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lunes, 25 de febrero de 2013

COMENTARIOS DE LA ENTREVISTA DE MONSEÑOR FELLAY A “NOUVELLES DE FRANCE”

THE RECUSANT



(comentarios en rojo)
Por Pierre de Bellerive el 15 de feb. 2013 @ 1:08

Monseñor Fellay es el superior de la FSSPX fundada por Monseñor Lefebvre. El vuelve a Nouvelles de France para hablar sobre las tentativas de acercamiento de la FSSPX con Roma que han marcado el pontificado de Benedicto XVI.


« Nouvelles de France » se reivindica a sí misma como de tendencia « liberal conservadora»

 Monseñor, apreciaría usted el hecho de que el último gran acto del pontificado de Benedicto XVI pudiera ser la reintegración de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X?
Por un breve instante, pensé que, anunciando su dimisión, Benedicto XVI tendría un último gesto hacia nosotros como Papa. No obstante, veo muy difícil que esto pueda ser posible. Habrá que esperar probablemente al próximo Papa. Incluso le diré, a riesgo de sorprenderlo, que hay problemas más importantes para la Iglesia que el de la FSSPX, y de cierta manera, al arreglarse, el problema de la Fraternidad se arreglará.

Nótese que Monseñor Fellay no rechaza los términos “apreciaría” y “reintegración” y no excluye un gesto de Benedicto XVI en este sentido, incluso si encuentra difícil que este gesto suceda. El gesto hacia la “reintegración” tendrá que esperar probablemente hasta el siguiente Papa para que suceda. Es implícito que Monseñor Fellay “apreciaría” tal gesto.

¿Cuál fue el quid de la advertencia de Monseñor Lefebvre en 1989?

 “Lo que puede parecer una concesión no es en realidad sino una maniobra para alejar de nosotros el mayor número de fieles. Con esta perspectiva es con la que parecen conceder, cada vez un poco más e ir más lejos. Pero hay que convencer absolutamente a los fieles de que se trata de una maniobra, que es un peligro ponerse en manos de los obispos conciliares y de la Roma modernista. Es el mayor peligro que les amenaza. Si hemos luchado durante 20 años para evitar los errores conciliares, no es para ponernos ahora en manos de quienes los profesan”.

¿O de su deseo de no querer tener nada que ver con la iglesia conciliar?:

Somos “suspendidos a divinis” por la Iglesia Conciliar y desde la Iglesia conciliar, de la cual no queremos formar parte. (Julio 29 de 1976, Reflexiónes sobre la Suspensión a divinis) “…Nosotros no pertenecemos a esta religión. Nosotros pertenecemos a la religión antigua, la religión Católica, no a esta religión universal como es llamada hora. Ya no es la religión Católica…” (Sermón del 29 de Junio de 1976).

 “Estaría muy feliz de ser excomulgado de esta Iglesia Conciliar… Es una Iglesia que yo no reconozco. Yo pertenezco a la Iglesia Católica”. (Minute 30 julio de 1976)

La cual fue también la posición de la FSSPX en su conjunto:

 “Nosotros nunca quisimos pertenecer a este sistema que se califica a sí mismo de la Iglesia Conciliar. Ser excomulgados por un decreto de Vuestra Eminencia… no sería más que la prueba irrefutable de que no lo somos. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex- communione… excluidos de la comunión impía con los infieles”. (Carta abierta al Cardenal Gantin, 6 de julio de 1988)

Monseñor Fellay entonces considera que la FSSPX es “un problema para la Iglesia”. El repite la nueva tendencia oficial de la FSSPX de no distinguir la Iglesia conciliar de la Iglesia de Cristo.

Algunos dicen que usted desea que Roma reconozca el rito ordinario como ilícito ¿podría aclararnos este punto?
Estamos muy consientes que es muy difícil pedirles a las autoridades una condenación de la nueva misa. En realidad, si lo que deba ser corregido lo fuera, sería un gran paso.
 “El Novus Ordo Missae, incluso cuando se dice con piedad y respeto por las reglas litúrgicas… está impregnado con el espíritu del Protestantismo. Lleva en sí un veneno peligroso para la fe”. Carta Abierta a los Católicos Perplejos, Monseñor Lefebvre.
¿Cómo puede ser corregido algo que es intrínsecamente ponzoñoso? Hace menos de dos meses, Monseñor Fellay calificó la Misa del Novus Ordo como “mala”. ¿Debemos cohabitar con el mal? ¿Es moral hacerlo?

¿Cómo es eso?
Esto puede ser realizado por una instrucción de la Congregación por el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. A fin de cuentas no es tan complicado. Yo pienso que hay cambios importantes a efectuar a causa de las graves y peligrosas deficiencias que hacen a este rito condenable. La Iglesia puede efectuar muy bien estas importantes correcciones sin quedar mal o perder su autoridad. Pero actualmente noto la oposición de una parte de los obispos a las legítimas demandas del papa de corregir, en el canon de la misa, la traducción de “pro multis” por “por muchos” y no “por todos”, traducción falsa que encontramos en muchos idiomas.

