martes, 26 de mayo de 2015

HABLA MONSEÑOR FAURE


CONFERENCIA DE MONS. FAURE EN NAMUR (BÉLGICA) EL 17 DE MAYO DE 2015



En 1989 dijo Monseñor Lefebvre: Yo espero y estoy seguro que el Superior General de la FSSPX (el P. Franz Schmidberger en ese entonces), no hará ningún compromiso con el Vaticano.
Fíjense en las palabras utilizadas, es un poco curioso: yo espero, yo estoy seguro… o uno espera o está seguro ¿no es así?
Se temía la reelección del P. Schmidberger como superior. Exactamente un mes después de la muerte de Mons. Lefebvre, (Mons. Lefebvre murió el 25 de marzo de 1991) un mes más tarde, el 10 de mayo de 1991, el P. Schmidberger hará obligatorio la foto del papa Juan Pablo II en las sacristías de la Fraternidad. ¿Por qué no lo hizo seis meses antes? Son pequeños detalles así. El P. Schmidberger me dijo una vez: “Padre, usted reconoce en todo caso que no estamos en una situación normal respecto a la Iglesia” ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que debemos esforzarnos por normalizar nuestra situación y ser reintegrados a la Iglesia.
Podemos decir, imaginemos por ejemplo que una agencia de prensa vaya a hacer una entrevista a unos náufragos que están en un bote salvavidas, y les dice ¿Pero qué hace usted en una pequeña barca en medio del océano? ¿No le parece que usted se encuentra en una situación anormal?  Pero, ¿cómo regresar al navío que se hunde para tener una situación normal?
Cuando el Titanic naufragó, forzosamente hubo que refugiarse en botes salvavidas. Esto hizo la Fraternidad. Frente a una situación anormal de la Iglesia la Fraternidad debió ponerse a salvo. Frente a una situación totalmente anormal, es normal encontrarse en la situación en que se encontró Mons. Lefebvre y los Tradicionalistas.
Monseñor Lefebvre aconsejó la lectura de ciertos libros. Especialmente “Historia del Catolicismo Liberal” por el P. Barbier que apareció en 1924. Este libro es muy importante: Monseñor Lefebvre dijo “si yo hubiera releído este libro (lo volvió a leer poco tiempo antes de su muerte) en el momento que fundé el Seminario (de Ecône), yo probablemente hubiera dado una formación un poco diferente a mis seminaristas, una formación más anti-liberal y más anti-modernista”.
El P. Barbier hace una introducción en donde narra la historia del catolicismo liberal desde su aparición en 1830 con Lammenais, que decía que la Revolución francesa había levantado el estandarte de la libertad, y la Iglesia Católica desaparecerá si no hace lo mismo. Esta es la idea del Vaticano II.
El Catolicismo está en abierta contradicción con el liberalismo. Si buscamos las palabras “catolicismo liberal” en la enciclopedia o en internet, por ejemplo en Larousse dice: “es el Papa León XIII en 1892 que ha invitado a los católicos de Francia a reconciliarse con la República francesa, que comenzó a darle vida al catolicismo liberal”. Este fue un error político del Papa León XIII, en el plano doctrinal no hay nada que decir, pero en Francia fue mal tomado porque la mayoría de los católicos eran monarquistas. Los católicos eran 80% o 85% en Francia. Los diputados hubieran sido católicos, el presidente católico, etc. ¿Por qué en países de gran mayoría católica tienen gobierno anticlerical, masón? “Es necesario destruir el trono para luego destruir el Altar”. Una vez que tienen los masones el poder político, han pasado a atacar la Iglesia, las escuelas, las universidades, enseñando ideas masónicas de libertad, igualdad, fraternidad, y terminaron por invadir toda la sociedad y luego los seminarios. Los jóvenes que venían de familias burguesas y liberales fueron a los seminarios con estas ideas. Y poco a poco fueron ganando puestos en la jerarquía hasta que se apoderaron del papado. Y esto sucedió a la muerte del Papa Pio XII, triunfando en el concilio Vaticano II.
Monseñor Lefebvre decía que era muy importante estudiar esta historia de la Iglesia desde la Revolución francesa y un poco antes. Porque nos damos cuenta que finalmente a lo que nos enfrentamos hoy es exactamente lo mismo, estamos en el mismo combate.
Cuando vemos que esos católicos liberales están ahora en los puestos de mando de la Iglesia, es necesario resistir. Y ahora están hablando de reintegrarnos a esa iglesia conciliar que se ha apoderado del poder, que ocupa los puestos de autoridad. Y es por eso que Mons. Lefebvre hablaba de dos Romas: la Roma Eterna, la Roma Católica, y también la Roma de hoy en día, neo-modernista, liberal, neo-protestante, que quiere imponernos la nueva religión del concilio Vaticano II.
También Mons. Lefebvre nos hablaba de dos Iglesias: La Iglesia Católica y la iglesia conciliar. Mons. Tissier de Mallerais, a principios de 2015, ha recordado por dos veces para mostrar la importancia, las siguientes palabras de Mons. Lefebvre: Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar. Y a esta iglesia conciliar que ya no tiene nada de católica es con la que Mons. Fellay quiere reconciliarnos. Y es que para Mons. Fellay no hay más que una Roma. Solo hay una Iglesia, la iglesia oficial, visible, y hay que obedecerla.
Desde 1970 Mons. Lefebvre nos enseñó a tomar conciencia del problema, de que es necesario separarnos de esta iglesia conciliar.
Desde hace 15 años Mons. Fellay, desde la creación del GREC (ya desde 1992 había contactos con el P. Lesquen, el cual llevó a Dom Gérard a reintegrarse a la iglesia conciliar, y luego en 1994 con la creación del GREC) trabaja para la reconciliación, para la recuperación de la Fraternidad por la iglesia conciliar.
Encontramos también en Larousse que el catolicismo liberal fue demolido por primera vez por el papa Gregorio XVI con la encíclica Mirari vos. Los bastiones del catolicismo liberal fueron destruidos a causa de la fuerza del integrismo conservador de la Acción Francesa. A causa de la escuela de pensamiento de la Acción Francesa. La Acción Francesa fue cancelada por el Papa Pio XI, otro error práctico que permitió al catolicismo liberal levantar de nuevo la cabeza. A partir de ese momento la izquierda empezó a tomar más y más posiciones en el episcopado francés, quienes dijeron que el Vaticano II era su obra.  Desde 1926 se empezó la cacería de brujas, se empezó a perseguir a los verdaderos católicos. El P. Le Floch, director de Mons. Lefebvre en el seminario, fue obligado a dejar el seminario. Todo el trabajo de San Pio X contra el modernismo y el liberalismo, fueron destruidos. Esto explica el por qué la reacción tradicionalista contra el concilio Vaticano II. Una vez más los católicos se enfrentaban a una actitud del Vaticano que nos conducía al abandono de la Doctrina de la Iglesia en beneficio de la doctrina liberal.
El P. Barbier en 1924 empieza su libro así: el catolicismo liberal ha hecho tres tentativas desde hace un siglo para conquistar la Iglesia de Francia y el Papado. La primera después de Napoleón I en 1830, con Lammenais que fue destruido por Gregorio XVI; el segundo asalto que fue destruido por el Syllabus de Pio IX y el Concilio Vaticano I en 1870; y el tercer asalto del catolicismo liberal fue destruido por San Pio X.
La idea del católico liberal es decir: la Revolución, esto es, la libertad; autorizan la libertad para todas las iglesias, pero para la Iglesia Católica la libertad es el derecho de la Verdad. El derecho del Bien, que conduce a Dios. En cambio, para los revolucionarios la libertad es la libertad del error, de todos los errores. Los católicos liberales profesan la libertad para todos, lo que es olvidar esta diferencia radical entre el verdadero derecho para la Verdad y el falso derecho del error: los derechos del hombre, la libertad de conciencia, la libertad religiosa. Y llegamos al punto del concilio Vaticano II.
