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jueves, 19 de noviembre de 2015

COMUNICADO DIPLOMÁTICO DEL P. BOUCHACOURT




El último comunicado de la casa de distrito de Francia de la FSSPX ¿es del P. Bouchacourt o de Menzingen? Uno puede preguntárselo. En efecto, podemos algunas omisiones (¿voluntarias?) que nos hacen pensar que este comunicado es más diplomático que Católico. Ciertamente está la referencia a Cristo Rey pero en realidad no significa nada pues… el enemigo es la causa primera de este monstruoso atentado, el cual no fue mencionado una sola vez: ¡el islam!! Ni una palabra sobre el islam que es la causa inmediata de estos atentados… No podemos creer que todavía haya ingenuos que crean que la neo-FSSPX mantiene todavía el combate de la Fe… ¿Un combate sin enemigo? Muy determinado el P. Bouchacourt…

Otra aberración: Observamos de paso que los demonios islámicos han penetrado en el “Bataclán” mientras la muchedumbre cantaba un himno al diablo ("Yo beso al diablo"). Este atentado es ciertamente un castigo de la apostasía individual y colectiva de las naciones. El P. Bouchacourt debió, como sacerdote, llamar a las almas a la conversión radical, a la confesión de los pecados, a cesar los escándalos… comenzando por el papa, que continúa sus abrazos ecuménicos que disgustan a todos. Apenas les hace un reproche invitándolos como “hombres de buena voluntad, a reencontrar el valor de sus padres”. ¿No ha comprendido que esta jerarquía es modernista y que no es la buena voluntad la que falta sino los buenos principios?

Por lo tanto, este comunicado está calculado en la perspectiva de un acercamiento con la iglesia conciliar, y es por eso que podemos inferir que éste debió haber sido controlado por Menzingen…

Conclusión: Los fieles deben sacar la conclusión lógica de que ya no es posible sentirse moral y espiritualmente seguros en una estructura que ya no quiere ver ni denunciar a los verdaderos enemigos de la Fe y de la Patria…

Comunicado del P. Bouchacourt: 

Fuente: La Porte Latine –FSSPX- Distrito de Francia – 14 de Noviembre de 2015.

Actos terroristas de una particular gravedad acaban de golpear a nuestro país. Cientos de personas han sido asesinadas, heridas o traumatizadas.

Rezamos por el descanso del alma de aquellos que han perdido la vida durante este drama, y aseguramos nuestras oraciones a sus familias y seres queridos en el duelo, a las víctimas heridas para que recobren su salud muy pronto.

Un ataque como este merece sin duda una rápida respuesta política, policial, militar, por parte de las autoridades públicas francesas. Pero ¿será esto suficiente para restablecer el orden, la paz y la seguridad de forma durable en Francia? Nosotros afirmamos lo contrario.

En efecto, el Papa Pio XI en su bella encíclica Quas primas sobre Cristo Rey, viendo al principio del siglo XX que las nubes se acumulaban sobre el mundo, proclamó:

 “No sólo que este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se habían alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador”. 

Sólo Cristo, Príncipe de la paz, puede restaurar en el corazón de la sociedad humana el reino de la justicia, del amor y de la paz, roto por el pecado y el rechazo, tanto público como privado, de la Ley de Dios. Es por eso que debemos trabajar todos los días a establecer “la paz de Cristo por el reino de Cristo”, es decir, la unión fecunda de la Fe y de la Patria, de la Iglesia y el Estado.

Estos trágicos acontecimientos son la consecuencia dramática del divorcio, consumado hace más de doscientos años, entre Francia y la Iglesia, y que ha conducido a nuestros gobernantes a expulsar a Cristo fuera de la sociedad, haciendo que nuestro país se deslice hacia una lenta apostasía.

También nosotros queremos trabajar con todas nuestras fuerzas en la restauración del reino de Cristo Rey.

Hacemos un llamado a los obispos, los sacerdotes, los católicos y a todos los hombres de buena voluntad a reencontrar el valor de nuestros padres para obrar cada día en la extensión de este reino saludable, para el mayor bien de las almas y de la sociedad. 

Que Cristo Rey de las naciones tenga piedad de nuestro país, y que la Virgen María, patrona y Reina de Francia, suscite almas generosas y valientes capaces de volver a darle a Francia su alma católica que hizo su grandeza.

P. Christian BOUCHACOURT, Superior del Distrito de Francia de la FSSPX,

Suresnes, 14 de noviembre 2015 en la fiesta de san Josafat, obispo y Mártir.