Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

domingo, 6 de noviembre de 2016

COMENTARIO ELEISON Número CDLXXXVI (486) - 05 de noviembre de 2016

¿CLÉRIGOS CONSCIENTES? – I
Cuando los hombres destruyen el trabajo de Dios, ¿están conscientes?
Deben haber visto, al principio. Clérigos, ¡tened cuidado!
Un lector de estos “Comentarios” acaba de plantear una pregunta que alguna vez se preguntaba a menudo, tal vez ahora con menos frecuencia, pero todavía de interés: ¿Está el Superior General de la Fraternidad de San Pío X (SG para abreviar) consciente de cómo se contradice a sí mismo? – en Julio de este año él llamó a una nueva Cruzada de Rosarios “exclusivamente” para obtener el Triunfo del Corazón Inmaculado a través de la Consagración de Rusia, mientras que más recientemente afirmó que Roma quiere que la FSSPX llene importantes posiciones en la Iglesia para ayudarla a superar al modernismo. La contradicción es clara porque los clérigos que actualmente están ocupando posiciones en Roma están ciertamente opuestos a la Consagración tal como la pidió Nuestra Señora, y las razones para eso están profundamente arraigadas.
Escriban al Padre Guy Castelain a Le Moulin du Pin, F53290 Beaumont-Pied-de-Boeuf, Francia, para una copia del excelente editorial en su Boletín de la FSSPX de este mes, donde expone 10 razones por las cuales el Vaticano II es el obstáculo principal para la Consagración de Rusia a Nuestra Señora. Muy brevemente, la Consagración representa involucramiento político contra neutralidad política, el reinado de Cristo contra Su destronamiento, Catolicismo contra libertad religiosa, el Papa contra colegialidad, la única verdadera religión contra ecumenismo, el Corazón Inmaculado contra una glorificación de la dignidad humana olvidando la mácula o pecado original, la única verdadera Iglesia contra la salvación en otras religiones, paz por el Papa Católico contra paz por “el Espíritu de Asís” y así sucesivamente. No en balde el Papa Francisco le dijo a Vladimir Putin quien vino a verlo y le expresó un interés en la Consagración: ¡“Nosotros no hablamos sobre Fátima”!
Ahora, políticas humanas y políticos pueden resolver por compromiso muchos de los choques entre hombre y hombre, pero las 10 razones del Padre Castelain prueban que el choque entre Fátima y los Conciliaristas no es otro que el choque entre la “vieja” religión de Roma, tan fresca como la eternidad, y la “nueva” religión del Vaticano II, tan marchitada como el pecado. He aquí uno de esos choques entre Dios y el hombre donde el compromiso político está descartado. En 1973, ¿no advirtió Nuestra Señora en Akita, Japón, que “. . . la Iglesia será llenada con agentes de compromiso…”? La pregunta para el SG es entonces, ¿está consciente de que él es un “agente de compromiso”? ¿Ve o no ve que él está promoviendo una contradicción irreconciliable? Si él lo ve, entonces es un mentiroso, sea cuando él promueve Fátima o sea cuando él protege a los Conciliaristas, o ambas. Si por el contrario él no lo ve, entonces es ciego.
Cierto número de Católicos están ya convencidos que su última llamada para una Cruzada de Rosarios es meramente una táctica política para engañar a sus seguidores más Tradicionales. Ciertamente, en su primer período como SG, muchas de sus palabras y acciones indican que él sí veía en ese entonces el choque tan claramente como Monseñor Lefebvre lo vio. Pero debe haber habido un punto de inflexión desde ese entonces, cuando, en lugar de adherirse a los intereses de Dios, él deseó también servir a los intereses de los hombres. Esto no se puede hacer (Gál. I,10), pero como muchos de nosotros, él quería tener su pastel y comerlo también, y la naturaleza es experta en disfrazarse a sí misma como gracia, dice la Imitación de Cristo. Entonces debe haber seguido un tiempo de transición durante el cual él estaba voluntariamente ciego, pero si la ceguera voluntaria continúa por demasiado tiempo se vuelve ceguera habitual, lo cual es un terrible castigo de Dios. Con seguridad entre el 2006 y el 2008 Nuestra Señora obtuvo para él gracias más que suficientes para que él viera lo que estaba haciendo pero, como los Conciliaristas y Macbeth, en su lugar él “no se retiró de su mar de sangre” (Acto III, Escena 4) – el de la Iglesia. Como los Conciliaristas en Roma, él ciertamente necesita nuestras oraciones.
Lectores, si ustedes desean ver claro, recen el Rosario, y si en nuestros tiempos tan oscuros desean no dejar nunca de ver claro, recen todos los 15 Misterios del Rosario cada día. La Madre de Dios no puede fallarles.

Kyrie eleison.

ACERCA DE LA ERRÁTICA POSTURA DE LA NEO FSSPX SOBRE EL ESCÁNDALO DE LA CONMEMORACIÓN DE LA REFORMA LUTERANA


REPRODUCIMOS EN ESTA ENTRADA UN ARTÍCULO APARECIDO EN EL SITO "ADELANTE LA FE" SOBRE DOS REACCIONES DE SUPERIORES DE DISTRITO DE LA FSSPX RESPECTO DEL GRAVÍSIMO ESCÁNDALO DE LUND. 
EL AUTOR DICE QUE ESTÁ "A LA ESPERA UN COMUNICADO DE LA CASA GENERAL DE LA FSSPX", PERO SUCEDE QUE MONS. FELLAY SE ENCUENTRA, COMO DE COSTUMBRE, ANTE UN DIFÍCIL DILEMA: SI DICE LO QUE DEBE RESPECTO DEL PAPA FRANCISCO, DISGUSTA A LOS ROMANOS Y PONE EN PELIGRO EL ACUERDO O RECONOCIMIENTO QUE ESPERA DE LA JERARQUÍA LIBERAL Y MODERNISTA; SI CALLA, DISGUSTA AL "ALA DURA" DE LA MISMA FSSPX.
PARA SALIR DEL ATOLLADERO, ES MUY PROBABLE QUE MÉNZINGEN HAYA ORDENADO A LOS SUPERIORES DE DISTRITO EMITIR DECLARACIONES EN CONTRA EL ESCÁNDALO DE LUND.  DE ESTE MODO MONS. FELLAY LOGRA CALMAR AL "FRENTE INTERNO" Y, AL MISMO TIEMPO, QUEDA EN CONDICIONES DE DECIR A SUS INTERLOCUTORES ROMANOS QUE NO ES ÉL SINO SUS "IMPETUOSOS MUCHACHOS" LOS QUE ELEVAN EL TONO DE VOZ MÁS ALLÁ DE LO CONVENIENTE. TAMBIÉN ES POSIBLE QUE SE CUMPLAN LAS ESPERANZAS DE SITIO "ADELANTE LA FE", Y FINALMENTE MÉNZINGEN DECLARE ALGO SOBRE EL ESCÁNDALO DE LUND, PERO EN TAL CASO NO HAY QUE HACERSE ILUSIONES: EL TEXTO ENCONTRARÁ EL MODO DE ESQUIVAR LAS DEBIDAS ACUSACIONES EN CONTRA DEL DEMOLEDOR FRANCISCO. DE HECHO, ESO ES EXACTAMENTE LO QUE HICIERON LOS PADRES BOUCHACOURT Y PETRUCCI: CUIDARSE DE DECIR COSA ALGUNA EN CONTRA DE ESTE PAPA APÓSTATA. LEAN USTEDES MISMOS LO QUE ELLOS DECLARARON:
No se puede permanecer en silencio

