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sábado, 15 de febrero de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLVII (657) - 15 de febrero de 2020



La Autoridad del Arzobispo – I

Sacerdotes católicos de la Verdad están divididos entre ellos.
Católicos, recen Vds para que se apoyen unos a otros.
Ilustremos la relación entre la Verdad Católica y la Autoridad Católica con el ejemplo concreto del Atanasio de los tiempos modernos que Dios nos dio para mostrarnos el camino durante nuestra crisis preapocalíptica: Monseñor Lefebvre (1905–1991). Cuando la multitud de los líderes de la Iglesia fueron persuadidos en el Vaticano II de cambiar la naturaleza de la Fe, y unos años más tarde en nombre de la obediencia de abandonar el verdadero rito de la Misa, por la fuerza de su fe el Arzobispo permaneció fiel a la Verdad inmutable de la Iglesia y mostró que ella es el corazón y el alma de su Autoridad divina. Como dice el proverbio español, “La obediencia no es la sierva de la obediencia”.
Ciertamente el Arzobispo creía en la autoridad que posee Iglesia para dar órdenes a sus miembros en todos los niveles para la salvación de sus almas. Por eso, en los primeros años de la existencia de la Fraternidad San Pío X (1970–1974) se preocupó de obedecer al Derecho Canónico y al Papa, Pablo VI, en la medida de sus posibilidades, pero cuando los oficiales enviados desde Roma para inspeccionar su Seminario en Écône se alejaron de la Verdad Católica en las cosas que dijeron a los seminaristas, escribió su famosa Declaración de noviembre de 1974, en protesta contra el abandono de la fe católica por parte de toda Roma en favor de la nueva religión conciliar, y esta Declaración sirvió como una hoja de ruta para lo que surgió como el movimiento Tradicional en la Misa de Lille en el verano de 1976.
El Arzobispo mismo siempre negó resueltamente que él era el líder de la Tradición, porque hasta el día de hoy la Tradición Católica es un movimiento no oficial y no tiene ningún tipo de estructura oficial. Tampoco era el único líder entre los Tradicionalistas, ni todos ellos estaban de acuerdo con él o le rindieron homenaje. Sin embargo, un gran número de católicos vieron en él a su líder, confiaron en él y lo siguieron. ¿Por qué? Porque en él vieron la continuación de la fe católica solo mediante la cual ellos podían salvar sus almas. En otras palabras, el Arzobispo puede no haber tenido autoridad oficial sobre ellos, porque la jurisdicción [salvo en el caso de la llamada "jurisdicción de suplencia". Nota de NP] es prerrogativa de los funcionarios de la Iglesia debidamente elegidos o nombrados, pero construyó hasta su muerte una enorme autoridad moral por su fidelidad a la verdadera Fe. En otras palabras, su verdad creó su autoridad, extraoficial pero real, mientras que la falta de Verdad de los oficiales ha estado minando su Autoridad desde entonces. La dependencia de la autoridad, al menos la Autoridad católica, en la verdad, era tan clara como podía serlo.
Sin embargo, con la Fraternidad San Pío X que el Arzobispo fundó en 1970, las cosas fueron ligeramente diferentes, porque aquí recibió de la Iglesia oficial alguna jurisdicción por parte de Mons. Charrière de la Diócesis de Ginebra, Lausana y Friburgo, una jurisdicción que él apreciaba porque demostraba que no se estaba inventando las cosas sobre la marcha sino que estaba haciendo una obra de la Iglesia. Así que hizo todo lo posible para gobernar la FSSPX como si fuera el jefe normal de una congregación católica normal bajo Roma, lo que la defensa de la verdadera fe le daba todo el derecho a hacer. Sin embargo, los romanos públicos y oficiales usaron toda su jurisdicción para darle la mentira, alejando así de él a una multitud de católicos que de otra manera lo hubieran seguido.
Además, la Neo-Iglesia que estaban creando a su alrededor significaba que, incluso dentro de la Fraternidad, su autoridad estaba seriamente debilitada. Por ejemplo, si antes del Concilio un sacerdote descontento con su obispo diocesano solicitaba entrar en la diócesis de otro, el segundo obispo naturalmente consultaba al primero sobre el solicitante, y si el primero aconsejaba al segundo no tener nada que ver con él, ese era el fin inmediato de la solicitud. Por el contrario, si un sacerdote de la Fraternidad, insatisfecho con ella, solicitaba entrar en una diócesis de Neo-Iglesia, el obispo de la Neo-Iglesia podía muy bien “acogerlo de nuevo en el redil oficial” como fugitivo del “cisma Lefebvrista”. Así que el Arzobispo no fue apoyado por sus hermanos obispos, lo que significaba que no podía disciplinar a sus sacerdotes dentro de la Fraternidad como debería haber podido. Su autoridad caminaba sobre cáscaras de huevo, en la medida en que no tenía a su disposición ninguna sanción con la que mantener a raya a los sacerdotes descarriados. Así, la falta de verdad en la Neo-Iglesia dejó la verdad en la Fraternidad sin la autoridad católica que le correspondía para protegerla.
Por lo tanto, para compensar la falta de unidad en la Verdad que viene de la jerarquía, los sacerdotes Tradicionales de hoy deben ejercer una tolerancia más que normal hacia los demás, y los católicos Tradicionales deben rezar más que de costumbre para que sus sacerdotes encuentren esta tolerancia. No es imposible.
Kyrie eleison.

