English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

lunes, 29 de enero de 2018

COMENTARIO ELEISON - N° DL (550), 27 de enero de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

Mozart en Broadstairs

Un mundo desequilibrado, triste, inarmónico
Para forrar el alma requiere a Mozart, sabio y jubiloso.
Entre las 18:00 hrs. de la tarde del viernes 23 de febrero y la mediodía del domingo 25 de febrero, se llevará a cabo en la Casa Reina de los Mártires en Broadstairs, un modesto fin de semana musical presentando exclusivamente música del famoso compositor austriaco de finales del siglo XVIII, Wolfgang Amadeus Mozart (1756–1791). ¿Por qué música, cuando el mismo tiempo y esfuerzo pueden utilizarse en algo más directamente religioso? ¿Y por qué Mozart en particular?

jueves, 25 de enero de 2018

"PELIGRO DE CISMA"

El Capítulo General 2018 está en el horizonte, y los acuerdistas en la FSSPX están haciendo sus movimientos estratégicos ahora, en lugar de esperar hasta la misma reunión en julio, para influenciar el resultado a su favor.
Se rumorea que Mons. Fellay no quiere ser reelegido o rechazaría una nominación si se le pidiera. ¿Quién sabe? De cualquier manera, los altos mandos de la Sociedad están intensificando sus esfuerzos para equipar los que asistirán a la reunión con los puntos de discusión que se necesitan para repeler a los que conservan la sabiduría de Mons. Lefebvre sobre las relaciones FSSPX-Roma.
Esta astuta campaña de relaciones públicas es lo que estaba detrás del artículo del Dr. Brian MaCall respecto a la unidad de la FSSPX, publicado en Cathilic Family News en enero. Fue también lo que llevó al P. Paul Robinson a escribir su ensayo respecto a la integridad de Mons. Lefebvre que apareció en SSPX.org. Fue también lo que motivó al P. Dominique Bourmaud a escribir un artículo para la edición de diciembre de Rhe Angelus donde defiende la causa de conciliación.
En su artículo, el P. Bourmaud afirma que hay un “peligro real” si la FSSPX “ignora” al “Papa y a los obispos”. El peligro es que la FSSPX estaría “convirtiendo nuestras pequeñas comunidades en guetos religiosos” si se niega a “mostrar el debido respeto” a los “superiores eclesiásticos”.
El P. Bourmaud afirma que negarse a mostrar el debido respeto al Papa significaría que la FSSPX ha caído -efectivamente- en el sedevacantismo. La FSSPX adoptaría una “actitud cismática” si no llega a un acuerdo con Roma, insinúa. Un acuerdo con Roma es esencial para evitar que la FSSPX caiga en una mentalidad “cismática”, “peligrosa”, de “gueto”, como sucede con la Resistencia.
El P. Bourmaud, lo sepa o no, toma prestadas, casi palabra por palabra, las argumentaciones de Dom Gerard, de los sacerdotes de la diócesis de Campos, y del P. Aulagnier; argumentos ampliamente refutados por la SSPX hace décadas.
En 2003, el P. Aulagnier fue expulsado de la FSSPX porque habló públicamente en favor de un acuerdo con la iglesia conciliar. Fue entrevistado por The Wanderer acerca de sus razones. Su argumento fue exactamente el mismo que el P. Bourmaud:
“Creo que existe el peligro de que este conflicto dure por siglos. La Iglesia es una sociedad visible y jerárquica. Si uno vive demasiado tiempo en una autarquía, uno termina perdiendo el significado de lo que es una jerarquía. Así que estamos en peligro”.
Si permanecemos satisfechos con nuestra situación, entonces hay peligro de un “cisma psicológico”, añadió.
El P. Violette, el Superior de Distrito en Canadá en ese tiempo, refutó al P. Aulagnier con lógica, juicio prudencial y recurriendo a Mons. Lefebvre:
El P. Aulagnier ha “creado una situación extremadamente difícil en el seno de la Fraternidad, tratando de convencer a sus miembros  a realizar un acuerdo con Roma, tratando también de causar la división e incluso la rebelión contra la autoridad legítima”, escribió el P. Violette.
“Nuestra Resistencia no es una rebelión. Es la actitud necesaria de los católicos que quieren conservar la fe al enfrentarse a prelados que la atacan, la niegan o la amenazan”.
“El hecho de que nosotros conservamos la fe y continuamos hablando con las autoridades romanas, muestra que no hay ningún peligro de cisma, pues nosotros reconocemos su autoridad”.
“La solución a esta crisis vendrá de Roma, cuando las autoridades romanas regresen a la integridad de la fe. Pero hasta que esto suceda, nosotros hacemos bien en continuar nuestra resistencia. El tiempo que esto dure no es nuestro problema, sino de Dios. Porque no podemos, por el interés de una falsa unidad, unirnos a aquéllos que promueven el error, ni a aquéllos que reducen a la Iglesia a una institución humana…”
“Como dijo Monseñor Lefebvre: al romper con sus predecesores, son las mismas autoridades romanas modernas quienes son cismáticas”. Cuando Roma regrese a la fe, el único tema de discusión será quién se convertirá en Obispo y a quién reemplazará”. 
Esto es precisamente lo que la Resistencia cree, a pesar de ser ridiculizados como “sedevacantistas” por las autoridades actuales de la FSSPX.
En 2014 el P. Simoulin invocó el mismo argumento del P. Aulagnier en un artículo titulado “La gran cuestión que se nos plantea”.
“Entonces, hay que abrir los ojos a otro peligro, que no es hipotético sino actual: el de no aspirar a retomar nuestro lugar legítimo entre las sociedades reconocidas por Roma, perder el deseo de la Iglesia y de Roma. No desear ya el lazo normal con Roma y la Iglesia, es la sombra del espíritu cismático”.
De nuevo, sólo es necesario leer las entrevistas de Mons. Lefebvre un año y dos años después de las Consagraciones para saber cómo responder a esto.
Cuando se le preguntó al Arzobispo por el peligro de cisma, respondió diciendo: “Yo no digo que somos la Iglesia católica. No lo he dicho nunca. Nadie puede repro­charme de haber querido nunca considerarme un papa. Pero re­presentamos verdaderamente a la Iglesia católica tal como era en to­do tiempo puesto que continua­mos lo que ella siempre ha hecho. Somos nosotros quienes poseen las notas de la Iglesia visible: la unidad, catolicidad, apostolicidad, santidad. Es esto lo que constituye la Iglesia visible”.
Un año después dijo: “estamos en medio de un gran combate, un gran combate. Estamos combatiendo una batalla garantizada por toda la línea de papas. Por lo tanto, no deberíamos tener ninguna duda o temor, duda como:"¿por qué deberíamos ir por nuestra cuenta? Después de todo, ¿por qué no se une a Roma y al Papa?" Sí, si Roma y el Papa estuvieran de acuerdo con la Tradición, si llevaran adelante la obra de todos los Papas del siglo XIX y de la primera mitad del XX, por supuesto. Pero ellos mismos admiten que han emprendido un nuevo camino".
"Es la lucha de la Ciudad de Satanás contra la Ciudad de Dios. Claramente. Así que no tenemos que preocuparnos. Debemos confiar en la gracia de Dios".
Él dijo entonces que “no debemos dudar” porque la manera en que la crisis terminará es un “misterio de Dios”. “Tampoco debemos vacilar por no estar con aquellos que están en proceso de traicionarnos”.
Noten ustedes que en Mons. Lefebvre no hay “temor” o “preocupación” de que el “gueto” o la mentalidad “cismática” se establezcan en la FSSPX. Él está completamente en paz y contento por no estar en relación con los que están destruyendo la Iglesia.
El monje benedictino Dom Gerard también tuvo como argumento que estar en relación “irregular” con Roma tendría un efecto negativo en las almas, afirmando, a finales de los años 80, que si la “tradición de la Iglesia” fuese “empujada fuera de su perímetro oficial y visible”, entonces habría perjuicio para las almas.
El P. Schmidberger, entonces Superior de la FSSPX, refutó a Dom Gérard:
“Parece más bien contrario al plan de la Divina Providencia que la Tradición Católica de la Iglesia sea reintegrada al pluralismo de la iglesia conciliar, mientras ésta última deshonre a la Iglesia Católica y escandalice su unidad y visibilidad”, escribió.
Es un honor para Le Barroux haber sido rechazada por los otros Benedictinos por su fidelidad integral a la Misa de todos los tiempos, y haberse convertido en un maravilloso signo de contradicción… cuando las leyes de la Iglesia son abusadas en todas partes… es mejor no sucumbir a este esquema.”
En su libro sobre las bombas de tiempo del Vaticano II, el P. Schmidberger expresó una satisfacción similar por estar fuera de los límites de la iglesia conciliar :
"Queridos amigos, en estas circunstancias tengo que advertirles contra las ilusiones y falsas soluciones a este problema. El problema no se resolverá nombrando aquí y allá a un obispo conservador que aún lleva el alzacuello o que todavía es un poco Mariano o tiene devoción personal al Papa. Tampoco la solución a este problema será establecer una Sociedad, como la de San Pedro... y dar a esta Sociedad aquí y allá el derecho de celebrar la Misa tradicional. Tampoco la solución estará en una misa indultada aquí y allá..."
Y sin embargo, extrañamente, el P. Schmidberger escribió una carta en 2016 que indica que él adoptó la posición escrupulosa del P. Aulagnier. He aquí el párrafo sobresaliente de la carta:
“No debemos perder de vista el peligro de que los fieles y algunos cofrades se acostumbren a la situación anormal y la vean como normal. […] Si los fieles o los cofrades se sienten cómodos en esta situación de libertad respecto a la dependencia de la jerarquía, entonces esto implica una pérdida gradual del sensus ecclesiae".
¿Qué se puede decir en respuesta a tal situación?
El argumento de que la FSSPX se pondría del lado del "cisma" o adoptaría una mentalidad de "gueto" porque no acepta un trato con Roma es 1) completa y absolutamente falaz 2) fue refutado y nunca creído por Mons. Lefebvre 3) es una línea de argumentación utilizada por los sacerdotes "tradicionales" que querían hacer un acuerdo con Roma y 4) es una línea de argumentación refutada a fondo una y otra vez por los superiores de la FSSPX desde finales de los años 80.
Que la FSSPX, el 2018, haya publicado un artículo en The Angelus que utiliza palabra por palabra los mismos argumentos del P. Aulagnier, indica que la FSSPX ha sido dirigida por fuerzas liberales totalmente desinteresadas en mantener las políticas del pasado de la FSSPX.
Al publicar el artículo del P. Bourmaud, la FSSPX ha demostrado 1) que de hecho han cambiado su posición respecto a Roma 2) que se han apartado de graves palabras de Mons. Lefebvre, del P. Violette y del Padre Schmidberger, y 3) que están tomando los mismos argumentos equivocados de Dom Gerard, de Campos y de otros sacerdotes de la FSSPX que se unieron a la Iglesia Conciliar en años pasados.
La FSSPX no tiene argumentos racionales acerca de cómo podrá llegar a un acuerdo con Roma sin traicionar su antigua posición respecto a la iglesia conciliar. Se han convertido en esos mismos grupos y sacerdotes que una vez rechazaron como traidores.
Que aquellos fieles que tienen ojos para ver las contradicciones de la FSSPX, permanezcan fuertes en la fe. Los sacerdotes del SSPX ya no ven lo que están haciendo y son ciegos guiando a ciegos al pozo. Como está escrito,"hasta los elegidos serán engañados".

