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martes, 28 de abril de 2020

CARTA DE MONS. FAURE A LOS AMIGOS Y BENEFACTORES DE LA SAJM


Queridos amigos y benefactores:

Los discípulos de Emaús, después de la partida de Nuestro Señor, se dijeron el uno al otro: "¿No es cierto que nuestros corazones estaban ardiendo dentro de nosotros, cuando nos habló en camino, y que nos estaba explicando las Escrituras?" Ardiendo con el fuego de la divina Caridad que Nuestro Señor vino a arrojar sobre la tierra, pero que también causará el fuego de la guerra entre el bien y el mal: "¿Creeis que he venido a traer paz a la tierra? No vine a traer no paz sino división o espada. Porque, de ahora en adelante, cinco personas en una casa estarán divididas: tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra hija e hija contra madre" (Lc XII, 51-53). Porque la verdad es como una espada: no se puede acomodar a los compromisos con las ideas del mundo enemigo de Dios.

Un compromiso como el que sería un "acuerdo práctico" con las autoridades conciliares: una capitulación que prohíbe a los que se someten a ella la plena y completa confesión de la Fe; sin embargo, la Fe exige denunciar los errores de la nueva religión, como la nueva misa de Pablo VI, la libertad religiosa, el ecumenismo del Vaticano II, etc. Verdad y fe no pueden se pueden acomodar a compromisos tales como la presencia permanente dentro de la Fraternidad de un obispo conciliar, el arzobispo Huonder, en buenas relaciones con el Papa Francisco, que confiesa y predica con el beneplácito de los superiores. 

Por eso los verdaderos discípulos de Jesucristo siempre serán perseguidos. "Si el padre de familia lo llamaron Beelzebud, ¿cuánto más a los de su casa? (Mt X, 25) "Los hijos se levantarán contra su padre y contra su madre y los matarán, y seréis odiados de todos por causa de mi Nombre, pero el que persevere [fiel a la doctrina de fe] hasta el final, ese será salvo" (Mt X, 22).

Por lo tanto, perseveremos, con la gracia de Dios, en fidelidad a la Iglesia de siempre, a la enseñanza católica preconciliar de todos los Papas, y en la resistencia a las autoridades infieles que conducen a la Iglesia a la tumba como, antes, ellos llevaron a Nuestro Señor al Gólgota. Pero Nuestro Señor nos dijo: "No tengáis miedo, rebaño pequeñito, porque el Padre ha querido daros el Reino" (Lc XII, 32). "Tened ánimo porque yo he vencido al mundo" (Jn XVI, 33).

Terminamos con buenas noticias, agradeciéndoles, queridos amigos, por sus generosas donaciones y préstamos que permitirán, una vez que termine el confinamiento, la adquisición de una hermosa propiedad con una bella capilla destinada al seminario. El primer subdiácono fue ordenado el sábado 28 de marzo. Será ordenado diácono el viernes 26 de junio y, Deo volente, será nuestro primer sacerdote el próximo año.

A peste, fame et bello, liberanos, Dómine, bajo la protección de la Santísima Virgen María, San José y San Luis María.

Avrillé, 28 de abril de 2020, en la fiesta de Saint Luis María Grignion de Montfort.

+ Mons. Jean-Michel Faure
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FOTOS DE UNA PEREGRINACIÓN A LA BASÍLICA DE SAN LUIS MARÍA GRIGNIÓN DE MONTFORT:








domingo, 26 de abril de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLXVII (667) - 25 de abril de 2020