Dicho en otras palabras: la Iglesia abandonó el derecho de la Verdad para jugar la carta de los derechos del hombre, del liberalismo. Y perdió. Cuando se toman las armas del enemigo, perdemos porque abandonamos los principios. Solo la Verdad tiene derechos, no el error.
En el concilio, había obispos que decían que debemos ser honestos: cuando estamos en un país comunista, pedimos la libertad religiosa; y en nuestros países negamos la libertad religiosa. En los países comunistas pedimos la libertad para la Verdad. En los otros países se puede tolerar el error si se puede provocar un mal más grande. Pero la tolerancia no es la libertad, no es el derecho. Sólo se tolera al mal.
Y Mons. Fellay hoy en día trabaja por un acuerdo de tolerancia, pero sólo se tolera el mal, y entonces la Tradición, la Verdad, será tolerada por el Vaticano. Mons. Fellay pide una etiqueta, un reconocimiento de católicos al Vaticano.
Sobre esto, la última noticia es el reconocimiento de la Fraternidad en Argentina. El Cardenal Poli de Buenos Aires le ha pedido al gobierno argentino de reconocer la Fraternidad como un ente diocesano, católico, una asociación diocesana católica. Pero para esto hay una cantidad de formularios para llenar que son nuestros estatutos, nuestra doctrina, las autoridades que reconocemos, nuestras autoridades, todo un cuestionario. Entonces el cardenal dice: son católicos y pide al gobierno argentino de considerarlos católicos y dar las ventajas correspondientes, a saber: que los sacerdotes de la Fraternidad extranjeros puedan tener una residencia legal en Argentina. No podemos decir, como Monseñor Fellay, que es solamente un reconocimiento administrativo, es administrativo por parte del Estado argentino, pero también es un reconocimiento religioso por parte del Cardenal de Buenos Aires, que dice que la Fraternidad es católica.
Es evidente que si no tuviera el visto bueno de Roma, todos los colegas del cardenal lo acusarían del crimen contra el “Espíritu Santo”: ser tradicionalista, ser lefebvrista, cripto-lefebvrista, pero él se defendería diciendo: no, escuche, yo no soy lefebvrista, yo obedezco a la nunciatura, y la nunciatura es también mi predecesor, el cardenal Jorge Bergoglio, que ahora es el papa Francisco. Además se dice del cardenal de Buenos Aires que él es un poco el obispo auxiliar pues el jefe todavía es Francisco.
Este asunto comenzó con el P. Bouchacourt en Argentina, continuado en Roma. Y finalmente la luz verde fue dada por Roma. Evidentemente. Se dice que el P. Anglés de la Fraternidad representa en el Vaticano a Mons. Fellay.
Entonces el cardenal de Buenos Aires dice que la Fraternidad es católica en Buenos Aires. ¿Entonces por qué no es católica en París? ¿O en Roma? Por lo tanto, estamos reconocidos. El problema es que las autoridades que nos dan esta etiqueta de católicos son los modernistas y liberales. Por lo tanto es un mal signo.
Vean entonces cómo con medidas prácticas, poco a poco, tenemos signos de que, como dice el P. Nély, el tren de la Fraternidad ha partido en dirección de Roma. Y dice el P. Nély: el que no esté de acuerdo que se baje del tren.
Monseñor Fellay dijo en el Cor Unum 102 del 2012 que la situación ha cambiado. El principio es el de no al acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal, pero la situación ha cambiado. Por lo que tenemos que cambiar nuestra actitud respecto a Roma. Esto significa que debemos condenar mucho menos los errores de Roma, de la nueva religión, se criticará mucho menos al Vaticano. Y muchos sacerdotes acaban por convencerse que verdaderamente estamos en una situación anormal. Y como Mons. Fellay tarda en normalizar la situación de la Fraternidad, entonces ellos deciden normalizar su propia situación. Como el P. de la Motte, que acaba de pasarse a la diócesis de Versalles.
Entonces Mons. Fellay, por su actitud, ha causado que dos sacerdotes se pasen al lado de la Resistencia. Pero tiene sacerdotes que salen para la izquierda y para la derecha. Cuando uno es fiel a los principios, a la Verdad, se introduce la división. Aquí en Francia hay división en los sacerdotes y división en los fieles.
Hay una situación confusa. Pero Mons. Fellay está rodeado de sacerdotes que piensan como él y no vemos cómo la Fraternidad pueda cambiar el rumbo. Hay que rezar mucho por Mons. Fellay que es el principal responsable de esta situación. Acabará por destruir la obra de Mons. Lefebvre.
¿Cómo es que estos sacerdotes de la Fraternidad que recibieron su formación de Mons. Lefebvre han llegado a esta situación? Solo podemos imaginar.
El P. Nély dijo en junio de 2012: Hay toda una generación que crece y que vive como si no hubiera papa en la Iglesia. Esta generación ha adquirido una mentalidad cismática, tal vez sedevacantista y esto es muy grave. Por lo tanto es muy necesario que arreglemos las cosas con Roma.
Mons. Fellay y sus colaboradores han de pensar que tienen una misión del cielo. Que es la de evitar que la bella obra de Mons. Lefebvre termine como una pequeña iglesia, como una secta cismática.  Esto es completamente idiota, pues hemos recibido una buena formación y sabemos perfectamente lo que es un cisma. No se trata de esto. Y sabemos que es normal que si somos católicos, fieles de la Tradición, estemos en una situación aparentemente ilegal. Y esto se arreglará como Dios quiera, probablemente un milagro, y cuando esto suceda, seremos los primeros en dar gracias al Cielo y nos pondremos bajo un nuevo papa completamente católico o un papa convertido. Hay que reconocer que la conversión del papa Francisco parece bastante difícil. Dios puede hacer un milagro.
 Ante la confusión que representa para los católicos la actitud del papa, ante las ambigüedades y contradicciones de Mons. Fellay ¿qué debemos hacer?
Hacer lo que hacíamos hace 50 años: Sostener nuestros principios, estudiar el catecismo, y sobre todo seguir las huellas del hombre excepcional que fue Mons. Lefebvre, que nos enseñó lo que debemos hacer frente a esta situación de la Iglesia. Entonces hay que releer a Mons. Lefebvre, meditar sus palabras y sostenernos en su posición, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda. A la izquierda se han desviado las autoridades de la Fraternidad. Y a la derecha, es natural endurecerse en la lucha y decir que todo está terminado. Pero Nuestro Señor prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre la Iglesia.
Monseñor Lefebvre estudió mucho, consultó grandes teólogos, grandes canonistas y la resistencia a la autoridad es legítima, absolutamente legítima. Se puede reconocer al papa y desobedecerlo. San Pablo lo dice en la Carta a los Corintios: No tenemos ninguna autoridad contra la Verdad. Toda nuestra autoridad es para vuestra edificación en la fe y en la moral. Nosotros los Apóstoles no tenemos ninguna autoridad para vuestra destrucción, es decir, para destruir o disminuir vuestra fe o vuestra moral.
Por lo tanto tenemos el deber de resistir. Sin por lo mismo decir que todo está acabado, la autoridad de la Iglesia, todo ha desaparecido, pues esto es también grave, incluso al nivel de la fe.
Pues así estamos: nosotros debemos escuchar, meditar todo lo que Mons. Lefebvre nos ha dicho durante 30 años, es luminoso, claro, y ha salvado todo lo que podía ser salvado. Desgraciadamente Mons. Lefebvre no encontró un responsable administrativo con suficiente convicción para continuar su combate. Cuando los equilibristas empezaron a dudar, a tener miedo, y es la locura, la locura completa. Nos hemos visto obligados a separarnos de cierta manera para permanecer católicos. Ahora se acabó. Incluso Mons. Fellay lo reconoció, la situación es peor cada día y con Francisco todavía peor.

Por lo tanto, permanezcamos fieles al legado de Mons. Lefebvre. Y conservemos la esperanza. Ahora vivimos un castigo, el pastor ha sido golpeado y el rebaño dispersado. Están en la confusión, en la duda. Nosotros no tenemos duda, tenemos la certeza de la fe, la esperanza, y la caridad. Sabemos que sólo aquél que se encuentre fiel a la doctrina de la fe y a la moral será salvado. Nosotros tenemos la intención de conservarnos fieles, a Nuestro Señor, a los Apóstoles, fieles a 250 papas, fieles a la Iglesia de siempre. Hay que mantener el rumbo. Es la gracia que pedimos a la Santísima Virgen.

domingo, 24 de mayo de 2015

¡FELIZ Y SANTA FIESTA DE PENTECOSTÉS!


¿Qué hemos de hacer en la fiesta de Pentecostés? - En la fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; 3ª, acercarnos dignamente a los santos Sacramentos; 4°, dar gracias a nuestro divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según sus promesas, rematando así todos los misterios y la gran obra del establecimiento de la Iglesia (Catecismo de San Pío X).


viernes, 22 de mayo de 2015

CARTA A NUESTROS COFRADES SACERDOTES

Carta de enlace entre los miembros de la FSSPX 

(n° 5 – primavera de 2015)

