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viernes, 13 de septiembre de 2013

ENTREVISTA AL PADRE FAURE.- Parte 5


“Como dice la Escritura: Los que debían ladrar en contra del lobo para salvar al rebaño, para salvar las almas, se han convertido en perros mudos. Y es de esta manera  que el superior de la Fraternidad, Monseñor Fellay, nos orienta desde hace años con la esperanza de llegar a un acuerdo con Roma. Para preparar los espíritus para esta media vuelta, para esta capitulación, todos los medios son buenos”

Monseñor Lefebvre me tenía al corriente de sus entrevistas con Roma. Él explica, da las razones para seguir adelante. Denunciaba con fuerza todos los errores y sobre todo los del Papa.  Y Monseñor Lefebvre pasa los últimos tres años de su vida advirtiéndonos contra los peligros y las trampas que la autoridad modernista no dejará de tendernos, al poner frente a nosotros las ventajas de un acuerdo con los modernistas de Roma, particularmente en su última conferencia a los seminaristas en Ecône.
Hasta dónde nuestros ex hermanos de armas han sucumbido y se han visto también condenados al silencio y a la abdicación del combate de la Fe. Como dice la Escritura: Los que debían ladrar en contra del lobo para salvar al rebaño, para salvar las almas, se han convertido en perros mudos. Y es de esta manera  que el superior de la Fraternidad, Monseñor Fellay, nos orienta desde hace años con la esperanza de llegar a un acuerdo con Roma. Para preparar los espíritus para esta media vuelta, para esta capitulación, todos los medios son buenos.
En primer lugar la expulsión escandalosa e injusta de Monseñor Williamson. Si Monseñor Williamson no estaba de acuerdo con Monseñor Fellay es porque éste tomo un falso camino, como Monseñor Williamson indicó. Los que están de acuerdo con la manera de pensar de Monseñor Lefebvre, están por el  buen camino.
Enseguida la respuesta aberrante de Monseñor Fellay a la carta que le dirigieron los tres obispos. Luego la expulsión de numerosos sacerdotes fieles de la Fraternidad o laicos. Por ejemplo, expulsaron niños de las escuelas de la Fraternidad, particularmente en Estados Unidos.
El chantaje o transferencias-castigo de los sacerdotes refractarios o recalcitrantes a un acuerdo. Por ejemplo, el reciente cambio del Padre Beauvais de San Nicolás de Chardonnet en París. El chantaje de la excomunión o privación de sacramentos a aquellos que se quieren informar en internet sobre la situación real de la Fraternidad, lo que constituiría, para algunos sacerdotes, pecado mortal, o para aquellos que se niegan a cerrar su sitio de internet, por ejemplo en Inglaterra, en Méjico, en Italia, etc. Estos chantajes diferentes explican el temor de aquellos que no aceptan el suicidio y que se ven en la obligación de conservar su anonimato para no perder la participación de los bienes que pertenecen, no a Monseñor Fellay, sino a Nuestro Señor Jesucristo y a su Iglesia, y que además se han ofrecido a la Fraternidad al precio de grandes sacrificios. Por ejemplo esas personas que han construido iglesias, capillas, escuelas por el buen combate de la fe y que se han visto de una u otra manera apartadas. Chantaje con la expulsión, cuya amenaza consiste -por ejemplo Monseñor Williamson y los sacerdotes recalcitrantes- en verse lanzados a la calle, privados de medios de subsistencia, retiro, seguridad social, etc. etc. Chantaje de ser excomulgado de las fiestas, prohibición por ejemplo de asistir a una profesión de votos de nuestros amigos, chantaje o negación de la ordenación sacerdotal como fue el caso de los Dominicos, Benedictinos y Capuchinos en el 2012.
Nominaciones también -ese es un punto esencial- a puestos claves de la Fraternidad: director de seminario, profesores, superior de distrito, etc. que serán además miembros del próximo capítulo, incondicionales [de Mons Fellay. Nota del blog].
Todo esto y otras muchas cosas, muchas otras decisiones han provocado el desasosiego, la inquietud, el temor, en muchos. Nadie está tentado por la capilla del gulag o del hospital siquiátrico. Se comienza con las murmuraciones, tratados como imprudentes, subversivos, revolucionarios, desobedientes… En resumen, usan la obediencia como se hizo hace 40 años: ¡obedezca! si no usted es un cismático, sedevacantista que divide la Fraternidad. Se dice lo mismo que a Monseñor Lefebvre en su tiempo, que dividía la Iglesia. Y mucho más.
La consecuencia de esta política obstinada extendida desde hace 10 años -transferencias, nominación de colaboradores con perfil adecuado etc.- es que muchos seminaristas, sacerdotes y fieles han perdido sus convicciones. Y están maduros para la carrera suicida del tipo de la Fraternidad San Pedro, Campos, etc. Y ahora en algunos de nuestros colegios, el alumno que no piense que el acuerdo sería verdaderamente la solución  milagrosa para todas nuestras dificultades, es una excepción. El ejemplo trágico en el curso de los últimos 30 años: muchos grupos -monasterios, conventos, diócesis como la de Campos, Fraternidad San Pedro etc.- han sido reducidos al silencio, transformados por lo tanto en cómplices, defensores de la libertad religiosa, del concilio, como lo hizo el monasterio del Barroux.
Y ahora escuchamos que Monseñor Fellay dijo que la libertad religiosa del concilio es muy, muy limitada como otros errores que le atribuimos a los actores del concilio Vaticano II, pero que como dijo Benedicto XVI, no son en realidad más que una mala hermenéutica  o interpretación del concilio.
Nuestro Señor lo dijo: El buen árbol no puede producir malos frutos, malos resultados, si el árbol es malo, es cortado y enviado al fuego. Es Nuestro Señor quien lo dice.

(sigue)

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