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lunes, 24 de febrero de 2014

DOCUMENTO INÉDITO: CONFERENCIAS DE MONS. FELLAY EN LA REJA, 8-10-12.- PARTE 1

Monseñor Fellay estuvo de visita en Argentina en Octubre de 2012, apenas unos días antes de expulsar a Monseñor Williamson. Allí dio algunas conferencias que muestran de qué manera ha estado engañando tanto a los fieles como a los sacerdotes. Publicamos un extracto por partes para facilidad de lectura. Algunas palabras mal pronunciadas se corrigieron.

Note el lector que la Declaración Doctrinal de Mons. Fellay no era conocida por los asistentes a estas conferencias (Sacerdotes y seminaristas de La Reja). Ese documento se hizo público en marzo del 2013, y estas conferencias son de octubre de 2012.

Nuestros comentarios en rojo.


PARTE 1

Lo que voy a decir es para la familia. Hay cosas que se pueden revelar y cosas que no se pueden. Hay cosas confidenciales, si yo les hablo a ustedes, hablo con una cierta confidencialidad. Hay cosas que digo que son peligrosas y pueden hacer daño a otros y por lo tanto no se pueden decir fuera.

El internet no es solo un problema contra la castidad, el internet ha facilitado y capacitado a cualquier hombre de difundir su pensamiento, sin censura, que destruye la autoridad de comunicación. Un solo hombre puede difundir en todo el mundo su pensamiento.

El error conduce al mal moral. Hay un problema mayor con el cual nosotros, como hombres de Dios, hombres de Iglesia tenemos que enfrentar. Jamás se han visto tantas locuras, estupideces que se difunden como hoy. Una persona que entra a internet no puede juzgar no está capacitada para juzgar.

Lo que pasó en parte en la Fraternidad ha sido consecuencia de este problema, al que llamo un problema de comunicación, un problema de internet. Dijo el Padre Pinaud al respecto: Estas ambigüedades que no fueron retractadas sino sólo dejadas de lado, continúan dividiéndonos mucho más que todos los sitios de internet juntos. Como prueba, ha habido siempre sitios que formulan críticas más o menos fantasiosas, desde Virgo María a Le Forum catholique… Estos sitios no inquietaron más que a algunos fieles atormentados y jamás lograron dividirnos profundamente. Es por lo tanto manifiesto que la causa de nuestros males no se debe buscar en internet que no es más que un catalizador.

Un primer problema es que se afirman cosas fuera de contexto. Es un problema de pereza intelectual el no buscar el contexto, llevando fácilmente a la deshonestidad intelectual, en donde se falsifica el sentido de una oración, una palabra. A mí me molesta muchísimo que cuando doy una conferencia a un grupo particular de personas y sale en internet. Esto no es justo. Más cuando digo cosas más confidenciales. Les voy a decir cosas que simplemente no puedo decir en público, y a causa de otros problemas, no puedo ponerlas por escrito. Fui puesto en situación imposible, paralizado para comunicar a los mismos miembros de la Fraternidad, a causa de las filtraciones. Es un mal gravísimo. Es pecado mortal. Mortal. Los que se han permitido comunicar estos bienes de familia fuera, es pecado mortal. Pero dice Santo Tomás: “No es lícito recibir ningún secreto contra el bien común.” “Contra bomum commune nullum secretum licet recipere” (S. Theol. 2,2, q. 68, a. I ad 3). Sobre la revelación lícita del secreto: leer acá.

 No he podido resolver el problema, no puedo comunicarme más por escrito, tengo que hacerlo por voz. Un solo miembro es el que lo hace para castigar a toda la familia, rompiendo la confianza, que es muy necesaria, entre los miembros y el superior y el superior y los miembros. No se pueden publicar comunicaciones privadas, está prohibido por la moral católica. Si vemos una carta y no se es el destinatario, no puede leer esta carta, no puede. La difusión de la carta de los obispos es un ejemplo de este tipo que la moral católica prohíbe. Se habla de pecado, de pecados graves. ¿Y violar la correspondencia de sus cofrades (Padre Rioult) y la suplantación de identidad (Padre Pinaud) no es un pecado? ¿O es solamente pecado para los demás y no para usted? Fue un pecado contra la justicia. Se paralizó la comunicación en un tiempo muy difícil, cuando había novedades falsificadas o completamente falsas.

Ahora veo como un mal necesario tener un sitio de nosotros para aclarar o neutralizar este peligro. ¡Lo estamos esperando desde hace años! Ojalá lo abrieran para explicarnos, entre otras cosas, por qué el Padre Bouchacourt negó el deicidio… Para que contestaran abierta y doctrinalmente a las objeciones que justamente realizan los sacerdotes de la resistencia.

Sobre el silencio, cuando dicen que escondo los textos, tengo secretos y todo lo demás. Este silencio fue obligado por la causa misma. En las discusiones teológicas y las discusiones sobre el Preámbulo. En las discusiones teológicas no se pueden publicar los textos porque causan agitación y esto no nos permitiría trabajar. En Roma están muy sensibles a los que se dice. Las palabras los molestan. Los medios hacen un fuerte uso de las palabras.

Por ejemplo la entrevista con CNS. Era una entrevista pactada meses antes. Cuando vinieron pasábamos en un punto delicadísimo de las relaciones con el Papa. Yo les dije que no quería hablar con ellos pues el tiempo era delicado. Hemos hablado 50 minutos y publicaron 6 minutos. Esto dice todo. Ellos cortan las palabras y los ponen en seguido como quieren. Hacen creer lo que quieren. Al parecer todos los medios de comunicación están confabulados en su contra, desde el 2001, cuando dijo a La Liberté que aceptaba el 95% del Concilio. ¡Que casualidad!

Entonces sobre el silencio, son temas tan controvertidos, tan delicados entre nosotros y Roma que no podemos hablar con serenidad y calma si hay presiones, entonces hay necesidad del silencio. Roma misma lo ha entendido. En Roma son poquísimos los que saben el contenido de las discusiones. Queremos sin presentar directamente los textos, presentar en breve las conclusiones de las discusiones, las conclusiones de Roma y nuestras objeciones. Esto se hará desde este otoño hasta no sé cuándo. Pero hay que tener cuidado, estos romanos no son estúpidos y las declaraciones de Roma se pueden convertir en tentación para los fieles, un fiel no entiende nada, unas cosas sí pero otras no, hay cosas muy sutiles, muy sutiles. ¿Sutiles? ¿O más bien ambiguas? ¿Nos toma por estúpidos?

Sobre el silencio de los textos del acuerdo, Roma misma ha dicho que estos textos son modificables, una vez que sale fuera, ya no se puede modificar. Ha habido casos en que Roma presenta un texto, presentamos objeciones y Roma lo modifica a nuestro favor ¿Cuándo fue esto Monseñor Fellay? Ahora que ya se ha publicado todo, mencione una sola vez que Roma haya modificado un texto a favor de la Fraternidad ¡Una sola vez! pero si los enemigos se enteran dirán ¿cómo puede ceder Roma, cómo puede darle concesiones etc.? Entonces Roma misma,  para evitar presiones, para facilitar un texto que esté más en nuestro favor han pedido mantener el secreto. Si no hubiera estas filtraciones, yo hubiera dado todos los textos. A todos los fieles. Es una pena. ¿Ah si? Entonces, ¿Por qué no nos dijo lo del GREC? Porque desde que nuestro proyecto comenzó a tomar forma, nuestra preocupación fue la de informar a las autoridades: el Nuncio apostólico de París, el presidente de la Conferencia episcopal de Francia, el Superior de la FSSPX. Tanto éste como los obispos franceses nos dieron la misma respuesta: “Sean prudentes, sean discretos, no hablen de su iniciativa a los medios de comunicación”. (Padre Lelong, “Por la necesaria reconciliación”, dic. 2012, pág. 29)