A la espera de un comunicado de la Casa General de la FSSPX, informamos sobre declaraciones que han publicado el Superior del Distrito de Francia, p. C. Bouchacourt y el Superior del Distrito de Italia, don Pierpaolo Maria Petrucci, superior del Distrito de Italia, declaraciones difundidas también por el Distrito de los EE.UU.
Comunicado del Superior de Distrito de Francia sobre la declaración que Francisco firmó con los luteranos.
2 de Noviembre de 2016.
Al leer la declaración conjunta que el Papa realizó con los representantes de la iglesia luterana de Suecia el 31 de octubre, en ocasión del quinto centenario de la revuelta de Lutero contra la Iglesia Católica, nuestra tristeza ha alcanzado una nueva profundidad.
Enfrentados con un verdadero escándalo representado por tal declaración en la cual los errores históricos, los graves ataques contra la predicación de la Fe Católica y un falso humanismo, fuente de tantos males, se siguen unos a otros, no podemos permanecer en silencio.
Bajo el pretexto falaz del amor al prójimo y del deseo de una unidad artificial e ilusoria, la Fe Católica es sacrificada en el altar del ese ecumenismo que pone la salvación de las almas en peligro. Los errores más grandes y la Verdad de Nuestro Señor Jesucristo puestos en pie de igualdad.
¿Cómo podemos estar “profundamente agradecido por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”, cuando Lutero manifestó un odio diabólico hacia el Soberano Pontífice, un desprecio blasfemo contra el Santo Sacrificio de la Misa, lo mismo que un rechazo de la Gracia Redentora de Nuestro Señor Jesucristo? El también destruyó la doctrina sobre la Eucaristía rechazando la Transustanciación, apartó a las almas de la Santísima Virgen María y negó la existencia del Purgatorio.
¡No, el Protestantismo no trajo nada al Catolicismo! Arruinó la unidad de la Cristiandad, separó a naciones completas de la Iglesia Católica, hundió a las almas en el error, poniendo su salvación eterna en peligro. Los católicos deseamos que los protestantes regresen al único rebaño de Cristo cristo que es la Iglesia Católica y rezamos por esta intención.

En estos días, cuando celebramos a todos los santos, invocamos a San Pío V, San Carlos Borromeo, San Ignacio y san Pedro Canisio que heroicamente combatieron la herejía protestante y salvaron la Iglesia.
Invitamos a los fieles del Distrito de Francia a orar y hacer penitencia por el Soberano Pontífice de modo que Nuestro Señor, de quien es Vicario, lo preserve del error y lo mantenga en la Verdad, de la cual es el guardián. [Nótese el lenguaje políticamente correcto respecto del Papa: el P. Bouchacourt dice "lo preserve del error y lo mantenga en la verdad", debiendo decir que lo saque o lo libere del error, y lo ponga en la verdad]
Invito a los sacerdotes del Distrito a celebrar una misa de reparación y a organizar una Hora Santa ante el Santísimo Sacramento para pedir perdón por estos escándalos y rogar a Nuestro Señor que aplaque la tempestad que ha venido sacudiendo a la Iglesia por más de medios siglo hasta hoy.
Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos, ¡salva a la Iglesia Católica y ruega por nosotros!
Padre Christian Bouchacourt
Superior de Distrito de la Fraternidad San Pío X
Fuente: La Porte Latine
El enésimo escándalo ante el cual no podemos permanecer en silencio
El sábado 30 de octubre un severo terremoto destruyó la basílica construida en Nurcia en el lugar de nacimiento de San Benito, dejando solo en pie su fachada. Las fotografías que muestran este triste episodio son emblemáticas y simbólicas de la Europa Cristiana, de la cual San Benito es Patrono, pero que está repudiando sus raíces. Estas fotografías son aún más simbólicas de la Iglesia que está arrancándose las entrañas de sus fundamentos, escondiendo las ruinas detrás de una fachada mediática que no puede engañar a aquellos que aman a la Esposa de Cristo y conocen su doctrina y su historia.
La visita del Papa Francisco a Suecia para conmemorar el quinto centenario de la revuelta Luterana, cuyos errores han causado la pérdida de miles de almas y provocada las guerras que hicieron estragos en Europa es solo la última y clara confirmación de esto. ¿Cómo puede uno declararse “profundamente agradecido por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”, y agradecer a Dios por esto, como ocurrió en la liturgia ecuménica de Lund? ¿Cómo se puede decir que “luteranos y católicos han herido la unidad visible de la Iglesia” sin traicionar la propia Fe?

Agradecer a Dios por la difusión de la herejía es equivalente a atribuir a Dios mismo el mal, en un acto verdaderamente blasfemo.
Enfrentados con este enésimo escándalo no se puede permanecer en silencio, en especial si se tiene un rol importante en la jerarquía eclesiástica, porque quien calla consiente y se hace cómplice.
Don Pierpaolo Maria Petrucci

sábado, 5 de noviembre de 2016

PROFESOR CARLOS NOUGUÉ - SI LA JERARQUÍA CONCILIAR ESTÁ FUERA DE LA IGLESIA

Si la jerarquía conciliar está fuera de la Iglesia
Prof. Carlos Nougué
Si se piensa bien, si se considera que la jerarquía conciliar está fuera de la Iglesia, no se puede atender a lo establecido por el Concilio Vaticano I. En efecto, léase la Sacrae Theologiae Summa, trat. III, “De la Iglesia de Jesucristo”, por el P. J. Salaverri S. J. (n° 294):
“1) La perennidad del Primado es definida explícita y directamente en el Concilio Vaticano [I] (D 1824s).  [D 1825 Canon. Si alguien, pues dice que no es institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga sucesores perpetuos en el primado sobre la Iglesia universal… sea anatema.]
2) La perennidad de la Iglesia está definida explícita, pero indirectamente, en el mismo Concilio (D 1821 - 1824s).
3) La perennidad de la Jerarquía la definió implícitamente el Concilio Vaticano I. En efecto definió explícitamente la perennidad del Primado (D 1824s); y también definió que es propio del Primado el tener subordinados a él y gobernar él a los Pastores u Obispos de la Iglesia universal (D 1827-1831); luego siempre habrá Pastores u Obispos subordinados al Primado. Esto mismo se enseña explícitamente en la introducción a la Constitución de la Iglesia (D 1821)”.
Si es así, la jerarquía conciliar no puede no ser parte de la Iglesia. Pero parece que sólo es secundum quid o bajo cierto aspecto, no simpliciter o absolutamente. En otras palabras, parece que sólo lo es por jurisdicción precaria. Lo explico. Como decía Pío XII, un asesino ya perdió por su mismo acto el derecho a la vida y a la ciudadanía. Pero digo, es preciso que el Estado lo juzgue, que le retire la ciudadanía y lo condene a muerte. Mientras no lo haga, tal asesino continúa con vida y con la ciudadanía, aunque sólo de cierto modo, o sea, en estado precario. Esto es, análogamente, lo que me parece que sucede con la jerarquía conciliar: hubiera podido perder ipso facto, por contumacia en la herejía, la jurisdicción; pero todavía la preserva precariamente, por falta del debido juicio, todo lo cual puede concluirse del lo dicho en el Código del 17. Esto era más o menos lo que pensaba el tomista Domingo Báñez (1528-1604) (cito de memoria): “Si se me pregunta si un papa que haya incurrido en herejía sigue siendo papa, digo: desde un ángulo no, pero desde otro sí”; o sea, mientras que un concilio no lo indisponga con el resto de la Iglesia. Atención: no se trata de la doctrina del conciliarismo, condenada por el Papa Pio II mediante la bula Exsecrabilis (del 10 de enero de 1459).
El conciliarismo supone que un concilio ecuménico o universal sería la autoridad suprema de la Iglesia por encima del papa. La posición de Báñez fue defendida primeramente por el Cardenal Cayetano y después por una larga serie de teólogos, entre los cuales tomistas como Juan de Santo Tomás entre otros, como S. Alfonso María de Ligorio. Según todos ellos, un concilio no tendría poder propiamente para deponer un papa, sino que, así como un cónclave tiene poder para disponer un papa, así también un concilio tendría poder para indisponer un papa herético [por ser herético] con el resto de la Iglesia. Como quiera que sea, hoy un concilio no haría sino reafirmar a Francisco…
Pero también me parece feliz la palabra del Padre Álvaro Calderón: sólo se puede llamar “católica” la jerarquía conciliar de modo análogo a como un cáncer puede decirse de quien lo porta o padece.