La Iglesia Sepultada – II

Para salvarnos, ¿qué soluciones hay que cultivar?
Desde Fátima, todos los católicos lo saben.
Hace dos semanas estos “Comentarios” plantearon una doble pregunta sobre cómo la Iglesia Católica, en su actual aflicción, comparable al tiempo que pasó Nuestro Señor entre su crucifixión y su resurrección, podrá, en primer lugar, sobrevivir en su “tumba” y, en segundo lugar, levantarse de ella. Una primera parte de la respuesta fue en general, que en lo que Dios Todopoderoso puede o quiere hacer no se limita a lo que los seres humanos pueden pensar, de hecho se puede esperar que haga lo inesperado. En el quinto Misterio gozoso del Santo Rosario, su propia Madre se desconcertó por la aparente indiferencia a su felicidad por parte de su Hijo otramente tan obediente.
Entonces, en particular, estos “Comentarios” sugirieron que si bien es absolutamente anormal que la Iglesia sobreviva como en una tumba, virtualmente sin la ayuda superior de un Papa ortodoxo o de obispos, sin la estructura de una diócesis o parroquia o Congregación oficial, sin embargo, donde existe la verdadera Fe y un mínimo de sentido común y caridad, la Iglesia puede sobrevivir incluso en grupos pequeños y desarticulados, al menos por un tiempo, hasta que la Providencia restaure una jerarquía normal para poner fin al desorden. Por ejemplo, podemos mirar el desorden que nos rodea hoy en día y podemos decir que es el fin de la Iglesia, pero si Dios lo ha permitido, es seguro que no es el fin de la Iglesia, lo cual nunca podría permitir (Mt. XXVIII, 20).
Queda la segunda parte de la pregunta planteada hace dos semanas, a saber, cómo va a poder la Iglesia salir de su actual tumba, o levantarse de ella. La pregunta tiene una importancia especial, porque la tentación es ver el problema de una manera demasiado humana y buscar una respuesta demasiado humana. Así, mientras que Monseñor Lefebvre solía decir que la solución está en manos de Dios – y esa es la verdad, no es una salida fácil – sus sucesores al frente de la Fraternidad San Pío X tomaron la posición de que no podemos esperar indefinidamente para resolver el estado insatisfactorio de la Fraternidad dentro de la Iglesia oficial. En cambio, debemos buscar obtener cuanto antes el reconocimiento oficial que se debe a la fidelidad de la Fraternidad, y que será de inmenso beneficio para toda la Iglesia. Y sobre esta base los sucesores del Arzobispo en varios momentos desde el 2012 se han regocijado de estar a un as, dijeron, de sellar un acuerdo con Roma que por fin habría otorgado a la Fraternidad el reconocimiento oficial que merece.
Pero estos sucesores habían perdido la madera para los árboles. ¿Qué es la Roma de hoy sino casada y soldada a la nueva religión de la Pachamama y el Vaticano II? ¿Y qué era la Fraternidad del Arzobispo sino un bastión de la verdadera fe que debía ser defendida mediante la formación de verdaderos sacerdotes para continuar la verdadera religión católica como antes del Vaticano II? La confrontación fue directa, porque el cambio de religión fue radical. Por lo tanto, si la Roma de hoy le concedió – o concede – algo a la Fraternidad, sólo puede ser si la Fraternidad baja la guardia. Así, la oficialización de los matrimonios y confesiones de la Fraternidad ha hecho mucho para desarmar la resistencia de la Fraternidad a la Roma oficial, y a través de la Roma oficial a su religión Conciliar y a la apostasía mundial.
Lo que los sucesores del Arzobispo no han comprendido, como lo comprendía el Arzobispo, es la amplitud y profundidad sobrenaturales de esa apostasía. Están demasiado cerca de ella. Están demasiado cerca del mundo moderno del que surge. Por eso buscan respuestas humanas a un problema que sólo puede tener una solución divina. El problema está más allá de los cálculos, las maniobras o la política de los hombres, incluso de los eclesiásticos.
Como Daniel, los hombres deben volverse a Dios, y para volverse a Dios debemos pasar por su Madre, como Dios dejó claro en Fátima en 1917, justo cuando el problema moderno surgía con toda su fuerza, con la Revolución Comunista en Rusia. De hecho, Dios nos dio la solución sobrenatural en el momento en que el Diablo debe haber pensado que realmente estaba ganando, y esa solución es la Consagración (no la secularización), de Rusia (no de todo el mundo), al Inmaculado Corazón de María (ni siquiera al Sagrado Corazón), por el Papa (no por las autoridades de ninguna otra religión que no sea la católica), en unión con todos los obispos católicos del mundo (no sólo por el Papa). Y así es como la Iglesia saldrá de su tumba. Y solo este es el cómo, porque Su Madre lo ha dicho. Que la Fraternidad inste a todos sus sacerdotes y seguidores a practicar intensamente los primeros sábados, para contribuir a obtener esa Consagración.
Kyrie eleison.


jueves, 23 de abril de 2020

NUEVA ENTREVISTA AL ARZ. VIGANÒ



ARZOBISPO VIGANÒ: LA IGLESIA POSTCONCILIAR, MODERNISTA Y MASÓNICA, AMBICIONA SUSTITUIR LA IGLESIA DE CRISTO POR UNA MONSTRUOSA QUE NO PROCEDE DE DIOS

