English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

jueves, 20 de septiembre de 2018

EL "COMPROMISO HISTÓRICO" ENTRE MODERNISMO Y CATOLICISMO



El ultra-modernismo actual de Francisco ha liquidado, no sólo la filosofía metafísica y la teología teorética clásicas, sino también toda forma de teoría modernista, remplazándolas con el primado de la práctica.

El papa Bergoglio no se interesa por la doctrina, sino que apunta a la acción y al resultado. No quiere oír hablar de teoría, sino que quiere someter el dogma a la realización práctica y concreta.

Se puede decir que Bergoglio propone la “des-teologización” a los católicos tradicionales como Togliatti proponía en 1963 la “des-ideologización” a los cristianos progresistas.

Sin embargo, precisamente este rechazo de la teoría se convierte en el dogmatismo práctico más rígido del post-concilio (v. la destrucción de los Franciscanos de la Inmaculada).

No se habla ya de hermenéutica de la continuidad, de existencia del limbo, de ortodoxia de la Misa de Pablo VI, de “pro multis o por todos”, sino que se apunta a homologar todo mediante el “caminar juntos”.

Francisco aplica a la a-teología (“a” de alfa privativa, no nos interesamos ya por los problemas teológicos sin llegar al dogmatismo de signo contrario de quien niega a Dios y la teología; se vive como si la teología no existiera) lo que Juan XXIII (Encíclica Pacem in terris) y Pablo VI (Encíclica Ecclesiam suam) aplicaron a la nueva praxis del cristianismo en relación con el marxismo, esto es, la posibilidad de actuar juntos en vistas a la paz en el mundo y la justicia social, dejando aparte las divergencias doctrinales, lo cual aplica ahora Francisco a todas las direcciones y sensibilidades católicas, comprendidas las tradicionalistas.

La estrategia de la “mano tendida” del comunismo – con Gramsci, Togliatti e Berlinguer[1] – atrapó a los cristianos ingenuos, que fueron el caballo de Troya introducido en el santuario. Los cristianos ingenuos respondieron, basándose en la presunción falsa de que toda doctrina errónea en origen puede evolucionar hacia el “bien”, no necesariamente hacia la verdad, que ya no tiene ningún interés para los pragmatistas cristianos como para los marxistas.

Santo Tomás, en cambio, enseña que “un pequeño error inicial se convierte en grande al final”. El realismo tomista choca irremediablemente con el utopismo liberal/modernista, que no tiene en cuenta la herida de la naturaleza humana después del pecado original, por la cual el hombre está más inclinado al mal y al error que al bien y a la verdad.

Lo que vincula al modernismo con el marxismo es el axioma de Hegel: “Dios sin el mundo no es Dios” (Begriff der Religion, Werke XII, 1, Leipzig, 1925, p. 148). Así, se puede decir modernistamente: “la misa sin pueblo no es Misa”; “la Iglesia sin diálogo no es Iglesia”; “el cristianismo sin mano tendida no es cristianismo”; “el nuevo Templo universal sin modernistas y tradicionalistas no es universal”. En resumen, del ámbito de los principios del inmanentismo kantianamente modernista (Benedicto XVI) hemos pasado al marxiano del primado absoluto de la praxis, del encuentro personal (Francisco). Por lo cual ya no se habla de continuidad del Vaticano II con la Tradición, de plena ortodoxia de la Misa de Pablo VI, sino que se hacen reuniones, se habla, se fraterniza y se termina pensando como se actúa, ya que no se actúa ya como se piensa (“agere sequitur esse”).

Desgraciadamente, los más frágiles, vulnerables, expuestos, son los católicos fieles, ya que, a diferencia de los modernistas, están llenos de “buenas intenciones”, mientras que el modernismo, como el marxismo, no se preocupa del bien y de la verdad, de la metafísica y de la moral, sino sólo del resultado práctico. Está en la naturaleza de las cosas que el pez grande se coma al pequeño, que el lobo devore a la oveja, que el modernismo edulcore y transforme poco a poco, insensiblemente, el cristianismo desde dentro, dejando de él sólo la apariencia (la hermosa Liturgia) ya sin la sustancia (la filosofía, la teología, la ascética y la mística). Y, sin embargo, en tiempos de Arrio, los católicos, por una sola iota (homousios/homoiusius) se hicieron excomulgar e incluso martirizar.

En el lejano 1945, Palmiro Togliatti (Discurso al Comité Central del PCI, 12 de abril[2]) relanzó con gran estilo la idea leninista/gramsciana del encuentro, en los Países de mayoría cristiana, de las masas comunistas y católicas, por encima de las discrepancias teóricas y en las acciones sindicales, sociales, pacifistas. Sabía perfectamente que el marxismo o la pura praxis no tenía nada que perder en ello, mientras que el cristianismo, en el cual el primado corresponde a la teoría, habría perdido la sal y se habría vuelto insípido y “cuando la sal se vuelve sosa sólo sirve para echarla al suelo y pisarla” (Mt., V, 13).

Togliatti (como Francisco) planteaba el encuentro entre comunistas y católicos (modernistas/católicos) únicamente en el plano de la acción, sin ninguna referencia a la ideología (teología). Togliatti dijo claramente: “Si se abre un debate filosófico, yo no quiero entrar en él”[3]. Lo mismo hace Francisco. Togliatti no cedió nada de la doctrina comunista como Francisco no cede nada de la teología ultra-modernista. Lo importante es actuar inicialmente juntos para llegar finalmente al liderazgo del movimiento marxista sobre el cristiano y del modernismo práctico sobre el catolicismo romano. ¿Qué ha sucedido? Pues bien, la imprudencia, la confianza, el optimismo exagerado, la presunción de sí mismo, el utopismo insano, han llevado a los cristianos a las fauces del marxismo.

Antonio Gramsci escribía en 1920: “En Italia, en Roma, está el Vaticano, está el Papa; el Estado liberal ha tenido que encontrar un sistema de equilibrio con la Iglesia, así el Estado obrero tendrá que encontrar también él un sistema de equilibrio”[4]. Bergoglio dice: hoy en el mundo ha quedado todavía una hermosa porción de católicos no modernistas, pues bien, es necesario encontrar un sistema para fagocitarla. Para ellos, como para Hegel, “la astucia de la razón es el único principio que justifica o no la acción” y Bergoglio es astutísimo. ¡Cuidado con infravalorarlo!

De nuevo Togliatti, en el discurso en el Convenio de Bérgamo (20 de marzo de 1963) dijo: “En estos momentos incluso la Iglesia [después de Juan XXIII y con Pablo VI, ndr] está de acuerdo con que ha terminado la era constantiniana, de los anatemas, de las discriminaciones religiosas”[5].