Voy a volver al tema cuando sea posible, profundizando y dando todas las referencias bibliográficas necesarias. [ver acá]

viernes, 4 de noviembre de 2016

DE MATTEI - 500 AÑOS DESPUÉS, DE RODILLAS ANTE LUTERO

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Lo decimos con profundo dolor. Se diría que es una nueva religión la que ha surgido el pasado 31 de octubre en Lund durante el encuentro ecuménico entre el papa Francisco y los representantes de la Federación Luterana Mundial. Una religión cuyos puntos de partida están claros pero su meta es oscura e inquietante.
La consigna que más ha resonado en la catedral de Lund es la necesidad de un «camino común» que lleve a católicos y luteranos a pasar «del conflicto a la comunión». Tanto el papa Francisco como el pastor Martin Junge, secretario de la Federación Luterana, aludieron en sus respectivos sermones a la parábola evangélica de la vid y los sarmientos. Los católicos y los luteranos serían ramas secas de un mismo tronco que no lleva fruto a causa de la separación de 1517. Pero nadie sabe cuáles serían esos «frutos». Lo que por el momento parecen tener en común católicos y protestantes no es sino una profunda crisis, si bien por causas diversas.
El luteranismo ha sido uno de los principales factores de secularización de la sociedad occidental, y hoy en día agoniza por la coherencia con que ha desarrollado los gérmenes de disolución que llevaba en sí desde su nacimiento. A la vanguardia de la secularización han estado los países escandinavos, a los que durante mucho tiempo se ha considerado un modelo para nuestro futuro. Pero Suecia, después de transformarse en la patria del multiculturalismo y de los derechos homosexuales, es actualmente un país en el que apenas el 2 % de los luteranos son practicantes, mientras que el 10% de la población sigue la religión islámica.
Por el contrario, la Iglesia Católica atraviesa una crisis de autodemolición por haber abandonado su Tradición para abrazar el proceso de secularización del mundo moderno, precisamente mientras éste se descomponía. Los luteranos buscan en el ecumenismo un soplo de vida, y la Iglesia Católica no advierte en dicho abrazo el hálito de la muerte.
En la ceremonia de Lund se ha afirmado también: «Lo que nos une es más de lo que nos divide». Pero ¿qué es lo que une a católicos y luteranos? Nada salvo el bautismo, que es el único de los siete sacramentos que reconocen los luteranos. En realidad, para los católicos el bautismo limpia el pecado original, mientras que para las luteranos no puede eliminarlo, porque para ellos la naturaleza humana es radicalmente corrupta y el pecado es invencible. La fórmula de Lutero «peca mucho pero cree mucho más» sintetiza su pensamiento. El hombre es incapaz de hacer el bien y no puede sino pecar y abandonarse ciegamente a la misericordia divina. De un modo arbitrario e inapelable, Dios decide quien se salva y quien se condena. No existe la libertad, sino tan sólo la rigurosa predestinación de los elegidos y los condenados.
La Sola Fe va acompañada de la Sola Escritura. Para el católico, son dos las fuentes de la Revelación: las Sagradas Escrituras y la Tradición. Los luteranos eliminan la Tradición afirmando que el hombre debe tener una relación directa con Dios, prescindiendo de intermediarios. Es el principio del libre examen de las Escrituras, del que proceden el individualismo y el relativismo contemporáneo. Dicho principio supone la negación del papel de la Iglesia y del Papa, al que Lutero define como «apóstol de Satanás» y «anticristo». Lutero odiaba sobre todo al Papa y la Misa católica, a la que quiso reducir a mera conmemoración, negando su carácter de sacrificio y la transustanciación, que convierte el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo. En cambio, para los católicos la renovación incruenta del sacrificio de Cristo que tiene lugar en la Misa es la única fuente de gracia divina. ¿Se trata de simples incomprensiones y malentendidos?
El papa Bergoglio ha declarado en Lund: «También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón». Y añadió: «Se tiene que reconocer con la misma honestidad que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel.» ¿Quiénes son esos «hombres de poder»? ¿Los papas y santos que desde el principio han combatido el luteranismo? ¿La Iglesia que lo condena desde hace cinco siglos? El Concilio de Trento tuvo la última palabra sobre sobre la incompatibilidad entre la fe católica y la protestante. No podemos seguir al papa Francisco por un camino diferente.
Roberto de Mattei

martes, 1 de noviembre de 2016

SOBRE EL ÚLTIMO GRAVÍSIMO ESCÁNDALO DEL PAPA FRANCISCO

Pope Francis (C) flanked by Archbishop Munib A. Younan (L) and Martin Junge Lutheran world federation during Monday October 31, 2016 ecumenical mass in Lund cathedral, Sweden. Pope Francis will visit Lund to mark 500th anniversary of the Protestant Reformation.  TT News Agency/Jonas Ekstromer/via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. FOR EDITORIAL USE ONLY. SWEDEN OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN SWEDEN. NO COMMERCIAL SALES. - RTX2R7WW

EN LA FIESTA DEL GRAN HEREJE (Leer) 

FRANCISCO FIRMA UNA DECLARACIÓN CON LOS LUTERANOS: «Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad visible de la Iglesia» (Leer esta declaración apóstata)

«NOS RECUERDA QUE NO PODEMOS HACER NADA SIN DIOS» Francisco ensalza la experiencia espiritual de Lutero y el papel de la «Reforma» respecto a la Biblia (Leer)
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EN TANTO, MONS. FELLAY SE CUIDA DE CRITICAR AL DEMOLEDOR FRANCISCO...


SEPA POR QUÉ

lunes, 31 de octubre de 2016

DON CURZIO NITOGLIA: EL MODERNISMO ES INTRÍNSECAMENTE PERVERSO Y NO ES LÍCITA NINGUNA COOPERACIÓN CON ÉL

El modernismo es intrínsecamente perverso y no es lícita ninguna cooperación con él.

