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martes, 31 de diciembre de 2013

FANTASÍA.-





Syllabus


Esto no reviste la menor seriedad. Mientras el liberalismo de la neo-FSSPX se hace cada vez más patente (la última "perla": el sitio oficial de Alemania anuncia que en el priorato de Munich se celebran las misas del “rito extraordinario”; lógicamente había que llegar a ello después de que se aceptó el motu proprio ratzingeriano), la prensa oficiosa del Distrito América del Sur publicita una “Cruzada para restaurar la Cristiandad”. Y “El Superior de Distrito recluta”.




Nos permitimos tomar una cita perteneciente al P. Bouchacourt, inserta en un artículo reciente de Radio Cristiandad (tomamos lo que puede ser considerado objetivamente un documento valioso que sirve para entender mejor la situación actual de la Neo-FSSPX y mencionamos como corresponde la fuente, tal como puede darse a la inversa. Decimos esto al pasar para que nadie saque conclusiones en uno u otro sentido: simplemente tomamos lo que resulta útil a nuestro blog de allí donde se encuentre, para esclarecer mejor a los lectores). Se trata de una carta (identificada allí con el número 6) en respuesta a una señora fiel del Uruguay que lo consulta sobre el tema de la intención de la cruzada para “retirar o derogar o levantar” el decreto sobre las excomuniones. Un fragmento de la respuesta del P. Bouchacourt es el siguiente:


“Es una cuestión de honor. Lanzando esta cruzada de Rosarios, Monseñor Fellay quiere simplemente defender el honor de nuestro Fundador, de Monseñor de Castro Mayer y de los 4 obispos. Este decreto, de hecho, no ha excomulgado a nadie, salvo a la Tradición. Nosotros tenemos que responder y exigir que se retire.
Le voy a dar un ejemplo. Imagine que en la prensa se acuse a un miembro de su familia por una falta grave; acusación, por lo demás, totalmente falsa. Su deber, en cuanto miembro de la familia, consiste en pedir un derecho de respuesta y exigir una desmentida.
Lo mismo sucede en nuestro caso. No reconocemos la acusación que hace el decreto y exigimos que sea retirado porque arroja a toda la Tradición y a la Fraternidad en el descrédito”.

El subrayado es nuestro, precisamente para hacer ver que aquello afirmado por él entonces, no lo hizo cumplir respecto de su persona, esto es, en cuanto a exigir una desmentida al diario Clarín sobre sus respuestas en particular la negación del deicidio. Que el P. Bouchacourt no haya cumplido con lo que allí calificaba como un deber, significa, o cobardía y falta de sentido del honor de su parte, o simplemente que sí está de acuerdo con la declaración conciliar Nostra aetate.

Entonces, luego del affaire Clarín y la prensa mediática anticristiana que lo dejó tan mal parado, de sus declaraciones políticamente correctas, de su aceptación de la declaración del concilio Nostra aetate, de sus elogios a Francisco, de su silencio ante los fieles, de su descalificación para con los sacerdotes -supuestos “cruzados”- en la catedral ante el acto por la kristallnacht, de sus contradicciones e idas y vueltas en las intenciones de la Cruzada publicadas en el sitio oficial de la FSSPX, etcétera, etcétera, se invita a los fieles a embanderarse y tomar la espada (¿la de la verdad o la de la ambigüedad?) para “restaurar la Cristiandad”. ¿Hasta dónde piensan llegar con esta estulta fantasía que niega la realidad? ¿Y hasta dónde los sacerdotes y fieles van a seguir tolerando esta mentira cuando la verdad brota por todas partes para negar el discurso conciliador y falaz de las autoridades de la neo-Fraternidad?

Sí, a no negarlo, hay una cruzada, porque los liberales pueden ser también a su modo “cruzados” en la obsesión que tienen de llegar al acuerdo. Mons. Fellay no ha cedido nunca en su determinación de ser parte de (“ser reconocido por”) la iglesia conciliar. Pero esa cruzada y esos cruzados no tienen la imagen belicosa e intransigente que se les pretende dar. No, esa cruzada de la Neo-FSSPX no tiene otra imagen para ofrecer que esta: