzan a deslizarse siempre tan lentamente hasta que terminan admitiendo los errores del Vaticano II. Es una situación muy peligrosa. Tales concesiones de Roma tienen como único objetivo conseguir que los Tradicionalistas rompan con la FSPX y se sometan a Roma”.
(Fideliter N°79, enero 1991, poco antes de su muerte en marzo de 1991)


"Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar."
(De su libro "Itinerario Espiritual")  

COMENTARIO ELEISON Número DIX (509) - 15 de abril de 2017


Resurrección Argumentada

Jesús, ¿resucitó de entre los muertos? No necesito fe
para argumentar que lo hizo, como la Escritura dice.
En la víspera del Día de Pascua, recordémonos cuán razonable es creer en tan extraordinario acontecimiento como es el de un ser humano muerto irrumpiendo fuera de la tumba desde atrás de una piedra suficientemente pesada como impedirle siquiera soñar con hacer una tal cosa. Primeramente, el “Cómo” teológico de la Resurrección y luego el histórico “Si” tuvo lugar.
Para los Católicos que por el don de la fe sobrenatural creen que en la Encarnación de la segunda Persona divina de la Santísima Trinidad, en plena posesión de la completa Naturaleza divina, unió a Sí Mismo una completa naturaleza humana, haciendo dos naturalezas en una Persona divina, no es difícil comprender cómo la Resurrección tuvo lugar. En la Cruz, la Persona divina verdaderamente murió, no en Su inmortal Naturaleza divina sino en su naturaleza humana, capaz de morir como la de cualquier otro hombre mortal por la separación de su alma humana de su cuerpo humano. Sin embargo, si bien estos dos en Jesucristo podían ser separados uno del otro, ninguno fue separado de la Persona divina, lo cual es el por qué los Católicos recitan en el Credo que Él (cuerpo y alma) “padeció y murió” y que Él (cuerpo) “fue sepultado” y que Él (alma) “descendió a los Infiernos” (no el Infierno de los condenados sino el Limbo de las buenas almas que murieron y esperaban la muerte redentora de Cristo que abriera para ellos las puertas del Cielo cerradas por Adán y Eva). Siendo que ambos, cuerpo humano y alma humana de Cristo permanecen cada uno de ellos unidos a la Persona divina, puede no haber sido fácil para esa Persona morir la atroz muerte en la Cruz, pero fue fácil reunir Su alma humana con Su cuerpo humano en el sepulcro para que Su naturaleza humana volviera a la vida. Y ninguna piedra en la tierra pudo haber sido suficientemente pesada como para detenerlo a Él de volar inmediatamente a Su Madre para consolarla.
Pero, ¿debe entonces un hombre tener el don sobrenatural de la fe para aceptar la realidad de la Resurrección? No necesariamente. Si una mente no creyente pero recta considerara los argumentos meramente naturales tomados de la psicología natural e historia humana, puede fácilmente concluir que solamente algún evento al menos tan sensacional como la Resurrección puede explicar los hechos tal como los conocemos (¡y que nadie diga que la Resurrección es tan dulce y pegajosa y agradable que nadie precisa argumentos! ¡Los hombres precisan argumentos! ¡Dios no puso nuestras cabezas arriba de todo por nada!).
En primer lugar, la psicología humana argumentando por los Apóstoles. Por tres años ellos han aprendido a creer, confiar y amar al divino Maestro. Entonces, Él es ejecutado en público como un criminal común, luego de que todos huyeron en el Jardín de Getsemaní. Y después de la Pasión ellos están totalmente descorazonados (cf. Juan XX,19), lo que es absolutamente normal dadas las circunstancias. Sin embargo, dentro de 50 días aquí están ellos de vuelta en Jerusalén, enfrentando a los Judíos frontalmente y convirtiéndolos a creer en Jesucristo, miles cada vez (cf. Hech. II,41; IV,4). Y dentro de otros 300 años, estos Apóstoles y sus sucesores habrán convertido al Imperio Romano mismo. Tales son los hechos de la historia. ¿ Qué pudo haber pasado, menos que algo tan sensacional como la Resurrección, para explicar tal transformación psicológica de perros azotados (por así decirlo) a conquistadores del mundo?
En segundo lugar, la historia humana argumentando por los judíos. Ellos odiaron a Cristo, y Lo mataron, así como han luchado por destruir a Su Iglesia desde entonces. Sin embargo, en 50 días aquí están Sus seguidores ordenándoles ser bautizados en el nombre de Jesucristo, usando la Resurrección como su argumento principal. ¿No hubiera sido la mejor manera de detenerlo s el mostrar el cuerpo muerto de Cristo? Y, ¿podemos dudar que, entonces como ahora, ellos tenían todo el dinero, la policía y el poder a su disposición como para encontrar cualquier cuerpo, si solamente el cuerpo estuviera todavía allí para ser encontrado? Pero la Cristiandad en lugar de ser detenida, despegó. La única explicación que puede ser es que no había ningún cuerpo para ser encontrado. La Resurrección es verdad. Uno no necesita siquiera tener fe sobrenatural para aceptarla. Así que Pedro estaba en lo correcto – Hech. II,38 – “Arrepentíos y bautizaos cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo”.
Kyrie eleison.

jueves, 13 de abril de 2017

TORNIELLI CONFIRMA QUE LA FSSPX Y ROMA PREPARAN UNA NUEVA DECLARACIÓN DOCTRINAL



FUENTE (la negrita y los comnetarios en rojo son de NP. Título original: "Lefebvristas: para el anuncio de la prelatura es necesario más tiempo")

No se prevé el acuerdo a corto plazo - el superior de la Fraternidad, Fellay, todavía no ha firmado la declaración doctrinal.
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO Con la extensión de la facultad de confesar licita y válidamente establecida para los sacerdotes de la FSSPX al final del Jubileo de la misericordia, y después con la decisión de esta semana de volver lícitas y válidas los matrimonios que celebren los sacerdotes lefebvristas, el Papa Francisco ha dado dos pasos significativos en favor del grupo tradicionalista, pensando en ambos casos en los fieles que siguen la Fraternidad.  

Los contactos son constantes y continúan, y algunas fuentes han hablado de una posible aceleración, suponiendo un inminente anuncio de la concesión de la Prelatura Personal durante el viaje que el Papa hará a Fátima el próximo 12 y 13 de mayo, con ocasión del centenario de las apariciones marianas que han influenciado la historia del siglo XX. 

Sin embargo, la situación no ha cambiado respecto a hace unos meses. El superior general de la Fraternidad, el obispo Bernard Fellay, todavía no ha firmado la declaración doctrinal modificada y simplificada, que contiene la professio fidei, y que es considerada por la Congregación para la Doctrina de la fe y de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, como el necesario paso previo a que se active el procedimiento jurídico que hará posible el pleno retorno a la comunión de la FSSPX. [Una cosa es absolutamente segura: esa "declaración doctrinal modificada y simplificada" será un documento redactado con deliberada ambigüedad, a fin de dejar conformes a ambas partes. Cuando se critique esa ambigüedad a Mons. Fellay, éste responderá -como ya sucedió con la "declaración doctrinal" del 2012- que el texto de la nueva "declaración doctrional" es prácticamente igual al del protocolo firmado por Mons. Lefebvre en 1988 (obviando, por supuesto, el hecho de que el Arzobispo retractó su firma antes de 24 horas). 
Lo único verdaderamente interesante de este artículo es la confirmación de que los traidores acuerdistas que dirigen la Neo-FSSPX y los herejes modernistas que ocupan Roma, trabajan actualmente en afinar la redacción de la "declaración doctrinal" que se requiere para regularizar (o, mejor dicho, neutralizar) a la Fraternidad
El papa y los dicasterios vaticanos no tienen prisa y no quieren apresurar a Fellay, sabiendo bien que el superior debe hacer frente a las diferencias de opinión interna en la Fraternidad. Además antes de instituir la Prelatura Personal, es previsible que la Santa Sede proceda a informar adecuadamente a las conferencias episcopales involucradas, en los países en los cuales están presentes y operando los lefebvristas.
Es conocida la devoción que los seguidores del arzobispo Lefebvre siempre han manifestado para la Virgen de Fátima. En el año del centenario está en programa una peregrinación de la Fraternidad. Esto ha hecho suponer que justo durante el próximo viaje Francisco pudiera hacer algún anuncio. Pero los tiempos, informaron acreditadas fuentes del Vaticano, todavía no están maduros. Además, un anuncio en Fátima, en el día en que con toda probabilidad -la confirmación oficial llegará en el consistorio del 20 de abril- el papa proclamará santos a los dos pastorcitos videntes Francisco y Jacinta Marto, terminarán por poner en segundo plano la celebración del centenario. 

