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jueves, 21 de junio de 2018

ENTREVISTA ACUERDISTA DEL P. PFLUGER


P. Niklaus Pfluger, Primer Asistente General de la FSSPX



Entrevista con el Padre Niklaus Pfluger sobre el próximo Capítulo General de la FSSPX



Fuente: FSSPX.NEWS (hemos seleccionado las preguntas y respuestas que nos parecen pertinentes, y hemos subrayado ciertas palabras y agregado comentarios en rojo)


JUNIO 19, 2018


CFN: Volviendo al tema del próximo Capítulo General, ¿podría explicarnos el origen de las reglas que regulan el gobierno de la FSSPX? ¿Fueron escritas por Monseñor Lefebvre? ¿Han tenido modificaciones importantes desde la muerte de Monseñor?

Padre Pfluger: Monseñor Lefebvre escribió las reglas para la Fraternidad en una época muy particular. Tenía la experiencia de sus años como sacerdote misionero, obispo y Superior General de la congregación misionera más grande de ese entonces (los Padres del Espíritu Santo), además del apoyo de los seminaristas jóvenes que le pedían "hacer algo" contra la terrible crisis de la formación sacerdotal que tuvo lugar después del Concilio Vaticano Segundo. Las reglas expresan perfectamente el espíritu de la Iglesia; pero también contienen algunas características importantes de la personalidad de nuestro Fundador. Son un instrumento excelente para una verdadera reforma de la Iglesia de nuestros tiempos. Básicamente son una respuesta para superar la profunda crisis en la Iglesia, promoviendo un verdadero entendimiento del sacerdocio de Jesús, una fe viva y un espíritu misionero.
Desde luego, el espíritu y los aspectos esenciales de las reglas no han cambiado desde que fueron escritas por Monseñor Lefebvre. Los últimos tres Capítulos Generales modificaron solamente algunas cuestiones prácticas respecto a la administración y organización de la Fraternidad. [No. El capítulo del 2012 fue mucho más allá de “algunas cuestiones prácticas”, porque, dando un giro en 180°, reemplazó la norma que prohibía un acuerdo práctico con Roma (sin previo acuerdo doctrinal) por otra norma que lo permite. Ver acá] 

CFN: ¿El deseo de Monseñor Lefebvre era que el Superior General fuera el responsable de las relaciones con las autoridades romanas?

Padre Pfluger: Nuestros Estatutos estipulan claramente que el Superior y sus asistentes tienen que trabajar en aras del llamado reconocimiento papal. [Luego, Mons. Lefebvre después de mayo de 1988 violó los estatutos, el capítulo del 2006 violó los estatutos, y hasta más o menos el 2012, la Fraternidad violó constantemente sus propios estatutos] Éste es un proceso normal [cuando la Iglesia es dirigida por una Jerarquía normal, y no por una Jerarquía anormal de traidores, de revolucionarios liberales y de herejes modernistas, como sucede desde el fatídico Vaticano II] para cualquier instituto nuevo que empieza únicamente como una fundación canónica en una diócesis particular. Es un proceso normal para cualquier institución de la Iglesia. [Ahora resulta que lo normal es que la FSSPX sea regularizada por la Roma anormal. Como antes advertimos, la cúpula de la Fraternidad intenta imponer sus planes acuerdistas en nombre de la “santa obediencia”, de la legalidad y del respeto debido a los estatutos] El papel del Superior es guiar y gobernar al Instituto. Esa es la razón por la que Monseñor Lefebvre acudió a Roma para reunirse con los Papas Pablo VI y Juan Pablo II y sus Curias. Junto con la injusta condena de la Fraternidad surgió la indispensable necesidad de que nuestro Fundador mantuviera las relaciones con Roma para eliminar la condena. Aunque Monseñor designó con suficiente antelación su sucesor como Superior General (Padre Franz Schmidberger, quien desempeñó el cargo de 1983 a 1994), como fundador de la Fraternidad y Superior General en el momento en que se realizó la injusta acción, Monseñor permaneció íntimamente involucrado en las relaciones con Roma. Es comprensible que, para la Santa Sede, Monseñor Lefebvre fuera la persona con quien se debía hablar sobre el tema de la solución canónica. Él era el fundador, conocido en todo el mundo católico; hasta su muerte, él fue el encargado de las relaciones con Roma aunque ya no era el Superior General. Su deseo era que, después de su muerte, este cargo recayera en el Superior General, el Padre Schmidberger, y en sus sucesores.
Durante una reunión de sacerdotes que se llevó a cabo en Suiza en 1988, Monseñor Lefebvre nos explicó por qué no había elegido al Padre Schmidberger, el Superior General, para ser consagrado como obispo auxiliar de la Fraternidad: para facilitar el contacto y el proceso de regularización de la Fraternidad. Monseñor consideró, en ese entonces, que sería más fácil para Roma trabajar con el Superior General si éste no era uno de los nuevos obispos.
No es un caso excepcional o inusual para el superior de un Instituto en la Iglesia católica ser el responsable del proceso legal de reconocimiento de las autoridades de la Iglesia. Ni el pueblo, ni el Capítulo, ni la mayoría deberían encargarse de tratar con las autoridades romanas. Ese es el único deber de un Superior, porque la Iglesia católica no es una democracia. [Leer esta entrada, a modo de comentario acerca de la supuesta competencia exclusiva del Superior General en cuanto a las relaciones con Roma apóstata]

