viernes, 22 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 3





B. CRISTO SACERDOTE Y LA FRATERNIDAD

21 de abril de 1997. « (...) La Fraternidad no está allí para servir de finalidad a la vocación, es la vocación que ha sido suscitada por el buen Dios para servir la finalidad de la Fraternidad: la santidad de los sacerdotes. Esta vocación ha sido suscitada por Cristo Sacerdote para integrarse finalmente en la misma gracia que ha suscitado la Fraternidad: el retorno a la Tradición de la Iglesia Católica, el retorno a la Misa, al verdadero Sacerdocio, el del Sacerdote Único. (...) »

9 de mayo de 1997. « (...) La promesa dada a nuestra vocación es esta: la santidad de las almas sacerdotales y primero, en la Fraternidad. La santidad: un amor profundo por Cristo Sacerdote, una vida suspendida en Su Presencia íntima, interior, una necesidad constante de recurrir a este Amigo todopoderoso, la exigencia de dejarlo actuar a través de sí…

La gracia es ofrecida, ésta es transmisible a través de las Obras: Los “Hogares de Cristo Sacerdote” –Presencia de Cristo Sacerdote (lectura “espiritual” de los extractos) –El “Signo de la Cruz”, “De Claridad en Claridad” (éstas últimas en preparación para su transmisión).

Es necesario difundir estas obras, creando los medios. La fecundidad les es prometida, como estaba prometido su nacimiento en la unidad creada para esto… en 1928. (...) »

21 de agosto de 1997. « Cada vez más, la vocación me parece tomar dimensiones inmensas, ella se despliega en su poder y su soberanía y se manifiesta en su origen: Cristo Sacerdote. Y, en consecuencia, yo me veo disminuir y desaparecer, como un elemento que sirvió en transmitir el depósito y vuelta inútil, una vez que este depósito se transmitió.

La grandeza apareció así a mis ojos repentinamente, la que viene de esta verdad: La vocación completa se sitúa al nivel de la unión hipostática y del carácter sacerdotal que le sigue, por el sacramento del orden. Yo fui llamada a tener en mis manos una gracia que pertenece a Cristo, Jefe de la Iglesia y a sus ministros que actúan en Persona Christi¸ una gracia sacerdotal recibida en depósito para transmitirla.

Es por eso, yo he sido dada así al Sacerdote, mi vida estándole tan estrechamente ligada que esta presencia sacerdotal la ha condicionado totalmente. Es un misterio del cual yo no puedo hablar pero que es fundamental de la vocación. La gracia de esta vocación debe hacer vivir al sacerdote las riquezas depositadas en él, por el carácter sacerdotal, y conducirlo a la santidad. Es una vocación completamente sacerdotal, que permanece al nivel de la pertenencia a Cristo Sacerdote.  No es la gracia santificante del Cuerpo Místico que es primero la causa, pues esta vocación es una intervención de la Persona de Cristo Sacerdote para la Iglesia, a través de la santidad sacerdotal de sus ministros. 

La Fundación de Mons. Lefebvre no es comparable a la orden dominica, o franciscana, etc… es una realización “de toda la Iglesia”, y la vocación que la une hoy está en su estela, con las mismas características, los mismos fundamentos. Esta es una gracia capaz de renovar la Iglesia y de purificarla de los errores de sus autoridades actuales. (...) »

18 de octubre de 1997. « ¡La experiencia de la bondad de Dios! Vivir de Dios no por un conocimiento especulativo, sino a través de una experiencia, un contacto. Es la finalidad de la vocación, una de sus finalidades, ligada a otras y querida en función de las otras. 

Haber recibido esta gracia, antes, es un don que permanece incrustado en mi alma, como un aerolito caído del cielo: no me queda más que el hueco del agujero en lo más profundo de la substancia viviente, este hueco que es la aceptación de no “poseer” esta gracia, de no saborearla… (suavis est Dominus), a fin de que los sacerdotes la reciban y queden marcados para siempre. Esto no ha venido de mi iniciativa, pero este sacrificio, es Cristo Sacerdote que me lo pide. Y si Él me ha dado esta “experiencia” es para que yo haga el sacrificio, es POR la vocación y no para mí. (...) »

19 de diciembre de 1997 : « Cada vez más se afirma, en mí, la certeza de que la Fraternidad y la vocación manan de una sola y misma gracia y que su finalidad es la misma: la curación de los males actuales de la Iglesia por el sacerdocio, por sacerdotes santos, unidos totalmente a Cristo Sacerdote.

De donde me aparece esta verdad, simple consecuencia de la afirmación precedente, que la vida de la Fraternidad depende de su obediencia a este llamado del Sacerdote único, depende del cumplimiento del por qué ha sido fundada, hace 25 años, por Mons. Lefebvre. Y solo esto la preservará de los peligros de la división y empobrecimiento que podría corroerla. Su vida es querida para este objetivo eclesial histórico, y se prolongará mucho tiempo en la Iglesia por la santidad acordada a sus sacerdotes, si ella es fiel al llamado que Cristo Sacerdote le dirige por la vocación, esta vocación que yo he recibido en depósito para transmitírsela hoyTodo esto es de una importancia vital, a la vez para la Fraternidad y para la Iglesia universal. »

18 de enero de 1988 : « (...) Cristo ofrece en primer lugar una gracia de santidad sacerdotal a través de la vocación; gracia que hay que depositar en la Fraternidad. Gracia que debe ser como levadura para los sacerdotes que la acepten y que debe conducirles a la unión total a Cristo. Y por estos sacerdotes Cristo quiere realizar la curación de los males actuales de la Iglesia, por estos sacerdotes, por la única razón que ellos estarán vacíos de sí mismos y disponibles a Su Voluntad para santificar la Iglesia.

