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jueves, 9 de enero de 2014

DECLARACIÓN DEL PADRE MARTIN FUCHS, FSSPX.

Traducción al inglés de THE RECUSANT.-
ORIGINAL:POSCHENKER.


Muy apesadumbrado, le comuniqué al Superior General mi renuncia de la FSSPX el 30 de diciembre. Por toda la eternidad estaré agradecido a Monseñor Lefebvre por la Fe Católica y por el sacerdocio. Dolorosamente, sin embargo, me di cuenta en los años recientes que ellos se han desviado poco a poco de camino trazado por él:

1.     El “Te Deum” en acción de gracias por el Motu proprio por el cual la Misa Tridentina fue ligada indisolublemente con la misa de Paulo VI y en el cual la aceptación del concilio Vaticano II fue solicitada. Hasta hace poco se podía leer en internet que en el Priorato San Pio X en Munich, la “Santa Misa (en su forma extraordinaria)” fue celebrada. En el seminario aprendí que celebramos la Misa en el rito Tridentino, no hay rito ordinario o extraordinario, esto es una construcción completamente insostenible del Papa Benedicto XVI. El que habla de un rito extraordinario, por consecuencia debe tener en mente y aceptar el rito ordinario, la nueva misa.

2. La gratitud por el levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos. Monseñor Lefebvre dijo en una conferencia de prensa en 1988: “Seremos excomulgados por modernistas, por gente que ha sido condenada por los Papas precedentes. ¿Qué significa esto entonces? Nos condenan personas ya condenadas, y que deberían haber sido condenadas públicamente. Por eso nos es indiferente”. Monseñor Lefebvre siempre consideró la excomunión nula y sin efecto. Lo que es nulo y sin efecto no necesita ser levantado. Además, con el levantamiento, la injusticia perpetrada contra Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer continúa  en vigor.

3.     La disposición para negociar con Roma, cuando el arzobispo Lefebvre  expuso con claridad y de forma inequívoca las condiciones en que esto debía suceder en el futuro: “Suponiendo que de aquí a determinado tiempo Roma nos llame, que quiera volver a vernos, retomar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría condiciones. Ya no aceptaré estar en la situación en la que nos encontramos durante las conversaciones. Eso terminó. Yo presentaría la cuestión en el plano doctrinal: ¿Estáis de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que os precedieron? ¿Estáis de acuerdo con la Quanta Cura de Pío IX, con la Inmmortale Dei y Libertas de León XIII, con la Pascendi de Pío X, con la Quas Primas de Pío XI, con la Humani Generis de Pio XII? ¿Estáis en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptáis todavía el juramento antimodernista? ¿Estáis a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptáis la doctrina de sus antecesores, es inútil que hablemos. Mientras no aceptéis reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que os precedieran, no hay diálogo posible. Es inútil”. (Fideliter 70)

4.     El tratar de llegar a un acuerdo práctico sin arreglar el problema doctrinal de las herejías del concilio Vaticano II. En una conferencia espiritual el 21 de diciembre de 1984, el Arzobispo dijo: “La cuestión canónica, esta cuestión puramente pública y exterior en la Iglesia, es secundaria. Lo que importa es permanecer en la Iglesia… dentro de la Iglesia, en otras palabras, en la Fe Católica de siempre, en el verdadero sacerdocio, en la verdadera Misa, en los verdaderos sacramentos, en el mismo catecismo, con la misma Biblia. Esto es lo que nos importa. Esto es la Iglesia. El reconocimiento público es una cuestión secundaria.

5.  Una y otra vez tuve que darme cuenta que ya no se estaba hablando con un lenguaje claro. La segunda intención de la cruzada del rosario dice: “Por el retorno de la Tradición en la Iglesia…” ¿Qué quieren decir por “la iglesia”? La Iglesia Católica tal como fue fundada por Jesucristo o la iglesia posconciliar? Si significa la Iglesia Católica, entonces no es posible un retorno porque la Tradición es una parte integrante de la Iglesia Católica; si es la iglesia posconciliar, es ella la que abandonó la Tradición. Entonces es ella quien tiene que retornar a la Tradición, no la Tradición a la iglesia.
  
Estas son las principales razones que me llevaron a tomar mi decisión. A pesar de las advertencias de los tres obispos auxiliares, Monseñor Williamson, Monseñor Tissier de Mallerais y Monseñor de Galarreta; a pesar de tenerse conocimiento de la actitud del Papa Benedicto XVI, que nada avanzaría sin la aceptación del Vaticano II, las conversaciones y negociaciones continuaron.

Podrían argumentar: “Nuestro Superior General no firmó nada”. –Pero él estaba listo para el acuerdo sin haber resuelto las diferencias doctrinales, como lo prueba su carta del 17 de junio de 2012. Ellos estaban listos para hacerlo, pero Roma no quiso.- La confianza en los Superiores ha sido sacudida, está destruida.

Agradezco con todo mi corazón a mis queridos fieles por todas sus oraciones y sacrificios con los cuales apoyaron mi ministerio sacerdotal. Me recomiendo a sus oraciones en el futuro,

Padre Martin Fuchs

Jaidhof, 5 Enero, 2014