El regreso de los lefebvristas a la plena comunión, en efecto, sería una noticia de gran resonancia mundial, dado que en definitiva marcaría el fin de la fractura consumada en 1988 con las ordenaciones episcopales ilegítimas presididas por el mismo Mons. Lefebvre. Una fractura ya parcialmente sanada con la decisión de Benedicto XVI de revocar la excomunión para los que recibieron la consagración episcopal. 

martes, 11 de abril de 2017

CONTROL DE DAÑOS EN LA NEO-FSSPX: MÉNZINGEN PUBLICA UN "ANÁLISIS" DE LA CARTA DE ECCLESIA DEI DEL 4 DE ABRIL



Fuente: DICI (órgano informativo oficial de la Casa General de la FSSPX) Nuestros comentarios están escritos en color rojo.


ANÁLISIS DE LA CARTA DE LA COMISIÓN ECCLESIA DEI SOBRE LOS MATRIMONIOS DE LOS FIELES DE LA FSSPX

Matrimonios válidos incuestionables

El 1° de septiembre de 2015, el papa anunció que todos los fieles que se confesaran durante el Año Santo de la Misericordia con los sacerdotes de la FSSPX, recibirían “una absolución válida y lícita de sus pecados”. En un comunicado publicado el mismo día, la Casa general de la Fraternidad agradecía al papa recordando: “En el ministerio del sacramento de la Penitencia, ella siempre se ha apoyado, con absoluta certeza, en la jurisdicción extraordinaria que confieren las Normae generales del Código de Derecho Canónico. [Pero Ménzingen no dijo nada parecido a esto en su apresurado agradecimiento del mismo 4 de abril. En éste, como de costumbre, no  omitió las alabanzas al demoledor Francisco] Con ocasión de este Año Santo, el Papa Francisco quiere que todos los fieles que desean confesarse con los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X puedan hacerlo sin ser importunados”. [En la agradecida respuesta del 4 de abril, Ménzingen dice algo parecido: “El Papa Francisco quiere evidentemente que, como en el caso de las confesiones, todos los fieles que deseen contraer matrimonio en presencia de un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, puedan hacerlo sin inquietud sobre la validez del sacramento”; aunque en ninguna parte del documento de Ecclesia Dei se dispone que “todos los fieles que deseen contraer matrimonio en presencia de un sacerdote de la FSSPX, puedan hacerlo”, sino que  -por el contrario- pone esa decisión en las manos (o en las garras, mejor dicho) de los Obispos modernistas]  

El 20 de noviembre de 2016, la Carta apostólica del papa Francisco, Misericordia et mísera (n° 12) extendía más allá del Año de la Misericordia la facultad de confesar acordada el 1º de septiembre de 2015. Si la situación de crisis que atraviesa la Iglesia desgraciadamente es todavía la misma, la persecución que privaba injustamente a los sacerdotes y los fieles de la jurisdicción ordinaria ha cesado, puesto que ha sido conferida por el soberano pontífice. [“La persecución… ha cesado”. Eso, en el caso de los Tradicionalistas, es más un motivo de preocupación que un motivo de satisfacción, según estas palabras de Cristo: "Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros mintiendo, por causa de Mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros." (Mt 5, 10-12)]

El 4 de abril de 2017, se hizo pública una carta del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe y presidente de la Comisión pontifical Ecclesia Dei dirigida a los Ordinarios de las conferencias episcopales. El cardenal Gerhard Ludwig Müller recuerda allí la decisión del papa Francisco de “conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente, asegurando la posibilidad de que la absolución sacramental de los pecados por ellos administrada sea recibida válida y lícitamente”. Enseguida anuncia las nuevas disposiciones del Santo Padre que, en el mismo espíritu, “ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad” (Carta del 27 de marzo de 2017)[1].