CFN: Algunos críticos de la Fraternidad, procedentes de la supuesta y autoproclamada "Resistencia", afirman que Monseñor Fellay ha admitido a las autoridades romanas que, si tuviera lugar un reconocimiento canónico, los Estatutos de la FSSPX cambiarían para que Roma tuviera el poder de nombrar al Superior General y a sus asistentes, y que ninguno de ellos pertenecería a la FSSPX. ¿Es cierto esto? [El entrevistador echa mano de una muy burda “falacia del hombre de paja” (recurso retórico consistente en deformar los argumentos del oponente a fin de poner a éste en una posición en la que pueda ser atacado con mayor facilidad). Nos consta que ningún Obispo de la Resistencia ha afirmado eso, y no tenemos conocimiento -estando bastante al tanto de loo que sucede en la Resistencia- de que alguno de los sacerdotes vinculados a nuestros cuatro Obispos hubiera hecho tal cosa]

Padre Pfluger: ¡Al contrario, en la Prelatura, la cual ha sido propuesta en varias ocasiones por Roma, el Prelado y futuros obispos deben pertenecer a la Fraternidad! No, esta afirmación es una mentira descarada, el tipo de difamación que suele ser difundida por personas externas a la Fraternidad pero listas para juzgar todo lo que sucede dentro de ella. Este tipo de afirmaciones, en vez de ser argumentos serios, carecen de todo tipo de fundamento. Estas personas sólo hablan en contra de la justicia y la verdad, y se oponen a cualquier forma de regularización canónica para nuestra Fraternidad, porque han perdido el espíritu de Monseñor Lefebvre. El espíritu de nuestro fundador es el "espíritu de Nuestro Señor Jesucristo, de la Iglesia y del Evangelio". De hecho, sus inquietudes y oposición visceral a cualquier forma de contacto con Roma o a una regularización canónica están basadas en el miedo debido a una falta de esperanza sobrenatural. [Léase: los acuerdistas son gente valiente y sobrenatural, mientras que los que se oponen al acuerdo traidor y suicida son cobardes y superficiales. De nuevo el “no moriréis” con que el demonio envalentonó a Adán y Eva y continúa engañando a legiones y legiones de ilusos hasta el fin de la historia.  ¿Esta cita es un ejemplo perfecto “miedo debido a una falta de esperanza sobrenatural”?: "Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar, en tanto que ella no regrese a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica (Mons. Lefebvre, "Itinerario Espiritual", 1990). Aunque para los acuerdistas inmunes al miedo, para los que no han “perdido el espíritu de Monseñor Lefebvre”, esas palabras no significan absolutamente nada]

CFN: ¿Se discutirán en este Capítulo General el estado de las relaciones con las autoridades romanas?

Padre Pfluger: Repito que, si intentamos ser fieles a nuestros Estatutos, debemos aceptar el rol particular del Superior General en el manejo de las relaciones y la regularización con la Santa Sede. El Capítulo General tiene también un papel específico, a saber, la elección del Concilio [sic] General y la revisión y análisis de la implementación de nuestros Estatutos en la vida de la Fraternidad.
Como preparación para el Capítulo, todos los miembros de la Fraternidad tuvieron la oportunidad de presentar por escrito, con fecha límite del 31 de diciembre del año pasado, sus críticas y preocupaciones. El Secretario General se encarga de hacer circular estas observaciones entre siete Comisiones distintas dentro del Capítulo para someterlas a revisión. Al inicio del Capítulo, los participantes revisan estas observaciones para determinar si realmente se trata de temas que deberían ser discutidos en el Capítulo (no todas las cuestiones personales o particulares son temas adecuados para el Capítulo). Posteriormente, las siete Comisiones encargadas de analizar las observaciones proponen los elementos a todo el Capítulo para ser estudiados.
Desde luego, el Superior General es motivado por un interés sincero para escuchar los distintos puntos de vista y opiniones de todos los participantes. [¿Seguro? Recordemos, entre otros hechos, que el Superior General expulsó a Mons. Williamson y a Mons. Faure, dos capitulares que le complicaban los planes acuerdistas]

miércoles, 20 de junio de 2018

VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N° 62


VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 62
16 de junio de 2018
Vox túrturis audita est in terra nostra”
(Cant. II, 12)

Consagraciones I
Al acercarse el trigésimo aniversario de las consagraciones de 1988, es necesario recordar las razones de esta decisión heroica de Mons. Lefebvre y Mons. Antonio de Castro Mayer.
Durante varios años, Mons. Lefebvre esperó un cambio de parte de las autoridades romanas. Él no sólo seguía atentamente lo que pasaba en Roma, también preparaba sacerdotes, religiosos y fieles para una eventual consagración.
En 1987 él anunció su decisión, y habría realizado estas consagraciones ese mismo año si no fuese por las propuestas conciliadoras de Roma en las que no confiaba mucho, pero aún así él aceptó hacer otro intento.
"Fui demasiado lejos", tuvo que constatar. No pudiendo cooperar con autoridades imbuidas de liberalismo, Mons. Lefebvre retiró su firma del protocolo de acuerdo que había firmado y tomó sobre sí la responsabilidad de las consagraciones de 1988. En esa misma ocasión, le advirtió a Dom Gérard Calvet sobre el peligro de hacer cualquier acuerdo con Roma mientras ésta estuviera ocupada por hombres que no profesan la integridad de la fe católica.
Mons. Gérard Calvet no siguió el consejo de Don Lefebvre, como tampoco lo hizo Campos, doce años más tarde.
Nuestro deber, y el deber de todo sacerdote que quiere permanecer católico, consiste en mantenerse distante de esta Iglesia conciliar hasta que las autoridades retornen a la doctrina católica de la que se alejaron desde el Concilio Vaticano II, y de las reformas inspiradas por este mismo Concilio, sobre todo la reforma litúrgica y la del Código de Derecho Canónico.
Para resumir todo este drama, no hay otra palabra sino liberalismo. Volveremos sobre ésto, si Dios quiere.
+ Tomás de Aquino OSB

martes, 19 de junio de 2018

EL ÚNICO PECADO QUE QUEDA

Francisco en su peregrinación al neo-Calvario de Auschwitz

“El único pecado que queda es el PECADO NAZI. 

