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jueves, 13 de noviembre de 2014

EL TOBOGÁN



Tobogán. Deslizadero artificial en declive por el que las personas, sentadas o tendidas, se dejan resbalar por diversión.(Diccionario RAE).

Continuando con el ejemplo de su predecesor, el nuevo Superior del Distrito América el Sur de la Neo-FSSPX,  P. Mario Trejo perpetra su primer  editorial de la revista Iesus Christus, mostrando muy claramente que continúa y se profundiza el lenguaje abúlico, flojo, tibio, anestesiante, “políticamente correcto”, ya acostumbrado en la congregación de Mons. Fellay. 

Conmemorando a San Pío X, el P. Trejo traza un paralelo entre las situaciones de hace cien años y estos tiempos. Desde luego vuelca la acostumbrada crítica –a manera deleitmotiv- al Concilio Vaticano II  (“El Concilio que promovió el culto al Hombre”) sin la correspondiente denuncia de los actuales destructores de la Iglesia, continuadores de aquellos. Siempre es más fácil y menos peligroso criticar a los que ya han pasado de este mundo que a quienes teniendo en estos momentos graves responsabilidades en esta destrucción, podrían ser capaces de hacer uso de su autoridad o su fuerza para sancionar o perseguir a sus opositores. Esto el P. Trejo lo tiene muy claro y por eso, aunque en un momento del editorial afirma que “Ciertamente, el que cree y ama a Jesucristo, lucha fieramente contra lo que atenta contra su doctrina y santidad”, sin embargo la única vez que menciona a Francisco es para decir lo siguiente: “Nosotros, ¿sufrimos la amenaza de una gran guerra? Recientemente el Papa Francisco advertía sobre una presente tercera guerra mundial por la cantidad de conflictos locales y la amenaza de nuevas guerras. Quizás. El tiempo lo dirá.” ¿Dónde está la “lucha fiera” del P. Trejo y la Neo-FSSPX?


El P. Trejo en un momento de esparcimiento.


Veamos este muy interesante párrafo del editorial, remarcado por nosotros:

“Ésta será, lo verificamos con el paso de los años, una nueva modalidad en la Iglesia: los que enseñan, tienen autoridad pero ya no invocan la infalibilidad. Son los órganos auténticos de magisterio —Papa, obispos, concilio—, sí, pero con un nuevo lenguaje y nuevo discurso pues ya no versa sobre la verdad de la divinidad sino principalmente sobre los problemas de la humanidad y de su divinización… Hay un riesgo inmenso de desvincular así la autoridad de la verdad de Dios, pues poder sin sumisión a la verdad fácilmente degenera en maquiavelismo o en autoritarismo”.

Así que el problema –“el riesgo”- no está en rechazar la verdad de Dios porque es un rechazo de Él sino porque así se cae en el "autoritarismo". Lo cual viene a centrar el problema en relación al hombre y no en relación a Dios.

Anteriormente Trejo utiliza la expresión "lobby gay" en vez de decir lobby homosexual o sodomita, mostrándose en esto muy políticamente correcto, parece que ni esa situación asqueante que con suavidad describe es capaz de hacerle hervir la sangre al punto de condenarla enfática y vigorosamente. La actual política del branding institucional no admite adjetivaciones viriles ni actitudes claramente confrontativas. Nada que pueda desdibujar la perenne sonrisa del clérigo liberal.

En definitiva, se trata de un editorial de branding en consonancia con el cincuentismo que ha ganado espacio hasta convertir a la obra de Mons. Lefebvre en una congregación de línea media que, puesto que no se propone resistir (“no somos resistentes” afirmó hace poco su antecesor el P. Bouchacourt) a los enemigos de la Iglesia como lo hiciera el recordado San Pío X, tampoco será capaz no ya de restaurar algo como se dice, pero ni siquiera de conservar lo que le han legado. Porque como dijo San Pío X: “No resistir al error es aprobarlo, no defender la verdad, es sofocarla”. Y quien en esto cae marcha por un camino de tinieblas, hacia una pendiente que difícilmente se podrá evitar.



El P. Trejo en su caída.