He aquí el sentido de la vocación: no solamente ofrecer la gracia de unión a Cristo para vivir de Su Vida aquí abajo y por la eternidad, sino ofrecer esta misma gracia para responder al llamado de Cristo Sacerdote que quiere intervenir por el bien de la Iglesia, a través de sus “amigos”, dispuestos a no vivir más que de SU voluntad.

Este objetivo es la razón de la fundación de la Fraternidad; es la razón de ser de la vocación; es la razón de su identidad interior y de su conjunción temporal, hic et nunc. »
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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

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SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998    Parte 1  -  
Parte 2

LA NEO-FSSPX INVITA A LA BENDICIÓN DE LA CAPILLA ESPERPÉNTICA DE MADRID

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fealdad pertinaz

CIRCULA UN EMAIL QUE DICE ASÍ:
Tenemos el gusto de comunicarle la bendición de la Capilla de Santiago Apóstol que, D.m., tendrá lugar en Madrid el próximo día 25 de julio.



Y ASÍ QUEDÓ EL ESPERPENTO:
(imágenes tomadas de Street View, Google Maps, marzo de 2016)






"Si somos ardientes en la práctica de ese espíritu de oración, arrastraremos a nuestra comunidad. Vigilaremos la belleza y limpieza de nuestra capilla, de nuestras sacristías, de los ornamentos"... Trataremos de tener bellas imágenes en nuestras capillas y parques para incitar a la piedad y para edificación de las almas"... (Mons. Lefebvre, Carta Pastoral N° 30, 1965).
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"Nada ha cambiado en la FSSPX"

miércoles, 20 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 2


Nota: hemos destacado (con negrita y/o subrayado) ciertas palabras de la "vidente" en relación con la supuesta misión providencial de la FSSPX, así como otras mediante las que ella dice bien de sí misma.

A. EL SITIO DE CRISTO

« Jesús me hizo el regalo de esta Palabra pronunciada en la Cruz: ¡Sitio! ["tengo sed". Nota de NP] Ha hecho de ella el centro ardiente de nuestra vocación. Esta flama, como la del santuario, manifiesta la Presencia de la Hostia, del Sacerdote, del Sacerdocio, corazón vivo de la Iglesia. Es esta Sed, este Fuego lo que contiene la Promesa que se prolongará en la obras. Es la Sed de Cristo Sacerdote que Él me ha confiado con el fin de que la transmita a la Fraternidad, instrumento providencial del renacimiento de la Tradición en la Iglesia. Esta sed de Cristo Sacerdote, es la Promesa de la santidad sacerdotal para aquellos que la aceptan a través de la vocación, a través de las obras. Esta sed, es el deseo del Sacerdote Único de continuar inmoládose por la Redención del mundo, a través del ministerio de los sacerdotes santos, por la Misa fiel a su origen. Las desviaciones actuales esterilizan la Fuente de la gracia: la Misa. Esto es lo que extiende el reinado de Satanás sobre la tierra.

¡Sitio! ¡De sacerdotes santos, de misas fecundas, misas católicas! La sed de Cristo Sacerdote ES la vocación recibida. Es el don que me ha sido hecho para TRANSMITIRLO.

Es el Amor hecho sufrimiento, el “Espíritu Santo hecho sufrimiento” en el Corazón de Jesús.  El Espíritu Santo hecho sufrimiento, es la Redención, es el calvario, es la MISA. La Misa es el Amor convertido en sacrificio, y Fecundidad por la Hostia. Yo me siento “vivir y morir” de estas verdades que ya no son palabras, sino la Vida de Cristo Sacerdote en mi vida y recíprocamente, mi vida en la Suya. No para mí, sino para la Iglesia, en nombre de la Iglesia. Y yo no soy nada. Sin cesar, yo caigo, me derrumbo bajo este peso, en este fuego. Desde hace 70 años y tal vez aún más… ¡Oh Señor, cómo eres fiel y misericordioso!

Yo tengo sed.

La ascesis dominante de mi vida, consiste en la disponibilidad: imposible de rechazar, incluso si esto parece imposible de soportar. Pero la SED es la del Verbo encarnado,  es una SED vivida por el corazón humano de una Persona divina y a causa de esto, una parte de los límites humanos da lugar a lo infinito divino. Es la SED de Cristo y no la de una persona humana. Yo la conozco bien, ella es OTRA; ella no tiene comparación aquí abajo. Ella incluye toda la Redención, como una partícula de Hostia nos da todo el Cristo. Es un misterio. Es el Amor hecho sufrimiento » 24 de junio de 1997

(Sigue en la Parte 3)

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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

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martes, 19 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 1




Dijimos, en la entrada inmediatamente precedente, que Mons. Fellay, a fines de la década de los 90, se dejó envolver por una falsa vidente, y que tan convencido estaba de la autenticidad de las supuestas revelaciones de la visionaria, que las mandó publicar en forma de un suplemento (¡de 56 páginas!) en el Cor Unum n° 60 del años 1998.
Pues bien, gracias a que el Padre Ortiz nos ha enviado ese material, lo podrán leer ustedes mismos. 
La traducción es nuestra.