“No se debe atacar frontalmente al enemigo, sino que hay que involucrarlo en compromisos” ~ (Lenin)
Analogía entre el comunismo y modernismo
Pio XI, en su Encíclica Divini Redemptoris Missio del 19 de marzo de 1937, condenó el comunismo como “intrínsecamente perverso” por ser teóricamente materialista y ateo; en consecuencia prohibió toda colaboración incluso solo práctica con éste.
El comunismo es ante todo una práctica, pero no está privado de teoría. Por lo que actuar junto a los comunistas significa aceptar implícitamente su teoría (“cogitare sequitur esse”) cayendo, de esta manera, en la trampa puesta por el marxismo para atrapar a los cristianos ingenuos, que estrechan la mano extendida del comunismo.
Puede aplicarse al comunismo el axioma “lex orandi, lex credendi”, es decir, se cree lo que se reza (y viceversa). De esta manera, si se actúa junto a los comunistas se empieza a pensar como los comunistas, como quien reza junto a los católicos según la liturgia católica empieza a creer la doctrina católica. Y por este motivo la Iglesia prohíbe la communicatio in sacris con los acatólicos y análogamente la acción común con los comunistas (cfr. CIC, 1917, can. 1325, § 3; can. 1258, § 1 y 2; S. Oficio, 8 julio 1927, 5 junio1948 y 20 diciembre 1949).
Hasta los años sesenta/setenta la “mano extendida” al catolicismo era la del comunismo de “rostro humano” (Gramsci, Bloch, Rodano) y muchos católicos se volvieron apóstatas pasando al comunismo materialista afirmando: “¿cómo se ha de rechazar una mano extendida unilateralmente de una entidad que parecía tan temible, pero que se ha mostrado tan caritativa?”
Hoy, con Benedicto XVI y especialmente con Francisco I, es la del neo-modernismo, que parece haber abandonado el odio hacia la Tradición (palpable en tiempos de Paulo VI) y estar dispuesto a concederle derechos o por lo menos una tolerancia práctica. Por desgracia, el mismo estribillo que estaba en la boca de los católicos progresistas de ayer se encuentra en la boca de los tradicionalistas hoy: "Por fin un modernista con rostro humano: Francisco I. ¿Cómo se puede rechazar su mano extendida a la Tradición?".
Francisco I aplica “a-teológicamente” a todas las orientaciones y a toda sensibilidad católica, comprendidos los tradicionalistas, lo que Juan XXIII (Encíclica Pacem in terris, 1963) y Paulo VI (Encíclica Ecclesiam suam, 1964) aplicaron a la nueva práctica del marxismo “de rostro humano” respecto al cristianismo: la posibilidad de actuar juntos por la paz del mundo y la justicia social, dejando a un lado las divergencias doctrinales, tomando en cuenta lo que une y descartando lo que divide.
La táctica del comunismo
La estrategia neo-comunista de la “mano extendida” con Gramsci, Togliatti y Berlinguer – ha pillado a los cristianos ingenuos, que han sido el caballo de Troya introducido en el Santuario y han dado inicio al fenómeno de los “cristianos por el socialismo”. Los cristianos ingenuos han mordido el anzuelo basándose en la presunción falsa según la cual toda doctrina, aunque sea originalmente errónea, puede evolucionar hacia el “bien”, pero no necesariamente hacia lo verdadero, el cual ya no tiene ningún interés tanto para los pragmatistas cristianos o neo-modernistas como para los marxistas.
En breve, del campo de los principios del inmanentismo kantiano modernista (Benedicto XVI, 2005-2013) se ha pasado al marxista de la teología de la liberación y del primado absoluto de la práctica, del encuentro personal (Francisco I, 2013-2016). Pues desde el 2013, ya no se habla tanto de la continuidad con la Tradición del Vaticano II, de la plena ortodoxia de la misa de Paulo VI, sino que se encuentra, se habla, se fraterniza y termina pensando como se actúa, porque ya no se actúa como se piensa (“agere sequitur esse”).
Por desgracia, los más frágiles y vulnerables son los católicos fieles porque a diferencia de los modernistas son honestos, rectos y tal vez incluso un poco ingenuos, mientras que el modernismo y el marxismo no se preocupan del bien y la verdad, de la metafísica y la moral, sino sólo del resultado práctico.
No debemos, por lo tanto, sorprendernos si a los fieles ingenuos les sucede lo que se lee en la fábula de Caperucita Roja, la cual responde ingenuamente al lobo (como Eva responde ingenuamente a la Serpiente), que la invita a entrar a su guarida: “qué ojos tan grandes tienes, -para verte mejor… qué boca tan grande tienes, -para comerte mejor…” Y está en la naturaleza de las cosas que el pez grande se come al más pequeño, que el lobo devora a la oveja, que el perro odia al gato, que el modernismo edulcora y transforma poco a poco, insensiblemente, al cristianismo desde dentro, dejando sólo la apariencia (la bella Liturgia) sin tener más la sustancia (la filosofía, la teología, la ascética, la mística). Sin embargo, en tiempos de Arrio los católicos por una sola iota (homousios / homoiusios) se hicieron excomulgar e incluso martirizar, pero hoy no se ve un San Atanasio en la Jerarquía.
En el 1945 Palmiro Togliatti, (Discurso al Comité Central del PCI, 12 de abril) relanzó con gran estilo la idea leninista/gramsciana del encuentro, en los países de mayoría cristiana, de las masas comunistas y católicas por encima de las disidencias teoréticas y en las acciones sindicales, sociales, pacifistas. Sabiendo bien que el marxismo es la práctica pura, no tenían nada que perder, mientras que como en el cristianismo la primacía corresponde a la teoría, éste perdería la sal y se volvería insípido y "cuando la sal pierde su sabor es buena sólo para ser arrojada al suelo y pisoteada”. (Mt., V, 13).
Togliatti sugirió el encuentro entre comunistas y católicos (como Francisco I lo plantea entre modernistas y tradicionalistas) únicamente en el plano de la acción, sin ninguna referencia a la ideología (como Francisco I no hace referencia alguna sobre la teología). Togliatti dijo claramente, "si se abre un debate filosófico, no quiero entrar." Lo mismo hace Francisco I. Togliatti no cedió nada de la doctrina comunista como Francisco I no cede nada de la teología ultra-modernista. Lo importante es actuar inicialmente juntos para finalmente llegar al liderato del movimiento marxista sobre el cristiano y del modernismo práctico sobre el catolicismo romano. A modo de ejemplo, cuando el río Po desemboca en el mar Adriático, en los primeros metros todavía se distinguen las aguas del Po aunque "diluidas", pero después es el Mar que se anexa el río. Así que si los tradicionalistas entran o se lanzan en los brazos de Mundialismo modernista, al principio podrán mantener su identidad aunque un poco diluida, pero después serán inevitablemente tragados por la Globalización del modernismo mundialista.
La imprudencia, la confianza, el optimismo exagerado, la presunción de sí mismo, la utopía malsana llevó a los cristianos a las mandíbulas del marxismo, como le ocurrió a Caperucita Roja, que terminó en las del lobo. Esperamos que esto sirva de ejemplo para los tradicionalistas.
Antonio Gramsci en 1920 escribió: "En Italia, a Roma, está el Vaticano, está el Papa; el Estado liberal ha tenido que encontrar un sistema de equilibrio con la Iglesia, así el Estado obrero tendrá que también encontrar un sistema de equilibrio con el Vaticano." Bergoglio dice: hoy en el Nuevo Orden Mundial todavía ha quedado una buena rebanada de católicos no modernistas y no globalizados, así que es necesario encontrar un sistema de equilibrio para tragarlos. Para él, como para Hegel, "la astucia de la razón es el único principio que justifica o no la acción" y Bergoglio es astuto y muy autoritario. ¡Atención con infravalorarlo!
En el libro entrevista escrito por Sergio Rubin y Fracesca Ambrogetti titulado Papa Francisco, conversaciones con Jorge Bergolio, leemos: “La obsesión de Bergoglio puede ser resumida en dos palabras: encuentro y unidad” (pág. 7). De hecho Bergoglio se autodefine como el teórico de “la cultura del encuentro” (p. 107). Según él, se le debe dar "prioridad al encuentro entre las personas, para caminar juntos. Al hacer esto, será más fácil abandonar las diferencias” (p. 76). También de acuerdo Bergoglio es bueno "no perderse en reflexiones teológicas vacías" (p. 39).
El programa propuesto por Francisco I es primero desideologizar, encontrarse, construir puentes, romper barreras, evitar estériles diatribas doctrinales, llevando siempre adelante el “diálogo, diálogo, diálogo…” actuar juntos y luego pensar inadvertidamente de la misma manera (“cogitare sequitur esse”). Así el modernismo, que ahora ocupa la cima del ambiente católico y eclesial, pide a los católicos fieles a la Tradición de actuar unidos para vencer el materialismo, el ateísmo y entrar a formar parte de la globalización, del mundialismo y del Nuevo Orden Mundial. Algunos católicos fieles en buena fe se dejan convencer y, a través de un transbordo ideológico inadvertido, actuando junto a los modernistas acaban siendo comidos por ellos, como "el pez más pequeño es devorado por el más grande."
Aún Togliatti en el discurso a la Convención de Bérgamo (20 marzo 1963) dice: “"Ya también la Iglesia [luego de Juan XXIII y con Paolo VI, ndr] está de acuerdo que ha terminado la era costantiniana de los anatemas, de las discriminaciones religiosas."
En la propuesta comunista y modernista del "compromiso histórico" se hacen públicas y concretas garantías para el ejercicio de la fe de los católicos, pero no se piensa intencionalmente en una pregunta que surge espontánea: "¿y después?". Fue justo este la pregunta que San Felipe Neri le dirigió al joven  Vincenzo Zazzera, quien le había dicho que quería ser cura para luego llegar a ser obispo, cardenal y también Papa. Entonces San Felipe le preguntó: “¿y después?” El pobre infeliz no lo escuchó, no dijo como San Felipe Neri: “¡prefiero el Paraíso!”, no pensó en la eternidad sino en la carrera, se convirtió en obispo pero no encontró la paz con el Señor. Se ve la deshonestidad de la promesa marxista/modernista y, como mínimo, la ingenuidad de la aceptación católica al no pensar en el “¿y después?” terreno y ultra-terreno.
