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jueves, 30 de mayo de 2019

VIGANO RESPONDE: "EL PAPA MIENTE"




El Papa no sabía nada, ni idea, de las andanzas del defenestrado McCarrick, aseguró él mismo en una entrevista concedida a Televisa en la que carga contra la credibilidad del arzobispo Viganò. Miente, ha respondido el aludido en declaraciones a LifeSiteNews.

“Lo que el Papa ha dicho sobre no saber nada es mentira”, ha respondido el arzobispo Viganò desde su paradero desconocido al portal LifeSiteNews. “Finge no recordar lo que le dije sobre McCarrick, y finge que no fue él quien me preguntó por McCarrick en primer lugar”.

Así responde Carlo Maria Viganò, autor de un tumbativo testimonio que conmocionó al mundo católico y dejó literalmente sin palabras a Su Santidad, a la entrevista concedida por el Papa a la cadena mexicana Televisa, en la que negó tener la menor idea de las andanzas homosexuales y abusivas del ex cardenal Theodore McCarrick, ahora secularizado, y cargó contra el arzobispo que en su documento sostenía lo contrario.

Desgraciadamente para la versión de Su Santidad, el mismo día en que se publicaba en Vatican News la transcripción de la entrevista, la revista Crux informaba de correspondencia filtrada entre el Papa, el secretario de Estado Pietro Parolin y el entonces cardenal que confirma la existencia de sanciones privadas impuestas al ex arzobispo de Washington por el Vaticano en 2008, y que McCarrick viajó por todo lo largo y ancho del globo durante el pontificado de Francisco desempeñando un papel clave para llegar al polémico pacto secreto entre la Santa Sede y el gobierno comunista chino.

Tampoco ayuda a la credibilidad del Santo Padre que, en la citada entrevista, parezca ignorar sus propias diatribas contra la maledicencia para atribuir a un juicio civil sobre una herencia la ‘prueba’ de que Viganò no es creíble en lo que dice. “El trabajo lo hicieron ustedes, sobre eso fue genial, y me cuidé muy mucho de decir cosas que no estaban ahí pero después las dijo, tres o cuatro meses después, un juez de Milán cuando lo condenó”, afirma, sorprendentemente, el Papa en la entrevista, relacionando extrañamente el trivial lío de herencias con la veracidad del testimonio del ex nuncio en Estados Unidos. Y añade: “Me callé, para que voy a ensuciarlo. Que los periodistas encuentren la cosa. Y ustedes lo encontraron, encontraron todo ese mundo. Fue un silencio de confianza hacia ustedes, más aun, esa es una de las razones, dije: “Acá tienen, estúdienlo, esto es todo”. Y el resultado fue bueno, fue mejor que si yo me pusiera a explicar, a defenderme… Ustedes juzgaron con las pruebas en la mano”.

miércoles, 29 de mayo de 2019

VISITA DE MONSEÑOR ZENDEJAS A COLOMBIA

Desde Colombia, nos informan acerca de la visita que acaba de hacer Mons. Gerardo Zendejas a ese país.

El programa fue el siguiente:

Tabio - viernes 24 de abril: Confesiones, conferencia y Misa.
Tabio - sábado 25 de abril: 60 Confirmaciones y 31 Primeras Comuniones
Tunja - domingo 26 de abril: 26 confirmaciones

En total, 86 Confirmaciones y 31 Primeras Comuniones.

DEO GRATIAS !






domingo, 26 de mayo de 2019

COMENTARIO ELEISON Número DCXIX (619) - 25 de mayo de 2019

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

Mala Señal

Sacerdotes de la Fraternidad, les rogamos que no se dejen engañar.
El Capítulo de julio no pudo nada recuperar.
Prepárense, queridos lectores, para otra mala noticia. No es el fin del mundo, pero es una paja más en un mal viento, una indicación más de que el viento sopla en la dirección equivocada cuando esperábamos que el viento pudiera haber girado en la dirección correcta. Después de todo, cuando en el Capítulo General de julio del año pasado se eligió un nuevo Superior General, ¿no fue una señal de que el firme control de los liberales sobre la dirección que estaba tomando la Fraternidad se estaba aflojando por fin? ¿Que había una esperanza de que el nuevo Superior General pudiera llevar a la Fraternidad en una dirección más sana que la que tomaron los dos sucesores inmediatos del Arzobispo?
Esta esperanza recibió un duro golpe cuando nos enteramos de que justo antes del final del Capítulo se había creado junto al órgano normal de gobierno de la Fraternidad, que es el triunvirato de su Superior General y sus dos Asistentes, dos nuevos puestos de Consejeros, para asesorar al triunvirato – y ¿a quién nombró para estos dos puestos? – ¡nada menos que a los dos anteriores Superiores Generales! Pero en caso de que temiéramos que esto pudiera significar que no se produciría ningún cambio en la creciente pesadilla de la Fraternidad de los últimos 20 años, se nos aseguró que los dos nuevos Consejeros sólo asesorarían sobre la inclusión o exclusión de los miembros de la Fraternidad, o sobre la apertura o el cierre de las casas de la Fraternidad. Y quien que quiso creerlo, lo creyó.
Además para disipar los temores de que en la cúspide de la Fraternidad, cuanto más cambiasen las cosas, más seguirían siendo las mismas, temores de que la Fraternidad siguiera estando bajo las garras de sus enemigos internos, se nos dijo también que el antiguo Superior General ya no viviría en el cuartel general de la Fraternidad en Menzingen, cerca de Zúrich, sino que se instalaría en el seminario principal de la Fraternidad en Écône, con una cadena de altas montañas entre éste y Menzingen. Tal movimiento nos asustó a algunos de nosotros por la sombra que se proyectaba sobre todo el Seminario por la proximidad del ex Superior General en la formación de los futuros sacerdotes francófonos de la Fraternidad, pero al menos no estaría eclipsando a su sucesor en Menzingen. Al menos en este sentido, podíamos esperar que dejara a su sucesor como Superior General la libertad de determinar por sí mismo la futura política de la Fraternidad. Y eso es seguramente lo que el traslado de Menzingen a Écône pretendía hacernos pensar. Desgraciadamente, parece que una vez más nos toman por tontos.
En efecto, la última noticia, procedente de más de una fuente y seguramente fácile de comprobar, es que el antiguo Superior General ha hecho las maletas en Écône y se ha trasladado de nuevo a Menzingen. Parece como si hubiera calculado que habría poca reacción potencial a su estancia en el cuartel general, o que la reacción se había calmado, en cualquier caso, que era seguro para la araña volver al centro de su telaraña, porque ninguna de las moscas se daría cuenta.
Sacerdotes de la Fraternidad San Pio X de Mons. Lefebvre: en su nombre apelamos a ustedes: Crean si quieren que la política de re-sometimiento a la Roma Conciliar no es suicida para su Fraternidad y para la finalidad para la cual él la fundó, pero en palabras de Hamlet, “no tratéis de sosegar vuestras almas” pensando que el cambio de Superior General en Julio ha hecho una real diferencia en esa política. Parece que la misma mafia de los liberales sigue en el poder y sigue intentando -por supuesto con la mejor de las intenciones- deshacer lo que hizo el Arzobispo.
El problema es profundo, y se extiende mucho más allá de la pequeña Fraternidad – permanezcan atentos.
Kyrie eleison.

sábado, 25 de mayo de 2019

DEL “SUEÑO DE DAKAR” A LA “PESADILLA DE MENZINGEN”

  


Las Actas del último Capítulo general de la FSSPX, que recientemente hemos podido conocer, están en perfecta continuidad con la línea acuerdista que se ha venido implementando en la congregación muy particularmente desde el año 2012. Sin embargo, cada vez más encontramos que el lenguaje ambiguo y las actitudes evasivas, se refinan.

