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domingo, 10 de diciembre de 2017

COMENTARIO ELEISON Número DXLIII (543) - 09 de diciembre de 2017

¿Milagros en el NOM?

Los pastores humanos pueden abandonar las ovejas,
Pero Dios no puede, a menos que ellas quieran dormir.
Cuando el año pasado estos “Comentarios” afirmaron que en Sokulka, Polonia, hubo en 2008 un milagro Eucarístico obrado en una hostia consagrada en una Misa Nueva (NOM), algunos Católicos del mundo de habla inglesa negaron que tal cosa fuera posible. Cuando la misma afirmación fue repetida recientemente en París (https://youtu.be/IgQnQhxmhH4), fue el turno de algunos tradicionalistas franceses para cuestionar la aparente evidencia científica del milagro, proporcionada en ese momento por dos laboratorios polacos de forma independiente, y los cuales afirmaron por igual que la muestra que les fue entregada de la hostia en cuestión, provino del músculo del corazón de un ser humano en agudo sufrimiento.
Frente a tal evidencia, dos líneas de argumentación opuestas son posibles. O bien se puede argumentar, a partir del hecho del veneno modernista en el NOM, la imposibilidad intrínseca de Dios para obrar tal “milagro” dentro del marco del NOM; o se puede argumentar, desde la seriedad de la evidencia, la necesidad de la posibilidad de que la nueva Misa, las nuevas ordenaciones sacerdotales y las nuevas consagraciones episcopales sean válidas (porque el sacerdote y obispo implicados fueron ordenado y consagrado el 2005 y 1980 respectivamente). Algunos Tradicionalistas valientes disputan con vehemencia las tres posibilidades dentro de la Neo-Iglesia modernista.
Lo que es cierto, por lo menos dentro de la Iglesia Católica, es que tales cuestiones deben ser decididas por la doctrina y no por la emoción. La razón debe prevalecer. Por ejemplo, desafiar los instrumentos del avión puede ser fatal para los aviadores. Lo que la doctrina de la Iglesia dice respecto a la validez de un sacramento es que requiere cuatro cosas: ministro válido, forma, materia e intención sacramental. El NOM puede excluir uno o todos de estos requisitos, pero no excluye automáticamente ninguno de ellos. Cuando los cuatro están presentes, la nueva Misa es válida. Por eso Mons. Lefebvre, quien conocía su teología, nunca afirmó que el NOM fuera automáticamente inválido. Es por eso que el NOM celebrado en Sokulka no fue necesariamente inválido. Es por eso que parece más razonable argumentar desde la evidencia al milagro, que de la imposibilidad del “milagro” a la falsedad de la evidencia. De lo contrario, se necesita una razón precisa para cuestionar el testimonio preciso de los patólogos.
La gran objeción permanece: ¿cómo puede Dios Todopoderoso hacer milagros en el marco del NOM, claramente diseñado por sus creadores para envenenar gradualmente la fe de los católicos y así destruir la Iglesia Católica? La respuesta debe ser que Dios no está autentificando in principio el NOM, sino que Él está manteniendo su posible validez para no abandonar a la masa de ovejas católicas que todavía asisten a ella con relativa ignorancia e inocencia del veneno, y por lo tanto, Él, fundamentalmente, está advirtiendo, tanto a las ovejas como a los pastores, el recordar que Él está presente bajo las apariencias de pan y vino.
Cuando se recuerda la doctrina católica por la cual el NOM puede ser válido; cuando uno trae a la memoria lo que dice San Pablo en cuanto a que cualquiera que participe indignamente en la Santa Eucaristía es “reo del Cuerpo y la Sangre del Señor” (I Cor. XI, 27 - 39); y cuando se observa cuán extendida está, en la Neo-Iglesia, la falta de respeto por la Presencia Real; entonces vemos inmediatamente cuán necesarias para la salvación de muchas almas pueden ser advertencias tales como el milagro en Sokulka. El párroco allí testifica cuánto se ha elevado por esto la fe Católica y la práctica en toda la región alrededor de Sokulka.
Pero el objetor insiste: ¿cómo es posible que Dios permita que un rito [*] envenenado algunas veces sea válido?
Respuesta: Él no retira el libre albedrío del hombre, sino que Él nos permite en gran medida hacer lo que queremos. En este caso, los neomodernistas quisieron (y siguen queriendo) un rito de la Misa suficientemente envenenado para matar a la verdadera Iglesia a largo plazo, pero todavía suficientemente católico para engañar a corto plazo a los católicos ignorantes e inocentes que todavía confían en sus pastores que les dicen, por ejemplo, que el NOM es el “rito Ordinario” de la Iglesia. El NOM nunca habría ganado aceptación en la Iglesia Universal en 1969 si hubiera sido obvio desde el principio que es automáticamente inválido.
Kyrie eleison.
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(*): Definición de "rito" según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: "conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas"Entonces, el "rito de la misa" es, en sentido estricto, el conjunto de reglas o formalidades conforme a las cuales se celebra la misa. En sentido amplio, en cambio, "consideramos equivalentes las expresiones “nuevo rito”, “nueva Misa”, “Misa de Pablo VI”, “Novus Ordo Missae”, etc., en referencia a la reforma litúrgica de 1969. (...) La crítica al “nuevo rito” no puede ser una crítica a la misa en sí misma, pues ésta es el verdadero sacrificio de Nuestro Señor legado a su Iglesia, sino un examen sobre si se trata de un rito o ceremonial conveniente para encarnar y realizar este augusto sacrificio. Nótese que la validez de una misa y la conveniencia de su rito son dos cuestiones diferentes, como resulta evidente en el caso de una misa negra." (Cita del "Breviario sobre la FSSPX", Holy Cross Seminary, Australia, 1998; traducido al español y publicado en el antiguo sitio web de la FSSPX de España)  (Nota de NP)