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domingo, 6 de enero de 2019

COMENTARIO ELEISON Número DXCIX (599) - 05 de enero de 2019


Hamlet = Apostasía
El mundo está podrido, muchachos, por todas partes,
Pero Dios permanece, sin cambios. ¡No les quepa duda!
Si Hamlet es posiblemente la más desconcertante, probablemente la más interesante y sin duda la más moderna de las 37 obras de teatro de Shakespeare, es por la misma razón – hay un elefante en la sala, es decir, algo enorme pero no percibido. Ese elefante es la apostasía de Inglaterra de la fe católica que el gobierno inglés estaba triturando cuando Shakespeare escribió la obra, alrededor del año 1600 d.C., y que lo estaba llevando a la desesperación porque era un católico devoto. Así que (1) Hamlet es la más desconcertantede sus obras para la muchedumbre de lectores post-católicos o aficionados al teatro o críticos que no tienen ni idea de que la “Reforma” ha sido la mayor catástrofe de la historia que ha caído sobre Inglaterra. (2) Es la más interesante de las obras porque es crucial y es conflictual entre la Edad Media ya pasada y la Edad Moderna venidera. (3) Es la más moderna, porque en los últimos 400 años prácticamente todo el mundo ha venido a compartir la apostasía de Inglaterra.
(1) Pero, ¿a quién le importa la apostasía hoy en día? ¿Cuánta gente sabe lo que significa la palabra (un apartarse de la fe católica)? Hubo un tiempo, como en 1600 en Inglaterra, en el que el Diablo persiguió ferozmente a la Fe, de modo que Shakespeare tuvo que disfrazar la Fe en sus obras para no ser colgado, eviscerado y descuartizado. Pero hoy el Diablo arruina muchas más almas al hacerles dar por sentado que la religión es de tan poca importancia que cualquiera puede elegir cualquier religión que quiera, o ninguna. Y los viles medios de comunicación están tan saturados de errores e inmoralidad que la muchedumbre ya no se da cuenta de ellos. Ver el libro de Clare Asquith, Shadowplay, para la codificación católica en todas las obras de Shakespeare. Pero si la incestuosa madre de Hamlet, la reina Gertrudis, representa a Inglaterra cometiendo incesto con el protestantismo, su cuñado de ella, ¿es de extrañar que nuestros contemporáneos no puedan ver ninguna razón proporcionada para la melancolía del príncipe Hamlet?
(2) La obra es crucial y conflictual porque, como ninguna otra de las obras de Shakespeare, está suspendida entre el mundo medieval y el Nuevo Orden Mundial, porque el propio Shakespeare estaba siendo sacudido hasta la médula por el aparente éxito de la erradicación de la fe en su amado país, como puede leerse en la obra, desde la amargura del príncipe hacia casi todos los que le rodean, especialmente su verdadero amor, Ofelia. Ahora bien, un católico no es amargo, pero Shakespeare era amargo, al escribir Hamlet (la amargura no duró mucho). Lea el libro inmensamente valioso de John Vyvyan, The Shakespearean Ethic, si quiere discernir ese patrón moral que subyace en todas las obras de teatro, que fue la gloriosa herencia de Shakespeare de la Inglaterra medieval. Incluso está presente en Hamlet, sobre todo en el rechazo del Príncipe a Ofelia para abrir paso en su corazón a la venganza. Pero en Hamlet, como en ninguna otra obra, la corrupción de la sociedad – ni más ni menos que por apostasía – es tan terrible que el Príncipe antisocial se presenta como un héroe absoluto, el primero de una larga lista de héroes antiautoritarios (cf. Hollywood) que necesitan anular todo respeto natural por la autoridad social. La apostasía mata a la sociedad.
(3) Así pues, Hamlet es la más moderna de las obras de Shakespeare porque es la que más se aleja del modelo medieval o lo superpone. Shakespeare escribió muchas obras después de Hamlet, pero nunca más se sintió tentado a reemplazar el amor por la venganza, o a regresar del Nuevo al Antiguo Testamento. Recuperó la calma y el equilibrio mientras escribía obras de teatro magníficas, pero en 1611 abandonó el escenario y Londres para dejar a los puritanos y tomar el control de Inglaterra y llevar eventualmente a todo el mundo lejos de Dios. Hoy en día, generaciones de jóvenes amamantados por los antihéroes se han convertido en anti-hombres, con poco o nada de su herencia medieval. Pero la naturaleza humana no ha cambiado, y los seres humanos todavía necesitan que el hombre sea el que guíe, razón por la cual las niñas están tratando de convertirse en varones, y los dos sexos jóvenes se desprecian cada vez más el uno al otro. En una frase de Macbeth, “La confusión ha hecho su obra maestra.”
Si usted lee Hamlet, tenga cuidado entonces con el Fantasma en el Primer Acto. Si usted es católico, sabe que Dios nunca dejaría salir del Purgatorio a un alma para buscar venganza. Pues, ¿de dónde debe venir el Fantasma, si no del Infierno? En ese caso, ¿es el Príncipe realmente un héroe? La amargura de Shakespeare era comprensible, pero retorció su teología. Jóvenes, adoren y amen a Jesucristo, amen a su Madre, recen su Rosario y guíen a las muchachas. Para eso los necesitan.
Kyrie eleison.