Los obispos del lugar, “siempre que sea posible”, delegarán un sacerdote de la diócesis para recibir, según el rito tradicional, los consentimientos antes de la celebración de la misa por el sacerdote de la Fraternidad, o podrán “conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa”. [Con lo que, en adelante y gracias al traidor asentimiento de Mézingen, para la recepción del consentimiento matrimonial habrá una “forma ordinaria” (si lo recibe un sacerdote novus ordo) y una “forma extraordinaria” o excepcional (si el que lo recibe es un sacerdote de la FSSPX)]  

El Cardenal Müller termina su carta recordando cuál es la intención del papa. [¿Así que se debe creer en la palabra de un hereje como el Card. Müller?] Por una parte, se propone remover “la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio” contraído ante un sacerdote de la Fraternidad. Recibiendo la delegación del obispo, ya no puede ser considerado como irregular al celebrar un matrimonio. Por otra parte, el papa se propone “avanzar hacia la plena regularización institucional”. Y de hecho la carta del cardenal menciona que “la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por el momento, objetivamente ilegítima”.

Todo el mundo podrá apreciar la habilidad [noten esta palabra “habilidad”. “Astucia” es la apropiada, pero la FSSPX gusta de usar un lenguaje “políticamente correcto”, desde el 2012. En fin, si la FSSPX quiera ser regularizada por la Roma hereje, debe alabar a Roma como si ella no fuera hereje, y por eso las loas a la “habilidad” de los modernistas romanos] consistente en dar los poderes de confesar o de recibir los consentimientos matrimoniales, o dicho de otro modo, a regularizar -por lo menos ad casum- el ministerio de los sacerdotes de una sociedad eclesiástica “irregular”. [Pese a las comillas, en este pasaje hay un tan cobarde como traidor reconocimiento de que la FSSPX necesita ser regularizada] De todos modos, estas nuevas medidas del papa toman nota de la realidad del apostolado realizado por la FSSPX en todos los países donde ella está implantada, y lo alienta de cierta manera. [Más comentarios llenos de benevolencia respecto del Papa más heterodoxo y escandaloso de toda la historia de la Iglesia]

La validez de los matrimonios de la Fraternidad San Pío X

En adelante, así como ya no es necesario recurrir a una jurisdicción extraordinaria para confesar válidamente, ya no es necesario recurrir al estado de necesidad para recibir válidamente los consentimientos, a menos que el obispo se oponga a las nuevas disposiciones negando la delegación querida por el papa. [¡Notable! Ahora la existencia del estado de necesidad causado en la Iglesia por la herejía modernista imperante desde el Vaticano II, ¡depende de la voluntad de los Obispos herejes modernistas!]

Esto no quiere decir que el estado de grave necesidad haya cesado, sino que las autoridades de la Iglesia ya no niegan a la Tradición algunos medios para desarrollarse. [¿Se puede escribir algo más ambiguo que este pasaje? Si Mons. Fellay realmente entendiera lo que es el estado de necesidad causado en la Iglesia por la herejía modernista, jamás habría aceptado el “regalo” romano del 4 de abril. Pero un liberal como Mons. Fellay no puede entender la verdadera gravedad de la crisis por la que, desde el último y fatídico concilio, atraviesa la Iglesia] La misa de antes del Concilio ha sido reconocida en 2007 como no habiendo sido jamás abrogada. Las injustas censuras que pesaban sobre los obispos de la Fraternidad han sido levantadas en 2009. El no reconocimiento del ministerio válido de sus sacerdotes en el sacramento de la penitencia ha cesado en 2015. La presunta irregularidad del sacerdote de la Fraternidad, testigo autorizado para el sacramento de matrimonio, ya ha sido levantada por el bien de los esposos. [Con el ilícito y altísimo costo de tener que soportar, desde ahora y entre otras cosas, la intromisión del clero hereje modernista en la celebración de los matrimonios y en la vida de los Prioratos]

