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martes, 11 de noviembre de 2014

HACIA EL ACUERDO CON ROMA.-

“¿Qué unidad se propone a la Fraternidad San Pío X?
DICI

Nota del blog: nuestros comentarios están en color rojo.
El 20 de octubre de 2014, en una entrevista otorgada al semanario francés Famille chrétienne, Monseñor Guido Pozzo, secretario de la Comisión pontifical Ecclesia Dei, recuerda –luego del encuentro entre el Cardenal Muller y Mons. Fellay (23 de septiembre)- cuáles son las cuestiones de desacuerdo entre Roma y la FSSPX: “Los aspectos controvertidos conciernen, por una parte, la estimación de la situación eclesial en el período posterior al concilio Vaticano II, y las causas que produjeron ciertas agitaciones teológicas y pastorales en el periodo del pos-concilio y, más generalmente, en el contexto de la modernidad. Por otra parte, algunos puntos específicos relativos al ecumenismo, al diálogo con las religiones del mundo y la cuestión de la libertad religiosa”. Nótese como minimiza y trivializa la mayor catástrofe de la historia de la Iglesia.
 A la pregunta “¿Se puede disociar acuerdo jurídico y discusión doctrinal? ¿Establecer una prelatura personal, pero continuado, a largo plazo, las discusiones sobre los puntos teológicos controvertidos?” el prelado romano responde: “La Congregación para la Doctrina de la Fe siempre ha considerado que la superación de los problemas de naturaleza doctrinal era la condición indispensable y necesaria para poder proceder al reconocimiento canónico de la Fraternidad. Y agrega: Sin embargo, me permito precisar que la superación de las dificultades de orden doctrinal no significa que las reservas o las posiciones de la FSSPX sobre ciertos aspectos que están fuera del ámbito de la fe, sino que pertenezcan a los temas pastorales o de enseñanza prudencial del Magisterio, deban ser necesariamente retirados o anulados por la Fraternidad. El deseo de continuar la discusión y profundización de estas cuestiones que implican dificultad para la FSSPX, en vista de precisiones y de clarificaciones ulteriores, no solo es todavía posible sino que –por lo menos en mi opinión-  (subrayado nuestro) deseable y debe alentarse. No se le pide por consecuencia, renunciar a esta exigencia que ella manifiesta respecto a un cierto número de temas”. Dicho de otro modo: se acepta la posibilidad de reconocer a la Fraternidad sin previa solución de las diferencias doctrinales (acuerdo práctico) o de reconocerla sin que aparentemente se le exija nada a cambio (reconocimiento unilateral o de tolerancia).
Un poco más adelante, Mons. Pozzo afirma: “No es verdad el decir que la Santa Sede quiere imponer una capitulación a la FSSPX. Muy al contrario, la invita a reunirse a su lado en un mismo marco de principios doctrinales necesarios para garantizar la misma adhesión a la fe y a la doctrina católica sobre el Magisterio y la Tradición, dejando al mismo tiempo al campo del estudio y de la profundización las reservas que ella ha expresado sobre ciertos aspectos y formulaciones de los documentos del concilio Vaticano II, y sobre ciertas reformas que le siguieron, pero que no conciernen a las materias dogmáticas o doctrinalmente indiscutibles. No hay duda alguna que las enseñanzas del Vaticano II tienen un grado de autoridad y un carácter obligatorio extremadamente variable en función de los textos”. En conclusión: Roma apóstata y Mons. Fellay siguen buscando ese “mínimo común” que permita hacer el acuerdo.
Comentario: En esta entrevista, Mons. Pozzo no precisa si él está hablando en su propio nombre –salvo cuando indica “por lo menos en mi opinión”- o en nombre de sus superiores. Tampoco sabemos si hay que relacionar estas aperturas hacia la FSSPX con las realizadas recientemente por el papa Francisco hacia los carismáticos. Así, en un discurso a los miembros de la Fraternidad católica de las comunidades y asociaciones carismáticas de Alianza, el 31 de Octubre de 2014, el papa insistió largamente en la noción “de unidad en la diversidad”. "La unidad no es uniformidad, no es hacer todo juntos obligatoriamente, ni pensar de la misma manera, ni tampoco perder la identidad – explicó. “La unidad en la diversidad es precisamente lo contrario; es reconocer y aceptar con alegría los diferentes dones que el Espíritu Santo da a cada uno y ponerlos al servicio de todos en la Iglesia”. Y pidió a su auditorio “no olvidar que la Renovación Carismática es, por naturaleza, ecuménica''. En un contexto tan “ecuménico”, ciertamente las cuestiones doctrinales recordadas por Mons. Pozzo tienen una importancia muy relativa. ¿Esto es todo lo que DICI tiene que comentar de las declaraciones de Mons. Pozzo, que son detestables por falsas, por tramposas y por liberales?
“¿Qué unidad se propone a la Fraternidad San Pío X?” ¿Qué importa, mientras sea la Roma liberal, modernista y apóstata la que proponga esa unidad?
“Los sacerdotes que quieren permanecer católicos, tienen el estricto deber de separarse de la Iglesia Conciliar” (Mons. Lefebvre, “Itinerario Espiritual”).
“El más grande servicio que podemos hacer a la Iglesia y al sucesor de Pedro, es rechazar la Iglesia reformada y liberal” (Mons. Lefebvre, “Carta Abierta a los Católicos Perplejos”).