miércoles, 24 de enero de 2018

FEMINISMO EN LA FSSPX

FUENTE (extracto)

 

Junto con la absorción de la FSSPX por la iglesia conciliar, se da es su infección de mundanidad. Después de todo, ¿qué es el conciliarismo, sino una capitulación del "catolicismo" a los valores del secularismo materialista?

Cualquiera que entienda esto, entonces no se sorprenderá al ver las mismas desviaciones que actualmente asolan a la Iglesia conciliar (por ejemplo, el feminismo, el materialismo, el modernismo y peores) incursionando en la SSPX, a medida que esta última va saliendo de la Tradición hacia esa falsificación conciliar. Será uno de los costos de "escapar del gueto" en el que la Fraternidad ahora cree que se ha encerrado a sí misma para su mal.
La Fraternidad ha olvidado que tanto Roma como el mundo moderno están enfermos, y a medida que llega a un acuerdo con ambos (porque llegar a un acuerdo con Roma conciliar  = llegar a un acuerdo con el mundo moderno), es natural que empiece a mostrar síntomas de haber contraído la enfermedad de la mundanidad.
Desde hace varios años, hemos visto pruebas innegables de esta creciente conformidad de la FSSPX con los dictados de la mundanidad:
Seminaristas posando en y alrededor de automóviles Mercedes-Benz para recaudaciones de fondos en Winona; grotesca y psicodélica capilla nueva parecida a una discoteca en España; innecesariamente lujoso seminario de 9 dígitos en Virginia; boletines informativos del distrito buscando incesantemente actualizar rectorías y escuelas; desdeñando la normalidad y la conveniencia de tener familias grandes ("el hogar no es una fábrica de niños" me dijo uno. ¡Francisco, que dijo algo muy similar, se habría sentido orgulloso de eso!), etc., etc., etc.




Pero el video de arriba es otro hito:
La semi-conciliar FSSPX, con imagen de marca, ahora nos presenta una “mujer de negocios” vestida con un blazer (vestimenta de origen masculino) para darnos las noticias.
Increíble.
“¿Qué? ¿tiene usted un problema con eso?”
“¡Todas las mujeres deben tener derecho a una carrera!”
“¡Sus hijas se inspirarán al verla en ese rol de poder!”
La FSSPX necesita demostrar a Roma que no sólo ha capitulado en la batalla para preservar la doctrina tradicional, sino que también se ha rendido en el combate de mantener la enseñanza social y moral tradicional (*): 
Estos son los tres requisitos de ingreso para ser miembro de la iglesia conciliar falsificada.
"¡Nada ha cambiado, te lo aseguro!"
"Todo el mundo sabe que los salones de Menzingen, Kansas City, Winona y Ecône están repletos de jóvenes atractivas en blazers, encargadas de transmitir al mundo lo que la SSPX quiere que usted sepa".
Hace mucho tiempo, la FSSPX enseñaba que el hombre y la mujer tenían vocaciones divinamente determinadas, adaptadas a su sexo, y roles predefinidos y específicos dentro de la familia cristiana (con los hombres dejando el hogar para proveer, y las mujeres permaneciendo en el hogar para enseñar y educar):
"¡Mire, Su Santidad, hemos cambiado!"
"¡Seremos populares ahora!"
"¡Puede recibirnos!"
__________________________________