Por lo que, así como el sacramento de penitencia no era conferido de manera inválida por los sacerdotes de la FSSPX antes de 2015, igualmente los matrimonios celebrados por ellos, sin delegación oficial del obispo del lugar o del Párroco, no lo eran tampoco. [Muy de acuerdo. Y entonces, ¿por qué no se aclaró eso a Roma en el agradecimiento del 4 de abril? Respuesta: porque es evidente que todos esos “regalos” de Roma a la Fraternidad se ordenan al logro del acuerdo traidor que neutralizará para siempre a la FSSPX. Por eso el lenguaje de la FSSPX para con Roma apóstata, en esa clase de comunicaciones, debe ser muy amable y elogioso]

El derecho de la Iglesia prevé en efecto que, para ser válido, el matrimonio debe ser celebrado ante el Párroco o su delegado, y ante por lo menos dos testigos (Código de 1917, canon 1094; Código de 1983, canon 1108). Ahora bien, los sacerdotes de la FSSPX no son Párrocos. Esta es la razón por la cual algunos quisieran sostener que, en ausencia de la delegación, un sacerdote de esta sociedad eclesiástica no puede recibir los consentimientos. Tal matrimonio sería inválido por defecto de forma canónica. [Y precisamente para evitar eso, la FSSPX, hasta el 4 de abril, contaba con tribunales de suplencia y disponía otras medidas (ver acá)]

Sin embargo, el mismo derecho de la Iglesia prevé (Código de 1917, canon 1098; Código de 1983, canon 1116) la situación extraordinaria siguiente: “Si, sin grave inconveniente, no es posible tener o no se puede acudir a un asistente competente según el derecho”. Si se prevé que esta situación dure al menos un mes, entonces la Iglesia declara válido el matrimonio celebrado ante sólo los testigos. Si un sacerdote no delegado puede estar presente, debe ser llamado para recibir los consentimientos. Esta legislación es una simple aplicación de los principios fundamentales de derecho: La ley suprema es la salvación de las almas, y los sacramentos son para los hombres bien dispuestos.

Y si acaso alguna duda subsistiera sobre esta situación extraordinaria, habría que responder que, en caso de duda, la Iglesia suple la jurisdicción (Código de 1917, canon 209; Código de 1983, canon 144). Estando disipada toda duda, los matrimonios celebrados en la FSSPX, incluso sin delegación, han sido ciertamente válidos, en vista del estado de necesidad. [Con esta categórica última afirmación había que haber respondido a Roma, y no con el rastrero agradecimiento del 4 de abril. Todo el mundo leyó esa respuesta de la FSSPX; en cambio, este “análisis”, será leído por muy pocos. Él es una “respuesta corregida” para el “consumo interno”. Como podemos ver con esta “respuesta doble” de la Fraternidad a Roma, el doble lenguaje ha adquirido derechos de ciudadanía en la FSSPX desde el 2012. La única respuesta coherente con sus antiguos principios, la única respuesta fiel a la línea con Mons. Lefebvre que la FSSPX podía dar el 4 de abril, era esta: “No aceptamos”. "Por el hecho de que la Jerarquía se aleja en gran parte de la fe católica, los fieles no pueden generalmente recibir de ella los socorros espirituales sin peligro en la fe" (cita de las Ordenanzas de la FSSPX). “Mientras las autoridades romanas actuales estén imbuidas del ecumenismo y del modernismo y que el conjunto de sus precisiones y el nuevo derecho canónico estén influenciados por estos falsos principios, será preciso instituir autoridades de suplencia, guardando fielmente los principios católicos de la Tradición católica y del Derecho canónico. Es el único medio de permanecer fieles a Nuestro Señor Jesucristo, a los Apóstoles y al depósito de la fe transmitida a sus sucesores que permanecieron fieles hasta el Vaticano II.” (palabras de Mons. Lefebvre citadas en las Ordenanzas de la FSSPX). "La iglesia liberal y modernista que ocupa la verdadera Iglesia reducida al silencio, no tiene ningún derecho a ser obedecida. De hecho es necesario desobedecerle porque sus órdenes y sus orientaciones no son las de la Iglesia Católica. Destruyen la Iglesia. Nosotros no podemos colaborar a la destrucción de la Iglesia, no queremos convertirnos en protestantes." (Mons. Lefebvre, 19-7-1975).]

