English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

jueves, 26 de octubre de 2017

EL LADO OCULTO Y ATERRADOR DE LA "CORRECTIO FILIALIS", UN GOLPE MAESTRO DE LOS ACUERDISTAS



FUENTE (Extracto. Subrayado añadido por NP)
Algunos sacerdotes de la FSSPX aún dudan de la firma de Mons. Fellay de la correctio filialis. Pero no hay ninguna duda, Mons. Fellay ha firmado este documento y la casa general de la FSSPX así como el sitio oficial de la FSSPX lo reivindican sin ninguna ambigüedad. Los otros sitios de la FSSPX también lo han hecho.
La piedra y la ballena
Muchos analistas se entretuvieron sobre la razón principal (aparente) de esta corrección y no vieron la ballena que se esconde tras la piedra. Esta corrección parece por lo tanto dirigirse esencialmente a las herejías del documento pontificio “Amoris laetitia”. Bien. Pero ¿no estamos habituados a una avalancha de herejías desde el concilio Vaticano II? Amoris Laetitia es entonces un enésimo documento lleno de herejías pero cuyo origen lejano es el espíritu y la letra del concilio. Este documento pontificio no es sino una piedra más que se añade a todos los publicados por los papas desde el concilio. Pero si este documento no es más que una piedrecilla más, ¿dónde está la ballena que se esconde en este documento?
La cara oculta de la corrección:
Cuando los franceses descubrieron el texto (en versión francesa), apenas pudieron notar que el documento estaba lleno de referencias al concilio. El documento no fue publicado en el sitio oficial de la FSSPX. Hay que entrar al sitio oficial de la corrección para encontrarlas integralmente. ¿Cuáles referencias? El lector puede constatar que todos los textos conciliares están citados sin ninguna restricción en cuanto a su grave nocividad: "Gaudium et spes" Lumen Gentium" "Dei Verbum", e incluso las encíclicas de Juan Pablo II. Pero también debe precisarse que estas referencias se citan después de las referencias tradicionales. Este documento está, entonces, en la lógica de la hermenéutica de la continuidad, al citar los textos conciliares con referencias tradicionales. Es toda la locura del mundo acuerdista.                               

¿Por qué la firma de Mons. Fellay?
En julio de 2017, el papa Francisco exigió a Mons. Fellay el reconocimiento del concilio para lograr un reconocimiento de la FSSPX. Fue bajo la presión del card. Müller que este pedido fue formulado de manera insistente.
Algunos días más tarde, un sacerdote italiano de la FSSPX (P. Citati) publicó un artículo sobre Mons. Lefebvre y el concilio Vaticano II. Este texto (inspirado seguramente por la casa general de la FSSPX) retoma a su vez la estrategia de Mons. Schneider para que la FSSPX acepte los textos del concilio. El P. Citati incluso tiene el descaro de citar a Mons. Lefebvre para dar crédito a esta terrible política:
“Enseguida Mons. Schneider habla de la actitud que es necesario tener respecto a las afirmaciones del Concilio, distinguiendo entre tres clases de afirmaciones: las que son conformes a la enseñanza tradicional de la Iglesia, las que son ambiguas, y las que son erróneas.
Respecto a las primeras, él afirma que “en sus declaraciones el concilio confirmó en buena parte la doctrina tradicional y constante de la Iglesia”. 
Para aclarar las afirmaciones ambiguas, él propone el siguiente criterio: “Las declaraciones del Vaticano II que son ambiguas deben ser leídas e interpretadas según las afirmaciones de toda la Tradición y del Magisterio constante de la Iglesia”. 
Donde las afirmaciones del concilio no son conciliables con la doctrina anterior, sino que son verdaderamente erróneas, “las afirmaciones del Magisterio constante (los concilios precedentes y los documentos de los papas, cuyo contenido manifiesta una tradición segura y repetida por siglos, siempre en el mismo sentido) prevalecen sobre las declaraciones […] que son difíciles de conciliar con las afirmaciones específicas del Magisterio constante y anterior (por ejemplo, el deber de venerar públicamente a Cristo, Rey de todas las sociedades humanas; el verdadero sentido de la colegialidad episcopal respecto a la primacía del papa y al gobierno universal de la Iglesia; la nocividad de todas las religiones no católicas y su carácter peligroso para la salvación eterna de las almas)”.
Encontramos lo que Mons. Schneider afirmó exactamente algunas semanas antes sobre la manera “tradicional” de releer Lumen Gentium: En mayo de 2017, Mons. Schneider invitó a una relectura tradicional de Lumen Gentium. El sitio oficial de la FSSPX retomó su análisis.
Cómo se cierra la trampa para hacer que la FSSPX se trague la ballena conciliar.
Después de esta fase preparatoria, quedaba la fase más oficial y la firma de Mons. Fellay a estos textos conciliares. Es en este momento que entra en juego la famosa “corrección filial”. Mons. Fellay encontró en la publicación de este documento la más genial oportunidad de presentar a la Roma conciliar su firma. No solamente fue presentada directamente al papa sino que además pretende aceptar todos los textos citados por el documento. La conciencia de Mons. Fellay se tranquiliza por la yuxtaposición de los textos tradicionales con los textos conciliares. Y los sacerdotes, así como los fieles que frecuentan todavía la FSSPX, se tranquilizan por el aspecto ofensivo y combativo de esta corrección.
¿Reaccionarán los sacerdotes de la FSSPX?
Queda la última etapa: hacer aceptar a los sacerdotes el hecho de que su superior haya reconocido oficialmente los textos del concilio vaticano II. Es interesante notar que algunos sacerdotes de la FSSPX se asociaron al principio a esta firma: por ejemplo el P. Vernoy. La firma desapareció misteriosamente. Es que se ha persuadido a los sacerdotes (por fuerza o intimidación) que solamente Mons. Fellay mantiene relaciones con Roma (Cf. el último Cor Unum) y, en consecuencia, sólo él juzga la oportunidad de un acuerdo con ella.
La otra dificultad reside sobre todo en la estrategia de Menzingen. Si algunos sacerdotes o superiores de la FSSPX se atreven a criticar públicamente esta firma, se les podrá responder fácilmente que no fue realmente el concilio lo que es reconocido, sino que es una manera de apoyar la iniciativa de los “conservadores”. Pero es suficiente regresar al texto del P. Citati (FSSPX Italia) para demostrar que son los textos conciliares los que son aceptados.

Si no se levanta ninguna voz para criticar esta firma, es muy probable que Roma lo tenga en cuenta y que la ballena del concilio podrá ser considerada como tragada e incluso digerida.