COR UNUM
VINCULUM MEMBRORUM FRATERNITATIS
SACERDOTALIS SAN CTI PII X
PRESENCIA DE CRISTO SACERDOTE
SUPLEMENTO AL N° 60 DE JUNIO DE 1998
(...)
INTRODUCCIÓN
Jam non dicam vos servos, sed amicos meos!”
Esta frase del Pontifical de ordenación de los sacerdotes resume admirablemente lo esencial de las páginas que siguen. El sacerdote es otro Cristo. Como Él y en Él, debe renovar en el mundo la sed de las cosas del Cielo. Pero ¿cómo podrá hacerlo si él mismo no está encendido, si no busca el contacto vivo con Nuestro Señor, Sacerdote en su sacerdote? Pues es justamente esta sed, este fuego devorador -“desiderio desideravi”- es lo que descubrimos en este folleto.
¿DE QUÉ SE TRATA DE HECHO?
No de visiones o de revelaciones extraordinarias, sino del testimonio de una vida entregada desde hace 50 años para la santidad de los sacerdotes que Dios escogió, de una vida que ha sido embargada por la sed de Cristo por la santidad de sus ministros y que no ha dejado de hacer resonar este llamado de Cristo Sacerdote a sus sacerdotes.
Desde 1928, pero sobretodo desde 1947 hasta nuestros días, y en condiciones particularmente difíciles, este llamado no ha dejado de arder en el alma de una madre de familia, la señora Germaine Rossiniêre (seudónimo bajo el cual sus obras han sido publicadas), del deseo de transmitir a los sacerdotes el gusto de Dios, el amor de Dios del cual deben estar abrazados, en lugar de dejarse perder por las miles de cosas por hacer, “la herejía de las obras” que estigmatizó el Cardenal Mermillod y contra la cual nos advertía igualmente nuestro Fundador. Un llamado en definitiva a convertirse en lo que era San Juan Bautista: “El amigo del Esposo” o mejor, en lo que se convirtió San Juan “El discípulo que Dios amaba”.
Este llamado ha sido progresivo. Requirió mucho silencio interior para ser seguido fielmente, una gran sed de Dios y una constante obediencia hacia la Iglesia por medio de sus sacerdotes. Madame Rossinière no estaba predispuesta a formular las cosas de Dios. Es el contacto vivo, a merced de una atención reactualizada sin cesar hacia la divina Presencia, lo que suscitó la escritura con el fin de someter al control del director espiritual lo que había percibido en la oración. Esta misma preocupación la condujo a leer los tratados de Santo Tomás de Aquino y de San Agustín sobre la Trinidad, a encontrar en San Juan de la Cruz y en Santa Teresa de Ávila, la expresión escrita de una realidad ya conocida por una experiencia personal, sin olvidar Santa Catalina de Génova y Santa Catalina de Siena, abrazadas del fuego del amor divino. La voluntad constante de estar en la línea de la Iglesia suscitó igualmente encuentros con el P. Garrigou-Lagrange y otros teólogos.
Así, de 1947 a 1969 (fecha de la muerte de su padre espiritual, el P. Jean Schmukli, de la diócesis de Friburgo) se realizó un trabajo considerable que condujo a la creación de un movimiento, los Hogares de Cristo Sacerdote, y la escritura de una obra, El Signo de la Cruz. Este trabajo recibió el sello de la Iglesia, pues el folleto de los “Hogares de Cristo Sacerdote” y el “Signo de la Cruz” fueron dotados de imprimátur. Los “Hogares” se convirtieron en una asociación en la diócesis de Lausana-Ginebra-Friburgo.
En el curso de este mismo período, es decir durante 22 años, Madame Rossinière escribió igualmente un gran número de “notas” para expresar las gracias recibidas y someterlas a la mirada de su confesor. Estas notas han sido recopiladas en 21 “Cuadernos”, de los cuales se extraen los pasajes del presente folleto.
Luego, de 1969 a 1995, serán 26 años de soledad. El llamado a la santidad de los sacerdotes todavía está presente. La voluntad de “transmitir” el depósito recibido todavía está muy vivo. ¿Pero a quién transmitírselo?
• LA FRATERNIDAD
La doctrina contenida en estas obras denota un respeto profundo hacia la Tradición de la Iglesia, así como el conocimiento y el amor de la misa y del sacerdocio. Ahora bien, el sacerdocio y la misa son el fin de la FSSPX. Por lo tanto no es sorprendente que estos 50 años vividos en la sed de la santidad de los sacerdotes desembocara, en 1995, en el encuentro con la Fraternidad y a la transmisión del llamado que Cristo Sacerdote le destinaba.
Desde mis primeras entrevistas con Madame Rossinière, en febrero de 1995, dos cosas me impresionaron: en primer lugar su reserva. Su primera pregunta fue, en efecto, el saber “si la Fraternidad era la Iglesia”, a lo que le respondí evidentemente que no, sino que ella era plenamente de la Iglesia. Esto para ella no fue una evidencia.
Sin embargo, si el Señor debía mostrarle por los acontecimientos que el “depósito”, es decir toda la obra de su vida, debía pasar a la Fraternidad, eso sería para ella la prueba de que la Fraternidad era de la Iglesia. La segunda cosa que me llamó la atención de inmediato fue la increíble similitud de finalidades entre la llamada de Cristo Sacerdote, contenida en esta vida y estas obras, y los Estatutos de la Fraternidad.
Mons. Fellay fue avisado desde el principio. Su acogida fue de inmediato benévola y las entrevistas que tuvo con Madame Rossinière la fortalecieron. Han transcurrido ya tres años. Éstos me permitieron un conocimiento más profundo de los textos y del conjunto de la obra. Nadie duda que allí hay un pequeño tesoro. Es por lo demás la opinión unánime de los cofrades que tuvieron contacto con estos textos. Éstos nos entusiasman a vivir más profundamente lo que la Iglesia nos ha dado por nuestro Fundador.
Así que pareció importante que estos textos no permanecieran confinados a algunos cofrades sino que encontraran una difusión más extensa en la Fraternidad, pues éstos tienen la misma espiritualidad de Iglesia que nuestros Estatutos y nos hacen llegar el mismo llamado a la santidad sacerdotal que hizo Mons. Lefebvre a lo largo de toda su vida.
La finalidad de estas páginas que siguen es simplemente dar a conocer a los cofrades este “depósito” que concierne a la santificación sacerdotal. Todo lo escrito allí tiene como objetivo el “conocimiento convertido en amor”. Nadie duda de que leídas en este espíritu, estas páginas puedan, a su manera, “resucitar la gracia” que nos ha sido dada por la imposición de las manos.
                                                                                P. Philippe Lovey