En la propuesta comunista y modernista del “compromiso histórico” se hacen públicas y concretas garantías para el ejercicio de la fe de los católicos, pero no se piensa adrede en una pregunta que surge espontánea: “¿Y después?”. Se percibe, por tanto, la falta de honestidad de la promesa marxista/modernista y la ingenuidad de la aceptación católica.

La crisis interna en el ambiente católico post-conciliar, favorable a la colaboración práctica con el marxismo es semejante a la crisis que está mostrando el mundo católico anti-modernista, cuando se muestra proclive a la unión con el super-modernismo.

En resumen, igual que en 1963 se decía que Cristo y Marx no pueden estar de acuerdo, pero los cristianos y los marxistas pueden reunirse para colaborar en la conducción de la cosa pública; así hoy se dice que modernismo y catolicismo son inconciliables, pero los católicos y los modernistas pueden caminar juntos y colaborar en la conducción de la Iglesia, ayudándole a superar este largo periodo de crisis.

Lo importante es, como decía Lenin, “no atacar frontalmente al enemigo, sino ponerlo en compromiso”[6].

Simon

[1] Cfr. A. Del Noce, L’eurocomunismo e l’Italia, Roma, Europa Informazioni, 1976; C. Fabro, La trappola del compromesso storico, Roma, Logos, 1979; G. Morra, Marxismo e religione, Milano, Rusconi, 1976; G. Napolitano, Intervista sul PCI, Bari, Laterza, 1976; E. Berlinguer, La questione comunista, Roma, Editori Riuniti, 1975; F. Rodano, La politica dei comunisti, Torino, Boringhieri, 1975; Id., Questione democristiana e compromesso storico, Roma, Editori Riuniti, 1977.

[2] P. Togliatti, Comunisti e cattolici, Roma, Editori Riuniti, 1966, p. 50.

[3] Ibidem, p. 72.

[4] A. Gramsci, Quaderni dal carcere, Roma, Editori Riuniti, 1975, p. 20.

[5] P. Togliatti, op. cit., p. 96.

[6] V. Lenin, L’estremismo, malattia infantile del comunismo, in Opere scelte, Moscú, 1948, tomo I, p. 584.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

MONS. FELLAY: "LA IGLESIA MODERNA NOS RECONOCE COMO CATÓLICOS"

Video de la conferencia de Mons. Fellay en Davao, Filipinas, el 3 de septiembre de 2018

"Nuestra situación ahora es la siguiente: primero, y puedo darles declaraciones de Roma que dicen muy claramente que la Fraternidad no es cismática. 

Entonces somos católicos y la iglesia moderna nos reconoce como católicos. [¡Qué alivio! ¡La "iglesia moderna" nos reconce como como católicos!]

Pero ellos dicen que hay algo irregular porque no se tiene el estatus canónico. Y no nos quieren dar este estatus canónico antes de que digamos que la nueva misa es buena y el concilio es bueno. Y no vamos a decirlo, así que nos quedamos estancados aquí. [¿Por cuánto tiempo? Nadie olvide que el que dice esto, también fue capaz de decir, en su declaración doctrinal de 15 de abril de 2012, enormidades como estas: el Vaticano II "ilumina ciertos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia"; la misa nueva y demás sacramentos Novus Ordo fueron "legítimamente promulgados"] 
Al mismo tiempo, ustedes han escuchado que el Papa nos dio el poder de confesar a todos. Todos pueden venir con nosotros, todos, y el sacerdote tiene el poder de dar la confesión. 

Esto es verdad también en cuanto a la Extremaunción, y recientemente todos vimos, de un modo curioso, el poder para los matrimonios. 

Es incluso más que eso. Les voy a mostrar que si bien hay cosas que todavía no están completas, por otro lado hay muchas cosas que ya están escritas, dadas, donde Roma nos está aceptando como católicos. 

Voy a darles un ejemplo. Por ejemplo, si un sacerdote está haciendo cosas muy, muy malas, necesita ser castigado. Entonces el superior que era yo, contactaba a Roma y les decía que tenemos un problema, y varias veces Roma me nombró como juez del caso. Entonces yo les hacía saber la decisión, en nombre de Roma, a uno o varios sacerdotes. Incluso una vez me nombraron como el tribunal de segunda instancia.  Lo que sucedió es que Roma hizo el juicio, el sacerdote apeló en contra de esta decisión de Roma, y Roma no reconoció que cometió un error, y me pidieron a mí que fuera el segundo juez para ese caso. [Este último dato estuvo oculto hasta ahora] ¿Cómo puede ser esto si no somos católicos? 

¿Ven? Tenemos ejemplos de la vida real en los cuales realmente nos consideran como católicos.

Y puedo darles algo más. No les doy el nombre, porque sería demasiado candente, es un cardenal." [El video se corta en este punto]


19 DE SEPTIEMBRE: ANIVERSARIO DE LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA EN LA SALETTE




"Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo". Hoy, en el 172° Aniversario de la aparición de Nuestra Señora en La Salette, Francia; publicamos el comentario que sobre ese pasaje formula el P. Gilbert Combe, confidente de Melania, en su libro titulado El Secreto de Melania, Pastora de La Salette y la crisis actual (1904). 

"Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo. Roma, es decir los habitantes de Roma perderán la fe: Porque es a Pedro y no a los habitantes de Roma que las promesas divinas fueron hechas."

Esta importante clarificación del P. Combe, coincide exactamente con lo que dijimos en una entrada de noviembre de 2014:

Sin entrar en la polémica relativa a la versión extensa del Secreto de Melania (de 1879), cumplimos hacer ciertas advertencias a los lectores acerca de la frase "Roma perderá le fe y se convertirá en la sede del Anticristo", que los sedevacantistas, interpretándola del peor modo posible, veneran como si se tratase de una profecía irrefutable y de una verdad ciertamente revelada por el Cielo:

a) Ante todo, tengamos en cuenta que esa frase no está en la redacción original de 1851. Esto no implica que haya que tenerla por falsa, pero sí permite tenerla como dudosa.
b) Aunque la frase sea verdadera, la interpretación que hacen de ella los sedevacantistas (y muchos tradicionalistas no sedevacantistas) dista de ser la única concebible. La versión del secreto que contiene dicha frase también menciona otras dos ciudades: París y Marsella: "París será quemada y Marsella será engullida". Y todos están de acuerdo en que París significa la ciudad, no el gobierno de Francia, ni el Arzobispo de París, ni su curia, ni la diócesis, etc.; y todos concuerdan en que Marsella significa la ciudad, no el Obispo de Marsella, ni su curia, ni la diócesis, ni el gobierno civil de esa ciudad. Entonces, congruentemente, la palabra Roma también debe ser entendida en un sentido más bien literal, como en los otros dos casos, significando no la Santa Sede, sino la población de la ciudad cuando dice "perderá la fe", y Roma como lugar físico cuando dice "y se convertirá en la sede del Anticristo". Así, el sentido más probable de la frase sería que los habitantes de Roma perderán la fe y que en esta ciudad tendrá su asiento el más importante órgano directivo de la acción anticatólica, como pudiera ser un comando mundial de la Masonería. Parece muy razonable esta interpretación, pues el demonio, queriendo imitar las obras de Dios, pondría la sede de su vicario, que es el Anticristo, junto a la sede del Vicario de Cristo.

