English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

martes, 9 de enero de 2018

DOMINICOS DE AVRILLÉ: ¿FRANCISCO ES HEREJE?





Fuente (Traducción de NP. Subrayado agregado por NP)

DOMINICOS DE AVRILLÉ

Editorial de Le Sel de la Terre 102
Otoño de 2017

¿FRANCISCO ES HEREJE?

La corrección filial

Una carta de veinticinco páginas, fechada el 16 de julio pasado y firmada por cuarenta clérigos y universitarios, fue entregada al papa Francisco el 11 de agosto. Fue hecha pública el 24 de septiembre (1).

Su título es: Correctio filialis de haeresibus propagatis (corrección filial con respecto a la propagación de herejías). Ella afirma que el papa, por su exhortación apostólica Amoris lætitia, así como por otras palabras, acciones y omisiones respecto a ésta, ha sostenido siete proposiciones heréticas con respecto al matrimonio, a la vida moral y a la recepción de los sacramentos, y que él estuvo en el origen de la difusión de estas opiniones heréticas en el seno de la Iglesia Católica.

Citemos algunos extractos de esta “corrección”:

“Por medio de palabras, hechos y omisiones, y por medio de pasajes del documento "Amoris laetitia", Su Santidad ha apoyado, directa o indirectamente, y propagado dentro la Iglesia, (con un grado de conciencia que no buscamos juzgar), tanto por oficio público como por acto privado las siguientes proposiciones falsas y heréticas:

1. "Una persona justificada no tiene la fuerza, con la gracia de Dios, para seguir las exigencias objetivas de la ley divina, como si cualquiera de los mandamientos de Dios fuera imposible para los justificados; o como significando que la gracia de Dios, cuando produce la justificación del individuo, no produce invariablemente y de su propia naturaleza, la conversión de todo pecado grave, o no es suficiente para la conversión de todo pecado grave."

Todas estas proposiciones contradicen verdades que son divinamente reveladas, y que los católicos deben creer con el asentimiento de la fe divina”.

No es la primera vez que el papa es acusado de enseñar herejías: el 29 de junio de 2016, cuarenta y cinco teólogos le dirigieron al Decano del Sacro Colegio, el Cardenal Angelo Sodano, un estudio crítico de la exhortación Amoris laetitia, donde diecinueve proposiciones del documento romano fueron censuradas (2). Allí se encuentran las siete proposiciones que son reproducidas en la “corrección filial”.

Pero este último documento parece ir más lejos, no solamente porque se le hizo una extensa publicidad, sino también porque dos obispos le aportaron su firma (3).

Esto nos lleva a plantear algunas preguntas: ¿Se puede acusar al papa de herejía? ¿está probada la herejía del papa? ¿qué sucedería en tal caso?

Nisi fide devius

Por principio, cabe preguntarse si está permitido acusar al papa de propagar herejías. En efecto, ¿quién puede juzgar al papa?

La respuesta a esta pregunta es conocida desde la alta edad media. El canonista Graciano, en su célebre Decreto (libro de referencia para el derecho canónico hasta el Código editado por Benedicto XV en 1917) escribió:

Si un papa es encontrado negligente en cuanto a su salvación y la de sus hermanos, relajado y pernicioso en sus acciones y silencioso cuando él debería hablar, lo que es particularmente pernicioso para él y para los otros, sin embargo, aún si lleva tras de sí, en grupos enteros, a innumerables multitudes de personas que, como él, serán entregadas al príncipe de las tinieblas para ser severamente castigadas por la eternidad; que ningún mortal sea tan temerario para inculparlo respecto a sus faltas, pues es a él a quien pertenece el derecho de juzgar a todo el mundo sin que nadie pueda juzgarlo, a menos que sea hallado desviado de la fe. Que todos los fieles oren más bien por su salvación, con tanta más insistencia sabiendo que su propia salvación depende predominantemente, después de Dios, de la salud espiritual de él (4).

Esta excepción: “a menos que sea hallado desviado de la fe” significa claramente que si el papa se desvía de la fe, se puede hacer un juicio en su contra. Esta es la opinión común de los teólogos posteriores a Graciano (5).

¿La herejía del papa está probada?

Hemos citado la primera proposición herética que los autores de la “corrección filial” reprochan al papa.

En primer lugar podemos observar que el papa no escribió esta frase. La “corrección filial” se apoya en dos párrafos de Amoris laetitia que dan a entender que este es el pensamiento del papa. Son los párrafos 295 y 301 (6).

