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domingo, 17 de enero de 2016

ECLESIAVACANTISMO Parte 1



ECLESIAVACANTISMO
Parte 1


ENTRE DOS EXTREMOS

Estrechamente vinculada con el sedevacantismo, existe una postura llamada (impropiamente) “eclesiavacantismo”, según la cual esa organización que todo el mundo llama “Iglesia Católica” no es tal, sino que es otra sociedad denominada “iglesia conciliar”, hallándose la Iglesia Católica reducida, en la actualidad, a un pusillux grex (pequeño rebaño) integrado solamente por los tradicionalistas en abierta oposición a la Jerarquía de la “iglesia conciliar”. La “iglesia conciliar” no sólo ocupa la Iglesia Católica, sino que la suplanta. Como los protestantes más radicales, los eclesiavacantistas llegan a identificar “esa organización religiosa mundial dirigida desde el Vaticano” con la Sinagoga de Satanás, la iglesia del Anticristo o la mujer de Apocalipsis 17 y 18.

En el otro extremo (dentro del conjunto de los que pueden ser llamados tradicionalistas) se sitúa Mons. Fellay y los demás acuerdistas de la FSSPX, que rechazan la idea de que la “iglesia conciliar” sea algo más que un mal espíritu en la Iglesia Católica: "hay también todo un organismo y este organismo por un lado debemos confesarlo como santo y por el otro nos escandaliza” (…) La nuestra es la Iglesia católica. No tenemos otra. No hay otra. El buen Dios permite que esté enferma. (…) La enfermedad es la enfermedad, pero esta no es la Iglesia. Ella está en la Iglesia, pero [la Iglesia] sigue siendo lo que es (…) Por supuesto que hay que luchar contra la enfermedad. Pero esta Iglesia enferma es la Iglesia fundada por Nuestro Señor. Es ella la que tiene las promesas de vida eterna. Es ella que tiene las promesas que las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella." (Mons. Fellay, acá). "En la medida en que se produjo un "cambio de orientación” desde el Vaticano II, hablamos de iglesia conciliar. Se quiere designar por ésta, no una cosa o una substancia distinta de otra, sino un nuevo espíritu que se introdujo en el interior de la Iglesia al momento del concilio Vaticano II y que pone obstáculo al fin de la Iglesia, es decir, a la Tradición de su fe y su moral. (...) Por lo tanto no hay dos Iglesias; solamente hay, en el seno de la Iglesia, una tendencia antagónica que combate la Iglesia del interior, que procura neutralizarla en su provecho, impidiendo la realización de su fin." (P. Gleize, acá).

Entre ambas posiciones extremas hay un justo medio: las dos iglesias se encuentran estrechamente entrelazadas, como el trigo y la cizaña del Evangelio. Compartiendo la misma causa material, se distinguen pero no existen separadas. Se puede decir que la “iglesia conciliar” es como un tumor maligno dentro de la Iglesia Católica. En la Jerarquía hay herejes formales y herejes materiales. Los fieles no tradicionalistas son, en general, herejes materiales conducidos al error y mantenidos en el error por los Pastores que profesan, con o sin culpa, los errores conciliares. Esta posición ha sido explicada por los Dominicos de Avrillé en el artículo titulado “Una Jerarquía para dos iglesias” y por Mons. Tissier de Mallerais en su artículo “¿Existe una Iglesia Conciliar?”.


UN EQUÍVOCO

Los términos que no admiten más que un sentido se denominan unívocos. Lo contrario sucede con los términos no unívocos, que en filosofía se denominan equívocos y análogos. Por ejemplo, la palabra "banco" es equívoca porque puede significar un tipo de asiento, una  mesa de trabajo, una empresa que realiza operaciones financieras, el edificio donde esa empresa funciona, un establecimiento médico de almacenamiento orgánico, un grupo de peces; una elevación de arena o tierra del fondo del mar, de un río o lago, cercana a la superficie; etc.

La expresión “iglesia conciliar” no es unívoca porque admite diversos sentidos:

Según un primer sentido, la "iglesia conciliar" es la organización de la religión conciliar que coexiste con la Iglesia Católica en el mismo sujeto (explicación de los Dominicos de Avrille y de Mons. Tissier).  La “iglesia conciliar” es la cizaña en el campo de trigo.