En el prefacio a su “Itinerario espiritual”, libro que es considerado el testamento espiritual de Mons. Lefebvre, éste escribía:

“Si el Espíritu Santo permite que redacte estas consideraciones espirituales antes de entrar, si Dios quiere, en el seno de la Bienaventurada Trinidad, me habrá permitido realizar el sueño que me hizo entrever un día en la Catedral de Dakar: frente a la degradación progresiva del ideal sacerdotal, transmitir en toda su pureza doctrinal y en toda su caridad misionera, el sacerdocio católico de Nuestro Señor Jesucristo, tal como lo transmitió a sus apóstoles, y tal como la Iglesia romana lo transmitió hasta mediados del siglo veinte.

¿Cómo realizar lo que me parecía entonces la única solución para renovar la Iglesia y la Cristiandad? Era todavía un sueño, pero en el cual se me presentaba ya la necesidad, no solamente de transmitir el sacerdocio auténtico, no solamente la “sana doctrina” aprobada por la Iglesia, sino también el espíritu profundo e inmutable del sacerdocio católico y del espíritu cristiano, ligado esencialmente a la gran oración de Nuestro Señor que expresa eternamente su sacrificio de la Cruz.

La verdad sacerdotal depende totalmente de esta oración; y por eso he estado siempre obsesionado por este deseo de señalar los caminos de la verdadera santificación del sacerdote según los principios fundamentales de la doctrina católica de la santificación cristiana y sacerdotal.

De buen grado uso las palabras siempre tan expresivas de San Pablo: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; que a nosotros mismos nos consideramos como esclavos vuestros por causa de Jesús” (II Cor. 4, 5). Y también: “Acordaos de quienes os conducen, los cuales os hablaron la palabra de Dios; de quienes, considerando el remate de su vida, imitad la fe. Jesucristo ayer, y el mismo es hoy, y por todos los siglos” (Heb. 13, 7).

¡Esta es su fe!

Justamente porque el reino de Nuestro Señor ya no está en el centro de las preocupaciones y de la actividad de quienes son nuestros “præpositi”, pierden el sentido de Dios y del sacerdocio católico, y ya no podemos seguirlos.

Mons. Lefebvre afirma allí que su sueño de transmitir “en toda su pureza doctrinal y en toda su caridad misionera, el sacerdocio católico de Nuestro Señor Jesucristo, tal como lo transmitió a sus apóstoles, y tal como la Iglesia romana lo transmitió hasta mediados del siglo veinte” se había cumplido, al legar esa enseñanza como herencia a la congregación que él había fundado, la FSSPX. Había peleado el buen combate, como decía San Pablo, dejando una gran obra que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, había hecho sobrevivir el Sacerdocio católico, y por tanto la Santa Misa y la continuidad de la Tradición. Tarea cumplida con honores. Incluso el honor de ser estigmatizado por los enemigos de la Iglesia que la habían ocupado, como “excomulgado”. Signo de que realmente había dado el golpe donde debía darlo.

Las actas del último Capítulo general de la FSSPX, realizado el año pasado, comienzan recordando este llamado “sueño de Dakar”:

1.      La misión de la Fraternidad es la de formar sacerdotes y contribuir a la santificación del clero. En la medida en que cada uno de sus miembros se esfuerce en cumplirla, el "sueño de Dakar" de Mons. Lefebvre, nuestro venerado fundador, se vuelve realidad: la solución a la crisis de la Iglesia, su renovación y la restauración de la cristiandad a través del reinado de Nuestro Señor Jesucristo.

En efecto, en la medida en que cada sacerdote de la FSSPX es fiel al mandato de Mons. Lefebvre, se cumple su ideal sacerdotal (que no es otro que el de la Iglesia). Pero en la medida en que cada sacerdote es infiel al mandato de Mons. Lefebvre, traiciona a Cristo, a la Iglesia y a su fundador.

Ahora bien, a continuación de lo del “sueño de Dakar”, Mons. Lefebvre citaba estas palabras de San Pablo:

“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; que a nosotros mismos nos consideramos como esclavos vuestros por causa de Jesús” (II Cor. 4, 5).

Este es un pasaje importantísimo y que, según creemos, ha sido olvidado o desvirtuado. ¿Por qué?

Porque la FSSPX, desde que ha decidido alcanzar un “reconocimiento” o “acuerdo” con la Roma conciliar, no hace sino, una y otra vez, “predicarse a sí misma”.

De hecho, a sus propios ojos, la FSSPX se ha tornado indispensable para alcanzar esta “recuperación” y “renovación” de la Iglesia.

Podría sintetizarse así:

-La solución a la crisis de la Iglesia está en la concreción de “el sueño de Dakar”.
-La materialización de ese “sueño” es la obra de la FSSPX.
-La FSSPX llevará la solución a la crisis de la Iglesia.

En una entrevista por más de un motivo desdichada, y para nosotros con cierto grado de presunción, el obispo Mons. Tissier de Mallerais, preguntado acerca de qué era lo esencial en la acción de Mons. Lefebvre, respondía:

“¡Pues veamos! ¡Es la Fraternidad! La coronación de su vida, y la obra de un genio; sí, la síntesis de varias ideas geniales. ¿No lo ve usted?”

Pasaba a enumerar a continuación los indudablemente muy meritorios elementos con que Mons. Lefebvre dotó a la FSSPX para alcanzar sus objetivos de formar santos sacerdotes.  

Sin embargo, hay una sobrevaloración, un apego exagerado y una falta de autocrítica notorias, respecto de la propia congregación. Basta revisar con atención los sitios oficiales en Internet de la FSSPX, sus publicaciones, e incluso saber que ha contratado una empresa para “mejorar su imagen” haciendo de la misma “una marca comercial” (branding), para darse cuenta de esto. Para comprender que esa “obra de un genio” ha sido retocada, maquillada y aggiornada, hasta desfigurarla y hacerle perder el rumbo. Basta incluso escuchar a sus sacerdotes para percibir que es el sentir general de los mismos que hablan de la FSSPX como un “bastión”, un “baluarte”, algo de lo que no dejan de estar sumamente orgullosos.