Enseguida observamos que la “proposición herética” señalada por los autores de la “corrección filial” no ha sido condenada tal cual por el magisterio. Para demostrar que esta proposición es herética, la “corrección filial” debe apoyarse sobre los textos del magisterio, especialmente un pasaje del concilio de Trento (7).

Hay por lo tanto un cierto margen que puede permitir al papa responder que no se le ha comprendido y que sus afirmaciones no caen bajo las condenaciones precedentes del magisterio. Esto es por otra parte lo que hizo, pretendiendo incluso que su enseñanza es perfectamente tomista:

Frente a algunos que “sostienen que la moral que está a la base de Amoris Laetitia no es una moral católica o, al menos, que no es una moral segura”, el papa afirmó que "la moral de Amoris laetitia es tomista, la del gran Tomás" (8).

Nosotros diremos sobre este punto que la “correctio filialis” muestra que el papa Francisco favorece la herejía, en la medida en que las proposiciones “heréticas” enunciadas son consecuencias lógicas de las palabras y escritos del papa. Pero la herejía del papa, la herejía formal y consciente, todavía no ha sido probada

¿Y si se prueba que el papa es hereje?

Evidentemente, los autores de la correctio filialis podrían insistir y llegar a demostrar que el papa es verdaderamente hereje. Si ellos llegaran a convencer a un número suficiente de obispos, incluso cardenales, para que este juicio pueda ser considerado como un juicio de la Iglesia católica, entonces nos encontraríamos en la hipótesis contemplada por Juan de Santo Tomás y la mayoría de los teólogos: un tal papa perdería el pontificado, porque la Escritura nos aconseja evitar el hereje después de una o dos advertencias y es imposible evitar al papa reinante. Nos remitimos al estudio de Juan de Santo Tomás “De la deposición del papa” (9).

Sin embargo, tal hipótesis sigue siendo altamente improbable hoy en día.

En efecto, por una parte estamos en la época de la “decadencia del coraje” y es previsible que pocos clérigos estén dispuestos a “arriesgar su sotana” para reprocharle al papa sus herejías a riesgo de perder su situación.

Por otra parte, podemos observar que la mayor parte de los autores de la corrección filial forman parte de los medios “ralliés” que han aceptado los más graves errores (los errores doctrinales del último concilio) queriendo luchar contra las consecuencias morales de esos errores. Por eso, para criticar al papa Francisco, ellos se apoyan sobre el magisterio conciliar (Vaticano II, nuevo código, Paulo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI).

La nueva religión

Sin duda, la “corrección filial” se esfuerza para mostrar que los errores del papa tienen su origen en el modernismo y el protestantismo. Sin embargo, está lejos de denunciar las verdaderas raíces de estos errores y la amplitud del mal.

Dejaremos a Mons. Lefebvre la palabra al final. Al final de su última conferencia espiritual el 11 de febrero de 1991, describió en pocas palabras la nueva religión que está tomando forma ante nuestros ojos (10). Éstas ultima verba (últimas palabras) dirigidas a los seminaristas de Écône tienen un valor de testamento.

Después de haber explicado que numerosos obispos y sacerdotes, antes del concilio, tenían ya una fe muy disminuida porque no creían verdaderamente en la gracia y que ellos empleaban medios puramente humanos y soluciones naturales, Mons. Lefebvre continuó diciendo:

“Ahora, no es una fe disminuida la que tienen, sino que ellos tienen verdaderamente otra religión, ellos tienen otros principios. […] Ahora ellos están dirigidos por otros principios, por otra religión verdaderamente”.

Y el fundador de Écône insistió sobre la gravedad de la situación. Pues cuando la fe disminuye se puede esperar que se pueda revivir, pero “cuando se reemplaza la religión por otra religión, entonces es mucho más grave”.

¿Cuáles son estos nuevos principios absolutamente contrarios a los de la Iglesia?

“Para ellos a partir de ahora, para muchos de estos teólogos modernos, es Nuestro Señor Jesucristo quien despierta en las almas de todos los hombres (de cualquier religión) los pensamientos religiosos que puedan tener”.

El pensamiento de Dios, el impulso hacia Dios, puede ser realizado por fetiches, por ceremonias paganas, incluso por ceremonias criminales, que exigen el crimen; poco importa, el solo hecho de que los hombres tengan en lo profundo de sus almas el pensamiento de Dios, ese pensamiento de Dios, es Jesucristo quien lo suscita, cualquiera que sea su realización.