En abril de 2013, Mons. Fellay afirmó que la Fraternidad no había cambiado salvo “cambios superficiales”: “ahora tenemos sacerdotes de edad avanzada”, “tenemos más casas en más países”, en breve, un “desarrollo normal […] “teníamos 4 obispos y ahora solamente tenemos 3. Esto es un cambio, pero nada grave ni esencial[1]
A finales de enero de 2014, el P. de Cacqueray deseaba “que la ruptura” entre Mons. Fellay y los signatarios de la “Carta a los fieles” “se resuelva” y confiaba antes de dejar el Distrito:
 “«Yo espero de todo corazón, que dado que yo creo que ya no es de actualidad para la Fraternidad intentar lo que sea con un Papa, del cual acabo de hablar un poco,  espero que algunos de estos sacerdotes y fieles considerarán, reconocerán que después de momentos difíciles, la Fraternidad sigue fiel a la línea que es la suya y reconociéndolo, por nuestra parte nosotros tendremos la compresión, la benignidad para reaceptarlos sin decir nada, entre nosotros, a los sacerdotes que partieron, entre ellos, por supuesto, yo los conozco, son compañeros de armas, sacerdotes cuyos valores no han desmerecido en su apostolado durante todos estos años y que es triste haberlos visto partir, y yo espero, yo espero,  que si todo no fue más que un equívoco, entre la fraternidad y ellos, que este equívoco sea verdaderamente resuelto, es lo que espero de todo corazón”[2].
Frente a estos testimonios, estaríamos tentados de concluir que la afirmación de 2012 por parte de los 3 obispos en su carta al Consejo general reconociendo “en la Fraternidad los síntomas [de una] disminución en la confesión de la Fe” era falsamente alarmista…
¿Todo va muy bien?
Sin embargo, el 23 de septiembre de 2014, luego del encuentro entre el cardenal Muller y Mons. Fellay, el Vaticano publicó un comunicado dicendo:
« Se ha acordado proceder gradualmente y dentro de un tiempo razonable para superar las dificultades y alcanzar la deseada reconciliación plena."
Las entrevistas continuaron entonces en un "marco amplio y menos formal que el de los precedentes intercambios[3]", mientras que en palabras de Mons. Fellay: “las discusiones manifestaron un desacuerdo profundo sobre casi todos los puntos abordados[4]”. En su 5ª conferencia en Flavigny, el P. Pfluger declaró explícitamente que dado el fracaso doctrinal con Roma “hay que intensificar el contacto in membris (fieles, parroquias y clero conservador)”.
En 2007, el P. de la Motte reunió a sus vicarios (entre ellos el P. Salenave) para comunicarles una noticia que él estimaba muy buena pero confidencial… Menzingen había dado su acuerdo para hacer de Gavrus un priorato piloto en estrecho contacto con la diócesis y su obispo. El cambio del prior puso fin a la experiencia, pero ahora estas visitas se multiplican por pedido de Menzingen: Angers, Montpellier, Châteauroux, debían ser visitadas por el obispo.
En 2015, dos peligrosos apóstoles de la libertad religiosa, el cardenal Brandmüller y Mons. Schneider visitaron los seminarios de Zaiztkofen, Flavigny y Winona y enseñaron allí. El primero compara “la Fraternidad San Pio X y los viejos católicos que han rechazado la enseñanza del Vaticano I sobre la infabilidad y tienen en común el rechazo de los desarrollos legítimos de la doctrina y de la vida de la Iglesia[5]. Para el segundo, “el mejor alumno de Benedicto XVI” según L’Homme Nouveau, “el ecumenismo es necesario para estar en contacto con nuestros hermanos separados, para amarlos. Frente al desafío planteado por el nuevo paganismo, nosotros podemos y debemos colaborar con los no-católicos serios para defender la verdad divina revelada y la ley natural creada por Dios[6]”.
 “Yo escucho decir: “Usted exagera, hay cada vez más y más buenos obispos que oran, que tienen la fe, que son edificantes…” Serán santos, siendo que admiten la falsa libertad religiosa y por lo tanto el Estado laico, el falso ecumenismo y por lo tanto la admisión de varias vías de salvación, la reforma litúrgica y por lo tanto la negación práctica del sacrificio de la Misa, […] ellos contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción” […] Esta nueva religión no es la religión católica[7]”.
La integración será nuestra desintegración…
Las declaraciones del P. Jorna: “La integración sería nuestra desintegración […] en la Iglesia, es la verdad que libera, no la diplomacia[8]eran una evidencia para la mayoría de los miembros de la Fraternidad en 2001. Hoy en día, gracias a la acción subversiva de la cabeza, la tendencia se ha invertido. Nadie ignora que la subversión viene más frecuentemente de una élite infiel que de una base rebelde.
¿Cuántos cofrades han leído el libro del P. Lelong titulado “Por la necesaria reconciliación”? Allí nos enteramos que desde el año 1992 (P. Aulagnier) y sobretodo desde 1997 (P. Lorans), la cabeza de la FSSPX trabaja para la adhesión a Roma. Muy rápidamente el combate ha cedido el lugar al deseo de reconocimiento. Si bien tenemos algunas palabras a la derecha, la cabeza actúa más frecuentemente a la izquierda. Y esta actuar no queda sin consecuencia:
 “Por lo tanto es evidentemente natural e históricamente cierto que, cuando ustedes negocian con Roma y los obispos y reclaman ciertas concesiones, ustedes están en la obligación de callarse, de ablandar o de hacer desaparecer su oposición a la reforma litúrgica, a la declaración Dignitatis humanæ y al concilio, bajo pena de encontrarse en una situación sicológica insostenible. Esta es la única y verdadera causa de su evolución doctrinal: el peso moral de sus interlocutores y su propio deseo de lograr resultados tangibles en las difíciles negociaciones donde ustedes están en una posición minoritaria. Tal situación los obliga a hacer concesiones, por lo menos verbales. […] llegando a este punto de su evolución, ustedes estiman posible y necesario atemperar ciertas oposiciones con el fin de obtener resultados más importantes. […] las negociaciones y los acuerdos con Roma y con los obispos diocesanos deben terminar necesariamente, tarde o temprano, en el abandono de las posiciones sostenidas desde siempre por la Tradición[9]
Pocos de entre nosotros tuvieron el tiempo de leer la entrevista del Primer Asistente a una revista de la Fraternidad. El texto, traducido por France Fidèle fue publicado por La Porte Latine, pero no permaneció allí más que 24 horas… Allí leemos:
 “En Tokio, tuve que decir la misa dominical sin zapatos, y en las islas Fidji, fui recibido con “Cava”, bebida tradicional infecta que además te destruye el hígado. Estamos tentados de estigmatizar de “modernista”, “liberal”, “masónico” todo lo que no es conforme a la rutina de los siglos 19 y 20. Una tradición así de erróneamente concebida, no es atrayente, no puede convencer, tampoco podemos edificar la Iglesia según la imagen que tenemos de los años 50 o según los argumentos puestos en valor en los años 70. […]No a las teorías de conspiración, no al apocalipsis, sino que esperanza contra toda esperanza. Esto es lo católico[10].
Como todos los liberales y los conciliares, el P. Pfluger ya no comprende la importancia crucial de la doctrina. Y expresa oficialmente su desdén implícito por los grandes documentos antiliberales, antimasónicos y antimodernistas desde 1831 (Mirari vos) hasta 1950 (Humani Generis), sin provocar una reacción eficaz. El P. Pfluger parece ignorar que predicar a Cristo crucificado “de manera convincente” es “escándalo para los judíos y locura para los paganos”. Además, negando el complot mundialista contra Dios, menosprecia la enseñanza de la Iglesia sobre la lucha de las dos ciudades y niega una realidad constatada incluso por los no creyentes –lo que no hace la fe atrayente… Finalmente, al oponer esperanza y apocalipsis, manifiesta una ineptitud radical para toda política prudente, pues la Revelación nos dice: “Y le fue dado a la bestia hacer la guerra a los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, todo pueblo, toda lengua y toda nación…”  (Apoc. 13, 7). El P. Pfluger huye de la cruz y no comprende que la esperanza cristiana no consiste a esperar una nueva cristiandad de nuestro mundo apóstata, sino a esperar, con gran deseo, el regreso glorioso del soberano juez.
¿Vanas reacciones?
En 2014, el P. Gaudray fue a ver a Mons. Fellay para exigirle explicaciones respecto al P. Pfluger. Una bella sonrisa y bellas palabras hicieron desvanecerse sus exigencias. El P. Gaudray se rehusó también a participar en la puesta en escena de Mons. Schneider en Flavigny. Mons. Fellay le hizo severos e injustos reproches. Nuestro pobre cofrade escribió entonces un artículo torturado llamado: “De la obediencia a los superiores falibles”… Para satisfacer su conciencia, escribirá a sus fieles: “La nueva religión instituida por el Vaticano II está fundada sobre los principios de la Revolución… La iglesia conciliar no cesa de proclamar su apego a los “valores” de la Revolución… Entre ellos y nosotros, la oposición es radical, las posiciones irreconciliables… Dios siempre será misericordioso respecto a los débiles pero rechaza a los que no quieren la luz.  Los sacerdotes que ya no rezan o que ya no estudian traicionarán necesariamente[11]”.
