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miércoles, 29 de octubre de 2014

MONS. FELLAY: TRAS LAS HUELLAS DE LOS PAPAS CONCILIARES






En su sermón de clausura en Lourdes, Mons. Fellay, siguiendo aquel “leit-motiv” tan caro a Juan Pablo II, ha dicho: “No tengan miedo”.

Como puede verse en las imágenes debajo de esta nota, algunos sitios afines a la FSSPX han destacado en sus títulos principales esa frase.

Habiendo dejado de lado el combate de la fe, Mons. Fellay adopta cada vez más un lenguaje vacuo donde con bonitas palabras termina por no decir nada concreto en relación al combate contra los enemigos de la Iglesia católica, centrándose más bien en colocar de enemigos a sedevacantistas y resistentes.  Adopta en este sermón un lenguaje centrado en la “esperanza”, y con modismos afectados, disertando en cinco lenguas diferentes (¿habrá bajado a él el Espíritu Santo, como en Pentecostés?) y en todas con dicción y declamación actoral, poniendo énfasis allí donde debe demostrar que más sentimiento tiene, el Superior General de la Neo-FSSPX dio un discurso donde afirmó que no podemos resolver la crisis por nuestras propias fuerzas, y que por eso el Vaticano II le abrió la puerta al mundo, para evitar perderlo. Pero no solo el Vaticano tiene ese problema, dice, también está entre nosotros, como los sedevacantistas, o los supuestos resistentes, quieren resolver la crisis de la Iglesia por sus propios medios, un problema que nos sobrepasa (A esto debemos decir que, 1. La acusación a la Resistencia antiliberal -"por sus propios medios"- no tiene ningún fundamento, es absolutamente falsa y calumniosa, 2. Juzga buena la intención de los revolucionarios conciliares, al decir que quieren resolver la crisis de la Iglesia; al menos debería omitir el juicio de intenciones, y no absolver livianamente en cuanto al fin o intención.). Dios nos ha prometido su asistencia, continuó, miren el tesoro que Dios ha dado a nosotros sin mérito de nuestra parte, el tesoro de la Tradición. ¿Cómo pretendemos conservarlo por nuestras propias fuerzas? ¿Por medios humanos? El único medio de vencer está en el nombre del Señor. (Preguntamos: ¿entonces para que sigue teniendo cordiales relaciones con los herejes que ocupan el Vaticano, como el Cardenal Muller?)

Continúa diciendo: "La alegría del Señor es nuestra fuerza". Sin Dios no podemos hacer nada. Esto cambia toda la perspectiva.  Nosotros ya no vemos nuestras propias fuerzas. Miramos a NS. El miedo paraliza, impide avanzar, pero es natural, hace que corramos el riesgo, nos amenaza a replegarnos en nosotros mismos, NS dice que la luz no la ponemos bajo el celemín. Así fue la victoria de Gedeón.... Para vencer al mundo basta nuestra fe, no nuestros propios medios, no la metralleta, no las bellas palabras. La fe es suficiente para vencer al mundo.

Como ha señalado un forista, es destacable que las palabras "no tengan miedo" fueron las primeras palabras de Juan Pablo II y uno de sus “hits” más preciados en sus discursos. Del mismo modo, no "replegarnos en nosotros mismos" son palabras de Juan XXIII en la apertura del concilio, y eran habituales en sus discursos y en general en el discurso emanado del Vaticano II. Y son hoy aggiornadas a su modo por Francisco, cuando dice que prefiere una Iglesia que camine y se accidente a una Iglesia encerrada en sí misma y enferma.

Cabría preguntarse: ¿Dice Mons. Fellay a los sacerdotes y fieles que “no tengan miedo” de llegar a una plena reconciliación con Roma?