c) Esa frase, según los sedevacantistas, significa que la Santa Sede perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo, y profetiza, entonces, el presente estado de la iglesia, la que, por causa del modernismo imperante, actualmente se encontraría sin Papa y sin o casi sin Obispos, y con el número de sus fieles tan mermado, que no pasaría de unos pocos miles; lo cual equivale a decir esto otro: que las puertas del infierno prevalecieron contra ella, porque, en rigor y entre otras razones, ni la Santa Sede puede desviarse tanto como para que llegue a ser la sede del Anticristo, ni la Iglesia Católica puede quedar reducida a un ínfimo remanente de fieles católicos dispersos por el mundo, sin Papa y sin Obispos. Cita: 

"Doctrina de la Iglesia. 
1) La perennidad del Primado está definida explícita y directamente en el Concilio Vaticano (D 1824s). [D 1825 Canon. Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal... sea anatema. NdB].
2) La perennidad de la Iglesia está definida explícita, pero indirectamente, en el mismo Concilio (D 1821 1824s).
3) La perennidad de la Jerarquía la definió implícitamente el Concilio Vaticano I. En efecto, definió explícitamente la perennidad del Primado (D 1824s). Es así que también definió que es propio del Primado el tener subordinados a él y el gobernar a los Pastores u Obispos de la Iglesia universal (D 1827-1831); luego siempre habrá Pastores u Obispos subordinados al Primado. Esto mismo se enseña explícitamente en la introducción a la Constitución de la Iglesia (D 1821)." 
Cita de Sacrae Theologiae Summa, por los Padres de la Compañía de Jesús, 4.ª ed., Madrid, B.A.C., 1962, trat. III, "De la Iglesia de Jesucristo", por el P. J. Salaverri S.J., n° 294.
 

martes, 18 de septiembre de 2018

RECUERDOS DOLOROSOS DE UN SUPERVIVIENTE DEL SEMINARIO




Escrito por un sacerdote fiel

Nota del editor: Si es doloroso leer el siguiente testimonio, imaginen lo doloroso que habrá sido escribirlo. El padre solicitó que su nombre no fuera revelado a los lectores, pero no a mí. He conocido a este buen y santo sacerdote durante muchos años, y sé que su testimonio es absolutamente cierto. Ojalá no lo fuera. Dios nos ayude. MJM

Éramos jóvenes—muy jóvenes; éramos inocentes—bastante inocentes; y todos teníamos algo más en común; queríamos ser sacerdotes. A la tierna edad de trece años y ni bien salimos de la escuela primaria, yo junto con otros 40 adolescentes que sentimos el llamado, abandonamos nuestros hogares para explorar la posibilidad de llegar a tener una vocación para el sacerdocio. El seminario estaba aislado y lejos, y teníamos pocas ocasiones de visitar a la familia. Recuerdo que mi padre recalcó al dejarme en el seminario, “parece una prisión.” Lo era–¡e incluso peor!

Mis padres me amaban y me habían protegido del daño físico y espiritual. Si hubiesen sabido que esos sacerdotes religiosos del seminario eran verdaderos depredadores de niños, jamás les habrían confiado mi cuidado. Pero eran padres católicos devotos y orgullosos de que su pequeño niño pudiera convertirse en sacerdote. ¿Cómo iban a saber ellos u otros padres que éramos ovejas para el matadero?

Las intenciones depredadoras de los sacerdotes y hermanos religiosos del seminario no solo no nos resultaban conocidas al ser adolescentes, sino que la sola idea de que un hombre pudiera hacerle esas innombrables cosas sexuales a un chico era inimaginable. La mayoría de nosotros no había recibido educación sexual en la escuela y en casa la televisión estaba rigurosamente custodiada. En aquellos días la revolución sexual ya había comenzado pero no se había implementado del todo.

Las tácticas del ahora infame Tío Ted (el cardenal McCarrick) también estaban entre las empleadas por estos clérigos, pero nuestros abusadores preferían ser llamados “hermano” y “padre” en lugar de “tío” y, a su vez, se referían a sus víctimas preferidas como “Suckees” en lugar de “sobrinos.” Competían por víctimas de entre los estudiantes del seminario y aún me pregunto si los nudos en sus cinturones no serían utilizados para contar víctimas en lugar de oraciones, como agujeros en el cinturón.

Quizás, los más temidos entre los depredadores eran los preceptores, que imponían la disciplina. Qué irónico y conveniente que aquellos a cargo de la disciplina y el comportamiento de los estudiantes también fueran depravados. El jefe de los preceptores, quien tenía responsabilidad sobre los seminaristas más pequeños, era un depravado. En nuestra inocencia, nos preguntábamos por qué venía tantas veces sin anunciarse al área de duchas comunitarias y los escusados. Siempre lo hacía bajo el pretexto de apurar nuestro aseo. También deambulaba por el gran dormitorio durante la noche, deteniéndose en algunas ocasiones a observar a un joven o dos mientras dormían.

Si bien estaba a cargo de nuestro bien moral, este preceptor era un corruptor de la moral. Cuando se enfrentaba con algún muchacho particularmente bueno en su conducta, lo seleccionaba para corromperlo. Por ejemplo, si bien en aquel tiempo muchos de los empleados del seminario fumaban, esto estaba prohibido para los seminaristas jóvenes. Sin embargo, este preceptor invitaba a los buenos seminaristas a su oficina privada –que era también su dormitorio—y ofrecía cigarrillos a estos seminaristas para que fumaran en su presencia. Luego, mandaba a algunos de sus Suckees a espiar a aquellos seminaristas, esperando encontrarlos fumando en otra parte del campus.

¿Cuál era el castigo por fumar? El mismo que por cualquier otra infracción de las normas: al equipo de trabajo. El equipo de trabajo significaba tres horas de trabajo manual realizado por seminaristas los sábados por la tarde. Típicamente, era algo que reportaba un beneficio al seminario, tal como trabajos de jardinería. Pero para los seminaristas que asistían a la escuela los sábados por la mañana, significaba que la recreación del fin de semana quedaba arruinada. Dicho sea de paso, décadas más tarde, cuando este seminario cerró ante inminentes juicios por abuso sexual infantil, fue alquilado como centro de detención para abusadores sexuales jóvenes. Qué irónico. No solo eso, el castigo empleado para estos abusadores sexuales jóvenes no era el equipo de trabajo, sino mandarlos a sentarse en un rincón. Qué patético.