Lógicamente, este “baluarte” hay que conservarlo a cualquier precio, pues de eso depende el que la Iglesia pueda redescubrir su Tradición.

De allí que incluso alguien tan lúcido como el Obispo Tissier, llegara a traicionar sus propias palabras y afirmar, en la citada entrevista, algo que contradice al mismísimo Mons. Lefebvre. Recordémoslo:

Pero ahora hay a todas luces, por parte del papa Francisco, una disposición favorable a reconocernos sin esas condiciones. Nosotros decimos “¡un momento!”, porque las cosas avanzan y hace falta que sigan avanzando.

Mons. Lefebvre no estableció nunca, como condición de nuestro nuevo reconocimiento por Roma, que Roma abandonase los errores y las reformas conciliares. Aunque dijera algo parecido a André Cagnon en 1990, no lo habría hecho, porque ésa no había sido nunca su línea de conducta, su estrategia con la Roma modernista. Era firme en la fe, no cedía en sus posiciones doctrinales, pero sabía ser dúctil, paciente, prudente, en la práctica. Para alcanzar sus fines, su prudencia le hacía empujar al adversario, hostigarle, hacerle recular, persuadirle, sin bloquearle, no obstante, con exigencias que resultasen todavía inaceptables. No rechazaba el diálogo y estaba dispuesto a aprovechar cualquier puerta abierta por el interlocutor. En ese sentido se ha subrayado en él un cierto oportunismo, se ha hablado de “pragmatismo” y es verdad: es una pequeña virtud aneja a la virtud cardinal de la prudencia: la sagacidad, una sabiduría práctica, vecina de la sollertia, de la cual hablan Aristóteles, santo Tomás (2-2, q. 48, a. unicus) y el “Gaffiot” [célebre diccionario latín-francés], que es la destreza en encontrar los medios para alcanzar los fines.

Mons. Lefebvre pedía con sagacidad “que seamos al menos tolerados”: “Eso sería un avance considerable”, decía. Y “que seamos reconocidos tal como somos”, es decir, con nuestra práctica que deriva de nuestras posiciones doctrinales. Pues bien, hoy comprobamos por parte de Roma una disposición favorable a soportar nuestra existencia y nuestras posiciones teóricas y prácticas. Digo “soportar” para evitar “tolerar” ¡ya que se tolera un mal!

Doctrinalmente, ya, ha dejado de forzársenos a admitir “todo el Concilio” y la libertad religiosa; ciertos errores que denunciamos están empezando a considerarse por nuestros interlocutores como materia de libre discusión, o de discusión continua. Es un progreso. Discutimos, pero hay que confesar que nosotros no cambiamos y es improbable que cambiemos. Y en la práctica, les pedimos a esos romanos: “Reconoced nuestro derecho a reconfirmar fieles bajo condición”, y aún más: “¡Reconoced la validez de nuestros matrimonios!” Vea usted, son serias manzanas de la discordia. Hará falta que se nos reconozcan esas cosas. Si no ¿cómo sería soportable nuestro reconocimiento?”
(Ib.)

Podrían decirse unas cuantas cosas sobre esas declaraciones de Mons. Tissier.

En principio, vale recordar a Mons. Lefebvre cuando en el mismo texto de “Itinerario espiritual”, dice estas palabras inequívocas, enteramente libres de toda ambigüedad:

“Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar, en tanto que ella no regrese a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica.”

Primero, Mons. Lefebvre no dice “separarse de esta iglesia conciliar en tanto ella no nos reconozca o no nos tolere”, sino “en tanto ella no regrese”, es decir, el foco está puesto en Roma y el regreso de ella a la Tradición.

Segundo, es un mandato –habla de “deber”- que se basa en un principio de doctrina pero también en lo prudencial, pues tiene en cuenta las circunstancias –“en tanto ella no regrese”- para cambiar el mandato. De manera tal que traza un programa mismo de acción. Si el verdadero prudente no teme cambiar de juicio práctico y por lo tanto rectificar el mandato u orden, Mons. Lefebvre ya daba la condición para modificar este mandato, y lo hacía de manera inequívoca: cuando Roma regresase a la Tradición. Por lo tanto, la “sagacidad” de Mons. Lefebvre, utilizada para “saber lo que en un momento dado se puede esperar de alguno” (Catecismo de la Suma Teológica, P. Pegues), no era de un “oportunista” (Oportunismo: Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias que se ofrecen y sacar de ellas el mayor beneficio posible. DRAE), sino que le ha servido para llegar a darse cuenta que de los modernistas romanos no podía sino esperar el engaño, la falsedad y la astucia serpentina.

La actitud de Mons. Lefebvre ha sido siempre de buscar el interés general de la Iglesia y su fin el de que ella regresase a la Tradición, no una mezquina intención de favorecer la propia congregación para crecer en “prestigio”, “reconocimiento” o “poder”. Esto es más propio del astuto. Decía Joseph Pieper:

“La astucia (astutia) es la más típica forma de falsa prudencia. El término alude a esa especie de sentido simulador e interesado al que no atrae más valor que el “táctico” de las cosas y que es distintivo del intrigante, hombre incapaz de mirar ni de obrar rectamente. (…) El concepto de astutia aflora repetidas veces en las cartas del Apóstol Pablo como contrapuesto, en antagonismo alumbrador de su sentido, a la “manifestación de la verdad” (manifestatio veritatis, 2 Cor. 4,2), a la “claridad” y a la candorosa “simplicidad” de espíritu (simplicitas, 2 Cor. 11,3). El concepto de simplicitas figura asimismo en el lema que encabeza este libro: “si tu mirada es pura (simplex), tu cuerpo entero se inundará de luz” (Mt. 6,22). 
(“Las virtudes fundamentales”, Ed. Rialp, tercera edición, págs. 54-55)

Pero, ¿estamos hablando de simulación, de intriga y de falta de rectitud en la FSSPX? Eso mismo. Fijémonos que esa falta de luz de la FSSPX –ya convertida en Neo-FSSPX- viene de la falta de simplicidad, es decir, de un corazón doble, que la ha llevado a tener un lenguaje doble, ambiguo, transigente.  Recordemos que la famosa carta titulada “Cuarenta años de fidelidad”, suscripta por los Profesores del Seminario de La Reja en los comienzos de 2009, decía por ejemplo (las negritas son nuestras):