Muy bonito, pero insuficiente para proteger a los fieles y la Fraternidad. Se ataca al Vaticano II, pero no a su penetración en la Fraternidad. No se trata, como lo cree el P. Gaudray, de favorecer “la anarquía y el desprecio de la autoridad”. Hacer “penitencia para obtener de Dios buenos superiores”, “permanecer humilde”, es necesario, pero esto no dispensa del deber sacerdotal de nombrar al lobo, incluso cuando él se llama Fellay, Pfluger, Simoulin…El P. Laguérie, durante la sesión en Flavigny (febrero de 2015), ha dicho al P. Bouchacourt, delante de los priores, que Mons. Fellay era deshonesto. ¿Por qué no decirlo públicamente?
De la reacción interna…
En Flavigny vimos el P. Troadec narrando la visita de Mons. Schneider, interrumpido por los priores descontentos. Vimos palidecer al P. Bouchacourt constatando que él no puede controlar su Distrito. Algunos pensaron haber ganado una batalla con esto… ¡Ilusión! Esta guerra ya está perdida. El P. de Cacqueray le confió al P. Rioult, durante la peregrinación de Pentecostés de 2012, que “Mons. Fellay [estaba] dispuesto a pasar sobre más de un cadáver”. El P. de Cacqueray, que resistía a la Casa General, señaló en 2013 “que el libro escrito por el P. Pivert no fue prohibido para su difusión por la Casa general. Es un rumor sin fundamento [---]. La realidad es que nuestros superiores no me pidieron retirar este libro de su difusión[12]”.  Hoy en día, esta sutilidad hace sonreír y muestra los límites de esta resistencia. 
El P. Rousseau, en octubre de 2013, reaccionó contra las “canonizaciones” de Juan XXIII y Juan Pablo II escribiendo: “Non possumus, no podemos. […] Este papa de Asís va, después de una falsa beatificación, a ser puesto sobre los altares. Digámoslo claramente: estos altares no son católicos y no podemos reconocernos en este simulacro de ceremonia. Es una caricatura. Hoy, él ya no es prior… Para el P. Pfluger, su mutación se debió a « faltas graves[13]»… El P. Delagneau prohibió al P. Deren citar a Mons. Lefebvre en un sermón para no desmarcarse de la predicación de los sacerdotes del priorato… El P. Beauvais recibió una carta injuriosa de Mons. Fellay acusándolo de ser indigno de todo puesto de responsabilidad, lo que justificaría su partida de San Nicolás.
Los liberales dirigen la Fraternidad y persiguen a los que se oponen a su voluntad. Las sanciones y las mutaciones operarán la inevitable depuración en curso. Queridos cofrades, releamos las conferencias del P. Pfluger a los Hermanos en Flavigny en enero de 2014. En la 7° podemos leer: “Todas estas salidas son una purificación para la Fraternidad y deben ser vistas como una gracia…”. Perdamos la ilusión, el golpe maestro de Satanás se renueva: la destrucción del cuerpo social por la obediencia. Y “desgracia a aquél que no consiente. Gana el derecho a ser pisoteado, calumniado, privado de todo lo que le permitiría vivir[14]”.
¡A la supervivencia exterior!
La carta de un prior dirigida a los tres obispos, a los dos asistentes, al P. de Cacqueray, a los tres miembros del tribunal del P. Pinaud, resume muy bien el estado de nuestra Fraternidad:
« En San Nicolás de Chardonnet el pasado viernes 8 de noviembre [2013], el P. Nely nos dijo que era necesario restaurar la unidad. Efectivamente hay trabajo que hacer sobre este punto, y es una verdadera resurrección de la que habría que hablar, pues se trata desgraciadamente de la unidad doctrinal y del lazo de caridad, y tanto en un caso como en el otro podemos constatar su desaparición. Cómo podríamos tener unidad doctrinal cuando vemos subsistir en la cúpula una división entre dos principios contradictorios […] Esta declaración no está muerta pues no fue retirada más que por motivos extrínsecos, porque nos dividió. Solo el texto fue retirado, no el pensamiento que la subyace y que todavía vive, pensamiento que ha sido expresado en otros textos que no han sido retirados. Es este pensamiento que nos divide y continuará dividiéndonos hasta que no volvamos atrás. Es además la causa profunda de la actitud del Padre Rioult, del proceso del Padre Pinaud, de la salida de muchos cofrades celosos aunque tal vez excesivos algunas veces. ¿Cuántos de entre nosotros se perderán y de cuántos sacerdotes deberá usted dar cuentas a Dios? […] En cuanto al lazo de la caridad, constato que ya no existe. Hemos entrado en una lógica de guerra, y de guerra civil. […]Fraternidad sin caridad fraternal ni unidad doctrinal… pronto seremos como un cuerpo sin alma. […] Tal unidad no puede durar mucho”.
En efecto, tal prior abre sistemáticamente el correo de tal religiosa para verificar lo que escribe… Tal hermano vigila a los sacerdotes de su priorato para advertir a la Casa general de todo comportamiento « desviado » de la línea oficial… Un director de escuela despide a una institutriz por sus faldas demasiado largas [es decir, modestas], pues molesta a sus colaboradoras que usan faldas simplemente inmodestas… Etc.
Conclusión
Un canonista de la FSSPX confesaba recientemente: “El nuevo código no está allí simplemente para arreglar los problemas de los sacerdotes, sino también para crear puentes con la Iglesia oficial”. La Fraternidad ya está regida por el nuevo código y por las congregaciones romanas. Los principales superiores de la Fraternidad ya están incorporados en su cabeza incluso antes de firmar. La FSSPX está mortalmente herida y nosotros no podemos hacer nada al respecto. Y ¿cuántos cofrades se están destruyendo interiormente porque se niegan a ver esta realidad que les hace sufrir?
Solo un obispo, Mons. Williamson, y un solo miembro del Capítulo, el P. Faure, denunciaron la subversión en curso. Ningún superior mayor ha actuado pública y eficazmente contra la corrupción de nuestros jefes. El P. de Caqueray se decía dispuesto a actuar pero esperaba un obispo. Pretexto fútil para no hacer nada pues él mismo dijo: “Mons. De Galarreta está demasiado apegado a su confort para hacer algo” y él sabía que si Mons. Tissier veía intelectualmente claro, estaba paralizado: su fin era, escribió a un cofrade, “ayudar a Mons. Fellay a reencontrar su honor”.
Si seguimos sin hacer nada, nuestros ojos no pararán de llorar por no haber tenido el valor de gritar el lobo. Pues Mons. Fellay no es un sacerdote débil que se equivoca, sino un lobo feroz que nos engaña. Relean su carta a Benedicto XVI (17 de junio de 2012) y piensen bien el sentido de las palabras de esta odiosa frase: “Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará”. Demasiados de entre nosotros esperan un acuerdo futuro para reaccionar, mientras que Mons. Fellay ya nos traicionó pues ha pactado con el enemigo.
Ciertamente que no tenemos un deber estricto de dejar la Fraternidad, pero tenemos el deber de “oponernos públicamente a los errores y a los fautores de errores, sean quienes sean[15], incluso y sobre todo si ellos están entre nosotros. ¿Cuántos lo hacen? Nuestro próximo cambio, que será una puesta en el clóset, ¿será un motivo claro y suficiente para reaccionar? ¿Continuaremos obedeciendo a un jefe subversivo que abusa de su poder para llegar a fines que nosotros reprobamos[16]?
Monseñor Lefebvre, que tenía respeto a la autoridad, estaba sorprendido que los monjes de Barroux “no tomen el partido de irse o de fundar otro monasterio, o de pedir a Dom Gérard su dimisión… No, nada, obedecen[17]”. Monseñor Lefebvre, que tenía respeto de la autoridad, quiso visitar los oficiales superiores encarcelados en la prisión de Tulle por el golpe de estado de Argelia. Uno de “estos héroes del cual yo veía su prisión desde el obispado[18] narra este hecho: “El director de la prisión sabía que nosotros [el Cte. Camelin y el Teniente de buque Guillaume] éramos cabecillas e ignoraba hasta dónde podíamos llegar. Un día, durante una convocatoria, él me dijo: “Ustedes, oficiales, deberían poner el ejemplo de la disciplina en prisión”. ¡En prisión, dar ejemplo de servidumbre es el colmo![19]
Imitemos la conducta del P. Altamira en Colombia. Siguió en su lugar como prior para instruir a sus fieles de la traición en curso, el día de su cambio/depuración (pues Mons. Fellay no nos dirá jamás en la cara las razones por las cuales se deshace de nosotros), él pudo decir un non possumus y partir con la mayoría de los fieles para reconstruir. Nosotros no podemos abandonar a los fieles pero tampoco podemos dejar a nuestros superiores hablar y actuar en nuestro nombre contra la verdad. Los cofrades que deseen coordinar sus fuerzas pueden tomar contacto con Mons. Jean Michel Faure: cjmfaure@gmail.com, felizmente consagrado el 19 de marzo de 2015 por Monseñor Williamson en la Santa Cruz.
No huyamos el combate por temor de compartir la soledad de Cristo en su agonía:
« El miedo de ser ridiculizados, de ser molestados en la acción apostólica, de ser condenados a la inseguridad material. En todas partes el miedo de la relegación sociológica. Demasiado raros son aquellos que, a causa del Señor y de su Nombre, se burlan del aislamiento de hoy en día y de la incertidumbre del mañana”. (P. Calmel, Itinéraires n° 148).
La Redacción