Esa es la nueva religión, y Hitler es el Diablo. 

Los 6 Millones son el Redentor, lo que significa que el pueblo judío es Dios. 

Esa es la religión de hoy, y eso es fatal, absolutamente fatal. 

No tiene nada que ver con la fe católica, excepto en cuanto es una inteligente imitación de la fe católica porque se tiene Auschwitz en lugar del Gólgota, la cámara de gas en lugar de la Cruz. Eso es fatal.
Pero pregúntense: ¿Cuál es la verdadera religión de la gente de hoy? ¿Cuál es la verdadera religión del Estado hoy en día? ¿Puedo blasfemar contra Nuestro Señor Jesucristo? ¿A alguien le interesa? 

¡No hay problema! Blasfema todo lo que quieras.
¿Puedo blasfemar contra el Holocausto diciendo que no había cámaras de gas?
¡Horror! ¡Horror! ¡Horror! ¡Quémenlo en la hoguera! Es un hereje.
Allí se puede ver cuál es la verdadera religión del gobierno de hoy, de la política de hoy y de la gran masa de gente de hoy”.
Mons. Williamson

sábado, 16 de junio de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXX (570) - 16 de junio de 2018


¿Roma se Prepara?
¿Cómo puede alguien pretender que no hay combate por la Fe?
¿Qué otra cosa puede ser nuestra afligida situación presente?
En el contexto de la crisis que atraviesa la Iglesia católica desde hace medio siglo a partir del Vaticano II (1962–1965), dos recientes movimientos de las autoridades eclesiásticas en Roma pueden parecer sorprendentes, porque ambos movimientos parecen favorecer esa Tradición católica que el Papa Francisco da tantas indicaciones de querer arrancar de raíz de una vez por todas. ¿El Gran Lobo Malo realmente quiere ser gentil con la Caperucita Roja de la Fraternidad San Pío X, o estos otros dos movimientos astutos son para atraparla en su guarida conciliar? ¿Roma también se está preparando para el Capítulo General de la Fraternidad a mediados de julio?
El primero de los dos movimientos fue a mediados de febrero de este año, cuando la Comisión Ecclesia Dei, lanzada en Roma en 1988 para frenar la Tradición Católica porque amenazaba con acelerarse, concedió a la Fraternidad semi-Tradicional de San Pedro el uso de los ritos litúrgicos altamente Tradicionales de la Semana Santa. Estos son los ritos que se utilizaron durante siglos y siglos antes de la reforma de la liturgia del Cardenal Bugnini en la década de 1950, que allanó el camino para la Nueva Misa en la década de 1960. Como ritos para la Semana Santa, estos ancianos se están haciendo cada vez más populares entre los católicos que repudian la Nueva Misa, porque contienen tantos rasgos contrarios a esa liturgia modernista que Pablo VI impondría por engaño administrativo a la Iglesia Universal en 1969. ¿Roma por fin se aleja de la Nueva Misa?
Difícilmente. Como dice la famosa frase de Virgilio: “Sea lo que sea, no me fío de los griegos, ni siquiera cuando traen regalos”. Este regalo a la Tradición puede haber sido fácilmente diseñado por Roma para persuadir a todo tipo de Caperucitas Rojas, especialmente a los participantes en el Capítulo General de julio, de que el Gran Lobo Malvado no es tan malo después de todo. El Capítulo es importante para Roma – ese bastión de la Fe erigido por el Arzobispo debe ser desmantelado, porque la verdadera lucha por la fe de Monseñor Lefebvre fue un verdadero obstáculo en la marcha hacia adelante del Nuevo Orden Mundial, fuera de toda proporción con el tamaño de la Fraternidad. La lucha se ha debilitado gravemente desde su muerte, pero Roma tiene que temer que el Capítulo la reanime. Roma quiere a otro liberal como Superior General, aunque un candidato transigente bastará, ¡pero no un luchador por la Fe!
El otro movimiento sorprendente de Roma fue el 16 de mayo, cuando un conocido periodista del Vaticano, Andrea Tornielli, destacó un extracto de un libro recientemente publicado, escrito por un funcionario romano sobre el Papa Pablo VI (1963–1978). El extracto es un relato detallado de la conversación mantenida en septiembre de 1976 entre el Papa y Monseñor Lefebvre, dos meses después de la Misa celebrada por el Arzobispo ante una gran multitud en Lisle, Francia. Esta misa marcó el comienzo del movimiento tradicional, por lo que el Papa quiso frenar al Arzobispo. La conversación que duró poco más de media hora fue anotada por los romanos de la época, y fue descrita de manera algo diferente por el Arzobispo después, pero los romanos se guardaron el contenido para sí mismos durante los últimos 42 años. ¿Por qué publicarla ahora?
La respuesta debe estar en el “algo diferente”. El admirable sitio de Internet de América Latina, Non possumus, ha publicado uno al lado del otro los detalles publicados por los romanos y el propio relato del Arzobispo sobre la conversación. Los lectores de Non possumus pueden comprobar por sí mismos cómo los romanos han ocultado la ceguera de Pablo VI y su propia villanía. Excelente ejemplo: Pablo VI acusó al arzobispo de hacer jurar a sus seminaristas contra el Papa, lo que era absolutamente falso. El Arzobispo se declaró dispuesto a jurar s obre un crucifijo que el Papa le había acusado de tal juramento. Un portavoz romano negó oficialmente que se hubiera aun mencionado tal juramento.
De la misma manera, la versión de Roma pasa por alto el abismo entre el modernismo de Pablo VI y la Fe del Arzobispo, como si los Capitulares no tuvieran que preocuparse de que haya una gran brecha entre la Roma Conciliar y la Fraternidad – déjenlos elegir a otro liberal para su Superior, ¡aunque un candidato transigente bastará!
Kyrie eleison.