miércoles, 12 de febrero de 2020

MAÑANA 13 DE FEBRERO INICIAMOS EL ROSARIO DE LA FE POR LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA


Mañana 13 de febrero los Cruzados del Corazón Inmaculado de María iniciamos el “Rosario de la Fe” por la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María. Los invitamos a unirse a nosotros en oración registrándose en el sitio web, aunque no es requisito indispensable para participar. ¡Sólo Ella puede ayudarnos!

PUBLICAN LA EXHORTACIÓN POSTSINODAL "QUERIDA AMAZONIA" SIN SACERDOTES CASADOS NI DIACONISAS




UNOS PASAJES DESTACADOS

SACERDOCIO Y FUNCIÓN AUXILIAR DE LOS LAICOS. NO HABRÁ SACERDOTES CASADOS: 
87. El modo de configurar la vida y el ejercicio del ministerio de los sacerdotes no es monolítico, y adquiere diversos matices en distintos lugares de la tierra. Por eso es importante determinar qué es lo más específico del sacerdote, aquello que no puede ser delegado. La respuesta está en el sacramento del Orden sagrado, que lo configura con Cristo sacerdote. Y la primera conclusión es que ese carácter exclusivo recibido en el Orden, lo capacita sólo a él para presidir la Eucaristía. Esa es su función específica, principal e indelegable. Algunos piensan que lo que distingue al sacerdote es el poder, el hecho de ser la máxima autoridad de la comunidad. Pero san Juan Pablo II explicó que aunque el sacerdocio se considere “jerárquico”, esta función no tiene el valor de estar por encima del resto, sino que «está ordenada totalmente a la santidad de los miembros del Cuerpo místico de Cristo». Cuando se afirma que el sacerdote es signo de “Cristo cabeza”, el sentido principal es que Cristo es la fuente de la gracia: Él es cabeza de la Iglesia «porque tiene el poder de hacer correr la gracia por todos los miembros de la Iglesia».