“La Fraternidad Sacerdotal San Pío X agradeció a Roma el decreto sobre las excomuniones, siendo que éste no las declaraba nulas por injustas, como hubiera debido, y a algunos les parece que así ha dado a entender que las considera válidas. Sería cierto si esta fuera la única vez que la Fraternidad se hubiera manifestado respecto a este asunto, pero no sólo las declaró nulas desde el principio y mil veces lo ha repetido, sino el accionar mismo de la Fraternidad lo declara a voz en cuello”.
(Revista Tradición Católica N° 222, Julio-agosto 2009; leer acá: http://hispanismo.org/crisis-de-la-iglesia/9588-carta-de-los-padres-del-seminario-de-la-reja-fsspx.html )

Interesante: “la Fraternidad lo declara a voz en cuello” salvo cuando tuvo que hacerlo a voz en cuello ante las autoridades romanas. En ese momento, cuando más falta hacía, dio a entender que consideraba las excomuniones válidas. Ahí está escrito, los Padres lo admiten. Si la Fraternidad jamás hubiese hablado del tema, pero lo hubiese hecho esa única vez –reiteramos, ante las autoridades romanas- todo el mundo entendería con razón que las consideraba válidas. ¿Por qué este doble lenguaje? ¿Por qué esta falta de honestidad –y de caridad- frente a las autoridades romanas? No por prudencia, sino por astucia. Y así, como dicen después los Profesores en la Carta, “Les agradecimos lo poco que podían darnos, y tanto ellos como nosotros entendemos lo que decimos”.  Como un lenguaje en código, cada uno sabe que el otro dice una cosa cuando está pensando otra, pero eso era lo conveniente, porque “no se podía dar más”. “Todo bien”.

Como decía el liberal figurado por Sardá y Salvany en uno de sus artículos para Propaganda católica: “Pero las circunstancias engendran a veces terribles compromisos: quiérase o no, hay que seguir en algo la moda y no hacerse el intransigente”. ¡Qué compromiso!

Continuaba diciendo Joseph Pieper en la página citada:

“También se puede llegar a un fin recto por caminos falsos y torcidos. Pero el sentido propio de la prudencia es cabalmente que no sólo el fin de las operaciones humanas, sino también el camino que a él conduzca, han de ser conformes a la verdad de las cosas reales. Lo que a su vez implica un nuevo supuesto: el que los “intereses” egoístas del sujeto sean llamados al silencio, a fin de que deje sentir su voz la verdad de las cosas reales y, merced al informe brindado por la propia realidad, se precisen con nitidez los contornos del camino adecuado. El sentido, o más bien el sin-sentido, de la astucia, estriba, por el contrario, en que la vocinglera, y en consecuencia sorda (pues sólo aquel que calla puede oír), subjetividad del “táctico” desvíe el camino de la acción de la verdad de las cosas reales. “No es lícito llegar a un fin bueno por vías simuladas y falsas, sino verdaderas”, dice Tomás. Por donde se patentiza, de alguna manera, el parentesco que une a la prudencia con la magnanimidad, virtud de rutilante mirada. La simulación, los escondrijos, el ardid y la deslealtad representan el recurso de los espíritus mezquinos y de los pequeños de ánimo. Pero de la magnanimidad leemos en la Summa Theologica del Doctor Universal de la Iglesia, como también en la Ética a Nicómaco, de Aristóteles, que gusta en todo de lo manifiesto.

Con esta afirmación, sorprendente como más arriba apuntamos, pero profunda hasta lo insondable, desenmascara Tomás de Aquino el velado origen de la astucia: todas esas seudoprudencias y prudencias que se pasan de listas nacen de la avaricia, con la que guardan esencial parentesco”.
(Ibídem).

Había pasado que la imprudente FSSPX había solicitado a Roma lo que Roma no estaba dispuesta a dar. Y habiendo la astuta serpiente romana falseado el don, la orgullosa FSSPX no podía admitir que había caído en una trampa. Tenía que seguirle el juego a los tramposos romanos. Y entonces, a la par de ellos, ponerse por fuera del camino de la verdad. Y usar toda la sabiduría acumulada en tantos años de estudios para intentar justificar mediante argucias y sofismas, el porqué de tal actitud. Dice Pieper que la avaricia debe ser entendida en el caso mencionado como “el desmesurado afán de poseer cuantos “bienes” estime el hombre que puedan asegurar su grandeza y su dignidad (altitudo, sublimitas). En este sentido la avaricia delata esa angustia proverbial de los viejos, hija de un espasmódico instinto de conservación que no repara ya en nada que no brinde seguridad y garantía” (Ib. pág. 56).

Sí, el filósofo alemán parece haber dado en el clavo. Nos lo recuerdan las constantes peticiones de las autoridades de la FSSPX para obtener “un reconocimiento” al que “tenemos derecho”. Una FSSPX que se volvió “conservadora” cuando llegó a los cuarenta años de edad, que confundió la ensoñación con el sopor, y que desde entonces pide a sus enemigos “libertad”, “seguridad” y “garantías”. “Esa angustia proverbial de los viejos” necesita disimularse detrás de la grandilocuente propaganda mediática. Pero el silencio ya no engaña ni entusiasma. Porque “no es ni el bienestar ni siquiera la libertad lo que exalta la energía de la juventud: es el espectáculo de las grandes cosas, es la actividad universal, es la pasión desarrollada por el combate”, como decía Henri Massis.

Cuenta Dom Vital Lehodey en su excelente obra “El santo abandono”:

“San Ignacio de Loyola, habiendo con tantos trabajos levantado la Compañía de Jesús, de la que veía tantos hermosos frutos y los preveía para el porvenir, tuvo, sin embargo, el valor de prometer que, si la veía desaparecer, lo cual sería el mayor disgusto que podría recibir, después de media hora se habría ya resuelto y conformado a la voluntad de Dios” (…)
Yo me figuro siempre a nuestra Congregación, escribía San Alfonso, como un barco en alta mar combatido por vientos contrarios. Si Dios quiere sepultarlo en medio de todo esto en el fondo de los abismos, digo ahora, y repetiré siempre: ¡Bendito sea su santo nombre!”.(…)
Y el piadoso Obispo de Ginebra añade: “¡Qué dichosas son tales almas, osadas y fuertes en las empresas que Dios las inspira, dóciles y dispuestas a abandonarlas cuando así El lo dispone! Estas son señales de una indiferencia muy perfecta, cesar de hacer un bien cuando ello agrada a Dios, y volverse en la mitad del camino cuando la voluntad de Dios, que es nuestra guía, así lo ordena”. ¡Cuánto glorifica a Dios y a nosotros enriquece abandono semejante!”.

Lamentablemente, tenemos en la FSSPX un ejemplo contrario. Y no sólo no hay ya más un “santo abandono”, sino que se ha abandonado la proclamación del Reino de Cristo. Así, en el mismo texto, en su parte final, el prefacio de Mons. Lefebvre  a su “Itinerario espiritual” dice lo siguiente:

[Justamente porque el reino de Nuestro Señor ya no está en el centro de las preocupaciones y de la actividad de quienes son nuestros “præpositi”, pierden el sentido de Dios y del sacerdocio católico, y ya no podemos seguirlos].

