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viernes, 17 de enero de 2014

“HAY QUE IR A ROMA”, DICE EL P. BOUCHACOURT



¿Hay que ir al Circo Romano?


El Padre Bouchacourt ha dado un encendido sermón en Bogotá, donde, seguramente llevado por la enojosa crisis que tenía que sortear tras el “Bogotazo” (éste fue el bueno), ha incurrido en una contradicción más, de las habituales en las que suelen caer las autoridades (la clase dirigente) de la Neo-FSSPX, además de tampoco ser del todo veraz. Indudablemente un tanto desencajado, su sermón se centró en negar el deseo de Mons. Fellay de llegar a un acuerdo con Roma…insistiendo en que hay que ir a Roma.

Con respecto a su falta de veracidad, encabezó su apología romana diciendo: “¿Por qué Monseñor Lefebvre fue a Roma durante toda su vida?”. Eso es una falsedad, pues es sabido que no fue así “durante toda su vida”. Y si la neo-Fraternidad gusta mucho de citar a Monseñor en sus tratativas previas a la consagración de obispos (por ejemplo, la conferencia titulada “¿Por qué voy a Roma?” del 16 de enero de 1979), en cambio inisten en desconocer –y en ocultar a los fieles de la neoFraternidad- sus últimas posiciones, absolutamente contrarias a este acercamiento, al punto de afirmar lo siguiente:

"No tenemos la misma forma de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de conducirnos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos.  ... Suponiendo que de aquí a algún tiempo Roma haga un llamado, que quieran recibirnos, retomar las tratativas, en ese momento, seré yo el que pondrá las condiciones. Ya no aceptaré colocarme en la situación en la que nos hemos encontrado en estos coloquios. Se acabó. Preguntaré: ¿Estáis de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que os han precedido?  ¿Estáis de acuerdo con la Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani generis de Pío XII? ¿Vos estáis en plena comunión con esos papas y con sus afirmaciones? ¿Todavía aceptáis el juramento antimodernista? ¿Estáis por el reino social de Nuestro Señor Jesucristo? Si vos no aceptáis la doctrina de vuestros predecesores, es inútil hablar. Mientras no aceptéis reformar el Concilio, considerando la doctrina de esos papas que os han precedido, NO HAY DIÁLOGO POSIBLE. Es inútil». Así las posiciones serán más claras” (Fideliter n° 66 – Septiembre octubre de 1988 – p.12-14).

Pero también el Padre Bouchacourt pone el ejemplo del Viernes Santo, para intentar reafirmar la esperanza sobrenatural de los fieles, dando a entender que si no se quiere dialogar con Roma es porque uno es un desesperado fatalista. El problema es que primeramente dijo en su sermón  que la solución a la crisis de la Iglesia vendrá sólo por el Papa, y que por eso hay que ir a Roma para convencer al Papa, los cardenales y obispos de que deben volver a la Tradición. Pero en lo dicho sobre el Viernes Santo, queda claro lo contrario. Esto es: todos los apóstoles huyeron y dejaron a Nuestro Señor en la Cruz, quedando junto a Él sólo cuatro personas. Y luego de tres días de terrible tristeza en que todo parecía perdido, Nuestro Señor resucitó. Si, como bien dice el P. Bouchacourt, hoy estamos al pie de la Cruz, entonces tenemos que quedarnos ahí, y no ir tras de Pedro que huye. Porque todo se solucionó entonces por obra de Nuestro Señor con su resurrección, y no de Pedro que había huido. Es decir, que primero el P. Bouchacourt dice que la solución vendrá por parte de Pedro, pero después afirma que vendrá directamente de Dios. ¿En qué quedamos?

Nuestra respuesta es que hay que mantener la esperanza y para no perderla no podemos ir tras de quienes ya no esperan la Segunda Venida de Nuestro Señor (pues hacen todo lo posible por destruir su obra preparando el camino al Impostor de la mano de la Sinagoga), sino que hay que rezar por esos que han huido de la verdadera fe manteniéndonos en cambio y en tanto Dios lo permita junto a la Cruz, compartiendo la Pasión de Nuestro Señor y haciendo todo el bien posible a nuestro alrededor, sin los impedimentos y pérdidas de tiempo que obstaculicen el salvar la mayor cantidad de almas posibles a través de nuestro apostolado y nuestros sacrificios. Porque esta crisis es tan grande como no la hubo jamás, y sólo cuando Dios lo disponga se resolverá. No mediante diálogos y acuerdos insensatos e interminables con quienes a sabiendas o no se han constituido en enemigos de la Iglesia Católica ocupando sus templos y estructuras y diseminando por todo el mundo toda clase de herejías.

Si seguimos el ejemplo pregonado por el Padre Bouchacourt, terminaremos todos huyendo y olvidando que estamos aquí para acompañar a Nuestro Señor cada uno cargando su propia cruz, y no para volvernos payasos del mundo que sólo piensa en falsear la Iglesia de Cristo para erigir sobre sus ruinas la iglesia satánica del Anticristo.

Juan Augurio Stancovic