88. El sacerdote es signo de esa Cabeza que derrama la gracia ante todo cuando celebra la Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana. Esa es su gran potestad, que sólo puede ser recibida en el sacramento del Orden sacerdotal. Por eso únicamente él puede decir: “Esto es mi cuerpo”. Hay otras palabras que sólo él puede pronunciar: “Yo te absuelvo de tus pecados”. Porque el perdón sacramental está al servicio de una celebración eucarística digna. En estos dos sacramentos está el corazón de su identidad exclusiva.
89. En las circunstancias específicas de la Amazonia, de manera especial en sus selvas y lugares más remotos, hay que encontrar un modo de asegurar ese ministerio sacerdotal. Los laicos podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, buscar distintos cauces para la piedad popular y desarrollar la multitud de dones que el Espíritu derrama en ellos. Pero necesitan la celebración de la Eucaristía porque ella «hace la Iglesia», y llegamos a decir que «no se edifica ninguna comunidad cristiana si esta no tiene su raíz y centro en la celebración de la sagrada Eucaristía». Si de verdad creemos que esto es así, es urgente evitar que los pueblos amazónicos estén privados de ese alimento de vida nueva y del sacramento del perdón.
90. Esta acuciante necesidad me lleva a exhortar a todos los Obispos, en especial a los de América Latina, no sólo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia. Al mismo tiempo conviene revisar a fondo la estructura y el contenido tanto de la formación inicial como de la formación permanente de los presbíteros, para que adquieran las actitudes y capacidades que requiere el diálogo con las culturas amazónicas. Esta formación debe ser eminentemente pastoral y favorecer el desarrollo de la misericordia sacerdotal.
94. Una Iglesia con rostros amazónicos requiere la presencia estable de líderes laicos maduros y dotados de autoridad, que conozcan las lenguas, las culturas, la experiencia espiritual y el modo de vivir en comunidad de cada lugar, al mismo tiempo que dejan espacio a la multiplicidad de dones que el Espíritu Santo siembra en todos. Porque allí donde hay una necesidad peculiar, Él ya ha derramado carismas que permitan darle una respuesta. Ello supone en la Iglesia una capacidad para dar lugar a la audacia del Espíritu, para confiar y concretamente para permitir el desarrollo de una cultura eclesial propia, marcadamente laical. Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial por lograr una presencia capilar que sólo es posible con un contundente protagonismo de los laicos.

NO HABRÁ DIACONISAS:
99. En la Amazonia hay comunidades que se han sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo. Durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe. Ellas mismas, en el Sínodo, nos conmovieron a todos con su testimonio.
100. Esto nos invita a expandir la mirada para evitar reducir nuestra comprensión de la Iglesia a estructuras funcionales. Ese reduccionismo nos llevaría a pensar que se otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia sólo si se les diera acceso al Orden sagrado. Pero esta mirada en realidad limitaría las perspectivas, nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable.
101. Jesucristo se presenta como Esposo de la comunidad que celebra la Eucaristía, a través de la figura de un varón que la preside como signo del único Sacerdote. Este diálogo entre el Esposo y la esposa que se eleva en la adoración y santifica a la comunidad, no debería encerrarnos en planteamientos parciales sobre el poder en la Iglesia. Porque el Señor quiso manifestar su poder y su amor a través de dos rostros humanos: el de su Hijo divino hecho hombre y el de una creatura que es mujer, María. Las mujeres hacen su aporte a la Iglesia según su modo propio y prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre. De este modo no nos limitamos a un planteamiento funcional, sino que entramos en la estructura íntima de la Iglesia. Así comprendemos radicalmente por qué sin las mujeres ella se derrumba, como se habrían caído a pedazos tantas comunidades de la Amazonia si no hubieran estado allí las mujeres, sosteniéndolas, conteniéndolas y cuidándolas. Esto muestra cuál es su poder característico.
102. No podemos dejar de alentar los dones populares que han dado a las mujeres tanto protagonismo en la Amazonia, aunque hoy las comunidades están sometidas a nuevos riesgos que no existían en otras épocas. La situación actual nos exige estimular el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos, que respondan a las necesidades específicas de los pueblos amazónicos en este momento histórico.
103. En una Iglesia sinodal las mujeres, que de hecho desempeñan un papel central en las comunidades amazónicas, deberían poder acceder a funciones e incluso a servicios eclesiales que no requieren el Orden sagrado y permitan expresar mejor su lugar propio. Cabe recordar que estos servicios implican una estabilidad, un reconocimiento público y el envío por parte del obispo. Esto da lugar también a que las mujeres tengan una incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el estilo propio de su impronta femenina.

