Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias
miércoles, 11 de marzo de 2020
sábado, 7 de marzo de 2020
COMENTARIO ELEISON Número DCLX (660) - 07 de marzo de 2020
MALICIA
DEL MODERNISMO – I
Líderes
católicos, ¿cuándo comprenderán
la plaga que oprime tan cruelmente a su Iglesia?
la plaga que oprime tan cruelmente a su Iglesia?
Si
la Fraternidad San Pío X ya no es una destacada punta de lanza de la defensa de
la Fe Católica como lo fue bajo Monseñor Lefebvre (1905–1991), es seguramente
porque sus sucesores al frente de la Fraternidad nunca entendieron tan bien
como él la total malicia de ese error que actualmente está devastando a la
Iglesia, que es el modernismo. De hecho, hacia el final de sus días, se cita al
arzobispo diciendo que si hubiera leído antes, en su carrera, la Historia
del Catolicismo Liberal en Francia de 1870 a 1914, por el P. Emmanuel
Barbier (1851–1925), habría dado a sus seminaristas una dirección diferente. Si
esta observación es auténtica, sugiere que incluso el Arzobispo había sido
superado por la malicia de la modernidad. Del mismo modo, se cita al valiente
fundador del periódico Si si no no en Italia, Don Francesco
Putti (1909–1984), quien dijo a su buen amigo, el Arzobispo: “La mitad de vuestros seminaristas son modernistas”.
Pero
la malicia de la modernidad es fácil de subestimar, porque se ha ido acumulando
en Occidente durante siglos, y porque todos los occidentales están empapados de
ella desde la cuna hasta la tumba. De esta modernidad vino el modernismo en la
Iglesia, precisamente para adaptarse a ella, y esta misma modernidad
proporcionó el antecedente de todos los Padres del Concilio en los años 60 y
de los sucesores del Arzobispo a partir de los años 80. De hecho, sólo puede
haber sido por una gracia especial de Dios que el Arzobispo vio el problema tan
claramente como lo hizo. Mostremos cómo la falta de comprensión del modernismo
subyace a la mayoría de los errores de sus sucesores:
1 El 95% de los textos del Vaticano II son aceptables. Por el contrario, Monseñor Lefebvre dijo que el problema con el Vaticano II no radica tanto en sus grandes errores de libertad religiosa, colegialidad y ecumenismo, como en el subjetivismo que impregna todos sus textos, por el cual la verdad objetiva, Dios y la Fe Católica, se disuelven finalmente en la nada. Por la revolución copernicana llevada a cabo en la filosofía por Kant (1724–1804) y denunciada por Pío X en Pascendi (1907), en lugar de que el sujeto gire alrededor del objeto, en adelante el objeto debía girar alrededor del sujeto. Alrededor de esta locura ahora gira el mundo entero.
1 El 95% de los textos del Vaticano II son aceptables. Por el contrario, Monseñor Lefebvre dijo que el problema con el Vaticano II no radica tanto en sus grandes errores de libertad religiosa, colegialidad y ecumenismo, como en el subjetivismo que impregna todos sus textos, por el cual la verdad objetiva, Dios y la Fe Católica, se disuelven finalmente en la nada. Por la revolución copernicana llevada a cabo en la filosofía por Kant (1724–1804) y denunciada por Pío X en Pascendi (1907), en lugar de que el sujeto gire alrededor del objeto, en adelante el objeto debía girar alrededor del sujeto. Alrededor de esta locura ahora gira el mundo entero.
2 Es
cierto que el Concilio fue malo, pero hoy en día está perdiendo el control
sobre los romanos. ¿De verdad? ¿Y la Pachamama? ¿Cuándo vimos tal idolatría pública en los jardines del Vaticano y hasta en las iglesias de
Roma?
3 No
sirve de nada que la Fraternidad espere hasta que Roma se convierta de su
modernismo. Pero si están dispuestos a aceptarnos “como somos”, significa que
Roma está en camino de convertirse, así que deberíamos llegar a un acuerdo.
De hecho, es inútil esperar a que los modernistas romanos se conviertan porque
son liberales. Se necesita un milagro para convertir a un liberal (P. Vallet) porque el liberalismo es una trampa cómoda y halagadora de la que humanamente
hablando es virtualmente imposible salir sin un milagro, y ese milagro para el
mundo y la Iglesia será la Consagración de Rusia, no una Fraternidad que va por
el camino de los liberales. Si aceptan “tal cual es” a la anteriormente
recalcitrante FSSPX, es sólo porque la FSSPX ya no es antiliberal como lo era
antes, porque la sal de la Fraternidad está perdiendo su sabor (cf. Mt. V, 13).
4 Necesitamos
paciencia y tacto para entender cómo piensan los romanos para no ofenderlos. Para
entender cómo piensan estos modernistas en Roma, necesitamos humildad y
realismo y cursos contundentes de Pascendi para asegurarnos de
que entendemos correctamente el virus de su modernismo, vicioso y altamente
contagioso, antes de acercarnos a ellos. Lo que más necesitarían, si pudieran
soportarlo, es sentirse ofendidos y escandalizados por su propio modernismo,
hasta que comprendan lo que el P. Calmel quiso dar a entender cuando dijo, “Un
modernista es un hereje combinado con un traidor”.
5 No
se ha firmado ningún acuerdo formal entre Roma y la Sociedad, por lo que aún no
se ha hecho ningún daño. Ha habido un inmenso daño en una serie de
acuerdos parciales, por ejemplo, sobre confesiones y matrimonios, por los que
un gran número de sacerdotes y laicos de la Sociedad entienden cada vez menos
lo que su Fundador quiso decir cuando escribió en su último libro que cualquier
sacerdote que desee mantener la Fe debe mantenerse alejado de estos romanos.
Pueden ser hombres “agradables”. Pueden tener “buenas intenciones”. Pero,
objetivamente, están asesinando a la Madre Iglesia.
jueves, 5 de marzo de 2020
BUENAS NOTICIAS DESDE RUSIA
ENMIENDAS PRESENTADAS POR
EL PRESIDENTE VLADIMIR PUTIN
La Constitución rusa mencionará a Dios y definirá el matrimonio como
unión entre hombre y mujer
El
presidente ruso, Vladímir Putin, remitió hoy a la Duma o Cámara de diputados
las enmiendas constitucionales que serán votadas por los rusos el 22 de abril,
entre las que destaca la inclusión de la figura de Dios y la definición del
matrimonio conforme a la ley natural: unión entre un hombre y una mujer.
El
patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, fue quien propuso mencionar a
Dios en el preámbulo de la Constitución, aduciendo que «si en el himno se
puede decir 'patria querida protegida por Dios', ¿por qué no se puede decir en
la Constitución?».
«La
Federación Rusa, unida por una historia de mil años, preservando la memoria
de los antepasados que nos transmitieron los ideales y la fe en Dios, así
como la continuidad en el desarrollo del estado ruso, reconoce la unidad
estatal históricamente establecida», dice una de las enmiendas, desvelada ayer
por el presidente de la Duma Estatal, Vyacheslav Volodin.
Además,
el texto constitucional afirma que el matrimonio es la unión de un hombre
con una mujer, precisó el vicepresidente de la Duma, Piotr
Tolstoi. «Creo que la mayoría de las propuestas que se han discutido han
sido tenidas en cuenta», añadió.
miércoles, 26 de febrero de 2020
MIÉRCOLES DE CENIZA
DEL CATECISMO DE SAN PÍO X
(Edic. 1973, publicado por el sitio Stat Véritas. En algunas respuestas se han suprimido las reiteraciones):
¿Qué es la Cuaresma? - La Cuaresma es un tiempo de ayuno y penitencia instituido por la Iglesia por tradición apostólica.
¿A qué fin ha sido instituida la Cuaresma? - La Cuaresma ha sido instituida: 1°, para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma; 2.°, para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto; 3.°, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.
¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza? - Porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.
¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la Cuaresma? - Para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.
¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza? - Con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.
¿Qué hemos de hacer para vivir la Cuaresma según la intención de la Iglesia? - Hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, guardar exactamente el ayuno, la abstinencia y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones; 2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que de ordinario, 3ª, oír la palabra de Dios, no por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen; 4ª, andar con solicitud en prepararnos a la confesión para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la comunión pascual.
¿En qué consisten el ayuno y la abstinencia? - El ayuno consiste en no hacer más que una sola comida al día, y la abstinencia en no tomar carne ni caldo de carne.
¿Se prohíbe toda otra refección los días de ayuno, fuera de la única comida? - Los días de ayuno, la Iglesia permite una ligera refección a la noche, o hacia el mediodía si la comida única se traslada a la tarde, y además la parvedad por la mañana.
¿Quiénes están obligados al ayuno y a la abstinencia? - Al ayuno están obligados todos los que sean mayores de edad, hasta que hayan cumplido sesenta años y no estén legítimamente impedidos, y a la abstinencia los que han cumplido catorce años y tienen uso de razón.
¿Están exentos de toda mortificación los que no están obligados al ayuno? - Los que no están obligados al ayuno no están exentos de toda mortificación, porque ninguno está dispensado de la obligación general de hacer penitencia, y así deben los tales mortificarse en otras cosas según sus fuerzas.
_________________________
“La observancia de la Cuaresma es el lazo de nuestra milicia; por ella nos diferenciamos de los enemigos de la Cruz de Jesucristo; por ella esquivamos los azotes de la cólera divina; por ella, amparados con la ayuda celestial durante el día, nos fortalecemos contra los príncipes de las tinieblas. Si esta observancia se relaja, cede en desdoro de la gloria de Dios, deshonra de la religión católica y peligro de las almas cristianas; y no hay duda que este descuido sea fuente de desgracias para los pueblos, desastres en los negocios públicos e infortunios para los individuos.” (Benedicto XIV, Constitución Non Ambigimus, 30-05-1741)
HIMNO "PARCE DÓMINE, PARCE PÓPULO TUO"
martes, 25 de febrero de 2020
AYUNO Y ABSTINENCIA DURANTE LA CUARESMA: LA SAJM ABANDONA LA PRÁCTICA CUARESMAL MODERNISTA
PabloVI, mediante la Constitución Apostólica Pӕnitemini, de 17 de febrero de 1966, destruyó la práctica cuaresmal tradicional del ayuno y la abstinencia.
El año 2018, el Monseñor Faure, Superior general de la SAJM, dispuso que la congregación abandone para siempre la práctica cuaresmal modernista, y se rija por lo que prescribe el Código de Derecho Canónico de 1917:
Canon 1250. La ley de la abstinencia prohíbe comer carne y caldo de carne, pero no prohíbe comer huevos, lacticinios y cualesquiera condimentos, aunque sean de grasa de animales.
Canon 1251. §1. La ley del ayuno prescribe que no se haga sino una sola comida al día; pero no prohíbe tomar algún alimento por la mañana y por la tarde, con tal que se observe, respecto de la cantidad y la calidad, la costumbre aprobada en cada lugar.
§2. Tampoco está prohibido mezclar carne y pescado en la misma comida; ni cambiar la colación de la noche con la comida del mediodía.
Canon 1252. §1. La ley de sola la abstinencia se ha de observar todos los viernes del año.
§2. Obliga la ley de la abstinencia con ayuno el miércoles de Ceniza, los viernes y sábados de Cuaresma y los tres días de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de la Inmaculada Concepción, de la fiesta de Todos los Santos y de la Natividad del Señor.
§3. La ley de solo el ayuno se ha de observar todos los restantes días de Cuaresma.
§4. Cesa la ley de la abstinencia, o de la abstinencia y del ayuno, o del ayuno solo, en los domingos o fiestas de precepto, exceptuadas las fiestas que caigan en Cuaresma, y no se anticipan las vigilias; cesa también dicha ley el Sábado Santo después de mediodía.
