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miércoles, 18 de abril de 2018

ROMA SUPRIME LA "FRATERNIDAD DE LOS SANTOS APÓSTOLES"



LA BESTIA CONCILIAR ACABA DE APLASTAR A UNA EXITOSA CONGREGACIÓN CONSERVADORA FUNDADA EL 2013.

La Fraternidad de los Santos Apóstoles, obra sacerdotal fundada por Mons. Léonard e inspirada por el Padre Michel Marie Zanotti-Sorkine, disuelta por Mons. De Kesel el 15 de julio de 2016, ha sido definitivamente suprimida por el Papa Francisco el último 12 de abril de 2018. Algunos laicos habían presentado un recurso ante la Signatura Apostólica, que parecía tener buenas perspectivas de ser aceptado, pero fue frustrado por el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero. Este último, en efecto, sometió el decreto de supresión al Papa Francisco, poniendo fin definitiva y brutalmente a este bello intento de renovación sacerdotal.

La Fraternidad de los Santos Apóstoles había sido establecida canónicamente en abril de 2013 por el entonces Arzobispo de Malinas Bruselas y Primado de Bélgica, Mons. André-Joseph Léonard, quien llamó a la comunidad a Bélgica para ayudar en la renovación espiritual de su Arquidiócesis y le otorgó las parroquias de Santa Catalina, en el centro de Bruselas, y San José en el sur de Bruselas.

Monseñor Léonard, Arzobispo de Malinas-Bruselas desde 2010, fuertemente atacado debido a su fidelidad, dentro y fuera de la Iglesia, construyó con la ayuda de la Fraternidad Sacerdotal una formación paralela de sacerdotes fuera del seminario diocesano. Este es un camino que otros Obispos ya habían tomado antes que él.

La iniciativa del Arzobispo Léonard resultó ser un éxito total. La Sociedad logró lo que las instituciones diocesanas progresistas ya no podían hacer: llevar a los hombres jóvenes a la “belleza de la vocación y el servicio como sacerdotes diocesanos“. Las parroquias confiadas florecieron en contraste con las parroquias vecinas y fueron visitadas por numerosos jóvenes.

Aunque la comunidad solo tenía tres años, en la primavera de 2016 ya tenía seis sacerdotes, un diácono y 21 seminaristas. Un éxito extraordinario que contrasta con la escasez de vocaciones que sufre el seminario arzobispal en la Arquidiócesis de Bruselas.
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El Papa disuelve la Fraternidad de los Santos Apóstoles, la de mayor crecimiento de Bélgica

 