(Sigue en la Parte 2)

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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

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MADAME ROSSINIERE, MONSEÑOR FELLAY, Y LA DECLARACIÓN DEL 28 DE JUNIO

MONSEÑOR FELLAY Y MADAME ROSSINIERE: UN INTENTO DE ACUERDO ENTRE LA FSSPX Y EL PSEUDO MISTICISMO

LA FSSPX Y MADAME ROSSINIERE: EL TESTIMONIO DEL P. GROSSIN

domingo, 17 de julio de 2016

MADAME ROSSINIERE, MONSEÑOR FELLAY, Y LA DECLARACIÓN DEL 28 DE JUNIO


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El comunicado de mons. Fellay del 28 de junio parece tener algo (o mucho) de... mesiánico. 

Da la impresión de que el Superior General creyera que el Cielo ha destinado a la Fraternidad para una misión totalmente singular y extraordinaria en la historia de la Iglesia: la FSSPX sería nada menos que el instrumento elegido por Dios para restaurar la Iglesia. 

Aunque parezca increíble que la cabeza de la FSSPX pudiera caer en tamaña ilusión y adherir a una idea así de grotescamente pretenciosa, hay motivos fundados para pensar que lamentablemente eso lo que sucede.

Veamos:

Dice Monseñor en el comunicado interno del 28 de junio: 

"Para remediar este desorden universal, Dios suscitó a un hombre, un cristiano, un sacerdote, un obispo. ¿Qué hizo? Fundó una Sociedad –sociedad jerárquica– cuyo principio y fin son precisamente el antídoto al desorden universal: el sacramento del Orden. El fin de la Fraternidad San Pío X sigue siendo no sólo el remedio actual a la crisis, sino también, y por la misma razón, la salvación de todos los que cooperan para este mismo fin. (...) ¿Ha llegado realmente el momento de la restauración general de la Iglesia? (...)  un signo incontestable de esta restauración será la voluntad manifestada por el Sumo Pontífice de proporcionar los medios para restablecer el orden del sacerdocio, de la fe y de la Tradición" (...). 

Y ese "signo incontestable", según Monseñor, sería, evidentemente, la regularización de la FSSPX. 

Pero cabe preguntarse: ¿de dónde le viene a Mons. Fellay esa absoluta certeza? ¿No huele esto de los "signos incontestables" a supuestos carismas sobrenaturales y a pretendidas revelaciones?

Recordemos que, a fines de los 90, Mons. Fellay se dejó envolver por una falsa vidente suiza conocida como "Madame Rossiniere" (señora Cornaz), y hasta tal grado estaba convencido el Obispo de la veracidad de esos "mensajes del cielo", ¡que los mandó publicar en el "Cor Unum"! (boletín interno oficial de la FSSPX).

¿Y qué decía Madame Rossiniere? Pues entre otras cosas, lo siguiente (¡atento, lector!):

“La Fraternidad ha sido designada para ser el instrumento de la restauración de la Tradición” (Mensaje del 1° de mayo de 1998, Cor Unum 60, supl. pág. 55). El Cielo habría dicho a la vidente que al interior de la Fraternidad debía haber una asociación denominada “Sacerdotes-Amigos”. Este grupo haría que la FSSPX fuera “el instrumento que va a salvar la Iglesia de aquellos que la combaten actualmente”. En síntesis: la FSSPX sería “el instrumento querido por el Salvador para regenerar la vida de la Iglesia” (ibid., págs. 52-53). La sola existencia de esos "Sacerdotes-Amigos" haría que los Sacerdotes de fuera de la Fraternidad se adhieran a la Tradición: “Los sacerdotes vendrán de fuera de la Fraternidad… sacerdotes incapaces de decidirse  a cambiar sin esta gracia escondida en el corazón de los “Amigos”. “Como en un campo de trigo en primavera, la Iglesia verá germinar una nueva VIDA en el mundo… el momento está cercano cuando todo comenzará a fructificar” (Mensaje del 16 de abril de 1998, ibid., pág. 54) ¿No les recuerda esto último a los recurrentes "brotes primaverales" de Mons. Fellay?

Ahora vean cómo en ese mismo Cor Unum 60 de 1998, Mons. Fellay presentó los "mensajes divinos" de Madame Rossiniere con estos términos llenos de convencimiento y entusiasmo:

“La obra que se presenta aquí, aunque está dentro del rango de la revelación privada, encaja a la perfección con nuestros estatutos, así como con  la lucha actual. Ella se presenta como un hueso. Hay algo poco atractivo en la superficie, pero por poco tiempo que nos demos en raspar un poco, brota un tesoro de gracia, nosotros somos testigos. Revestida en varias de sus partes con el sello de la Iglesia, esta obra nos parece investida de suficiente autenticidad para que nosotros no dudemos, en cuanto Superior General, en aceptar con gratitud el regalo que se nos ofrece y a entregarles aquí una degustación de este tesoro”.

Así que todo indica que Mons. Fellay seguiría estando persuadido, durante todos estos años, de la autenticidad de las visiones de Madame Rossiniere, y que -peor todavía- guiaría su actuar por esos “mensajes”. 

Eso explicaría muchas cosas... o, mejor dicho, todas en esta crisis de la FSSPX: si hay que descartar una mala intención, ¿a qué se debe que Monseñor Fellay, teniendo a la vista los desastrosos precedentes de Le Barroux, San Pedro, Campos, etc.; esté dispuesto a dejar "normalizar" la FSSPX por la secta conciliar, sometiendo la Fraternidad al poder de una Jerarquía de anticristos (Mons. Lefebvre dixit) encabezada por un gran apóstata y hereje como Francisco; sino a que está totalmente convencido de que Dios quiere esa regularización y de que en ese proceso la FSSPX gozará de una inexpugnable protección divina? ¿Pero cómo puede él estar absolutamente seguro de eso? ¿Acaso porque le fue revelado por medio de Madame Rossiniere?

Otro dato que reafirma esta posibilidad: hace pocos días, el P. Couture (actual Superior del Distrito de Canadá, a quien se señala como posible sucesor del Mons. Fellay) ha escrito una carta en la que parece dar a entender que la FSSPX se identifica con esa profetizada congregación de santos que la final de los tiempos restaurará la iglesia: 

"Permítanme ser un poco más extenso este mes, con el fin de presentar algunos de los anuncios proféticos de la Virgen sobre la crisis del sacerdocio y sobre la sociedad sacerdotal que vendrá al rescate de la Iglesia en sus horas más oscuras." ("Allow me to be a little longer this month in order to present some of Our Lady’s prophetic announcements about the crisis of the priesthood and the priestly society that will come to the rescue of the Church in its darkest hours". Ver acá).

¿Mons. Fellay, el P. Couture y los demás acuerdistas connotados de la FSSPX son o fueron parte de la asociación de “Sacerdotes-Amigos”? ¿Mons Fellay sigue creyendo a Madame Rossiniere? ¿La FSSPX camina hacia el suicidio por causa de una ilusión diabólica? 
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sábado, 16 de julio de 2016

PUBLICAN DECLARACIÓN DE MONS. FELLAY DE 28 DE JUNIO DE 2016




HOY 16 DE JULIO, DICI PUBLICA UN COMUNICADO INTERNO QUE MONS. FELLAY HIZO LLEGAR A LOS MIEMBROS DE LA FSSPX EL DÍA 28 DE JUNIO.

EN LAS ANTÍPODAS DEL "SÍ SÍ, NO NO" DE CRISTO, ESTA NEFANDA DECLARACIÓN ES UN PERFECTO "SÍ PERO NO, NO PERO SÍ". ESTAMOS ANTE UNA VERDADERA OBRA MAESTRA DE LA AMBIGÜEDAD.

PEOR QUE ESO: EL TEXTO, EN DEFINITIVA, INDUCE A LOS MIEMBROS DE LA FSSPX A ACEPTAR EL ACUERDO O RECONOCIMIENTO QUE PONDRÁ A LA OBRA DE MONS. LEFEBVRE BAJO EL PODER DE LOS DESTRUCTORES DE LA FE Y DE LA IGLESIA.

LO QUE APARECE EN COLOR ROJO ES NUESTRO.



Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère (Valais), 28 de junio de 2016

Al finalizar la reunión de superiores de la Fraternidad San Pío X, además del comunicado que leyó el 29 de junio de 2016 en las ordenaciones sacerdotales en Ecône, Monseñor Bernard Fellay había dirigido a los sacerdotes en la víspera una declaración que DICI publica en exclusiva.

Para gloria de Dios,
para honor de nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre,
para nuestra salvación.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. La solución no es simplemente jurídica. Se trata de una posición doctrinal que es imprescindible manifestar.

Cuando San Pío X condena el modernismo, reduce toda la argumentación de la encíclica Pascendi a un principio fundamental: la independencia. Ahora bien, en lo sucesivo el mundo empleará todas sus fuerzas para cambiar el eje sobre el que tiene que girar. Tanto para los católicos como para los que no lo son, es evidente que este eje ya no es la Cruz sino el hombre, como atinadamente dijo Pablo VI (Cf. Discurso de clausura del Concilio Vaticano II, 7 de diciembre de 1965). [Bien]

Hoy el mundo gira en torno a este eje que, según él, ya ha quedado establecido definitivamente: la dignidad del hombre, su conciencia y su libertad. El hombre moderno existe para sí mismo. El hombre es el rey del universo. Ha destronado a Jesucristo. Exalta su conciencia autónoma e independiente hasta el punto de disolver incluso los fundamentos de la familia y el matrimonio. [Bien]

La Fraternidad San Pío X se ha opuesto desde siempre a esta empresa de desintegración del universo – tanto de la sociedad política como de la Iglesia. [Bien]