[1] The Angelus, el 20 abril 2013 – DICI del 07/06/13.
[2] 12 agosto de 2014, documento audio en La Porte Latine.
[3] DICI, n° 302 del 10 octubre 2014.
[4] Mons. Fellay, Cor unum de marzo 2012.
[5] Walter Brandmüller, Le chiavi di Benedetto XVI per interpretare il Vaticano II, Sienne, Cantagalli, 2012.
[6] Mons. Athanasius Schneider, Entrevista del 30 mayo 2014 con la Latin Mass Society, publicada por la Porte Latine.
[7] Mons. Lefebvre, Prologo del Itinerario espiritual, Edition Tradiffusion, Bulle, 1991.
[8] Declaraciones del P.  de Jorna regogidas por “Il Bolletino delle parrochie dell’isola” el 15 mayo de 2001, DICI n°9, p. 12-15.
[9] P. Celier, « L’Eglise déchirée, Appel aux catholiques Ecclesia Dei », Ediciones Gricha, 1994, p. 81 à 86.
[11] P. Gaudray, Le Carillon du Nord, n°170, Febrero de 2015.
[12] B.O. de la Fraternidad San Pio– Julio de 2013 – N° 251.
[13] Su crimen fue tanto más intolerable que él anexó a su texto el dibujo que mandó hacer Mons. Lefebvre en 1986 donde Nuestro Señor manda a Juan Pablo II al infierno… El P. Pfluger, respondiendo a un hermano molesto por esas “canonizaciones”: “No escandalizarse. Es otro concepto de la santidad respecto al que nosotros concebimos. Pero siempre ha sido así en la Iglesia, cada papa ha beatificado a su predecesor” (Flavigny, enero de 2014)
[14] Mons. Lefebvre, El golpe maestro de Satanás, 13-10-1974.
[15] Declaración doctrinal de los tres obispos, 27 junio 2013.
[16] « A fuerza de no vivir como se piensa, se termina por pensar como se vive… »
[17] Conferencia en Ecône del 8 octubre 1988.
[18] Marcel Lefebvre, Clovis, 2002, p. 286.
[19] Memorias de Pierre Guillaume, Plon, 2006, p. 321.

