English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

viernes, 11 de octubre de 2013

FRANCISCO: EL PAPA (¿?) QUE GUSTA A LOS MASONES

EN BUSCA DE UN ACERCAMIENTO
La masonería pide al Papa poner fin a las divergencias



El Gran Maestro de la Gran Logia de ItaliaGianfranco Pilloni, envió una carta al pontífice para superar “el muro” que divide a ambas instituciones.

El Gran Maestro de la Gran Logia de Italia, Gianfranco Pilloni, envió una carta al papa Francisco en la cual le pide poner "fin a las divergencias que aún hoy levantan un muro" en las relaciones de ambas instituciones.

"Con extrema conmoción e infinita alegría me dirijo a Usted Santidad para hacerle un humilde pedido a fin de que se actúe para poner fin a las divisiones que se interponen a las relaciones entre la Iglesia Católica y la Masonería, con la esperanza de que finalmente pueda reinar la justa serenidad entre los dos componentes, poniendo fin a las divergencias que todavía hoy levantan un muro entre las relaciones", escribió Pilloni en la carta difundida hoy. Un real pedido de paz y de aceptación, que asegura fundar en  base a valores y principios comunes.

"No somos un componente adverso a la Iglesia Católica por Usted dignamente representada, todo lo contrario", asegura el Gran Maestro.

Pilloni agrega que "nuestros caminos son paralelos, de hecho pensamos como Ustedes en la totalidad de los problemas que aquejan a la sociedad contemporánea, como Ustedes actuamos por un mundo de paz y por el respeto del Ser Humano sin distinción  alguna y el respeto absoluto hacia todas las religiones".

La historia de la diatriba entre la Iglesia y la Masonería comienza el 28 de abril de 1738, cuando el papa Clemente XII, con la Carta Apostólica "In eminenti", pone en guardia a los creyentes contra la Masonería, desde entonces condenada por varios Papas en 600 documentos. En 1983 desapareció del nuevo Código del Derecho Canónico la palabra "excomunión" contra los masones. El 26 de noviembre de 1983 Joseph Ratzinger, el entonces Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, confirmó el juicio de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas y la prohibición permanece vigente, bajo pena de exclusión de los sacramentos.

En la carta enviada a Jorge Bergoglio por el "Serenísimo Gran Maestro de la Gran Logia De Italia UMSOI" (Unión Masónica Bajo Estrecha Observancia de Iniciación), se pone el acento en las consecuencias que ese cierre causó por años.

"La posición que la Iglesia tuvo y tiene todavía penaliza a los Hermanos Masones de Credo Católico, obligándolos a profesar la fe al margen de la Iglesia y haciéndolos sentir casi intrusos o fieles poco deseados", sostiene Pilloni.

"Le pido a Usted, Santidad, un esfuerzo por eliminar completamente las superadas intolerancias hacia nosotros, públicamente, aceptándome, luego de esta súplica, a Usted, transformar nuestros ''Templos'' en Templos por la Paz, lugares de encuentros, lugares de testimonio de los más altos y elevados sentimientos de solidaridad y hermandad humana", enfatiza en la misiva.