Para remediar este desorden universal, Dios suscitó a un hombre, un cristiano, un sacerdote, un obispo. ¿Qué hizo? Fundó una Sociedad –sociedad jerárquica– cuyo principio y fin son precisamente el antídoto al desorden universal: el sacramento del Orden. El fin de la Fraternidad San Pío X sigue siendo no sólo el remedio actual a la crisis, sino también, y por la misma razón, la salvación de todos los que cooperan para este mismo fin. La Fraternidad quiere por encima de todo conservar la rectitud doctrinal, teologal y social fundada en la Cruz de Jesucristo, en su Realeza, en su sacrificio, en su sacerdocio, principio de todo orden y de toda gracia. Monseñor Marcel Lefebvre combatió toda su vida para hacer triunfar estas verdades fundamentales. En la hora presente es nuestro deber redoblar los esfuerzos, intensificando el mismo combate fundado sobre los mismos principios. [Bien]

No somos ni conciliares, que niegan que la Cruz de Cristo sea el eje del mundo, ni facciosos, que rechazan la naturaleza social de la Iglesia, sino una sociedad de sacerdotes de Jesucristo y de la Iglesia católica. [Bien]

AHORA ATENTOS: IN CAUDA VENENUM (el veneno está en la cola)

¿Ha llegado realmente el momento de la restauración general de la Iglesia? La Divina Providencia no abandona a su Iglesia, cuya cabeza es el Papa, vicario de Jesucristo. [Mons. Fellay suele resaltar la condición de vicario de Cristo del infame Francisco, callando siempre el hecho de que Bergoglio, demás de ser el Papa, es un verdadero y propio anticristo, término con el que Mons. Lefebvre calificó a la Jerarquía liberal y modernista de su época] Por ello, un signo incontestable [Dicc. RAE: "incontestable: Que no se puede impugnar ni dudar con fundamento."] de esta restauración será la voluntad manifestada por el Sumo Pontífice de proporcionar los medios para restablecer el orden del sacerdocio, de la fe y de la Tradición – y ese mismo signo constituirá la garantía de la necesaria unidad de la familia de la Tradición. [Categórico: 1° nadie puede dudar de que el inminente reconocimiento de la FSSPX por el anticristo Francisco será el inicio de la restauración de la Iglesia; 2° nadie puede dudar de que ese reconocimiento garantizará la unidad al interior de la FSSPX y entre los grupos tradicionalistas reunidos en torno a la Fraternidad. Que quede claro: el que ose poner en duda algo de esto no confía en Dios, carece de visión sobrenatural, tiene poca fe, adolece de celo amargo, es rebelde, orgulloso, sedevacantista y cismático, y comete el gravísimo pecado de poner obstáculos a la restauración de la Iglesia]

Christus regnat,
Christus imperat,
Deo gratias,
Amen.
+ Bernard Fellay
Anzère, 28 de junio de 2016
en la vigilia de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

COMENTARIO ELEISON Número CDLXX (470) - 16 de julio de 2016


Brexit – ¿Spexit?
Mientras que Menzingen por las sirenas de Roma es encantado,
Para mantener la Fe, guerra avisada no mata soldado.
Existe algo llamado “Zeitgeist” o espíritu de la época. Una prueba sería el paralelo que puede ser establecido entre el voto de Gran Bretaña del 23 de Junio para renunciar al abrazo de la casi-comunista Unión Europea y la reunión de Superiores de la FSSPX del 25 al 28 de Junio con el Comunicado de Monseñor Fellay del 29 de Junio declarando que la Fraternidad ahora renuncia al abrazo de Roma neo-modernista – “Spexit”, para abreviar. Pero así como el “Comentario” de la semana pasada sugirió que el Brexit era admirable pero dudosamente eficaz, se podría temer que el San-Pio-Exit pudiera haber tranquilizado a muchos buenos católicos pensando que la Fraternidad recuperó el rumbo, aunque a los pocos días la Roma oficial y Mons. Fellay decían que los contactos continúan . . .
La base del paralelo es la apostasía que caracteriza a la Quinta Época de la Iglesia, desde 1517 hasta 2017 (o más allá), por la cual los pueblos del mundo, lenta pero progresivamente han dado sus espaldas a Dios para reemplazarlo por el Hombre. Pero su conciencia no está tranquila en el proceso. Por consiguiente exteriormente ellos rinden homenaje al buen orden antiguo, pero interiormente ellos anhelan la liberación de Dios y los beneficios materiales del Nuevo Orden Mundial. Así, un buen instinto antiguo llevó a los Británicos a votar para independizarse del Comunismo, pero siendo casi todos materialistas ateos, ellos son Comunistas sin el nombre y entonces ahora difícilmente saben qué hacer con su Brexit. Pues uno puede temer que hay más en el “Spexit” de lo que aparenta.
Por ejemplo, el excelente sitio Hispánico “Non Possumus” señaló que cuando el Comunicado del 29 de Junio espera a un Papa “que favorezca concretamente el retorno a la Santa Tradición” (2+2=4 o 5 ), esto no es la misma cosa que un Papa “que haya vuelto a la Tradición” (2+2=4, y exclusivamente 4). Tampoco es tranquilizador que el 2 de Julio Monseñor Fellay llamó para una quinta Cruzada de Rosarios, ya prevista el 24 de Junio como una posibilidad por el Padre Girouard, en el Oeste de Canadá. Recordando cómo Monseñor Fellay presentó como dos regalos de la Madre de Dios, tanto la dudosa liberación del verdadero rito de la Misa en Summorum Pontificum en 2007, como en el 2009 el “levantamiento” de las inexistentes “excomuniones”, el Padre Girouard teme que un reconocimiento unilateral de la Fraternidad por parte de Roma oficial pueda ser asimismo presentado como una respuesta de Ella a esta nueva Cruzada de Rosarios. He aquí como el Padre Girouard imagina el reconocimiento siendo presentado por Monseñor Fellay:—
“En la Cruzada hemos pedido por la protección de la Fraternidad. ¡Gracias a los 12 millones de Rosarios, la BVM ha obtenido para nosotros, desde el Corazón de Su Hijo, esta especia l protección! Sí, el Santo Padre ha firmado este documento donde él nos reconoce a nosotros y nos promete darnos su protección personal para que podamos continuar “como somos”. ¡Este nuevo regalo de Dios y la BVM es verdaderamente un nuevo medio dado a nosotros por la Divina Providencia para continuar mejor nuestro trabajo para la extensión del Reinado Social de Cristo! ¡Esto es también la reparación de una grave injusticia! ¡Esto es verdaderamente un signo que Roma ha cambiado para mejor! Nuestro venerable fundador, Monseñor Lefebvre, hubiera aceptado este regalo providencial. ¡Ciertamente, podemos estar seguros que él ha unido sus oraciones a las de la BVM para obtenerlo de Nuestro Señor, y que él está ahora regocijándose con Ella en el Cielo! ¡En acción de gracias por este maravilloso regalo de la Providencia, renovemos oficialmente la consagración de la Fraternidad a los Corazones de Jesús y María, y tengamos un Te Deum cantado en todas nuestras capillas!
En este panorama, agrega el Padre Girouard, a cualquiera que rechace la reunión de la Fraternidad con Roma lo harán parecer como si estuviera resistiendo a Dios y despreciando a Su Madre.
Estos temores son por el momento sólo imaginarios. Lo que es cierto es que el “Spexit” del 25 al 28 de Junio no habrá de ninguna manera retirado la resolución de Monseñor Fellay de conducir la Fraternidad de Monseñor Lefebvre entre los brazos de Roma neo-modernista. Para él, ese es el único camino a seguir, en contraposición a “despreciar a los buenos Romanos” y “estancarse” en una resistencia que está pasada de moda y ya no es relevante para la evolución de la situación.
Kyrie eleison.


jueves, 14 de julio de 2016

SERMÓN PARA EL DOMINGO VIII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS - R.P. TRINCADO




LA FALTA DE PRUDENCIA DE LOS HIJOS DE LA LUZ

Este domingo se suele predicar acerca de la virtud de la prudencia. El P. Alberto María Weiss OP, ha escrito en 1906, su afamada “Apología del Cristianismo”. En esa obra hay un capítulo que se titula así: “Falta de Prudencia de los Hijos de la Luz”. Este texto aparece publicado, a su vez, en una obra de la BAC muy conocida por los Sacerdotes tradicionalistas hispanoparlantes: “Verbum Vitae - La Palabra de Cristo”, por Mons. Ángel Herrera Oria (año 1955, t. VI, p. 647-648).

Dice Mons. Herrera: “A la gran apología de Weiss le ocurre los que a todas las obras maestras, que, aunque se refieran a los problemas de su tiempo, presentan enfoques y soluciones permanentes”. En efecto, el P. Weiss señala certeramente las causas espirituales de la crisis que se avecinaba a inicios del siglo XX, que explotó en el fatídico concilio Vaticano II, y en cuyas espesas oscuridades nos encontramos sumergidos hasta el presente. Como se habla poco acerca de las causas de índole espiritual que nos llevaron a esta derrota temporal, daremos, en este sermón, algunas citas de ese texto del P. Weiss (la mayor parte de las veces extractadas y adaptadas). Y cuando las oigan no piensen sólo en la crisis de la Iglesia universal, sino que piensen también en la crisis que estalló el año 2012 en la FSSPX. Las causas espirituales de ambas son, en el fondo, las mismas.

La presente situación es triste, y sombrío es el porvenir. Noten que el P. Weiss escribe en 1906, en pleno reinado de San Pio X. El Padre ve como el liberalismo se extiende por el mundo entero y también, pese a los esfuerzos de los antiliberales encabezados por el Papa santo, dentro de la misma Iglesia. Si se hubiera escuchado a Sacerdotes como el P. Weiss, los liberales nunca habrían podido adueñarse de la Iglesia.

Como consecuencia, un profundo malestar ha invadido todo. Únicamente dos clases de personas se ven libres de ello: los liberales y los inconscientes que gozan tranquilos de su comodidad. Fuera de ellos, nadie hay que no diga que el estado actual de cosas no puede sostenerse. Unos echan la culpa al clero y al cristianismo. Otros la hacen recaer sobre los enemigos de la fe y de la Iglesia. Pero ¿de qué nos serviría mejorar el mundo entero si llevamos siempre en nosotros mismos los gérmenes de nuevos males? La simple prudencia exige que dirijamos todos nuestros esfuerzos por este lado. El justo comienza por acusarse él mismo, dice el Espíritu Santo (Prov 18, 17). Y de hecho, en circunstancias análogas, los justos ha obrado así cuando se hacía necesario mejorar la situación: “Cuanto has hecho con nosotros es justo” (Dan 3, 27).

Como vemos, el P. Weiss no pone el foco en los enemigos de la Iglesia, sino en las los mismos hombres de Iglesia, explicando en qué radica la imprudencia de los buenos, de los católicos, de los hijos de la luz. 

miércoles, 13 de julio de 2016

DE ÁRBOLES Y FRUTOS I



De árboles y frutos – Padre Maldonado S. J.