viernes, 15 de junio de 2018

LA FSSPX PUBLICA Y RETIRA NUEVO MENSAJE ACUERDISTA DE MONS. FELLAY




Ayer 14 de junio el sitio La Porte Latine publicó un mensaje de Mons. Fellay, el que, no obstante, fue suprimido el mismo día, con esta explicación (ver acá):  

Nota para los lectores de La Porte Latine:
El texto "Mensaje de Mons. Fellay" se publicará en unos días. Un problema técnico del sitio de la Casa General, un "fallo", adelantó, lamentablemente, su publicación.
Gracias por vuestra comprensión.
La Porte Latine, 14 de junio de 2018

El Sitio Medias-catholique.info, sin embargo, lo pudo copiar y publicar antes de ser borrado. De ahí lo toma Non Possumus.

Explicación del contexto: como él mismo expresa al inicio de su mensaje, Mons. Fellay participará, en Roma el día 23 de junio, en la jornada "Antiguo y nuevo modernismo: las raíces de la crisis en la Iglesia". Por cierto, este encuentro es organizado por liberales moderados que pretenden dar continuidad a la iniciativa de la Correctio Filialis, documento que fue suscrito por Mons. Fellay, pero que por fundarse, en parte, en documentos modernistas, no era lícito suscribir.

Ver acá un anuncio ese congreso. Es de notar que Mons. Fellay no aparece en la lista de participantes. Suponemos que los organizadores intentan mantener en reserva la presencia del Superior General de la FSSPX hasta última hora, a fin de que la participación de la máxima autoridad “lefebvrista” no tenga el efecto de disuadir a algunos de participar. Por lo mismo, el mensaje de Mons. Fellay debía ser publicado por la Porte Latine en algunos días más, y no ayer.

Dos observaciones:

1.- Participando en esa jornada, Mons. Fellay insiste en aliarse ilícitamente con liberales moderados en el combate contra los liberales extremos.

2.- Hacia el final de su carta (lo que hemos destacado con negrita), Mons. Fellay vuelve promover la idea de que Roma apóstata debe dejar que la FSSPX “haga el experimento de la Tradición”, planteamiento definitivamente desechado por Mons. Lefebvre desde mayo de 1988.

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La crisis en la Iglesia: ¿cuáles son sus raíces, cuáles son sus remedios?, por Mons Fellay - 14 de junio de 2018

Mensaje de Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X, para la jornada de estudio sobre "las raíces de la crisis en la Iglesia", Roma, 23 de junio de 2018. 

Esta jornada de estudio es muy útil, porque hoy es más que necesario remontarse a las raíces de la crisis en la Iglesia. El pasado mes de septiembre, con motivo de la publicación de la Correctio filialis que firmé, esperaba que "el debate sobre estas cuestiones tan capitales se intensifique, a fin de que la verdad se restablezca y el error sea condenado", es decir, me adhiero plenamente al objetivo que se han propuesto: "El rechazo de estos errores y el retorno, con la ayuda de Dios, a la verdad católica plena, creída y vivida, que es la condición necesaria para el renacimiento de la Iglesia". (23 de junio de 2018, Presentación de la Conferencia)

Correspondencia entre el Cardenal Ottaviani y Mons. Lefebvre

Su enfoque está en línea con un intercambio de correspondencia poco conocido entre el Cardenal Ottaviani y Mons. Lefebvre, que puede proporcionarnos valiosos esclarecimientos. Este intercambio tuvo lugar un año después del final del Concilio, en 1966.

En efecto, el 24 de julio de 1966, el Cardenal Alfredo Ottaviani, entonces Pro-Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envió una carta a los obispos en la que hacía una lista de 10 errores que se habían manifestado después del Concilio Vaticano II. Se pueden leer allí estas afirmaciones cuya actualidad, más de 50 años después, permanece intacta:

“Algunos casi no reconocen la verdad objetiva, absoluta, firme e inmutable, y someten todo a cierto relativismo, y esto conforme a esa razón entenebrecida según la cual la verdad sigue necesariamente el ritmo de la evolución de la conciencia y de la historia”. (n° 4)

“Tampoco son menores los errores en el ámbito de la teología moral. No pocos se atreven a rechazar la regla objetiva de la moralidad; otros no aceptan la ley natural, sino que afirman la legitimidad de la denominada moral de situación. Se propagan opiniones perniciosas acerca de la moralidad y la responsabilidad en materia sexual y matrimonial”. (n° 9)

El cuestionamiento de "la verdad objetiva y absoluta" y de "la regla objetiva de la moral", la promoción del "relativismo", la legitimación de "la moral de la situación", son las raíces de la crisis de la Iglesia. [Sin embargo, esas posturas no existen en abstracto, sino que son sostenidas por modernistas y liberales, a los que Mons. Fellay no menciona nunca en este mensaje. Tampoco dice nada de la conspiración e inflitración judeo-masónica en contra de la Iglesia. Con esas omisiones adopta ese lenguaje "políticamente correcto" de sus amigos liberales moderados, que no llega a incomodar demasiado a Roma apóstata y que, por lo mismo, mantiene abiertas las puertas para recibir la gran dádiva romana: la regularización canónica]

El 20 de diciembre de 1966, Mons. Marcel Lefebvre, entonces Superior General de los Padres del Espíritu Santo, respondió al Cardenal Ottaviani con una lista de dudas. Estas dubia no eran suyas, sino de las que veía introducirse en la enseñanza oficial, siguiendo al Concilio: "Se trata:

- de la transmisión de la jurisdicción de los obispos,

- de las dos fuentes de la Revelación,

- de la inspiración de las Sagradas Escrituras,

- de la necesidad de la gracia para la justificación,

- de la necesidad del bautismo católico,

- de la vida de la gracia entre herejes, cismáticos y paganos,

- de los fines del matrimonio,

- de la libertad religiosa,

- de los fines últimos, etc.

Sobre estos puntos fundamentales, la doctrina tradicional era clara y se enseñaba unánimemente en las universidades católicas. Sin embargo, numerosos textos del Concilio sobre estas verdades nos permiten ahora dudar de ellas”.

Respecto a esta claridad de la doctrina tradicional, enturbiada desde el Concilio, la admisión -24 años más tarde- del P. Peter Henrici S.J., en su artículo “la maduración del Concilio” (en Communio no. 92, Nov.-Dic. 1990, p. 85 y ss.), confirma lo bien fundada de la preocupación de Mons. Lefebvre. De hecho, el teólogo suizo no duda en ver en el Concilio "la confrontación de dos tradiciones diferentes de doctrina teológica, que no podían, en el fondo, comprenderse mutuamente”.

Consecuencias prácticas de las dudas y errores

Pero Mons. Lefebvre no se contentaba con afirmar y denunciar las nuevas dudas que habían surgido, añadiendo inmediatamente al Cardenal Ottaviani: "Las consecuencias fueron rápidamente extraídas y aplicadas en la vida de la Iglesia". Luego siguen, bajo la pluma de Mons. Lefebvre, las consecuencias prácticas y pastorales de estas dudas:

-Las dudas sobre la necesidad de la Iglesia y de los sacramentos llevan a la desaparición de las vocaciones sacerdotales.

-Las dudas sobre la necesidad y la naturaleza de la "conversión" de cada alma llevan a la desaparición de las vocaciones religiosas, a la ruina de la espiritualidad tradicional en los noviciados, a la inutilidad de las misiones.

-Las dudas sobre la legitimidad de la autoridad y la exigencia de obediencia provocadas por la exaltación de la dignidad humana, de la autonomía de conciencia, de la libertad, sacuden a todas las sociedades, empezando por la Iglesia, las sociedades religiosas, las diócesis, la sociedad civil, la familia. (…)

-Las dudas sobre la necesidad de la gracia para salvarse provocan la subestimación del bautismo ahora aplazado, el abandono del sacramento de la penitencia. (…)

-Las dudas sobre la necesidad de la Iglesia única fuente de salvación, sobre la Iglesia Católica única religión verdadera, derivadas de las declaraciones sobre el ecumenismo y la libertad religiosa, destruyen la autoridad del Magisterio de la Iglesia. En efecto, Roma ya no es la única y necesaria "Magistra Veritatis".

Propuesta de remedios concretos

Frente a estos males, Mons. Lefebvre propone respetuosamente remedios concretos al Santo Padre: "Que el Santo Padre (...) se digne, a través de documentos importantes, proclamar la verdad, perseguir el error, sin temor a las contradicciones, sin temor a los cismas, sin temor a poner en tela de juicio las disposiciones pastorales del Concilio".

Pide al Papa que apoye eficazmente a los obispos fieles: "Que se digne el Santo Padre:

- animar a los obispos a rectificar la fe y la moral individualmente, cada uno en su diócesis, según sea apropiado para cada buen pastor;
- apoyar a los obispos valientes, animarles a reformar sus seminarios, y restaurar allí los estudios según Santo Tomás;
- animar a los superiores generales a mantener en los noviciados y comunidades los principios fundamentales de toda ascesis cristiana, especialmente la obediencia;
-fomentar el desarrollo de escuelas católicas,
-la prensa de sana doctrina,
-Asociaciones de familias cristianas;
-finalmente, reprender a los fautores de errores y reducirlos al silencio”.

A su humilde nivel, en la Fraternidad San Pío X, que él mismo fundó en 1970, Mons. Lefebvre trató de poner en práctica estos remedios: la enseñanza del tomismo en los seminarios, la ascesis cristiana y la obediencia inculcada en los seminaristas; y en torno a los prioratos: las escuelas católicas, la prensa católica, las asociaciones de familias cristianas.

Esta puesta en práctica fue esencial para el fundador de la Fraternidad: hacer lo que es posible a su nivel, con las gracias de su estado, pero sin olvidar nunca -como escribió al Cardenal Ottaviani- que "el Sucesor de Pedro y sólo él puede salvar la Iglesia".

De lo excluyente a lo inclusivo.... y vice-versa

Hay que añadir aquí que, en opinión de Mons. Lefebvre, esta aplicación práctica es un remedio eficaz contra el relativismo. Quiere responder en el plano doctrinal, pero también en el plano pastoral, porque es consciente de la dimensión ideológica de las novedades posconciliares. Pues no se puede responder de manera puramente especulativa a una ideología, porque se verá en esta respuesta sólo la ideología contraria y no lo contrario de una ideología. Tal es el razonamiento detrás de este relativismo subjetivo que diluye la "verdad objetiva y absoluta" y la "regla objetiva de la moral".

De hecho, las "dudas" enunciadas anteriormente tienen como consecuencia el poner en peligro lo esencial, a saber, la misión salvífica de la Iglesia, por la promoción de este "cristianismo secundario" tan bien analizado por Romano Amerio. Esta pérdida de vista de lo esencial difumina la enseñanza doctrinal y moral hasta entonces clara. Cuando la misión salvífica de la Iglesia ya no es central, ya no es prioritaria, nada se jerarquiza ni se estructura armoniosamente, y se tiende a justificar contradicciones, incoherencias, ¡que son mucho más que "dudas"!

Desde entonces, nos aseguraremos de que lo que en boca de Nuestro Señor era excluyente: o lo uno o lo otro ("Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se aferrará a uno y despreciará al otro." Mt 6,24), se hace reconciliable o inclusivo, como decimos hoy.