La crisis interna en el ambiente católico pos-conciliar de los años sesenta/setenta que era favorable a la colaboración práctica con el marxismo, es similar a la crisis que se está mostrando hoy de manera patente en el mundo católico anti-modernista, cuando se presenta propensa a la compactación con el súper-modernismo.
En resumen, como en los años sesenta se decía que Cristo y Marx no se pueden poner de acuerdo, pero los cristianos y marxistas pueden unirse para colaborar en la conducción de los asuntos públicos; así hoy se dice que el modernismo y catolicismo son irreconciliables, pero los católicos y los modernistas pueden caminar juntos y colaborar en la conducción de la Iglesia, ayudándola a superar este largo período de crisis y sentar las bases del Nuevo Orden Mundial, en el cual sólo habrá un Templo universal en una sola República universal.
Lo importante es, como dijo Lenin, "no ataques frontalmente al enemigo, sino involúcralo en compromisos."
La táctica del modernismo
Ahora bien, el modernismo es “la cloaca de todas las herejías” (San Pio X, Encíclica Pascendi, 8 de septiembre de 1907). Pues éste es más perverso que el comunismo porque no es sólo materialista y por lo tanto ateo, sino que todos los errores contra la recta razón, todas las herejías contra la fe y todas las depravaciones contra la moral (comprendido el ateísmo) lo caracterizan y desembocan en él, como los pequeños canales de aguas residuales desembocan en la cloaca mayor.
A partir de la doctrina expuesta del magisterio de la Iglesia sobre el modernismo, cabe preguntarse si es posible un acuerdo y una colaboración incluso sólo práctica entre el catolicismo y el modernismo. Pues bien, según la enseñanza de Pio X y de Pio XI la respuesta aparece evidente: no es lícita ninguna colaboración y ningún acuerdo entre ellos, incluso al nivel de la sola acción.
Si se analiza la naturaleza del modernismo y el catolicismo se comprende el por qué de esta prohibición. De hecho, el modernismo se basa en la filosofía idealista moderna (Kant / Hegel), según la cual es el pensamiento humano que crea la realidad. La teología del catolicismo se basa sobre el sentido común natural y sobre la filosofía del realismo del conocimiento, Aristóteles/S. Tomás, según la cual la realidad existe independientemente del pensamiento humano y éste tiene que conformarse a la realidad si quiere llegar a la verdad. Además la Revelación confirma lo que la recta razón llega a conocer, o sea que Dios ha creado al mundo y el hombre. Por tanto no es el pensamiento del hombre que crea la realidad, sino que ella sólo es un efecto de la Causa primera incausada, que se llama Dios.
En su Alocución « Accogliamo » (18 de abril de 1907), San Pio X pone bien en evidencia que la Iglesia no teme la persecución abierta como “cuando los edictos del César intimaron a los primeros cristianos a abandonar el culto a Jesucristo o morir”. Por tanto hoy, también nosotros como el papa Sarto debemos temer no tanto la persecución abierta de la Tradición apostólica, sino la mano extendida del modernismo, que al principio quiere que se actúe junto a él para que se vuelvan especulativamente modernizados e inadvertidamente “aggiornados” (Juan XXIII-Francisco I). “Quien no actúa como piensa termina por pensar como actúa”. Si el católico actúa junto a los modernistas terminará tarde o temprano pensando como ellos sin darse cuenta.
Acuerdo actual entre católicos y neo-modernistas
Hoy se plantea el problema candente de una posible cooperación o de un acuerdo entre catolicismo y modernismo, y para sostener esta posibilidad se aducen múltiples razones que no tienen fundamento en la realidad.
Veamos una por una.
1°) Muchos obispos y cardenales conservadores han levantado la voz
Respecto a las novedades contra la moral natural y divina, contenidas en la enseñanza "exhortatoria" de Francesco I, (Exhortación Amoris laetitia, 19 de marzo 2016), parecería que hay una cierta vuelta a la doctrina católica tradicional en el entorno eclesial y en la jerarquía.
Respondo: es verdad que en lo que concierne a los excesos recientes sobre la moral ha habido entre cardenales y obispos una notable y loable reacción, pero el problema que está en el origen de esta desviación es el Concilio Vaticano II, cuyos Decretos están en ruptura objetiva con la Tradición apostólica, la enseñanza del magisterio constante y tradicional de los Papas y la sana teología. Ahora bien, estos obispos y cardenales no ponen absolutamente en cuestión la discrepancia entre la enseñanza pastoral del Vaticano II y la Tradición católica. Por ejemplo el pio Card. Raymond Burke ha declarado muchas veces que toda su formación sacerdotal se ha desarrollado a la luz del Concilio Vaticano II.  Así que los principios del Vaticano II son totalmente aceptable para él (Monde et Vie, n. 899).
Incluso el valiente Card. Sarah ha criticado las desviaciones en materia de moral, pero ha afirmado al mismo tiempo que hace falta seguir fielmente "la enseñanza constante del Beato Paulo VI, de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI" y que hace falta tener confianza en la "fidelidad" de Francisco I, (Monde et vie, n. 905, p. 19).
Por otra parte, el teólogo Mons. Atanasius Schneider afirmó, "es el Concilio Vaticano II que ha dado la comprensión del misterio de la Iglesia en Lumen Gentium" (Présent, 10 de enero de 2015). Además también la exhortación Amoris laetitia de Francesco I, (19 de marzo2016), según Mons. Schneider ha sido distorsionada por una mala interpretación de algunos obispos progresistas y en sí no contiene nada contrario a la doctrina católica, a lo sumo en ella hay solamente algunas ambigüedades, (A. Schneider, Declaración sobre Amoris laetitia, 30 de abril 2016). El Card. Burke ha hablado de leer Amoris laetitia a la luz del magisterio tradicional de la Iglesia. Como se ve su doctrina es la teoría ratzingeriana ("muy predicada, pero nunca probada", como ha demostrado Mons. Brunero Gherardini), de la hermenéutica de la continuidad entre Vaticano II y Tradición apostólica.
Incluso durante el Vaticano II había teólogos más o menos modernistas, se veían las contraposiciones (en cuanto al modo y no a la sustancia) en sus dos revistas Concilium (Rahner, Küng, Schillebeeckhx) y Communio (Daniélou, de Lubac, Ratzinger, von Balthasar). El fenómeno de los prelados más conservadoramente progresistas siempre ha existido, desde Juan XXIII hasta hoy. Pero casi ninguno ha puesto en discusión el principio del Vaticano II como siendo irreconciliable con la doctrina católica. Recientemente lo hizo Mons. Mario Oliveri, obispo de Albenga, pero fue removido de su diócesis. También lo hizo el valioso teólogo Mons. Brunero Gherardini junto a los Franciscanos de la Inmaculada, que fueron disueltos y perseguidos mientras que él fue totalmente marginado. En el pasado reciente, Mons. Antonio de Castro Mayer († 25 abril 1991) y Mons. Marcel Lefebvre († 25 marzo 1991) lo hicieron pero fueron condenados (1976/1988). Evidentemente los tradicionalistas son acogidos y tolerados sólo si aceptan el Vaticano II y la perfecta ortodoxia del Novus Ordo Missae, pero si ellos osan poner la cuestión de si el Vaticano II y la Tradición apostólica son conciliables, son condenados inevitablemente. Así que un acuerdo con los modernistas se podría hacer sólo con la condición de aceptar casi sin darse cuenta, poco a poco, el Concilio Vaticano II y la plena ortodoxia de la nueva misa de Pablo VI.
2°) Si ha habido un verdadero cambio de mentalidad en la jerarquía de la Iglesia
El Papa ha empujado hasta al paroxismo el modernismo del Vaticano II. En cuanto al Motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI del 7 de julio de 2007, declaró que no quería apartarse de él, pero que el antiguo rito no debe convertirse en una barrera ideológica (Monde et vie, n. 849). Además condenó a los Franciscanos de la Inmaculada a causa del riesgo de un retorno al pasado, de un espíritu preconciliar, de una ideologización de la Misa de San Pio V. Luego hace falta "derribar los bastiones" ” (Hans Urs von Balthasar).
Sus más cercanos colaboradores, quienes realmente gobiernan la Iglesia y que no los ha hecho a un lado (como a Burke y Schneider...) también son radicalmente modernistas. Por ejemplo el Card. Müller (Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe) incluso habiendo expresado reservas sobre Amoris laetitia es un alumno y un admirador del P. Gustavo Gutiérrez, uno de los líderes de la escuela de la teología de la liberación. Recientemente ha defendido la universidad católica de Lima (Perú) de la censura del arzobispo de Lima, el Card. Thorne (La Stampa, 18 febrero 2013). Su teología está infestada de graves errores y herejías, por ejemplo, según él la Santísima Virgen es siempre virgen, pero no físicamente, la transubstanciación es reducida a transignificación, hay muchas iglesias dentro del único pueblo de Dios (cfr. Le Sel de la terre, n. 84, primavera 2013, p. 165 ss.).
Respondo: De lo anterior se deduce que Francisco I y sus colaboradores más cercanos que tienen un poder real en la Iglesia no están en absoluto dispuestos a cuestionar el Concilio Vaticano II, de hecho, están llevando el entorno eclesial radicalmente hacia una especie de “Vaticano III”.
3°). Francisco ya no pide la aceptación formal del Vaticano II y la Nueva Misa
El "Papa emérito" Benedicto XVI era un teólogo y estaba muy atado a las cuestiones doctrinales. Luego exigió la aceptación de la teología del Vaticano II, en cambio el papa Bergoglio es un hombre práctico, no se interesa en teología, pone totalmente a un lado las cuestiones especulativas. Lo importante para él es entrar en contacto con la persona (como el lobo con Caperucita roja, tal vez haciendo brillar la promesa de una capa escarlata o un bonete rojo) y caminar juntos, conocerse y luego llegar a entenderse y respetarse. Se desatan poco a poco situaciones de conflicto creadas en el pos-concilio mediante las concesiones prácticas, que (aparentemente e inicialmente) no tocan la doctrina y no exponen al riesgo de ser contaminados por el neo-modernismo.
Respondo: si la actitud externa, la forma de actuar de Francisco I puede dar esa impresión sigue siendo cierto que también hizo algunas declaraciones que van en la dirección opuesta y que son para él "cuestiones no negociables". De hecho el papa Bergoglio en una entrevista al diario “La Croix” (17 de mayo de 2016) declaró que "ante todo es necesario establecer un acuerdo fundamental. El Concilio Vaticano II tiene su valor”. El 24 de mayo el Card. Müller declaró que “si se quiere ser plenamente católico, debe aceptarse el Concilio Vaticano II” (Revista Herder Korrespondenz). En este mismo sentido van las declaraciones de Mons. Guido Pozzo (cfr. Zenit, 25 febrero 2016; La Croix, 7 abril 2016), ciertamente que el Vaticano II debe ser leído “a la luz de la Tradición”, pero para los modernistas hay una plena conciliación entre la Tradición y el Vaticano II, mientras que para los católicos integrales hay una ruptura objetiva. Ahora bien, no se puede hacer un acuerdo (especialmente sobre cuestiones de fe y moral) basándose en el equívoco. Además los que mandan hoy son los modernistas y son ellos que tienen el cuchillo por el mango y dictan las leyes en un eventual acuerdo. Entonces exponerse al riesgo de ser absorbidos por el modernismo o de hacer un acuerdo con el Papa para luego deberlo romper y desmentirse, cubriéndose de ridículo delante del mundo entero, sería un riesgo que no se debe tomar; haría falta esperar sin hacerse tomar por la prisa, que es siempre una mala consejera. Según los modernistas, puede concederse como máximo un derecho a la “crítica constructiva” al Vaticano II, es decir, “según la hermenéutica de la continuidad”, pero nunca de ruptura entre la Tradición apostólica y la teología conciliar.
¿Qué es un acuerdo?
 “Acordar” significa “uniformar ideas, opiniones con el fin de evitar conflictos, tener los mismos principios, los mismos puntos de vista y la misma línea de acción" (N. Zingarelli). Acuerdo quiere decir “unión armónica de sentimientos, opiniones, ideas” (N. Zingarelli). En breve, un acuerdo presupone que dos partes se pongan de acuerdo. Ahora bien, entre el modernismo y el catolicismo no hay ninguna posibilidad de acuerdo, sino que hay una divergencia diametral en todos los campos. En San Pablo es revelado: “¿Qué acuerdo es posible entre Cristo y Belial?” (II Cor., VI, 15).
¿Puede existir un acuerdo “unilateral”?
No porque, por definición, en el acuerdo dos partes se ponen de acuerdo, aun si la manifestación de la voluntad de acordar viene de una sola parte y es por lo tanto "unilateral" en el punto de salida, pero se vuelve bilateral en el punto de llegada. Luego es necesario hablar de un reconocimiento legal o canónico. El reconocimiento canónico es un acto jurídico, que presupone una parte principal y superior, teniendo autoridad y predominio, la cual reconoce a una parte secundaria e inferior, sujeta a la autoridad, que es reconocida. En nuestro caso es la Santa Sede quien reconoce mientras que los tradicionalistas son reconocidos. Podría ser impensable considerar que los tradicionalistas reconocen y aceptan la Primera Sede, la cual por definición es “Primera”, es decir que no hay ninguna autoridad humana por encima de ella. Así que si el “reconocimiento jurídico” es unilateral, esto no significa que la parte reconocida no deba nada a la parte que la reconoce, de hecho, por definición, se ha aceptado un reconocimiento, que se dio unilateralmente o sólo por la Primera Sede a la cual después se debe prestar obediencia. La palabra “unilateral” es un sofisma utilizado por los modernistas para hacer caer en la trampa a los tradicionalistas. Esto no significa que la Santa Sede concede todo a los tradicionalistas y que los tradicionalistas no deban nada, más bien quiere decir todo el contrario: la parte del león la juega la S. Sede y la parte del cordero la juegan los tradicionalistas. Para dar un ejemplo concreto, si un usurero gentilmente y “unilateralmente” me ofrece 100 millones de euros y yo lo acepto, no quiere decir que después no deba restituir al usurero no solo la suma prestada, sino también los intereses, los que, por la naturaleza misma de la oferta "unilateral", se ponen cada vez más exorbitantes hasta “estrangularme" (es por eso que al usurero le llaman “usurero”).
En nuestro caso, la parte reconocida debe a la parte superior que le ha dado el reconocimiento la obediencia, la sumisión práctica, como ocurre entre subordinado y superior. Así que si la concesión fue dada “unilateralmente”, una vez aceptada se encuentra frente a un pacto que se convierte en bilateral ex natura rerum. Por tanto la concesión "unilateral" comporta inevitablemente consecuencias jurídicas de relación entre sujeto subordinado o subalterno y superior. Ahora bien, es el subordinado quien obedece y el superior quien manda. Es una contradictio in terminis hablar de reconocimiento total de los tradicionalistas por parte de la Santa Sede y de independencia absoluta de estas personas hacia su autoridad. Pero un tradicionalista subordinado a un modernista es como un ratón en la boca de un gato.
¿Existe el peligro real de cisma?
El cisma existe cuando se niega la autoridad del Papa, es decir que no se le reconoce como el Vicario de Cristo teniendo el poder supremo, directo e inmediato sobre la Iglesia universal. La desobediencia a las órdenes del Papa si no comporta la negación de su Primacía de jurisdicción, sino que sólo es hecha para no cumplir lo que es mandado no es un pecado de cisma, sino de desobediencia (cfr. L. Billot, De Ecclesia Christi, Roma, Gregoriana, V ed., 1927, vol. I, Thesis XII, p. 310 ss. ; S. Tommaso d’Aquino, S. Th., II-II, q. 39; Cajetanus, In Summ. Th., in IIam-IIae, q. 39).
Ahora bien, la herejía rompe el vínculo de la fe, mientras que el cisma el de la caridad, pero la unidad de la fe precede y presupone el de la caridad (León XIII, Enciclica Satis cognitum, 1896; Pio XI, Enciclica Mortalium animos, 1928). Luego está claro que la unidad de la fe prevalece y predomina sobre el de la caridad. Así que si no se obedece a las órdenes, directivas o exhortaciones que van contra la fe, no sólo no es cisma, sino que es necesario porque obedecer dañaría la fe.
Véase también S. Tomás de Aquino, S. Th., II-II, q. 10, a. 10.  El Doctor Angélico se plantea la cuestión “si se puedan tener superiores infieles" y contesta que "no debe ser permitido de ningún modo" ya que sería peligroso para la fe de los subordinados. Además, enseña (S. Th., II-II, q. 12, a. 1 e 2) que seguir un jefe que se ha desviado de la fe es muy peligroso para el alma de los subordinados. Ahora, si quien manda también tiene una autoridad espiritual que no tiene a ningún superior humano, como es aquel del Papa, a mayor razón la subordinación es peligrosa si su enseñanza no está conforme a la doctrina tradicional de la Iglesia, como ocurre en el entorno eclesial a partir de Juan XXIII y especialmente hoy con Francisco I. Así que tenemos que "hacer lo que la Iglesia siempre ha hecho, si se encuentra en un período de crisis y confusión que ha invadido toda la Iglesia" (San Vicente de Lerins, Commonitorio, III, 15) y esperar hasta que vuelva a la tranquilidad y entonces el acuerdo se llevará a cabo de forma espontánea. Si se camina por la noche en la montaña y se tropieza y cae en un barranco, necesita, por tanto, esperar que amanezca y retomar la marcha. San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales (Reglas del discernimiento de los espíritus n° 318) aconseja no cambiar nunca de propósito durante el tiempo de oscuridad espiritual, sino permanecer fuertes y constantes en la determinación y en los propósitos en que se encontraba antes de la oscuridad, ya que como en la luz nos conduce el espíritu bueno, así en la oscuridad nos conduce el espíritu maligno.
Rechazar hoy por un cierto período de tiempo, hasta que vuelva la luz, un acuerdo con los ultra-modernistas no es, por lo tanto, una actitud cismática porque se basa en graves motivos de fe y moral, que nos obligan a no seguir el curso eclesial actual. Se debe saber esperar todo el tiempo que Dios quiera permitir que la crisis en la Iglesia persista. No hay que desalentarse, ni desviarse a la izquierda: con un acuerdo intempestivo y acelerado, ni a la derecha: declarando herético al Papa reinante y considerándolo depuesto ipso facto. Estos son los dos caminos que algunos tradicionalistas (y en algunos casos son paradójicamente el mismo) están tomando hoy. El grave riesgo que corremos hoy no es el del cisma, que es agitado por el mundialismo masónico y modernista como un espantajo para inducirnos a dar un paso en falso. ¡No! El peligro real es el naufragio de la fe, “sin la cual es imposible agradar a Dios” (Hebr., XI, 6).
Conclusión
Un acuerdo práctico con el neo-modernismo, como mínimo, llevaría inevitablemente, poco a poco al encerramiento de la Tradición en la sacristía con el reconocimiento oficial de parte del modernismo, como les ha ocurrido a los indios de América, encerrados en las reservas de los "wasp" (“white, anglo-saxon, protestant /blanco, anglosajón, protestante) regularmente reconocidos y reducidos a los mínimos términos como un fenómeno folklórico para mostrarles a los turistas. Pero el espíritu católico “no se dejará nunca encerrar en las cuatro paredes del templo. La separación entre la religión y la vida, entre la Iglesia y el mundo es contraria a la idea cristiana y católica (Pio XII, Discurso a los Párrocos y Predicadores cuaresmales de Roma, del 16-03-1946).
D. Curzio Nitoglia
19/10/2016


