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lunes, 19 de mayo de 2014

LA CAIDA DE BARROUX, POR EL R.P. BRUNO EN LE SEL DE LA TERRE N° 88

Dom Gérard Calvet.


Extracto de un artículo apasionante en el número 88 de la revista Le Sel de la terre que se titula “La caída de Barroux”, por el Padre Bruno. Es un testimonio muy impresionante sobre la fragilidad humana y las técnicas de manipulación mental:

(…) El ejemplo de Barroux muestra que, cuando un superior quiere unirse a Roma, él puede preparar a sus subordinados para llevarlos en este sentido, incluso si muchos, por principio están opuesto a ello (lo que fue el caso de Barroux). Él puede, de diferentes maneras, más o menos conscientemente, condicionar a su comunidad. Esto explica por qué el monasterio en su conjunto siguió a Dom Gérard.

-El superior filtra las informaciones (…) y presenta las noticias a su manera.

-El superior emplea un doble lenguaje para agradar a todo el mundo. Él se adapta a su interlocutor o a su auditorio: Se hace duro con los duros y blando con los blandos. Si vienen a manifestarle su inquietud, él responde: “Lo comprendo, estoy vigilante”. Si al contrario, encuentran que las cosas no avanzan suficientemente rápido: “Sea paciente: avanzamos, pero hay que ir despacio”. Este doble lenguaje puede llegar algunas veces hasta la mentira.
-El superior se esfuerza en tranquilizar a los que están inquietos (…)

-El superior insiste en el deber de tenerle confianza: Las relaciones con Roma son del dominio prudencial, por lo tanto hay que tener confianza en la autoridad. Y si no se está de acuerdo, se someten. Confianza y obediencia.

-El superior recuerda frecuentemente el deber de santificarse. Lo que evidentemente es de la más grande importancia. Pero para él se trata de santificarse sin tener en cuenta la crisis (…) no podemos contentarnos con llevar bien la vida religiosa, como si no hubiera crisis.

-El superior desplaza los problemas: “Hay tantas cosas que van mal en Francia, en el mundo, en la Iglesia, que no debemos detenernos en pequeñas disputas sobre los detalles. Hay que ampliar nuestro horizonte”.

-El superior aprovecha (conscientemente o no) del hecho que sus subordinados le tienen confianza, están apegados a su persona. En Barroux, muchos no podían concebir que Dom Gérard pudiese algún día obrar mal. Esta es la ocasión de recordar con insistencia que debemos estar apegados a los principios y no a las personas. ¿Por qué? Porque las personas pueden cambiar, mientras que los principios no cambian. Podemos recuperarnos de los errores, incluso graves, de una persona; no nos recuperamos del abandono de los principios. Es Monseñor Freppel quien lo dijo: “Jamás nos recuperamos del sacrificio de los principios”.

- El superior le da mala reputación a los que resisten a la orientación que trata de imponer; les reprocha inquietar a la comunidad, como si la inquietud no fuera el resultado de los actos y las palabras de la autoridad, sino de los que se inquietan a justo título.

-El superior repite que hay que conservar el sentido de la Iglesia: “¡Atención a los peligros del cisma y del sedevacantismo!” (Espantapájaros que se agita frecuente en la actualidad…)

¿Cómo reaccionó la comunidad de Barroux? Para la mayoría, había que tener confianza porque Dom Gérard era el jefe y tenía las gracias de estado. Si a pesar de todo se planteaban preguntas, si no estaban de acuerdo, no había que hacer mal espíritu con el fin de preservar la unidad de la comunidad. La unidad se hizo más importante que la verdad. Pero cuando se pone la unidad por encima de la verdad, se pierden las dos: se pierde la verdad y se pierde también la unidad. Esto es lo que le sucedió a Barroux (…)”
Muy instructivo… todo parecido con la situación actual no es fortuita, evidentemente.
Por otra parte, este testimonio es verdaderamente edificante cuando se constatan las gracias de fortaleza que Dios le da a quien quiere permanecer fiel. Fue después de 14 años que el Padre Bruno comprendió que tenía que salir de Barroux para ser fiel a su compromiso inicial. Entonces, valor, no dejemos de rezar por nuestros sacerdotes.