Y esta es la característica principal de la nueva orientación de la FSSPX: el corazón del combate ya no es más el Reinado de Cristo.

En el punto 4 de las Actas, dice:

“Sin embargo, cuando llegue el momento, los verdaderos derechos de la Fraternidad  serán reconocidos y codificados canónicamente”

¿Y los derechos de Cristo Rey? Ni palabra. Parece que hablar de eso ya no está de moda.

Y bien, como siempre han explicado los Dominicos de Avrillé, el combate de los Papas de antes del Vaticano II era especialmente el combate por Cristo Rey, ya que la Revolución lo ha descoronado. La Realeza de Cristo es el centro del combate entre la Iglesia y la Contra-iglesia. Mons. Lefebvre ha continuado la misma línea. Por eso ha escrito “Lo destronaron”. Cristo Rey es el corazón del combate. Sin embargo, si bien la FSSPX no lo niega, ha cambiado la orientación del combate, centrándolo todo en la Misa. Así están la entrevista de Mons. Fellay a DICI del 6 de diciembre de 2013, su discurso en el Congreso del Courrier de Rome en diciembre de 2014, y tantos otros documentos que lo atestiguan. También la falta de distinción entre la Roma eterna y la Roma neo-modernista, que es parte sustancial de la distinción entre amigo-enemigo.

Desde luego, ya no se habla de “los hermanos mayores”. Con la expulsión de Mons. Williamson eso quedó en el pasado. 

Pero ¿qué nos dice Mons. Lefebvre, acerca de la actitud que tenemos que tener ante aquellos que ya no están centrados en defender los derechos de Cristo Rey, sino sus propios derechos a la supervivencia y a ser “soportados” o “tolerados” (¡como Ud. prefiera, Mons. Tissier!) por los destructores de la Iglesia católica?

Mons. Lefebvre es claro:

“Justamente porque el reino de Nuestro Señor ya no está en el centro de las preocupaciones y de la actividad de quienes son nuestros “præpositi”, pierden el sentido de Dios y del sacerdocio católico, y ya no podemos seguirlos”.

Ya no podemos seguirlos.

Pero los que sí pueden seguirlos son los ecuménicos liberales, como el obispo Huonder, que acaba de instalarse en el seno de la FSSPX “con alfombra roja”.

Esto ha sido ocasión para, nuevamente, dejar hablar a la diplomacia y la ambigüedad.

El comunicado “conjunto” de Mons. Huonder y el P. Pagliarani, dice (las negritas son nuestras):

“Según un deseo formulado desde hace mucho tiempo, Mons. Huonder se retira en una casa de la Fraternidad San Pío X. El único propósito de este obrar es consagrarse a la oración y al silencio, celebrar exclusivamente la Misa tradicional, y trabajar por la Tradición, único medio para la renovación de la Iglesia.

La Fraternidad San Pío X valora la valiente decisión de Mons. Huonder y se alegra de poder proporcionarle el marco espiritual y sacerdotal que tanto desea. Ojalá que este ejemplo sea imitado, para "restaurar todo en Cristo".

De acuerdo a este comunicado, Mons. Huonder va a trabajar, ahora sí, fuera de Roma, por la Tradición.

¡Ay! Sin embargo, en una carta a los fieles de su diócesis, Mons. Huonder afirma:

"Como ya se sabe, me instalaré en la Casa Sacerdotal del Instituto Santa María de Wangs, en el cantón de San Gallen. Este instituto pertenece a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En línea con el Santo Padre Francisco, me comprometo a contribuir a la unidad de la Iglesia, no a marginar, sino a discernir, acompañar y ayudar a integrar".

Ni una palabra de Tradición. Por el contrario, dice actuar “en línea con el Santo Padre Francisco”. Y esto para “ayudar a integrar”. ¿A Roma a la Tradición? No, puesto que actúa “en línea con el Santo Padre Francisco”, que no es alguien que precisamente ame la Tradición (…por lo menos la católica). Por lo tanto…no vamos a sacar la conclusión que el lector por sí solo es capaz de sacar.

Esto es un timo.

Casualmente un día como hoy en que escribimos estas líneas, 24 de mayo, pero de 1998, Mons. Salvador Lazo, Obispo filipino, en una iglesia de la FSSPX, leyó una Declaración de fe, donde decía lo siguiente:

“Soy partidario de la Roma eterna, la Roma de los Santos Pedro y Pablo. No quiero seguir a la Roma masónica. (…) No acepto tampoco a la Roma modernista (…) No sirvo a la Roma controlada por los masones, que son los agentes de Lucifer, Príncipe de los demonios”.
(Revista Iesus Christus N° 59, Septiembre/Octubre de 1998).

Monseñor Lazo fue recibido con los brazos abiertos en la FSSPX de entonces. La Neo-FSSPX, en cambio, primero expulsó a Mons. Williamson, y luego le abrió los brazos a Mons. Huonder, delegado de Francisco para “acompañar y ayudar a integrar”. Se acerca la ansiada prelatura.

El sueño de Dakar se transformó en la pesadilla de Menzingen.

Quien pueda despertar, que despierte.

                       Epafras

jueves, 23 de mayo de 2019

ACTAS DEL CAPITULO GENERAL DE LA FSSPX, DE JULIO DE 2018



´
Publicamos un extracto de las actas del capítulo general de la FSSPX de julio de 2018, y en el que, entre otras cosas, se eligió al nuevo superior general.
En síntesis:
·       El documento es un intento de justificar la nueva actitud de la FSSPX respecto de Roma, mediante palabras inspiradas por un falso espíritu sobrenatural (caracterizado por una concepción de la caridad al modo liberal, por un optimismo iluso y por cierto mesianismo presuntuoso); tentativa que contradice lo resuelto en el capítulo del año 2006 y el pensamiento definitivo de Mons. Lefebvre acerca de las relaciones con la Roma dominada por liberales y modernistas. De hecho, en evidente orden según una lógica acuerdista, el texto comienza con consideraciones “piadosas” acerca de la caridad con los enemigos, y termina hablando de la prelatura personal.
·       Con el mérito de este texto y con lo que hasta ahora se ha visto del nuevo gobierno de la Fraternidad, se puede concluir que la diferencia, en cuanto a la deriva liberal, entre las administraciones de Mons. Fellay y del P. Pagliarani, radica sólo en que la velocidad de caída es menor con éste que con aquél. 

Nuestros comentarios aparecen en color rojo.


Fraternidad Sacerdotal de San Pío X

EXTRACTO DE LAS ACTAS DEL CAPÍTULO


RELACIONES CON ROMA


1. La cuestión romana. Directiva

"Que en todo momento irradien amor fraterno, ya sea por el que ya es tu hermano o por tu enemigo, para que a fuerza de amor lo hagas tu hermano." (San Agustín, Comentarios a la primera epístola de San Juan a los Partos, tratado 10, 7).

