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martes, 23 de septiembre de 2014

¿PARA QUÉ?

SYLLABUS



“¿Para qué?” se pregunta el editor y responsable (¿o habría que decir “editor irresponsable”?) de Panorama Católico Internacional, uno de los sitios web que apoyan desde antigua data a la FSSPX. Otros espacios de internet prefieren ser u obsecuentes hasta el escándalo, o simplemente publicar sus comunicados oficiales sin comentarios anexos, por las dudas. Pero PCI prefiere seguir entibiando a sus lectores, aunque ahora con una pequeñita luz de alarma que se le ha encendido, debido a la reunión cumbre Muller-Fellay. Y entonces les comunica, además de la tibieza, perplejidad.

El temor ante el descubrimiento de la realidad de lo que está ocurriendo desde hace años en la Neo-FSSPX (esto es: la traición de su plana mayor) lleva al editor de PCI a escamotear (quizá por la perplejidad del caso) datos importantes para el análisis que pretende o debería hacer.

Dice por ejemplo:

El comunicado de la congregación religiosa fundada por Mons. Lefebvre no aclara nada. “El encuentro se desarrolló en las oficinas de la Congregación para la Doctrina de la fe, de 11 a 13 hs. Tuvo por objeto permitir al Cardenal Müller y a Mons. Fellay reunirse por primera vez y hacer juntos el balance de las relaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X desde la renuncia del Papa Benedicto XVI y la partida del Cardenal William Joseph Levada, anterior Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe”.

Pero PCI no menciona (¿se le olvidó, o no le gustó?) el último párrafo del comunicado, que puede decirse es el que más delata el propósito de la reunión:

DICI
“En una entrevista cordial, se expusieron las dificultades doctrinales y canónicas, y se evocó la situación actual de la Iglesia. Se decidió continuar con los intercambios para aclarar los puntos de divergencia que subsisten”.

Comunicado que no desmiente en absoluto el emitido poco antes por Roma, éste más explícito:

ROMA
“Durante el encuentro se han examinado algunos problemas de orden doctrinal y canónico y se ha acordado proceder gradualmente y dentro de un tiempo razonable para superar las dificultades y alcanzar la deseada reconciliación plena".

Entonces, lo que Menzingen dice de esta manera:

“Se decidió continuar con los intercambios para aclarar los puntos de divergencia que subsisten”.

Roma lo dice de esta otra forma:

“se ha acordado proceder gradualmente y dentro de un tiempo razonable para superar las dificultades y alcanzar la deseada reconciliación plena.”

Resulta interesante que mientras la NeoFSSPX es quien habla de “aclarar”, es la Roma modernista quien aclara más las cosas desde su comunicado. Si la FSSPX no desea la “reconciliación plena”, ¿por qué no desmiente el comunicado romano? Y si la desea, ¿por qué no es clara ante sus miembros y fieles? Hay que decir algo que PCI no se atreve ni siquiera a pensar, por temor a caerse o que le tiemble la tierra donde está parado: la Roma de Francisco y Muller es más sincera que la FSSPX, que es tenida por personas como las de PCI como un baluarte de la Tradición católica.

Pero PCI ignora todo esto y se pregunta:

Resulta confuso, mueve a perplejidad. ¿Para qué reunirse con el Prefecto de la Fe?

Y también:

Pero quiero ser sincero. A mí, esta visita no me gusta. No me simpatiza el encuentro. En mi cabeza rebota la pregunta “¿para qué?”

Y más adelante:

La respuesta, si es que hay un no declarado “para qué” no la puedo saber.  Sé que va a generar el rebrote de suspicacias. Me pregunto qué valor tiene lo que se gana ante lo que se pone en riesgo. Y la respuesta sigue siendo:no lo se.

¿Pero acaso leyó el comunicado o qué?, cabe preguntarse. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Roma ha afirmado que han acordado algo, es decir, hubo un acuerdo, en un clima de cordialidad (esto lo resaltan los dos comunicados: parece que han sonreído mucho). El acuerdo es que procederán a allanar las diferencias para alcanzar al fin “la deseada reconciliación plena”. Es decir, lo que ya han afirmado en otras oportunidades las máximas autoridades fraternitarias: respetando su identidad, serán reintegrados a una Roma que conserva su identidad modernista. Esto es casi lo que Francisco acaba de decir en un discurso a  diversas sectas religiosas en Albania.

