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viernes, 8 de marzo de 2013

COMUNICADO DEL PADRE DE CACQUERAY RESPECTO A LA CARTA DE LOS 37.-

Comentario de Michel de Avec l'Immaculée:




El Padre de Cacqueray tiene muy buenas ideas pero no las dice más que en privado. El prefiere hablar de espiritualidad, mientras que los fieles y los sacerdotes están angustiados por la Fraternidad…

El Padre de Cacqueray es un anti-liberal pero permite a Monseñor Fellay propagar el liberalismo en la Fraternidad sin reaccionar.
El Padre de Cacqueray está en contra de un acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal, pero promovió activamente el libro del padre Célier Benedicto XVI y los tradicionalistas.

El Padre de Cacqueray es un santo sacerdote, pero permitió que el Padre Célier prosperara en los puestos de influencia, siendo amigo de un masón de larga data (Jean Luc Maxence) y difundiendo una doctrina muy ambigua sobre el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo en la Carta a nuestros hermanos sacerdotes.

El Padre de Cacqueray defiende la verdad pero presenta al mentiroso Monseñor Fellay como alguien que está muy bien, como muy prudente, que supo rechazar los acuerdos con Roma porque doctrinalmente es seguro en su Carta a los amigos y benefactores n° 80.

El Padre de Cacqueray está de nuestro lado pero persigue a sacerdotes valiente como el padre Rioult y el Padre Pinaud.

El Padre de Cacqueray es benevolente pero él persigue sin piedad a los que defienden la Fraternidad, mientras que hizo prosperar confortablemente a sus enemigos, como por ejemplo el Padre Célier.

El Padre de Cacqueray ha sabido mantener « la unidad » del distrito de Francia pero gracias a esta « unidad », miles de fieles y numerosos sacerdotes son engañados.

El Padre de Cacqueray es muy clarividente, pero presentó en La porte latine, el 5 de mayo de 2010 al papa Benedicto XVI como una víctima que revive la Pasión de Cristo… Al contrario, el Padre Rioult, el Padre Pinaud y el Padre Salenave son los “peligrosos” agitadores con comportamiento “revolucionario” por lo que les suprimen todo apostolado y son impedidos de comunicarse con el exterior.

El Padre de Cacqueray tiene mucha influencia en la Fraternidad, es uno de los miembros buenos del Capítulo, es ciertamente uno de los generales de los que habló Monseñor Tissier de Mallerais. Estábamos listos esperando su señal para el combate. El Padre Chazal estaba muy presionado… Había que esperar al menos tres meses, según dijo Monseñor Tissier de Mallerais. Seis meses pasaron… Sabemos ahora lo que es del general con el que contábamos algunos de nosotros.

Nadie tuvo el corazón de atacar a un sacerdote tan santo, tan caritativo, que pensaba tan bien… Guardamos silencio por prudencia mientras fue posible, le concedimos el beneficio de la duda. Pero ahora se acabó. El Padre de Cacqueray, sean cuales fueren sus intenciones que quizá son muy buenas y santas, le hace el juego al enemigo. Allí están los hechos.

Preferiríamos tener a un padre Rostand a la cabeza del distrito de Francia. Al menos las cosas serían claras y la reacción hubiera sido más fuerte, la gente hubiera dudado menos, los padres hubieran reaccionado.

Cuales fueren sus intenciones, el Padre de Cacqueray ha hecho en Francia más mal que el Padre Rostand en Estados Unidos ya que con sus hermosos discurtos privados que todos nos repetíamos, hizo creer que luchaba en el interior y muchos le tuvieron confianza; y de hecho, apoyándose en él, los sacerdotes y los fieles reaccionaron menos. De hecho, el padre de Cacqueray no ha hecho nada, salvo quizá escribir una carta de 17 páginas proclamando ante sus cofrades que el Capítulo salió mal…

Ha dicho blanco pero ha actuado negro, lo vemos claramente ahora. No podemos jugar indefinidamente en dos campos: decirse anti-liberal y actuar favoreciendo a los liberales y castigando a los buenos elementos.

Su Carta a los amigos y benefactores n°80 fue demasiado lejos dejando créer a Francia que Monseñor Fellay era fiable.

Su comunicado sobre los tres sacerdotes contiene una mentira : él afirma que Monseñor Fellay continúa llevando a la Fraternidad según el espíritu de Monseñor Lefebvre mientras que la entrevista de CNS del 11 de mayo de 2012, las seis condiciones catastróficas, la declaración del Capítulo general, las numerosas mentiras de Monseñor Fellay catalogadas en la carta de los 37, el texto enviado a Roma revelado por el Padre Pfluger el 5 de junio en San Joseph des carmes y jamás retractada públicamente ante nosotros, el texto enviado en 2009 para obtener el levantamiento de las excomuniones diciendo que aceptaríamos el Vaticano II con reservas, la mentira respecto al ultimátum del 22 de febrero presentado como un rumor, etc, muestran bien que Monseñor Fellay conduce a la Fraternidad en la dirección opuesta a la establecida por Monseñor Lefebvre a partir de 1988.

El Padre de Cacqueray puede pensar muy bien, pero el le hace el juego a los masones, a los liberales, a los conciliares y a todos aquellos que buscan destruir la Fraternidad.

El Comunicado del Padre de Cacqueray:

Suresnes, 7 de marzo de 2013


Comunicado del Superior de Distrito de Francia :
Puntualización respecto de una carta anónima


Una carta pretendidamente firmada por 37 sacerdotes del distrito de Francia ha sido publicada hace unos días en un sitio anónimo.

Después de habernos tomado el tiempo para hacer verificaciones, estamos en condiciones de afirmar que se trata de una invención.

Si desgraciadamente es cierto que algunos sacerdotes efectivamente utilizaron medios anónimos y gravemente subversivos contra la autoridad de la Fraternidad, hasta querer obtener la dimisión de sus Superiores, no representan mas que un pequeño número.

Tres de entre ellos han sido inmediatamente removidos de sus apostolados.

Nosotros expresamos nuestra profunda pena por esta actitud que no se funda en nada objetivo (*). Estos sacerdotes se dejaron llevar por una desconfianza irrazonable contra la autoridad de la Fraternidad mientras que ella no hace sino continuar su papel de mantener y defender la fe en la grave crisis que atraviesa la Iglesia.

En este mes de marzo donde la Fraternidad San Pio X se consagra a san José, ella pone más que nunca su confianza en la ayuda sobrenatural que el patrón de la santa Iglesia jamás ha dejado de obtener.

A pesar de esta prueba, la Fraternidad continúa serenamente su trabajo apostólico con fidelidad a la línea que le ha dado su fundador, Monseñor Lefebvre, para restaurar todo en Cristo.

Padre Régis de Cacqueray, Superior de Distrito de Francia.



(*)Las posiciones inalterables de la Fraternidad han sido recordadas notablemente por Monseñor Fellay en la conferencia que dio en Nantes el primero de marzo pasado y en mi editorial de la Carta a los amigos y benefactores del 3 de marzo.