1. La misión de la Fraternidad es la de formar sacerdotes y contribuir a la santificación del clero. En la medida en que cada uno de sus miembros se esfuerce en cumplirla, el "sueño de Dakar" de Mons. Lefebvre, nuestro venerado fundador, se vuelve realidad: la solución a la crisis de la Iglesia, su renovación y la restauración de la cristiandad a través del reinado de Nuestro Señor Jesucristo. [La Neo-FSSPX acostumbra interpretar así el “sueño de Dakar”: en la actual crisis de la Iglesia, la prioridad es formar un clero centrado en la liturgia tradicional o, dicho de otro, modo: lo primero y esencial hoy no es la batalla doctrinal, sino la conservación de la liturgia y la recuperación de una espiritualidad no combativa que, según la Neo-FSSPX, era la de Mons. Lefebvre. Sobre esto, leer acá

2. Por la gloria de Dios y el amor a la Iglesia, tenemos el deber estricto de seguir denunciando los errores para iluminar a las almas perdidas: "Veritatem autem facientes in caritate" (Ef 4,15). [Es verdad que la Neo-FSSPX (todavía) sigue denunciando errores, aunque cada vez más débilmente. Sin embargo, también hay que reconocer que, desde el 2012 a lo menos, ella teme, y cada vez más, denunciar a los autores de esos errores, especialmente al Papa Francisco; incumpliendo, con ello, otro deber estricto. Y ya que hablamos de deberes estrictos, conviene recordar a la Neo-FSSPX, una vez más, esas palabras olvidadas y prohibidas de Mons. Lefebvre en su último libro, Itinerario Espiritual: "Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar, en tanto que ella no regrese a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica.”]

En efecto, estamos asistiendo a la realización de las últimas consecuencias de los principios enseñados por el Concilio Vaticano II, a saber, la destrucción del orden natural, porque la adoración del hombre conduce a la destrucción del hombre.

En esta situación, no podemos en modo alguno escapar de la misión que la Divina Providencia nos ha confiado.

A medida que más y más personas están tomando conciencia de la crisis y sus causas, la Fraternidad, fiel a la Tradición y a su gracia particular, puede iluminarlas y ayudarlas. [Pudo, pero la verdad es que FSSPX ha desechado la gran oportunidad histórica de atraer adeptos a la Tradición que se ha presentado, desde el 2013, con la terrible demolición bergogliana. ¿Por qué ha desaprovechado la Fraternidad la ocasión de asumir el liderazgo de todos los que reaccionan varonilmente contra los errores y escándalos de Francisco? Por tener como prioritario el logro de un acuerdo con Roma]

Por eso el espíritu de reconquista y de combate de la fe, el resplandor del espíritu católico debe seguir animándonos, siguiendo el consejo de san Agustín de odiar el pecado y amar al pecador. [La FSSPX cree ahora, como todos los liberales, que el ataque resuelto y frontal contra a los autores de los males que azotan a la Iglesia, implicaría una falta de caridad. Como sucede con todos los católicos liberales, la FSSPX se ha vuelto contradictoria: por un lado declara que quiere combatir por Cristo, pero por otro teme acometer, como en los primeros tiempos de su historia, a los enemigos de Cristo. Y entonces su “combate” va quedando progresivamente confinado al plano académico y de las abstracciones. “No basta, pues, ladearse para evitar el tiro, no; lo primero y más eficaz es dejar inhabilitado al tirador. Así, conviene (…) desautorizar y desacreditar en algunos casos su persona. Sí, su persona, que este es el elemento principal del combate, como el artillero es el elemento principal de la artillería, no la bomba, ni la pólvora, ni el cañón. Se le pueden, pues, en ciertos casos sacar en público sus infamias, ridiculizar sus costumbres, cubrir de ignominia su nombre y apellido (…) Sólo debe tenerse en cuenta no poner la mentira al servicio de la justicia. (…) Los mismos Santos Padres que hemos citado prueban esta tesis. Aún los títulos de sus obras dicen claramente que, al combatir las herejías, el primer tiro procuraban dirigirlo a los heresiarcas. Casi todos los títulos de las obras de San Agustín se dirigen al nombre del autor de la herejía: Contra Fortunatum manichoeum; Adversus Adamanctum; Contra Felicem; Contra Secundinum; Quis fuerit Petilianus; De gestis Pelagii; Quis fuerit Julianus, etc. De suerte que casi toda la polémica del grande Agustín fue personal, agresiva, biográfica, por decirlo así, tanto como doctrinal; cuerpo a cuerpo con el hereje tanto como contra la herejía. Y así podríamos decir de todos los Santos Padres. ¿De dónde ha sacado, pues, el Liberalismo, la novedad de que al combatir los errores se debe prescindir de las personas, y aun mimarlas y acariciarlas? Aténgase a lo que le enseña sobre esto la tradición cristiana, y déjenos a los ultramontanos defender la fe como se ha defendido siempre en la Iglesia de Dios. ¡Que hiera la espada del polemista católico, que hiera y que vaya derecha al corazón; que esta es la única manera real y eficaz de combatir!” (P. Sardá y Salvany, El Liberalismo es Pecado)]

3. En esta batalla, nos enfrentamos a dos frentes:

- Por un lado, a los hombres de Iglesia hostiles a cualquier retorno a la Tradición. Desgraciadamente, ocupan puestos de autoridad y son los más numerosos. En este frente nuestra actitud debe ser firme, sin compromisos ni concesiones.
- Por otro lado, a un número creciente de personas benévolas con la Tradición y que comprenden, a menudo todavía de manera muy imperfecta, la problemática de la crisis y sus raíces filosóficas y teológicas. A los obispos, sacerdotes, religiosos, simples fieles, así como a los miembros de las comunidades Ecclesia Dei tomados individualmente; debemos mostrar, como buenos samaritanos, una actitud caritativa y paciente; ayudarles en su camino no significa en modo alguno justificar sus deficiencias obvias. [1) Bueno sería preguntar a alguno de los jefes de la Neo-FSSPX, en cuál de los dos grupos pone al Papa. 2) La actitud de la FSSPX con Mons. Huonder (a quien la Fraternidad debe considerar como parte del segundo grupo) -entre otros ejemplos- es la del buen samaritano? Es, más bien, la de las vírgenes necias de otra parábola, pues este prelado liberal pretende -según sus propias palabras, las de su vocero, las del Card. Müller y otros- ser el buen samaritano que auxilie a la FSSPX, que la ayude a salir de su “irregularidad” integrándola a la estructura conciliar]. 

Nuestra respuesta a estos dos frentes distintos parte de la misma fuente: “lgnem veni mittere in terram et quid volo nisi ut accendatur” (Lc. 12, 49).