Canon 1254. §1. Están obligados a guardar abstinencia cuantos hayan cumplido los siete años de edad.
§2. Obliga la ley del ayuno a todos desde que han cumplido veintiún años de edad hasta que hayan comenzado el sexagésimo.
DE UN SERMÓN DE MONS. LEFEBVRE:
Nuestro Señor nos dio el ejemplo durante Su vida, aquí en la tierra: orar y hacer penitencia. Nuestro Señor, siendo libre de la concupiscencia y el pecado, hizo penitencia y ofreció reparación por nuestros pecados, mostrándonos así que nuestra penitencia puede ser beneficiosa no sólo para nosotros mismos, sino también para otros.
Orad y haced penitencia. Haced penitencia con el fin de orar mejor, con el fin de estar más cerca de Dios Todopoderoso. Eso es lo que todos los santos hicieron, y es lo que nos recuerdan todos los mensajes de la Santísima Virgen.
¿Osaríamos decir que esta necesidad es menos importante en nuestros días que lo que fue en tiempos pasados? Por el contrario, podemos y debemos afirmar que hoy, más que nunca, la oración y la penitencia son necesarias porque se ha hecho todo lo posible para disminuir y denigrar estos dos elementos fundamentales de la vida cristiana.
Nunca antes se había visto que el mundo buscase satisfacer, sin ningún límite, los desordenados instintos de la carne, incluso hasta el punto de asesinar a millones de inocentes niños no nacidos.
En estos tiempos, cuando incluso los hombres de Iglesia se alinean con el espíritu del mundo, somos testigos de la desaparición de la oración y la penitencia, particularmente en su carácter de reparación de pecados y para obtener el perdón de las culpas.
En el Concilio los obispos pidieron una disminución del ayuno y la abstinencia en tal manera que las prescripciones prácticamente han desaparecido. Debemos reconocer el hecho de que esta desaparición es consecuencia del espíritu ecumenista y protestante que niega la necesidad de nuestra participación para la aplicación de los méritos de Nuestro Señor para cada uno de nosotros en la remisión de nuestros pecados y la restauración de nuestra filiación divina, esto es, nuestro carácter de hijos adoptivos de Dios.
En el pasado los mandamientos de la Iglesia preveían:
- Ayuno obligatorio todos los días de la Cuaresma (excepto los Domingos), los días de las Témporas y en muchas vigilias;
- Abstinencia todos los Viernes del año, los Sábados de Cuaresma y, en numerosas diócesis, todos los Sábados del año.
Lo que quedó de esas prescripciones fue el ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, y la abstinencia para el Miércoles de Ceniza y los Viernes de Cuaresma.
Uno se sorprende ante los motivos de tan drástica disminución.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de santidad, pues serán saciados. La santidad se obtiene por medio de la Cruz, la penitencia y el sacrificio. Si verdaderamente buscamos la perfección, debemos seguir el Camino de la Cruz.
Escuchemos, durante este tiempo de Cuaresma, el llamado de Jesús y María, y comprometámonos a seguirlos en esta Cruzada de Oración y Penitencia.
Que nuestras oraciones, nuestras súplicas y nuestros sacrificios nos alcancen del Cielo la gracia para aquellos que están en lugares de responsabilidad en la Iglesia retornen a la verdadera y santa tradición, que es la única solución para revivir y florecer nuevamente las instituciones de la Iglesia.
sábado, 22 de febrero de 2020
COMENTARIO ELEISON Número DCLVIII (658) - 22 de febrero de 2020
La
Autoridad del Arzobispo – II
La autoridad viene de arriba, no de abajo.
Cortada arriba, no hay forma que siga fluyendo.
Cortada arriba, no hay forma que siga fluyendo.
DCLV
– en teoría, la autoridad del Papa es indispensable para la Iglesia. DCLVI – en
teoría, los sacerdotes necesitan absolutamente al Papa para unirlos. DCLVII –
en la práctica, la autoridad de Monseñor Lefebvre se vio seriamente perjudicada
por no tener al Papa viviente detrás de él. DCLVIII – en la práctica, el
Arzobispo ejerció la autoridad que aún tenía al menos de tres maneras diferentes,
dependiendo de los sujetos sobre los que la ejerció: aquellos que le pidieron
que ejerciera la autoridad sobre ellos en sus términos de él, o aquellos que
sólo pidieron una autoridad parcial en sus propios términos, o aquellos que no
pidieron ninguna.
Fíjese
primero en cómo la clasificación no es hecha por la autoridad, sino por los que
están bajo ella. En otras palabras, los súbditos son los que “llevan la voz
cantante”. Esta situación anormal en la Iglesia es el resultado directo del
Vaticano II, donde la Autoridad Católica se socavó a sí misma radicalmente por
su traición a la Verdad Católica, cuando intentó reemplazar la religión
objetiva de Dios con un sustituto hecho por el hombre, y cambiar la Iglesia
Católica centrada en Dios por la Neo-iglesia centrada en el hombre. Por este
Concilio todos los sacerdotes católicos fueron esencialmente desacreditados,
como lo siguen siendo hasta hoy, y lo seguirán siendo, hasta que los
eclesiásticos vuelvan a decir la Verdad de Dios. Entonces recuperarán su plena
autoridad.
