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jueves, 13 de marzo de 2014

MONSEÑOR FELLAY: JAMÁS ROMPEREMOS NUESTROS LAZOS CON ROMA.-

Hemos recibido esta carta de un fiel de la Resistencia de Polonia. Es una carta escrita por Monseñor Fellay “aclarando” las acusaciones en su contra. Nuestros comentarios en rojo.



TRADUCCIÓN Y COMENTARIOS.-

Muchas gracias por su carta que he leído cuidadosamente después de regresar de un viaje apostólico por el mundo.

Mi respuesta a su pregunta es muy simple: no haga caso a estas escandalosas acusaciones contra la Fraternidad San Pío X y sus Superiores. Contra todo pronóstico, seguimos la línea que nuestro venerado fundador, el Arzobispo Lefebvre, nos dio. Si bien reconocemos las autoridades legítimas de la Iglesia, no las seguimos cuando su enseñanza está en contradicción con la Tradición.
Excelencia, estas “escandalosas acusaciones” no es otra cosa que la pura verdad. Escandalosas son sus mentiras, su secretismo, su protección a sacerdotes que han demostrado ser subversivos (Por ejemplo el Padre Célier), su silencio respecto a las escandalosas declaraciones del Padre Pfluger, su persecución hacia los Dominicos de Avrillé y la fundación de la “nueva rama” de dominicos bajo su jurisdicción, etc., etc.
En cuanto a que usted sigue la línea de Monseñor Lefebvre, esa es otra mentira más. Monseñor Lefebvre le dijo a usted y a los otros tres obispos antes de las Consagraciones: Se acabó, ya no más conversaciones. Entre más reflexionamos, más nos damos cuenta que las intenciones de Roma no son buenas… En Roma, siguen siendo lo que son; no podemos ponernos en las manos de esa gente… Roma quiere destruir la Tradición…Es por eso que nosotros salvamos a la Fraternidad y a la Tradición al alejarnos prudentemente.

Por supuesto, los otros dos obispos de la Fraternidad y yo estamos totalmente de acuerdo. No hay ninguna intención en absoluto de mi parte, y nunca ha habido ninguna intención, de «vender» la Fraternidad a la Roma modernista. Pero es cierto que la situación de nuestra Fraternidad en la Iglesia no es normal. Somos católicos y debemos ser reconocidos como tales, por las autoridades de la Iglesia. Siguiendo el ejemplo de Monseñor Lefebvre, nunca cortaremos todos los lazos con Roma. De lo contrario, simplemente dejaríamos de ser católicos.
¿Acaso el no ser “normales” en la iglesia conciliar nos hace dudar de nuestra condición de católicos? ¿Nuestra "irregularidad" ante las leyes hechas para tiempos normales, afecta nuestra condición de católicos de algún modo? Por el contrario: ¿no es verdad que esa "irregularidad" más bien confirma que seguimos siendo enteramente católicos y es un título de honor? ¿Importa algo lo que piensen los liberales y modernistas? ¿Estamos en falta delante de Dios? Acá Monseñor delata su gran problema: él quiere que los liberales y modernistas romanos nos reconozcan como católicos. Es su gran aspiración. Se siente incómodo estando "fuera" a los ojos de los destructores de la Iglesia. Usted ha renunciado al principio en que se cimentaba la Fraternidad de “no al acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal previo”. Usted es un traidor.

 Al mismo tiempo, desde el 13 de junio de 2012, nuestras relaciones con Roma están de algún modo bloqueadas. De hecho, Roma  quería tanto obligarnos a considerar el Vaticano II como una parte integral de la Tradición como a aceptar  la licitud de la nueva Misa. Por supuesto, no podíamos estar de acuerdo con estos dos requisitos.
Mentira. Usted estuvo y está de acuerdo. Leemos en su Declaración Doctrinal: Las afirmaciones del Concilio Vaticano II y del Magisterio Pontifical posterior relativos a la relación entre la Iglesia católica y las confesiones cristianas no-católicas, así como el deber social de religión y al derecho a la libertad religiosa, cuya formulación es difícilmente conciliable con las afirmaciones doctrinales precedentes del Magisterio, deben ser comprendidos a la luz de la Tradición entera e ininterrumpida, de manera coherente con las verdades enseñadas precedentemente por el Magisterio de la Iglesia, sin aceptar ninguna interpretación de estas afirmaciones que pueda llevar a exponer la doctrina católica en oposición o en ruptura con la Tradición y con este Magisterio.- Y:  Nosotros declaramos reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II.

Acerca de Su Excelencia Monseñor Williamson y los sacerdotes de la llamada «resistencia», la razón de su expulsión se debió a repetidos actos de desobediencia y rebelión contra las autoridades de nuestra Fraternidad sacerdotal. Es triste y lamentable pero estos ex miembros son las únicas personas culpables aquí.
El Padre Petrucci dijo en octubre de 2013: Como superior de la FSSPX Distrito de Italia, tengo que precisar que tanto Monseñor Williamson como el padre Floriano Abrahamowicz han sido expulsados de nuestra fraternidad precisamente en razón de ciertas de sus posiciones que son incompatibles con la vocación de la Fraternidad. Sus afirmaciones no representan de ninguna manera la forma de pensar oficial de la FSSPX (es decir, la “negación” del holocuento). Por otra parte, el Padre Pinaud fue juzgado y suspendido a divinis por corregir las faltas de ortografía de la “carta de los 37”. Usted y solo usted es culpable, Monseñor Fellay, y Dios le pedirá cuentas, téngalo por seguro.

Espero que estas respuestas le ayudarán a entender mejor nuestra posición y asegurarle nuestra fidelidad a la Iglesia y a la línea de Monseñor Lefebvre.

Con mi bendición,

+Bernard Fellay