Conforme a un segundo sentido, la "Iglesia conciliar" es la Iglesia Católica tal y como es actualmente, esto es, decayendo o corrompiéndose (en sus aspectos humanos) por obra de los modernistas que controlan la Iglesia desde el Concilio Vaticano II. La “Iglesia conciliar” es el sembradío de trigo con cizaña. En esta acepción, lo opuesto a “Iglesia conciliar” no es “Iglesia Católica” sino “Iglesia preconciliar”.

Estos dos primeros sentidos de la expresión "iglesia conciliar" no se excluyen recíprocamente, pero sí excluyen a los dos siguientes.

En un tercer sentido, la "iglesia conciliar" es esa sociedad que el común de la gente identifica erradamente con la Iglesia Católica. La sociedad a cuya cabeza actualmente está Francisco y que es conocida en todas partes como "Iglesia Católica", ya no es católica. Ni la Jerarquía ni los feligreses que, por pertenecer a esta organización, se dicen católicos son tales, sino que son herejes conciliares. La verdadera Iglesia Católica existe reducida a dimensiones domésticas e individuales, al estar compuesta solamente por los grupos tradicionalistas separados de Roma, dispersos por el mundo. La “iglesia conciliar” es la cizaña separada del trigo. Este tercer sentido excluye a los otros tres, es sostenido por muchos sedevacantistas, e inclina al sedevacantismo y al cisma.

Según un cuarto sentido, la "iglesia conciliar" es únicamente un mal espíritu (liberal y modernista) existente en la Iglesia Católica. La “iglesia conciliar” es un defecto o enfermedad en el trigo. Esto es lo que sostienen Mons. Fellay, el P. Gleize y los acuerdistas en general. Este cuarto sentido excluye a los otros tres.
Cabe notar que a la organización o secta conciliar se le llama “iglesia” impropiamente, como cuando hablamos de “iglesia anglicana”, de “iglesia luterana”, etc.


ECLESIAVACANTISMO Y MAGISTERIO DE LA IGLESIA

¿Hasta dónde puede avanzar la herejía en la Iglesia? ¿Hasta qué grado puede disminuir su visibilidad? ¿Cuáles son los límites precisos del daño que puede recibir la Iglesia en cuanto a las notas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad? Estas con cuestiones ciertamente arduas.

Ahora bien, los eclesiavacantistas de todos los grados tienen la carga de la prueba en cuanto a que, pese al hecho de que la falsa y herética iglesia conciliar suplanta a la Iglesia Católica en todo el mundo -conforme a lo que ellos nos dicen- y pese a la extrema pequeñez e insignificancia a la que -según ellos- ha quedado reducida ésta; las puertas infernales no han prevalecido, de modo que la Iglesia sigue siendo indefectible, visible, y continúa conservando las notas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad.

Según los eclesivacantistas más extremos, el triunfo del modernismo desde el Vaticano II, hace que la Iglesia actualmente se encuentre sin Papa, sin Obispos, sin Sacerdotes o con apenas un puñado de ellos no contaminados con los errores modernos, y con el número de sus fieles tan mermado, que no pasaría de algunos cientos o -con suerte- de unos pocos miles. Sin embargo, decir eso equivale a afirmar esto otro: que las puertas del infierno prevalecieron contra la Iglesia, porque, según el Magisterio infalible, la Iglesia Católica no puede decaer hasta un grado tal que llegue a ser un ínfimo remanente de fieles católicos dispersos por el mundo, sin Papa y sin Obispos. En efecto, de conformidad al Concilio Vaticano I, está excluida la posibilidad de que la Iglesia quede reducida hasta tales extremos, pues ese concilio definió que, por institución del mismo Cristo, el Papa tendrá perpetuos sucesores, y que perpetuamente habrá Obispos subordinados a éste:

