viernes, 26 de enero de 2024

¿POR QUÉ EXISTE LA RESISTENCIA? por Mons. Tomás de Aquino OSB



 ¿POR QUÉ EXISTE LA RESISTENCIA?


Por Su Excelencia. Revma. Dom Tomás de Aquino, OSB


La razón de la existencia de la Resistencia no es otra que Dom Fellay con sus palabras y acciones. Sus palabras minimizaron la gravedad de la crisis y del Concilio. Sus acciones expusieron a la Tradición a correr el mismo destino que las comunidades Ecclesia Dei.

Dom Fellay no hablaba como Dom Lefebvre. Dom Lefebvre denunció enérgicamente los errores del Concilio así como aquellos que fueron la causa de esos errores. Advirtió prácticamente a todos los papas conciliares sobre sus responsabilidades. Le dijo a Juan Pablo II que si continuaba por el camino del ecumenismo ya no sería el buen pastor, y en el dibujo sobre Asís decía, con imágenes y palabras, que Juan Pablo II iría al infierno si seguía ser ecumenista. Le dijo al cardenal Ratzinger que él, Ratzinger, estaba en contra de la cristianización de la sociedad. Denunció la apostasía de la Roma conciliar. Denunció los errores y a quienes los cometían, fueran quienes fueran. Defendió a sacerdotes y fieles del contagio modernista. Se expuso a una excomunión inválida pero infamante. No retrocedió en defensa de Francia ante el peligro musulmán. Nos protegió contra la tentación acuerdista de Dom Gérard. Era, en definitiva, como los antiguos obispos: el defensor del cristianismo y de la base del cristianismo, que es la fe. Fue el hombre de las virtudes teologales, que sostuvo nuestra fe y todas las virtudes.

¿Y Dom Fellay? ¿Continuó las acciones de Dom Lefebvre? No. Tanto de palabra como de hecho, Dom Fellay se distanció de Dom Lefebvre.

Respecto a la Libertad Religiosa, minimizó la gravedad de lo dicho por el Concilio. No dijo a los Papas lo que había dicho Dom Lefebvre. No atacó los errores como Dom Lefebvre. No habló de las dos iglesias como Dom Lefebvre. No distinguió claramente la Iglesia oficial de la Iglesia católica, sino que habló de una "Iglesia concreta", confundiendo a los fieles e incluso a los sacerdotes.

¿Qué iglesia específica es esta? ¿Tenemos que estar en esta iglesia? Estamos en la Iglesia Católica. Reconocemos al Papa, pero no a la Iglesia Conciliar de la que habló el cardenal Benelli. Reconocemos al Papa, pero no su doctrina ni sus actos contrarios a la Tradición. Estos actos no son católicos, sino anticatólicos.

Fue bajo la influencia de Dom Fellay que el capítulo de 2012 modificó el principio enunciado por el capítulo de 2006: no hay acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal. Esto no agradó a Dom Fellay y fue cambiado. Bajo ciertas condiciones, la Fraternidad ahora puede llegar a un acuerdo práctico sin un acuerdo doctrinal. Es una laguna jurídica. Laguna jurídica que podría llevar a la Fraternidad por el camino de las comunidades Ecclesia Dei. No llegó tan lejos, pero bajó la guardia y Roma aprovechó eso.

Dom Fellay reprimió la resistencia interna en la Fraternidad expulsando a Dom Williamson y algunos sacerdotes; luego castigó a otros, como a los siete decanos que con razón protestaron contra el documento de Roma sobre los matrimonios. Dom Fellay desorganizó la Tradición, se alejó de la línea de Dom Lefebvre e hizo que otros también se alejaran de ella. Esta fue la razón de existir de la Resistencia: resistir a tal alejamiento.

Queremos seguir a Dom Lefebvre en todo, en la doctrina y también en las soluciones prácticas, porque, como enseñan Aristóteles y Santo Tomás, los ejemplos de los antiguos sirven como principios de acción. Seguimos a Dom Lefebvre en la doctrina y en la acción, especialmente en relación con a la Roma modernista, y esto para ser fieles a la Roma eterna, maestra de verdad y santidad.

25 de enero de 2024


Fuente: mosteirodasantacruz.org

jueves, 25 de enero de 2024

La Academia Juan Pablo II para la Vida y Familia pide la destitución de Fernández


INFOVATICANA 

Si hace unos días el cardenal Zen abogaba por la destitución de Víctor Manuel Fernández como prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la internacional Academia Juan Pablo II para la Vida humana y Familia pide formalmente al Papa Francisco que destituya de su cargo al purpurado argentino.

En un comunicado hecho público en su página web, Thomas Ward, presidente de la Academia muestra su «asombro» por el hecho de que el cardenal Víctor Manuel Fernández haya aceptado el cargo de Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe «a pesar de haber escrito en décadas pasadas libros escandalosos de un carácter erótico que roza la pornografía y que contiene pasajes que chocan con la enseñanza tradicional de la Iglesia, en particular sus obras “Sáname con tu boca – El arte de besar” y “La Pasión mística – espiritualidad y sensualidad”».

«Lejos de retractarse de los pasajes vergonzosos que contienen estas obras, el cardenal Fernández se ha limitado a afirmar que no las habría publicado hoy y que ha prohibido su reimpresión«, escribe Ward, tal y como reconoció el purpurado a InfoVaticana.

La Academia Juan Pablo II denuncia que «la literatura sensual-mística a la que el cardenal tiene una particular propensión es uno de los peores males de nuestro tiempo en la medida en que, bajo el pretexto de la espiritualidad, en realidad no hace más que justificar los peores excesos de la revolución sexual que se está produciendo. corrompiendo profundamente nuestra sociedad y llevando a nuestra juventud al abismo».

El presidente de la Academia sostiene que «durante el pontificado de Pío XI, la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio publicó una Instrucción titulada De sensuali et de sensuali-mystico litterarum genere condenando explícitamente la literatura místico-sensual, en particular las obras de aquellos autores que “no temen embellecer el pasto de una sensualidad enfermiza con cosas sagradas, mezclando amores inmodestos con una cierta piedad hacia Dios y un misticismo religioso enteramente falso”».

Además, argumenta que dicha Instrucción de Pío XI «afirma explícitamente que ninguna intención del autor puede impedir “que los lectores cuya fragilidad es generalmente grande, como también lo es su propensión a la lujuria como resultado de la corrupción de su naturaleza, sean gradualmente atrapados en las redes por el cebo de estas páginas impuras”».

«Es deplorable que casi un siglo después de esta Instrucción, los laicos católicos tengan que recordar al Prefecto la amonestación de su propio predecesor«, lamenta Thomas Ward.

Para el presidente de la Academia Juan Pablo II para la Vida y Familia, «estos escandalosos episodios demuestran que el cardenal Víctor Manuel Fernández no tiene las cualidades mínimas necesarias para cumplir el papel de defensor de la fe. Por este motivo, esta Academia pide formalmente al Santo Padre que lo destituya y nombre en su lugar a un teólogo competente y fiel a las enseñanzas morales de la Iglesia».

Aparecen escritos de Víctor Fernández ‘en línea’ de su Pasión Mística y Sensual

viernes, 12 de enero de 2024

DECLARACIÓN DEL ARZ. VIGANÒ SOBRE EL LIBRO "LA PASIÓN MÍSTICA", DEL PERVERTIDO TUCHO FERNÁNDEZ

 



NEC NOMINETUR IN VOBIS

Declaración de

Monseñor Carlo Maria Viganò, Arzobispo

a propósito del escandaloso libelo La pasión mística

de Víctor Manuel Fernández

 

Fornicatio autem et omnis inmunditia aut avaritia

nec nominetur in vobis sicut decet sanctos.