sábado, 8 de febrero de 2020

COMENTARIO ELEISON Número DCLVI (656) - 08 de febrero de 2020

El Papa Es Indispensable – II
Tradicionalistas, la Tradición no da esperanzas
de su unión bajo un Papa sin verdad
Es a la infidelidad de la Autoridad Católica a la Verdad Católica en el Segundo Concilio Vaticano que estos “Comentarios” de la semana pasada (DCLV, 1 de febrero) atribuyeron la crisis sin precedentes de la Iglesia Católica, que ya tiene más de 50 años. La conclusión lógica fue que la crisis sólo llegará a su fin cuando la Autoridad Católica vuelva a la Verdad, porque la Verdad no cambia, y por lo tanto no puede moverse para volver a unirse al Papa y a los obispos que se supone que la defienden. Además se dijo que el Papa debe restaurar a los obispos, y que sólo Dios Todopoderoso puede restaurar al Papa, y que Dios pondrá al Papa de nuevo en pie sólo “cuando hayamos aprendido la lección”. Porque si Dios nos levantara demasiado pronto del fango, nosotros, los seres humanos malos, nos beneficiaríamos sólo para volver a caer. Dios no puede permitirse ser demasiado generoso con nuestra perversa generación. Entonces, ¿qué lección o lecciones necesitamos que nos enseñen?
Entre otras cosas, que el mundo no puede prescindir de una Iglesia sana, y la Iglesia para estar sana debe tener un Papa sano, y el Papa sano debe ser obedecido. Por ejemplo, cuando el Vaticano II llegó a su fin a finales de 1965, los eclesiásticos estaban en plena apostasía. Sin embargo, Dios le dio a la humanidad otra oportunidad. Delante de Pablo VI estaba la cuestión apremiante de los medios artificiales de control de la natalidad, la anticoncepción para abreviar. Las condiciones de las ciudades modernas convencían a una multitud de obispos, sacerdotes y laicos catolicos de que había que relajar la estricta y antigua condena de la Iglesia, que la ciudad moderna tenía razón y que el inmutable gobierno de la Iglesia, es decir, Dios, estaba equivocado. También Pablo VI quiso hacer más fácil la regla.
Sin embargo, cuando la comisión de expertos que nombró para estudiar la cuestión presentó su informe, él mismo vio que la norma no podía relajarse. Sus últimos argumentos para mantener la norma no tienen la fuerza de los viejos argumentos basados en la ley natural inmutable, pero, sin embargo, Pablo VI defendió la ley esencial en su Encíclica “Humanae Vitae” de 1968. Pero cuando la publicó, todo el infierno se desató rápidamente en la Iglesia. Y en 1969 impuso a toda la Iglesia la misa del Novus Ordo. ¿Es una especulación vana que si los obispos y sacerdotes hubieran obedecido al Papa en lugar de rechazar la ley invariable de Dios, Dios podría haberles ahorrado la Nueva Misa? Tal como fue, desobedeciendo al Papa cuando era fiel a la ley de Dios, todos contribuyeron a la ruptura de la Autoridad en la Iglesia. Todas las apuestas se cancelaron y el caos se apoderó de la Iglesia.
He aquí un ejemplo clásico de que la Verdad necesita de la Autoridad, de que el mundo necesita de la Iglesia y de que la Iglesia necesita del Papa. Especialmente en la gran ciudad de hoy, los hombres casi no pueden ver lo que está mal con la anticoncepción, al contrario, parece ser mero sentido común. Por lo tanto, si no hay una Autoridad divina que prohíba la anticoncepción, nada ni nadie podrá hacer frente a las pasiones humanas que la impulsan. De esta manera el Vaticano II (Gaudium et Spes #48) sugirió que en el acto del matrimonio la recreación viene antes de la procreación, y abrió las compuertas al divorcio, al adulterio, al aborto pre y posnatal, a la eutanasia, a la homosexualidad, al cambio de género, y a horrores aún desconocidos, pero todos implícitos en la ruptura de la subordinación de la recreación a la procreación. La Madre Iglesia siempre supo que destrozar el acto del matrimonio es destrozar sucesivamente el matrimonio, la persona individual, la familia, la sociedad, la nación y el mundo. Este caos es donde estamos hoy. Tal es la necesidad de la Autoridad.
Y la autoridad más importante es la de la Iglesia, para imponer sobre las mentes erradas de los hombres la verdad infalible de Dios, y sobre sus voluntades descarriadas la ley eterna de Dios, para que puedan llegar a Su cielo y evitar su infierno. Y para encarnar esa Autoridad y proyectarla ante los hombres, el Dios Encarnado instituyó Su Única Iglesia Católica como una monarquía cuyo único gobernante es el Papa Romano, quien es el único que tiene la misión y la gracia de gobernar y mantener unidos, en la Verdad Católica, a todos los miembros de la Iglesia. De ello se deduce que cuando él abandona la Verdad, como en el Vaticano II, entonces las ovejas están necesariamente dispersas, porque nadie más que el Papa tiene de Dios la misión o la gracia de unirlas (cf. Lc. XXII, 32).
Kyrie eleison.

viernes, 7 de febrero de 2020

VISITA OFICIAL DE MONS. HUONDER A LA SUIZA FRANCÓFONA


El boletín oficial de la SSPX de Suiza (Le Rocher - febrero / marzo de 2020) presenta la gira oficial de Mons. Huonder por el distrito de Suiza. El obispo Huonder, que nunca se retractó públicamente de sus posiciones conciliares, ya había predicado varias veces en la capilla del priorato de Oberiet en la Suiza de habla alemana. Ahora, con el acuerdo de las autoridades de la SSPX, amplía su círculo de acción. Este recorrido es un modo de formalizar la integración de Mons. Huonder en la FSSPX.
También ha podido visitar las casas de Ginebra y llegar hasta Glis... pasando por la escuela "Fleurs de Mai" donde los niños le cantaron un himno.





sábado, 1 de febrero de 2020

NUEVA FOTO DE PORTADA EN EL SITIO OFICIAL DE FACEBOOK DE LA FSSPX DE ALEMANIA

El sitio oficial de Facebook de la FSSPX en Alemania, tiene ahora la siguiente foto de portada:



COMENTARIO ELEISON Número DCLV (655) - 01 de febrero de 2020


El Papa Es Indispensable – I
Por cuanto las ovejas sean abandonadas,
Nadie más que el Papa une a la Iglesia.
A medida que pasan los años, uno tras otro, sin que la situación demencial de la Iglesia parezca mejorar, los católicos que siguen la Tradición siguen preguntándose, ¿por qué no pueden al menos nuestros sacerdotes de la Tradición reunirse y dejar de pelearse entre ellos? Todos ellos creen en la misma Tradición de la Iglesia, todos están de acuerdo en que el Concilio Vaticano II fue un desastre para la Iglesia. Todos saben que la lucha entre los sacerdotes es poco edificante y desalentadora para los seguidores de la Tradición. ¿Por qué entonces no pueden olvidar sus diferencias y concentrarse en lo que les une a todos, es decir, en lo que la Iglesia enseña y hace, y siempre ha enseñado y hecho, para salvar las almas? Esta pregunta tiene una respuesta, y para ayudar a los católicos a perseverar en la Fe, puede ser necesario recordársela a intervalos regulares.
Asumiendo siempre que esta crisis de la Iglesia no es nada normal en la historia de la Iglesia, sino que es una parte integral del único descenso que conduce al único fin del mundo, entonces si hay en estos “Comentarios” un par de palabras frecuentemente escogidas para precisar la estructura de esa crisis, es “Verdad” y “Autoridad”. La crisis tuvo sus orígenes mucho más atrás del Vaticano II, notablemente en la “Reforma” desatada por Lutero (1483–1546), pero mientras que hasta el Vaticano II la Iglesia Católica luchó por mantener fuera el veneno protestante, en el Vaticano II la más alta Autoridad Católica, dos Papas y 2.000 obispos, abandonaron la lucha y dejaron entrar el veneno. Esto significa que los textos conciliares se caracterizan por su ambigüedad, porque las apariencias católicas tenían que mantenerse, pero debajo de las apariencias el verdadero impulso de los textos, el “espíritu del Concilio”, va hacia la asimilación del liberalismo y el modernismo que siguieron al protestantismo, y que vaciará cualquier resto de catolicismo tan pronto como se le permita hacerlo.
