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domingo, 8 de julio de 2018

SERMÓN DEL DOMINGO 7° DE PENTECOSTÉS - P. TRINCADO


 
  
Nos dice Nuestro Señor en el Evangelio de hoy: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas pero por dentro son lobos rapaces.

Los cristianos son las ovejas. Dice Santo Tomás (en la “Catena Aurea”) que el vestido o disfraz de oveja es el catolicismo fingido, y que ninguna cosa hace tanto daño al bien como la ficción, porque lo malo que se oculta con apariencia de bueno. Mientras el mal no se conoce, no se previene.

Por su parte, dice San Pablo (Hch 20, 29): entrarán entre vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño. Se refiere a los herejes. En los siglos recientes la Iglesia padeció la acción de los herejes protestantes y actualmente, la de los herejes modernistas. Una diferencia interesante entre ambas clases de herejes está en que los protestantes abandonaban la Iglesia, mientras que los modernistas se quedan dentro de la ella, envenenándola, pasando por pastores de las ovejas, cuando en realidad son lobos. Los modernistas inoculan actualmente en las almas el veneno en forma de ecumenismo, libertad religiosa, nueva Misa, nuevo Derecho Canónico, nueva catequesis, nueva moral, nueva espiritualidad, y demás errores provenientes del funesto Vaticano II.

Dice Cristo en el Evangelio de hoy: ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así todo árbol bueno da buenos frutos; y todo árbol malo da malos frutos. No puede el árbol bueno dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto, será cortado y echado al fuego. Así, pues, por sus frutos los conoceréis. Y así los frutos amargos de 50 años de modernismo triunfante en la Iglesia son, entre otros, la sequía de vocaciones, la falta de respeto generalizada para con las cosas santas, la caída estrepitosa de la práctica religiosa, el libertinaje de los católicos, la generalización de una “desorientación diabólica” (según decía Sor Lucía) en la Iglesia, y, en fin, la apostasía general anunciada por San Pablo en la segunda epístola a los Tesalonicenses.

Pero sigamos citando otras advertencias bíblicas acerca de los lobos con piel de oveja:

San Pedro dice (2 Ped.): habrá entre vosotros [entre los católicos] falsos maestros que introducirán herejías perniciosas… Muchos los seguirán en su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad [la Iglesia] será difamado… Es interesante que diga que muchos seguirán en su libertinaje a los herejes y describa a éstos como libertinos. Es que los herejes suelen ser libertinos. En la historia, la herejía normalmente va acompañada de muchos pecados de impureza, sobre todo de la que es contra la naturaleza. Y, en efecto, vemos que muchos, muchísimos modernistas son sodomitas. Decimos que la Iglesia está ocupada por los modernistas, pero también hay que reconocer que está ocupada por los homosexuales. ¿Por qué en los ambientes antiliberales normalmente no se habla de este gravísimo problema, de esta terrible plaga que azota a la Iglesia desde el Vaticano II? Misterio. Lo que no es un misterio es que los homosexuales están conquistando la Iglesia y el mundo entero.

Sigo citando a San Pedro: … tienen por felicidad el placer de un día; hombres manchados e infames, que se entregan de lleno a los placeres… no se sacian del pecado, seducen a las almas débiles… ¡hijos de maldición! … seducen con las pasiones de la carne y el libertinaje a los que acaban de alejarse de los que viven en el error. 

En la Sagrada Escritura la sodomía es presentada como consecuencia de un rechazo de Dios. Existe un vínculo particular entre este pecado y el demonio. La sodomía es uno de los pocos pecados que claman al Cielo y los homosexuales son llamados en la Biblia “hijos del diablo”.

San Judas: Se han introducido solapadamente algunos que hace tiempo la Escritura señaló ya para esta sentencia. Son impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y… manchan la carne… y se corrompen… como animales irracionales… En cambio vosotros… acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos os decían: Al fin de los tiempos aparecerán hombres engañadores que vivirán según sus malvados deseos. Estos son los que crean divisiones, viven una vida animal sin tener el Espíritu de Dios. 

En muchísimos seminarios, monasterios y conventos, sólo se acepta a sodomitas. Un ejemplo de la gravedad de este problema: en la diócesis de Cali, Colombia, se hizo, hace unos 15 años, una encuesta entre los seminaristas: el 60% se declaró homosexual y el 20% dijo no tener clara su “orientación” en esta materia. Así que la Iglesia está tomada por los herejes modernitas, pero también por la mafia sodomita. Durante la época de Pablo VI y Juan Pablo II los seminarios y conventos han recibido legiones de homosexuales. En el año 2005, Benedicto XVI dictó ciertas normas en un intento infructuoso por frenar esta invasión. Francisco, el demoledor, es el papa que más apoyo ha dado a este enorme pecado de toda la serie de Pontífices liberales. Humanamente hablando, no hay esperanza.

Fuimos advertidos por estas proféticas palabras de Nuestra Señora en la Salette: muchos conventos ya no son la casa de Dios, sino establos de Asmodeo y de los suyos. Asmodeo es el demonio de la lujuria. Gracias al diablo y su Vaticano II, y gracias a los herejes modernistas, la Jerarquía católica se ha convertido en Sodoma. Y como en el caso de Sodoma, esto lo arreglará sólo Dios, y no mediante comisiones y conversaciones. Y la presuntuosa FSSPX, que pretende ser la saludable manzana que sanará a las manzanas podridas del clero oficial cuando, abandonando su vocación antiliberal, esté unida a ellas; padecerá, sin duda, la misma terrible plaga de putrefacción sodomita, porque San Pablo dice claramente (Rom. 1) que ese vicio horroroso es castigo de la infidelidad.

Que por la intercesión de nuestra Madre Purísima, Dios libre pronto a su Iglesia del tumor maligno sodomita.