El Papa ha firmado de nuevo la disolución de una orden, la belga Fraternidad de los Santos Apóstoles, creación del entonces Arzobispo de Malines-Bruxelles y primado de Bélgica, André Léonard.
Fue fundada en 2013 y apuntaba a la llamada “reforma de la reforma” que animaba el Papa Benedicto XVI. Inspirada en el carisma del sacerdote francés Michel-Marie Zanotti- Sorkine, es una historia de éxito. En un país especialmente afectado por la descristianización, en una época en la que la crisis de vocaciones sacerdotales alcanza unos niveles de ‘alarma roja’, contaba ya con seis sacerdotes y 23 seminaristas. Uno podría pensar que no es tan alta la cifra, sin embargo, poniéndonos en el contexto de las cifras vocacionales en la zona francófona de Bélgica donde el año pasado ingresaron al seminario exactamente cero aspirantes, pues, es bastante.
La fraternidad ha corrido la misma suerte que su fundador, un primado que no fue honrado con el cardenalato y al que se aceptó el retiro en cuanto cumplió 75 años, lo que es canónico pero excepcional, para ser sustituido por De Kesel -este sí nombrado cardenal-, un ‘protegido’ del poderoso Cardenal Daneels, la persona que presume abiertamente en un libro haber gestionado la ‘mafia de Sankt Gallen’ para elegir a Jorge Bergoglio como Papa queriendo evitar a Ratzinger.
De las primeras medidas tomadas por De Kesel al ocupar su nuevo cargo fue, precisamente, terminar con la presencia de la fraternidad en la capital belga. La razón aducida era que muchos de sus seminaristas eran de nacionalidad francesa y que, por ‘solidaridad episcopal’, era mejor que volvieran a sus diócesis de origen.
La excusa es, además de inverosímil, sorprendentemente débil, ya que en el seminario nacional de Namur, de 80 seminaristas, solo 25 son belgas y, sin embargo, no se aplica el mismo principio en este caso.
Un grupo de laicos recurrió entonces la decisión de De Kesel a la Congregación para el Clero, que falló, aparentemente sin aportar motivos, a favor de la decisión del nuevo arzobispo, confirmando el decreto de disolución de la fraternidad.
Una nueva apelación llevó el caso al ‘tribunal supremo’ de la Iglesia, la Signatura Apostólica. Para entonces ya no estaba en la Signatura el Cardenal Raymond Leo Burke, sustituido por mons. Dominique Mamberti.  La causa fue aceptada por el Promotor de Justicia y la audiencia, de la que tanto esperaban los defensores de la fraternidad, estaba prevista para el otoño pasado. Pero el 25 de noviembre llegaba una carta de la Signatura dando por cerrada la causa sin haberse juzgado.
El prefecto de la Congregación para el Clero, Beniamino Stella, había elevado a Su Santidad el decreto de disolución. El Papa Francisco ha firmado, finalmente, disolviendo una de las ordenes más dinámicas y fructíferas de una Iglesia, la europea, que languidece por falta de sacerdotes.
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¡No a la disolución de la Fraternidad de los Santos Apóstoles!