sábado, 29 de octubre de 2016

COMENTARIO ELEISON Número CDLXXXV (485) - 29 de octubre de 2016

Desintegración
Nosotros los hombres estamos hoy abatidos, es verdad,
Pero eso puede bruñir para muchos una corona celestial.
Las cosas se desmoronan; el centro no se sostiene;
mera anarquía se desata sobre el mundo,
se libera la marea teñida de rojo, y en todas partes
es ahogada la ceremonia de la inocencia.
Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores

están plenos de intensidad apasionada.
Estas famosas líneas de La Segunda Venida, un poema escrito en 1919 a raíz de la Primera Guerra Mundial por el poeta Anglo-Irlandés W.B. Yeats (1865–1939), vienen a la mente como una posible explicación de cómo el movimiento de resistencia a la traición del 2012 de la Fraternidad de San Pío X de Monseñor Lefebvre, puede ser tan fuerte en verdad y sin embargo tan débil en unidad y números. 1919 es casi 100 años atrás y Yeats no era ni Católico ni estaba particularmente preocupado con la condición de la Iglesia Católica que sí parecía en ese entonces ser floreciente. Pero los poetas pueden ser visionarios y Yeats captó en estas líneas una verdad esencial sobre la civilización Occidental tal como ella emergió de esa guerra que estaba “apagando las luces sobre toda Europa” (Earl Grey): las naciones Occidentales estaban desintegrándose espiritualmente en un proceso ininterrumpido desde entonces.
Sin embargo, hoy muchos Católicos que desean que la Fe sobreviva, están molestos por la aparente debilidad de la “Resistencia” por parte de los propios sacerdotes de Monseñor Lefebvre, particularmente a la obvia traición de los principios de Monseñor por sus líderes actuales, y estos Católicos buscan una explicación. Algunos piensan que los sacerdotes de la FSSPX no toman una posición pública contra la falsa conciliación de la Tradición con el Vaticano II porque tienen miedo de ser echados de la Fraternidad y no tener donde dormir y nada que comer. Pero los sacerdotes tienen que saber que hay laicos que estarían felices de apoyarlos. Una explicación más profunda podría ser que los sacerdotes tienen miedo de cortar con la Fraternidad que es a la vez su familia humana y el marco por el cual ellos pertenecen a la Iglesia estructural. Pero, de nuevo, con una fe suficientemente fuerte ellos sabrían que la Providencia puede suplir para ambas necesidades.
Por otro lado, si establecemos la traición del 2012 de la Fraternidad en el contexto de la doble desintegración de las dos Guerras Mundiales seguido por la de lejos más terrible desintegración de la Iglesia Católica en el Vaticano II (1962–1965), entonces debemos admirar la heroica proeza de Monseñor Lefebvre en reunir los fragmentos volantes de esa explosión sin precedentes, pero difícilmente podemos sorprendernos si la Fraternidad de San Pío X debe a su vez explotar desde dentro, o si los refugiados de esa desintegración deben tener dificultad en re-integrarse fuera de ella. Las cosas se han desintegrado y las mentes y corazones con ellas. Pienso que no hay suficiente integridad o integración que quede en corazones y mentes para que podamos pensar en repetir la proeza de Monseñor. El mundo está a casi 50 años cuesta abajo desde 1970 cuando Monseñor fundó la FSSPX.
Esto no significa que no hay nada que hacer, sino que lo que hay que hacer debe ser elaborado más desde el punto de vista de Dios y menos del punto de vista del hombre. En el fin del mundo, Dios permitirá que la Fe casi desaparezca (Luc.XVIII, 8) pero habrá todavía unas pocas almas creyendo, teniendo esperanza y amando. En el 2016, Él nos está dando un preludio de esa desaparición pero las almas deben ser capaces de darse cuenta que todavía tienen considerable libertad para creer, tener esperanza y amar. Y ellas deben poder anticipar que aún el más poderoso de los estados policiales no tendrá el poder para impedirles hacerlo. Más aún, cuanto más duras sean las circunstancias que pesan sobre esa libertad, más gloriosa en el Cielo será la devoción perseverante de toda alma a Dios, a Su Divino Hijo y a la Santísima Virgen María, y mayores serán los méritos de esa alma. Por encima de todo, mayor será su imparable contribución al bienestar de la Iglesia. De ninguna manera está todo perdido y nunca estará perdido. La Iglesia de Dios no es un asunto meramente humano.
Kyrie eleison.


