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lunes, 30 de noviembre de 2015

COMENTARIO ELEISON Número CDXXXVII (437) - 28 de noviembre de 2015


Novus Ordo Missae – II
Los milagros eucarísticos están donde
Dios muestra que Él Mismo está
.

Los hechos son obstinados – siempre y cuando sean hechos. Si lectores dudan que el milagro eucarístico de 1996 en Buenos Aires es un hecho, que ellos emprendan su propia investigación: empiecen, por ejemplo, con http://youtu.be/3gPAbD43fTI . Pero si su investigación de ese caso los deja sin convencerse, que ellos entonces busquen el caso paralelo de Sokólka en Polonia donde todo un centro de peregrinación ha surgido alrededor de un milagro eucarístico en el 2008: vean, por ejemplo, jloughnan.tripod.com/sokolka.htm. Y un poco más de investigación en Internet descubriría seguramente reportes de más de tales milagros Novus Ordo, y al menos algunos de ellos parecerían auténticos. 

Pero, ¿cómo es eso posible? Los Católicos Tradicionales absorben con su leche materna que el nuevo rito de la Misa (NOM) es una abominación a los ojos de Dios, y que ha ayudado a innumerables Católicos a perder la Fe. Pues el NOM, tanto como el Vaticano II que él siguió, es ambiguo, favorece la herejía y ha conducido a innumerables almas afuera de la Iglesia, para las cuales la asistencia regular al rito protestantizado las ha convertido en virtualmente protestantes. La mayoría de los Católicos Tradicionales deben estar familiarizados con los serios problemas doctrinales de este nuevo rito, diseñado para disminuir las doctrinas católicas esenciales de la Presencia Real, del Sacrificio propiciatorio y del sacerdocio sacrificador, entre otras. Entonces, ¿cómo puede Dios realizar milagros eucarísticos con este rito, tal como el que ha hecho de Sokólka un centro nacional de peregrinación para toda Polonia?

Doctrinalmente, el NOM es ambiguo, suspendido en equilibrio entre la religión de Dios y la religión Conciliar del hombre. Ahora bien, en cuestiones de fe, la ambigüedad es mortal por estar normalmente diseñada para socavar la Fe, como hace frecuentemente el NOM. Pero como la ambigüedad está precisamente abierta a dos interpretaciones, así el NOM no excluye absolutamente a la antigua religión. Por un sacerdote devoto, sus ambigüedades pueden todas ser giradas a la dirección antigua. Eso no hace al NOM aceptable como tal, porque su ambigüedad intrínseca aún favorece a la nueva dirección, pero sí significa, por ejemplo, que la Consagración puede todavía ser válida, como Monseñor Lefebvre nunca negó. Más aún, si los milagros eucarísticos son genuinos, claramente no todas las Consagraciones de obispos Novus Ordo ni Ordenaciones de sacerdotes Novus Ordo son inválidas tampoco. Breve, el NOM como tal es malo como un todo, malo en partes, pero no malo en todas sus partes.

Ahora bien, imaginemos con el mayor de los respetos, cómo Dios Todopoderoso se posiciona hacia el nuevo rito de la Misa. Por un lado, Dios ama a Su Iglesia como a la niña de Sus ojos y la preservará hasta el fin del mundo (Mt. XVI,18). Por otro lado, Él ha elegido confiar su gobierno a hombres de Iglesia humanos y falibles, a los cuales Él guiará, pero a cuyo libre albedrío otorga evidentemente un grado notable de libre juego para gobernarla bien o mal, empezando con la traición a Su propio Hijo. Ahora, en tiempos modernos, la Revolución, sea judía, masónica, comunista o globalista; encuentra su principal adversario en su Iglesia y ha convencido especialmente a los líderes de la Iglesia para hacer colapsar a la Iglesia. Su éxito más terrible fue el Vaticano II y su NOM, los cuales fueron seguramente mucho más por la culpa de los pastores que de las ovejas. “La fortaleza está traicionada incluso por aquellos que debían defenderla”, dijo San Juan Fisher en un momento paralelo de la Reforma. Entonces, ¿cómo cuidará Dios a Sus ovejas, muchas de las cuales – no todas – son relativamente inocentes de la traición Conciliar?