Quienes
pidieron al Arzobispo que ejerciera su autoridad en sus términos de él fueron,
naturalmente, los miembros de las Congregaciones Católicas que él mismo fundó,
en particular la de los Sacerdotes seculares, pero también la de los Religiosos
y Religiosas y la de los Terciarios. Estas Congregaciones las hizo lo más
normales posibles, con grados de obediencia a sí mismo como Superior General,
con votos en las ordenaciones para los sacerdotes, y promesas solemnes en la
entrada formal de los Sacerdotes, Hermanos o Hermanas en sus correspondientes
Congregaciones. Los votos fueron a Dios, y en caso de necesidad han sido a
veces disueltos (discretamente) por la autoridad romana, como es normal. Las
promesas han dependido más bien de la elección de quienes las hicieron, y aquí
la autoridad del Arzobispo fue seriamente socavada, como se dijo en los
“Comentarios” de la semana pasada, al ser condenado oficialmente por el Papa y
sus cofrades obispos. Si un sacerdote decidía dejar la Fraternidad por el liberalismo
de la izquierda o por el sedevacantismo de la derecha, el Arzobispo no podía,
como él decía, hacer nada más que cortar todo contacto futuro, para que tales
sacerdotes no pudieran pretender que todavía estaban en buenos términos con la
Fraternidad. Habían elegido estar por su cuenta.
Aquellos
que, en segundo lugar, pidieron al Arzobispo que ejerciera su autoridad en sus
propios términos de ellos, por ejemplo, para recibir el sacramento de la
Confirmación, él lo hacía gustosamente, en la medida de lo posible dentro de
las normas de la Iglesia, debido a la crisis de la Iglesia que hace
cuestionable la validez de las Confirmaciones conferidas con el Neo-rito de la
Confirmación. Por un lado, decía, los católicos tienen derecho a sacramentos
ciertamente válidos, y si por otro lado no querían tener más nada que ver con
él, esa era su elección y su responsabilidad ante Dios.
Y
en tercer lugar, para aquellos que no le pidieron que ejerciera autoridad sobre
ellos de modo alguno, como un gran número de sacerdotes Tradicionales que
simpatizaban con su Fraternidad pero que nunca quisieron unirse a ella, él
siempre fue generoso con cualquier contacto, amistad, estímulo o consejo que le
pudieran haber pedido, pero nunca fingió ni se comportó ni remotamente como si tuviera
alguna autoridad sobre ellos. Y lo mismo con los laicos. Muchos católicos nunca
estuvieron de acuerdo con la postura que tomó, aparentemente opuesta al Papa,
pero fue impecablemente cortés y listo para responder a las preguntas, si tan
solo el que preguntaba era remotamente merecedor de una respuesta. Y fue la
objetividad y lo razonable de sus respuestas lo que convirtió a muchos
neo-eclesiásticos en Tradicionalistas que se pondrían bajo su ministerio o bajo
la guía de sus sacerdotes.
En
resumen, el Concilio paralizó a la Autoridad de la Iglesia, pero donde había
voluntad había un camino, o al menos un camino sustituto, para que las almas
buscaran la salvación eterna, lo cual es extremadamente difícil sin los
sacerdotes. A través del Arzobispo, especialmente pero no únicamente, Dios
garantizó este camino sustituto para las almas, el cual todavía está ahí.
Kyrie
eleison.
viernes, 21 de febrero de 2020
FRANCISCO QUIERE UNA ALIANZA EDUCATIVA MUNDIAL ECOLÓGICA Y ORIENTADA HACIA LA FRATERNIDAD HUMANA
El Papa ha recibido hoy [20-feb] en audiencia a los participantes en la Plenaria
de la Congregación para la Educación Católica, a los que ha pedido que apoyen
una alianza mundial en el terreno educativo a favor de una humanidad más
fraterna. Además ha asegurado que «una propiedad de la educación es la de ser
un movimiento ecológico».
Según el Pontífice, «hoy más que nunca, es necesario unir los
esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas
maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir
el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna».
Y además, según él, «una propiedad de la educación es la de ser
un movimiento ecológico», es decir, «a educación que
tiene en el centro a la persona en su realidad integral tiene como finalidad
llevarla al conocimiento de sí misma, de la casa común en la que vive, y sobre
todo al descubrimiento de la fraternidad como relación que produce la
composición multicultural de la humanidad, fuente de enriquecimiento
mutuo».
Discurso completo del Papa Francisco
Señores Cardenales,
Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
Queridos hermanos y hermanas:
Agradezco al cardenal Versaldi las amables palabras de presentación y os
saludo cordialmente a todos. Vuestra reunión en Asamblea Plenaria os ha
brindado estos días la oportunidad, de releer el denso trabajo realizado en los
últimos tres años y de delinear los esfuerzos futuros con corazón abierto y con
esperanza. El campo de competencia del Dicasterio os compromete a calaros
en el fascinante mundo de la educación, que nunca es una acción repetitiva,
sino el arte del crecimiento, de la maduración, y por esta razón nunca igual a
sí mismo.
La educación es una realidad dinámica, es un movimiento que saca a la
luz a las personas. Se trata de un tipo de movimiento peculiar, con
características que lo convierten en un dinamismo de crecimiento, orientado al
pleno desarrollo de la persona en su dimensión individual y social. Me gustaría
detenerme en algunos de sus rasgos típicos.
Una propiedad de la educación es la de ser un movimiento
ecológico. Es una de sus fuerzas motrices hacia el objetivo formativo
completo. La educación que tiene en el centro a la persona en su realidad
integral tiene como finalidad llevarla al conocimiento de sí misma, de la casa
común en la que vive, y sobre todo al descubrimiento de la fraternidad como
relación que produce la composición multicultural de la humanidad, fuente de
enriquecimiento mutuo.
Este movimiento educativo, como escribí en la Encíclica Laudato
sí, contribuye a la recuperación de «los distintos niveles de equilibrio
ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con
todos los seres vivos, el espiritual con Dios». Esto requiere, por supuesto,
educadores «capaces de replantear los itinerarios pedagógicos de una
ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad,
la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión» (n. 210).
En cuanto al método, la educación es un movimiento inclusivo.
Una inclusión que va hacia todos los excluidos: por la pobreza, por la
vulnerabilidad debida a guerras, hambrunas y desastres naturales, por la
selectividad social, por las dificultades familiares y existenciales. Una
inclusión que se concretiza en acciones educativas a favor de los refugiados,
de las víctimas de la trata de seres humanos, de los migrantes, sin
distinción alguna de sexo, religión o etnia. La inclusión no es un
invento moderno, sino una parte integral del mensaje salvífico cristiano. Hoy
es necesario acelerar este movimiento inclusivo de la educación
para poner coto a la cultura del descarte, cuyo origen es el rechazo de
la fraternidad como elemento constitutivo de la humanidad.
Otra característica de la educación es la de ser un movimiento
pacificador, portador de paz. Es armonioso –hablaré luego, pero están
conectados- un movimiento pacificador, portador de paz. Lo testimonian los
mismos jóvenes, que con su compromiso y su sed de verdad » nos recuerdan
constantemente que la esperanza no es una utopía y la paz es un bien siempre
posible.» (Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la
Santa Sede, 9 de enero de 2020). El movimiento educativo, constructor de
paz es una fuerza que hay que alimentar contra la «egolatría» que genera la no
paz, las rupturas entre generaciones, entre pueblos, entre culturas, entre
poblaciones ricas y pobres, entre masculino y femenino, entre economía y ética,
entre humanidad y medio ambiente (cf. CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Pacto
Educativo Mundial. Instrumentum laboris, 2020). Estas
fracturas y contraposiciones, que enferman las relaciones, esconden un miedo a
la diversidad y a la diferencia. Por eso, la educación está llamada con su
fuerza pacificadora a formar personas capaces de comprender que la diversidad
no obstaculiza la unidad, sino que es indispensable para la riqueza de la
propia identidad y de la de todos.
Otro elemento típico de la educación es el de ser un movimiento
de equipo. Nunca es la acción de una sola persona o institución. La
Declaración conciliar Gravissimum educationis afirma que
la escuela «constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos
beneficios deben participar a un tiempo las familias, los maestros, las
diversas asociaciones que promueven la vida cultural, cívica y religiosa, la
sociedad civil y toda la comunidad humana » (n. 5). Por su parte, la
Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae, que este año
celebra el trigésimo aniversario de su promulgación, afirma que «la Universidad
Católica persigue sus propios objetivos también mediante el esfuerzo por formar
una comunidad auténticamente humana, animada por el espíritu de Cristo» (n.
21). Pero toda universidad está llamada a ser una «comunidad de estudio, de
investigación y de formación» (Constitución Apostólica Veritatis
gaudium art. 11 § 1).
Este movimiento de equipo ha estado en crisis desde hace tiempo
por varias razones. Por eso, sentí la necesidad de promover el próximo 14 de
mayo el día del pacto educativo global confiando la organización
a la Congregación para la Educación Católica. Es un llamamiento a todos
aquellos que tienen responsabilidades políticas, administrativas, religiosas y
educativas para reconstruir el «pueblo de la educación». El objetivo de estar
juntos no es desarrollar programas, sino encontrar el paso común para
reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión
por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del
diálogo constructivo y de la mutua comprensión. El pacto educativo no debe ser
un simple ordenamiento, no debe ser un “recocido” de los positivismos que hemos
recibido de una educación ilustrada. Debe ser revolucionario.
Hoy más que nunca, es necesario unir los esfuerzos por una alianza
educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar
fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones
por una humanidad más fraterna. “Para lograr estos objetivos se necesita
valentía: «La valentía de colocar a la persona en el centro […]. La valentía de
invertir las mejores energías […] La valentía de formar personas
disponibles que se pongan al servicio de la comunidad» (Mensaje para
el lanzamiento del Pacto Educativo, 12 de septiembre de 2019). La valentía
de pagar bien a los educadores.
También veo en la constitución de un pacto educativo global la
facilitación del crecimiento de una alianza interdisciplinaria y
transdisciplinaria, que la reciente Constitución Apostólica Veritatis
gaudium indicaba para los estudios eclesiásticos, como «el principio
vital e intelectual de la unidad del saber en la diversidad y en el respeto de
sus expresiones múltiples, conexas y convergentes” […] también en relación con
el panorama actual fragmentado y no pocas veces desintegrado, de los estudios universitarios
y con el pluralismo ambiguo, conflictivo o relativista de las convicciones y de
las opciones culturales» (Proemio, 4 c).
En este amplio horizonte de formación os deseo que continuéis con
provecho en la realización del programa para los próximos años, en particular
en la elaboración de un Directorio, en la constitución de un Observatorio
Mundial, así como en la cualificación y actualización de los estudios
eclesiásticos y en una mayor solicitud por la pastoral universitaria como
instrumento de la nueva evangelización. Todos estos son esfuerzos que pueden
contribuir eficazmente a consolidar el pacto, en el sentido que nos enseña la
Palabra de Dios: «El pacto entre Dios y los hombres, el pacto entre las
generaciones, el pacto entre los pueblos y las culturas, el pacto ―en la
escuela― entre los maestros y los alumnos, el pacto entre el hombre, los
animales, las plantas e incluso las realidades inanimadas que hacen que nuestra
casa común sea hermosa y variopinta. ¡Todo está relacionado con todo, todo está
creado para ser un icono vivo de Dios que es Trinidad de Amor!» (Discurso a
la Comunidad Académica del Instituto Universitario Sofía de Loppiano, 14 de
noviembre de 2019).
Queridos hermanos y hermanas, os doy las gracias por el trabajo que
hacéis con dedicación cada día. Invoco sobre vosotros los dones del Espíritu
Santo para que os dé fortaleza en vuestro delicado ministerio en favor de la
educación. Y os pido, por favor, que recéis por mí. Gracias.
sábado, 15 de febrero de 2020
COMENTARIO ELEISON Número DCLVII (657) - 15 de febrero de 2020
La
Autoridad del Arzobispo – I
Sacerdotes católicos de
la Verdad están divididos entre ellos.
Católicos, recen Vds para que se apoyen unos a otros.
Católicos, recen Vds para que se apoyen unos a otros.