Esta actitud no es una contradicción ni una falta de lógica: “Per caritatem arguebat errantes, ut corrigerentur; per caritatem pro lapidantibus orabat, ne punirentu…; et quem habuit in terram persecutorem, in coelo meruit habere consortem”.1 (San Fulgencio) [De nuevo los escrúpulos -si no hay que suponer algo mucho peor- en cuanto a combatir a las personas responsables de herejías, errores y escándalos; y de nuevo la justificación basada en una concepción de la caridad propia de liberales. “Los propagadores y fautores de herejías han sido en todos tiempos llamados herejes como  autores de ellas. Y como la herejía ha sido siempre considerada en la Iglesia como gravísimo mal, a tales fautores y propagadores ha llamado siempre la Iglesia malos y malvados. Regístrense las colecciones de los autores eclesiásticos. Véase cómo trataron los Apóstoles a los primeros heresiarcas, y cómo siguieron tratándolos los Santos Padres, cómo los han seguido tratando los modernos controversistas y la misma Iglesia en su lenguaje oficial. No hay, pues, falta de caridad en llamar a lo malo, malo; a los autores, fautores y seguidores de lo malo, malvados; y al conjunto de todos sus actos, palabras y escritos, iniquidad, maldad, perversidad. El lobo fue llamado siempre lobo a secas, y nunca se creyó hacer mala obra al rebaño ni a su dueño con llamarle y apostrofarle así.” Cita del P. Sardá y Salvany en la misma obra]

4. Al Superior general pertenece el pleno derecho de decidir la oportunidad de los contactos con la Santa Sede. Le corresponde, con prudencia y cuando llegue la hora dictada por la Divina Providencia, tomar en consideración una modificación del estatuto canónico, sin perjuicio de la convocatoria previa de un Capítulo.

La Fraternidad es una obra de la Iglesia. Por lo tanto, no tiene ningún acuerdo por concluir con el Santo Padre. [Notable ambigüedad: es verdad que un verdadero católico no hace acuerdos con un Papa normal, sino que simplemente obedece. Pero el caso es que la Neo-FSSPX -aunque no quiera usar la palabra “acuerdo”- está dispuesta a concluir un acuerdo, bajo determinadas condiciones, con un Papa liberal y modernista, lo cual constituye una traición a su fundador y -mucho peor y en último término- a la fe, a la Iglesia, al mismo Cristo] Sin embargo, cuando llegue el momento, los verdaderos derechos de la Fraternidad [¿y qué hay de los Derechos de Cristo?] serán reconocidos y codificados canónicamente. [Nótese que se considera como cosa segura o cierta un mero deseo o aspiración, como si la FSSPX gozara de algún especial don de indefectibilidad. Acá parece ser que subyace esta presuntuosa y mesiánica idea: "la FSSPX será rehabilitada y entonces salvará a la Iglesia" (*)]  Por eso se invita a los miembros de la Fraternidad a hablar más precisamente de una normalización, un reconocimiento, una solución o modificación del estatuto canónico, o una renovación de nuestra aprobación canónica. [Eufemismos útiles para la autojustificación de una gran traición]

5. Es a través de nuestro espíritu de fe y de fidelidad a nuestro deber de estado que trabajamos en la edificación espiritual de la Fraternidad y, con ello, para el bien de la Iglesia. Nuestro venerado Fundador lo expresó de la siguiente manera:

"La única solución para la renovación de la Iglesia y del cristianismo está no sólo en transmitir el auténtico sacerdocio, no sólo en la sana doctrina aprobada por la Iglesia; sino el espíritu profundo e inmutable del sacerdocio católico y el espíritu cristiano ligado esencialmente a la gran oración de Nuestro Señor expresada eternamente en su Sacrificio de la Cruz. (Esto es) designar los caminos de la verdadera santificación del sacerdote de acuerdo con los principios fundamentales de la doctrina católica de la santificación cristiana y sacerdotal". (Itinerario Espiritual, Prefacio). [¿Y qué hay de la cita prohibida del mismo libro Itinerario Espiritual?]

Hoec est victoria qui vincit mundum, Fides nostra. (1 Jn 5, 4)

Con respecto a las delegaciones matrimoniales y a la carta de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei a los Ordinarios de las Conferencias Episcopales competentes, respecto a los permisos para la celebración de matrimonios de fieles de la Fraternidad San Pío X, de fecha 27 de marzo de 2017 y publicada el 4 de abril de 2017.

Directiva:

1. Esta carta, que trata sin ambigüedades de los matrimonios de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, no cambia la dramática situación en la que se encuentra la Iglesia, ni el análisis que la Fraternidad ha hecho siempre de ellos.

Sin embargo, esta carta, de carácter disciplinario, escrita desde el punto de vista de la jerarquía, es susceptible de causar problemas entre nosotros. 

En efecto, aunque explícitamente no se hace cuestión acerca de la validez de los matrimonios, el argumento principal de la carta se basa en una pretendida irregularidad de los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X. Aunque hubiera una irregularidad, esta no sería, según la ley, un argumento para negarse a dar una delegación matrimonial.

2. Importa precisar que la recepción de los consentimientos matrimoniales no es un acto de jurisdicción, sino sólo el acto del testigo calificado que es el sacerdote con la delegación del Ordinario. [En cuanto a que la actuación en la celebración del matrimonio del testigo calificado (sacerdote), no es acto jurisdiccional; hay que aclarar que esa afirmación no corresponde ni a la ley canónica ni al dictamen unánime de los canonistas, sino “la opinión más común”, como dice Cance en la obra citada por la FSSPX en la nota n° 2 de este documento (n° 389, p. 576)]

La presencia de este testigo es necesaria para la validez del sacramento del matrimonio según la disposición del Concilio de Trento (decreto Tametsi). El uso de la delegación aplica esta disposición tradicional y corresponde al espíritu de la Iglesia, pero sin someterse al Código de Derecho Canónico de 1983 o al nuevo espíritu que transmite. [¿Y qué hay de la intromisión del clero conciliar en la vida de la FSSPX, permitida por ella misma desde que Mons. Fellay hizo aceptación irrestricta o incondicional, el 4 de abril de 2017, de la carta de Comisión Pontificia Ecclesia Dei sobre los matrimonios?] Por lo tanto, donde la delegación del Ordinario puede ser recibida y ejercida sin dificultad [falso supuesto, a no ser que se quiera creer que peligro para la fe que supone la intervención del clero modernista, no es algún tipo de “dificultad”], todo sacerdote de la Fraternidad debe hacer uso de ella. [“Debe”. Es una orden terminante, quede claro; pero es una orden que un sacerdote católico no está obligado a obedecer]

