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martes, 17 de febrero de 2015

DOMINICOS DE AVRILLÉ: EL PAPADO DESACREDITADO.- PARTE III

Diálogo con los musulmanes: los frutos del islam
El diálogo interreligioso emprendido por el papa Francisco se ha ejercido principalmente en dirección al islam y al judaísmo.
Algunos ejemplos de apertura hace el islam:
  Para la jornada mundial de los migrantes, el 19 de enero de 2014, Francisco visitó a una parroquia romana donde se dirigió a los inmigrantes musulmanes. Los invitó a compartir sus experiencias ayudándose del Corán y apoyándose sobre la “fe” (musulmana) inculcada por sus padres:
«Compartir nuestra experiencia de cargar la cruz para arrancar de nuestros corazones la enfermedad que envenena muestras vidas: es importante que hagan eso en sus reuniones. Los que son cristianos, con la Biblia; los musulmanes, con el Corán. La fe que vuestros padres os han inculcado siempre os ayudará a avanzar. » [19 de enero de 2014].
¿Considera Francisco el Corán como auténtica palabra de Dios, a semejanza de la Biblia, y a la fe islámica como sobrenatural y salvífica?
  Ya en julio de 2013, durante su viaje a Lampedusa, al darles aliento a los inmigrantes clandestinos musulmanes, evocó los “frutos espirituales” del Ramadán:
« Quiero tener un recuerdo para los queridos inmigrantes musulmanes que esta tarde comienzan el ayuno del Ramadán, con el deseo de abundantes frutos espirituales.» [Homilía en Lampedusa, el 8 de julio de 2013].
  Dos días más tarde, les expresó «sus mejores deseos» a la comunidad musulmana para que ella «glorifique al Altísimo” por el Ramadán:
« Os expreso, por último, mis mejores deseos y oraciones para que vuestras vidas puedan glorificar al Altísimo y dar alegría a los que os circundan. ¡Feliz fiesta a todos vosotros! [Saludos a la comunidad musulmana por el Ramadán, el 10 de julio de 2013].
  Asimismo, en Evangelii Gaudium, él magnificó la oración y los ritos del islam (¡dirigidos a Alá!):
«Es admirable ver cómo jóvenes y ancianos, mujeres y varones del Islam son capaces de dedicar tiempo diariamente a la oración y de participar fielmente de sus ritos religiosos.». [Evangelii Gaudium, 24 noviembre 2013, § 25].
 ¿El islam es, por lo tanto, susceptible de producir por sí mismo frutos espirituales –término que, en teología, designa la fecundidad sobrenatural dada por la gracia- o también susceptible de glorificar a Dios y hacer decir a sus adeptos las oraciones que le son agradables? La doctrina católica enseña, por el contrario, que las falsas religiones no pueden tener, formalmente y por ellas mismas, la fecundidad sobrenatural. Sus frutos propios son o naturales o diabólicos. Y si la gracia se encuentra y actúa en un hombre que pertenece materialmente a una de esas falsas religiones, es a pesar de ella: en realidad, esta alma recibe la gracia por Nuestro Señor y su cuerpo místico.
Pero el punto culminante de la comunión bergogliana con los valores del islam, fue el viaje a Turquía (20-30 de noviembre de 2014). Habiendo ido “como peregrino” a la mezquita azul de Estambul, Francisco superó a su predecesor Benedicto XVI: se hizo leer y explicar pasajes del Corán por el gran muftí; a quien le propuso orar y juntos, tornados hacia la Meca, oraron ostensiblemente durante un momento:
« Yo fui a Turquía como peregrino, no como turista. (…) Cuando fui a la mezquita no podía decir: "¡Ahora soy un turista!". No, todo era religioso. Vi aquella maravilla, el gran muftí me explicaba muy bien las cosas, con mucha humildad, me citaba el Corán, cuando habla de María y de Juan el Bautista, me explicaba todo… En ese momento sentí la necesidad de rezar. Le pregunté: "¿Rezamos un poco?" Y él me respondió: "Sí, sí". Yo recé por toda Turquía, por la paz, por el muftí, por todos y por mí... Verdaderamente recé… sobre todo por la paz. Dije: "¡Señor, acabemos con estas guerras!" Fue un momento de oración sincera.» [Conferencia de prensa en el avión de regreso de Turquía, 30 de noviembre de 2014]
Diálogo con los judíos: los valores del judaísmo enriquecen la Iglesia

El diálogo con el judaísmo ocupa un lugar privilegiado en las relaciones de Francisco con las otras religiones. Sobre este tema, del cual abundan los testimonios, los remitimos a las Efemérides publicadas en Le Sel de la terre 89. Recordamos estas frases particularmente significativas:
«El Omnipotente, que ha liberado a su pueblo de la esclavitud de Egipto para guiarlo a la tierra prometida, siga librándolos de todo mal y los acompañe con su bendición». [Saludos a la comunidad judía de Roma por la fiesta de Pesaj, el 25 de marzo de 2013]
Así, ¿es juicioso que Dios deba continuar bendiciendo el judaísmo posterior a la venida de Jesucristo, es decir, el judaísmo que rechaza el Mesías y que combate la Iglesia? Está claro que este judaísmo no tiene nada en común con el antiguo judaísmo de antes de Nuestro Señor, el cual era la verdadera religión revelada por Dios.
« Una mirada muy especial se dirige al pueblo judío, cuya Alianza con Dios jamás ha sido revocada, porque ‘‘los dones y el llamado de Dios son irrevocables’’ (Rm. 11,29). [Evangelii Gaudium, 24 noviembre 2013, § 247]
Esta afirmación según la cual la antigua Alianza (o « primera » Alianza como se dice ahora) no ha sido revocada, es formalmente combatida por San Pablo (He 8, 6-13). La nueva teología se funda en ella para pretender que los judíos de hoy son nuestros hermanos mayores e incluso nuestros padres en la fe, por lo que no tienen necesidad de convertirse.
La consecuencia que le sigue: la Iglesia debe aprender de estos hermanos separados, enriquecerse de su inteligencia preponderante de la palabra de Dios y recoger los valores de su tradición:

«Dios sigue obrando en el pueblo de la primera Alianza y hace nacer tesoros de sabiduría que brotan de su encuentro con la Palabra divina. Por eso, la Iglesia también se enriquece cuando recoge los valores del judaísmo». [Evangelii Gaudium, § 249].