lunes, 24 de octubre de 2016

INSÓLITO: PRESIDENTE KUCZYNSKI CONSAGRA EL PERÚ AL SAGRADO CORAZÓN


El presidente Kuczynski consagra el Perú al Sagrado Corazón de Jesús

El presidente Kuczynski consagra el Perú al Sagrado Corazón de Jesús

En el Desayuno Nacional de Oración celebrado el pasado viernes, 21 de octubre, el presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, consagró el país, su familia y a sí mismo al Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.
(InfoCatólica) Texto de la Consagración:
Yo, Pedro Pablo Kuczynski, Presidente de la República del Perú, con la autoridad que se me ha otorgado, hago un acto de consagración de mi persona, mi familia, aquí presente mi esposa, y la República del Perú al amor y protección de Dios Todopoderoso a través de la intercesión del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María.
Pongo en sus manos amorosas mi gobierno con todos sus trabajadores y ciudadanos que están bajo mi responsabilidad. Ofrezco a Dios Todopoderoso mis pensamientos y decisiones como Presidente para que los utilice para el bien de nuestro país y siempre estar consciente de los Diez Mandamientos al gobernarlo. Le pido a Dios que, a través de la intercesión del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, escuche y acepte mi acto de consagración y cubra a nuestro país con su especial protección.
Al hacer esta plegaria le pido a Dios perdón por todas las transgresiones que haya cometido en el pasado, todas las que se hayan hecho en el pasado de la República y por todas aquellas decisiones que se hayan tomado estando en contra de sus mandamientos y le pido su ayuda para cambiar todo lo que nos separa de Él. Yo, Pedro Pablo Kuczynski, como Presidente de la República del Perú, declaro este juramento solemne ante Dios y los ciudadanos de nuestro país hoy 21 de octubre de 2016.
LEER MÁS Y VER VIDEO ACÁ (RECOMENDAMOS LEER LAS OPINIONES DE LOS COMENTARISTAS). 

COMENTARIO ELEISON Número CDLXXXIV (484) - 22 de octubre de 2016

Raciones de Combate
Cuando instituciones Católicas caen a pedazos,
Sacerdotes deben ayudar al hogar a soportar machetazos.
En asuntos militares es normal que generales y soldados por igual tengan en mente más bien la última guerra que la que ellos están ahora peleando. ¿Quién imaginó una guerra de trincheras antes de la Primera Guerra Mundial? Sin embargo, para la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo entreguerras de tanques había ya hecho obsoletas las trincheras. Semejantemente en asuntos religiosos. El siglo 21 ya no es más el 20. Los Católicos Resistentes desde el 2012 ciertamente esperan demasiado al estar esperando cualquier cosa parecida al establecimiento y expansión de la Fraternidad de San Pío X en el siglo pasado. Por ejemplo, de dos admirables Resistentes de hoy viene un lamento general y uno particular, ninguno tal vez totalmente sabio . . .
El lamento general es que la “Resistencia” se está desmoronando más que avanzando. Estos “Comentarios” a menudo ponen entre comillas la palabra “Resistencia” precisamente para sugerir que la resistencia Católica a la Conciliarización de la FSSPX no es todavía ningún tipo de organización sino más bien un movimiento vago con un objetivo preciso, salvar la Fe Católica, pero hasta ahora con poca estructura que le ayude a hacerlo. Sin embargo, que los Resistentes cobren ánimo porque mientras el hombre propone, Dios dispone, de manera que lo que puede parecer un fracaso humano puede no ser un fracaso desde la perspectiva de Dios Todopoderoso.
Así, en la década de los 1970, Monseñor Lefebvre propuso movilizar media docena de obispos Católicos con el fin de arrojar una verdadera barricada en el camino de los Conciliaristas destruyendo en ese entonces la Iglesia, pero Dios dispuso otra cosa. En este su propósito Monseñor fracasaría pero, al intentarlo, él tuvo éxito en construir una tesorería mundial para salvaguardar los tesoros de la doctrina de la Iglesia, Misa y sacerdocio para mejores tiempos. Semejantemente, hay ahora Resistent es proponiendo construir un reemplazo para la amenazada FSSPX, y su aparente debilidad (al menos hasta ahora) puede sugerir que este reemplazo no está en los planes o disposiciones de Dios Todopoderoso. Sin embargo, intentándolo, los Resistentes están ayudando a asegurar (al menos por ahora) la supervivencia de la Fe Católica, lo cual es ciertamente una disposición de la Providencia.
El lamento particular es que si solamente la “Resistencia” tuviera escuelas, muchos padres de la FSSPX engrosarían los rangos de la “Resistencia”, como no pueden hacerlo ahora porque sus niños serían inmediatamente echados de las escuelas de la FSSPX para las cuales no hay actualmente alternativa decente. Pero, de nuevo, estamos luchando por la Fe en el siglo 21, no en el 20. Antes, en la década de los 1980, había todavía suficientes padres, maestros y sacerdotes Católicos con ideas afines como para formar ese marco triangular dentro del cual los niños casi tienen que crec er derechos. ¿Pero hoy? Hoy uno se entera de una escuela de la SSPX para varones que ha sido en serias dificultades debido a un estallido dentro de sus paredes de ese pecado contra natura que clama al Cielo por venganza. Pero, ¿qué paredes pueden hoy detener a los adolescentes para llegar a conocer sobre esa glorificación del pecado entre la masa de los hombres adultos de su país y de una nueva palabra inventada para condenar la condenación del nuevo vicio –”homofobia”? Y, ¿desde cuándo los adolescentes no deben imitar a sus adultos? De hecho, ¿cómo puede cualquiera hacer funcionar una escuela de varones desde la invención del Internet, con acceso de bolsillo a él? ¿Son todavía posibles las instituciones Católicas?
En la guerra religiosa de hoy, el orden del día es seguramente el de raciones de combate, significando lo estrictamente necesario para la supervivencia del soldado, aquí para mantener la Fe. Esta guerra debe ser ganada en el hogar o será perdida. Dios da a los padres un poder natural para formar a sus niños, poder que sobrepasa por, digamos, cinco a dos, el poder de cualquier institución para deformarlos, pero solo mientras los padres se aferren a su poder. Un pequeño timón puede dirigir un gran barco, pero no si el timon el lo suelta. Si los padres sueltan a sus niños, ellos no pueden culpar al mundo por conducirlos al Infierno. Y, si algunos padres han querido que las escuelas de la FSSPX capaciten a sus niños para el mundo más que para el Cielo, ¿no podría estar aquí una razón importante del por qué la FSPX ha resbalado?
Kyrie eleison.