En definitiva: hubo acuerdo. El acuerdo es que se llegará a la "Reconciliación plena".

Volvamos atrás: Menzingen dice que empezarán otra vez los “intercambios para aclarar los puntos de divergencias que susbsisten”. Es decir, retomarán el diálogo, a pesar de que quedó demostrado absolutamente que las famosas sesiones de diálogo doctrinal de años ha, no obtuvieron ningún resultado positivo (para la Fraternidad). Para peor, no hay nadie más alejado de la Tradición católica ni que se ocupe tanto de intentar destruirla como Francisco. Y el mismo card. Muller desprecia la Tradición, como admite PCI en su nota. Roma, por su parte, dice que se procederá a superar las dificultades “para alcanzar la deseada reconciliación plena”. ¿Todavía sigue sin siquiera sospechar el “para qué” de la reunión, Marcelo González de PCI? Cuando Roma dice “la deseada reconciliación plena”, ¿se cree que habla por ella sola? ¿Y el GREC, que incluso materializó este deseo en el título del libro “Por la necesaria reconciliación” del P. Lelong y que viene trabajando desde hace 17 años para esto? ¿Y aquella lastimera carta de Mons. Fellay, mostrando su desazón porque Benedicto XVI no le había arreglado sus asuntos, es decir, su deseo de acordar con Roma?

Claro que después de soslayar todo esto, en un artículo que se va por las ramas con largas parrafadas para justificar las relaciones con las autoridades de la Roma modernista, el editor de PCI termina con otra parrafada que parece un poco más dura, pero en realidad es otra muestra de la blandenguería de la línea media en que hoy se ha convertido la NeoFSSPX, que no se atreve a ver la realidad completa:

Lo que sí debe explicarme y yo puedo, debo y sin duda voy a exigir es la fidelidad a la Fe y a la liturgia. Y en tanto no encuentre motivo para demandar explicaciones en estas materias, tendré que sufrir mi disgusto por esta reunión y concederle al que manda el derecho de decidir en cosas de su competencia.

Claro que también podré, luego, llegado el caso, demandarle responda por las consecuencias de sus actos.

Todavía no encuentra este señor motivos para demandar explicaciones, pese a las barbaridades de la declaración doctrinal de Mons. Fellay de abril de 2012 o de muchas de sus declaraciones o comunicados oficiales. Por lo cual en su ceguera le quedará la comodidad de “sufrir su disgusto”, aunque luego pueda, cuando ya esté la suerte echada y sea demasiado tarde, demandarle al que manda “responda por las consecuencias de sus actos”, a lo cual el traidor de turno se reirá sonoramente, o directamente ignorará su demanda tardía, inútil, e incluso cómplice, pues no cumplió con su deber de informar responsablemente a sus lectores, y advertirles lo que podría llegar a suceder. Como vemos, aquí también parece que hay que recordar lo que ocurre con los liberales, que erigen monumentos a los principios y cadalsos a las consecuencias. Ahora empiezan a ver cosas que “no les gustan”. ¿Y anteriormente? ¿No había cosas que no les gustaban? Cuándo la neoFSSPX maltrató, silenció, persiguió y expulsó injustamente a un obispo, a sacerdotes y a fieles; cuando la neo-FSSPX adoptó principios o comportamientos liberales en algunas de sus escuelas; allí no hubo disgustos ni antipatías. Ahora no dice que este encuentro le parece escandaloso, nefasto, malo, sino que, tibiamente, afirma que no le gusta, que no le simpatiza.

Entonces no nos queda finalmente más que preguntarnos, habiendo varios elementos de análisis en esta noticia, ¿para qué?, es decir, ¿para qué escribe este señor de PCI? ¿Para manifestar sus gustos o disgustos? Su impresión ha de ser compartida por muchos que empiezan a temer o preocuparse dentro de la Neo-FSSPX, pero esa actitud que no busca mirar la verdad de frente, sino quedarse en el lamento y la preocupación por una impresión “antipática”, realmente no conduce sino a la claudicación. En muchos casos es ya parte de ella. Mons. Fellay y cía, sonríen agradecidos. ¿No les parece que ya es tiempo de que algunos despierten, dentro de la Fraternidad San Pío X? Si no lo hacen ahora, entonces, ¿cuándo?

Aquí el artículo completo del que hablamos: