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martes, 9 de julio de 2013

LA DECLARACIÓN DOCTRINAL DE MONSEÑOR FELLAY DEL 15 DE ABRIL DE 2012: LA PRUEBA DE UNA TRAICIÓN.- POR SACERDOS (1a PARTE)

Hemos traducido este excelente documento de Sacerdos, aparecido originalmente en AVEC L’IMMACULÉE y LA SAPINIÈRE.  Lo hemos divido en varias partes para facilidad de lectura.



Muchas cosas han sido dichas y escritas desde hace más de un año sobre la Declaración Doctrinal (DD) presentada a Roma por Monseñor Fellay el 15 de abril de 2012 en nombre de la FSSPX.

Sin embargo, nos parece que sería bueno hacer un estudio detallado del texto mismo y de las circunstancias que lo rodearon. Nosotros lo compararemos igualmente con otros documentos similares.

El estudio de este documento controversial no pretende ser exhaustivo. El único objetivo es el de contribuir a la búsqueda de la verdad y de abrir un debate a la vez franco y directo sobre las consecuencias de este texto.

Además, este estudio se ha vuelto necesario a fin de responder a todos aquellos que en estos últimos tiempos han tomado la defensa de esta Declaración: no solamente Monseñor Fellay sino también eclesiásticos y laicos.

Con el fin de comprender la evolución de las circunstancias que rodearon a la redacción de la Declaración Doctrinal (DD), dividiremos nuestro estudio en tres partes:

-PRIMERA PARTE: ANTES DE LA DECLARACIÓN;
-SEGUNDA PARTE: ANÁLISIS DE LA DECLARACIÓN;
-TERCERA PARTE: RESPUESTAS A LAS OBJECIONES.

La Primera parte no debe ser desatendida, porque sirve para situar las diferentes etapas por las cuales Monseñor Fellay pasó antes de redactar su Declaración doctrinal.

La Segunda Parte, más larga, analizará la Declaración y las  circunstancias que la precedieron inmediatamente.

La Tercera parte, tratará sobre todo de responder a los argumentos de aquellos que defienden la Declaración y las actuaciones de Monseñor Fellay en estos últimos tiempos.


PRIMERA PARTE : ANTES DE LA DECLARACIÓN DOCTRINAL (DD)

  
I. POR QUÉ HABLAR DE ESTO

La reciente publicación del Preámbulo Doctrinal (o Declaración Doctrinal) firmado por Monseñor Fellay y presentado al Cardenal el 15 de abril de 2012, continúa suscitando una gran controversia entre los sacerdotes y fieles de la FSSPX así como en el mundo tradicional.

Algunos toman la defensa de Monseñor Fellay e intentan demostrar que este Preámbulo es “ortodoxo” y que, como prueba, Roma lo rechazó el 13 de junio de 2012. En cualquier caso, dicen ellos, Monseñor Fellay lo retiró y además prometió no volver a referirse a este documento para futuras conversaciones con Roma. (cf. Respuestas a las objeciones)

Pero otros afirman que, al contrario, después de un estudio atento al mismo documento, se descubre un cambio grave en las posiciones doctrinales que Monseñor Lefebvre, la Fraternidad (y Monseñor Fellay anteriormente) han tenido respecto al concilio Vaticano II, de la nueva misa y del nuevo código de derecho canónico.

Es muy importante lo que está en juego, porque este documento doctrinal estaba considerado para expresar la posición oficial de la FSSPX vis a vis de las novedades conciliares, antes de avanzar hacia un posible acuerdo práctico con la iglesia oficial, como fue prometido por Roma y deseado por Monseñor Fellay.

Es por eso que durante la redacción de este documento, cada palabra debía ser cuidadosamente pesada para estar conforme a la Teología Católica de siempre. Además, este documento debía corresponder a la realidad de la situación de crisis que vive la Iglesia desde hace 50 años y sus posibles soluciones.

Hay que recordar que desde hace 24 años, la Fraternidad no había sometido a Roma un documento de tanta importancia, un documento teniendo el status de fundamento doctrinal para una regularización canónica.

En efecto, desde el 5 de mayo de 1988, fecha en la cual Monseñor Lefebvre firmó el Protocolo de acuerdo del Cardenal Ratzinger y retractándose al día siguiente, la Fraternidad jamás había estado tan cerca de lograr un acuerdo doctrinal y práctico de consecuencias incalculables, acuerdo que comprometería todo su futuro para continuar trabajando o no en la condenación de los errores modernos, en la defensa de la Tradición y en la restauración de la Iglesia.

Los sacerdotes sobre todo no deben dejar de estudiar las cuestiones doctrinales unidas a este documento, por pereza intelectual o bajo pretexto de que solamente lo “pastoral” cuenta. Sabemos cómo estas mismas actitudes llevaron desgraciadamente, después del concilio, a la mayoría de los sacerdotes y obispos a aceptar, lenta pero seguramente, los errores conciliares. Por lo tanto, no hay que repetir los mismos reflejos y los mismos errores…

Quisiera sobre todo invitar a mis cofrades de la FSSPX que están sea perplejos, sea desorientados, sea incluso favorables a este documento, a interesarse en este problema serio, porque de eso dependerá que conservemos los principios mantenidos siempre por Monseñor Lefebvre e incluso por Monseñor Fellay no hace mucho tiempo.

Nuestro combate, en las circunstancias concretas en que vivimos, exige que nosotros defendamos por principio la pureza de la doctrina si queremos ser fieles a nuestro deber sacerdotal y producir frutos espirituales en las almas.

La defensa de la doctrina demanda también la refutación y el combate de los errores modernos, que asolan a la Iglesia desde hace más de 50 años, sin que pequemos por omisión.

Lo que está en juego principalmente es esto: si la continuación de nuestro combate por la Tradición está comprometido por los textos oficiales ambiguos, firmados por nuestros superiores, si el bien común de la Fraternidad estará en peligro por la traición de la verdad y por un compromiso grave con las autoridades conciliares.


 Continuará...