 

Fornicación y cualquier impureza o avaricia,

ni siquiera se nombre entre vosotros, como conviene a los santos

Ef 5, 3

 

Si antes del Vaticano II un funcionario del Santo Oficio hubiera tenido que examinar La pasión mística para elaborar un informe con vistas a un dictamen al respecto, con toda probabilidad no le habría dedicado más de “diez, quince segundos” antes de arrojarlo al fuego. Pero antes del Vaticano II un pornógrafo herético nunca habría aspirado, no digo a la Santa Púrpura, ni siquiera al sacerdocio; ni sus Superiores jamás lo habrían admitido al Orden Sagrado. Víctor Manuel Fernández –Tucho para los amigos de Santa Marta– ascendió en cambio a la cima de la Jerarquía, fue creado Cardenal y nombrado prefecto del Santo Oficio –perdón, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe– por otro hereje argentino, Jorge Mario Bergoglio. Quien, desde el 13 de marzo de 2013, ha demostrado con su propia acción de gobierno y de magisterio que es un emisario de la élite globalista, según los desiderata -o más bien los mandatos– del Estado profundo angloamericano. Pero justamente cuando el cursus horrorum de Fernández parecía reservarle el ingreso al Cónclave como candidato de Jorge Mario, surge del polvo de un estante el bochornoso panfleto, destinado a pesar como una lápida sepulcral sobre las ambiciones de Tucho.

lunes, 8 de enero de 2024

ACTUALIZACIONES SOBRE EL ESCÁNDALO DEL LIBRO INMORAL DE TUCHO FERNÁNDEZ, EL PERVERTIDO.

 


Arzobispo Viganò: los guardias suizos deberían detener a Bergoglio y Fernández y expulsarlos del Vaticano


GRAVE ESCÁNDALO POR LIBRO DE TUCHO EL DEGENERADO

 


Escándalo por «La pasión mística», libro del cardenal Fernández conocido ahora

¡DOS NUEVOS SACERDOTES PARA LA RESISTENCIA!

Este sábado, fiesta de la Epifanía de Nuestro Señor,  Su Excelencia Dom Tomás de Aquino OSB confirió el orden sacerdotal a dos monjes del Monasterio de Nuestra Señora de la Fe del Rosario, Bahía, Brasil, perteneciente a la congregación religiosa Familia de la Beata Virgen María, fundada por el R.P. Jahir Brito. 

Los nuevos sacerdotes son el P. Alberto FBMV y el P. Lorenzo FBMV. 

¡Quiera Dios bendecir a estos nuevos sacerdotes y suscitar muchas santas vocaciones para la Resistencia en Brasil y en todo el mundo!











DEO GRATIAS !

Fuente

EL CARDENAL SARAH CONTRA FIDUCIA SUPPLICANS

 


Cardenal Sarah contra Fiducia supplicans: «Una herejía que socava gravemente a la Iglesia porque es contraria a la fe y la Tradición»

sábado, 6 de enero de 2024

SERMÓN PRONUNCIADO POR MONS. ZENDEJAS EN EL CONVENTO DOMINICO DE AVRILLÉ, EL 6 DE ENERO DE 2024, FIESTA DE LA EPIFANÍA


Queridos Padres, Hermanos, Hermanas,

Queridos amigos…

Hoy los tres reyes de Oriente que cuidaban al Rey de los judíos fueron conducidos a Jerusalén por una Estrella magnífica y, entre muchas otras consideraciones, permítanme aplicar una observación importante sobre el Rey Niño recién nacido fundado por ellos en Belén, a saber, la Realeza del Reinado de Cristo, tanto para los judíos como para los gentiles, como declara el cardenal Pie en los tres idiomas que dan título al trono de la Cruz: Jesús Nazarenus Rex Judeorum.

Ciertamente, esta ceremonia de Ordenaciones Mayores aumenta el número de miembros en la Iglesia Católica Militante para dirigir a estos subdiáconos y diáconos a las filas del Sacerdocio en el Rito Tradicional Romano de Ordenaciones, para perpetuar el Santo Sacrificio de la Cruz en Su Trono conquistador, como Rey de reyes y Señor de señores, para la salvación eterna de las almas.

De más está decir que la recepción del Subdiaconado y del Diaconado es para participar dentro de las filas de la Iglesia Militante, a cuyos soldados y comandantes se les dijo que creyeran en las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en la oración del Pater Noster, dichas públicamente en la introducción del sermón de la montaña. En particular, adveniat Regnum tuum!! ¡¡Venga tu reino!!