(*): "El lenguaje de la vestimenta es tanto más efectivo cuanto más frecuente y comprensible para todos. La sociedad, por así decirlo, habla mediante la vestimenta que usa; con el vestido revela sus aspiraciones secretas, y lo usa, al menos en parte, para construir o destruir su propio futuro." (Pío XII, discurso sobre la moda, 8-11-57)

martes, 23 de enero de 2018

VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 45


VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 45
6 de enero de 2018
Vox túrturis audita est in terra nostra”       
(Cant. II, 12)
Durante la visita de Mons. Williamson al monasterio, fueron leídos en el refectorio dos artículos de Gustavo Corção, como complementos a una conferencia sobre las relaciones entre la religión, política y economía.
Los dos artículos de Corção ("La gran traición" y "¿Qué victoria?", publicados en el Globo, respectivamente en 12/4/75 y 17/5/75) constatan en los pueblos de lengua inglesa una visceral incapacidad de defender la civilización.
Inglaterra y Estados Unidos, a pesar de todo el valor de sus soldados y la energía de sus hombres de Estado, merecían la crítica de Corção, que, hablando de la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, escribe:
“Yo, una vez más, con una obstinación que cuento mantener hasta el último soplo de vida, pregunto: ¿qué victoria? ¿qué aliados? Porque, en verdad, y para la vergüenza del siglo y del planeta que tal vez sea el único habitado, no hubo aliados y sí cómplices,  no hubo victoria y sí capitulación”.
¿Capitulación delante de quién? De la Rusia comunista, que los pueblos de habla inglesa no sólo no combatieron, sino que ayudaron, permitiéndole dominar y tiranizar la mitad de Europa después de la Segunda Guerra.
Pero ¿por qué los pueblos de habla inglesa lo hicieron así? Muchos darán mil y una explicaciones técnicas y políticas. La verdadera razón, sin embargo, es otra.
"Sí, después de la heroica resistencia de los ingleses y del maravilloso esfuerzo de los estadounidenses, escribe Corção, los pueblos de lengua inglesa fueron vencidos por sí mismos, vencidos por la terrible insensatez del liberalismo que toman como la más alta expresión de la sabiduría humana. Me refiero al detestable liberalismo que relativiza la verdad y el bien para absolutizar la libertad”.
El obispo británico, que estaba presente, concordó plenamente con Corção y denunció, en las diversas conferencias que nos dio, este liberalismo, como sólo un inglés que conoce bien a su pueblo puede y sabe hacer.
Que nosotros brasileños, católicos de la Resistencia, no nos dejemos engañar por el liberalismo abrumador que nos quiere inculcar el deseo de imitar a aquellos que debemos combatir.
+ Tomás de Aquino OSB

lunes, 22 de enero de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLIX (549) - 20 de enero de 2018

Sobrevivir en Prisión
¿El infierno venidero de los Globalistas teme usted?
Su castillo interior, lleno de Dios, hay que construirlo.
Alexander Solzhenitsyn (1918–2008) es uno de los pocos escritores verdaderamente destacados del siglo 20 porque él no es ateo, sino que volvió a Dios gracias a sus sufrimientos bajo la tiranía totalitaria de la Rusia Comunista, que duró desde 1917 hasta 1989. Su obra más importante es el Archipiélago Gulag en tres volúmenes, para lo cual se basó ampliamente en su propia experiencia, cuando vivió desde 1945 a 1953 dentro del archipiélago Comunista de campos de prisioneros que se extendían por toda Rusia. Él sobrevivió a la experiencia, y sus escritos incluyen sugerencias o consejos serios sobre cómo sobrevivir en tales prisiones totalitarias modernas. Se escucha que los Globalistas ya tienen construidas prisiones en todo Estados Unidos en las cuales encerrar a los enemigos del Estado Globalista, que ciertamente incluirá cristianos convencidos. La siguiente receta de siete puntos para sobrevivir fue tomada del Archipiélago Gulag y presentada el año pasado en Francia:—
En el interrogatorio preliminar, no trate de engañar a los interrogadores cuando por una semana se le ha dado lo mínimo esencial de comida y de sueño para sobrevivir. Más bien hágase el tonto de principio a fin, p/ej. “No lo sé”, “no puedo recordar”. En cualquier caso, no se engañe, son los interrogadores quienes redactan el interrogatorio – el Partido es su conciencia, y ellos no quieren perder sus trabajos.
* Una vez dentro de la prisión, lleve cualquier clase de vida de la mente, suficientemente intensa para que ninguna clase de sufrimiento pueda golpear su mente fuera de su equilibrio.
* Entre a su cabeza tan rápido como sea posible que su vida pasada ha terminado y se ha acabado, incluso la vida misma. Una vez que usted no tenga nada más que perder y esté convencido de ello, y se ha hecho a la idea qu e cueste lo que cueste, usted se va a apegar a la línea que ha determinado, entonces usted ya no tiene miedo, automáticamente encuentra las respuestas correctas y cómo contestar, ellos ya no pueden imponerse a usted, y si usted tiene que morir, lo hace con dignidad y conciencia limpia. Ésta es la fuerza moral que ellos temen y que ellos hacen todo lo que pueden para romperlo, por ejemplo dando falsas esperanzas de que recibirá un perdón.
* No posea nada, desapéguese de todo, y usted tendrá la calma y la libertad mental para juzgar serenamente la gente y las circunstancias. Confíe sólo en su memoria para recordar todo lo que sabe sobre el hombre y la naturaleza humana.
* Abandone cualquier deseo de organizar su propia vida, a fin de preservar su tranquilidad.
* No le crea a nadie, desconfíe de todos: dentro del gulag nadie hace algo a cambio de nada.
* Finalmente, manténgase cerca de sus compañeros prisioneros buenos cont ra los malhechores e informantes, tomando la justicia en sus propias manos, si es necesario. Pues en verdad, uno de los descubrimientos más notables en su viaje a través de esta escena del Infierno es que sus peores enemigos no son los guardias de la prisión, sino... sus compañeros prisioneros. La ley de esta jungla es, hoy es usted quien estira la pata, mañana es mi turno. Todo lo que puede hacer es atacar primero, incluso si lo acuchillan a cambio... en resumen, hágase respetar si no quiere ser explotado.
En cuanto al uso de la fuerza física por defensa propia, la Iglesia enseña que debe ser proporcional al ataque amenazado. Pero el punto principal de Solzhenitsyn es la renuncia a toda esperanza terrena, el desprendimiento de todas las posesiones, la calma de la mente, la conciencia en paz, en resumen, esa fuerza moral interior que transfiere el propio miedo al adversario. En este respecto los católicos son universalmente conocidos por ser ganadores, porque tienen una vida de oración por la cual viven cerca de Dios. “Esta es la victoria que derrota al mundo, nuestra fe” (I Juan V, 4).
Kyrie eleison.


domingo, 21 de enero de 2018

DIVISIÓN EN LA FSSPX

El demoledor de la unidad de la FSSPX

El siguiente artículo ha llegado al buzón de nuestro correo-e. El remitente original pide que sea difundido, y eso es lo que hacemos en esta entrada, aunque añadiendo ciertos comentarios:

El texto está plagado de errores de lógica y medias verdades, como cuando llama “desertores” a todos los clérigos que han dejado de pertenecer a la FSSPX, sin tomar en cuenta las diversas circunstancias de la separación. De hecho, el soldado que es dado de baja de su ejército por seguir cumpliendo el deber de combatir contra el enemigo mientras su General negocia una capitulación, no puede ser calificado de “desertor”. El “desertor” es más bien ese General traidor. Tal es, exactamente, el caso de muchos en la Resistencia, como por ejemplo, Mons. Williamson, Mons. Faure y Mons. Zendejas (todos separados de la FSSPX desde el intento de acuerdo del 2012).