Ilustremos
la relación entre la Verdad Católica y la Autoridad Católica con el ejemplo
concreto del Atanasio de los tiempos modernos que Dios nos dio para mostrarnos
el camino durante nuestra crisis preapocalíptica: Monseñor Lefebvre
(1905–1991). Cuando la multitud de los líderes de la Iglesia fueron persuadidos
en el Vaticano II de cambiar la naturaleza de la Fe, y unos años más tarde en
nombre de la obediencia de abandonar el verdadero rito de la Misa, por la
fuerza de su fe el Arzobispo permaneció fiel a la Verdad inmutable de la
Iglesia y mostró que ella es el corazón y el alma de su Autoridad divina. Como
dice el proverbio español, “La obediencia no es la sierva de la obediencia”.
Ciertamente
el Arzobispo creía en la autoridad que posee Iglesia para dar órdenes a sus
miembros en todos los niveles para la salvación de sus almas. Por eso, en los
primeros años de la existencia de la Fraternidad San Pío X (1970–1974) se
preocupó de obedecer al Derecho Canónico y al Papa, Pablo VI, en la medida de
sus posibilidades, pero cuando los oficiales enviados desde Roma para
inspeccionar su Seminario en Écône se alejaron de la Verdad Católica en las
cosas que dijeron a los seminaristas, escribió su famosa Declaración de
noviembre de 1974, en protesta contra el abandono de la fe católica por parte
de toda Roma en favor de la nueva religión conciliar, y esta Declaración sirvió
como una hoja de ruta para lo que surgió como el movimiento Tradicional en la
Misa de Lille en el verano de 1976.
El
Arzobispo mismo siempre negó resueltamente que él era el líder de la Tradición,
porque hasta el día de hoy la Tradición Católica es un movimiento no oficial y
no tiene ningún tipo de estructura oficial. Tampoco era el único líder entre
los Tradicionalistas, ni todos ellos estaban de acuerdo con él o le rindieron
homenaje. Sin embargo, un gran número de católicos vieron en él a su líder,
confiaron en él y lo siguieron. ¿Por qué? Porque en él vieron la continuación
de la fe católica solo mediante la cual ellos podían salvar sus almas. En otras
palabras, el Arzobispo puede no haber tenido autoridad oficial sobre
ellos, porque la jurisdicción [salvo en el caso de la llamada "jurisdicción de suplencia". Nota de NP] es prerrogativa de los funcionarios de la Iglesia
debidamente elegidos o nombrados, pero construyó hasta su muerte una enorme
autoridad moral por su fidelidad a la verdadera Fe. En otras
palabras, su verdad creó su autoridad, extraoficial pero real,
mientras que la falta de Verdad de los oficiales ha estado minando su Autoridad
desde entonces. La dependencia de la autoridad, al menos la Autoridad católica,
en la verdad, era tan clara como podía serlo.
Sin
embargo, con la Fraternidad San Pío X que el Arzobispo fundó en 1970, las cosas
fueron ligeramente diferentes, porque aquí recibió de la Iglesia oficial alguna
jurisdicción por parte de Mons. Charrière de la Diócesis de Ginebra, Lausana y
Friburgo, una jurisdicción que él apreciaba porque demostraba que no se estaba
inventando las cosas sobre la marcha sino que estaba haciendo una obra de la
Iglesia. Así que hizo todo lo posible para gobernar la FSSPX como si fuera el
jefe normal de una congregación católica normal bajo Roma, lo que la defensa de
la verdadera fe le daba todo el derecho a hacer. Sin embargo, los romanos
públicos y oficiales usaron toda su jurisdicción para darle la mentira,
alejando así de él a una multitud de católicos que de otra manera lo hubieran
seguido.
Además,
la Neo-Iglesia que estaban creando a su alrededor significaba que, incluso
dentro de la Fraternidad, su autoridad estaba seriamente debilitada. Por
ejemplo, si antes del Concilio un sacerdote descontento con su obispo diocesano
solicitaba entrar en la diócesis de otro, el segundo obispo naturalmente
consultaba al primero sobre el solicitante, y si el primero aconsejaba al
segundo no tener nada que ver con él, ese era el fin inmediato de la solicitud.
Por el contrario, si un sacerdote de la Fraternidad, insatisfecho con ella,
solicitaba entrar en una diócesis de Neo-Iglesia, el obispo de la Neo-Iglesia
podía muy bien “acogerlo de nuevo en el redil oficial” como fugitivo del “cisma
Lefebvrista”. Así que el Arzobispo no fue apoyado por sus hermanos obispos, lo
que significaba que no podía disciplinar a sus sacerdotes dentro de la
Fraternidad como debería haber podido. Su autoridad caminaba sobre cáscaras de
huevo, en la medida en que no tenía a su disposición ninguna sanción con la que
mantener a raya a los sacerdotes descarriados. Así, la falta de verdad en la
Neo-Iglesia dejó la verdad en la Fraternidad sin la autoridad católica que le
correspondía para protegerla.
Por
lo tanto, para compensar la falta de unidad en la Verdad que viene de la
jerarquía, los sacerdotes Tradicionales de hoy deben ejercer una tolerancia más
que normal hacia los demás, y los católicos Tradicionales deben rezar más que
de costumbre para que sus sacerdotes encuentren esta tolerancia. No es
imposible.
Kyrie
eleison.
miércoles, 12 de febrero de 2020
MAÑANA 13 DE FEBRERO INICIAMOS EL ROSARIO DE LA FE POR LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA
Mañana 13 de febrero los Cruzados del Corazón Inmaculado de María iniciamos el “Rosario de la Fe” por la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María. Los invitamos a unirse a nosotros en oración registrándose en el sitio web, aunque no es requisito indispensable para participar. ¡Sólo Ella puede ayudarnos!
