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viernes, 13 de septiembre de 2013

ENTREVISTA AL PADRE FAURE.- Parte 3


Monseñor Lefebvre nos decía lo contrario: ¿cómo quieren que tengamos confianza en gente como esa, que justifican la negación de Quanta Cura, de Pascendi, de Syllabus, etc.? Pero Monseñor Fellay nos dice que la situación ya no es la misma que en los años 80, que ha cambiado. ¿Quién podría creerle?

Últimamente, los Franciscanos de la Inmaculada tuvieron confianza en la garantía del motu proprio del papa Benedicto XVI supuestamente autorizando la Misa verdadera. El sucesor de Benedicto XVI rompe alegremente el motu proprio de su predecesor prohibiendo la misa a estos franciscanos a menos que tengan una problemática autorización, lo cual es una alteración de éste.  He aquí lo que desgraciadamente vale actualmente la garantía del sucesor de Pedro. Y si Benedicto XVI hubiera aceptado la declaración final de Monseñor Fellay del 15 de abril de 2012, ¿cuánto valdrían ahora de las garantías de Benedicto XVI? ¿Cómo podríamos permanecer tal como somos? Monseñor Lefebvre nos decía lo contrario: ¿cómo quieren que tengamos confianza en gente como esa, que justifican la negación de Quanta Cura, de Pascendi, de Syllabus, etc.? Pero Monseñor Fellay nos dice que la situación ya no es la misma que en los años 80, que ha cambiado. ¿Quién podría creerle? Como dijo el guardia suizo del Vaticano a Monseñor Lefebvre, “pero Monseñor, ¿usted todavía espera algo de esa gente? Esto está en la biografía de Monseñor Lefebvre por Monseñor Tissier en la página 506. Por lo tanto, hay suizos que todavía tienen el sentido de la realidad.
Continúo mi pequeña historia. En 1962 me voy a Méjico. Allí descubriré la historia oculta de otra gran traición. El gobierno mejicano masón ataca la Iglesia en 1926 y provoca una guerra de vendetta, una insurrección católica que se terminará por la muerte del Presidente de la República, Obregón. Y también, por un acuerdo con Roma, que contiene la cláusula siguiente: Bajo pena de excomunión, los cristeros deben rendir las armas a la república masónica. A pesar de las garantías y las promesas,  sus jefes son asesinados, uno tras otro.

Esta es también una prueba que el sucesor de Pedro, Pio XI en esa época, puede cometer gravísimos errores. 1926 es también el año de esta gran tragedia católica que vio la condenación de la Acción francesa, el triunfo de la izquierda sobre el episcopado, gracias al capellán de la acción católica (después obispo) y comenzaron a preparar sus consignas como lo dijo el cardenal Marty de París, año que marca también la vuelta a la izquierda de Jacques Maritain, uno de los padres del concilio Vaticano II.

(sigue)

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