El estado de necesidad permanece

Este estado de grave necesidad en la Iglesia no ha desaparecido. No se trata de negar la terrible realidad.

En efecto, desde el concilio Vaticano II y sobre todo el nuevo Código de derecho canónico de 1983, el fin primario del matrimonio que es la procreación y la educación de los hijos, es rebajado respecto a la ayuda mutua de los esposos, en una concepción personalista de la dignidad del amor que degrada el primado del bien común de esta sociedad que es la familia.

El reciente Sínodo sobre la familia es otra triste ilustración de la permanencia de este estado de necesidad. Así como las escandalosas declaraciones de los prelados y dignatarios eclesiásticos respecto a los concubinos y los homosexuales, que quisieran hacer creer que estas uniones contienen “valores positivos”, y que incluso serían conciliables con la santidad del matrimonio.

Recordamos igualmente la Súplica de Mons. Bernard Fellay dirigida al Santo Padre el 15 de septiembre de 2015, luego de la publicación del documento pontifical Mitis Judex (15 de agosto de 2015): “Las recientes disposiciones canónicas del Motu Proprio facilitando las declaraciones de nulidad aceleradas, queriendo abrir la puerta de facto a un procedimiento de divorcio católico que no dice su nombre”.

Finalmente, ciertas afirmaciones de la Exhortación apostólica Amoris lætitia respecto a los divorciados vueltos a “casar”, que podrían acercarse a los sacramentos de penitencia y Eucaristía viviendo maritalmente, siguen siendo piedras de tropiezo para la conciencia católica.
Por todas estas razones, los fieles se encuentran en una situación de necesidad que les permite recurrir a los sacerdotes de la Tradición. [¿Pero qué clase de estado de necesidad hay ahora, si el mismo clero supuestamente antimodernista, desde el 4 de abril va a obligar a los fieles tradicionalistas a dar el consentimiento matrimonial ante un sacerdote modernista? “El estado de necesidad, como lo explican los juristas, es un estado en el cual los bienes necesarios para la vida natural o sobrenatural se encuentran amenazados de tal forma que uno se encuentra moralmente constreñido a infringir la ley para salvaguardarlos” (definición del estado de necesidad en el libro de Mons. Lefebvre, La Tradición "excomulgada").] En virtud de la legislación de la Iglesia, su matrimonio es ciertamente válido. Que hoy el papa pida a los obispos el facilitar este recurso a la jurisdicción ordinaria, asegurando la regularidad del testigo autorizado que es el sacerdote que recibe el consentimiento de los esposos, no hace cesar el estado objetivo de crisis de la Iglesia. [Si los matrimonios celebrados en la FSSPX antes del 4 de abril son “ciertamente válidos”, había obligación de rechazar la carta de Ecclesia Dei del 4 de abril. Pero con su aceptación, la misma FSSPX desmiente que exista un verdadero estado de necesidad, y también desmiente -de paso- estas palabras de Mons. Lefebvre, que vale la pena reiterar una vez más: “Mientras las autoridades romanas actuales estén imbuidas del ecumenismo y del modernismo y que el conjunto de sus precisiones y el nuevo derecho canónico estén influenciados por estos falsos principios, será preciso instituir autoridades de suplencia, guardando fielmente los principios católicos de la Tradición católica y del Derecho canónico. Es el único medio de permanecer fieles a Nuestro Señor Jesucristo, a los Apóstoles y al depósito de la fe transmitida a sus sucesores que permanecieron fieles hasta el Vaticano II.”]

No hay duda en cuanto a que, en la hipótesis en que el Ordinario se niegue a designar un sacerdote delegado y a “conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad”, éste celebraría válidamente en virtud de este estado de necesidad, mientras que el obispo se opusiera de manera manifiesta a la voluntad del jefe supremo de la Iglesia. [Claro que, desde el 4 de abril, ese sacerdote de la FSSPX se arriesga a tener un conflicto grave con sus superiores. Que el obispo se “oponga de manera manifiesta a la voluntad del jefe supremo de la Iglesia” no es el punto, pues eso es precisamente lo que hizo Mons. Lefebvre con sobrada justificación. El punto es este otro: el liberalismo y la herejía modernista que imperan en el clero oficial. Esto es lo que funda el estado de necesidad y la consecuente jurisdicción de suplencia en la FSSPX. Eso es lo que, por constituir un peligro para la fe, obliga a evitar, salvo en muy raras excepciones, el contacto con la Jerarquía oficial, según lo que siempre se enseñó en la misma Fraternidad. Esto es lo que hace absolutamente inaceptable el establecimiento de una colaboración formal y permanente entre el clero tradicionalista y el clero modernista en cuanto a la recepción del consentimiento matrimonial. Esto es lo que la FSSPX ha olvidado]

Aplicación de las disposiciones romanas

El papa Francisco quiere que los sacerdotes de la FSSPX puedan celebrar los matrimonios ciertamente lícitos y válidos, sin cuestionamiento posible, por el bien de los esposos. [1° ¿Seguro que el culpable de las nulidades canónicas express y de la comunión eucarística para adúlteros y concubinos pretende “el bien de los esposos”? 2° La carta de Ecclesia Dei no dice eso, sino lo contrario: en adelante y por regla general, los sacerdotes novus ordo estarán encargados de celebrar los matrimonios de los fieles de la FSSPX, en lo que respecta al rito esencial del intercambio de los consentimientos] “Es de desear que todos los obispos compartan la misma solicitud pastoral”, afirmó el comunicado de la Fraternidad del 4 de abril. Es igualmente de desear que los tribunales eclesiásticos ya no puedan pronunciar anulaciones por “vicio de forma canónica” de los matrimonios celebrados en la Tradición. Haciendo cesar este escándalo que la Rota romana tolera desde hace mucho tiempo, el papa procura también un gran bien. [¿Un gran bien? ¿Cuántos matrimonios celebrados en la FSSPX han sido declarados (indebida o injustamente) nulos por Roma? Ciertamente son poquísimos. ¿Qué es esa cantidad ínfima, comparada con las muchísimas anulaciones de matrimonios válidamente celebrados en el novus ordo desde el concilio satánico? ¿Qué hizo o que hace Francisco contra este enorme mal? ¡Pues aumentarlo dictando normas que ahora permiten hablar de nulidades matrimoniales express en la Iglesia y de divorcio católico! (ver acá y acá). Pero no: según la ahora ciega FSSPX, Francisco, el gran destructor, está del lado de los bomberos, no de los incendiarios

Las disposiciones nuevas, que permiten obtener la delegación del Ordinario, no significan que son los sacerdotes diocesanos quienes prepararán, organizarán o celebrarán los matrimonios [sí los celebrarán en la parte correspondiente a la ceremonia de l a expresión del consentimiento]. De hecho, los sacerdotes de la Tradición no podrían confiar los fieles que se acercan a ellos para prepararse santamente al matrimonio, a ciertos [nótese: “ciertos”, como insinuando que son unos pocos en el conjunto del clero modernista] sacerdotes que profesan malos principios y que pueden poner en peligro la fe de los futuros esposos, inculcándoles una concepción errónea del sacramento del matrimonio cristiano. El papa Francisco quiere solamente que los Ordinarios den las delegaciones a los sacerdotes de la Fraternidad [falso: quiere eso sólo "allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes". Curiosa y reiterada “equivocación” en este análisis de la FSSPX ]: su enfoque es esencialmente jurídico. Como lo declaró el P. Cédric Burgun, vicedecano de la Facultad de Derecho canónico de París [otro liberal y modernista (pero de los peligrosos, dado el cargo que detenta) presentado en este texto, por Ménzingen, como una muy respetable autoridad. Este sabio canonista afirma que la FSSPX es cismática y que los matrimonios celebrados por ésta son de dudosa validez, en la misma entrevista que cita este "análisis" de Ménzingen: "hay una duda sobre la validez de los matrimonios celebrados por la Fraternidad Sacerdotal Santo Pío X desde el cisma, ya que para la validez del matrimonio, la Iglesia católica considera no sólo el consentimiento de los esposos sino que a los sacerdotes que reciben estos consentimientos en nombre de la Iglesia"]: “El papa no resuelve la cuestión del debate doctrinal. Pero retira las ambigüedades sobre la cuestión de derecho y vuelve válidos, y lícitos, estos matrimonios que serán celebrados bajo las condiciones establecidas por Roma”. (RCF, 5 abril 2017). [“El papa no resuelve la cuestión del debate doctrinal” y la FSSPX responde escabullendo, igual que Francisco, la cuestión doctrinal de fondo, e introduciendo, de paso, un estado de extrema ambigüedad, inseguridad y confusión en la normativa de la misma FSSPX relativa a matrimonios (sobre el caos jurídico que el “preacuerdo” del 4 de abril ha generado en la Fraternidad, leer acá)]

La aplicación de las disposiciones podrá resultar delicada en caso de que sea un sacerdote diocesano quien reciba los consentimientos. [Pero, repetimos, esta es la “forma ordinaria” acordada ahora por Roma y la FSSPX para recibir el consentimiento matrimonial en los matrimonios de los feligreses de la Fraternidad. La “forma extraordinaria” o excepcional consiste (desde el 4 de abril) en que un sacerdote de la FSSPX reciba ese consentimiento] Parece, sin embargo, fácil manifestar la incomodidad que habría para los futuros esposos de intercambiar su consentimiento ante un sacerdote que no conocen, y que probablemente no volverán a ver en toda su vida. [¡Y que es un hereje modernista, un destructor objetivo de la Fe y de la Iglesia, y, en fin, un verdadero y propio ministro del demonio, en cuanto liberal y hereje!] Muchos desean justamente que un sacerdote conocido y estimado, algunas veces su pariente, celebre sus esponsales y su matrimonio. [¿Así que desde ahora estas consideraciones sentimentales reemplazan a los argumentos de orden teológico y jurídico fundados en el estado de necesidad?] La “medida de lo posible” de la cual habla el documento romano es bastante amplia para hacer valer ante el obispo del lugar las dificultades prácticas de su aplicación. Tanto más cuando está previsto que “puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad”. Lo ideal sería que el obispo, por las buenas razones pastorales, dé la delegación pura y simplemente a los sacerdotes de la Fraternidad para celebrar los matrimonios de sus fieles. [¿Y si es tan claro que eso es “lo ideal”, por qué no lo mencionó Mons. Fellay en su respuesta del 4 de abril a Roma?] El envío de la notificación del matrimonio a la diócesis requerido en la carta publicada el 4 de abril de 2017, no plantea ningún problema pues esto ya se hace en todos los distritos de la Fraternidad.

Para que estas disposiciones romanas en favor [¿?] de los matrimonios en la Tradición puedan ser recibidas sin duda ni ambigüedad (¡!) por todos los sacerdotes, el Superior general, Mons. Bernard Fellay, ha pedido a los canonistas y a los pastores que tienen larga experiencia en el ministerio, el redactar -bajo la autoridad de la Casa general- un directorio definiendo una disciplina común para todos los distritos de la FSSPX. [Que sin duda permanecerá secreto por razones obvias…]
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[1] El papa se dirige a los obispos porque la delegación depende del poder de los obispos o del cura párroco. Cf. Concilio de Trento, decreto Tametsi, 11 de noviembre de 1563, Dz 1816. A diferencia del sacramento de la confesión que concierne al fuero interno, el matrimonio concierne al fuero externo, como todos los actos públicos y sociales de los hijos de la Iglesia. Las disposiciones apuntan a los fieles de la FSSPX y en sentido ascendente al ministerio de sus sacerdotes.