Súplica a Monseñor J. De Kesel, Arzobispo de Malinas-Bruselas y Servidor General de la Fraternidad de los Santos Apóstoles, así como a la Conferencia Episcopal de Bélgica.
La Fraternidad de los Santos Apóstoles ha sido establecida legítimamente en la archidiócesis de Malinas-Bruselas, el 7 de abril de 2013, y por lo tanto no puede ser expulsada legítimamente, excepto por motivos graves.
Le pedimos con insistencia que esa Fraternidad, que asume con un gran brillo evangélico la carga pastoral de la iglesia Santa Catalina (Bruselas) que le ha sido confiada, pueda seguir adelante con su vida y su ministerio de conformidad con su gracia propia. 
El carisma y la presencia de esa comunidad de sacerdotes y seminaristas en nuestros barrios, nuestra Iglesia y hasta sus periferias, responden a una necesidad actual y urgente en términos de espiritualidad, liturgia, vida sacramental, acogida, servicios, fraternidad y apostolado abierto al mundo. Su fecundidad innegable engendra vocaciones tan esperadas y rogadas.
Pudiera Usted continuar acogiendo a esa comunidad apostólica dentro de la Iglesia de Bélgica, en conformidad con sus estatutos y el derecho canónico, y escuchar la voz de los fieles y firmantes de esta súplica, preocupados por el futuro del cristianismo en el corazón de Europa.
 Le agradecemos considerar favorablemente nuestro pedido.
¡Contamos con su firma!
Las explicaciones y las últimas novedades
El 15 de junio de 2016, Monseñor J. De Kesel, arzobispo de Malinas-Bruselas (Bélgica), hizo de conocimiento público por medio de un comunicado, que con la aprobación de todos los obispos belgas y de las instancias responsables de la Santa Sede, había decidido poner fin a la acogida de  la Fraternidad de los Santos Apóstoles (FSA) en su diócesis a partir de finales de junio de 2016. Lo que quiere decir que menos de 15 días le han sido otorgados para hacer maletas e irse del país. El motivo invocado: la "solidaridad" con los obispos franceses cuyas diócesis "sufren de  una cruel falta de sacerdotes".
El choque fue inmenso para los sacerdotes y los seminaristas (belgas, franceses, brasileño, polacos), para los parroquianos de las iglesias bruselenses de Santa Catalina y San José, a quienes esos sacerdotes y seminaristas servían con tanto fervor y tan buenos resultados desde hace dos años, así como para los numerosos amigos y simpatizantes de esta joven fraternidad llena de promesas.
113 recursos canónicos han sido presentados ante el arzobispo Monseñor De Kesel, y sin reacción de su parte han sido elevados a la Congregación del Clero para pedir la revocación de esa decisión ilegítima. Mientras que todos les miembros de la FSA y los parroquianos están dispersos por las vacaciones y por diversas misiones, y que nuestra súplica acaba de ser lanzada, Monseñor De Kesel publica esta vez un decreto anunciando la disolución de la FSA (véase portal de los Parroquianos), efectiva a partir del 15 de julio, así como el despido de todos los seminaristas. Nuestra consternación es total. Pero no bajamos los brazos.
La FSA fue fundada por Monseñor A. J. Léonard en 2013 en la diócesis de Malinas-Bruselas de la cual él era entonces arzobispo. Cuenta actualmente con 27 miembros (21 residentes en Bélgica), entre los cuales 6 sacerdotes (3 belgas y 3 franceses), 1 diácono y 20 seminaristas. Fue instalada en dos iglesias que la Fraternidad hizo florecer en poco tiempo. Ese renacimiento fue particularmente visible y mediático en el caso de Santa Catalina, gran iglesia histórica en el corazón de Bruselas, que las autoridades eclesiásticas y políticas de Bruselas habían cerrado durante tres años, en vista a su desacralización.
Los jóvenes sacerdotes, a quienes cada fin de semana se unían  unos seminaristas dedicados y entusiastas, suscitaron rápidamente, gracias a su fervor apostólico, una nueva comunidad de fieles asidua y numerosa. Familias, personas aisladas, de todas las clases sociales y edades, encontraron en ella un lugar de revitalización, devoción (particularmente marial), fervor y fraternidad, para la felicidad de muchos, incluso de transeúntes y vecinos conmovidos por tanta vida y bondad.
Si bien los sacerdotes encardinados pueden quedarse en la diócesis y si los seminaristas, belgas y extranjeros, pueden pedir ser admitidos en el seminario a título individual, queda claro que la Fraternidad de los Santos Apóstoles no solamente ya no tiene derecho a elegir domicilio en el país donde nació, sino que ha sido disuelta: de tal modo que se encuentra destruido por nuestros obispos el lugar de la eclosión, enraizamiento y sostén cotidiano de esas jóvenes vocaciones en Bélgica.
A menos que…
Más de 200 parroquianos, fieles y amigos de la FSA, de Santa Catalina y de San José han vuelto a presentar un recurso ante Monseñor De Kesel para pedir la revocación de su decisión. Nuestra súplica viene en apoyo a ese trámite, el cual es tanto más apremiante y determinado que la decisión es contraria al derecho de la Iglesia que prohíbe a un obispo despedir sin motivo grave a sus seminaristas, y expulsar de sus diócesis o disolver, sin motivo grave, una asociación canónicamente instalada. Además, los estatutos de la FSA exigen la consulta de la Asamblea general de los sacerdotes para cualquier modificación de la sede de la asociación, lo cual no ha sido tampoco respetado.
Lógicamente incomprensible y jurídicamente inválida, esa decisión es, en el plano espiritual, una ofensa al sacerdocio y a su nuevo rostro en el corazón de nuestras culturas secularizadas. De hecho, nuestra Vida eterna y la de nuestros hijos están estrechamente vinculadas al don de vida de todos los sacerdotes. Es por ello que deseamos asociar a esta súplica a nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia universal, a fin de que juntos defendamos esos nuevos brotes que anuncian la primavera tan esperada de nuestra Iglesia, prometida por la Virgen María en Fátima: "Al final, mi corazón Inmaculado triunfará!"
"Pero lo gracioso es que tenemos al papa, diría, de nuestro lado"... (fuente de esta cita)