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miércoles, 2 de enero de 2013

EL CÁNDIDO TARTUFO.- POR ANTIMODERNISME.INFO



Antimodernisme: Después de nuestro DICI fuera de serie, el padre Ludens acaba de mandarnos este drama en 5 actos que resume perfectamente bien lo que todos los sacerdotes y fieles han vivido durante el año pasado. ¡Oremos insistentemente al cielo para que la Fraternidad ya no reviva tal pesadilla en el 2013!
Drama en cinco actos por el padre Ludens

 “Quiero que seamos sinceros y que el hombre de honor
No deje salir ninguna palabra que no salga del corazón”

I Acto

En las nubes, en dirección de la sinagoga de Roma

Escena 1: El peregrino
Donde el Napoleón de la Revolución conciliar devela sus planes.

En el avión que lo llevaba a su viaje hacia África, Juan Pablo II confiaba al Deutsche Tagespost el 11 de mayo de 1989:

 “Con el tiempo, he tomado conciencia más precisamente de la utilidad de estos viajes apostólicos para el desarrollo posconciliar. Dos tendencias se han desarrollado, particularmente en Europa que también dan malos frutos. Una de ellas es el movimiento progresista que aspira a un Concilio Vaticano II. El otro, que está simbolizado por Monseñor Lefebvre, pero no solamente por él, tiene a su lado sacerdotes, laicos y gente piadosa que tienen miedo de las novedades que presentó el Vaticano II.  Y he aquí para que sirven los viajes: ir al corazón de la Iglesia, en la realidad del pueblo de Dios, es decir, impedir que se llegue a un conflicto entre “derecha” e “izquierda”, entre el conservadurismo y el progresismo. Los viajes son servicios que deben aportar un elemento de equilibrio en la realización de las reformas de Concilio, por supuesto, a la luz de la Tradición. Y por eso ellos deberán tener como consecuencia que estas dos tendencias, si no desaparecen, al menos serán un poco marginalizadas”.

Escena 2: el experto.

Cuando un fino zorro de la diplomacia vaticana y experto en modernismo entra en escena.

En noviembre de 1984, el cardenal Ratzinger dio una entrevista de 14 páginas a la revista italiana Jesús. Se le preguntó: “¿Es que la situación en la Iglesia estaría cambiando verdaderamente?

 “Sí. El problema de los años 60 fue el adquirir para la Iglesia los mejores valores expresados durante dos siglos de cultura liberal. Y de hecho, hay valores que, incluso si han nacido fuera de la Iglesia, pueden encontrar su lugar en la visión que la Iglesia tiene del mundo, siempre que estas ideas sean un poco depuradas y corregidas… Esto ha sido hecho, es una cosa ya cumplida. Pero ahora el clima es un poco diferente, ha empeorado mucho en relación al tiempo en que se podía tener un optimismo bastante ingenuo. Entonces ahora hay que buscar un nuevo equilibrio”.

II Acto

En Provenza, en el verano, hacia mediodía, a la hora en que el sol pega duro sobre las cabezas.

Escena única: El Cándido.

Cuando un autista superdotado canta su amor y su confianza en Roma.

 “Pero también hay que tener confianza...  Creo que si tenemos garantías, es decir, una estructura canónica suficientemente sólida… Cuando se dice que es necesario que tengamos la posibilidad de vivir, queremos decir que es necesario que los fieles puedan verdaderamente beneficiarse de todos los sacramentos, que es necesario que todas las comunidades religiosas puedan estar bajo esta garantía protectora. Y tengo suficientes palabras del papa que muestran que esta es su voluntad. Desde el 2005, en la audiencia de Castel Gandolfo, una de sus últimas palabras fue: “Yo comprendo bien que la Fraternidad necesita protecciones”. Él sabe entonces muy bien que en la Iglesia las cosan están mal. Vean ustedes que esto es lo que ha cambiado y que se ha comprendido con mucha dificultad. Las autoridades en Roma comprenden que hay una crisis en la Iglesia y ellas tratan de remediarla, pero la crisis es tan grande, tan profunda que ellas no llegan a hacer gran cosa que sea visible. Pero ellas hacen cosas. Ellas tratan poco a poco de sacar a la Iglesia de esta situación. No completamente, en dosis homeopáticas. Pero ellas no pueden hacer más. Si estamos en un TGV que va a 300 km p/hora, no se le pide dar una vuelta de 90°… Ellos harán algo pequeño y luego otra cosa pequeña. Esto demanda una perspectiva a largo plazo que sobrepasa un pontificado. Esto quiere decir que hay que esperar que  el próximo lo haga tan bien como su predecesor o mejor. (¿Asís IV?) (Conferencia de Monseñor Fellay a Saint-Pré, el 4 de mayo de 2012)

III Acto.

En algún lugar dentro de una oficina al servicio del lobby sin nombre.

Escena única: El cándido tartufo.

Cuando el jefe se despierta con un chichón en la cabeza exclamando:
 “Pero ¿desde cuándo la vida no tiene dificultades?”

 “El jefe de los Lefebvristas quedó desconcertado por la dureza del papa. El papa se mantuvo firme estimando, como lo había dicho ya varias veces, que el Concilio no es negociable. Es verdad que anteriormente el papa le había tendido la mano a los Lefebvristas, en su preocupación por curar el cisma. En la táctica, Monseñor Fellay obtiene algún beneficio del fracaso de las negociaciones. Aun cuando la negociación hubiera terminado en los mejores intereses de la Fraternidad, no hubiera sido seguido por todos los sacerdotes y los fieles. Una reconciliación exitosa hubiera traído la explosión de sus tropas, minadas por meses de incertidumbre y muy divididas sobre el regreso a Roma. El comprendió al final de la primavera de 2012 que las fuerzas en su campo se volverían contra él y quedaría aislado en caso del éxito de las negociaciones. El fracaso de las negociaciones le ha evitado un golpe de estado durante el capítulo general de la Fraternidad del mes de julio pasado” (Jean Mercier –La Vie- 13 de noviembre de 2012)

IV Acto

Cerca de una tumba de un ser maligno.
Escena única: El aguafiestas.

Un espíritu, carente de realismo y de sobrenaturalidad, ronda

Monseñor Lefebvre, en una conferencia en San Nicolás el 13 de diciembre de 1984, hizo las siguientes observaciones sobre la entrevista al Cardenal Ratzinger a la revista Jesús:

“La respuesta es grave, espantosas tonterías semejantes: “que nacieron fuera de la Iglesia”; espantoso, espantoso; que el concilio haya adquirido valores que vienen de fuera de la Iglesia, de la cultura liberal. Está claro: son los derechos del hombre, es la libertad religiosa, es el ecumenismo. Esto es satánico. El Cardenal dijo: “Es una cosa que está ya cumplida, ahora hay que buscar un nuevo equilibrio”. Él no dice que hay que hay que quitar esos principios y esos valores que vienen de la cultura liberal, dice que hay que encontrar un nuevo equilibrio. Este nuevo equilibrio es el Opus dei. El Opus Dei es un equilibrio exterior de tradicionalismo, un exterior de piedad, un exterior de disciplina religiosa con las ideas liberales. No es cuestión de luchar en contra de los derechos del hombre, contra el ecumenismo y contra la libertad religiosa que es un derecho esencial del hombre, con riesgo de aportarle una dulcificación exterior. Entonces yo pienso que hay que juzgar todas las acciones de Roma actualmente en esta óptica, en la óptica del Cardenal Ratzinger: Conservar las ideas liberales pero buscar un cierto equilibrio. Entonces para este equilibrio hay que golpear un poco la teología de la liberación, un poco a los obispos franceses por el catecismo, hay que dar, a aquellos que verdaderamente tienen la nostalgia de la misa antigua una pequeña satisfacción, y ya está. En definitiva, ellos dan una impresión de querer regresar a la tradición pero no tienen la voluntad. Entonces hay que advertir muy bien a nuestros fieles, de manera que no se dejen engañar, que no se dejen llevar por un exterior de reforma tradicional que los conducirá fatalmente a la adopción del liberalismo y de las ideas liberales”.

V Acto

En el infierno, entre demonios risueños que piruetean sin parar.

Escena única: un empedernido Tartufo

Donde el que sabía leer entre las líneas, no oyendo más ruido en el pasillo, con pánico, desciende de su línea de cresta y, no sabiendo donde está el pedal del freno, se cae a romperse los riñones.
Pero el hombre es un experto en el arte de la pirueta…

Vuestra carta colectiva… carece de sobrenaturalidad al mismo tiempo que de realismo… En sí, la solución de la Prelatura personal propuesta no es una trampa. Resulta, por principio, que la situación presente en abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico… Ustedes no pueden saber cómo su actitud ha sido dura para nosotros… Desde hace un tiempo ustedes tratan de imponernos su punto de vista, incluso bajo la forma de amenazas…” (Monseñor Fellay a los tres obispos, el 14 de abril de 2012)

 “Los haré reír, pero pienso verdaderamente que nosotros, los cuatro obispos, tenemos la misma opinión” (Monseñor Fellay, conferencia a los priores de Francia el 9 de noviembre de 2012 en París).

El ridículo no mata y esto es una lástima, porque la Fraternidad estaría aliviada de un gran, gran problema. ¡De alienatione mentis et stultitia superiorum, libera nos Domine ! En efecto, entre 1988 y 2012 ha habido un cambio histórico, pero no en Roma. Allá no han cambiado, mientras que en Menzingen: “Esta situación concreta, con la situación canónica que se propone, es muy diferente a la de 1988. Y cuando comparamos los argumentos que Monseñor Lefebvre había dado en su época, concluimos que no hubiera dudado a aceptar lo que nos han propuesto.  (Monseñor Fellay a los tres obispos, el 14 de abril de 2012)

Cuando queremos imitar a Monseñor Lefebvre, no hay que seguirlo en lo que él mismo llamó un error (el acuerdo de mayo de 1988) sino en lo que lo convirtió en héroe (las consagraciones de junio de 1988)

 “Cuando sobre una persona se pretende reglamentarse,
Es por sus lados buenos que hay que parecérsele,
Y no se debe tomar por modelo,
Monseñor, toser y escupir como ella”

Moraleja de la historia

 “Discierna la virtud de  sus apariencias,
Jamás arriesgue su estima demasiado temprano,
Y esté para esto en el medio que hace falta:
Evite, si se puede, de honrar la impostura,
Y al verdadero celo, la piedad, no vaya a injuriar.