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lunes, 6 de noviembre de 2017

LA FRATERNIDAD DE LA TRANSFIGURACIÓN: UNA COMUNIDAD "AMIGA" QUE PIENSA RECTAMENTE Y HABLA CLARAMENTE




En el ultimo número de La Simandre (septiembre-octubre 2017), el boletín de la Fraternidad de la Transfiguración, el redactor en jefe no va por caminos confusos: agradece al Card. Burke su franqueza.

¿Pero por qué? Simplemente por haber abierto los ojos de los “beatos” que todavía creen que el cardenal filoeclesiadei tiene alguna estima por los “integristas” de la FSSPX y las comunidades amigas.

En efecto, es la “mascota” (perdón por esta familiaridad) de los ralliés de todos los géneros quien declaró que no se debía asistir a las misas de los sacerdotes de la FSSPX, “pues ellos son cismáticos desde que Mons. Lefebvre consagró cuatro obispos sin mandato pontifical.”

El despertar es brutal para los partidarios de un acuerdo "no doctrinal" con Roma e inevitable es la conclusión: "no nos venga con cuentos, pretendiendo que los prelados conservadores cuentan con nosotros para luchar contra el modernismo".

Bien pensado y bien dicho. Honor a ellos!

Christian LASSALE

“SÍ a la franqueza del Card. Burke

En este periodo de confusión doctrinal, de expresiones blandas, diplomáticas, y de silencio obsequioso que algunos podrían interpretar como cómplice; las declaraciones del Card. Burke resuenan como un trueno.

Para él, los sacerdotes de la FSSPX (y supongo que también todos los que están bajo su estela y de los cuales pocos hablan) están “en estado de cisma”. “Por lo tanto no es legítimo asistir a la misa o recibir los sacramentos en una iglesia bajo la jurisdicción de la FSSPX.

Esto causó sorpresa, estupor en el campo de los “bien pensantes”. Este cardenal “conservador” que firmó las “dubia” relativas a Amoris laetitia, ¿habrá cambiado sus convicciones? De ninguna manera. Gran especialista de derecho Canónico (del nuevo código, por supuesto, el de 1983) aplica con precisión y vigor las conclusiones del concilio Vaticano II.

Entonces, para él, los sacerdotes de la FSSPX (y sus satélites sin duda) desobedecen. Esto es inadmisible.

Cuando los “bien pensantes” hayan comprendido que el problema es ante todo doctrinal, ellos evitarán afirmar que el estado de necesidad disminuye cada vez más, perseverarán en el combate de la fe y huirán de las manipulaciones canónicas.

No olvidemos que la unanimidad de los cardenales consultados por la Congregación para la Doctrina de la Fe, su antiguo prefecto el Card. Muller y su prefecto actual, el Card. Ladaria; exigen el reconocimiento del concilio Vaticano II por los sacerdotes “pretendidamente cismáticos”. Pero esto no podemos hacerlo: "Non Possumus".

Así que no nos vengan con cuentos, pretendiendo que los “prelados” conservadores cuentan con nosotros para combatir el modernismo.

Sí, gracias Eminencia, usted nos ha sacado de nuestro beato adormecimiento.

La Simandre – Septiembre y  octubre 2017."