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jueves, 1 de mayo de 2014

HAARETZ: LA DOBLE CANONIZACIÓN ES UNA VICTORIA HISTÓRICA PARA EL PUEBLO JUDÍO.-

Mientras Monseñor Williamson es de nuevo condenado por los tribunales, he aquí lo que piensan los judíos sobre las “canonizaciones” de Juan XXIII y Juan Pablo II.

(Extracto de este artículo de Haaretz)



Mientras (las “canonizaciones”) no fueron programadas específicamente para coincidir con la víspera del Yom Hashoa, el Día de la Conmemoración del Holocausto en Israel, esto tiene una resonancia histórica para los judíos de todas partes, pues ningunos otros dos hombres hicieron más que Roncalli y Wojtyla para revertir todos esos siglos de enemistad frecuentemente asesina de la Iglesia hacia el pueblo judío.

La doble canonización, puesta en un contexto histórico, es una victoria para los judíos.

Juan XXIII, con menos de cinco años en el trono, borró las referencias antisemitas de la liturgia (una de sus primeras decisiones) y convocó el concilio Vaticano II, al comienzo del cual encargó la redacción de Nostra Aetate, la declaración más importante del Vaticano II la cual proclamó resueltamente que los judíos de ninguna manera deben verse como responsable de la muerte de Jesús.

Y Juan Pablo II  llevó las relaciones con los judíos a otro nivel. En constante cooperación con líderes judíos, fue el primer papa en visitar la sinagoga en Roma, refiriéndose a los judíos como “nuestros queridos hermanos mayores”, autorizando relaciones diplomáticas completas con Israel, y en su visita a Jerusalén, se disculpó por los sufrimientos que la iglesia y sus miembros infligieron a los judíos.

El cambio teológico forjado en solo cincuenta años por una serie de papas (incluyendo a Benedicto XVI, a pesar de sus fallas) no tiene precedente en  velocidad y significado en la historia teológica. Nunca una religión había cambiado tan exhaustivamente su actitud hacia los que alguna vez vio como su peor enemigo. Esto se debe en primer lugar al éxito de incontables generaciones de judíos que conservaron su fe y prosperaron a pesar de las persecuciones, de las conversiones forzadas inspiradas y patrocinadas por la Iglesia por libelos de sangre, sino también a estos dos hombres extraordinarios que han sido honrados hoy en Roma. La canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II es un día de júbilo para los católicos y una victoria histórica para el pueblo judío.