English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

sábado, 4 de agosto de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXXVII (577) - 04 de agosto de 2018


Capítulo General – II
Dios mío, yo no puedo. Yo debo.
Tú puedes. Te lo ruego. ¡Yo confío!
Al menos por el momento uno puede razonablemente juzgar que el Capítulo General de la Fraternidad San Pío X concluyó con otra derrota disfrazada para la Fe Católica. Es una pena que los 40 principales sacerdotes de lo que una vez fue la Fraternidad de Monseñor Lefebvre no comprendan la dimensión plena de la crisis eclesial y mundial en la que todos nos encontramos hoy, pero esa es la realidad. En cierto modo no se les puede culpar, porque no son ni más ni menos que hijos de su época. Dado que vivimos en tiempos pre-apocalípticos, ¿por qué los sacerdotes de la Fraternidad deberían haberse librado de las tentaciones y cegueras que, desde el Vaticano II, han reducido la masa de obispos y sacerdotes de la Iglesia? La Iglesia tiene la promesa de Nuestro Señor de que nunca caerá (Mt. XXVIII, 20), pero la Fraternidad nunca tuvo tal promesa.
Por lo tanto, que los católicos que desean salvar sus almas sean realistas, o ajusten sus mentes a la realidad de nuestra situación. Por ejemplo, una madre angustiada de los Estados Unidos acaba de escribirme acerca de su preocupación por sus hijos:-
Quiero que mis hijos tengan otros niños que amen la fe. Y quiero que tengan otras oportunidades para que conozcan a católicos fieles y quizás casarse un díaTengo un hijo que sólo tiene 12 años y quiere ser sacerdote. ¿Cuál es el futuro para ellos? ¿Habrá siempre en nuestro entorno cercano un sacerdote de la “Resistencia”? ¿Y qué tal una escuela? ¿Y estará mi hijo a salvo entrando en un seminario?” Debe haber hoy muchas madres católicas con la misma ansiedad. Respondí con la inmensa necesidad que tienen hoy todos los católicos de asimilar la realidad y de adaptarse a ella:-
Querida Mamá,
ACOSTÚMBRESE A LA IDEA DE QUE EN UNA HAMBRUNA UNA MIGA DE PAN ES UN LUJOLa Iglesia está en estado de hambruna. Por lo tanto.-
1 Cada día tiene su propio afán, dice Nuestro Señor (Sermón de la Montaña). Puede haber o no un seminario correcto para cuando su hijo de 12 años crezca. Si no lo hay, eso significará que Nuestro Señor no quiso que él fuera sacerdote. Pero mucha agua pasará sobre la presa de aquí a entonces.
2 ¿Un sacerdote de la “Resistencia” en su entorno cercano? Sólo el tiempo lo dirá. Mientras tanto no están obligados a asistir a Misas que disminuyen su fe, de hecho pueden estar obligados a no asistir a ellas. Que usted y su marido juzguen. Pero si no asisten a la Misa pública, deben adorar a Dios en casa de manera regular el domingo. Este es el Tercer Mandamiento. Su ejemplo les enseñará a sus hijos.
3 Una escuela de la” Resistencia” sería un súper-lujo. Mientras tanto los niños REALMENTE escuchan a sus padres biológicos, esto está profundamente en su naturaleza. Puede aún enviarlos a escuelas que no sean tan buenas, siempre y cuando tenga el Rosario en casa, y vigile cuidadosamente todas las influencias que puedan llegar a influir en ellos, especialmente su música…. No los deje solos en sus habitaciones con ningún aparato electrónico. Mantenga estos aparatos malvados fuera de la casa, lo más lejos posible.
4 Suficiente para el día es su maldad. Recuerde lo que dijo san Ambrosio a santa Mónica: “El hijo de tantas lágrimas (el futuro san Agustín) no se puede perder”. Llore lágrimas de sangre si es necesario para la salvación de cada uno de sus hijos – ¿qué más importa? – pero al mismo tiempo tenga una confianza ilimitada en el Sagrado Corazón de Jesús y en el deseo y poder de su Madre para obtener su salvación.
Por eso, queridos lectores, el Arzobispo y su Fraternidad fueron un súper-lujo. Es demasiado normal que hoy la perdamos. Debemos ceñir nuestros lomos, es decir, apretarnos el cinturón, y contar con salvar nuestras almas sin ella. La gracia de Dios está siempre presente. “La ayuda de Dios está más cerca que la puerta” – proverbio irlandés.
Kyrie eleison.