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jueves, 25 de septiembre de 2014

LOS FRANCISCANOS DE LA INMACULADA, EL P. VOLPI Y LA "CUESTIÓN LEFEBVRIANA"

El Padre Fidenzio Volpi y la "cuestión lefebvriana" 

Fuente

Fidenzio Volpi & Francis-Bergoglio
El P. Volpi con Francisco

Nota: Non Possumus ha denunciado reiteradamente el intento de Mons. Fellay de conseguir un "reconocimiento de tolerancia" por parte de Roma, lo cual equivale a una cobarde y sacrílega rendición. Este artículo confirma la veracidad de nuestras denuncias. Asimismo, hemos dicho muchas veces que el Papa Francisco es capaz de conceder a la Neo-FSSPX el indigno "rincón seguro de libertad" que ella está mendigando desde hace unos años. Los hechos recientes nos dan también la razón. 
Hemos destacado ciertos pasajes en color rojo.

Si el Papa Francisco no deseara la reconciliación entre Roma y la Fraternidad San Pío X, ningún eclesiástico se habría atrevido a invitar al Vaticano a Mons. Bernard Fellay. El Papa sabía que el 23 de septiembre el obispo suizo vendría a Roma, por ​​lo que unos pocos días antes de la reunión ha querido llamar a conversar a Mons. Guido Pozzo (secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei) para darle la línea a seguir en las tratativas con los lefebvristas. Así que el Papa en persona ha querido la reconciliación y dar las directivas, y en el Vaticano todos saben que cuando Francisco quiere una cosa, ningún prelado se atreve a poner el bastón en la rueda. 

Actualmente la situación es la siguiente: Roma quiere conceder el estatuto canónico FSSPX elevándola a una "prelatura personal" para los fieles de rito antiguo. En lugar Mons. Fellay y el Estado Mayor General de la Fraternidad prefieren obtener un simple "reconocimiento de la tolerancia", esto es, una declaración de la Santa Sede que permita a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X administrar los sacramentos en todo el mundo católico, a la espera de que en el futuro maduren los tiempos para llegar a una reconciliación plena. 

En este punto, algunos dirán: "Todo esto era conocido desde algún tiempo, pero ¿por qué entra el Padre Fidenzio Volpi, Comisario Apostólico de los Franciscanos de la Inmaculada, en este delicado asunto?" Ahora lo voy a explicar. Monseñor Fellay sabe que la mayoría de los lefebvristas prefieren un simple "reconocimiento de la tolerancia", mientras que el eventual nacimiento de la "prelatura personal" podría crear una revuelta interna en la Fraternidad San Pío X, por lo que necesita una razón de peso para convencer a la Santa Sede de optar por la primera opción. Aquí entra en escena el nombre del Padre Volpi, que en este momento es, sin pretenderlo, el más valioso "aliado" de Monseñor Fellay. De hecho, según usted, cuando las autoridades vaticanas hayan explicado al Estado Mayor General de la Fraternidad San Pío X los beneficios de la Prelatura Personal intentando convencer a los lefebvristas de aceptar la oferta, ¿qué va a responder el Superior General de la Sociedad de San Pío X? Muy probablemente, para hacer comprender a su interlocutor su prudencia en querer proceder "gradualmente", traerá  a colación la historia de la deposición del Padre Stefano Manelli, el comisariato en los franciscanos de la Inmaculada, la "parsimoniosa cautela" del Comisario Apostólico en la concesión de la autorización (para los frailes que lo deseen) de celebrar la Misa Tridentina, al menos ocasionalmente, etc., en el entendido de que si el Padre Fidenzio fue enviado como comisario de los Franciscanos de la Inmaculada porque se los considera cripto-lefebvristas, la Fraternidad está preocupada de que también pueda enviarse uno a la "Prelatura Personal de San Pío X", que estará compuesta de lefebvristas "tout court" [lisa y llanamente, NDT], mientras que con un simple "reconocimiento de la tolerancia" no habría este riesgo (es "difícil" comisariar una institución que no tiene un estatuto canónico oficial). 

Obviamente que el Padre Volpi no tiene ningún interés en ser usado como pretexto por la Fraternidad San Pío X para solicitar iniciar el proceso gradual de reconciliación con un simple "reconocimiento de la tolerancia." Además, el fraile capuchino sabe que durante las negociaciones entre Roma y Ecône se tratará de evitar que pueda nacer una nueva controversia respecto de la historia de los Franciscanos de la Inmaculada, tanto en Internet como en los medios de comunicación, lo que podría poner en aprietos a las autoridades del Vaticano durante las negociaciones, ya que podría ser utilizada para apoyar las exigencias de la FSSPX. 

Así que, ¿qué pasará? Según yo, al menos por el momento, el Padre Fidenzio se quedará al frente de los Franciscanos de la Inmaculada, a la espera de ver cómo evolucionan las negociaciones romanas. Obviamente, el Comisario Apostólico no necesita que el Pontífice lo llame por teléfono para decirle lo que debe hacer ahora, esto es, pensar en algo para calmar las aguas y evitar la aparición de nuevos focos de controversia. Incluso no se puede excluir que en las próximas semanas el Padre Volpi pueda tomar la "medidas populares" (sobre todo en la liturgia) intentando calmar los ánimos de sus críticos y tratando de no dar ocasión a los lefebvristas de utilizarlo como una excusa para lograr el resultado deseado en sus actuales negociaciones con los prelados de la Santa Sede. 

El restablecimiento de las "relaciones diplomáticas" entre Roma y Ecône y el reinicio de las negociaciones podría tener consecuencias sobre el destino de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, algunas de las cuales han sido acusadas ​​de envolver a un grupo de los hermanos y llevarlos al bando cripto-lefebvrista, causando la deposición del Padre Stefano Manelli y la llegada del Comisario Apostólico. En los últimos meses se rumoreaba sobre la posibilidad de que la rama femenina fundada por el Padre Manelli fuera comisariada y que el comisario prohibiría a las monjas asistir al Santo Sacrificio de la Misa celebrado con el rito antiguo. ¿Se imaginan lo que pasaría si mientras en una estancia del palacio vaticano se llevan a cabo las difíciles negociaciones entre la delegación del Vaticano y los lefebvristas, llega la noticia de que las Franciscanas de la Inmaculada son sometidas a comisariato por la acusación de ser cripto-lefebvristas? Incluso el contador Ugo Fantozzi [personaje ficticio. La expresión significa que hasta un tonto es capaz de comprender. NDT] entendería que para los negociadores de la delegación del Vaticano sería mucho más difícil convencer a los hijos espirituales del obispo Marcel Lefebvre de preferir la prelatura personal al simple "reconocimiento de la tolerancia." 

Personalmente, aunque no soy Lefebvrista, desde el 2001 espero que la Fraternidad San Pío X sea reconocida por el bien de las almas y la mayor gloria de Dios.