Según lo que creemos, el subdiácono consagra enteramente a Dios su cuerpo y su alma, así como su corazón y su mente, al pronunciar el voto de castidad con plena voluntad, como muestra de su ofrecimiento voluntario, como ocurre en el caso de las ordenaciones de los religiosos cuando los candidatos que ya han hecho la profesión solemne de sus votos religiosos. El voto de castidad pretende claramente manifestar la imagen de Dios en la que Adán fue creado y en la que nosotros somos bautizados. Por eso el nuevo rito de ordenación quería derogar el orden mayor del subdiaconado por la reforma del Vaticano II, en detrimento de la sacralidad de los ministros en el altar.

Además, como también creemos, el diácono recibe un sello indeleble en su alma, porque cuanto más se acerca a servir al altar en el Santo Sacrificio de la Misa cerca del sagrario, más participa en mayor grado de la obra redentora de la salvación de las almas. Por eso un diácono debe predicar el Depósito de la Fe; se le permite bautizar por delegación de su Pastor, y se le permite dar la Sagrada Comunión a los fieles, estos poderes espirituales significan la jurisdicción delegada en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia Católica.

Así, al celebrar la fiesta de la Epifanía, la Iglesia católica expresa objetivamente el significado de la admirable ESTRELLA que guió a los tres Reyes Magos desde sus reinos hasta Belén para encontrar al Mesías, el Salvador del mundo: “Oh Dios, que en este día manifestaste a tu unigénito Hijo a los gentiles por la guía de una estrella, concede a los que ahora te conocemos por la fe, que nos guíe AD CONTEMPLANDAM SPECIEM TUAE CELSITUDINIS - al contemplarlo en la misma fe, seamos llevados a contemplar la belleza de tu grandeza, por el mismo Jesucristo Nuestro Señor…”

viernes, 5 de enero de 2024

DOS CITAS ESENCIALES PARA LOS CATÓLICOS EN ESTA HORROROSA CRISIS DE LA IGLESIA

"Debe el católico ... obedecer al superior en todo lo que no se oponga a la fe y moral católica pero renovar cada día el firme propósito de negar la obediencia a quien quiera que sea, en lo que directa o indirectamente sea opuesto a la integridad del Catolicismo." (P. Sardá y Salvany, "el Liberalismo es Pecado")

"Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar mientras ella no regrese a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica” (Mons. Lefebvre, "Itinerario Espiritual", 1990).

jueves, 4 de enero de 2024

EL VATICANO ADVIERTE A LOS OBISPOS QUE NO PUEDEN PROHIBIR LAS BENDICIONES A PAREJAS DE SODOMITAS

 Tucho el repugnante


DICE QUE LOS AFRICANOS SE OPONEN POR RAZONES CULTURALES

Doctrina de la Fe advierte a los obispos que no pueden prohibir a los sacerdotes bendecir las uniones pecaminosas

El Dicasterio para la Docrtina de la Fe ha pasado en algo menos de tres años de prohibir totalmente la bendición de parejas homosexuales e irregulares a advertir a los obispos que no pueden prohibir a los sacerdotes que den dichas bendiciones. Y además desprecia a los obispos africanos sugiriendo que su oposición es debido a factores culturales y no a su comprensión de la Escritura, la Tradición y el Magisterio bimilenario de la Iglesia.


(InfoCatólica) El Dicasterio para la Doctrina de la Fe a hecho público un comunicado de prensa sobre la recepción de «Fiducia supplicans»

El Dicasterio insiste en que Fiducia Supplicans «contiene la propuesta de bendiciones pastorales breves y simples (no litúrgicas ni ritualizadas) de parejas irregulares (no uniones), subrayando que se trata de bendiciones sin forma litúrgica que no aprueban ni justifican la situación en la que se encuentran estas personas».