Esto significa que en el Concilio, la Autoridad Católica esencialmente abandonó la Verdad Católica para adoptar una doctrina más acorde con los tiempos modernos. Y puesto que la Autoridad Católica y la Verdad Católica se habían separado, los católicos, para seguir siendo católicos, tuvieron – y todavía tienen – que hacer una terrible elección: o bien se aferran a las autoridades de la Iglesia desde el Papa hacia abajo y dejan la doctrina católica, o bien se aferran a la doctrina y dejan la Autoridad Católica, o bien eligen uno de los muchos compromisos posibles entre ambos polos. En cualquier caso las ovejas están dispersas, sin tener culpa alguna, cuando se la compara con la culpa de los dos Pastores mayores y los 2,000 pastores minores que fueron responsables de que la Autoridad de la Iglesia traicionara la Verdad de la Iglesia en el Concilio. En esta división entre la Verdad y la Autoridad yace el corazón de la crisis vieja de medio siglo de hoy.
Y puesto que la Verdad es vital para la única religión verdadera del único Dios verdadero, y Su propia Autoridad es esencial para la protección de esa única Verdad de todos los efectos en los hombres del pecado original, entonces la única solución posible para la crisis que pondrá fin a la esquizofrenia y la dispersión de las ovejas es cuando el Pastor y los pastores, el Papa y los obispos, regresen a la Verdad Católica. Esto no está sucediendo todavía en la Iglesia o en la Fraternidad San Pío X, que todavía – según todas las apariencias – se esfuerza por volver a estar bajo la autoridad de los eclesiásticos conciliares. (¿Y Monseñor Lefebvre? “¡Está muerto”, dirán algunos!)
Por lo tanto, hasta que Dios Todopoderoso – nadie más puede hacerlo – ponga de nuevo en pie al Papa, y el Papa a su vez, “una vez convertido, confirme a sus hermanos” (Lc.XXII, 32), es decir, enderece a los obispos del mundo, hasta entonces esta crisis no puede sino empeorar, hasta que hayamos aprendido la lección y Dios tenga misericordia de nosotros. Hasta entonces, como dice el proverbio inglés: “Lo que no se puede curar, hay que soportarlo”.
Kyrie eleison.

LOS CRUZADOS DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA AHORA EN ESPAÑOL



Si usted desea unirse a otros católicos para orar juntos por la Consagración de Rusia, por las intenciones de los miembros, por los sacerdotes, por los enfermos, por alguna conversión, etc., lo invitamos a registrarse en el sitio web “Cruzados del Corazón Inmaculado”, ahora en español.

Los próximos eventos son: Del 2 al 10 de febrero, Novena a Nuestra Señora de Lourdes y del 13 de febrero al 13 de noviembre, el Rosario de la Fe por la Consagración de Rusia. Otros eventos se publicarán pronto.

Unidos en la Fe y en la Oración, valiéndonos del arma más poderosa que Dios nos ha dado: el Santo Rosario. Dios bendiga a todos nuestros lectores.