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lunes, 9 de diciembre de 2013

LUTO EN LAS FILAS RESISTENTES DEL NORTE DE MÉXICO.-





Lalis (QEPD), en su silla de ruedas, a la derecha, delante de Monseñor Williamson.  A su lado, la señora Alicia Borunda, su madre, y su tío José Luis Borunda. Su hermano Eduardo Reyes Borunda está de pie, arriba a la izquierda, al lado de don José Luis Borunda, abuelo de Lalis. Fotografía tomada el 12 de noviembre.

El alma pura de nuestra querida hermana “Lalis”, Laura Alicia Reyes Borunda, voló al encuentro con su Creador, en la Fiesta de la Inmaculada Concepción  de la Santísima Virgen. Con toda seguridad Lalis se presentó tan alegre como acostumbraba recibir a Jesús Sacramentado, pues ella desbordaba felicidad en cada comunión.

Partir a la eternidad en esta festividad es un signo de predilección  para un alma, que vivió con alegría en la cruz de veintiocho largos años cargados de sufrimientos.

Con la inocencia de una niña derramaba amor a quienes le brindaban una atención o un gesto de cariño regalándonos su   frase predilecta: “Te quiero mucho”.   Eso mismo dijo en su agonía,  desde su lecho mirando al cielo: “Dios: ¡te quiero mucho!” 

El buen Dios le permitió recibir el sacramento de la Confirmación días antes de su partida, de manos de S.E. Msr. Richard Williamson, y nos preguntamos ¿qué fin tiene convertirse en soldado de Cristo y partir de inmediato a la vida eterna? ¿Recibió los dones del Espíritu Santo para soportar su agonía? ¿Para darnos ejemplo de fortaleza? Su vida fue un misterio, una vida de dolor en un cuerpo frágil pero con un alma de amaba a Dios. Los eventos que rodearon su muerte son un misterio de la Providencia también.

Lalis y su familia, que carga la misma pesada cruz, son los diamantes de la resistencia mexicana: valientes, acrisolados en el dolor, firmes en su fe, de una fidelidad inquebrantable, dignos de admiración; en una palabra: mártires.

Nuestras condolencias a la Familia Borunda Bernal y a sus Padres Espirituales, R.R.P.P. Trincado y Cardozo.