Es interesante hacer notar que, por exigirlo la coherencia de su hipótesis, se opone el autor a la línea de pensamiento oficial de la FSSPX cuando él considera los siguientes hechos como maniobras de engaño por parte de Roma: «el ciclo de “discusiones doctrinales” y de “acercamiento” que presenciamos entre el 2009 y el 2012 y nuevamente entre el 2015 y el 2017… el Motu Proprio otorgando mayor tolerancia a la vieja Misa, la anulación de las excomuniones de 1988, el otorgamiento de jurisdicción ordinaria para la confesión y la celebración de matrimonios».

Un comentario particular sobre estas palabras que están hacia el final del escrito: «con su deserción, han debilitado a la fuerza más efectiva de la Tradición, que jamás haya visto la Iglesia post Vaticano II, todo por temor a un hipotético compromiso con Roma»: 1) La fuerza de los tradicionalistas no debe ser puesta en el número sino en el poder de Dios. 2) No es por temor que existe la Resistencia, sino por amor a la Verdad. 3) ¿Quien ha debilitado a la FSSPX? Mons. Fellay con su actitud ambigua ante la Roma apóstata, no los que siguen resistiendo frontal y resueltamente ante los liberales y modernistas que usurpan la Jerarquía católica. En la actual crisis la Iglesia, la mayor de toda la historia, el inmenso avance del error exige de los prelados fieles la respuesta proporcionada de un testimonio de la fe valiente, frontal, inequívoco.

En fin, el autor debió escribir sus ideas en forma de carta dirigida a Mons. Fellay, pues es evidente que si el Superior General tuviera una actitud clara y firme ante las autoridades romanas, la FSSPX sería invulnerable a la estrategia de “dividir para conquistar”.


Traducido de Catholic Family News

Una sociedad dividida en contra de sí misma:
Los miembros de la FSSPX deben conservar la unidad interior

Por Brian McCall
17 de enero del 2018

Al menos desde principios del 2011, parece haber una corriente interminable de informes en la blogosfera y hasta en los medios de comunicación de la corriente dominante, de que Mons. Bernard Fellay está preparado para firmar un arreglo con Roma.  La más reciente ola de la supuesta capitulación se presentó este último verano [boreal, invierno nuestro]. Sin embargo, en el otoño del 2017 [nuestra primavera], Mons. Fellay y la FSSPX siguen en la misma postura respecto de Roma. A lo largo de estos años de anunciados compromisos, una cantidad de sacerdotes y de fieles, ha abandonado preventivamente el barco, señalando que un quiebre con la FSSPX era necesario, antes de que sucediese el anunciado compromiso. Cada vez que una o varias personas rompen la unidad de la Fraternidad, ellos declaran que Mons. Fellay camina hacia un trampa romana -la regularización canónica- y que deben marcharse antes de que se cierre la trampa. Roma, dicen, no quiere otra cosa que no sea la destrucción de la Fraternidad y el legado de su fundador y que una “regularización” es la carnada empleada para atraer a la Fraternidad hacia una trampa mortal.

Las verdaderas trampa y carnada

Supongamos que estas aseveraciones son ciertas, que las autoridades romanas comparten el deseo común de destruir a la FSSPX. ¿Y si la trampa y la carnada fuesen algo completamente diferente de los que plantean los desertores? Tal vez no sea Mons. Fellay quien está decidido a caer en la trampa, sino, por el contrario, son los desertores los que, en el curso de los años, involuntariamente han mordido la carnada.

Los modernitas están claramente amenazados por cualquier intento de adherir a la Tradición y de esta manera, buscan su destrucción o al menos su contención. Sin embargo, hay muchas formas de alcanzar este fin. Una forma podría ser engatusar a la FSSPX, con un reconocimiento canónico destinado a someterla al poder de Roma, a fin de aplastarla. Pero deberíamos considerar la posibilidad de que estrategia fuese un poco más sutil, es decir, forzar a la FSSPX a un continuo estado de división y de deserciones, de manera que el número de sus miembros se mantenga lo suficientemente bajo como para poder ignorarla, en lugar de atraer a la Fraternidad a la Iglesia conciliar. Si esta fuese la estrategia, los modernistas podrían estar usando la constante posibilidad recurrente de dividir para conquistar.

Una revisión de los últimos 40 años sugeriría que una estrategia de “dividir a la FSSPX para reducir su influencia” parece explicar la conducta de las autoridades romanas. Aunque recurriendo a diferentes instrumentos, el fin parece perfectamente claro: Hacer que tantos sacerdotes y religiosos como sea posible, dejen la FSSPX, de manera que su crecimiento sea artificialmente controlado.

Dividir para conquistar

La deserción de sacerdotes ha sido el golpe más destructivo en contra de la FSSPX. Comenzando con la defección de 9 sedevacantistas, a comienzos de la década de 1980, la Fraternidad constantemente ha estado librando una batalla para reemplazar las bajas, en lugar de crecer orgánicamente, con nuevas vocaciones. Un cálculo conservador sugiere que, a no ser por las deserciones, en los pasados 40 años, la FSSPX tendría más de 1.800 sacerdotes y religiosos (FSSPX propiamente tales, más las comunidades afiliadas). El Vaticano se vería enfrentado a una realidad bastante diferente, si Mons. Fellay hablase en nombre de tantos sacerdotes y religiosos.

La estrategia vaticana desde 1988 hasta comienzos de la década del 2000 parecía un intento por quebrar la FSSPX, engatusando a sacerdotes individuales (o en pequeños grupos), con la opción de una situación regularizada. En dichos casos, la carnada empleada fue iniciar su propia FSSPX, con reconocimiento canónico. El primer grupo desertó en julio de 1988, después de las consagraciones. Unos cuantos sacerdotes más desertaron debido a los engaños vaticanos, a lo largo de la década de 1990 y a comienzos de los años 2000. El trato con la Unión San Juan María Vianney, de Campos, fue el éxito más significativo de esta estrategia de engatusar con la zanahoria de formar un nuevo grupo regularizado. Hacia el año 2010 el éxito de esta estrategia se estaba evaporando. No hubo muchos más movimientos después de la defección de Campos y la FSSPX se empezaba a reconstruir. Si mi hipótesis es la correcta, fue entonces que el Vaticano cambió sus tácticas. Comenzaron a hacer agitar su zanahoria delante de la propia Fraternidad, adornando el cebo, para dar la impresión de que Mons. Fellay picaría, a sabiendas de que él rechazaría sus exigencias de último minuto. De hecho, este nuevo enfoque  ha producido dos efectos perjudiciales: (1) Ha causado más deserciones, por temor al compromiso y (2) Ha mantenido a la FSSPX bajo el estigma de la irregularidad canónica.

