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jueves, 31 de enero de 2013

BAGATELAS...





Este es un pasaje del sermón de Mons. Fellay en la reciente ordenación del Padre Lundi (27 de enero de 2013):

Vivimos en una época en que esta fe es maltratada, atacada, despedazada en todas partes, tanto fuera como dentro de la Iglesia. Esta será una de sus funciones, después de la Misa, dar esta fe, comunicarla a las almas a fin de elevarlas sobre las realidades humanas, para conducirlas hacia la realidad de Dios. Y esta fe, hay que defenderla.
Esa es nuestra historia, la de la Fraternidad, la de nuestro fundador. Y esta historia, mis queridos hermanos, continúa. Diría también que, ante esta realidad sublime, hablar de acuerdos o no con Roma es una bagatela. Defender la fe, conservar la fe, morir en la fe, eso es lo esencial. Se tiene la impresión de que las autoridades romanas no nos comprenden, porque ellas no han comprendido que, para conservar esta fe católica, estamos dispuestos a perderlo todo. Nosotros no queremos abandonar la fe. Pero, por desgracia, es un hecho que vemos todos los días, con el Concilio, por el Concilio, y en el Concilio, se introdujeron venenos que son perjudiciales para la fe, que conducen las almas al error, que ya no las defienden, que ya no las protegen en su fe. Nosotros denunciamos eso, y por eso se nos condena. Todavía hoy, la condición que quieren imponernos para reconocernos el título de católicos es aceptar esas cosas que justamente demuelen la fe. Pero nosotros no podemos, es todo, es simple. En ningún caso estaremos de acuerdo en disminuir lo que es absolutamente esencial para ir al Cielo, la fe, con todas sus consecuencias. Es por eso que este combate es necesario, un combate de todos los días”.

Veamos:

“Diría también que, ante esta realidad sublime, hablar de acuerdos o no con Roma es una bagatela”.

¿O sea que el obispo expulsado y todos los sacerdotes y fieles que se perdieron, se perdieron por una bagatela? ¿El trastorno de la Fraternidad, la discusión entre los obispos, la división de los fieles, fue por una nadería? ¿O sea que decidir el colocarse o no bajo el mando de un jefe modernista (el Papa), es una bagatela, es decir, una cosa baladí o de poca sustancia? ¿Es un temita menor? ¡Con que liviandad se dicen algunas cosas para evadir todo el peso de la realidad!

“Defender la fe, conservar la fe, morir en la fe, eso es lo esencial”.

Bien, ¿pero se trata de la fe católica o de la fe del Vaticano II? Los masones también tienen una fe, pero es una falsa fe. Por otra parte, ¿cómo se podrá defender la fe, conservar la fe, la verdadera fe católica, cuando los superiores de Roma han abdicado de ella, han renunciado a defenderla, y hacen todo por destruirla, como se ve constantemente en el Papa y los cardenales y obispos? ¿Cómo se pretende acudir a ellos para mejor defender la fe?

“Se tiene la impresiónde que las autoridades romanas no nos comprenden”.

¿Es sólo una impresión, o es la absoluta realidad? ¿No quedó en claro, tras las extensas “discusiones doctrinales”, que no había ningún acuerdo con Roma, ni siquiera interés de aquellos por la doctrina, como aseguró el mismo Mons. Fellay?

“las autoridades romanas no nos comprenden, porque ellas no han comprendido que, para conservar esta fe católica, estamos dispuestos a perderlo todo”

Podría interpretarse así: “perder el acuerdo en comparación con perder la fe es para nosotros como perder una bagatela, para nosotros el acuerdo es nada, una bagatelleen comparación con la Fe, con perder la Fe, y por eso es ridículo creer que vamos a firmar un acuerdo que ponga en peligro nuestra Fe”. Sin embargo...Monseñor Fellay el 15 o 18 de abril del 2012 firmó una declaración doctrinal que era un compromiso con el error, por la cual aceptaba prácticamente la hermenéutica de la continuidad del V2 con la Tradición.
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“con el Concilio, por el Concilio, y en el Concilio, se introdujeron venenos que son perjudiciales para la fe”.

Mons. Fellay ya no descarta el Concilio completamente, no dice que el Concilio sea un veneno, “una sopa que debe ser descartada” por completo, como dijera hace unos años atrás. ¿Será que esos venenos son sólo el 5% del Concilio y sólo eso es lo que quiere “eliminar”? Recordemos: “Da la impresión de que rechazamos todo el Vaticano II. Sin embargo, conservamos el 95%. Es más a un espíritu que nos oponemos, a una actitud ante el cambio presentado como premisa.” (Mons. Fellay en el periódico Suizo “La Liberté”, 11 de Mayo de 2001).

Es interesante ver que en el sitio liberal Vatican Insider del 31-1-2013 se toman sin ninguna alarma el sermón de Mons. Fellay, y se concluye diciendo lo siguiente:

No hay que dar a las palabras de Fellay la importancia que no tienen, y sería erróneo sacar conclusiones sobre la respuesta que el Vaticano espera a la propuesta que hizo el pasado 14 de junio. Pero no hay duda de que se trata de una serie de declaraciones que puede dar algunos indicios”.
Cerremos con estas palabras de Monseñor Lefebvre, verdaderamente dignas de un General que no habla de batallas sin asumir completamente las consecuencias de sus palabras y actos, indicando a los soldados de Cristo el camino hacia la victoria:

“Debemos ser conscientes de este combate dramático, apocalíptico en que vivimos y no minimizarlo. En la medida que lo minimizamos, nuestro ardor en el combate disminuye: nos debilitamos y no osamos más proclamar la verdad”.
Mons. Lefebvre, 29 de junio de 1987.

Gracias a SYLLABUS por su aportación.