“…el nuevo Ordo Missae –si se consideran los elementos nuevos susceptibles de apreciaciones muy diversas, que aparecen en él sobreentendidas o implícitas– se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento…
Es evidente que el nuevo Ordo Missae renuncia de hecho a ser la expresión de la doctrina que definió el Concilio de Trento como de fe divina y católica, aunque la conciencia católica permanece vinculada para siempre a esta doctrina.
Haría falta un trabajo más amplio para establecer una evaluación completa de los obstáculos, peligros y elementos destructores, tanto espiritual como psicológicamente, que contiene el nuevo rito.
(CARDENAL OTTAVIANI, BREVE EXAMEN CRÍTICO DEL N.O.M.)

¿Cómo es que los Cardenales Ottaviani y Bacci hicieron eco a Monseñor Lefebvre y De Castro Mayer, al hablar de la nueva misa como un alejamiento impresionante de la teología católica y que incluso una “evaluación de sus errores necesitaría un trabajo más amplio”, pero para Monseñor Fellay “a fin de cuentas no es tan complicado” el corregir esa misa?

¿Desea volver sobre el Concilio Vaticano II ?

En lo que concierne al Vaticano II, como en la misa, nosotros estimamos que es necesario clarificar y corregir un cierto número de puntos que son, ya sea erróneos o que conducen al error. No obstante, no esperamos que Roma condene al Vaticano II en poco tiempo. Ella puede recordar  la Verdad, corregir discretamente los errores salvaguardando su autoridad. Sin embargo, nosotros pensamos que la Fraternidad aporta su piedra al edificio del Señor denunciando ciertos puntos litigiosos.

“Creemos poder afirmar, ateniéndonos a la crítica interna y externa del Concilio Vaticano II, es decir, analizando los textos y estudiando los resultados de este Concilio, que es, al darle la espalda a la Tradición y al romper con la Iglesia del pasado, un Concilio cismático”. (Le Figaro, Agosto 4 de 1976).

 “La Iglesia que afirma tales errores es tanto cismática como herética. Esta Iglesia Conciliar por lo tanto, no es Católica (Julio 29 de 1976, Reflexiones sobre la Suspensión a Divinis)
Habiendo esta Reforma nacido del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso si todos sus actos no son formalmente heréticos. Es pues imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico a aceptar la Reforma. (Declaración del 21 de noviembre de 1974)
¿Por lo tanto, Monseñor Fellay ve solamente “un cierto número de puntos que son, ya sea erróneos o que conducen al error”, y cree que  pueden ser corregidos “discretamente”?

Concretamente, usted sabe bien que sus reivindicaciones no serán satisfechas de un día para otro.

Ciertamente, pero progresivamente lo serán, yo pienso. Llegará un momento donde la situación será aceptable y podremos estar de acuerdo, aún cuando hoy mismo no parece ser el caso.

La única base para un acuerdo es esta:

“Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?”
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil”. (Fideliter n° 66, nov. dic. De 1988, págs. 12-13).

¿Usted todavía está de acuerdo con esta declaración, Su Excelencia Monseñor Fellay?

Usted se ha entrevistado con Benedicto XVI en sus primeros meses de su pontificado, ¿puede decirnos cuál fue su sentimiento hacia él en ese momento?
Puedo decir que me encontré con un Papa que tenía un deseo sincero de realizar la unidad de la Iglesia, incluso si no llegamos a ponernos de acuerdo. Pero créame que pido por él todos los días.

¿Cuál unidad? La única unidad meritoria es la unidad en la fe. Benedicto XVI nunca ha dejado de expresar su fe y su deseo de que la Iglesia abrace el espíritu del Concilio que “sale de la herejía y desemboca en la herejía”. ¿Debemos aplaudir este “deseo sincero” o debemos huirle?

¿Cuál fue, para usted, el acto más importante de su pontificado?
 Yo pienso que sin lugar a dudas, el acto más importante fue la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum que acuerda a los sacerdotes del mundo entero la libertad de celebrar la misa tradicional. Lo hizo, hay que decirlo, con valor porque tenía oposiciones. Yo pienso que este acto traerá frutos muy positivos a largo plazo.

Art. 1.— El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la Lex orandi (Ley de la oración), de la Iglesia católica de rito latino. No obstante el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma Lex orandi y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la Lex orandi de la Iglesia no llevarán de forma alguna a una división de la Lex credendi (Ley de la fe) de la Iglesia; son, de hecho, dos usos del único rito romano.
SummorumPontificum

¿Cómo pueden salir frutos positivos de un acto pontifical que oficialmente mezcla el rito Tridentino de la Santa Misa con el venenoso Novus Ordo? Cualesquiera que sean las apariencias de Tradición en cualquiera de sus frutos, ¿no estarán siempre presentes los peligros de una intoxicación peligrosa?
¿No es peligroso y subversivo alabar incondicionalmente al Papa por publicar tal acto sin subrayar el veneno que contiene?
Igualmente, Monseñor Fellay expresa su gratitud al mismo Papa por suprimir los efectos de las sanciones canónicas aplicadas a sus obispos después de las consagraciones de 1988. (Comunicado de Menzingen, 11 de febrero de 2013). (Erróneamente traducido al inglés, ya que el texto original en francés dice: supprimer les effets des sanctions canoniques portées contre ses évêques, à la suite des sacres de 1988, y la traducción en inglés: to do away with the canonical sanctions that had been imposed on its bishops following their consecration in 1988). ¿No se creyó siempre que estas sanciones son inválidas y por lo tanto se requiere una anulación y no un mero levantamiento de sus efectos?