Tal estrategia explicaría el ciclo de “discusiones doctrinales” y de “acercamiento” que presenciamos entre el 2009 y el 2012 y nuevamente entre el 2015 y el 2017. El Vaticano siempre lo hace aparecer como si la regularización de la FSSPX fuese inminente. Hasta han dado pasos concretos, para hacer más plausible el cuento (por ejemplo, el Motu Proprio otorgando mayor tolerancia a la vieja Misa, la anulación de las excomuniones de 1988, el otorgamiento de jurisdicción ordinaria para la confesión y la celebración de matrimonios). Sugieren que es posible una relajación a la adhesión total al Vaticano II. Según crecen las expectativas, crecen los temores y las teorías conspirativas que sostienen que la capitulación está allí, a la vuelta de la esquina. El resultado es el mismo: nuevamente los sacerdotes y los fieles empiezan a abandonar el barco. Y entonces, a la hora undécima, Roma añade una nueva exigencia que saben que Mons. Fellay rechazará, cerrándose el ciclo con la Fraternidad aún en una situación “irregular” y dejando a su paso un reguero de devastación entre las filas de la Fraternidad.

La nueva estrategia demuestra ser exitosa

Desde la perspectiva de los enemigos de la Tradición, esta nueva estrategia ha sido más exitosa que el atraer a individuos o a pequeños grupos a una regularización, como con los fundadores de la FSSP y los sacerdotes de Campos. Esta táctica de “atemorizar y dispersar” no ha resultado solo en la pérdida de sacerdotes y religiosos individuales, sino también de figuras de alta connotación y respetadas internacionalmente, de la Fraternidad. Esto también ha creado una cuña entre la FSSPX y varias órdenes religiosas previamente afiliadas, con el consiguiente apartarse de la Fraternidad, de monasterios y órdenes completas. Aún mejor, desde la perspectiva de los enemigos, no se traduce en que los sacerdotes a favor de la tradición y de la Misa Tradicional se vayan a la iglesia conciliar. Los desertores de esta etapa no han fundado  ni se han integrado a comunidades Ecclesia Dei; por el contrario, se han vuelto completamente independientes, dispersándose con los cuatro vientos.

Aunque es cierto que el precio del reconocimiento canónico para las comunidades Ecclesia Dei ha sido el compromiso y el silencio, su presencia dentro de la Iglesia conciliar sigue siendo una espina en el costado de los destructores modernistas. Incluso si callan acerca de la naturaleza ilícita de la Nueva Misa, propagan la conciencia de la vieja liturgia y predican algunas doctrinas tradicionales. Estos “problemáticos” sacerdotes conservadores u orientados a lo tradicional, serían menos problemáticos, si estuviesen fuera de la Iglesia conciliar y separados de la FSSPX. Esto disminuiría la influencia de la Tradición dentro de la corriente dominante de la Iglesia, debilitando, al mismo tiempo, el testimonio y la posición de la FSSPX, al reducir constantemente el número de sus miembros (no obstante el florecimiento de nuevas vocaciones). Esto redundaría también en la continua marginación de la Fraternidad, en el modernista crepúsculo del “no en plena comunión”.

Quizás los modernistas no sean tan maquiavélicos u organizados para montar un esquema tan grande, pero los resultados de los pasados 10 a 12 años parecen ser consistentes con ese plan. El último ciclo parece haberse extinguido de un modo familiar, con el Cardenal Müller exigiendo el uso de la declaración de fe post conciliar y la adhesión a todos los documentos del concilio y las enseñanzas de los papas post conciliares. Tras seis años de tratativas con Mons. Fellay, el cardenal debía saber que estas demandas sellarían el destino de las últimas conversaciones, con el rechazo de Mons. Fellay. Pero el ciclo ha brindado más frutos a los enemigos de la Tradición. El unilateral otorgamiento de jurisdicción para la celebración de los matrimonios, la última salva antes de matar el prospecto de reconocimiento, causó nuevas defecciones y divisiones en el corazón de la FSSPX, en Francia.

Unidos, permaneceremos, divididos, caeremos

Si mi teoría es correcta, entonces a principios de los años 2000, las autoridades del Vaticano cambiaron de estrategia, desde el engatusar a individuos y a pequeños grupos, con la regularización, a causar la división dentro de la FSSPX, creando la apariencia de una regularización que realmente nunca se concreta. Si es cierto, entonces no es Mons. Fellay el que ha caído en la trampa sino, más bien, los sacerdotes que abandonaron al prelado y a la FSSPX, a la que habían hecho promesas. Con su deserción, han debilitado a la fuerza más efectiva de la Tradición, que jamás haya visto la Iglesia post Vaticano II, todo por temor a un hipotético compromiso con Roma, compromiso que jamás ha existido. En lugar de enfrentar a los modernistas con miles de sacerdotes y religiosos, el clero y las almas consagradas de la Fraternidad suman menos de 700, mientras las filas de desertores sufren nuevos quiebres y el aislamiento. Los enemigos de la Tradición no podían esperar algo más.

En el Evangelio, Nuestro Señor nos dice: “Todo reino dividido está perdido y toda ciudad o familia dividida se viene abajo” (Mateo 12:25). Que todos los miembros de la FSSPX- sacerdotes, religiosos y laicos- tomen de corazón Su palabra y se esfuercen “por conservar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3).


Este artículo apareció originalmente en el número de noviembre del 2017 de Catholic Family News.

sábado, 20 de enero de 2018

"TENDENCIA CISMÁTICA"


La posición de los sacerdotes en Ecône está ahora decidida sobre la cuestión de los matrimonios con respecto a la jurisdicción dada por la Roma conciliar a los sacerdotes de la FSSPX: esta jurisdicción puede ser aceptada MORALMENTE.

Los seminaristas están aprendiendo en su clase de teología moral que es MORALMENTE BUENO aceptar esta dependencia jurídica para los matrimonios de los tradicionalistas (en el marco del nuevo código, por supuesto). Es posible que se hagan restricciones (p/ej no se aceptará a un padre de Taizé en el coro de una capilla de la FSSPX) pero se abandona el principio moral (sumisión y mezcla de la tradición con los modernistas locales) y la experiencia siempre ha demostrado que el abandono de los principios conduce a la catástrofe.

(…)

El P. Gleize asistió recientemente a una sesión de decanato en Francia: anunció claramente la nueva posición de Ecône con respecto a la aceptación de la jurisdicción conciliar. Afirmó que la negativa de esta jurisdicción podría equipararse a una TENDENCIA CISMÁTICA. Esta posición es ahora la del P. Benoît de Jorna [director del seminario de Ecône. Nota de NP].

domingo, 14 de enero de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DXLVIII (548) - 13 de enero de 2018


La Fe Es Crucial – II
Dios es invisible, pero siempre está allí.
El hombre debe creer en Él, para Su Cielo compartir.
Su Excelencia,
Hablando con un sacerdote de Indulto (uno que dice la verdadera Misa pero obedece a los oficiales de la Iglesia en Roma) me he confundido acerca de Mons. Lefebvre y la posición que tomó en defensa de la Fe. Yo pensaba que él estaba en lo correcto, pero ahora no estoy tan seguro. He aquí algunos de los argumentos del sacerdote:
1 El Arzobispo desobedeció a Roma. Esto prueba que él era orgulloso.
2 Si él hubiera desistido de su Fraternidad y seminarios para obedecer a Roma, hubiera sido heroico.
3 Si él desobedeció a Roma para salvar la Tradición, hizo el mal para traer el bien, lo que está mal.
4 Obedecer a un Papa tan errado como el Papa Francisco es un martirio, por el que se imita a Cristo.
5 Para Mons. Fellay entrar en las fauces del león romano es, en términos espirituales, heroico.
Estimado señor,
En tiempos sanos la Iglesia Católica les da a las almas una dirección clara de lo que es verdadero o falso, correcto o equivocado, y usted no estaría en confusión. Pero desde el Concilio Vaticano Segundo (1962–1965) estos no han sido tiempos sanos, porque los mismos jefes de la Iglesia en ese Concilio abandonaron la verdadera religión Católica de Dios y adoptaron una falsa religión hecha por el hombre, a la que podemos llamar Conciliarismo. Así que desde los años 1960 los Católicos han estado confundidos desde arriba hasta abajo de la Iglesia, al tratar de ir en dos direcciones al mismo tiempo. Por ejemplo, este sacerdote de Indulto dice la Misa de la verdadera religión, mientras que intenta obedecer a los romanos dedicados a la falsa religión. No es de extrañar que usted se confunda al escucharlo. Y usted seguirá confundido hasta que comprenda perfectamente la diferencia entre la verdadera religión de Dios y el Conciliarismo de los hombres – puede ser que Dios quiera que usted haga un poco más de tarea.
Un Católico es un Católico por la Fe que cree, por los sacramentos que recibe y por la jerarquía que obedece. Pero es un Católico primeramente por su Fe, sin la cual no le conciernen los sacramentos Católicos o la jerarquía. Por lo tanto, la Fe Católica es fundamental para un Católico, y es esa Fe que los oficiales romanos abandonaron en el Vaticano II para salir de la sintonía con Dios hacia la sintonía con hombre moderno. Luego, el Conciliarismo es fundamentalmente diferente del Catolicismo y crea un punto de vista bastante diferente desde el cual situar el orgullo, el heroísmo, la obediencia, etc. El punto de vista Católico es verdadero, el punto de vista Conciliar es falso. Entonces, en cuanto a los argumentos del sacerdote de Indulto:
1 El Arzobispo no era orgulloso, porque él estaba defendiendo la verdad de Dios y poniendo a Dios antes que a los hombres. Por el contrario, herejes como Lutero y los Conciliaristas son orgullosos porque están desafiando a Dios para agradar a los hombres.
2 Él fue heroico por no ceder ante Roma, y por resistir a Roma para poner a Dios primero.
3 Cuando hizo lo que hizo para salvar la Tradición, no hizo mal sino bien para alcanzar un bien.
4 El martirio Católico reposa en sufrir daño y muerte no por cualquier causa, sino solamente por la verdadera Fe Católica. El Arzobispo sufrió un verdadero martirio al no ceder ante los Papas que se equivocaban, y al hacer todo lo que pudo para hacer que ellos vieran cómo estaban abandonando la verdadera Fe.
5 Sus sucesores, por el contrario, al hacer todo lo que pueden desde por lo menos el año 2000 para poner la Fraternidad del Arzobispo bajo el control de los romanos Conciliares, no son de ningún modo heroicos, porque están poniendo al hombre antes que a Dios. Tampoco son mártires, ni están imitando a Cristo, pero sí son orgullosos.
Estimado Señor, espero que a estas al turas pueda ver que todo en la Iglesia debe ser juzgado a la luz de la Verdad y de la Fe. Esto es porque la fe de un hombre o la falta de ella es su actitud básica hacia Dios. Un hombre puede decidir ir al Infierno si quiere, pero si quiere ir al único verdadero Cielo del único verdadero Dios, entonces debe comenzar creyendo en Él, de acuerdo a la verdadera Fe.
Kyrie eleison.

viernes, 12 de enero de 2018

UN PASO MÁS HACIA LA "REGULARIZACIÓN" SUICIDA DE LA FSSPX: SE PEDIRÁ A ROMA QUE RATIFIQUE LA ELECCIÓN DEL SUPERIOR GENERAL



FUENTE: LA CROIX (El énfasis con negrita ha sido agregado por NP)


LA FSSPX ELEGIRÁ A SU NUEVO SUPERIOR EL MES DE JULIO

Marie Malzac, 12/01/2018
En su sitio, la FSSPX indicó el lunes 8 de enero que se llevará a cabo este verano en Suiza su cuarto capítulo general, en el curso del cual sus responsables deberán elegir el Superior general y sus dos asistentes.
Casi 50 años después de su fundación y 30 años después del cisma de Mons. Marcel Lefebvre, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) celebrará del 11 al 21 de julio su cuarto Capítulo General en Ecône, la ciudad suiza donde se encuentra su seminario internacional.
Esta asamblea, que reúne cada doce años a los miembros del Consejo general de la Fraternidad, los superiores de los seminarios y de los distritos, así como a los sacerdotes mayores, debe elegir a su nuevo Superior general y a sus dos asistentes, ha especificado "La Porte Latine", la página web oficial del distrito de Francia de la FSSPX.
El capítulo general es "sobre todo" la ocasión de "verificar que los estatutos se apliquen fielmente, siempre en el espíritu que presidió la fundación", dice el sitio. Para ello, varios aspectos de la vida de la sociedad serán revisados: "vida común y litúrgica, apostolado y administración, santificación de los miembros, combate por la fe".
En 2012 se celebró un capítulo llamado de administración, a mitad del mandato, para hacer una valoración de la vida de la sociedad.
Se trata de saber si somos realmente fieles a la misión principal del FSSPX, es decir, la santificación del clero", recuerda el P. Christian Bouchacourt, superior del distrito de Francia, a La Croix. Las relaciones con Roma estarán en el centro de las discusiones. “Además, tan pronto como un nuevo superior es elegido, la decisión es enviada inmediatamente al Vaticano", dice. Canónicamente, la votación debe ser ratificada por las autoridades romanas...
"Tensiones calmadas"
Bernard Fellay, de 59 años, es en teoría elegible para un tercer mandato. No hay candidatos declarados y el próximo superior debe ser elegido entre los miembros perpetuos de la congregación.
Después de una serie de declaraciones del monseñor Fellay hace unos meses en el sentido de un acercamiento con el Vaticano y las fuertes objeciones que sus declaraciones suscitaron en parte de las filas de la FSSPX, la calma parece haber vuelto.
“Al final del mandato, no es el momento de tomar decisiones importantes, hay una cierta actitud de espera", observa el P. Bouchacourt, para quien "las tensiones han amainado".
En mayo de 2017, la Fraternidad incluso destituyó a varios sacerdotes de sus funciones pues se mostraron hostiles a la política "de apertura" de la jerarquía lefebvrista. Este fue el caso del Padre Patrick de La Rocque, párroco de la emblemática parroquia de Saint-Nicolas-du-Chardonnet, en el corazón de París, "ocupada" por la FSSPX desde 1977.
Hoy en día, el FSSPX cuenta con 170 sacerdotes, 35 prioratos y más de 2.200 muchachos que asisten a sus escuelas en Francia.

jueves, 11 de enero de 2018

SÍ SÍ NO NO - BERGOGLIO: LA APOTEOSIS DEL SUBJETIVISMO EMOCIONALISTA (III)




SÍ SÍ NO NO vía Adelante la Fe

Bergoglio: la apoteosis del subjetivismo emocionalista (III)

Dios no es católico

Una de las frases shoc del papa Francisco es «Yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios» (A. M. Valli, 266. Jorge Mario Bergoglio. Franciscus P. P., Macerata, Liberilibri, 2017, p. 13, nota 2[1]).

Ahora bien, «católico» significa «universal». La «catolicidad es la tercera nota de la Iglesia católica, como dice el Credo Niceno-Constantinopolitano. En efecto, la Iglesia de Cristo (y, por tanto, de Dios, ya que Cristo es el Verbo Encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre) es la humanidad social y sobrenaturalmente organizada en Cristo, que por su naturaleza abraza a todoslos individuos de la raza humana (si no en acto, al menos en potencia) y es, por tanto, universal, o sea, católica[2]Si Dios no fuera universal o «católico», la Iglesia fundada por El no sería católica y el Credo Niceno-Constantinopolitanoestaría equivocado, lo cual es imposible porque en él se encuentra infaliblemente compendiada toda la fe de la Iglesia.

La Revelación misma nos presenta a la Iglesia como el reino de Dios sobre toda la tierra (cfr. las parábolas del «reino»[3]) hasta el fin del mundo (Jn., XX, 21; Mt., XXVIII, 18-19) y por ello la Iglesia es llamada «católica», o sea, universal. La Iglesia es, pues, la continuación en la tierra del Verbo Encarnado, es su Cuerpo Místico (Rom., XII, 4-6; 1 Cor., XII, 12-27; Ef., IV, 4), que obra en la humanidad entera la obra de la Redención divina. Pues bien, la unión de la humanidad redimida (al menos en potencia) en Cristo abraza a todos los hombres y es universal o «católica».

Además, se reconoce a la verdadera Iglesia de Cristo apartir de las cuatro notas (entre las cuales la «catolicidad»)[4] y, como aquellos que se apropian del nombre de cristianos son los Protestantes, los Cismáticos llamados «Ortodoxos» y los Católicos, la verdadera Iglesia de Cristo es la «católica». Negar que Dios es «católico» lleva a negar la tercera nota de la Iglesia de Cristo como es revelada en el Evangelio y como es definida por la Iglesia (Credo Niceno-Constantinopolitano; Concilio Vaticano I, DB, 1794). En efecto, el Protestantismo carece de «catolicidad» o universalidad, ya que está dividido en muchísimas sectas, que no están presentes de manera verdaderamente conspicua y simultánea en todo el universo. Lo mismo se puede decir de las iglesias cismáticas llamadas «ortodoxas», ya que están restringidas a las regiones orientales de Europa.

Finalmente, en cuanto a la noción misma de Dios, ya sea conocido con la luz de la sola razón natural[5] como Causa primera y universal de todo el mundo, ya sea conocido gracias a la Revelación sobrenatural[6], ya sea definido dogmática e infaliblemente por el magisterio de la Iglesia[7], se puede decir que El es la Causa primera, trascendente e incausada de todo el universo y, por tanto, es universal, infinito, omnipresente y «católico».

Por tanto, afirmar que Dios no es «católico», significa implícitamente negar la Redención universal de la Santísima Trinidad a través del Verbo Encarnado[8].
Valli concluye acertadamente: «La afirmación de Francisco da un ulterior empujón formidable a la idea de que la Iglesia, precisamente en cuanto católica, es custodia de la verdad y parece inscribirla en el partido del relativismo» (op. cit., p. 172).

La acogida

Acertadamente advierte Valli que «acogida es un término demasiado vago y genérico. ¿Qué significa acoger? ¿A quién acoger? ¿Y cómo? ¿Es la solución abrir las puertas o más bien impedir que la gente se vaya? ¿Continuando abriendo las puertas, no se favorece quizá la fuga? Los problemas deben ser resueltos en los Países de origen de los migrantes, trabajando para que las condiciones de vida mejoren en su País. Lanzar llamadas genéricas corre el riesgo de hacer más mal que bien a la causa de la acogida» (op. cit., p. 92).
Además, Europa debe defender legítimamente su civilización. En efecto, «como cristianos no podemos olvidar que la civilización europea se salvó gracias a quienes se enrocaron en monasterios y en abadías fortificadas. Y si nuestros antepasados, en algunos momentos cruciales [Poitiers, Lepanto, Viena, ndr], no hubieran usado incluso la fuerza, ahora no seríamos lo que somos. […]. Europa en repetidas ocasiones se defendió, heroicamente, contra quien intentó hacer de ella una tierra de conquista religiosa […] muchas veces hizo de barrerra frente al islam. La acogida indiscriminada de la que habla el Papa no puede ser una solución […], la acogida no puede convertirse en un absoluto» (op. cit., pp. 92-93).
Santo Tomás de Aquino, en la Suma Teológica (I-II, q. 105, a. 3), explica que «con los extranjeros puede haber dos tipos de relación: una de paz y otra de guerra» (in corpore).

El ofrece el ejemplo de los judíos que en la Antigua Alianza tenían tres posibilidades de vivir de manera pacífica con los extranjeros: 1º) cuando los extranjeros pasaban por su territorio como viajeros; 2º) cuando los extranjeros emigraban a la Tierra Santa para vivir en ella como forasteros; en estos dos casos la Ley judicial imponía preceptos de misericordia: «No aflijas al extranjero»[9] y «No molestarás al extranjero»[10]; 3º) cuando los extranjeros querían entrar completamente en la colectividad de los judíos, en su rito y en su religión. En este tercer caso se procedía con orden. Ante todo no se les acogía inmediatamente como compatriotas y correligionarios.

Incluso Aristóteles enseñaba que «se pueden considerar como ciudadanos sólo aquellos que comenzaron a estar presentes en la Nación que hospeda a partir de su abuelo» (Política, libro III, capítulo 1, lección 1).

Este punto es el que más interesa. En efecto, acogiendo a los extranjeros y no teniendo ellos todavía un gran amor del bien público de la Nación que les hospeda, podrían dañar a la Nación. Por ello son considerados como ciudadanos integrados sólo los extranjeros de tercera generación, o sea, establecidos en la Nación a partir del abuelo.

Esta es una de las partes todavía actuales de la Ley judicial, que nos puede aclarar las ideas sobre la acogida de los musulmanes, los cuales desembarcan en masa en Italia y se establecen en ella.
Acoger a millones de musulmanes que no quieren integrarse podría dañar a la Nación. El cardenal Biffi, en 1999, dijo que, si Europa no vuelve a convertirse en cristiana, sería islamizada.

En este caso, las enseñanzas del Angélico nos aconsejarían que no acogiéramos a los inmigrantes inmediatamente como compatriotas y especialmente correligionarios, también porque hoy ellos siguen firmes en la observancia de la religión islámica y no tienen ningunas ganas de integrarse (con excepciones que confirman la regla) en nuestra cultura y religión, sino que antes bien la detestan y querrían destruirlas.
Desgraciadamente los hombres de Iglesia piensan y actúan de manera diametralmente opuesta a los consejos dados por Santo Tomás.
Está claro que para el Angélico se puede permitir a los extranjeros que están de paso por la Nación (si son pacíficos y si se integran en la cultura y en la religión del País que les acoge), que se queden en ella.
Bergoglio y el islam

El islam niega la divinidad de Cristo y la Trinidad de las Personas divinas en unidad de sustancia, esto es, desconoce los dos dogmas principales del Cristianismo.
Además, como advierte Valli, citando al famoso islamólogo el padre Samir Khalil Samir, Mahoma realizó más de 60 guerras. «Pues bien, si Mahoma es el modelo excelente del Corán, no sorprende que algunos musulmanes usen también la violencia a imitación del fundador del islam. […]. La violencia está en el Corán. El Papa, al sostener que el verdadero islam y una interpretación adecuada del Corán se oponen a toda violencia, no describe, esgraciadamente, una realidad, sino que expresa un deseo» (op. cit., p. 103).
Además, cuando Francisco parangona al Isis al envío de los Apóstoles para convertir a todo el mundo por parte de Jesús (op. cit., p. 104, nota n. 78), hace un parangón que no se mantiene en pie. Valli responde acertadamente: «toda religión, comprendida la cristiana, puede ser usada de manera fanática y violenta. Pero sostener que el cristianismo y el islam sean, en este sentido, reflejo el uno del otro no es correcto» (op. cit., p. 105).
Agradar al mundo 