Las tácticas depredadoras de otros sacerdotes y hermanos variaban de acuerdo a sus tareas particulares dentro del sistema del seminario. Un hombre religioso más agradable que los preceptores y también más exitoso a la hora de acumular jóvenes víctimas era el jefe del almacén del seminario, quien vendía golosinas y útiles escolares. En aquellos días, los niños rara vez teníamos dinero y lo poco que teníamos se guardaba en una cuenta, controlada por—acertaron,–¡el jefe de los preceptores! Era esa estrategia de colocar una zanahoria por delante para facilitar el acoso sexual infantil, y lamentablemente funcionó para unas pobres víctimas desafortunadas. A lo largo de los años, el número de niños abusados en el almacén aumentó tanto que finalmente se cerró.

¿Los obispos que habilitaron a estos abusadores clericales todavía quieren tener un Sínodo sobre la Juventud en octubre?

Uno de los peores depredadores fue un sacerdote que se dedicaba a—sorpresa—los campamentos y el entrenamiento de varones. Décadas después, tras la implementación del Carta Estatutaria de Dallas para la protección de menores, este sacerdote admitió bajo declaración jurada que había abusado a muchos niños durante muchos años y en diferentes ámbitos. También afirmó bajo juramento que si alguien le hubiera dicho que tocar las partes privadas de los niños estaba mal, él jamás lo habría hecho.

Otra táctica de abuso de los depredadores era favorecer a sus siguientes víctimas con regalos y privilegios. Uno de los hermanos tenía un cachorro y cultivaba a sus Suckees dándoles el derecho exclusivo de pasear, alimentar, y bañar a su cachorro. Otros hermanos trabajaban en áreas particulares del seminario y el monasterio, y permitían a sus Suckees ganar dinero extra como alumnos trabajadores. Eso también les daba acceso a los jóvenes.

Más allá de las tácticas de seducción más sutiles utilizadas por estos depredadores, algunos de ellos eran violadores manifiestos, especialmente de los adolescentes más grandes y los casos difíciles. Un compañero de clase y amigo cercano fue víctima de esa violación. El religioso utilizaba una clásica movida al estilo Tío Ted, invitando a mi amigo a una cabaña remota sobre un lago, con una sola cama. Mi amigo puso reparos a la oferta de compartir la cama con el depredador, y durmió en el suelo. Lamentablemente, a pesar de sus mejores esfuerzos, el depredador le había introducido un narcótico que lo dejó nocaut. Cuando despertó supo, por el terrible dolor que sentía, que había sido sodomizado durante la noche mientras permanecía inconsciente.

¿Entonces, qué sucedió con esos 40 jóvenes seminaristas—y tantos otros—que querían ser sacerdotes?

De esta clase particular de 40, solo dos fueron ordenados y solo uno permanece en el ministerio activo. Respecto a los demás de muchas clases dentro del seminario que fueron blanco y sujeto de abuso sexual, la mayoría perdió el interés en el sacerdocio y muchos abandonaron el catolicismo; algunos se volvieron a las drogas y al alcohol y al comportamiento criminal; otros terminaron en matrimonios arruinados. Y un pequeño número continuó en la orden religiosa que los había abusado y ellos mismos se convirtieron en abusadores; vampiros homosexuales en un aquelarre.

Mientras tanto, en Roma…

(“No podemos permitir que nuestros mares y océanos estén cubiertos por interminables campos de plástico flotante. Nuestro compromiso activo es necesario para enfrentar esta emergencia”.)

Mientras tanto, en la FSSPX...

("El Nuncio apostólico en El Congo no encuentra candidatos adecuados para el episcopado". Ver acá)

Así se hace, pastor

No obstante, hay muchos otros que pasaron a tener vidas equilibradas como católicos fieles. Nuestras experiencias pueden informarnos como afectarnos, pero por la gracia de Dios no pueden condenarnos a sacar mal del mal.

Podría escribir mucho más y proveer ejemplos sórdidos del abuso sexual de seminaristas adolescentes pero esto basta. Si este relato de primera mano sobre el abuso sexual de seminaristas adolescentes, que llevó décadas, no los convence de que la depredación del Tío Ted McCarrick de seminaristas y sacerdotes jóvenes no les extraña, ¿qué lo hará? Que este relato sea una advertencia para padres católicos en particular, de que algunas veces los lobos se visten de pastores. Sí, hay sacerdotes buenos y santos que imitan al Buen Pastor, pero no son todos.

Por eso, ahora sumamos nuestra voz a la del ex nuncio y la de otros que abogan por la renuncia de prelados, incluyendo el prelado de Roma, por haber protegido a los depredadores en lugar de a las ovejas. ¡Vergüenza para los homosexuales asalariados, que mantienen el silencio ante la masacre! ¡Fuera, malvados lobos, que abusan de las pequeñas ovejas!

Escrito honradamente,

Un sacerdote fiel y sobreviviente del seminario

REVELAN QUE EL SODOMITA MACCARRICK JUGÓ UN ROL ESENCIAL EN EL INMINENTE ACUERDO ENTRE EL VATICANO Y CHINA COMUNISTA


McCarrick ha sido pieza fundamental en las conversaciones entre la Santa Sede y la dictadura comunista china

El Wall Street Journal informó la pasada de que ya está listo el acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular de China sobre el nombramiento de obispos en el país asiático. En las negociaciones entre ambos estados durante las últimas dos décadas jugó un papel esencial el ex-cardenal Theodore McCarrick, depredador sexual de seminaristas.
LEER NOTICIA COMPLETA ACÁ