COMENTARIO ELEISON Número CDX (410).- 23 de mayo de 2015


Papas Conciliares – I


El mundo siempre ha conocido malos Papas, pero nunca
como en el mundo de hoy en día, más corrupto que nunca.

Siempre que se propone el reclamo de que los Papas Conciliares pueden tener, al menos parcialmente, buena fe, hay usualmente Católicos que protestan. Dirán que los Papas son hombres de Iglesia inteligentes y educados de manera que es imposible que no se den completa cuenta de lo que están haciendo. La teoría “mentevacantista” según la cual estos Papas tienen mente vacante, parcialmente ignorante de las consecuencias de sus propias acciones es, para estos críticos, absurda. Se puede comprender la protesta, pero sea leído un amigo que comprende al “mentevacantismo” tal como necesita ser comprendido:—

“La idea que Papas pueden estar equivocados de buena fe porque mantienen que ciertos errores no se oponen a la Fe, se toma poco en serio porque la gente tiene un concepto del papado demasiado separado del mundo, cuando que la historia total de los Papas es una historia de hombres de su tiempo estando expuestos a compartir todos los buenos y malos hábitos y los vicios de su tiempo. La diferencia yace en el poder del error, el cual nunca ha sido tan potente como lo es hoy en día, la humanidad nunca habiendo sido, como no se debe olvidar, tan degenerada como lo es hoy en día.

“Pues ciertamente el liberalismo está ahora por todos lados y es abrumador, no ya más un mero pensamiento o manera de pensar sino una propia manera de ser que penetra a cada hombre vivo, sea él un liberal absoluto en sí mismo o un agente del liberalismo y de su subversión o meramente una de sus herramientas. Tal es el caso de los Papas Conciliares. Creyendo que se acercan al mundo para curarlo, no se dan cuenta que es el mundo el que se acerca a ellos, para infectarlos y controlarlos.

“En una tal situación como ésta se puede ciertamente hablar de Papas liberales pero no de Papas no católicos, en cuanto a que está faltando el requisito primero para ta l condenación, a saber, la voluntad personal por parte de ellos de ser liberales y no Católicos. Uno no puede hacer otra cosa más que reconocer que en estos Papas hay una voluntad personal de ser Católicos y no liberales anti-Católicos, dado que para ellos no hay contradicción entre los dos, muy por el contrario. Según el teólogo y pensador de ellos, Joseph Ratzinger, el liberalismo es uno de los buenos derivados del Catolicismo, necesitando solamente ser limpiado de ciertas distorsiones ajenas importadas adentro de él. Y, entonces, en cuanto a la destrucción de la Iglesia, resulta lógico que los Papas, creyendo en un tal Catolicismo comprometido, no pueden evitar que una de las consecuencias de sus acciones sea esta destrucción.

“En lo que concierne a Monseñor Lefebvre, dado que él creció en una Iglesia bien diferente de la Iglesia de hoy, yo puedo sólo concluir que para él era imposible para un Católico actuar como un instrumento de la subversión sin darse cuenta de lo que estaba haciendo. Mucho menos podía un Papa no darse cuenta. Leyendo entre líneas ciertos escritos de Monseñor, yo sí creo que mientras que su visión del mundo ciertamente incluía el proceso de degeneración llegando hasta el fin del mundo, no incluía que ese proceso involucrara de alguna manera clara a la Iglesia también”.

Ya puedo imaginar cómo unos lectores rechazaran este tipo de análisis: “Oh, Excelencia, por favor pare de defender a los Papas Conciliares. Es blanco o negro. Si ellos son negros, seré un feliz sedevacantista. Si son blancos, seré un feliz liberal. ¡Los grises suyos no hacen más que confundirme!”

Queridos lectores, negro es negro, blanco es blanco, pero raramente en la vida real encontramos blanco puro y nunca negro puro (lo peor que sea tiene sin embargo la bondad de ser). Si ustedes quieren comprender esta excusa (relativa) de los Papas Conciliares, la clave reside en asir que nunca ha sido el mundo tan profundamente malo como lo es hoy en día. A partir de esta degeneración sin precedente es obvio que los Papas Conciliares son en este respecto más excusables por extraviarse en la Fe que cualquiera de sus predecesores.

Kyrie eleison.

jueves, 21 de mayo de 2015

AMÉRICA OUT OF NOVORUSSIA! - INTERESANTE VIDEO

En relación con las dos últimas entradas, ponemos este video de una canción de protesta en contra de la influencia estadounidense en Ucrania y Novorrusia (territorios de Donetsk y Lugansk, recientemente escindidos de Ucrania). 

Cita notable: "The combination cross and sword can't break!": "la unión de la cruz y la espada no se puede romper!" El rechazo de esta gran verdad está en el origen del derrumbe de la Iglesia y del mundo.

La presencia de una imagen distintiva del autor del video, con la curiosa mezcla de la hoz y el martillo, la estrella roja y la cinta de la Orden de San Jorge; da cuenta de que Rusia vive actualmente un proceso de transición.

El video está subtitulado en inglés. Si los subtítulos no aparecen, se debe activar la función en el ícono que se encuentra a la izquierda del que tiene forma de engranaje, en la parte inferior del video. 





RUSIA - OCCIDENTE: DOS ELOCUENTES FOTOS MÁS

Hacia la "Santa Rusia"

Hacia el Infierno

RUSIA Y OCCIDENTE EN DOS FOTOS



martes, 19 de mayo de 2015

ARSENIUS: VISITAS DE RECICLAJE

Prelados "conservadores" que hacen las visitas de evaluación a la FSSPX.
El Card. Mayer[i] visitó a Dom Gérard y a Barroux y ambos fueron reciclados…
El P. Fernando Guimarães[ii] visitó a los padres de Campos y estos fueron reciclados…
Un Padre de Campos visitó al P. Muñoz, y él y la comunidad del Oasis se reciclaron…
Otras visitas que no conozco, pero que ciertamente sucedieron, están seguramente al inicio del reciclaje de otras comunidades otrora de la Tradición y que ahora son ralliés.
Es sabido, por otro lado, que Mons. Schneider hace visitas a la FSSPX. Ésta ya ha dado algunos pasos en dirección a un futuro reciclaje, aunque el Prefecto de Ecclesia Dei afirmó que Mons. Fellay está teniendo que preparar a los miembros de la Fraternidad que aún no están listos para el proceso de reciclaje, es decir, es preciso cocinar bastante el gallo: un poco de paciencia… y por fin, el león de papel caerá en las fauces del lobo, que no es de papel…
Si hay alguien engañado y con argumentos infundados no son, por cierto, los de la Resistencia, son los que sueñan no cambiar nada (incluso con atacar a los fautores de errores, o ¿no solamente los errores callando a sus fautores?), haciendo una regularización de su situación con todas las garantías posibles (?!). Los hechos pasados lo prueban. Las visitas en el presente, son por otro lado el preludio de un triste futuro.
Quien pueda, que se sujete fuertemente (o que salte al bote salvavidas), pues la barca está por ser sacudida por la tempestad.