Es decir, tanto el cardenal Victor Manuel Fernández como Mons. Armando Mateo, firmantes de la nota de prensa, pretenden que se bendice a la pareja y no su unión. Lo cierto es que si hay pareja es porque hay unión, y por tanto, pecado.

En marzo del año 2021, el mismo dicasterio publicó un responsum asegurando que la Iglesia no tiene poder para impartir la bedición a las uniones homosexuales y al resto de uniones homosexuales, con la siguiente argumentación:

En consecuencia, para ser coherentes con la naturaleza de los sacramentales, cuando se invoca una bendición sobre algunas relaciones humanas se necesita —más allá de la recta intención de aquellos que participan— que aquello que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia, en función de los designios de Dios inscritos en la Creación y revelados plenamente por Cristo Señor. Por tanto, son compatibles con la esencia de la bendición impartida por la Iglesia solo aquellas realidades que están de por sí ordenadas a servir a estos designios.

Por este motivo, no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo

A pesar de ello, el comunicado de prensa asegura que «no habría espacio para distanciarse doctrinalmente de esta Declaración o considerarla herética, contraria a la Tradición de la Iglesia o blasfema».

Doctrina de la Fe va más allá y advierte que los obispos no pueden cumplir lo indicadopor dicho dicasterio hace casi tres años, y por tanto no pueden prohibir totalmente a los sacerdotes realizar las bendiciones:

Cada Obispo local, en virtud de su propio ministerio, tiene siempre la facultad de discernir in loco, es decir, en ese lugar concreto que conoce más que los demás porque es su rebaño. La prudencia y la atención al contexto eclesial y a la cultura local podrían permitir diferentes métodos de aplicación, pero no una negación total o definitiva de este camino que se propone a los sacerdotes.

Los africanos y su cultura

Refiriéndose claramente a la oposición de los obispos africanos, el texto de Doctrina de la Fe les falta al respeto al señalar que no admiten la bendición de parejas en pecado, no porque quieran ser fieles a lo que siempre ha enseñado la Iglesia, sino por razones culturales:

El caso de algunas Conferencias Episcopales debe entenderse en su contexto. En varios países hay fuertes cuestiones culturales e incluso legales que requieren tiempo y estrategias pastorales que van más allá del corto plazo.

Tradución no oficial del comunicado de prensa del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

miércoles, 3 de enero de 2024

"BENDITOS HOMOSEXUALES" por Juan Manuel de Prada

Y la luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron (Juan 1,5)

La polémica declaración pontificia 'Fiducia supplicans' me ha pillado inmerso en la lectura de una biografía del escritor vanguardista francés Max Jacob (1876-1944), homosexual y judío de ascendencia askenazi que hacia 1914 se convierte al catolicismo, después de una experiencia mística en la que vio aparecer la imagen de Cristo en una pantalla de cine. Después de bautizarse (su padrino sería Picasso), Max Jacob vivirá siempre con desgarro sus pulsiones sexuales, que lo empujan hacia hombres con frecuencia mucho más jóvenes que él, a veces incluso niños. Muchos de sus contemporáneos, que conocían sus propensiones, dudaban de la sinceridad de su conversión, considerándolo un arlequín que nunca podría quitarse del todo el maquillaje teatral de la cara; o, dicho menos poéticamente, un hipócrita cuyos principios no se conciliaban con su vida. A sus detractores, Jacob les recordaba que el sacramento de la confesión borra los pecados, pero no la fuente de los mismos, que es la caída naturaleza humana. 

Nunca dejó Max Jacob, sin embargo, de suplicar la acción de la gracia, en su esfuerzo por trascender el amor carnal. Así fue como, aconsejado por el canónigo Fleureau, decidió retirarse en 1921 a Saint-Benoît-sur-Loire, donde se halla la abadía de Fleury, para vivir según la regla de San Francisco de Sales como oblato seglar. Allí permaneció durante siete años, entregado a una vida de penitencia y recogimiento, con la esperanza de «no volver a pecar». Pero en 1928 regresaría a París y a la crápula, hasta 1936, cuando la añoranza de las austeridades rurales lo devuelven a Saint-Benoît, que sólo abandonará cuando la Gestapo lo arreste –judío de raza, al fin– e interne en el campo de Drancy, donde morirá de pulmonía el 5 de marzo de 1944. Durante estos últimos ocho años de su vida, consta que Jacob asistía a la misa diaria en Saint-Benoît, donde solía participar como acólito y recibía la comunión. En el tren que lo llevaba a Drancy escribió al canónigo Fleureau: «Confío en Dios. Le agradezco el martirio que ahora comienza». 

¡Cuán robusta y vibrante nos resulta la vida de este bendito homosexual, comparada con esa disposición pontificia reciente! Pero Max Jacob todavía tuvo la suerte de conocer una Iglesia cuya cabeza visible enunciaba los principios de la doctrina moral católica sin subterfugios ni componendas; y cuyos miembros (como ese canónigo Fleureau), mediante un prodigioso sentido de la capilaridad católica, acompañaban a quienes no siempre podían ajustar su vida a esos principios, los acompañaban en sus reincidentes caídas y lo ayudaban a levantarse una y otra vez, sin tomarles el pelo ni engañarlos con sentimentalismos merengosos. Y, mientras los acompañaban, los bendecían, porque sabían –como nos enseña Péguy– que es a través de la puerta que deja el pecado –«una terrible herida, una inolvidable angustia, un punto de sutura mal cerrado, una mortal inquietud, un invisible trasfondo del alma, una amargura secreta, una ruina enmascarada, una cicatriz mal cerrada»– por donde la gracia se desliza en nuestras almas.

Esta maravillosa capilaridad de la Iglesia, «intolerante en los principios porque cree pero tolerante en la práctica porque ama» (según la hermosa sentencia de Garrigou-Lagrange), hizo posible la «vida ejemplar» de Max Jacob. Los problemas empezaron cuando la Iglesia quiso asimilarse al mundo, «tolerante en los principios porque no cree e intolerante en la práctica porque no ama», adoptando un descarnado (y desencarnado) pragmatismo que, a la vez que enturbia los principios, no guía ni acompaña a quien está herido, sino que tan sólo sirve para dar palmaditas en la espalda y quedar fetén ante la galería. Pues, de repente, todos hemos dejado de estar heridos, todos nos hemos convertido en esas horrendas «corazas sin defectos» a las que también se refería Péguy: «Puesto que no están heridos, no son vulnerables. Puesto que no les falta nada, no se les da nada. Puesto que no les falta nada, no se les da lo que es Todo. El amor mismo de Dios no cura aquello que no tiene llagas. El samaritano recogió al hombre porque estaba postrado en la tierra. La Verónica limpió el rostro de Jesús porque estaba sucio. El que no está caído, no será recogido; el que no está sucio, no será jamás limpiado».

Estas bendiciones fules (o «truchas», que diría un porteño) a los homosexuales no recogen ni limpian, son puro aspaviento y pantomima de tolerancia mundana. En realidad, son como las bendiciones que se dan a los perritos o a los geranios (la propia Fiducia supplicans reconoce que se deben impartir «sin fórmula sacramental, vestidos de calle y sin celebración posterior»), puro jesuitismo en la acepción más torva de la palabra; es decir, astucia y doblez, que sólo pretende hacer postureo ante el mundo, a cambio de perder la posibilidad de atraer benditos homosexuales como Max Jacob, con corazón contrito y sincera piedad, mil veces caídos y mil veces erguidos, a quienes un aguachirle semejante les tiene que resultar a la fuerza repelente. En cambio, estos simulacros de bendición encantarán a los activistas, que empezarán a acudir a las sacristías, demandándolos, para señalar a los curas que no pasen por el aro y exponerlos en la picota.

Un bendito homosexual como Max Jacob se habría dado cuenta enseguida de que estas bendiciones son una engañifa de tamaño cósmico; pues, como en alguna ocasión escribió, «sólo tiene valor lo que cuesta». Pero, claro, Max Jacob contaba a su lado con el canónigo Fleureau, que no practicaba la tahurería teológica. 

Juan Manuel de Prada 

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