En marzo de 2016, un sondeo Gallup realizado en 64 Naciones sentencia: «el papa Francisco es el líder más popular en el mundo. Católicos y judíos son los grupos religiosos con la mejor opinión sobre el Pontífice. […]. El papa Francisco es un líder que trasciende su propia religión» (op. cit., p. 141).
Valli advierte que «una gran popularidad puede empujarte incluso a decir y a hacer, conscientemente o no, lo que el mundo quiere. […]. El precio es alto sobre todo en el plano doctrinal. Y la barca de Pedro, sin un contramaestre doctrinalmente prudente, corre el riesgo de encallar fácilmente o, peor todavía, de acabar en los arrecifes de la modernidad. […]. En el momento en que un Papa, como en el caso de Francisco, agrada tanto a aquellos que no han escondido jamás su lejanía y hostilidad contra la Iglesia, ¿no es legítimo interrogarse sobre lo que va predicando el sucesor de Pedro?» (op. cit., pp. 143-144).
Conclusión

Al final de su libro, Aldo Valli hace un resumen de las cosas que dejan perplejos sobre Bergoglio en cuanto Papa: 1º) el riesgo de hacer nacer un estilo eclesial «arbitrario», que va sustituyendo al de la doctrina; 2º) una cierta falta de competencia doctrinal y teológica o, peor todavía, el desinterés por la doctrina y la teología en favor de la pastoral, la exhortación y la praxis; 3º) la tendencia a ceder a la atracción de la popularidad y del sentir común.
En cambio, la pastoral debe tener como su principio y fundamento la teología dogmática y moral. Jesús es Maestro y después Pastor y Sacerdote. En efecto, enseña antes la verdad y el Evangelio, después indica los Mandamientos que deben cumplirse para llegar al Cielo y finalmente da a los hombres la gracia santificante para recorrer el camino que lleva a él.
Los fieles necesitan un camino seguro, una doctrina y una moral ciertas para recorrer la via ad Patriam. Necesitan de una «roca» sobre la que apoyarse, una roca que les dé estabilidad, unidad, firmeza y fundamento, quitada la cual todo se derrumba y se precipita en el abismo de la nada. El card. Sarah ha dicho que «la mayor injusticia es dar a los necesitados solamente comida, mientras que necesitan a Dios» (op. cit., p. 191, nota n. 153).

Al final de lo que se ofrece en el libro de Aldo Valli, se puede parangonar el pontificado de Francisco I a la «cultura» pop, que no ejercita la inteligencia para nada, o sea, él piensa, habla y actúa sin objeto y sin finalidad. En efecto, la cultura pop se distingue como una cultura del hacer más que del saber, en la que, para dejar espacio a la espontaneidad, se prefiere no saber, en la que la práctica cuenta más que la teoría. El pop consigue triunfar, en Italia como en otros sitios, a pesar de la barrera lingüística del inglés. El motivo reside probablemente en el hecho de que el significado de la palabra es lo último que se percibe. Esta dimisión del significado de la palabra explica el deseo de identificarse con el pop star de turno que domina actualmente en el mundo católico y que es Jorge Mario Bergoglio. El nexo de esta gran ola es un vago sentimiento, muy, demasiado, anterior a la fe, a la doctrina y a la moral. Sin embargo, la práctica del catolicismo ha exigido siempre el ejercicio del intelecto y de la voluntad.

Sin embargo, no perdamos el ánimo. Jesús prometió solemnemente: «Las puertas del infierno no prevalecerán» (Mt., XVI, 18) y la Virgen en Fátima dijo: «¡Al final mi Corazón inmaculado triunfará!». Los Padres hablaron de las crisis que la Iglesia sufriría en el curso de los siglos, pero nos han también tranquilizado.
San Beda el venerable escribió: «En este pasaje del Evangelio de Marcos (VI, 47-56) se escribe acertadamente que la Nave (o sea, la Iglesia) se encontraba en medio del mar, mientras Jesús estaba solo en tierra firme: ya que la Iglesia no solamente es atormentada y oprimida por tantas persecuciones por parte del mundo, sino que algunas veces es también ensuciada y contaminada de manera que, si fuera posible, su Redentor en estas circunstancias, parecería haberla abandonado completamente» (In Marcum, cap. Vi, lib. II, cap. XXVIII, tomo 4) y San Ambrosio de Milán: «La Iglesia es semejante a una nave que es continuamente agitada por las olas y por las tempestades, pero no podrá naufragar jamás porque su palo mayor es la Cruz de Jesús, su timonel es Dios Padre, el guardián de su proa el Espíritu Santo, sus remeros los Apóstoles» (Liber de Salomone, c. 4).

La conclusión, pues, me parece obvia: «el remedio para un mal tan grande como «un Papa infame» y para la crisis en la Iglesia en tiempo de caos es la oración y el recurso a la omnipotente asistencia divina sobre Pedro, que Jesús prometió solemnemente» (Cayetano, Apologia de Comparata Auctoritate Papae et Concilii, Roma, Angelicum, ed. Pollet, 1936, p. 112 ss.).

Frente a esta apostasía rampante en el ámbito eclesial son cada vez más actuales y verdaderas las palabras pronunciadas hace alrededor de dos siglos por Teodoro Ratisbonne: «Lo que temo, en estos tiempos, es más una seducción que una persecución. Los enemigos de la Iglesia, hoy, se creen y se llaman cristianos, pero favorecen la herejía y el cisma. Lo que les hace muy peligrosos es la general debilidad de la fe en los católicos, el amor descontrolado de los placeres mundanos, la licencia inmoral generalizada. La mayor parte de los cristianos es cristiana sólo de nombre. Jesús no es conocido ni amado sobrenaturalmente. Por tanto, me parece necesario que, para curar una sociedad tan gravemente enferma, Dios la castigará dura pero a la vez misericordiosamente: en efecto, Dios hiere sobre todo para curar» (Le Très Révérend Père Marie-Théodore Ratisbonne. D’après sa correspondance et les documents contemporains, Parigi, Poussielgue, 1903, tomo II, p. 188).

Antonius

(Traducido por Marianus el eremita)
[1]El libro (210 páginas, 16 euros) puede solicitarse a Liberilibri, tel. 0732. 23. 19. 89; fax 0732. 23. 17. 50; email ama@liberilibri.it
[2]Cfr. Santo Tomás de Aquino, In Symbolum Apostolorum expositio, aa. 7-8).
[3]Cfr. Mt., XIII, 24; Mc., IV, 30; Lc., XIII, 18; 33, 44-47; Lc., XVIII, 23; Jn., XII, 24.
[4]Concilio Vaticano I, DB, 1794.
[5]Cfr. Santo Tomás de Aquino, S. Th., I. p. 2.
[6]Cfr. Sab., XIII; Rom., I.
[7]Cfr. Concilio Vaticano I, sesión III, canon 2.
[8]Cfr. Santo Tomás de Aquino, S. Th., III, q. 8.
[9]Exodo, XXII, 21.

[10]Exodo, XXIII, 9.