[i] Cardenal Paul Augustin Mayer OSB, miembro de la Comisión preparatoria del Vaticano II, presidente de la Comisión Ecclesia Dei de 1988 a 1991. Fue recibido por Dom Gérard el 20-21 de junio de 1988 donde el Cardenal hizo la propuesta para la “regularización”. (NDT)
[ii] Oficial de la Congregación para el Clero. (NDT)

DOMINICOS DE AVRILLÉ: ¿PERO DE DÓNDE PROVIENE ESTA EVOLUCIÓN DOCTRINAL?

Este texto, escrito hace algunos años por un sacerdote de la Fraternidad San Pio X, fue dirigido a aquellos de sus cofrades que han dejado la FSSPX para recibir un estatus canónico oficial de la iglesia conciliar. El trata de encontrar la razón que explicaría su evolución doctrinal.
Existe una distorsión importante entre las declaraciones más claras, las más constantes y las más antiguas de Mons. Lefebvre sobre la reforma litúrgica, la libertad religiosa y el concilio Vaticano II, y las posiciones actualmente sostenidas por ustedes.
En tal situación, sólo tres hipótesis son posibles: sea que ustedes no conocieron las posiciones reales de Mons. Lefebvre y de la FSSPX y ustedes siguieron al prelado y su obra por ignorancia; sea que conociéndolas y no aprobándolas, ustedes hipócritamente dieron la apariencia de permanecer con Mons. Lefebvre y la FSSPX; o sea que la diferencia se explica por su evolución doctrinal sobre este problema, entre el período de antes de las consagraciones episcopales y después de éstas.
La hipótesis de la ignorancia me parece sicológicamente imposible, e incluso absurda. Es evidentemente imposible que ninguno de ustedes haya leído jamás ninguna obra de Mons. Lefebvre, no haya asistido a ninguna de sus predicaciones, no haya nunca escuchado hablar de sus posiciones más constantes y más oficiales. La ignorancia en esta materia debe rechazarse absolutamente.
La hipótesis de la hipocresía puede ser posible. Sin embargo, ella me parece muy poco probable dado el número de personas involucradas y su calidad moral.  Además, esta hipótesis representa una injuria tan grave, que solo una declaración explícita en este sentido de las personas involucradas, podría hacerme admitirla. Es por eso que descarto la hipocresía como causa explicativa de su evolución.
Por lo tanto, si ustedes conocen la posición de Mons. Lefebvre sobre la reforma litúrgica, la libertad religiosa y el concilio Vaticano II (se descarta la ignorancia); si ustedes no eran opositores clandestinos y mentirosos (se descarta la hipocresía); entonces la tercera hipótesis es la buena forzosamente; su cambio de posición se explica por una evolución doctrinal sobre este problema.
¿Pero de dónde proviene esta evolución doctrinal?
Aquí, dos hipótesis son posibles: sea que la causa es de orden puramente doctrinal, sea que ésta es de orden moral y sicológico.
La hipótesis de una evolución puramente intelectual parece apuntar más a un milagro que a la historia. Habría que imaginar un súbito cambio de los espíritus, una iluminación intelectual sobre la bondad de la reforma litúrgica, sobre la verdad de la declaración Dignitatis humanæ, sobre la oportunidad del concilio Vaticano II. Un historiador serio no puede más que recusar una hipótesis tan poco probable.
La única hipótesis válida es por lo tanto la de una causa moral y sicológica, es decir, que se origina por circunstancias exteriores. Por lo tanto, solo una causa es posible: son sus negociaciones con Roma y con los obispos diocesanos.
En efecto, todos sus interlocutores romanos y diocesanos están a favor de la reforma litúrgica, de la declaración Dignitatis humanæ y del concilio Vaticano II. Por lo tanto es evidentemente natural e históricamente cierto que, cuando ustedes negocian con Roma y los obispos y reclaman ciertas concesiones, ustedes están en la obligación de callarse, de ablandar o de hacer desaparecer su oposición a la reforma litúrgica, a la declaración Dignitatis humanæ y al concilio, bajo pena de encontrarse en una situación sicológica insostenible. Esta es la única y verdadera causa de su evolución doctrinal: el peso moral de sus interlocutores y su propio deseo de lograr resultados tangibles en las difíciles negociaciones donde ustedes están en una posición minoritaria. Tal situación los obliga a hacer concesiones, por lo menos verbales.
Yo no afirmo que ustedes hagan estas concesiones por cobardía. Simplemente que, llegando a este punto de su evolución, ustedes estiman posible y necesario atemperar ciertas oposiciones con el fin de obtener resultados más importantes. Pero, considerando objetivamente su actitud actual, estoy obligado a notar una retirada sobre los puntos que siempre han sido considerados como vitales en el combate tradicionalista.
La conclusión es por lo tanto extremadamente clara: a pesar de su buena voluntad y su deseo inicial de permanecer fieles a la Tradición, les ha sido imposible mantener firmemente su oposición a la reforma litúrgica, a la libertad religiosa y al concilio, y al mismo tiempo continuar las negociaciones con interlocutores que mantienen firmemente su apoyo a esta reforma litúrgica, a esta libertad religiosa y a este concilio.
En el estado actual de las cosas, las negociaciones y los acuerdos con Roma y con los obispos diocesanos deben terminar necesariamente, tarde o temprano, en el abandono de las posiciones sostenidas desde siempre por la Tradición y notablemente por Mons. Lefebvre.
Dicho de otro modo, la Roma actual no tiene más que una finalidad: llevar a todos los que negocian con ella hacia los errores del concilio y hacia la reforma litúrgica. He aquí la cruda verdad: Roma no apoya realmente a la Tradición, es por eso que ella no ha mantenido sus promesas, es por eso que ella sinceramente no quiere que las negociaciones tengan éxito.
***
El autor del texto precedente ha evolucionado también, como lo muestra esta declaración de diciembre de 2014 en una revista de gran difusión:
Nosotros deseamos con todo nuestro corazón, lo más rápido posible, una “reconciliación” que sea buena para unos y para otros, y en general para toda la Iglesia. Las dificultades son objetivas, ellas no dependen de los individuos, pero podemos pedir siempre que el Señor “reúna a todos en la unidad”. Es lo que pedimos todos los días con fervor.
La Roma conciliar no se ha convertido. El peligro sigue siendo el mismo.