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miércoles, 22 de enero de 2014

ESCANDALOSAS CONFERENCIAS DEL P. PFLUGER (parte 2)



2da. CONFERENCIA, PADRE PFLUGER

Retiro impartido a los hermanos de la FSSPX
Flavigny - Navidad 2013


La finalidad de la verdadera reforma es la salvación por el renunciamiento, la humildad, la obediencia. En un contexto de rechazo de la verdad, de la Tradición, nosotros no debemos tener una actitud agresiva, pues Dios vino para salvar al mundo. “Nadie puede ver a Dios si no renace del agua y del espíritu”: esa es la reforma.

Dios ha amado tanto al mundo, que le dio a su Hijo… pues Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo sino para que fuera salvado por Él. Sí, Dios quiere salvar este mundo y nosotros, nosotros decimos: está maldito. Dios no dice nada parecido, nada es imposible para Dios. No es un problema de fe sino de esperanza. Dios vendrá a juzgar, nosotros no debemos adelantar este juicio sino que tenemos que salvar las almas.

Ejemplo de verdadera reforma lo sacamos del libro « La Santa Iglesia a través de su historia”, de nuestro querido Padre Jean-Dominique. Los católicos perseguidos pensaban que era el fin del mundo. El Papa aceptó lo que propuso Constantino, que no era perfecto, venía de un emperador (pagano), pero se tomó igualmente. (El Papa no lo rechazó bajo pretexto que el Edicto de Milán se aplicaba en nombre de la libertad religiosa). En las persecuciones, sobrevivieron. Una vez liberados de las persecuciones, miles de jóvenes dejaron el mundo, fluyeron las vocaciones. ¡Es un fenómeno muy extraño!

Se constata una falta de entusiasmo en la Tradición actualmente. No tenemos este fenómeno de dejar el mundo por la contemplación. El estado actual de las vocaciones es decepcionante. ¡Por ejemplo el Carmelo! que entró en la « seudo-resistencia », lo que es ridículo. Ellos no tienen vocaciones. Hay un ideal que en la Tradición nosotros no somos capaces de transmitir. Se ve en la lamentable asistencia a la misa en la semana.

Es muy simple no ver más que la perversión del mundo, es la fe que vence el mundo: primacía de la contemplación, amor de la Cruz y por lo tanto de la misa, es por ella que se vence al mundo. Nuestro combate ha sido idealizado, nuestra manera de ver es negro o blanco.

La realidad toma su tiempo, por ejemplo el concilio de Constantinopla, San Atanasio fue exiliado 7 veces, predicó en la ciudad mientras que el obispo arriano estaba allí instalado. Su lucha duró más de 60 años. Es el misterio de la historia, Dios hace el hombre que viene en este tiempo, en este mundo, no ahogándolo todo, destruyendo todo y luego construyendo un nuevo mundo. Nuestro Señor se encarnó en este mundo podrido. La realidad exige un largo caminar, no que el Papa se duerma modernista y se despierte tomista. Nuestro Señor dijo: “Es por vuestra perseverancia que salvaréis vuestra alma”. Todos nosotros priores, superiores, tal vez no hemos comprendido por dónde hay que comenzar la reforma. Como reformador, San Raymundo de Capua, se enfrentó a una rebelión en el seno de la Iglesia. Toda reforma es obra del Espíritu Santo, es una obra de la Iglesia. Monseñor Lefebvre se apoyó de medios ordinarios para su reforma.  

Monseñor Williamson dice que la naturaleza está tan destruida, que los seminarios tridentinos ya no funcionan, que hay que hacer otra cosa: ¡es ridículo!