lunes, 17 de septiembre de 2018

EL MODERNISMO Y SUS MUTACIONES DESPUÉS DE LA PASCENDI, HASTA HOY


Durante mucho tiempo, en la mente católica, la supuesta desaparición del modernismo ha constituido un tópico.
Tan potente, que ha dado lugar a una desactivación parcial del sistema inmunológico de la Iglesia, que casi ha dejado de condenarlo explícitamente, o al menos no lo ha combatido suficientemente, en sí mismo y en sus mutaciones.
Es lo que Romano Amerio denomina desistencia de la autoridad, y que nosotros denominamos, más bien, desistencia de la potestad.
Pero lo que es peor, parece que la mente católica ha casi dejado de reconocerlo allá donde se encuentre, o al menos de diagnosticarlo con claridad en sus metamorfosis (como por ejemplo el experiencialismo fenomenólogico, la filosofía de la acción blondeliana, o el voluntarismo personalista, de raigambre liberal.) 
Se ha venido creyendo que, tras la aparición fulminante de la carta encíclica Pascendi de San Pío X, en 1907, el modernismo había pasado a la historia.
Como bien explicaba Eugenio Vegas Latapie:
«es opinión casi universalmente admitida en los ambientes y autores católicos que la herejía modernista se extinguió o reabsorbió en virtud de la publicación de la Pascendi. Casi todos los historiadores contemporáneos o silencian la importancia del modernismo o lo dan por muerto simultáneamente a su condenación.» (Eugenio VEGAS- LATAPIE, El modernismo después de la Pascendi, Verbo n.65-66, 1968, p.358)
Los que permanecían, obstinadamente, en esta falsa creencia, se dieron un baño de realidad cuando Pío XII, en 1950, publicaba otra carta encíclica, la Humani generissobre las falsas opiniones contra los fundamentos de la doctrina católica. 
Una lectura consistente y honesta del impresionante texto de Pío XII, confirma que, más que condenar nuevos errores, condena los mismos que condenaba cuarenta y tres años antes San Pío X, pero eso sí, con nuevas matizaciones.
La conclusión a la que llegamos, por tanto, es que el modernismo no sólo no había desaparecido, sino que había mutado en opiniones igualmente contrarias a los fundamentos mismos de la doctrina de Jesucristo, pero con una nueva apariencia más amigable, más “ortodoxa", más “piadosa", y sobre todo, más kantiana.
Tanto el modernismo de ayer como el neomodernismo de hoy tiene un fundamento muy claro, que no es otro que el subjetivismo kantiano. Recordemos cómo lo explicaba el mismo Eugenio Vegas Latapie:
«Enseña el cardenal Billot que el Modernismo es propiamente el error, o mejor, ese conjunto de errores, que va del agnosticismo, por el inmanentismo, el pragmatismo y el dogmatismo moral, a la minoración y a la ruina de la fe. […]  El principio de esta desviación universal, según Billot, es el subjetivismo de Kant. El filósofo de Konigsberg, después de haber planteado artificialmente el problema del conocimiento y buscado en vano cómo el pensamiento va de la subjetividad de su acción al ser, al objetivo distinto a ella, admite que el ser es el pensamiento.» (Ibíd., p. 351)
Con un nuevo estilo diríase, más informal, más idiosincrático, menos cientificista y menos racionalista (como era el estilo modernista), incluso más aparentemente “testimonial", las nuevas falsas opiniones habían adoptado los presupuestos teóricos modernistas (sobre todo el método de inmanencia de Maurice Blondel, que tanto influiría, por ejemplo, en de Lubac) y le habían conferido un rostro “amigo", más kantiano y moderno, contra el que se alzaba, intolerante y autoritario, el Pontífice Pío XII. 
Es significativo que Pío XII hablara, lúcidamente, de “falsas opiniones". No ya de doctrinas modernistas, de herejías modernistas, sino de falsas opiniones y dificultades de juicio. Porque en esto, entre otras cosas, consistía concretamente la mutación, en convertir el modernismo en algo más informal, más amigable, más de andar por casa, y no por cualquier casa, sino por la Casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad (1 Tim 3, 15). Y para esto nada mejor que una filosofía y teología no sistemática, kantiana, antitomista, antiescolástica, emocional y testimonialista como el personalismo.
No es fácil, sin embargo, darse cuenta de esta mutación. Pero no es imposible. Puede decirse, incluso, que el modernismo formalmente erróneo condenado en la Pascendi, se transformó en un neomodernismo informalmente erróneo condenado en la Humani generis
En 1907 el modernismo era un enemigo. En 1950 parecía un amigo. Es por esta apariencia amigable del personalismo que la Pascendi fue acogida con entusiasmo, pero la Humani generis no. Por eso no es sorprendente que las falsas opiniones, experiencialistas, vitalistas y fenomenológicas contra las que alertaba Pío XII, fueran rehabilitadas poco después. 
El enorme prestigio que cobraron Blondel, de Lubac, von Balthasar, Maritain, Mounier, Rahner, Barth, Teilhard de Chardin, y tantos otros, tras el olvido conciliar y posconciliar de la Humani generis, contribuyó a que los modernistas y sus autores asociados, como por ejemplo Bergson, volvieran a tener un puesto de honor en la mente católica, junto a Heidegger, Scheler o Husserl. Y a que Kant desplazara a Santo Tomás del centro de la formación católica.
No olvidemos que la Humani generis pretendía dar carpetazo a unas falsas opiniones que eran muy apreciadas por la intelectualidad católica emergente. La misma que creía que el magisterio antimodernista era cosa superada. Mientras tanto, una parte de la Iglesia docente bajaba sus defensas, y declaraba unilateralmente la paz al mundo moderno.
David Glez Alonso Gracián
_________________

domingo, 16 de septiembre de 2018

P. CELIER FSSPX SOBRE EL PEDIDO DE RENUNCIA DEL PAPA FORMULADO POR MONS. VIGANÓ: "YO NO HUBIERA PEDIDO LA DIMISIÓN PORQUE ESO ES MUY GRAVE"


El P. Gregoire Celier

En el año 2012, en la emisora francesa Radio Courtoisie, existió un progama llamado “El Club de los Hombres de Negro”, muy al estilo GREC. Como protagonistas estaban nuestros viejos conocidos, los Padres Celier FSSPX, Tanouarn IBP (y ex FSSPX), y Barthe ICR (y ex FSSPX), más un sacerdote diocesano. 
El programa dejó de transmitirse pero ahora está de regreso. En su primera emisión, el 12 de septiembre, contó con la presencia del P. Celier, el P. Tanouarn, un jesuita de apellido Thomas, y un laico. 
Transcribimos lo que nos parece más relevante de lo dicho en ese programa. Hemos debido retocar el estilo oral, a fin de facilitar la lectura:

Min. 28:00, se le pregunta al P. Célier qué piensa sobre el pedido de renuncia al papa, que Mons. Viganò formuló en su conocida carta:
P. Celier: Personalmente, evidentemente yo no hubiera pedido la dimisión porque eso es muy grave, pero hay que decir que fue gracias a eso que la carta fue mediatizada.

A partir del minuto 39:08, hablan sobre las autoridades de la FSSPX elegidas en el último capítulo general:
P. Tanouarn: El equipo precedente ha sido acusado de una manera muy liviana, porque estamos en la Iglesia, de querer ir demasiado rápido en el acuerdo, y el que acaba de ser elegido para el consejo general es un equipo que quiere de manera manifiesta volver más lentamente o por lo menos hacer más lento el proceso de integración de la Fraternidad en la Iglesia. La paradoja es que sin que ellos hayan pedido nada, el papa Francisco está otorgándoles la comunión por partes y sin contrapartida. El papa Francisco ha dado la facultad de confesar, de realizar matrimonios, de extremaunción; en resumen, la práctica sacramental. Y el papa Francisco ha querido que la práctica sacramental de la FSSPX sea legítima en la Iglesia y ha sido legitimada por el mismo papa. Se dice que es un papa de izquierda pero se ha revelado mucho más pragmático y mucho más expeditivo que el papa de derecha que lo precedió.
Jesuita: Si bien es cierto que el papa Francisco ha sido muy expeditivo con la FSSPX, también lo ha sido con los Franciscanos de la Inmaculada, por lo que no podemos decir que el papa actual sea más favorable a la Tradición que el precedente. 
P. Celier. Yo hago la clara precisión que este nuevo equipo no se ha opuesto de ninguna manera a estas nuevas facilidades [dadas por Roma a la FSSPX]. Así que no se puede decir que estén a favor o en contra del acuerdo. Yo creo que este proceso va a continuar, es decir, que todavía habrá discusiones con Roma y que si el papa Francisco es en el mismo estado de espíritu, le pediremos otra cosa y la dará.

sábado, 15 de septiembre de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXXXIII (583) - 15 de septiembre de 2018




CARTA DE MONS. VIGANÒ


Aflojar en la doctrina directamente desbarata las costumbres.
Sólo la doctrina católica tiene el verdadero Salvador.
Un lector nos escribió planteando algunas preguntas sobre la carta de 11 páginas del ex nuncio Apostólico de los Estados Unidos, el Arzobispo Viganò, declarando con una gran cantidad de detalles, y citando nombres, que hay una inmensa corrupción moral que pudre al clero católico en los Estados Unidos, y que la responsabilidad por los crímenes implicados llega hasta la cima de la Iglesia. En el momento de escribir estos “Comentarios”, el escándalo causado por la carta es inmenso, y está teniendo repercusiones generalizadas. Nadie puede decir en este momento cuáles serán las consecuencias finales. Aquí están las cuatro preguntas del lector con respuestas breves. 
1 ¿Qué hay que pensar de la carta de Viganò? ¿Es tan serio como parece?
Sí, porque Mons. Viganò da todos los indicios de ser un hombre honesto. En 2011 fue exiliado de Roma y enviado a los EE.UU. porque estaba haciendo un esfuerzo exitoso para limpiar las finanzas del Vaticano. En el momento de escribir este artículo, se encuentra escondido porque teme por su vida. Tiene enemigos serios.
2 ¿Será la carta una bomba en la Iglesia, o un mero petardo, sin consecuencias duraderas?
El tiempo lo dirá. Ciertamente la corrupción en lo alto de la Iglesia es igualada por la corrupción en lo alto entre los poderes que están en el mundo, políticos, banqueros, medios de comunicación y así sucesivamente. Satanás gobierna, porque los satanistas están vinculados entre sí en todos los dominios, y no van a permitir que un simple arzobispo impida su triunfo, si pueden evitarlo. De hecho, es Dios quien tiene el látigo en su mano. ¿La gente se está volviendo hacia Él, o no? Si no, Él permitirá que los siervos de Satanás continúen azotando a la Iglesia y al mundo en el Nuevo Orden Mundial. Si ellos se vuelven hacia Él, en breve podríamos tener la Consagración de Rusia.
3 ¿Hará el escándalo que Menzingen se replantee la búsqueda del reconocimiento del Papa y de Roma?
Ciertamente debería hacerlo, pero me temo que no. Desde hace muchos años, la sede de la Fraternidad en Menzingen ha estado en las nubes, y los liberales no cambian su doctrina. Para los liberales, es la realidad la que está equivocada. Para ellos el reconocimiento oficial de la Fraternidad debe obtenerse a toda costa en Roma, por lo que el Papa Francisco debe seguir siendo tratado como un amigo. Tal vez Menzingen pueda admitir que han estado equivocados durante 20 años, pero aún admitiendolo no será fácil para ellos cambiar de rumbo. Monseñor Lefebvre, por el contrario, decidió hace 30 años dejar que los Papas Conciliares siguieran su camino. La carta de Viganò no le habría sorprendido en absoluto. (*)
4 ¿Qué hizo al Arzobispo tan clarividente?
Doctrina. Si se rasca a muchos occidentales materialistas de hoy en día, se encuentra un heredero del protestantismo que tiende a colar un mosquito y tragar un camello (Mt. XXIII, 24), lo que significa que es más severo con los pecados de la carne que con los pecados del espíritu, como el error doctrinal o la herejía. Ahora los pecados de la carne son lo suficientemente graves como para contribuir a la condenación eterna del gran número de almas que caen en el infierno – así dijo Nuestra Señora a los niños de Fátima. Pero es la herejía la que abre el camino a estos pecados. Ver Romanos I, 21 al 31. La ruptura del Primer Mandamiento lleva a la impureza en general (21–24), a la homosexualidad en particular (25–27), y a toda clase de otros pecados en general (28–32). En otras palabras, es el Primer Mandamiento el que es el primero, y no el Sexto.
Así pues, el verdadero escándalo denunciado por el arzobispo Viganò es implícito más que explícito. Son menos los pecados perversos de la carne que se amotinan en los eclesiásticos de alto rango que la idolatría oficial cometida por el Vaticano II en sus documentos, que más que otra cosa quitó los frenos católicos a la inmoralidad. Si ningún Estado debe violentar en público religiones doctrinalmente falsas ( Dignitatis Humanae ), ¿por qué debería yo observar la moral católica que pone límites especiales a mi libertad? Si el Infierno es mera “indoctrinación” de la Iglesia, ¿por qué debería impedirme pecar como me gusta? El Vaticano II (“Nostra Aetate, Unitatis Redintegratio”) declaró que varias religiones además del catolicismo tienen sus puntos buenos. ¿Acaso no es la Iglesia Católica misma la que me enseña que realmente no necesito ser católico?

Kyrie eleison.
_________________


(*) Ante las gravísimas y bien fundadas acusaciones de Mons. Viganó, la reacción de Roma apóstata para la defensa del papa Francisco, ha sido la táctica del silencio, y la Neo-FSSPX se ha unido a esa estrategia de encubrimiento. A tres semanas de la publicación de la carta de Mons. Viganó, nada, absolutamente nada se ha publicado al respecto en el nuevo sitio oficial de la Fraternidad. Nota de NP.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

SÍ SÍ, NO NO:¿NO ES ESTA LA HORA DE JESÚS?


¿No es esta la hora de Jesús?
Una babel como la actual en el mundo y en la Iglesia creo que no se ha visto nunca. Autoridades de la Iglesia que callan ante legisladores que legalizan aquello de lo que incluso los antiguos paganos se avergonzaban; que proponen instituir las “diaconisas”; los mejores católicos “martilleados” muy a menudo; conocidos anticlericales y sin Dios señalados como modelos… y otras cosas extravagantes. Sacerdotes y obispos que han reducido su predicación a menos que la educación cívica; el Credo católico y la Moral sacudidos por un documento que se llama Amoris laetitia, pero que debería llamarse Amoris malitia, todo esto y más todavía deja a la gente todavía honesta y amiga de la Verdad sin palabras, sorprendida, alucinada.
Sabemos de reuniones de sacerdotes que compiten a ver quién dice más despropósitos. Ante todos está el vacío de las iglesias y de los seminarios, causado por al menos tres generaciones dejadas sin catequesis verdadera, pero de esto se culpa sólo a la secularización, al descenso de los nacimientos, como si los hombres de Iglesia no tuvieran ninguna culpa, cuando desde hace más de 50 años nos han cambiado la Religión y hoy tenemos un Pastor que ya no sabemos lo que es. La gente, que cree o no cree ya, dice una sola cosa: “Ya no hay nada, se ha desmoronado todo, ya no hay certezas ni puntos de referencia. Ya no hay guías, ya no hay jefes, ya no hay direcciones de marcha, en una palabra, ¡ya no hay nada!”.
Desgraciadamente es cierto, ciertísimo. ¿Recordáis, amigos, cuando a la cabeza de la Iglesia había un Papa como el Venerable Pío XII, “el Cristo” convertido verdaderamente en “romano”, y, en un perdido pueblo del Gargano, San Giovanni Rotondo, un pobre fraile de nombre padre Pío dirigía almas de humildes fieles, de intelectuales, de sacerdotes, de obispos, y daba la certeza de ver a Cristo vivo en él? Entonces no faltaban las guías, ni siquiera entre los obispos: Schuster, Siri, Dalla Costa, para quedarnos sólo en Italia.
Hoy, nada de nada. ¿A quién miramos? ¿a quién vamos? ¿quiénes estamos todavía? ¿en qué abismo debemos hundirnos todavía?
Pero una cosa es cierta: esta hora nuestra de la historia podría ser una hora maravillosa para Cristo, el Rey de los reyes, ¡el único Rey! Pero es necesario que alguien se levante – un hombre o varios hombres de Iglesia, o incluso un laico o un grupo de laicos verdaderamente católicos – no a “dialogar” con este o aquel a la búsqueda de no se sabe qué, sino con riqueza de fe y de amor en Él, sin miedo de ir contra corriente o de parecer superados; se levante, decía, a proclamar que sólo Jesucristo es el Guía y el Jefe verdadero, sólo Él es el Salvador y el único Rey de la humanidad, que sólo en Él hay salvación y que sólo en Él puede renacer la civilización verdadera, que sólo Él es la respuesta definitiva y adecuada a todo problema.
¿Quién será este Hombre de Iglesia o bien este christifidelis laicus? ¿Un papa docto y santo? O bien un Santo que en su fisonomía haga ver, como Francisco de Asís y Domingo Savio, el Rostro radiante de Jesús? 
Pidámoslo a la Virgen con el Rosario, postrados por tierra, pero desde hoy, comencemos a serlo nosotros. ¡El mundo, la Iglesia, espera a Jesucristo y a un santo, un apóstol – aunque sea pequeño – que se lo anuncie y se lo haga ver! ¡Sí, esta es la hora de Jesús! 
A la espera de que alguien se despierte de la borrachera de los “valores” humanos puestos en el lugar de Jesucristo, ¿qué hacer para custodiar nuestra Fe católica en su integridad? Una sencilla cosa, posible para todos: poner sobre la propia mesa, sobre la mesita de noche, el Evangelio de Jesús y el Catecismo de San Pío X y leerlos y meditarlos, y orar y orar más todavía, y seguirlos sólo a ellos, que resumen la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia. Basta esto para custodiar la fe, porque de otras novedades no queremos saber nada.
Insurgens
(Traducido por Marianus el eremita/Adelante la Fe)

domingo, 9 de septiembre de 2018

ACUSAN A LAS NUEVAS AUTORIDADES DE LA FRATERNIDAD DE NO SER FAVORABLES A UN ACERCAMIENTO CON ROMA, Y EL SECRETARIO GENERAL SALE EN DEFENSA DE LA CÚPULA DE LA FSSPX


El 3 de septiembre, el periódico La Croix publicó un artículo titulado "Fraternidad San Pío X: ¿un acercamiento a Roma?, en el que se acusa a las nuevas autoridades de la FSSPX de no ser favorables a una aproximación con Roma:

¿Cómo se puede afirmar que la elección de los dos nuevos Asistentes generales de la Fraternidad San Pío X sería "a priori más favorable a un acercamiento a Roma"? (La Croix del 13 de julio, ver el artículo abajo). Uno de los dos nuevos asistentes, el Padre Christian Bouchacourt, vino unas horas antes de su elección para escribir y publicar un artículo en la revista de Saint-Nicolas-du-Chardonnet y en el sitio web oficial de la FSSPX, La Porte latine, donde declaró, entre otras cosas, lo siguiente: "La primera tentación (del diablo) consiste en mantener buenas relaciones con el Papa y los obispos actuales". Y sobre todo: "La iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque rompe con la iglesia católica de siempre". Añadiendo: ella es “(...) cismática y herética. Esta iglesia conciliar no es por lo tanto católica”. Esto no es una mera coincidencia.
Su artículo titulado "Catecismo de verdades oportunas: los ralliés” está, además, estructurado en una forma dogmática y caricaturesca de preguntas y respuestas. Sin matices, ¡como los catecismos de anteayer que había que aprender de memoria! Su artículo ataca sin concesiones a todos los “ralliés”, es decir, a las comunidades "Ecclesia dei" con las que sería lógico que la FSSPX tuviera en primer lugar un deseo de acercamiento. ¡Imagínese en cuanto a las relaciones con Roma! Y para Christian Bouchacourt, ni hablar sobre la misa.                                                                                                                                                                                                                                           Alain Weidert

La FSSPX reaccionó enviando a La Croix un comunicado del P. Thouvenot, Secretario General de la Fraternidad; nota que hace cuatro cosas, de las cuales, tres son inaceptables:

1.- Aclarar el error acerca del autor del texto en cuestión.

2.- Restar valor a las citas de Mons. Lefebvre que contiene ese texto, por tratarse de palabras dichas bajo el influjo de las pasiones y por haber sido expresadas hace mucho tiempo.

3.- Lavarse las manos respecto del buen texto del P. Chautard.

4.- Dar a entender que, al revés de lo que dice La Croix, las nuevas autoridades de la FSSPX sí quieren un acercamiento con Roma.