Después del Vaticano II, algunos sacerdotes y laicos tuvieron la gracia de ver inmediatamente qué traición era esa, y en unos pocos años el movimiento Tradicional estaba en camino. A otras ovejas Dios les concedió la gracia de verlo más tarde. Pero, ¿no podemos admitir todos que hay muchos buenos Católicos que confiaron en sus obispos, como los buenos católicos normalmente deben hacer? Y, ¿no insistieron estos obispos en la mentira de que el NOM no era diferente de la verdadera Misa? Lo que especificó al Vaticano II y a la NOM fue precisamente la oficialización de la herejía modernista dentro de la Iglesia. Entonces, ¿no tiene sentido que en castigo por su mundanidad moderna, estas ovejas ampliamente perderían el verdadero rito de la Misa, mientras que en recompensa por su deseo de la Misa, ellas no perderían todas las Misas válidas? Sin embargo, el futuro de la Iglesia depende de las almas que comprenden en su fondo la Revolución, y repudian absolutamente todas las ambigüedades del Vaticano II y del NOM.

Kyrie eleison.
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Nota del blog: 

Este es el segundo de una serie de tres Comentarios Elison acerca de la Misa Nueva (leer el primero acá). Monseñor dirá que no se puede negar la posibilidad de que alguna vez ocurra un milagro en una Misa novus ordo, lo que, de suceder, no implicaría, por cierto, una aprobación del rito nuevo por parte de Dios. Antes nos hemos referido a esto:

Las palabras de Monseñor (...):

(...) Minuto 6:46 “Ha habido milagros eucarísticos con la misa Novus Ordo”.

Acá los críticos afirman implícitamente que en ninguna misa moderna puede haber algún milagro. Se trata de una falacia lógica: M. Los milagros son obrados por el poder de Dios para probar la verdad o bondad de algo. m. La misa nueva es mala. C. Luego, no puede darse ningún milagro en una misa nueva. En cuanto a la menor, distingo: que el rito de la misa celebrada conforme al Novus Ordo es algo malo, concedo; que la misa nueva válidamente celebrada, en cuanto se verifica en ella el Sacramento y existe verdadero Sacrificio eucarístico, es algo igualmente malo, niego; quedando con eso destruida la falacia. 
Un eventual milagro en una misa nueva válidamente celebrada confirmaría, por ejemplo, la doctrina católica acerca de presencia real de Cristo en las especies consagradas, no la pretendida bondad del "rito bastardo".
Es más: la profecía es un milagro de orden intelectual. Caifás realmente profetizó, pero de ello no se sigue que Dios haya querido probar la bondad moral de este personaje mediante ese verdadero milagro. 

(...) Del "Breviario sobre la Hermandad San Pío X" (Seminario Holy Cross, 1998):

¿Por qué los católicos deben abstenerse de la Nueva Misa?

a) la crítica al “nuevo rito”(10) no puede ser una crítica a la misa en sí misma, pues ésta es el verdadero sacrificio de Nuestro Señor legado a su Iglesia, sino un examen sobre si se trata de un rito o ceremonial conveniente para encarnar y realizar este augusto sa­crificio. (Nótese que la validez de una misa y la conveniencia de su rito son dos cuestiones diferentes, como resulta evidente en el caso de una misa negra.)
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10 Consideramos equivalentes las expresiones “nuevo rito”, “nueva Misa”, “Misa de Pablo VI”, “Novus Ordo Missae”, etc., en referencia a la reforma litúrgica de 1969. 

La entrada puede leerse completa acá.

Este artículo trata sobre diversos milagros eucarísticos que tuvieron lugar en un contexto gravemente pecaminoso. Es obvio que con esos milagros Dios no ha querido aprobar profanaciones y sacrilegios en contra de la Eucaristía...