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viernes, 19 de febrero de 2016

DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: EN DEFENSA DE MONS. WILLIAMSON (II)



         Los ataques a Mons. Williamson se basan en sus escritos y en sus palabras. Examinemos algunos escritos. Sus críticos más tenaces alegan que es preciso ver el conjunto y concluir la heterodoxia de Mons. Williamson. Se yo fueses a comentar cada acusaçión, una por una, esto tomaría un tiempo del cual no dispongo. Examino aquí apenas una idea de Mons. Williamson.

Él dice en el Eleison 437 que las “ovejas” dominadas por el mundanismo moderno perdieron, como castigo, el verdadero rito de la Misa, pero no siempre perdieron la misa válida, y esto “en recompensa a su deseo de la misa”.

¿Se debe concluir, de ahí, que la Misa Nueva es buena? No, en modo alguno. ¿Mas se debe concluir que Mons. Williamson dice que la Misa Nueva es buena? No, en modo alguno. ¿Pero entonces no se debe concluir que hay algo de bueno en la Nueva Misa? Sí: Nuestro Señor presente en la hostia consagrada y la renovación incruenta del sacrificio del Calvario cuando ella es válida. ¿Mas esto no es absurdo? En modo alguno. ¿Pero hablando de eso no se está induciendo a los fieles a que asistan a la Misa Nueva? No. ¿Mas diciendo que algunos, por deseo de la misa, no fueron privados de una misa válida, no se está diciendo un absurdo? No, tampoco. Personas como Gustavo Corção y casi todos los miembros de Permanencia en Brasil y de “Cité Catholique” en Francia asistían a la Misa Nueva a inicios de los años 70, y la mayor parte de los miembros de la Resistencia en Brasil hicieron lo mismo antes de que conocieran la Tradición. Podemos pensar que, entre mochas personas, algunos habían hecho comuniones bien hechas y habían sacado provecho de estas comuniones en caso de que hubieran asistido a misas válidas aunque fuesen en el Novus Ordo. Mons. Lefebvre y Mons. Antonio [Castro Mayer] nunca negaron esta posibilidad. Pienso que Gustavo Corção, mis padres y hermanos, la familia Fleischman y tantas otras recibieron alguna graçia de estas comuniones. Mas esto es una herejía, dirán algunos, o, al menos, un cambio de discurso. No creo. Esto es un aspecto de la confusión en la cual vivimos. Esto sí: “Han disminuido las verdades entre los hijos de los hombres", dice el Salmo (11,2).

                Felices los que recibieron la gracia de comprender el problema de la misa. Corção comprendió su malignidad desde el inicio, pero que no debía asistir a ella, sólo lo comprendió después. Le llevó cerca de cuatro años tomar la decisión de no ir más a esa misa. Y sólo la tomó después que Jean Madiran vino de Francia para hablarle del asunto, por lo que recuerdo haber oído. ¿Era Corção un hereje? No. Un mal católico? No, tampoco. ¿Sacó él algún fruto de sus comuniones diarias (él iba a Misa todos los días) en la Nueva Misa? Creo que sí. ¿Era una recompensa por su deseo de tener una misa válida a la cual asistir? És difícil responder. Talvez. Mas él entendió que no debía ir pues este rito conduce a la herejía y se da mal ejemplo yendo a la Misa Nueva. Entonces él no fue más. En Río de Janeiro acabó teniendo la Misa de Siempre, la codificada por San Pío V.

                ¿Qué concluir de eso? Yo concluyo que no hay por qué lanzar a Mons. Williamson (y a Corção igualmente) a la hoguera. Ni uno ni otro son herejes. Uno demoró en entender que no debía ir a la Misa Nueva y el otro trató de dar una explicación para este hecho. Tanto el uno como el otro me parecen igualmente católicos e igualmente anti liberales, pues ambos condenaron la Misa Nueva y defendieron la Misa de Siempre.


Hno. Tomás de Aquino, OSB