Este es el comunicado del Secretario General (negrita añadida por NP):

En la página "courrier" del 3 de septiembre (ver más abajo), Alain Weidert atribuye falsamente al P. Bouchacourt, elegido asistente del Superior General de la Fraternidad de San Pío X el 11 de julio, las declaraciones de un artículo publicado a finales del mes de junio en la revista "Chardonnet", redactado por un sacerdote que ha firmado su artículo: el P. François-Marie Chautard.
La cita ("La primera tentación consiste en mantener buenas relaciones con el Papa o con los obispos actuales") no es del Padre Bouchacourt o del Padre Chautard, sino de Monseñor Lefebvre en 1989, a quien se hace referencia con precisión (p. 5-6, nota 23).
La segunda cita ("Esta Iglesia conciliar es cismática", etc.) es también de Mons. Lefebvre; forma parte de las reflexiones publicadas en la revista Itinéraires en 1976, como lo indica la referencia precisa (p. 6, nota 24).
Estas citas deben situarse en su contexto. En 1975 y 1976, Mons. Lefebvre fue sancionado y su seminario fue suspendido. En 1988 fue declarado excomulgado. [Las citas no deben ser tomadas en serio, da a entender la Neo-FSSPX. Como si ella dijera que esas palabras de su fundador fueron producto del apasionamiento del momento, de las emociones pasajeras de un Mons. Lefebvre muy afectado por las medidas tomadas por Roma contra él y su obra. Ahora la Fraternidad no piensa así. Ahora ella está lista para el acuerdo]
Alain Weidert es libre de juzgar el artículo del Padre Chautard publicado en Le Chardonnet como caricaturesco o sin matices. [La Neo-FSSPX, en lugar de defender el texto de uno de sus sacerdotes, se desentiende deslealmente de él, se lava las manos cual Pilatos] ¿Pero por qué atribuir citas de otro, que datan de hace 29 y 42 años, al padre Bouchacourt? (…) [Estos puntos suspensivos entre paréntesis fueron puestos por La Croix y hay que suponer que con ellos se indica que fue omitida una parte del comunicado del P. Thouvenot ]

                                         P. Christian Thouvenot, Secretario General, FSSPX

sábado, 8 de septiembre de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXXXII (582) - 08 de septiembre de 2018


¿A Dónde, la “Resistencia – II?
¡Resistentes, ninguno de nosotros puede renunciar!
¡Somos parte de un gran glorioso designio de Dios!
Cuando Juan Pablo II se convirtió en Papa en 1978, muchos católicos esperaban sinceramente que la situación de la Iglesia mejorara con respecto a la de Pablo VI, pero recuerdo que Monseñor Lefebvre dijo que si Juan Pablo II no limpiaba la casa de Roma en los primeros seis meses de su pontificado, no podría romper con las políticas establecidas en Roma por Pablo VI. Del mismo modo, si el P. Pagliarani no limpia pronto la casa en la cima de la Sociedad, los partidarios de Mons. Fellay que le rodean pueden impedirle hacer cualquier cambio significativo en las desastrosas políticas de su predecesor. La podredumbre que comenzó con el GREC en los años 90 ha tenido tiempo de echar raíces profundas.
Por lo tanto, si alguien está preocupado por el futuro de la “Resistencia”, sobre la base de que la Fraternidad está volviendo al buen camino con el nuevo Superior General de manera que la “Resistencia” ya no sea necesaria, la primera parte de la respuesta es que todavía no es seguro que la Fraternidad esté volviendo al buen camino. Debemos esperar y ver. El P. Pagliarani es un buen hombre, seguramente con buenas intenciones, y rezamos por él, pero si elige ante todo unir a liberales y anti-liberales dentro de la Fraternidad por medio de compromisos humanos y políticos, nunca salvará a la Fraternidad de su actual declive. Nuestra fe es nuestra victoria sobre el mundo, dice San Juan (I Juan V, 4), y no nuestras políticas. Por lo tanto, la “Resistencia”, ese pequeño y disperso grupo de obispos, sacerdotes y laicos que hacen lo que pueden para resistir las desastrosas políticas de Roma y Menzingen, no puede dejar de resistir, por desorganizados que estén, por ineficaces que parezcan. Alguien en la Iglesia debe luchar por lo por que Monseñor Lefebvre luchó.
De hecho, en segundo lugar, imagínense a un converso guiado por la gracia de Dios, aún hoy, a la fe católica. Por sus mismos principios la fe debe encarnarse en alguna parte. Puede ser que el converso no lo encuentre en las payasadas del Novus Ordo. Se aleja de la Iglesia Conciliar hacia la Tradición. Encuentra la Fraternidad San Pío X, pero luego descubre que se está volviendo conciliar. ¿Adónde se dirige ahora? Si no hay “Resistencia”, se arriesga a abandonar a Cristo encarnado. Alguien en la Iglesia debe estar viviendo por la lógica de la verdadera Fe de los 20 siglos, de lo contrario corre el riesgo de haber almas que concluyen que la Fe es obsoleta en el mundo de hoy. Del mismo modo, las almas que abandonan el alto trapecio de la Fraternidad necesitan una red de seguridad católica en la que puedan caer, con o sin el nombre de “Resistencia”.
Y en tercer lugar, hay muchas maneras de mezclar el whisky con agua, pero todas dependen de alguien que produzca whisky puro. De manera similar, hay una variedad aún mayor de maneras de mezclar a Nuestro Señor con el mundo, pero todas dependen de que algunas personas mantengan en sus vidas, y no sólo en sus palabras, un ejemplo para que todos vean de la verdadera vida católica. Esta función siempre fue desempeñada por las Órdenes y Congregaciones religiosas de la Iglesia. De ahí su importancia de ellos. Después del Concilio que las arruinó, esa función fue desempeñada especialmente por el Arzobispo y su Fraternidad. Pero hoy, desde todas partes del mundo, llegan los informes de la Fraternidad Felleysada que da un ejemplo cada vez más débil de la vida y de la moral católica. Alguien en la Iglesia debe dar testimonio, al menos esforzándose por estar a la altura de las altas normas de doctrina y moral que Nuestro Señor mismo exige de las almas (Mt. V, 48).
Y una cuarta razón para que la “Resistencia” no se resigne o abandone la fatigosa lucha por la Verdad, es que no puede hacerlo, porque si lo hiciera, entonces, como dice Nuestro Señor (Lc XIX, 40), las piedras de la calle tendrían que gritar. En otras palabras, la Verdad puede ser asfixiada por toda la humanidad, pero no son los hombres, es Dios quien está a cargo del mundo, y Dios nunca permitirá que la Verdad sea completamente silenciada, porque eso frustraría Su propósito al crear el mundo, el cual es poblar el Cielo.
Por lo tanto, la “Resistencia” puede cambiar de forma mañana o pasado mañana, y en este sentido su actual falta de forma ¡ayudará realmente! – pero de una forma u otra Dios la hará continuar (cf. Is. VI, 9).
Kyrie eleison.