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jueves, 2 de marzo de 2017

LA FSSPX CONDENA LA FSSPX



Fuente: Psalm 129

Los paralelos entre el proceso de “regularización” de la FSSPX y la “regularización” de Campos y otros grupos Ecclesia Dei es asombrosa. La FSSPX de ayer condenó casi palabra por palabra todo lo que la FSSPX de 2017 está haciendo. Es como si una amnesia colectiva aquejara a sus líderes. 
A continuación unas pocas citas tomadas del boletín de una capilla de la FSSPX en Francia de noviembre de 2011. El boletín se componía de preguntas y respuestas que tratan la relación entre la Fraternidad y las comunidades Ecclesia Dei. Fue publicado por el blog Rorate Caeli por el blogger anónimo “New Catholic”.
¿Por qué la FSSPX no forma parte de estas comunidades Ecclesia Dei?
Las consagraciones de 1988 ayudaron a salvar la Tradición Católica no solo asegurando la transmisión del sacramente de las Órdenes Sagradas -y por lo tanto de la Misa y sacramentos Tradicionales- sino también protegiendo una pequeña parte del rebaño de la Iglesia de los errores del Vaticano II. Por desgracia, estos errores conciliares todavía siguen devastando la Iglesia e imperan incluso en Roma. Para protegernos eficazmente, es por lo tanto necesario tomar distancia de las autoridades romanas.
 ¿Puede darnos una analogía?
En tiempos de epidemia, la prudencia más básica pide separar a los enfermos de los sanos. Algún contacto es indispensable para cuidar a los enfermos, pero se limita a lo menos posible y rodeados de mucha precaución. Es lo mismo en la situación actual: No se puede visitar de manera habitual a las autoridades conciliares sin exponerse a contraer sus errores. El ejemplo de las comunidades Ecclesia Dei es la evidencia manifiesta de esto.
Sí, usted leyó correctamente. En 2011, la Fraternidad dijo: “Para protegernos eficazmente, es por lo tanto necesario tomar distancia de las autoridades romanas”. Esto debe suceder porque “la prudencia pide separar a los enfermos de los sanos” para evitar que las personas sanas se expongan a contraer los errores de los enfermos.
¡Cómo han cambiado los tiempos! Menos de dos años después, en 2013, el P. Themann y Co. ¡dijeron que es una cuestión de prudencia que la FSSPX tenga relaciones con las autoridades romanas! ¿Aplica el principio de no contradicción en la Fraternidad? Uno se lo pregunta.
Más del boletín:
¿Los miembros de las comunidades Ecclesia Dei verdaderamente han admitido los errores conciliares o están conformes con callar acerca de ellos?
Sin intención de juzgar las disposiciones internas o posibles excepciones, parece, infelizmenteque la mayoría de sus miembros han terminado adhiriéndose a los errores conciliares. Empezaron guardando un silencio que consideraban prudente. Ellos han tenido que mostrar crecientes signos de buena voluntad respecto a las autoridades romanas. Ellos han sido sometidos, sin siquiera darse cuenta, a la presión del liberalismo -que es más eficaz cuando parece menos fuerte. Ellos terminaron prohibiéndose pensar diferente a lo que dijeron e hicieron. En resumen, ellos han sido completamente tragados por la maquinaria en la cual imprudentemente pusieron su dedo.
Esto muestra la crisis de la Fraternidad perfectamente. Durante los últimos años, la Fraternidad ha moderado cada vez más sus críticas hacia el Papa Francisco. Incluso Louie Verrechio se ha dado cuenta. Nadie puede negar que el juego del gato y el ratón de gestos de buena voluntad ha tenido lugar entre Francisco y Mons. Fellay. Más aún, el creciente silencio de la Fraternidad ha sido confirmado por el mismo Mons. Fellay quien, en su entrevista con el P. Lorans el 26 de enero, dijo que es una “cuestión de prudencia” no “hacer el mayor ruido” sobre ciertos “problemas” en la Iglesia. Sus palabras:
Hay una cierta proporción –no muy grande- de obispos que están revisando un buen número de cosas hoy. Incluso si ellos todavía están en un sistema que los retiene y hace difícil cualquier reacción pues inmediatamente crea situaciones explosivas que son difíciles de controlar. Hay muchos problemas en el hecho de saber cómo reaccionar, como mejorar la situación. Es obvio que en el tiempo dado deberá venir de la cabeza. Y mientras que la cabeza no haga nada, cualquier reacción será una fuente de conflicto. Lo hemos sabido por 50 años, pero en un tiempo dado, Dios hará que la autoridad suprema tome el liderazgo en este movimiento. Hasta entonces debemos mantenernos. Por supuesto, es una cuestión de prudencia, para que nuestra posición de mayores frutos. Y eso no significa necesariamente hacer el mayor ruido. Debemos entender eso también, es muy importante.
Prudencia, prudencia, prudencia. ¡Dios mío! ¿Cuál? ¿Es prudente estar lejos de los romanos para no contraer sus errores, o es prudentes mantener relaciones con ellos? No pueden ser ambos, pero la Fraternidad ha tomado ambas posiciones. ¿Qué se supone que deben pensar los fieles acerca de esto? ¿A quién debemos seguir? ¿Piensan ellos que los fieles son incapaces de leer y entender esta lógica básica?
Más del boletín:
¿Es esta aceptación de los errores conciliares algo común en todas las comunidades Ecclesia Dei?
Ciertamente hay matices pero, de manera general, todas estas comunidades actualmente se adhieren a los errores conciliares. Al momento del ralliement de julio de 1988, Le Barroux públicamente puso como condición “que no se nos exija a cambio nada en materia litúrgica o doctrinal, y que ningún silencio sea impuesto a nuestra prédica antimodernista”. Sin embargo, el siguiente mes de octubre, un monje se dio cuenta de “una cierta relativización de la crítica a la libertad religiosa y a la reunión de Asís dentro de la abadía. Le Barroux incluso trataría de justificar públicamente los errores del Vaticano II. La Fraternidad San Pedro, que intentó en un principio llevar dentro de la Iglesia exactamente lo que la hizo FSSPX, sufrió a misma caída.  
Suena familiar, ¿no es así? Le Barroux realizó un acuerdo donde “nada litúrgico o doctrinal se solicite de nosotros a cambio, y que ningún silencio sea impuesto a nuestra prédica antimodernista”. ¡Tontos! Los modernistas no viven por la verdad. Ellos son revolucionarios que intentan imponer sus errores poco a poco. Como dijo San Gregorio una vez, “el rey de nada hace toda clase de promesas”. Ellos no tolerarán oposición. Mons. Lefebvre lo sabía. La Fraternidad lo sabía hace unos años. Por eso decía "no al acuerdo práctico". Por desgracia, la Fraternidad de hoy no solamente se contradice a sí misma, sino que además va caminando dormida en las mismas arenas movedizas de los que fueron primero que ella. Esta vez, es la Resistencia que les advierte acerca de las autoridades romanas. ¿Escuchará la Fraternidad? Hasta ahora, parece que tienen cera en los oídos.