1. Mil gracias, Excelencia, por concedernos esta entrevista. Nos las estamos viendo con la epidemia del Covid-19, que en los últimos meses ha condicionado la vida de millones de personas e incluso causado la muerte de muchas de ellas. En vista de la situación, la Iglesia ha decidido a través de las conferencias episcopales cerrar prácticamente todas las iglesias y privar a los fieles del acceso a los sacramentos. El pasado 27 de marzo, ante una Plaza de San Pedro vacía y actuando de un modo claramentede cara a los medios de difusión, el papa Francisco presidió una hipotética oración por la humanidad. Hubo reacciones muy diversas a la manera a la actuación del Sumo Pontífice, una de las cuales intentó establecer una relación entre la solitaria presencia de Francisco y el mensaje de Fátima, es decir, el Tercer Secreto. ¿Está de acuerdo?
Antes que nada, le diré que es un placer conceder esta entrevista para los fieles de Portugal, a los que la Virgen Santísima prometió que mantendrían la fe en estos tiempos de dura prueba. Sois un pueblo muy responsable, porque podríais encontraros dispuestos a custodiar el fuego sagrado de la Religión mientras otros países se niegan a reconocer a Cristo por Rey y a María Santísima como su Reina.
La tercera parte del secreto que confió Nuestra Señora a los pastorcillos de Fátima para que la transmitieran al Santo Padre sigue siendo secreta hasta el día de hoy. La Virgen pidió que se revelase en 1960, pero Juan XXIII mandó publicar el 8 de febrero de aquel año un comunicado en el que afirmaba que la Iglesia no deseaba asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que, según los tres pastorcitos, les habría dirigido la Virgen. Al distanciarse así del mensaje de la Reina del Cielo, se inició una operación de ocultamiento, evidentemente porque el contenido del mensaje habría puesto al descubierto la terrible conjura contra la Iglesia de Cristo por parte de sus enemigos. Hasta hace algunos decenios habría parecido increíble que se pudiera llegar a amordazar a la Virgen, pero en los últimos años hemos asistido a tentativas de censurar el mismo Evangelio, que es la Palabra de su divino Hijo.
En el año 2000, durante el pontificado de Juan Pablo II, el Secretario de Estado cardenal Sodano presentó como el Tercer Secreto una versión suya que por algunos de sus elementos da la clara impresión de estar incompleta. No sorprende que el siguiente Secretario de Estado, cardenal Bertone, tratase de desviar la atención hacia un suceso pasado para hacer creer al pueblo de Dios que las palabras de la Virgen no tenían nada que ver con la crisis de la Iglesia ni con el contubernio entre modernistas y masones  entre bastidores durante el Concilio. Antonio Socci, que ha investigado con precisión el Tercer Secreto, ha desenmascarado este comportamiento doloso del cardenal Bertone. Es más, fue el propio Bertone quien desacreditó concienzudamente y  censuró a la Virgencita de las Lágrimas de Civittavecchia, cuyo mensaje concuerda exactamente con lo que Ella dijo en Fátima.
No olvidemos el desatendido llamamiento de Nuestra Señora para que el Papa y los obispos consagrasen Rusia a su Corazón Inmaculado como condición para derrotar el comunismo y el materialismo ateo. Consagrar, no «el mundo», no «aquella nación que Tú quieres que consagremos», sino «Rusia». ¿Tanto costaba hacerlo? Es evidente que sí lo era para quien no tiene una mirada sobrenatural. Se ha preferido recorrer la vía de la distensión con el régimen soviético, sin comprender que ninguna paz es posible cuando se prescinde de Dios. Hoy en día, con un presidente de la Federación Rusa que es indudablemente cristiano, sería posible hacer caso de esta petición de la Virgen, conjurando de ese modo futuras desgracias para la Iglesia y para el mundo.
El propio Benedicto XVI confirmó la actualidad del mensaje de la Virgen, aunque -según la interpretación difundida por la Santa Sede- debería considerarse cumplido. Quienes han leído el Tercer Secreto han dicho claramente que su contenido tiene que ver con la apostasía de la Iglesia, que se inició precisamente a comienzos de los años sesenta y hoy ha llegado a una fase tan evidente que puede ser reconocida incluso por observadores laicos. Esta casi obsesiva insistencia en temas que la Iglesia siempre ha condenado, como el relativismo y el indiferentismo religioso, un falso ecumenismo, el ecologismo maltusiano, la homoherejía o el inmigracionismo, encontró en la Declaración de Abu Dhabi el cumplimiento de un plan concebido por las sectas secretas desde hace más de dos siglos.
2. En plena Semana Santa y después del Sínodo para la Amazonía, el Papa decidió instituir una comisión para estudiar el diaconado femenino en la Iglesia Católica. ¿Considera que ello tendría por objeto allanar el camino a la clericalización de la mujer o, dicho de otro modo, al intento de menoscabar el sacerdocio instituido por Nuestro Señor Jesucristo el Jueves Santo?
Las órdenes sagradas no podrán ser jamás modificadas en su esencia. Desde siempre, los herejes y sus instigadores se han centrado en los ataques al sacerdocio. Y es comprensible: destruir el sacerdocio significa destruir la Santa Misa, la Santísima Eucaristía y todo el edificio de los sacramentos. Entre los enemigos jurados del Orden Sacerdotal no han faltado, claro está, los modernistas, que desde el siglo XIX teorizaban una Iglesia sin sacerdotes, o bien con sacerdotes y sacerdotisas. Estos delirios, anticipados por algunos exponentes del modernismo en Francia, volvieron a aflorar subrepticiamente durante el Concilio, intentando insinuar una equivalencia aproximada entre el sacerdocio ministerial derivado del Orden Sacerdotal y el sacerdocio común de los fieles derivado del Bautismo. Es significativo que, precisamente jugando con este intencionado equívoco, la liturgia reformada también adolezca del error doctrinal de Lumen Gentium y haya terminado por reducir al ministro ordenado a un mero presidente de una asamblea de sacerdotes. El sacerdote, por el contrario, es un alter Christus, no por designación popular, sino por configuración ontológica al Sumo Sacerdote Jesucristo, al que debe imitar en la santidad de vida y en la dedicación absoluta representada igualmente por el celibato.
La etapa sucesiva debería realizarse necesariamente, si no con la eliminación del sacerdocio en sí, al menos volviéndolo ineficaz al ampliarlo a la mujer, que no puede ser ordenada; eso es exactamente lo que ha sucedido en las sectas protestantes y anglicanas, que hoy en día llegan a encontrarse en situaciones embarazosas con obispas lesbianas en la iglesia de Inglaterra. Pero está claro que el pretexto ecuménico –o sea, el acercamiento a los disidentes llegando a tomar de ellos los errores más recientes– tiene sus raíces en el odio de Satanás al sacerdocio, y llevaría inevitablemente a la ruina de la Iglesia de Cristo. Por otro lado, el celibato eclesiástico es también objeto del mismo ataque, porque es característico y distintivo de la Iglesia Católica y constituye un valioso muro de defensa del sacerdocio que la Tradición ha custodiado celosamente a lo largo de los siglos.
La tentativa de introducir una forma de ministerio ordenado femenino en el seno de la Iglesia no es reciente, a pesar de las repetidas declaraciones del Magisterio. También Juan Pablo II definió de modo inequívoco y cumpliendo todos los requisitos canónicos de una declaración infalible ex Cathedra que es de todo punto imposible poner en tela de juicio la doctrina a este respecto. Pero como han podido meter mano en el Catecismo para declarar que la pena de muerte «no es conforme al Evangelio» -lo cual es inaudito y herético-, actualmente se procura crear de la nada alguna forma de diaconado femenino, lo cual está claro que propende a una eventual introducción del sacerdocio femenino. La primera comisión que creó Bergoglio hace años dio un parecer negativo, confirmando lo que por otra parte no tenía ni que haberse sometido a debate. Pero si aquella comisión no pudo hacer caso de los deseos de Francisco, eso no significa que no pueda hacerlo otra comisión cuyos miembros, seleccionados por él, sean más dóciles y tengan menos prejuicios para derribar otro pilar de la Fe católica. No dudo que Bergoglio disponga de métodos persuasivos y pueda ejercer formas de presión sobre la comisión teológica. Por otro lado, tengo la certeza de que en el lamentable caso de que dicho órgano consultivo diera un dictamen favorable, no se debería necesariamente llegar a una declaración oficial del Papa para que se multiplicasen las diaconisas en las diócesis de Alemania y Holanda ante el silencio de Roma. El método es muy conocido, y permite que por un lado se atente contra el sacerdocio y por el otro se presente una excusa conveniente para quienes sin apartarse de la Iglesia siempre podrán alegar que el Papa no ha permitido nada que no existiera ya. Otro tanto han hecho las conferencias episcopales al establecer por su cuenta normas para la comunión en la mano que, habiéndose impuesto de forma abusiva, han llegado a ser práctica universalmente generalizada.
Habría que señalar que esta voluntad de promover a la mujer en la jerarquía delata la manía  de querer ajustarse a la mentalidad moderna que ha despojado a la mujer de su papel de madre y mujer a fin de desmontar la familia natural.
Tengamos presente que esta actitud hacia los dogmas de la Iglesia confirma un hecho innegable: que Bergoglio ha adoptado la llamada teología situacional, cuyos lugares teológicos son hechos o sujetos accidentales: el mundo, la naturaleza, la mujer, los jóvenes… Se trata de una teología que no tiene su centro y cimiento en la verdad inmutable y eterna de Dios, sino que por el contrario tiene su punto de partida en el impulso cogente de los fenómenos a fin de dar respuestas coherentes con las expectativas del mundo contemporáneo.
3. Excelencia, según reconocidos historiadores, el Concilio Vaticano II ha supuesto una ruptura de la Iglesia con la Tradición. De ahí que hayan surgido corrientes de pensamiento que desean transformarla en una simple asociación humanitaria que abraza al mundo y su utopía globalista. ¿Qué opina de este grave problema?
¡Una Iglesia que se presenta como nueva con respecto a la Iglesia de Cristo no es ni mucho menos la Iglesia de Cristo! La religión mosaica, es decir, la de la Ley Antigua, deseada por Dios para conducir a su pueblo hasta la llegada del Mesías, tuvo su cumplimiento en la Nueva Alianza, y quedó definitivamente abrogada en el Calvario con el sacrificio de Cristo: de su costado nació la Iglesia de la Nueva y Eterna Alianza que sustituyó a la Sinagoga. Parecer ser que también la Iglesia postconciliar, modernista y masónica, ambiciona transformar y superar la Iglesia de Cristo sustituyéndola por una neoiglesia deforme y monstruosa que no procede de Dios.
El proyecto de tal neoiglesia no consiste en llevar al pueblo elegido a reconocer al Mesías, como lo fue para la Sinagoga; no es convertir y salvar a todos los pueblos antes de la segunda venida de Cristo, como lo es para la Iglesia Católica; sino el de constituirse en brazo espiritual del Nuevo Orden Mundial y promotora de la Religión Universal. En este sentido, la revolución conciliar ha tenido primero que demoler la heredad de la Iglesia, su milenaria Tradición, de la cual obtenía su propia vitalidad y autoridad como Cuerpo Místico de Cristo. Luego tuvo que deshacerse de los exponentes de la vieja jerarquía, y hasta hace muy poco no ha empezado a manifestar descaradamente cómo quiere llegar a ser.
Lo que usted acaba de llamar utopía no es sino una distopía, ya que supone la materialización del plan de la Masonería y la preparación de la llegada del Anticristo.
Por otra parte, estoy convencido de que la mayoría de mis hermanos en el episcopado, y con más razón la casi totalidad de los sacerdotes y los fieles no son totalmente conscientes de ese plan infernal, así como de que los sucesos recientes les han abierto los ojos a muchos. Su fe permitirá que Nuestro Señor congregue a la pusillus grex, el pequeño rebaño, en torno al verdadero Pastor antes de la batalla final.
4. Para restablecer el antiguo esplendor de la Iglesia será necesario someter a debate muchos aspectos doctrinales del Concilio. ¿Cuáles pondría usted en discusión?
Yo diría que no faltan destacadas personalidades que han expresado mejor que yo los puntos críticos del Concilio. Hay quienes sostienen que sería menos complicado, y desde luego más prudente, atenerse a la praxis de la Iglesia y de los papas que se aplicó al Sínodo de Pistoya: ése también tenía algo de bueno, pero los errores que afirmaban fueron considerados suficientes para dejar que cayera en el olvido.
5. El actual pontificado, ¿es la culminación de un proceso que se inició con el Concilio Vaticano II, proceso que se quiso poner por obra con el llamado Pacto de las Catacumbas, o estamos todavía en una fase intermedia?
Como suele suceder con todas las revoluciones, los héroes del primer momento terminan por ser víctimas de la propia revolución; así le pasó a Robespierre. Quienes ayer estaban considerados abanderados del espíritu del Concilio hoy parecen conservadores: los ejemplos son evidentes. Y ya hay quien en los círculos intelectuales progresistas (como el frecuentado por un tal Massimo Faggioli, altivo y hasta malsonante de nombre y apellido*) se ponen a difundir por doquier dudas sobre la verdadera capacidad de Bergoglio para tomar decisiones valerosas, como por ejemplo abolir el celibato, o legitimar la comunión con las especies sagradas para los herejes. Poco menos que deseando que se tome partido para elegir a un pontífice todavía más obediente a las élites que en el Pacto de las Catacumbas y en la mafia de San Galo tenían a sus adeptos más decididos y con menos prejuicios.
6. Excelencia, hoy en día los católicos nos sentimos con frecuencia aislados de la Iglesia y prácticamente abandonados por nuestros pastores. ¿Qué les podría decir a los jerarcas y a los fieles que a pesar del error y la confusión que se propagan por la Iglesia tratan de perseverar en esta dura batalla por mantener la integridad de nuestra fe?
Sin duda, mis palabras serían inapropiadas. Me limito a repetir las palabras de Nuestro Señor, Verbo Eterno del Padre: Ecco, io sono con voi tutti i giorni, fino alla consumazione dei secoli. «Estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Es cierto que nos sentimos aislados pero, ¿acaso no se sintieron así los Apóstoles y todos los cristianos? ¿No se sintió acaso abandonado Nuestro Señor en Getsemaní? Vivimos tiempos recios, tal vez los de la prueba final: hemos de beber el cáliz de la amargura, y aunque sea humano implorar al Señor que lo aparte de nosotros, debemos repetir confiados: «No se haga mi voluntad, sino la tuya», recordando sus tranquilizadoras palabras: «En el mundo tendréis tribulación, pero confiad: ¡Yo he vencido al mundo!» Después de la prueba, por dura y dolorosa que sea, nos está preparado el premio eterno que nadie nos podrá arrebatar. La Iglesia volverá a resplandecer con la gloria de su Señor tras este terrible y prolongado Triduo Pascual.
Pero si la oración es ciertamente indispensable, no debemos abstenernos de combatir la buena batalla siendo todos testigos de una valerosa milicia bajo la bandera de la Cruz de Cristo. Que no nos pase como a San Pedro al ser señalado por aquella criada en el patio de la casa del Sumo Sacerdote: «Tú también eres de sus seguidores», que negó a Cristo. ¡No nos dejemos intimidar! ¡No permitamos que se imponga la mordaza de la tolerancia a quien quiere proclamar la verdad. Pidamos a la Santísima Virgen que nuestra lengua proclame valientemente el Reino de Dios y su justicia. Que se renueve el milagro de Lapa, cuando María Santísima dio el habla a la pequeña Joana, que había nacido muda. Que Ella nos devuelva también la voz a nosotros sus hijos, que hemos permanecido mudos durante demasiado tiempo.
Nuestra Señora de Fátima, Reina de las Victorias, ora pro nobis.
_________________
* Massimo, como es evidente, es Máximo: faggiolo, con una sola ge y pronunciado casi igual, significa en italiano judía (alubia) o fríjol. N. del T.

miércoles, 22 de abril de 2020

MOVIMIENTOS IMPORTANTES EN LA FSSPX


FUENTE (extracto)

Muchos cambios acaban de ocurrir en la FSSPX.

Los que salen

Monseñor Fellay, hasta ahora en la Casa Generalicia, nombrado en residencia en el Seminario de Santo Tomás de Aquino en los Estados Unidos.
Monseñor Tissier de Mallerais, nombrado en la residencia médica del seminario de San Pío X en Ecône
El Padre Thouvenot, hasta ahora Secretario General, fue nombrado profesor en el seminario de Ecône.
El Padre Schmidberger, hasta ahora director del seminario de Zaitkofen, nombrado en el distrito de Alemania
El Padre Wegner, anteriormente Superior del Distrito de los Estados Unidos, nombrado en el Distrito de Austria.
El Padre Brunet, hasta ahora Superior de la casa autónoma de España y Portugal, fue nombrado profesor del seminario de La Reja en Argentina.
El Padre Trejo, hasta ahora Superior del Distrito de América del Sur, nombrado en el Distrito de América del Sur
El Padre Couture, hasta ahora Superior del Distrito de Canadá, nombrado prior de la casa contemplativa de Notre-Dame de Montgardin (Padre Laurençon, hasta entonces prior de la casa contemplativa de Notre-Dame de Montgardin, nombrado en el Distrito de Francia)

Los promovidos

El Padre Amozurrutia, hasta ahora Superior del Distrito de México, nombrado Superior de la Casa Autónoma de España y Portugal
El Padre Schreiber, hasta ahora Superior de Distrito de Suiza, fue nombrado Director del Seminario de Zaitkofen
El Padre Themann, director del Seminario Australiano, nombrado Superior del Distrito de Australia
El Padre Fullerton, hasta ahora Superior del Distrito de Australia, nombrado Superior del Distrito de los Estados Unidos

Recién llegados

El Padre Foucauld Le Roux, nombrado Secretario General de la FSSPX
El Padre Favre fue nombrado Superior del Distrito de Suiza
El Padre MacPershon fue nombrado Director del Seminario Australiano
El Padre Mouroux, nombrado Superior del Distrito de México
El Padre Cortés fue nombrado Superior del Distrito de Sudamérica
El Padre Sherry fue nombrado Superior del Distrito de Canadá

Según el comentarista "Joseph", del foro Fidelidad Católica Francófona, acuerdistas convencidos y notorios han sido reemplazados por acuerdistas moderados y cautos.

domingo, 19 de abril de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLXVI (666) - 18 de abril de 2020



La Oración de Daniel

Nuestros pecados son los que nos causan todos nuestros males.
Arrepintámonos, si no el problema crecerá.
La Internet de estos días está llena de comentarios y análisis, cada uno más interesante que el anterior, sobre el coronavirus y el turbulento estado de las finanzas en todo el mundo, pero pocos de estos comentarios tocan lo que es más importante de todo en este doble – o único – trastorno, y eso es lo que muestra de las relaciones entre todos los hombres y su Dios: la apostasía mundial. Este es un crimen enorme, para el cual el colapso del coronavirus es un castigo ni remotamente tan pesado como los flagelos que seguirán si los hombres no regresan a Dios. Pero tal como están las cosas, una multitud de su propio Pueblo Elegido por la Fe, los Católicos, siguen con gusto el Vaticano II, porque aflojó la vieja disciplina y les permitió adorarse a sí mismos en lugar de a Dios. Todos deberíamos estar de rodillas, rogando a Dios por el perdón, como lo hizo Daniel en el Antiguo Testamento. Aquí está su poderosa oración del IX, 3–19, que necesita poca adaptación al Nuevo Testamento hoy en día:
[3] Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.; [4] Rogué al Señor y confesé diciendo: “Ay Señor, Dios grande y temible, que guardas la alianza y la misericordia con los que Te aman y observan Tus mandamientos, [5] nosotros los Católicos hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos sido malos y rebeldes y nos hemos apartado en el Vaticano II de Tus mandamientos y de Tus leyes; [6] no hemos escuchado a Tus siervos los Papas fieles que en Tu Nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros gobernantes, a nuestros padres y a todo el pueblo Cristiano. [7] Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión del rostro, como sucede hoy, a los Católicos, a los habitantes de Roma y a toda la Iglesia a los que están cerca y a los que están lejos, en todas las tierras en donde los levantaste, a causa de las infidelidades que contra Ti cometieron. [8] Oh Señor, nuestra es la confusión del rostro, y de nuestros reyes, de nuestros jefes y nuestros padres, pues hemos pecado contra Ti. [9] Pero del Señor, nuestro Dios, son la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra Él, [10] y no hemos escuchado la voz del SEÑOR, nuestro Dios, para cumplir sus leyes, que Él puso delante de nosotros por medio de Sus siervos los Papas y Obispos fieles. [11] Toda la Cristiandad ha traspasado Tu ley y se ha apartado para no oír Tu voz. Por lo cual se ha derramado sobre los Católicos Conciliares la maldición y la execración que está escrita en la ley de Moisés (Levítico XXVI, Deuteronomio XXVIII), siervo de Dios, puesto que hemos prevaricado contra Él. [12] Por eso Él ejecutó la sentencia que había pronunciado contra nosotros, y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros una calamidad tan grande, que nunca hubo debajo de todo el cielo cosa semejante a lo que se ha hecho por el Vaticano II. [13] Todo este mal vino sobre nosotros conforme está escrito en la Ley de Moisés, más no hemos implorado al SEÑOR nuestro Dios para convertirnos de nuestras iniquidades y meditar en Tu Verdad. [14] El SEÑOR veló sobre el mal y lo hizo venir sobre nosotros, porque justo es el Señor nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, pero nosotros no quisimos oír Su voz. [15] Ahora pues, oh Señor Dios nuestro, que con mano ponderosa sacaste a los Católicos del mundo impío, y te adquiriste el renombre que tienes hoy, hemos pecado, hemos cometido iniquidad. [16] Oh Señor, según todas tus justicias, apártese, te ruego, Tu ira e indignación de Tu Iglesia y de tu santo monte, pues a raíz de nuestros pecados y de las iniquidades de los Padres del Concilio, la Iglesia Católica ha venido a ser epítome de inmoralidad de cuantos viven alrededor nuestro. [17] Oye pues ahora, oh Dios nuestro, la oración de tu siervo, y sus súplicas, y por amor del Señor haz resplandecer tu rostro sobre tu Santuario devastado. [18] Inclina, Dios mío, Tu oído y escucha, abre Tus ojos y mira nuestras ruinas, y la Iglesia, sobre la cual ha sido invocado Tu Nombre pues derramamos nuestros ruegos ante Tu rostro, confiando, no en nuestras justicias, sino en Tus grandes misericordias [19] ¡Escucha SEÑOR! ¡Perdona SEÑOR! ¡Presta atención Señor, y obra! ¡No tardes, por amor de Ti, oh Dios mío!, porque Tu Iglesia y Tu pueblo son llamados por el nombre de Tu Hijo unigénito, Nuestro Señor Jesucristo.”
Kyrie eleison.


lunes, 13 de abril de 2020

DIOS CASTIGA


Castigo de Sodoma y Gomorra

En muchos medios católicos modernistas y hasta en los llamados “conservadores”, se predica mucho que Dios no castiga, que los que se van al infierno es por su propia mala voluntad y no porque haya un castigo positivo de Dios.

Como dice el dominico Padre Calmet: “Muchos no saben más reconocer al Señor cuando el visita, por los flagelos de la justicia, una ciudad o un pueblo que han prevaricado; muchos no creen más en las intervenciones de la justicia de Dios. Bajo pretexto de que el Evangelio anuncia la salvación y la misericordia, ellos encuentran inadmisible hablar de castigos celestes; esta noción sería anticuada y retrógrada. La verdad es diferente. Es cierto que el tiempo de la Redención es un tiempo de misericordia y de salvación, pero es igualmente cierto que los golpes de la justicia son muy frecuentemente necesarios para encaminar a los criminales hacia las dulzuras de la misericordia. Recordémonos aquí del buen ladrón y que su ejemplo nos esclarezca. Es muy probable que él no habría obtenido el perdón y que él no habría probado los efectos de la misericordia de Jesús si él no hubiese sido castigado y si él no hubiese acabado por reconocer la mano de Dios en esta misma punición.”  (En “Théologie de l´histoire”; página 108 – Editions Dominique Martin Morin – Octubre 1984 – Prologado por Mons. Lefebvre)

Por otro lado, la Sagrada Escritura tiene varios pasajes en los que se revela que Dios castiga positivamente el mal –temporalmente para que nos convirtamos si andamos por mal camino; o eternamente si morimos en pecado mortal-.

sábado, 11 de abril de 2020

SÁBADO SANTO - AUDIOS DE LA "HISTORIA DE LA SAGRADA PASIÓN", POR EL P. LA PALMA

El Entierro de Cristo por Bloch













Publicamos cierta cantidad de capítulos de esta obra en cada día de la presente Semana Santa hasta el Sábado Santo inclusive. 

Este material puede ser de gran utilidad para las familias que se ven imposibilitadas de asistir a las ceremonias de esta Semana Santa.

jueves, 9 de abril de 2020

EL ARZOBISPO VIGANÓ INVITA A TODOS LOS OBISPOS Y SACERDOTES DEL MUNDO A RECITAR EL EXORCISMO DE LEÓN XIII ESTE SÁBADO SANTO


Fuente

El 13 de octubre de 1884, León XIII tuvo una terrible visión del asalto de los poderes del Infierno contra la Santa Madre Iglesia, y ordenó que se rezara la oración a San Miguel Arcángel al final de la misa. También compuso un Acto de Exorcismo y ordenó que se insertara en el Ritual Romano, y mencionó explícitamente lo que había visto: "Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey".
En estos días de grave tribulación, en los que la pandemia priva a los católicos de la Santa Misa y los Sacramentos, el diablo se desata multiplicando sus asaltos para inducir a las almas a pecar. Los benditos días de Semana Santa, un tiempo dedicado a la confesión en preparación para la Comunión Pascual, nos ven obligados a confinarnos, pero no nos impiden rezar al Señor.
Siendo un día de silencio en espera del anuncio de la Resurrección, este Sábado Santo puede ser una ocasión preciosa para todos los Ministros Sagrados. No hay necesidad de salir, no hay necesidad de romper ninguna prohibición de la autoridad civil.
Pido rezar todos juntos el Exorcismo contra Satanás y los ángeles rebeldes (Exorcismus in Satanam et angelos apostaticos, Rituale Romanum, Tit. XII, Caput III), en la forma que León XIII estableció para toda la Iglesia, a las 3 p.m., hora de Roma (*), el sábado 11 de abril de 2020, uniéndose en una batalla espiritual contra el Enemigo común de la Humanidad.
El Sábado Santo es el día en el que celebramos el descenso a los infiernos de Nuestro Señor Jesucristo, para liberar las almas de los padres de las cadenas de Satanás. En el gran silencio después de la Pasión y Muerte del Señor, la Santísima Virgen veló y creyó, esperando confiadamente la Resurrección de su amado Hijo. Un momento en el que el mundo parece haber vencido, pero en el que se prepara la gloria de la Pascua.
Pido a todos mis cofrades en el Episcopado y a los sacerdotes que se unan a la oración del Exorcismo, conscientes de que este poderoso Sacramental, especialmente cuando se recita en comunión con todos los demás pastores, ayudará a la Iglesia y al mundo en la lucha contra Satanás. También recomiendo el uso de la estola, un signo de poder sacerdotal, y el agua bendita.
Que la Santísima Virgen, terrible como un ejército desplegado en la batalla, y San Miguel Arcángel, Patrón de la Santa Iglesia y Príncipe de la Milicia Celestial, nos protejan a todos.
+ Carlo Maria Viganò,

Arzobispo Titular de Ulpiana


Jueves Santo 2020



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(*): cuando en Roma sean las 3 p.m., en Ciudad de México, Bogotá, Quito y Lima serán las 8 a.m.; en Washington y Santiago serán las 9 a.m., y en Brasilia y Buenos Aires serán las 10 a.m.


JUEVES SANTO - AUDIOS DE LA "HISTORIA DE LA SAGRADA PASIÓN", POR EL P. LA PALMA

El Descendimiento de Van der Weyden



Publicaremos los siguientes audios cada día la Semana Santa hasta el Sábado Santo inclusive. 

Este material puede ser de gran utilidad para las familias que se verán imposibilitadas de asistir a las ceremonias de esta Semana Santa.

miércoles, 8 de abril de 2020

MIÉRCOLES SANTO - AUDIOS DE LA "HISTORIA DE LA SAGRADA PASIÓN", POR EL P. LA PALMA

Jesús coronado de espinas de Doré



Publicaremos los siguientes audios cada día la Semana Santa hasta el Sábado Santo inclusive. 

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martes, 7 de abril de 2020

MARTES SANTO - AUDIOS DE LA "HISTORIA DE LA SAGRADA PASIÓN", POR EL P. LA PALMA


Ecce Homo de Ciseri











Publicaremos los siguientes audios cada día la Semana Santa hasta el Sábado Santo inclusive. 

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lunes, 6 de abril de 2020

LUNES SANTO - AUDIOS DE LA "HISTORIA DE LA SAGRADA PASIÓN", POR EL P. LA PALMA

Ecce Homo de Murrillo


Luis de la Palma (Toledo 1560 - Madrid 1641) fue un jesuita español y uno de los grandes maestros espirituales del Siglo de oro, a la altura de S. Ignacio de Loyola, S. Juan de ávila, Fray Luis de Granada, S. Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Fue provincial de Toledo y predicador en el Colegio Imperial de Madrid, donde escribió la Historia de la Sagrada Pasión, publicada por indicación del prepósito general de la Compañía en 1624. Esta obra, no superada en su género, se basa en las narraciones evangélicas y tiene forma de meditaciones. Al poco tiempo de su publicación fue traducida a diferentes idiomas. Su censor, Cristóbal de Zamora, afirmó sobre él: «Si como compuso sola la Pasión de Cristo, hubiere compuesto toda su vida, nos quitara el trabajo de estudiar en otros libros, porque el suyo sólo bastaría para tener la noticia entera y puntual de todo lo que Cristo obró y dijo, con tanta propiedad y tan elegante estilo que ninguno le hace ventaja y él la hace a muchos de los más aplaudidos que han escrito». (Fuente de este texto)


Publicaremos los siguientes audios cada día la Semana Santa hasta el Sábado Santo inclusive. 

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sábado, 4 de abril de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLXIV (664) - 03 de abril de 2020


Pensamientos del Jueves

La Iglesia de nuestro Señor, amigos, marcha en la línea de Dios
Y no en la nuestra, por extraño que parezca.

Seguramente muchos lectores conocen por la liturgia de la Semana Santa, que se celebra normalmente la semana que viene, los relatos evangélicos de la Pasión de Nuestro Señor, pero puede que no hayan pensado en cuántos de los diversos momentos de la Pasión pueden aplicarse a la situación de los católicos de hoy. Tomemos por ejemplo el cautiverio de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní. Dijo muchas cosas, cada una de las cuales es un mundo en interpretación.
El jueves por la noche Jerusalén está llena de peregrinos de Judea, Galilea y la Diáspora, y hay una tensión eléctrica en toda la ciudad porque todas personas importantes están allí para la gran fiesta de la Pascua, y la tensión se centra en torno a Jesús. Él es muy amado por sus Apóstoles y discípulos y por el gran número de personas a las que ha enseñado, sanado, consolado y ayudado en los últimos tres años de su ministerio terrenal. Por otra parte, parece que las autoridades religiosas del Templo, los sumos sacerdotes y los escribas y fariseos, lo desaprueban severamente, y lo quieren absolutamente fuera del camino. ¿Qué ha hecho mal? ¿Y qué le van a hacer? La ciudad entera habla de Jesús.
En esta atmósfera tensa ha celebrado la Última Cena con sus Apóstoles, añadiendo extrañas pero inmensamente serias ceremonias a las del Antiguo Testamento, y hablando como si estuviera a punto de dejarlas. Envía a Judas Iscariote a su camino, y luego los otros Apóstoles lleva al Huerto de Getsemaní. Están asustados e inquietos, pero Pedro está listo para luchar, habiendo traído una espada con él. Jesús deja atrás a ocho de los once, llevando a Pedro, Santiago y Juan aún más adentro del olivar, donde les pide que oren, advirtiéndoles que si no lo hacen, la tentación puede atraparlos. Luego los deja también atrás, y reza solo su terrible agonía en tres partes, encontrándolos dormidos cada vez que se reúne con ellos. Finalmente Judas Iscariote trae a la Guardia del Templo para arrestar a nuestro Señor, lejos de la gente que se arriesgó a protegerlo, y lo traiciona con un beso. Pedro se enfurece, saca su espada, y en defensa de su amado Maestro le corta la oreja a un sirviente del Sumo Sacerdote, sólo para que Jesús le diga que baje su espada. Jesús da tres razones.
En primer lugar, “Todos los que toman la espada perecerán por la espada”. Nuestro Señor no debe ser el bribón de los bastos, sino el Rey de Corazones, en la lucha esencialmente espiritual por la salvación eterna de las almas. Esto no puede hacerlo por medio de la violencia que sólo engendrará contra-violencia. En segundo lugar, de manera similar, “¿Creéis que no puedo apelar a mi Padre, y que Él me enviará inmediatamente más de doce legiones de ángeles?” Obviamente, el Creador del universo tiene una amplia fuerza física para derrocar ejércitos enteros de enemigos de Su Hijo, pero no es así como ganarían almas, al contrario. La fuerza superior sólo alienaría a las almas físicamente aplastadas por Dios. Y en tercer lugar, “¿Cómo entonces deben cumplirse las Escrituras, para que sea así?” El plan de Dios, consignado en la Sagrada Escritura, ha sido desde toda la eternidad que Jesús llegará a las almas (una minoría) ¡siendo Él mismo aplastado! ¡Jesús ganará siendo, como decimos hoy, al menos en apariencia, un “perdedor”! En este punto es Pedro quien “pierde”, y en total incomprensión de su amado Maestro, huye, seguido por los otros diez Apóstoles.
Como muchos varones Tradicionalistas de hoy en día, Pedro es un hombre de hombres. Es “macho”. No le falta nada de fe o valor o devoción a su divino Maestro, pero ha dormido en lugar de orar en el Huerto. Si hubiera rezado en lugar de dormir, sus pensamientos podrían haber sido divinos en lugar de humanos, demasiado humanos, y podría haber comprendido que Jesús marchaba a un nivel mucho más alto que el de Pedro, por muy valiente y devoto que fuera Pedro. Por liberalismo o sedevacantismo, los católicos hoy en día no sólo cortan una oreja de uno de los sirvientes del Sumo Sacerdote, sino que cortan la cabeza del propio Sumo Sacerdote por medio de una suave cuasi-herejía o un duro cuasi-cisma. ¿Pero no nos ha advertido nuestro Señor mismo que su Iglesia también ganará perdiendo? En el fin del mundo (Lucas XVIII, 8), ¿no habrá casi desaparecido? Misterio . . .
Kyrie eleison.