Lo uno o lo otro será reemplazado por la fórmula lo uno y lo otro "que combina el cielo y el mundo en un compuesto, cuya parte dominante, la que confiere al compuesto su carácter, es el mundo" (Romano Amerio, Iota unum, estudio sobre las variaciones de la Iglesia Católica en el siglo XX, Nouvelles Editions Latines, 1987, p. 417). Esto en el nombre de la "misericordia pastoral", que abarca la inmigración, los derechos humanos y la ecología...

Por eso, Mons. Lefebvre insistió tanto en que la Fraternidad San Pío X tuviera plena libertad para "hacer la experiencia de la Tradición". Ante la ideología relativista y sus consecuencias esterilizantes para la Iglesia (disminución de las vocaciones, disminución constante de la práctica religiosa...), sabía que era necesario experimentalmente oponer los frutos de la Tradición bimilenaria.

Deseaba que este retorno a la Tradición permitiera algún día a la Iglesia reapropiarse de ella. Volver a las raíces de la crisis es, al mismo tiempo, volver a la Tradición: de los efectos a las causas, de los frutos al árbol, como el Señor nos invita a hacer. Y no hay ideología que se sostenga, porque los hechos y las cifras no son "tradicionalistas", y menos aún "lefebvristas", son buenos o malos, como el árbol que las produce.

Que a partir de esta modesta pero irrefutable experiencia, la Iglesia pueda reapropiarse de su Tradición, tal es el objetivo de Mons. Lefebvre y de su obra. Y no podemos sino hacer nuestra la conclusión de su carta al Cardenal Ottaviani:

"¡Probablemente sea temerario expresarlo de esta manera! Pero es con un amor ardiente que escribo estas líneas, amor a la gloria de Dios, amor a Jesús, amor a María, a su Iglesia, al Sucesor de Pedro, Obispo de Roma, Vicario de Jesucristo".

Mons. Bernard Fellay

jueves, 14 de junio de 2018

EL DIÁLOGO

P. Xavier Bauvais


"algunos pueden pensar que por un reconocimiento canónico se podría hacer resonar más la voz de la Tradición; las intenciones son sinceras, pero hemos visto que esto es una ilusión."



Autor: Maubert. Tomado de la revista L'acampado, del Priorato de Marsella, cuyo superior es el R.P. Xavier Bauvais FSSPX. Leído en Tradinews. Se publica un extracto.


Por "diálogo" no se entiende la conversación ni la discusión, sino un entendimiento y un intercambio entre personas cuyo pensamiento es divergente, mediante concesiones doctrinales.

Se puede decir que los maestros en esta materia, en el siglo XX, fueron los comunistas. A pesar de las atrocidades que cometieron, con esta arma lograron seducir a una multitud de cristianos que, sin embargo, habían sido testigos de sus atropellos.

Es asombroso observar que los métodos comunistas son  casi idénticos a los utilizados por la Roma modernista con respecto a las comunidades tradicionales. 

Diálogo entre comunistas y católicos en China

Principio general

En primer lugar, el principio general es que todo lo que emana de los comunistas debe interpretarse en el sentido marxista. Cuando hablan de "patriotismo", es conforme a los principios marxistas, para un propósito marxista, y por lo tanto materialista.

Hacer deslizar a los católicos sobre el terreno político

Para atraer a los cristianos a unirse a sus movimientos y embarcar a la Iglesia en la Revolución, comienzan acusándola de ser cómplice del imperialismo. Buscan arrastrarla a la arena política, transformando la religión en un asunto político. Por lo tanto, el problema está falseado en la base. A partir de entonces, la autoridad civil reivindica el derecho y el deber de controlar la política del grupo religioso, procediendo a las purgas necesarias. Todo oponente ya no será un defensor de la fe, sino un refractario político. De allí el gobierno hace que los católicos fieles sean combatidos por los progresistas; siembran la desconfianza sobre los primeros, levantan a los segundos contra ellos. Como el terreno es profano, ya no existe la cuestión del martirio, por lo que la voluntad de resistencia desaparece.

Fórmulas ambiguas

La seducción del diálogo proviene de fórmulas ambiguas empleadas por los comunistas: se presentan como ardientes defensores del patriotismo. ¿No es el patriotismo un imperativo del cristianismo? Escuchar a los comunistas convertidos en patriotas, ¿no es ya una victoria del catolicismo?

Las propuestas presentadas por los comunistas siempre tienen una posible interpretación católica. Además, ellos dicen querer esta interpretación. Pero luego, en su propia conducta, ellos utilizan el sentido y los principios propios. Saben muy bien que las palabras no tienen el mismo significado en ambos bandos. Toda su política de seducción y acercamiento se basa en este conocimiento. La Revolución es ante todo una praxis; las palabras son una simple herramienta. 

Las concesiones

Una vez que los cristianos son arrastrados a la emboscada, comienzan las concesiones y los compromisos. En un círculo, alguien hace una acusación contra un obispo que es considerado antipatriota. Al principio, esto confunde a los católicos, pero se ven obligados a hacer lo mismo, después de haber admitido el principio del [falso] patriotismo. Así, actúan en contra de su conciencia; y rápidamente caen en decadencia moral. El comunismo hace que la Iglesia se desmorone bajo la corrupción de las conciencias, de la cual uno no se levanta. Es peor que una apostasía, es una repetición de actos contra la fe, las ideas se nublan completamente.

A partir de entonces, la resistencia se vuelve imposible.

No todos abren los ojos al mismo tiempo; así el bloque católico se divide y desintegra, pedazo a pedazo.