PUBLICAN LA EXHORTACIÓN POSTSINODAL "QUERIDA AMAZONIA" SIN SACERDOTES CASADOS NI DIACONISAS
UNOS PASAJES DESTACADOS
SACERDOCIO Y FUNCIÓN AUXILIAR DE LOS LAICOS. NO HABRÁ SACERDOTES CASADOS:
87. El modo de configurar la vida y el ejercicio del ministerio de los sacerdotes no es monolítico, y adquiere diversos matices en distintos lugares de la tierra. Por eso es importante determinar qué es lo más específico del sacerdote, aquello que no puede ser delegado. La respuesta está en el sacramento del Orden sagrado, que lo configura con Cristo sacerdote. Y la primera conclusión es que ese carácter exclusivo recibido en el Orden, lo capacita sólo a él para presidir la Eucaristía. Esa es su función específica, principal e indelegable. Algunos piensan que lo que distingue al sacerdote es el poder, el hecho de ser la máxima autoridad de la comunidad. Pero san Juan Pablo II explicó que aunque el sacerdocio se considere “jerárquico”, esta función no tiene el valor de estar por encima del resto, sino que «está ordenada totalmente a la santidad de los miembros del Cuerpo místico de Cristo». Cuando se afirma que el sacerdote es signo de “Cristo cabeza”, el sentido principal es que Cristo es la fuente de la gracia: Él es cabeza de la Iglesia «porque tiene el poder de hacer correr la gracia por todos los miembros de la Iglesia».
88. El sacerdote es signo de esa Cabeza que derrama la gracia ante todo cuando celebra la Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana. Esa es su gran potestad, que sólo puede ser recibida en el sacramento del Orden sacerdotal. Por eso únicamente él puede decir: “Esto es mi cuerpo”. Hay otras palabras que sólo él puede pronunciar: “Yo te absuelvo de tus pecados”. Porque el perdón sacramental está al servicio de una celebración eucarística digna. En estos dos sacramentos está el corazón de su identidad exclusiva.
89. En las circunstancias específicas de la Amazonia, de manera especial en sus selvas y lugares más remotos, hay que encontrar un modo de asegurar ese ministerio sacerdotal. Los laicos podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, buscar distintos cauces para la piedad popular y desarrollar la multitud de dones que el Espíritu derrama en ellos. Pero necesitan la celebración de la Eucaristía porque ella «hace la Iglesia», y llegamos a decir que «no se edifica ninguna comunidad cristiana si esta no tiene su raíz y centro en la celebración de la sagrada Eucaristía». Si de verdad creemos que esto es así, es urgente evitar que los pueblos amazónicos estén privados de ese alimento de vida nueva y del sacramento del perdón.
90. Esta acuciante necesidad me lleva a exhortar a todos los Obispos, en especial a los de América Latina, no sólo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia. Al mismo tiempo conviene revisar a fondo la estructura y el contenido tanto de la formación inicial como de la formación permanente de los presbíteros, para que adquieran las actitudes y capacidades que requiere el diálogo con las culturas amazónicas. Esta formación debe ser eminentemente pastoral y favorecer el desarrollo de la misericordia sacerdotal.
94. Una Iglesia con rostros amazónicos requiere la presencia estable de líderes laicos maduros y dotados de autoridad, que conozcan las lenguas, las culturas, la experiencia espiritual y el modo de vivir en comunidad de cada lugar, al mismo tiempo que dejan espacio a la multiplicidad de dones que el Espíritu Santo siembra en todos. Porque allí donde hay una necesidad peculiar, Él ya ha derramado carismas que permitan darle una respuesta. Ello supone en la Iglesia una capacidad para dar lugar a la audacia del Espíritu, para confiar y concretamente para permitir el desarrollo de una cultura eclesial propia, marcadamente laical. Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial por lograr una presencia capilar que sólo es posible con un contundente protagonismo de los laicos.
NO HABRÁ DIACONISAS:
99. En la Amazonia hay comunidades que se han sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo. Durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe. Ellas mismas, en el Sínodo, nos conmovieron a todos con su testimonio.
100. Esto nos invita a expandir la mirada para evitar reducir nuestra comprensión de la Iglesia a estructuras funcionales. Ese reduccionismo nos llevaría a pensar que se otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia sólo si se les diera acceso al Orden sagrado. Pero esta mirada en realidad limitaría las perspectivas, nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable.
101. Jesucristo se presenta como Esposo de la comunidad que celebra la Eucaristía, a través de la figura de un varón que la preside como signo del único Sacerdote. Este diálogo entre el Esposo y la esposa que se eleva en la adoración y santifica a la comunidad, no debería encerrarnos en planteamientos parciales sobre el poder en la Iglesia. Porque el Señor quiso manifestar su poder y su amor a través de dos rostros humanos: el de su Hijo divino hecho hombre y el de una creatura que es mujer, María. Las mujeres hacen su aporte a la Iglesia según su modo propio y prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre. De este modo no nos limitamos a un planteamiento funcional, sino que entramos en la estructura íntima de la Iglesia. Así comprendemos radicalmente por qué sin las mujeres ella se derrumba, como se habrían caído a pedazos tantas comunidades de la Amazonia si no hubieran estado allí las mujeres, sosteniéndolas, conteniéndolas y cuidándolas. Esto muestra cuál es su poder característico.
102. No podemos dejar de alentar los dones populares que han dado a las mujeres tanto protagonismo en la Amazonia, aunque hoy las comunidades están sometidas a nuevos riesgos que no existían en otras épocas. La situación actual nos exige estimular el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos, que respondan a las necesidades específicas de los pueblos amazónicos en este momento histórico.
103. En una Iglesia sinodal las mujeres, que de hecho desempeñan un papel central en las comunidades amazónicas, deberían poder acceder a funciones e incluso a servicios eclesiales que no requieren el Orden sagrado y permitan expresar mejor su lugar propio. Cabe recordar que estos servicios implican una estabilidad, un reconocimiento público y el envío por parte del obispo. Esto da lugar también a que las mujeres tengan una incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el estilo propio de su impronta femenina.
sábado, 8 de febrero de 2020
COMENTARIO ELEISON Número DCLVI (656) - 08 de febrero de 2020
El Papa Es Indispensable – II
Tradicionalistas, la Tradición no da esperanzas
de su unión bajo un Papa sin verdad
de su unión bajo un Papa sin verdad
Es a la infidelidad de la Autoridad Católica a la Verdad Católica en el Segundo Concilio Vaticano que estos “Comentarios” de la semana pasada (DCLV, 1 de febrero) atribuyeron la crisis sin precedentes de la Iglesia Católica, que ya tiene más de 50 años. La conclusión lógica fue que la crisis sólo llegará a su fin cuando la Autoridad Católica vuelva a la Verdad, porque la Verdad no cambia, y por lo tanto no puede moverse para volver a unirse al Papa y a los obispos que se supone que la defienden. Además se dijo que el Papa debe restaurar a los obispos, y que sólo Dios Todopoderoso puede restaurar al Papa, y que Dios pondrá al Papa de nuevo en pie sólo “cuando hayamos aprendido la lección”. Porque si Dios nos levantara demasiado pronto del fango, nosotros, los seres humanos malos, nos beneficiaríamos sólo para volver a caer. Dios no puede permitirse ser demasiado generoso con nuestra perversa generación. Entonces, ¿qué lección o lecciones necesitamos que nos enseñen?
Entre otras cosas, que el mundo no puede prescindir de una Iglesia sana, y la Iglesia para estar sana debe tener un Papa sano, y el Papa sano debe ser obedecido. Por ejemplo, cuando el Vaticano II llegó a su fin a finales de 1965, los eclesiásticos estaban en plena apostasía. Sin embargo, Dios le dio a la humanidad otra oportunidad. Delante de Pablo VI estaba la cuestión apremiante de los medios artificiales de control de la natalidad, la anticoncepción para abreviar. Las condiciones de las ciudades modernas convencían a una multitud de obispos, sacerdotes y laicos catolicos de que había que relajar la estricta y antigua condena de la Iglesia, que la ciudad moderna tenía razón y que el inmutable gobierno de la Iglesia, es decir, Dios, estaba equivocado. También Pablo VI quiso hacer más fácil la regla.
Sin embargo, cuando la comisión de expertos que nombró para estudiar la cuestión presentó su informe, él mismo vio que la norma no podía relajarse. Sus últimos argumentos para mantener la norma no tienen la fuerza de los viejos argumentos basados en la ley natural inmutable, pero, sin embargo, Pablo VI defendió la ley esencial en su Encíclica “Humanae Vitae” de 1968. Pero cuando la publicó, todo el infierno se desató rápidamente en la Iglesia. Y en 1969 impuso a toda la Iglesia la misa del Novus Ordo. ¿Es una especulación vana que si los obispos y sacerdotes hubieran obedecido al Papa en lugar de rechazar la ley invariable de Dios, Dios podría haberles ahorrado la Nueva Misa? Tal como fue, desobedeciendo al Papa cuando era fiel a la ley de Dios, todos contribuyeron a la ruptura de la Autoridad en la Iglesia. Todas las apuestas se cancelaron y el caos se apoderó de la Iglesia.
He aquí un ejemplo clásico de que la Verdad necesita de la Autoridad, de que el mundo necesita de la Iglesia y de que la Iglesia necesita del Papa. Especialmente en la gran ciudad de hoy, los hombres casi no pueden ver lo que está mal con la anticoncepción, al contrario, parece ser mero sentido común. Por lo tanto, si no hay una Autoridad divina que prohíba la anticoncepción, nada ni nadie podrá hacer frente a las pasiones humanas que la impulsan. De esta manera el Vaticano II (Gaudium et Spes #48) sugirió que en el acto del matrimonio la recreación viene antes de la procreación, y abrió las compuertas al divorcio, al adulterio, al aborto pre y posnatal, a la eutanasia, a la homosexualidad, al cambio de género, y a horrores aún desconocidos, pero todos implícitos en la ruptura de la subordinación de la recreación a la procreación. La Madre Iglesia siempre supo que destrozar el acto del matrimonio es destrozar sucesivamente el matrimonio, la persona individual, la familia, la sociedad, la nación y el mundo. Este caos es donde estamos hoy. Tal es la necesidad de la Autoridad.
Y la autoridad más importante es la de la Iglesia, para imponer sobre las mentes erradas de los hombres la verdad infalible de Dios, y sobre sus voluntades descarriadas la ley eterna de Dios, para que puedan llegar a Su cielo y evitar su infierno. Y para encarnar esa Autoridad y proyectarla ante los hombres, el Dios Encarnado instituyó Su Única Iglesia Católica como una monarquía cuyo único gobernante es el Papa Romano, quien es el único que tiene la misión y la gracia de gobernar y mantener unidos, en la Verdad Católica, a todos los miembros de la Iglesia. De ello se deduce que cuando él abandona la Verdad, como en el Vaticano II, entonces las ovejas están necesariamente dispersas, porque nadie más que el Papa tiene de Dios la misión o la gracia de unirlas (cf. Lc. XXII, 32).
Kyrie eleison.
viernes, 7 de febrero de 2020
VISITA OFICIAL DE MONS. HUONDER A LA SUIZA FRANCÓFONA
El boletín oficial de la SSPX de Suiza (Le Rocher - febrero / marzo de 2020) presenta la gira oficial de Mons. Huonder por el distrito de Suiza. El obispo Huonder, que nunca se retractó públicamente de sus posiciones conciliares, ya había predicado varias veces en la capilla del priorato de Oberiet en la Suiza de habla alemana. Ahora, con el acuerdo de las autoridades de la SSPX, amplía su círculo de acción. Este recorrido es un modo de formalizar la integración de Mons. Huonder en la FSSPX.
También ha podido visitar las casas de Ginebra y llegar hasta Glis... pasando por la escuela "Fleurs de Mai" donde los niños le cantaron un himno.
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