Así que habría un “substratum religioso” en cada alma, suscitado, pretenden, por Nuestro Señor Jesucristo. Mons. Lefebvre creía que esto es "una inversión de la doctrina católica" y que tal doctrina es "blasfema", ya que Nuestro Señor estaría en el origen de todos los horrores de las falsas religiones y de las sectas.

En conclusión, las “herejías del papa” son indudablemente muy graves, pero igual de grave es “la nueva religión” que es impuesta a los católicos desde hace cincuenta años y que es la fuente de todos estos errores.

Ojalá que los autores de la “corrección filial” lo comprendan, que denuncien esta “nueva religión” y que no busquen un compromiso con ella (11).

Notas

1 Un sitio fue creado especialmente: www.correctiofilialis.org, donde se puede encontrar este texto en diversos idiomas.

2 Un análisis de este documento fue realizado por el P. Jean Michel Gleize, Courrier de Rome n° 595 de enero de 2017/La Porte Latine del 29 de enero de 2017.

3 Mons. Bernard Fellay, superior de la Fraternidad San Pio X y Mons.  René  Henry  Gracida, antiguo obispo de Corpus Christi, de 94 años.

4 Decreto  de  Graciano,  Pars  I,  D  40,  c. 6 :   “Si  papa  suæ  et  fraternæ  salutis negligens reprehenditur inutilis et remissus  in  operibus  suis,  et  insuper  a  bono taciturnus,  quod  magis  officit sibi  et  omnibus,  nihilominus  innumerabiles populos cateruatim  secum  ducit,   primo   mancipio gehennæ cum ipso plagis multis in eternum uapulaturus [ou:  uapulaturos].  Huius  culpas  istic redarguere presumit mortalium nullus, quia cunctos ipse iudicaturus a nemine est iudicandus, nisi deprehendatur a fide deuius ; pro cuius perpetuo  statu  uniuersitas  fidelium  tanto  instantius  orat,  quanto suam salutem post Deum ex illius incolumitate animaduertunt propensius pendere”.

5 Sobre esta cuestión del papa herético, se pueden remitir al estudio del P. GLEIZE ya mencionado, y al de JUAN DE SANTO TOMÁS O.P. “De la deposición del papa”, publicado en Le Sel de la terre 90, otoño de 2014, pág. 112.

6 AL 295: “En esta línea, san Juan Pablo II proponía la llamada «ley de gradualidad» con la conciencia de que el ser humano «conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento». No es una «gradualidad de la ley», sino una gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley”. AL 301  : “Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante. Los límites no tienen que ver solamente con un eventual desconocimiento de la norma. Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender «los valores inherentes a la norma» o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa”.

7 Concilio de Trento, sesión 6, can. 18, DS 1568. Observemos que los autores de la “corrección filial” se apoyan también en “san” Juan Pablo II (Reconciliatio  et pænitentia   y Veritatis splendor).

8 Encuentro informal con los jesuitas en Colombia, 10 de septiembre de 2017,  zenit.org

9 Le Sel de la terre 90, otoño 2014, p. 112. He aquí un breve extracto: “Debemos separarnos de los herejes según Tito (3, 10): “Al hereje, después de una primera y una segunda amonestación, rehúyele  (devita). Ahora bien, no se debe evitar a aquél que permanece en el (soberano) pontificado, al contrario, la Iglesia debe más bien estarle unida como a su cabeza suprema y comunicar con él; luego, si el papa es hereje, o la Iglesia debe comunicar con él, o debe ser depuesto del pontificado”.

10 Esta conferencia fue publicada parcialmente en internet. Ver por ejemplo: http://tradinews.blogspot.fr/2012/07/antimodernismeinfo-nous-revivons-le.html.

11 Como ejemplo de compromiso con la nueva religión, se puede citar al Cœtus internationalis Summorum Pontificum que organizó un congreso por el 10° aniversario de Summorum Pontificum: “El motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, una nueva juventud para la Iglesia”. Un informe bastante favorable de este congreso fue publicado en el sitio de la FSSPX (Fuente: FSSPX/Italia - FSSPX.Actualités – 19/09/17). Este informe contrasta con el juicio de Mons. Tissier de Mallerais sobre este motu proprio en 2013: “La malicia de la jerarquía conciliar culmina con el uso que ella hace de la mentira y el equívoco. Así, el motu proprio del Papa Benedicto XVI que declara que la misa tradicional nunca ha sido suprimida y que su celebración es libre, armoniza esta libertad con condiciones contrarias a ella y llega a calificar la misa auténtica y su falsificación modernista de "formas extraordinaria y ordinaria del mismo rito romano."  (Le Sel de la terre 85, verano de 2013, pág. 15).