3. Si un Ordinario creara una situación objetiva de "grave incommodum" 2, situación que debe ser constatada por el Superior del Distrito, se recurriría a la forma extraordinaria. [Del “estado de necesidad general en la Iglesia” a la “incomodidad grave creada por un Ordinario”… Vaya cambio de la FSSPX. «Esta actitud dramática de las autoridades eclesiales conlleva sin duda alguna un estado de necesidad para el fiel. En efecto, hay no solamente un grave inconveniente sino un peligro real al poner su salvación entre las manos de pastores imbuidos de este espíritu “adúltero”, nocivo tanto para la fe como para la moral. No tenemos otra opción más que protegernos de tales autoridades, porque ellas “están en una situación de incoherencia y de contradicción permanente” y porque “mientras que este equívoco no sea disipado, los desastres se multiplicarán en la Iglesia”. Nosotros vivimos en unas circunstancias donde la verdadera obediencia reclama desobedecer, pues “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5, 29). Hasta que el equívoco de las autoridades eclesiásticas no sea disipado, persistirá igualmente el grave inconveniente previsto por el canon 1098, y se justifica la celebración de matrimonios según la forma extraordinaria.]» (de la Carta de los Decanos de la FSSPX y Superiores de Congregaciones de Francia)] 

4. Los sacerdotes tienen la obligación de instruir a los prometidos en cuanto a que cualquier problema que pueda surgir en su matrimonio debe ser tratado por la Fraternidad San Pío X. [¿La FSSPX sigue o no sigue reservándose el derecho exclusivo a juzgar las causas matrimoniales? Dada la redacción ambigua, queda la duda al respecto]


2. Documentos romanos. Recordatorio

El Superior general tiene el poder de solicitar a sacerdotes de su elección, si lo considera oportuno, que puedan realizar rápidamente un primer análisis de los documentos procedentes de Roma, antes de proceder a una evaluación más profunda. Sin embargo, es necesario subrayar a este respecto la nocividad de la precipitación; que cada Superior de Distrito haga todo lo posible para que lo comprendan los sacerdotes y a los fieles.


3. Prelatura personal. Consideración

En la hipótesis de una estructura jurídica propuesta por Roma, la Prelatura personal se adaptaría mejor a la realidad actual de la Fraternidad San Pío X. Se ultimaría una vez que la cuestión doctrinal se haya resuelto de una manera satisfactoria para la Tradición. [Grave ambigüedad: ¿qué hay que entender por solución “satisfactoria” para la Tradición? Noten los lectores que la FSSPX ya no habla de “conversión de Roma” o de “regreso de Roma a la fe”, sino de “solución satisfactoria para la Tradición”. ¡Ah! Pero “nada ha cambiado en la FSSPX”]

1. Esta Prelatura personal no cambiaría nuestra condición de sacerdotes seculares sin votos y viviendo en comunidad;

2. El fin de la Fraternidad y los medios ordenados para este fin, de acuerdo con nuestros Estatutos actuales, así como la espiritualidad, permanecerían inalterados; [La espiritualidad de la FSSPX ya está gravemente dañada por causa de su deriva liberal, y eso sólo puede empeorar cuando los modernistas conciliares la conviertan en una prelatura personal. Leer acá.] 

3. Se adaptaría a la situación de la Fraternidad San Pío X de acuerdo con lo que es hoy en día, es decir, una sociedad de sacerdotes extendida por todo el mundo y encargada de un cura animarum que no puede ser circunscrita a un territorio. La Prelatura se constituiría principalmente para tener en cuenta esta cura, gozando de la exención del Ordinario local, en la medida en que lo permita la constitución de la Iglesia. [Sobre el verdadero alcance de esa supuesta exención, leer el artículo La prelatura personal será el ataúd de la FSSPX. Sobre otros males graves que inevitablemente caerán sobre la FSSPX cuando ella sea convertida en una prelatura personal, leer la entrada Más sobre la prelatura personal]  

4. Esta Prelatura personal se erigiría por medio del más solemne de los documentos legales por los que la Iglesia legisla: una Constitución apostólica. [Lo que, para la FSSPX, no es garantía de ninguna defensa suficiente contra la Roma liberal, modernista y apóstata, contra la Roma ocupada por legiones de herejes, sodomitas y otros anticristos. Pero de esto la Fraternidad ahora prefiere no hablar... Estamos lejos de un lenguaje claro y simple, cada vez más lejos del sí si, no no de Cristo]


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1.- San Fulgencio, sermón 3 para la fiesta de San Esteban, el 26 de diciembre, segundo nocturno: "Por caridad argumentaba contra los que erraban a fin de que se corrigieran; por la caridad rezaba por los que le apedreaban por temor a que fuesen castigados....; en cuanto al que tenía como perseguidor en la tierra, hacía méritos para tenerlo como hermano en el cielo.

2.-  El "grave incommodum" a que se refiere el Código (c. 1008; nc. 1116) puede consistir en cualquier dificultad notable que los futuros cónyuges tengan para presentarse ante el Ordinario, el Párroco o el sacerdote delegado. Puede referirse a la salud, los bienes materiales, la reputación, etc., o al uso de medios extraordinarios (Comentario de la BAC al c. 1098). “Este grave inconveniente existe si la celebración del matrimonio tiene como consecuencia un grave perjuicio, material o moral, para el bien común, para los futuros cónyuges o para uno de ellos, para una tercera persona, o incluso para el sacerdote competente.” Adrien Cance, Le Code de Droit canonique, Commentaire, t. II, París, Gabalda, 1951, n° 395, p. 582.

(*) Quizá esta idea provenga de la bien conocida "profecía" de Judas Iscariote (!) en un exorcismo narrado en el libro Advertencias del más allá a la Iglesia Contemporánea, del P. Renz; obra que, obviamente, jamás habría pasado los controles y censuras preconciliares, y que, no obstante, se ha vendido en ciertos prioratos de la FSSPX: Exorcista:—¿Qué es lo que dijiste?, ¡repite Judas Iscariote! ¿De quién es que estás por hablar? En nombre de Jesús, ¡di la verdad y solo la verdad! Judas Iscariote:—Después de un largo combate, Ecône triunfará. Exorcista:—¡Habla en nombre de Jesús! Judas Iscariote:—Ecône es el único que se encuentra en el buen camino. Exorcista:—¿Eso corresponde a la verdad? ¿Y el Cielo qué dice? Habla en nombre de Jesús. Judas Iscariote:—Al referirme a que está en el buen camino, no significa que no hay nadie más en el buen camino, sino que el camino que Ecône sigue es el único bueno. Es eso lo que queremos decir: no hay muchos caminos que sean buenos, mas hay muchas personas que están en buen camino. Ecône está en el camino cierto, y muchas personas que no conocen a Ecône, pero que buscan la verdad, también lo están. Judas Iscariote:—Monseñor Lefébvre tendrá todavía mucho que sufrir, mas él es bueno. (Las distintas versiones de esta obra que es posible encontrar en la web, tienen textos divergentes, pero en todas parece estar la frase "Ecône triunfará")