"Doctrina de la Iglesia.
1) La perennidad del Primado está definida explícita y directamente en el Concilio Vaticano (D 1824s). [D 1825 Canon. Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal... sea anatema. Nota del blog].
2) La perennidad de la Iglesia está definida explícita, pero indirectamente, en el mismo Concilio (D 1821 1824s).
3) La perennidad de la Jerarquía la definió implícitamente el Concilio Vaticano I. En efecto, definió explícitamente la perennidad del Primado (D 1824s). Es así que también definió que es propio del Primado el tener subordinados a él y gobernar a los Pastores u Obispos de la Iglesia universal (D 1827-1831). Luego siempre habrá Pastores u Obispos subordinados al Primado. Esto mismo se enseña explícitamente en la introducción a la Constitución de la Iglesia (D 1821)." (Sacrae Theologiae Summa, por los Padres de la Compañía de Jesús, B.A.C., 1955, trat. III, "De la Iglesia de Jesucristo", págs. 595-596).

ALGUNAS OBJECIONES

1.- Las palabras de Nuestro Señor en Lc 18, 8: "cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?"  Pues bien: hoy ya prácticamente no queda fe en el mundo. Se calcula que los fieles tradicionalistas son más o menos, el 0,01 % en el total de los fieles católicos. El restante 99,9 % ha perdido la fe al profesar la herejía conciliar, dejando de pertenecer a la verdadera Iglesia. Por eso lo que el común de la gente llama “Iglesia Católica” no es más que una gran secta acatólica, y la verdadera Iglesia sobrevive en los que están fuera de esa “iglesia conciliar”.
Respuesta: Existe una “masa de católicos conciliares por costumbre, conformismo o comodidad, que tienen una pertenencia puramente material a la iglesia conciliar” (Mons. Tissier en Le Sel de la Terre nº 85). Pero para quedar excluido de la Iglesia, no basta la herejía material, sino que la herejía debe ser formal (*). Luego, la inmensa mayoría de los que se dicen católicos, pese a su herejía material, mantienen la fe católica y siguen formando parte de la Iglesia Católica.

2.- El mismo Mons. Tissier dice en ese artículo lo siguiente: “Y junto a esta iglesia conciliar vulgar, ¿qué queda de la iglesia católica? respondemos que, incluso reducida a un número modesto, la parte sana de sus fieles y tal vez a un solo Obispo fiel, como podría ser, según el padre Emmanuel, la iglesia del fin de los tiempos, la iglesia católica sigue siendo la iglesia católica”. Pues bien, ese es el estado de la Iglesia en la actualidad. La Iglesia sigue existiendo sólo en el pusillux grex tradicionalista, no en la estructura oficial o “iglesia conciliar”.
Respuesta: En ese estudio Mons. Tissier sostiene que la iglesia conciliar y la Iglesia Católica coexisten en el mismo sujeto, por eso en la frase citada por el objetante se dice “junto a” (à côté). Nota: el P. Emmanuel, al menos en la obra "El Drama del Fin de los Tiempos", no dice que la Iglesia pudiera llegar a tener, alguna vez, un solo Obispo fiel (ver la cita del Vaticano I, arriba).

3.- Las conocidas palabras del Cardenal Pie (en su Discurso para la Recepción de las Reliquias de San Emiliano, Obispo de Nantes, de 8-11-1859): ..."a medida que el mundo se aproxima de su fin (…) La Iglesia, sociedad sin duda siempre visible, será reducida cada vez más a proporciones individuales y domésticas”. Eso es lo que presenciamos hoy. La verdadera Iglesia es la que se encuentra actualmente reducida a esas proporciones individuales y domésticas, la que está integrada exclusivamente por los tradicionalistas en conflicto con la “iglesia conciliar”, la impostora que aparenta ser la verdadera Iglesia Católica.
Respuesta: El Card. Pie habla de un grave retroceso de la Iglesia, no de que habrá una suplantación de la Iglesia Católica por otra organización.

4.- La frase de Nuestra Señora de la Salette: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo”.
Respuesta: 1° Ante todo hay que decir que las revelaciones privadas, en teología,  no se consideran como “lugares teológicos”, esto es, como “fuentes del conocimiento teológico, ya sea para descubrir, ya sea para juzgar de lo hallado, y como categorías de argumentos o domicilios y sedes de los argumentos para probar y refutar” (Sacrae Theologiae Summa, BAC, 1955, Tomo I, pág. 20). 2° Esa frase no está en la redacción original de 1851, por lo que puede tenerse como dudosa (ver acá). 3° Aunque la frase sea auténtica, la interpretación que hacen de ella los eclesiavacantistas no es la única concebible (ver también acá). 4° La Santa Sede no puede desviarse tanto como para que llegue a ser, alguna vez, la sede del Anticristo (ver arriba las citas del Magisterio Infalible del Concilio Vaticano I).

5.- Las palabras del Exorcismo de León XIII: “Donde la Sede de San Pedro y Cátedra de la Verdad y la Luz para las naciones está establecida, pusieron el trono de su abominación y de su impiedad, para que golpeado el Pastor, puedan dispersar la grey”.
Respuesta: De esas palabras no se puede inferir que ese trono haya suplantado a la Santa Sede.

6.- “La religión del concilio Vaticano II es una religión específicamente distinta e incluso opuesta a la religión católica.  Es imposible que la religión conciliar esté dentro de la Iglesia Católica, es imposible que ambas religiones subsistan juntas en un mismo sujeto, en una misma organización. Luego, la “iglesia conciliar” y la Iglesia Católica existen separadas.” 
Respuesta: 1° El error de este razonamiento está en tomar como equivalentes o sinónimos los términos religión e iglesia (ambos, además, no unívocos). En sentido muy amplio, “iglesia” es la organización de los hombres que profesan alguna de las “religiones cristianas”. Ahora bien, se puede profesar la falsa religión conciliar sin culpa, incurriendo en herejía sólo material, y dado que los bautizados que incurren en herejía únicamente material no dejan de pertenecer a la Iglesia, se puede profesar la religión conciliar sin dejar de ser católico; estando, de este modo, “la religión conciliar dentro de la Iglesia católica”. 2° Además, San Pio X, calificó a los modernistas de “organización clandestina” (Mot. Propr. Sacrorum Antistitum, 1-9-1910) que se oculta “en el seno y gremio mismo de la Iglesia” (Encícl. Pascendi, 8-9-1907).
7.- Objeción desde el extremo opuesto: "Si sigo con su lógica, debo concluir que la Iglesia conciliar existe como una secta cismática, formalmente otra que la Iglesia católica. Por lo tanto: todos sus miembros son, a lo menos, materialmente cismáticos, comprendiendo a todos los ralliés; ellos están fuera de la Iglesia; no podemos darle los sacramentos a menos que hayan abjurado públicamente; los papas conciliares son antipapas"... (P. Gleize en entrevista publicada por DICI el 7-6-13).
Respuesta: 1° Que la Iglesia conciliar exista como una secta cismática, formalmente otra que la Iglesia católica, no impide que coexista con ésta en el mismo sujeto, que las dos tengan la misma causa material. 2° El católico que se hace materialmente cismático, no queda, por eso, fuera de la Iglesia, sino que para ello es necesario que incurra en cisma formal.
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(*): "Bien se puede decir que es sentencia unánime entre los católicos, que los herejes formales y manifiestos no son miembros del cuerpo de la Iglesia." (Sacrae Theologiae Summa, B.A.C., 1955, Trat. III, "De la Iglesia de Jesucristo", p. 847.). "Aun cuando los públicos apóstatas y herejes, los cismáticos y los «excommunicati vitandi», quedan fuera de la organización jurídica de la Iglesia, con todo, su relación con ella es esencialmente distinta que la de los que no han recibido el bautismo. Como el carácter bautismal, que obra la incorporación a la Iglesia, es indestructible, el bautizado, por más que cese de ser miembro de la Iglesia, no queda completamente fuera de ella de suerte que quede roto todo vínculo con la misma. Quedan en pie los deberes que se derivan de la recepción del bautismo, aun cuando se halla perdido por castigo el uso de los derechos que este sacramento confiere. Por eso, la Iglesia reclama el ejercicio de su jurisdicción aun sobre los bautizados que se han separado de ella." (Ludwig Ott, Manual de Teología Dogmática, Herder, Barcelona, 1966, p. 467).


(continúa en la parte 2)