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sábado, 21 de octubre de 2017

"LO ÚNICO QUE NOS QUEDA CLARO ES LA CONFUSIÓN"




El sitio Panorama Católico publica un resumen de la conferencia dada por Mons. Fellay en Buenos Aires el 8 de octubre, con ocasión de la celebración de "los primeros 40 años de la FSSPX en Argentina" (nótese, de paso, la presunción con que estas palabras dan por descontado que habrá otros 40 años...) .

Dos citas: 

"Francisco, que ha perseguido de inmediato a algunos institutos de orientación más tradicional, sin embargo ha hecho concesiones incomprensibles a la FSSPX." ¿Incomprensibles? ¡Tamaña candidez! Francisco, el demoledor súpermodernista, quiere tener bajo su control a los sectores tradicionalistas (lato sensu), pero como la FSSPX, el grupo tradicionalista más importante del mundo, se encuentra todavía fuera de la estructura oficial, lo primero que necesita para controlarla, es integrarla a esa estructura por vía de regularización canónica. ¿Qué es lo incomprensible?

El artículo termina así: Como dijo una dama al fin de esta exposición, que subió al escenario para recibir un homenaje por su largos servicios a la Fraternidad en la Argentina: “Después de escuchar estas cosas, lo único que nos queda claro es la confusión”

La "confusión diabólica" de la que solía hablar Sor Lucía (*), entró en la Iglesia con el satánico Vaticano II y en la FSSPX cuando, en el año 2012, se hace patente el intento de Mons. Fellay por llegar a un acuerdo práctico, traidor y suicida con Roma apóstata. El que la desorientación diabólica haya logrado, finalmente, penetrar en la FSSPX, es un justo castigo por haber desechado ella, al convertirlas en letra muerta, estas sabias palabras de su fundador, Mons. Lefebvre:

«Suponiendo que de aquí a algún tiempo Roma haga un llamado, que quieran recibirnos, retomar las tratativas; en ese momento, seré yo el que pondrá las condiciones. Ya no aceptaré colocarme en la situación en la que nos hemos encontrado en estos coloquios. Se acabó. Preguntaré:  ¿Estáis de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que os han precedido?  ¿Estáis de acuerdo con la Quanta cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas primas de Pío XI, Humani generis de Pío XII? ¿Estáis en plena comunión con esos papas y con sus afirmaciones? ¿Todavía aceptáis el juramento antimodernista? ¿Estáis por el reino social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptáis la doctrina de vuestros predecesores, es inútil hablar. Mientras no aceptéis reformar el concilio, considerando la doctrina de esos papas que os han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. Así las posiciones serán más claras.» (Fideliter n° 66, septiembre - octubre de 1988, pp. 12-14). 
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(*): Sor Lucía avisa sobre la desorientación diabólica de los miembros de la Jerarquía, y hace un llamado a los católicos: “es necesario hacerle frente”.
En 1957, a final de los años 60 y principios de los años 70, en fechas antes y después de 1960, el año en el que el Secreto debería haber sido divulgado, Sor Lucía pareció indicar lo que contenía el Secreto. En estas afirmaciones, Sor Lucía habla del demonio ganando poder sobre sacerdotes y almas consagradas. Habla de la desorientación diabólica que está infectando a la alta jerarquía.
En su conversación de 1957 con el Padre Fuentes, Sor Lucía dijo: “Padre, el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen; y como sabe qué es lo que más ofende a Dios y lo que, en menos tiempo, le hará ganar mayor número de almas, está tratando de ganar a las almas consagradas a Dios, ya que de esta manera también deja el campo de las almas desamparado, y más fácilmente se apodera de ellas”.
Escribió en 1970 a la Madre Martins: ¡“Es doloroso ver tanta desorientación, y en tantas personas que ocupan puestos de responsabilidad!...es que el Demonio ha conseguido infiltrar el mal, con capa de virtud, y andan ciegos guiando a otros ciegos, como nos dice el Señor en Su Evangelio; y las almas se van dejando engañar”. Es digno de notar que, en 1957, Sor Lucía dijo que el demonio estaba librando una batalla decisiva. Por 1971, dice que el demonio “ha conseguido infiltrar el mal”. Sor Lucía continúa: “me sacrifico y ofrezco a Dios mi vida; por la paz de Su Iglesia, por los sacerdotes y por todas las almas consagradas, ¡especialmente por aquellas que andan tan engañadas y tan desencaminadas! …(El demonio) ha conseguido burlar y engañar a muchas almas que, por las posiciones que ocupan, tienen una gran responsabilidad… Son ciegos que guían a otros ciegos”. ¡“Es la desorientación diabólica que invade el mundo y engaña a las almas! Es necesario hacerle frente…”
Las órdenes de marcha de Sor Lucía reconfirman nuestro deber como católicos. Mantengamos la Fe verdadera, la Misa verdadera, el Rosario cotidiano, y públicamente resistamos el destructivo aggiornamento Conciliar de cualquier forma legítima que podamos.

(Extracto de este artículo. Sor Lucía habló, en diversas otras ocasiones, de la "confusión diabólica" reinante en la Iglesia actual)