Conclusión: desde un principio, rechazar el diálogo y preferir el martirio

Por lo tanto, debemos rechazar el diálogo, que es injusto y con armas desiguales. Las sonrisas de los marxistas son infinitamente más peligrosas que sus armas. Para ellos, romper el diálogo no es deseable; es esencial para su objetivo. ¿Qué hacer? ¿Podemos continuar el diálogo? No, porque los comunistas arrastran a los católicos a su dialéctica materialista: lo que está en juego es la fe. Para salvarla, debemos aceptar la persecución y el martirio. Pues así, haciendo mártires, el comunismo prepara su propia derrota. “Tened valor, yo he vencido al mundo", dijo el Rey de los Mártires.

Diálogo entre la Roma conciliar y los tradicionalistas

Principio general

Si aplicamos todo esto a nuestra situación, el primer principio es que lo que viene de los modernistas debe ser interpretado en un sentido modernista. Lo hemos visto, entre otras cosas, en esta expresión: "Concilio visto a la luz de la Tradición". Su objetivo es involucrar a todos en la dinámica revolucionaria del Vaticano II, es decir, la evolución de los dogmas y, en última instancia, el ecumenismo, base de la "nueva evangelización" y, en última instancia, la unidad de la humanidad en la diversidad de creencias, cada una de las cuales es igual y libre.

Deslizar a los tradicionalistas desde el plano doctrinal al plano disciplinario

Para atraer a los tradicionalistas a este movimiento, empiezan con acusaciones: "Son disidentes, separados de Roma". O bien, hacen propuestas tentadoras: las posibilidades de una mayor proyección apostólica; por último, nada es más eficaz que los regalos: el Motu proprio 2007, el levantamiento de las excomuniones (2009), la jurisdicción de las confesiones, la delegación episcopal para nuestros matrimonios.

La ganadora es la Santa Sede, porque aparece como un buen príncipe, mostrando misericordia; nuestra negativa a hacer concesiones parecerá aún más odiosa. Por lo tanto, se ejerce presión psicológica sobre nosotros para que cesemos el combate. Y estos avances sugieren públicamente que las cosas están mejorando, cuando en realidad, el problema fundamental, que es doctrinal, permanece intacto.

Los católicos de la Tradición están invitados a venir "como fieles de la Tradición"; quieren incorporar la Tradición "tal como ella es" en la Revolución; deben conservar su "carisma". A través de este juego, la luz de la Tradición ya no es la que debe iluminar a todo hombre; es una opinión entre muchas otras.

De este modo, el proceso de ralliement pone en primer lugar las cuestiones prácticas y entre paréntesis el problema doctrinal. Es en este nivel donde se opera este deslizamiento. Ciertamente no negamos la doctrina, pero insistimos en la regularización. Y a fuerza de hablar principalmente de esto, terminamos pensando que estamos en una irregularidad. Todo se considera desde este punto de vista. Así como los comunistas hicieron de la religión una cuestión política, las autoridades romanas hicieron de la adhesión al Concilio una cuestión de obediencia. De esta manera, se elimina el motivo del martirio: la fe. Cualquier reclamo contra errores conciliares o contra escándalos ecuménicos será etiquetado como desobediencia o pecado contra la unidad. Así, ya no hay más mártires, y poco a poco la resistencia desaparece.

La reducción al silencio, o el olvido del bien común de la Iglesia

Esto nos muestra que, por el mero hecho del reconocimiento canónico reduce al silencio. Mons. Lefebvre lo dijo sobre Dom Gérard: "No es verdad que ellos no hayan cedido en nada; ellos han renunciado a la posibilidad de oponerse a Roma. Ellos ya no pueden decir nada. Deben callarse."

Este punto es fundamental, porque demuestra que, aunque no se nos exija ninguna declaración doctrinal sobre el Vaticano II, ya estamos dejando de criticarlo y, en los hechos, estamos entrando en la máquina revolucionaria que admite a todo el mundo con sus opiniones, pero a condición de que las opiniones del vecino sean admitidas como defendibles. Así, de hecho, al permanecer en silencio, la ideología conciliar es admitida como aceptable; por lo tanto, es un reconocimiento implícito del Vaticano II. Entonces las cuestiones doctrinales son rápidamente relativizadas, y los errores modernos son explícitamente admitidos.

Esto nos permite dar una importante precisión: la cuestión del bien común. A través de nuestro combate doctrinal y nuestra oposición pública a los errores conciliares, defendemos el bien común de la Iglesia. Al permanecer en silencio, seríamos admitidos en la Iglesia oficial con ventajas ciertas, pero al hacerlo, pondríamos nuestro bien particular por encima del bien común. Tal es la trampa liberal: hacer que lo absoluto [la verdad, la Tradición] sea relativo. En efecto, en este momento, la verdad, la Tradición es considerada como un bien para ciertas personas retrasadas (nosotros), por lo tanto un bien relativo, pero en ningún caso un bien necesario para todos, un absoluto.

Al contrario, nuestra actitud es una actitud de miembros de la Iglesia. El miembro es parte de un todo; la parte es para el todo. Lo que queremos es el bien de la Iglesia, el bien común, es decir, que Roma recupere su Tradición. Ciertamente, algunos pueden pensar que por un reconocimiento canónico se podría hacer resonar más la voz de la Tradición; las intenciones son sinceras, pero hemos visto que esto es una ilusión. La cabrita del señor Seguin pensó que vencería al lobo, pero la terrible realidad se le impuso. Lo que cuenta es la realidad objetiva. Debemos reflexionar sobre esto, porque el bien común aquí es una cuestión de salvación eterna. 

miércoles, 13 de junio de 2018

"BEATIFICACIÓN" DE FALSO MÁRTIR Y GRAN TRAIDOR MARXISTA



El Obispo Angelelli fue uno de los adalides más radicalizados de la lucha revolucionaria que llevó el marxismo dentro de la Iglesia en la Argentina. Era conocido como el obispo Satanelli. El Papa y la recua de apóstatas que lo secundan no ignoran que el trabajo de estos criminales obedeció a un plan subversivo de inspiración marxista. Ni Angelelli ni sus curas trabajaron por  los pobres; se aprovecharon de ellos por su poca instrucción. Vieron en ellos el caldo de cultivo apto para hacer la revolución. Y su prédica sembró odio, violencia, terror y muerte. Envenenaron de rencor y odio el corazón de muchos al punto de transformarlos en asesinos. Lucharon para que la Iglesia fuese antropocéntrica, temporalista, naturalista, materialista, secularizante y que estuviese  embarcada al servicio del marxismo. Angelelli no murió en odio a la fe, pero su pelea fue para cambiar la Fe.

martes, 12 de junio de 2018

SABIDURÍA OLVIDADA



..."esa clase de hombres, los modernistas, cuya personalidad fue descrita en la encíclica Pascendi dominici gregis, no han dejado de maquinar para perturbar la paz de la Iglesia. Tampoco han cesado de atraerse adeptos, formando un grupo clandestino; sirviéndose de ello inyectan en las venas de la sociedad cristiana el virus de su doctrina, a base de editar libros y publicar artículos anónimos o con nombres supuestos. Al releer Nuestra carta citada y considerarla atentamente, se ve con claridad que esta deliberada astucia es obra de esos hombres que en ella describíamos, enemigos tanto mas temibles cuanto que están mas cercanos; abusan de su ministerio para ofrecer su alimento envenenado y sorprender a los incautos, dando una falsa doctrina en la que se encierra el compendio de todos los errores.

Ante esta peste que se extiende por esa parcela del campo del Señor, donde deberían esperarse los frutos que más alegría tendrían que darnos, corresponde a todos los Obispos trabajar en la defensa de la fe y vigilar con suma diligencia para que la integridad del divino depósito no sufra detrimento; y a Nos corresponde en el mayor grado cumplir con el mandato de nuestro Salvador Jesucristo, que le dijo a Pedro -cuyo principado ostentamos, aunque indignos de ello-: Confirma a tus hermanos. Por este motivo, es decir, para infundir nuevas fuerzas a las almas buenas, en esta batalla que estamos manteniendo, Nos ha parecido oportuno recordar literalmente las palabras y las prescripciones de Nuestro referido documento:

"Os rogamos, pues, y os instamos para que en cosa de tanta importancia no falte ni en lo más mínimo vuestra vigilancia, vuestra diligencia, vuestra fortaleza. Y lo que a vosotros pedimos y de vosotros esperamos, lo pedimos y lo esperamos de todos los pastores de almas y de los que enseñan a los jóvenes clérigos, y de modo especial lo esperamos de los maestros superiores de las Ordenes Religiosas."

(San Pío X, Motu proprio Sacrorum Antístitum).

lunes, 11 de junio de 2018

EL MONASTERIO DE LA SANTA CRUZ ANUNCIA ORDENACIÓN SACERDOTAL



Ordenación del Hno. Juan Bautista –  Ordenação do Ir. João Batista – Ordination du fr. Jean-Baptiste – Ordination of Br. John Baptist

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PAX


ESPAÑOL

Queridos amigos y bienhechores
Les damos una buena noticia: la ordenación SACERDOTAL de nuestro hermano Juan el Bautista (ahora diácono), que tendrá lugar el 24 de junio.
Pedimos sus oraciones por él, para que sea un santo sacerdote, para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
También aprovechamos a decir que las comunicaciones con los amigos y bienhechores ya no serán hechas a través del e-mail mostsantacruz@gmail.com, sino del siguiente:
secretariusmonasterii@gmail.com
Fotos anexas de su ordenación DIACONAL.
En unión de oraciones,
Renato Müller


PORTUGUÊS

Caros amigos e benfeitores
Damo-lhes uma boa notícia: a ordenação SACERDOTAL de nosso Irmão João Batista (agora diácono), que acontecerá no dia 24 de junho.
Pedimos suas orações por ele, para que seja um santo sacerdote, para a maior glória de Deus e salvação das almas.
Aproveitamos também para dizer que as comunicações com os amigos e benfeitores não serão mais feitas  a partir do e-mail mostsantacruz@gmail.com, mas do seguinte:
secretariusmonasterii@gmail.com
Fotos anexas de sua ordenação DIACONAL.
Em união de orações,
Renato Müller
Secretário de Dom Tomás de Aquino


FRANÇAIS

Cher amis et bienfaiteurs,
Nous vous donnons une bonne nouvelle: l’ordination SACERDOTALE du fr. Jean-Baptiste (qui est diacre en ce moment), laquelle aura lieu le 24 juin prochain.
Nous vous demandons vos prières pour lui, pour qu’il soit un saint prêtre, pour la gloire de Dieu et le Salut des âmes.
En pièces attachées, les photos de son ordination DICONALE.
Nous profitons pour vous dire aussi que les communications avec les amis et bienfaiteurs désormais ne seront plus faites depuis  l’adresse courriel mostsantacruz@gmail.com, mais depuis la suivante : 
secretariusmonasterii@gmail.com
En union de prières,
Renato Müller
Secrétaire de Mgr Thomas d’Aquin


ENGLISH

Dear friends and benefactors:
We are writing you to give you good news: the PRIESTLY ordination of our Brother John Baptist OSB (now deacon), which is going to take place on June 24.
We ask for your prayers for him, so that he may be a holy priest, for the greater glory of God and the salvation of souls.
We also take this opportunity to say that communications with friends and benefactors will no longer be made from the e-mail account mostsantacruz@gmail.com, but from the following: secretariusmonasterii@gmail.com
His DIACONAL ordination photos are attached to this message.
United in prayers,
Renato Müller
Secretary of Bp Thomas Aquinas

U.I.O.G.D.