                                                                                                        José María Hernández



Nota de NP: el presente artículo trata del análisis exegético que hace el P. Juan de Maldonado sobre el pasaje de los árboles y frutos buenos y malos de Mateo 7, 17-18. Como complemento, conviene hacer notar que, según la muy prestigiosa Biblia de Mons. Straubinger, Nuestro Señor, en el lugar paralelo de Lucas 6, 43, no habla de árboles y frutos “buenos” y “malos”, sino de árboles y frutos “sanos” y “podridos”. Pues bien, todo el mundo sabe que un árbol puede estar más o menos sano o más o menos podrido, y que un fruto puede estar más o menos sano o más o menos podrido; como también que un árbol sano puede dar frutos podridos y que un árbol podrido (en cierto grado) puede dar algunos frutos sanos. Sirva esta entrada a los que, negando absurdamente lo que a todos fácilmente consta por experiencia y pensando equivocadamente que Cristo intenta dar enseñanzas en el ámbito de las ciencias naturales acerca de árboles y frutos, condenan a los que afirman que un árbol bueno puede dar frutos malos, que uno malo puede dar frutos buenos, y que puede haber árboles medio sanos o medio podridos y frutos medio sanos o medio podridos. 

Hemos destacado con negrita y subrayado ciertos pasajes.

El P. Juan de Maldonado (Casas de la Reina, 1534-Roma, 1583), teólogo español, Jesuita desde 1562, fue profesor de filosofía y de teología en París y trabajó en la contrarreforma católica. Visitador de la provincia de Francia, el papa Gregorio XIII lo llamó a Roma para la revisión del texto de los Setenta. Escribió, entre otras obras, un Comentario a los cuatro Evangelios (1596-1597) y un Comentario a los principales libros del Antiguo Testamento (1643).

El P. Maldonado habla de parábola de los árboles y frutos buenos y malos en su Commentarii In Quatuor Evangelistas. Se trata de una obra clásica en materia de exégesis bíblica, que contó con todas las aprobaciones exigidas por la Iglesia en una época marcada por la “Reforma” protestante y por la Contrarreforma católica. Hemos tenido a la vista una versión en inglés de esa obra: A Comentay on the Holy Gospels, 2ª. ed., Catholic Standard Library, John Hodges, London, 1888, pp. 242-246.

Ponemos acá, en español, algunos extractos más relevantes de la obra:

«Cristo llama “árbol” al hombre que tiene fe [en el sentido de conciencia, según el cual se habla de “buena fe” y de “mala fe”], sea buena o mala; buen árbol si su fe es buena, árbol malo si ésta es mala. Se puede objetar que un hombre que tiene buena fe frecuentemente da malos frutos. Esto no se puede negar; pero Cristo no habla de lo que sucede ocasionalmente, sino de lo que sucede la mayor parte de las veces, no de lo que suele pasar por la perversidad humana, sino de la naturaleza de la fe; por la fe, por su propia naturaleza, si es buena, no da malos frutos, si es mala, no da buenos frutos.»

«Estas palabras parecen oponerse a la experiencia diaria: pues vemos muchos malos convertirse en buenos, y buenos convertirse en malos. Muchas explicaciones de ellos han sido ofrecidas: 1. Muchos lo toman como significando que el buen árbol, mientras es bueno, y un árbol malo, mientras sea malo, no puede dar el primero buenos frutos y el otro malos frutos. (San Agustín, El Autor, S. Juan Crisóstomo, Beda). 2. Otros vieron que de este modo la verdad y la experiencia no están satisfechas, pues aunque un buen árbol, esto es, un hombre justo, que continúa siendo tal, no pueda dar frutos malos, un árbol malo, que permanece siendo malo, sí puede dar algún buen fruto. Ni es una opinión para sostenerse (condenada últimamente, con justicia, por el Concilio de Trento) que todas las obras de los pecadores, o incluso de los infieles, son pecado…»

«No se afirma, por lo tanto, que un buen árbol no pueda dar malos frutos, ni que un árbol malo no pueda dar buenos frutos; con seguridad un árbol malo puede dar algo bueno, y un buen árbol algunos frutos malos; pero de su propia naturaleza no pueden; y un buen árbol habitualmente no da malos frutos, ni un árbol malo buenos frutos.»

«Los Escribas y Fariseos de quien hablaba […] eran ciertamente malos porque sus vidas eran malas; y aun así ellos pronunciaban buenas palabras porque lo que decían se debía hacer.»

«Se objetará: “Si un buen árbol puede dar malos frutos, y un árbol malo buenos frutos, ¿cómo es que se nos enseña que los conozcamos por sus frutos?” […] Cristo no quiso dar un indicio cierto, sino solo un signo probable, y enseñar que los falsos profetas, que probaron falsa su doctrina por su pretensión de santidad, no hubieran podido ocultarse mucho bajo la piel de oveja, sino que la del lobo que está debajo aparecería en un tiempo u otro. Pues la pretensión no puede pasar mucho tiempo por verdad.»

«Es increíble cómo muchos errores han salido de este árbol bueno y malo. Primero vinieron los maniqueos, quienes decían que algunos hombres eran buenos por naturaleza y nunca malos; y que había otros malos por naturaleza, por lo que nunca podrían ser buenos. San Jerónimo (in loc.) y San Agustín (i. 3, Cont. Julian. Disput.; ii., Cent. Fortunat.) los refutaron con la Escritura. Los pelagianos negaron el pecado original, porque el matrimonio, decían, era un buen árbol y no podía dar malos frutos, es decir, generar el pecado original. San Agustín (ii. 26, De Nupt. et Concupis.) respondió a esto. […]”

EL TEXTO EN INGLÉS: