Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

domingo, 7 de mayo de 2017

¡ EN FRANCIA, 7 DECANOS DE LA FSSPX Y TODOS LOS SUPERIORES DE COMUNIDADES RELIGIOSAS MASCULINAS AMIGAS, SE PRONUNCIAN CONTRA DEL ACUERDO ENTRE ROMA Y LA FSSPX SOBRE LOS MATRIMONIOS !



Matrimonios en la FSSPX 
Carta de Superiores de la FSSPX y de Comunidades Religiosas Amigas
de 7 de mayo de 2017

Luego del documento romano respecto a los matrimonios en la FSSPX, queremos ilustrar a nuestros lectores tanto sobre el alcance real de este texto como sobre el aspecto por lo menos ambiguo del comentario publicado por la Casa General de la FSSPX.
Hoy, en una carta firmada por siete decanos del distrito de Francia de la FSSPX, así como por el conjunto de los superiores de las comunidades masculinas amigas de la FSSPX, ellos recuerdan cuál es el derecho de los fieles en este dominio y la verdadera naturaleza del estado de necesidad que existe todavía hora. Así, la jurisdicción de suplencia es recordada con fuerza. Este texto fue publicado en el Chardonnet de este mes, y leído en gran número de capillas de la FSSPX en Francia.
Agradecemos profundamente a nuestros buenos sacerdotes por esta toma de posición pública que defiende la justicia de la posición de Mons. Lefebvre en esta crisis de la Iglesia, así como la confusión causada por la voluntad de algunos de unirse a la Roma modernista, lo que siembra confusión en todas partes.
Christian LASSALE


Texto de la carta

Muy estimados fieles:

El pasado 4 de abril, la comisión pontificia Ecclesia Dei hizo pública una carta de su presidente, el cardenal Müller, relativa a los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la FSSPX. Explícitamente aprobada por el papa, quien ordenó su publicación, este documento tiene la intención de regular los matrimonios celebrados en el marco de la Tradición católica.

Luego de esta carta, una vasta campaña de comunicación, proveniente de muy diferentes horizontes, quiso hacer creer que, por este gesto, el papa reconoce pura y simplemente los matrimonios que nosotros celebramos, o que reconoce la validez de todos los matrimonios que hemos celebrado hasta ese momento. Desgraciadamente la realidad es muy diferente.

Debido a que esta cuestión os toca a vosotros de cerca, pues concierne a vuestro hogar, a vuestros hijos en edad de contraer matrimonio, a vuestro futuro; nosotros debemos aclarar tanto el alcance real de este documento romano como nuestra postura.

[La evidente validez de nuestros matrimonios]

Ustedes saben que, desde hace cuarenta años, las autoridades romanas se niegan a reconocer la validez de los matrimonios que celebramos, y esto a pesar del derecho de la Iglesia.

Ciertamente, este derecho prevé que el sacramento de matrimonio sea celebrado ante un párroco o su delegado, así como ante al menos dos testigos [1]. Es lo que llamamos la forma canónica del matrimonio, necesaria para su validez. Ahora bien, algunos sostienen que los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la FSSPX son inválidos por defecto de forma canónica, al no ser esos sacerdotes ni párrocos ni delegados de éstos. Por este motivo, los tribunales tanto romanos como diocesanos no dudan en declarar nulos esos matrimonios. Haciendo esto, esos tribunales se oponen al derecho elemental de la Iglesia [2].

En efecto, el derecho canónico [3] prevé el caso en el que “no es posible tener o no se puede acudir sin grave incomodidad a quien pueda asistir al matrimonio según el derecho”. Si se prevé que esta situación durará treinta días, entonces la ley eclesiástica reconoce a los futuros esposos el derecho de intercambiar válida y lícitamente sus consentimientos delante de sólo los testigos laicos,  sin párroco ni sacerdote delegado por él. Sin embargo, para la licitud del acto, estos futuros esposos deben llamar, si es posible, a cualquier sacerdote. Un matrimonio así se dice que es celebrado según la forma llamada extraordinaria. Es bajo esta forma que, desde hace cuarenta años, nosotros recibimos válida y lícitamente el intercambio de sus consentimientos, sin que ninguna duda sea posible.

 [El estado de necesidad]

Como ustedes saben, desgraciadamente no existe duda alguna sobre la situación extraordinariamente dramática que atraviesa la Iglesia [4]. Ésta sufre todavía hoy y ahora en mayor intensidad, lo que Mons. Lefebvre llamaba “el golpe maestro de Satanás”: “Difundir los principios revolucionaros por la misma autoridad de la Iglesia [5]”. Vemos en efecto a las autoridades de la Iglesia, desde la sede de Pedro hasta el párroco, atentar directamente contra la fe católica mediante un humanismo corrompido que, llevando al pináculo el culto de la conciencia, destrona a Nuestro Señor Jesucristo. Así, la realeza de Cristo sobre las sociedades humanas es simplemente ignorada o combatida, y la Iglesia está tomada por este espíritu liberal que se manifiesta especialmente en la libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad. A través de este espíritu, es la misma naturaleza de la Redención realizada por Cristo la que es cuestionada, es la Iglesia católica, única arca de salvación, que es negada en los hechos. La misma moral católica, ya estremecida en sus fundamentos, es derribada por el papa Francisco, por ejemplo cuando abre explícitamente el camino a la comunión de los divorciados vueltos a “casar” que hacen vida marital.

Esta actitud dramática de las autoridades eclesiales conlleva sin duda alguna un estado de necesidad para el fiel. En efecto, hay no solamente un grave inconveniente sino un peligro real al poner su salvación entre las manos de pastores imbuidos de este espíritu “adúltero [6]”, nocivo tanto para la fe como para la moral. No tenemos otra opción más que protegernos de tales autoridades, porque ellas “están en una situación de incoherencia y de contradicción permanente” y porque “mientras que este equívoco no sea disipado, los desastres se multiplicarán en la Iglesia [7]”. Nosotros vivimos en unas circunstancias donde la verdadera obediencia reclama desobedecer [8], pues “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5, 29).
Hasta que el equívoco de las autoridades eclesiásticas no sea disipado, persistirá igualmente el grave inconveniente previsto por el canon 1098, y se justifica la celebración de matrimonios según la forma extraordinaria.

Además, el matrimonio que implica, como todo sacramento, una profesión de fe, no se puede oponer el derecho de los fieles a los sacramentos imponiéndoles un ministro que orienta habitualmente su ministerio en la dirección adúltera oficializada en el Vaticano II, mientras que esos fieles tienen la posibilidad de recurrir a un sacerdote indemne de esta prevaricación de la fe.

 [El alcance del documento romano]

A la luz de estos principios aparece el alcance real del documento romano. Perseverando en la línea desastrosa del Vaticano II, las autoridades romanas pretenden simplemente privaros de la forma extraordinaria del matrimonio negando el estado de necesidad. Este documento quiere, por lo tanto, obligaros a recurrir, para vuestros matrimonios, a un sacerdote diocesano, no dejando a los sacerdotes de la FSSPX más que la posibilidad de celebrar la misa subsiguiente. La Comisión Ecclesia Dei prevé, en efecto, que siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias), recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que, en la liturgia del Vetus Ordo, se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad.

Es solamente “donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad”. Dicho de otro modo, es sólo y sólo si existe un caso de necesitad -del cual ignoramos la naturaleza, pues ya no se trata del grave daño que el espíritu liberal causa a la fe católica- que el obispo podrá dar la delegación a un sacerdote de la FSSPX. Todo otro matrimonio celebrado por un sacerdote de la FSSPX sin delegación explícita del Ordinario, continuará siendo considerado inválido por los actuales detentores de la autoridad suprema.

Además de que esta decisión es tanto injusta como nula, ella hace una nueva violación al espíritu del derecho: la comisión Ecclesia Dei se permitió aquí lo que incluso el nuevo código de derecho canónico prohibió, a saber, poner bajo el control del Ordinario la forma extraordinaria del matrimonio, y esto a expensas del derecho natural al matrimonio [9].

[Nuestros matrimonios, sin duda válidos ayer, hoy y siempre]

En tanto que perdure esta trágica situación de la Iglesia y el equívoco destructor en el que viven las altas autoridades de la Iglesia, por nuestra parte seguiremos usando la forma extraordinaria del matrimonio sin dejar que ella sea regida indebidamente por los Ordinarios.

Vamos a seguir celebrando matrimonios válida y lícitamente en nuestras iglesias y capillas, como siempre lo hemos hecho hasta ahora, fundándonos en el antiguo canon 1098 y en el nuevo canon 1116, independientemente de cualquier acuerdo previo con el Ordinario.

Para aquellos que sostienen que tal práctica sería ahora inválida debido a que las autoridades eclesiásticas ofrecen una posible delegación por parte del Ordinario, contestamos que el estado de necesidad que justifica nuestro actuar es más dogmático que canónico y que la imposibilidad de recurrir a las autoridades existentes no es física sino moral.  Nosotros no queremos abandonar simplemente a las almas que, arrinconadas por las circunstancias, se confían a nuestro ministerio. Ellas no huyeron de una autoridad prevaricadora para que ella les sea impuesta en una de las ceremonias más importantes de su vida. Por otra parte, los que nos hacen esta objeción demuestran que conocen muy poco el derecho de la Iglesia, el cual razona de manera inversa. Éste, en efecto, permite a los fieles a ponerse voluntariamente en el caso de necesidad para contraer válida y lícitamente un matrimonio según la forma extraordinaria, incluso cuando tengan la posibilidad de actuar de otra manera [10].

En el caso en el que ciertos fieles obtuvieran de un párroco la posibilidad de que su matrimonio se celebre en su parroquia, nos atendremos a nuestras sabias costumbres establecidas por el tiempo: en la medida en que este párroco esté habitualmente bien dispuesto respecto a la Tradición de la Iglesia y nos deje la labor de la predicación, no tendríamos objeción a que éste reciba los consentimientos según el ritual tradicional, dejando a un sacerdote de nuestra Fraternidad la celebración de la Misa [11]. Pero nos negaremos a celebrar la misa si, debiéndose darse la delegación, nos es denegada en favor, por ejemplo, de un sacerdote Ecclesia Dei.

Por el bien del sacramento del matrimonio, por el bien de vuestros hogares, por el bien de vuestras almas, no tenemos intención tampoco de someter los juicios de vuestros matrimonios a una jurisdicción eclesiástica cuyos tribunales declaran nulos los matrimonios ciertamente válidos bajo el falso pretexto de la falta de madurez psicológica de los contrayentes. Sabemos, además, cómo estos tribunales apoyan de hecho el divorcio católico por medio del procedimiento simplificado de nulidad matrimonial promulgado por el papa Francisco. Es por eso que nosotros continuaremos reconociendo como único juez de estas causas a la comisión San Carlos Borromeo, que la FSSPX debió establecer precisamente en razón de estas declaraciones de nulidad ciertamente inválidas.

 [Conclusión]

Por último, nos gustaría expresar nuestro gran asombro por esta decisión romana y por el eco que ha recibido. Se supone que la prelatura personal que se  ofrece a la FSSPX nos reconocerá tal como somos y nos mantendrá en la independencia respecto de los Ordinarios locales. Mas ahora las primeras decisiones tomadas consisten en someter injustamente nuestros matrimonios a tales Ordinarios, antes de condicionar, mañana, la apertura de nuestras nuevas casas a su aprobación. Esto muestra cómo el lenguaje doble no domina sólo en el campo de la fe y la moral, sino también en estas cuestiones canónicas.

Además, en este año del centenario de las apariciones de Fátima, invocamos al Inmaculado Corazón de María, no para que Ella ponga fin a nuestra situación canónica, considerada irregular por algunos; sino para que la Iglesia sea liberada de la ocupación por los modernistas, y que sus más altas autoridades reencuentren el camino seguido por la Iglesia hasta el Vaticano II. Será entonces cuando nuestros obispos podrán poner su episcopados en las manos del Soberano Pontífice [12] .

7 de mayo de 2017.


P. David ALDALUR, Decano de Burdeos.
P. Xavier BEAUVAIS, Decano de Marsella.
P. Francis Xavier CAMPER, Decano de Lyon.
P. Bruno FRANCE, Decano de Nantes.
P. Thierry GAUDRAY, Decano de Lille.
P. Patrick de LA ROCQUE, Decano de París.
P. Thierry LEGRAND, Decano de St. Malo.

También firman la carta:

R.P. JEAN-MARIE, Superior de la Fraternidad de la Transfiguración.
R.P. PLACIDE, Prior del monasterio benedictino de Bellaigue.
R.P. ANTOINE, Guardián del monasterio capuchino de Morgon.

***
[1] Mons Lefebvre, Declaración pública con motivo de la consagración episcopal, Fideliter, 29 y 30 de junio de 1988.
[2] Es, de hecho, los axiomas fundamentales de la ley están en juego: La ley suprema es la salvación de las almas, y los sacramentos son para el hombre bien dispuesto.
[3]  Código 1917, canon 1098;  Código 1983, canon 1116.
[4] Incluso cuando hay duda en cuanto a la existencia de esta situación excepcional que autoriza el uso de la forma extraordinaria del matrimonio, hay que subrayar que, en virtud de la ley, la iglesia supliría la falta de jurisdicción ( Código de 1917, canon 209; Código de 1983, canon 144), manteniendo así el acto totalmente válido.
[5] Arzobispo Lefebvre El golpe maestro de Satanás , St. Gabriel Publishing, 1977, p. 5-6
[6] Mons Lefebvre, Declaración pública con motivo de la consagración episcopal, Fideliter , 29 y 30 de junio de 1988
[7] Arzobispo Lefebvre El golpe maestro de Satanás , St. Gabriel Publishing, 1977, p. 5-6
[8] Mons Lefebvre, ¿La obediencia nos puede obligar a desobedecer? Nota de 29/03/1988 en Fideliter, 29 y 30 de junio de 1988.
[9] Véase Andre Sale,  La forma straodinaria e il ministro della celebrazione del matrimonio secondo il codice latino e orientale, éditions Pontificia Universita Gregoriana Roma, 2003, pp. 142-154: en vísperas del Vaticano II, varios obispos cardenales pidieron una modificación del canon 1098, relativo a la forma extraordinaria del matrimonio. Para evitar el abuso en el uso de esta forma, propusieron que no se pueda utilizar sin los cónyuges hayan intentado al menos un recurso al Ordinario, y nunca en contra del parecer de este último. Además, se propuso un proyecto de modificación de dicha arma en el 4 ° sesión del Consejo: "[Forma extraordinaria celebrationis matrimonii] Ad valide contrahendum matrimonium coram solis testibus extra periculum mortis, praeter conditiones praescriptas in can. 1098 CIC, requiritur : a) ut petitio Ordinario loci facienda, si fieri possit, omissa non fuerit, vel matrimonium non celebretur nisi post mensem ab interposita petitione sine responsione ; b) ut matrimonium non celebretur contra ordinarii vetitum (Conc. Vatic. II ; Periodus III, in AS 3, pars 8, 1075) “[La forma extraordinaria del matrimonio] Para celebrar válidamente matrimonio fuera del peligro de muerte y presencia de testigos solamente, y además de las otras condiciones prescritas en el canon 1098, se requiere: a) que la solicitud al Ordinario del lugar, si es posible,  no se haya omitido, o que el matrimonio no se celebre antes del plazo de un mes siguiente a la el envío de la solicitud y sin respuesta; b) que el matrimonio no se celebre contra la prohibición del Ordinario" .. Después de una discusión difícil, los padres conciliares decidieron mayoritariamente dejar la decisión en manos del Papa y de la Comisión para la revisión del derecho canónico. La Comisión trató varias veces esto (en 1970, 1975, 1977, 1978 y 1982), pero las discusiones fueron difíciles. Finalmente, el canon 1116 del nuevo Código reiteró substancialmente el can. 1098, sin introducir ninguna obligación de recurrir al Ordinario para poder usar la forma extraordinaria del matrimonio. La razón era asegurar el derecho natural del matrimonio en todas las circunstancias.
[10] El 13 de marzo de 1910, la Sagrada Congregación de los Sacramentos declara válido el matrimonio celebrado ante sólo los testigos, de aquellos que viajan para eludir la ley a una zona donde existe imposibilidad común. Ver Naz, Tratado de Derecho Canónico en. Puede. 1098, T. II No. 426 p.377 Nota 2.
[11] Haciendo esto, no creemos ratificar la injusticia manifiesta de la nueva decisión romana, la cual hace inepto a un sacerdote de la Fraternidad Santo Pie X para recibir jurisdicción de un párroco, y frustra en este último un poder que le es, sin embargo, ordinario.
[12] Mons Lefebvre, Declaración pública con motivo de la consagración episcopal, en Fideliter, 29 y 30 de junio de 1988.

MONS. WILLIAMSON: COMENTARIO ELEISON N° DXII (512), 06 de mayo de 2017

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

Doble Consagración

Hoy, con todos los fundamentos de la tierra huyendo,
Todavía maravillas, gracias a Nuestra Señora, estamos viendo.
A modo de comentario sobre las consagraciones de un nuevo obispo y de Rusia que se llevarán a cabo la próxima semana en Vienna, Virginia, en la costa este de Estados Unidos, he aquí un testimonio de otro lector de estos “Comentarios”, procedente de Brasil. Su testimonio sitúa las consagraciones del 11 y 12 de Mayo en su contexto de la crisis actual del mundo y de la Iglesia, un contexto que no le da ni demasiada ni poca importancia, pero que destaca el papel central a ser desempeñado en ambos casos por el Corazón Inmaculado de María. Él escribe:—
“Yo leo en sus ‘Comentarios’ que constantemente se refiere a los 15 Misterios del Santo Rosario. En una carta de los años 1930 de la Hermana Lucía de Fátima, ella escribió que si solamente otras naciones como Portugal fueran solemnemente consagradas al Corazón Inmaculado de María, entonces “El Cielo les daría a ellas gracias tan grandes o aún mayores”. Claramente Dios desea salvar a las naciones del mundo a través del Corazón de María y quienquiera que pueda ver eso, habrá recibido una gracia especial de Dios. Sin embargo, ¿qué otra nación además de Portugal ha realizado con todos sus obispos esta Consagración? Ninguna que yo sepa.
“Pero si la mayoría de los hombres no aprovechan las maravillas del Corazón Inmaculado, Ella aún se digna conceder gracia a los humildes laicos, como podemos atestiguarlo aquí en nuestra parte de Brasil. En el 2011 nuestra capilla fue consagrada al Corazón Inmaculado y una cadena en la pared simboliza la santa esclavitud de nuestra capilla a la Bienaventurada Virgen. En particular, desde hace algunos años, hemos estado haciendo los Cinco Primeros Sábados. Cuando no tenemos Misa, hacemos lo que podemos con un Rosario, Comunión espiritual, los 15 minutos de meditación sobre los Misterios del Rosario y un acto de reparación al Corazón Inmaculado, como Nuestra Seño ra nos pidió hacerlo.
“Su Rosario, todos los 15 Misterios, han sido rezados cada día desde el 2012 frente al Santísimo Sacramento por un grupo u otro de nosotros, cada día, y las innumerables gracias que hemos recibido apenas pueden ser creídas. Esta Devoción del Rosario y de los Primeros Sábados es muy especial para Dios, incluso en estos días malvados. Es la luz en nuestros tiempos de oscuridad y apostasía. Necesitamos practicar la Devoción, estudiar el contexto total de las apariciones en Fátima y aplicar lo que aprendemos a nuestras propias vidas y en grupos de la ‘Resistencia’.
“Dadas todas las dificultades viviendo en un mundo liberal sin Cristo, dada la Revolución destruyendo la fortaleza de la Tradición que era la Fraternidad San Pío X, dada nuestra propia gran miseria y nuestros numerosos pecados, no sería una exageración decir que es gracias al Rosario y a los Primeros Sábados que estamos manteniendo una Cristiandad miniat ura, un grupo Católico con una atmósfera Católica, con buenos amigos y una formación doctrinal sólida y espiritual, tanto anti-liberal como Contra-revolucionaria. Tenemos nuestros problemas humanos, sin duda, pero recibimos muchas gracias del Corazón Inmaculado. Con los 15 Misterios cada día, somos testigos de las maravillas forjadas por la Bienaventurada Virgen en una persona, un pueblo, una ciudad, incluso un país. ¡Bendito sea el Rosario de la Virgen María!”
He aquí la grandeza y la pequeñez de las consagraciones de la próxima semana. La pequeñez consiste en ayudar a mantener al nivel más humilde, en un mundo entregado al Diablo, rincones de Cristiandad. Tales rincones son posibles en cualquier lugar y son infinitamente provechosos en todo lugar porque hay una infinita grandeza en la contribución para salvar almas para toda la eternidad. Y un agradecimiento especial por las dos Consagraciones que vienen al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María.
Kyrie eleison.

sábado, 6 de mayo de 2017

PAPA FRANCISCO: VIDEO APÓSTATA DE MAYO


NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ES NOMBRADO POR PRIMERA VEZ EN ESTA SERIE DE VIDEOS APÓSTATAS DEL PAPA FRANCISCO.




miércoles, 3 de mayo de 2017

LA VIE: EL ACUERDO ES INMINENTE





LA VIE (énfasis en negrita agregado por NP)

ROMILDA FERRAUTO, desde Roma, 03/05/2017

La perspectiva de un acuerdo entre el Vaticano y la fraternidad tradicionalista fundada en 1980 (sic) por Mons. Lefebvre jamás había estado tan cerca. Un expediente del cual el papa Francisco se ocupa personalmente y del cual Romilda Ferrauto, exredactora en jefe de la sección francófona de Radio Vaticano, analiza los alcances para La Vie.
Una solución está cerca. En Roma, ya casi nadie lo duda: después de décadas de ruptura y de interrupciones, la FSSPX debería pronto entrar en el seno de Roma. Mons. Guido Pozzo, secretario de la Comisión pontifical Ecclesia Dei, encargado de dialogar con ella, lo confirma sin dudar a La Vie. Además, en otras entrevistas recientes, él ya había indicado se encaminaban hacia una reconciliación “en un futuro cercano”.
Otra confirmación: el proyecto de regularización canónica de la FSSPX se realizará fácilmente por la creación de una Prelatura personal. Esta figura jurídica extremadamente flexible no había sido aplicada hasta hoy más que al Opus Dei. La Prelatura personal, que forma parte de la estructura jerárquica de la Iglesia, sin estar circunscrita a un territorio, como las diócesis, permite la realización de cargas pastorales particulares. Claramente esta es “una buena solución”.
Mientras que todas las tentativas de conciliación lanzadas por los papas, desde Paulo VI hasta Benedicto XVI, fracasaron, se avanza a grandes pasos hacia el final de la última “fractura” hasta ahora de la Iglesia católica. Un anuncio del acuerdo el 13 de mayo próximo, durante el viaje del papa Francisco a Fátima, es una hipótesis factible, según el periodista italiano Francesco Grana, autor de un reciente artículo que alertó a numerosas redacciones. Una fecha que Mons. Pozzo, al contrario, no confirma: “Yo siempre he dicho que no hemos definido un plazo temporal preciso”, responde. Francesco Grana, por su parte, quiere creerlo: “Porque la FSSPX tiene una gran devoción por Nuestra Señora de Fátima. Y porque eso sería un hermoso gesto, un hermoso regalo…”
El papa a la maniobra
Joven, dinámico y bien informado, Francesco Grana dirige Il Faro di Roma (“el faro de Roma”), un periódico on line, en italiano y español, “que se esfuerza en llevar al mundo la mirada del papa Francisco” y que se consolida día tras día. “Nosotros estamos con Francisco”, tiende a añadir con convicción, una precisión vuelta casi necesaria mientras que la división no cesa de acentuarse, en el panorama mediático romano, entre los detractores y defensores del pontífice argentino. Sin embargo Francesco Grana no niega que el Santo Padre podría optar por diferir el anuncio unas pocas semanas para no eclipsar los otros aspectos destacados de su viaje a Fátima. Pero él está absolutamente seguro y cierto: el anuncio vendrá antes del verano [invierno en el hemisferio Sur. Nota de NP] 2017 pues el papa Francisco tiene prisa de cerrar este expediente. “Todo está en sus manos. Cuando en el Vaticano todo va muy rápido, esto quiere decir que es el mismo Bergoglio quien lo quiere”, afirma este fino conocedor y admirador del papa.
Y pensar que las cosas se iniciaron mal cuando, después del fracaso de las discusiones doctrinales llevadas a cabo bajo el pontificado de Benedicto XVI, Mons. Bernard Fellay, Superior general de la FSSPX, tuvo palabras muy duras respecto al “nuevo papa modernista”, a quien acusó de promover un relativismo peligros y de sostener declaraciones “no verdaderamente católicas”. “Pero de hecho las discusiones continuaron tras bastidores”, nota Francesco Grana, y esto se dio a conocer cuando, con ocasión del Jubileo de la Misericordia, el papa Francisco dio la sorpresa al conceder a los sacerdotes lefebvristas la facultad de absolver lícitamente los pecados a los fieles durante la confesión. Más recientemente, ha tenido un gesto todavía más significativo: él validó, bajo ciertas condiciones, la celebración de los matrimonios por los sacerdotes de esta comunidad tradicionalista. “En el fondo, la unidad ya ha sido restablecida”, estima la prensa italiana.
El enfoque pastoral más eficaz que las discusiones doctrinales
Los vaticanistas más expertos reconocen, por cierto, que el cisma lefebvrista refleja también una singularidad francesa y tienen dificultades a veces para tomar su medida. Pero lo que más les llama la atención, en el fondo, es que este papa venido de lejos, puesto en el index por los conservadores, pueda lograr lo que el papa teólogo Benedicto XVI no pudo. La situación es paradójica. “Para hacerlo simple, comenta Francesco Grana, se puede decir que el enfoque pastoral se revela finalmente más eficaz que el enfoque doctrinal. El papa Francisco dijo una vez, bromeando, que a los teólogos habría que enviarlos a una isla desierta”.
De hecho, si no niega la importancia de los estudios teológicos, este papa privilegia los gestos concretos, y quiere ir muy rápido sin titubear. La unidad teológica vendrá más adelante. Él actuó de la misma manera respecto a los luteranos, en ocasión del quinto centenario de la Reforma, o también respecto al patriarca de Moscú con quien se reunió en Cuba. En este caso preciso, la plena comunión deberá ser restablecida sin esperar que la situación sea completamente satisfactoria. Si creemos al sitio Vatican Insider, reputado como cercano a la Santa Sede, Roma no pedirá a los miembros de la FSSPX más que lo absolutamente necesario para ser católico: la profesión de fe, el reconocimiento de la validez de los sacramentos celebrados según la liturgia posconciliar y la obediencia al papa.
¿Un acuerdo sin condiciones?
La crisis se desarrolló sobre una base de oposición no solamente a la reforma litúrgica, sino al concilio Vaticano II en su conjunto. ¿Entonces esto quiere decir que se renuncia a exigir de la FSSPX que acepte previamente las cctas del concilio? Mons. Pozzo responde que “la pregunta está mal planteada”. “La autoridad del concilio, que por otra parte no promulgó ningún dogma nuevo, nunca ha estado en discusión con la FSSPX”, afirmó el secretario de la Comisión Ecclesia Dei. El problema es la justa interpretación de ciertas de sus enseñanzas y orientaciones. De todas maneras, “la profundización y la clarificación de las formulaciones y expresiones contenidas en ciertos documentos conciliares que plantean dificultad a la FSSPX, podrá y deberá continuar después de la regularización canónica”, agregó.
A este respecto, podemos señalar que la FSSPX ha anunciado su intención de señalar un cierto número de ambigüedades, entre las cuales está la doble hermenéutica, o dicho de otro modo la doble clave de lectura, del concilio desde el inicio: la de la renovación en continuidad con la Tradición y la de ruptura con la Tradición. Ahora bien, en dos discursos memorables, Benedicto XVI admitió la existencia de una crisis vinculada al concilio Vaticano II y atribuyó la responsabilidad a un concilio virtual que habría sustituido al concilio real. El concilio virtual, según el papa emérito, habría alterado las intenciones de los padres conciliares. Así, “lejos de presentar algún peligro para la Iglesia”, asegura Mons. Pozzo, la reflexión doctrinal que deberá seguir a la regularización canónica de la FSSPX “representará al contrario una gran oportunidad de alcanzar una mejor comprensión y una aplicación más auténtica del espíritu de los Padres del concilio”.
Por otra parte, la constitución de una Prelatura personal permitirá a la FSSPX conservar la autonomía necesaria para ejercer sus actividades apostólicas y pastorales. “Es una Sociedad de vida apostólica clerical que obra en diferentes países y regiones”, recuerda Mons. Pozzo. “Ella conserva las tradiciones disciplinarias y teológicas anteriores a las reformas del concilio Vaticano II, de dónde la necesidad de una estructura adecuada”. De la misma manera, Benedicto XVI erigió un ordinariato personal para los anglicanos deseosos de entrar en la comunión católica, conservando sus tradiciones espirituales, litúrgicas y pastorales, compatibles con la doctrina de la Iglesia católica.
En síntesis: la plena comunión de la FSSPX con la Iglesia de Roma parece definitivamente inminente. Estrategia bien orquestada o simple ironía del destino, al concluir un acuerdo canónico con los tradicionalistas -señala Francesco Grana de manera divertida- “el papa que molesta por sus elecciones de vida, ganará puntos frente a los conservadores y a los nostálgicos del pasado. Hará callar a quienes lo acusan de acercarse al protestantismo y querer provocar un cisma en la Iglesia católica”

En la espera, otro cisma podría producirse en el seno mismo del campo integrista, presa de profundas divisiones. Pero ese es otro asunto.

P. NITOGLIA: TODA LA VERDAD SOBRE FÁTIMA




¿Por qué no se revela íntegramente el Tercer Secreto de Fátima? Porque éste hablaría de “un concilio malo" y de una "misa mala".


FUENTE (subrayado agregado por NP)


TODA LA VERDAD SOBRE FÁTIMA

Saverio Gaeta ha escrito recientemente un interesante libro titulado Fátima. Toda la verdad. La historia, los secretos, la consagración (Cinisello Balsamo, San Paolo, 2017-1).
Recomiendo el estudio y la meditación de este exhaustivo trabajo sobre la historia de las apariciones de Fátima en 1917, y las posteriores a la hermana Lucía y sobre el tercer Secreto (2). En este artículo sólo voy a tocar unos temas que se tratan en este libro y voy a añadir las observaciones que podrían ser de beneficio espiritual para los hombres que se encuentran viviendo en estos tiempos apocalípticos, anticrísticos y de apostasía general.

Seriedad contra sensibilería melosa
En el 1946, contestando a la pregunta acerca de si la estatua apenas terminada representaba a la Virgen (que se le apareció en el lejano 1917), si se le parecía, sor Lucia contestó: "No, no mucho. Me decepcioné cuando la vi. En cierto modo está muy contenta, demasiado alegre. Cuando vi a la Virgen, ella estaba bastante triste, diría como inmersa en la compasión" (S. Gaeta, Fátima. Toda la verdad. La historia, los secretos, la consagración, cit., p. 22).
El 19 de agosto 1917, la Virgen, tomando un aspecto más triste, dijo: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay nadie que se sacrifique por ellos '" (cit. p. 35). El mensaje y la expresión de la Virgen se basan en la seriedad y una cierta "tristeza" por la suerte de los hombres que ya en el 1917 vivían en estado habitual de pecado mortal, y muriendo iban al infierno, mostrando la Virgen a los tres pastorcitos, en la manera más espantosa, la pena de sentido y de daño. ¡Qué diferencia con los mensajes de los "profetas de optimismo", "contentos y alegres", que a partir de Juan XXIII (3) hasta Francisco I dejan tranquilos y dormidos a los hombres sobre el camino al infierno, el cual se ha convertido en una autopista después de 100 años! La "medicina de la sola misericordia sin el rigor de la justicia" que presentan al hombre contemporáneo Juan XXIII y el Vaticano II, en plena y perfecta sintonía con Francisco I, según la cual "Dios no castiga", es en realidad un veneno. Lo peor es que no sólo los hombres viven en pecado, sino que los pastores de la Iglesia los tranquilizan en él. Francisco I ¿no dijo que “es mejor vivir juntos [en concubinato. Nota de NP] que un matrimonio precipitado”? Juan Pablo II ¿no ha enseñado que todos, quieran o no, se salvan porque están unidos indisolublemente a Cristo por la Encarnación del Verbo? (4) La Corredentora, la Virgen Dolorosa, la Mediadora de todas las gracias se encuentra a los pies de la Cruz de la que pende su Hijo, todavía hoy “dolorosa y lacrimosa”. La apocatástasis (5) de Orígenes y de Juan Pablo II sigue siendo un error herético que dista mil millas de la personalidad de la Virgen y de la enseñanza de la Iglesia, de la cual Ella es Madre.

Vaticano II y Tradición
El 31 de diciembre de 1979, Sor Lucía ofreció su penitencia “por la dificultad que la Iglesia católica […] estaba experimentando en el proceso de aplicación del concilio Vaticano II, entre las tensiones opuestas de la teología de la liberación y el tradicionalismo Lefebvrista. Leemos en su diario: “¿Cómo es posible Señor? ¡Tu Iglesia no puede perecer! ¿No le prometiste estar con ella hasta el final de los tiempos?” (cit. Pág. 60).
El P. Joaquín María Alonso, en 1982, explicó también en este sentido la fallida revelación integral del Tercer Secreto: “Una revelación anticipada del texto habría agravado ulteriormente la fractura que continúa dividiendo en dos a la Iglesia: El Tradicionalismo, que habría recibido apoyo de las profecías de Fátima y el progresismo, que se había arrojado en cambio contra estas apariciones, gritando que éstas habrían detenido el progreso de la iglesia conciliar” (cit. Pág. 100) (6)
En realidad se sabe que la Virgen había previsto y predicho “un concilio malo [el Vaticano II en sí y no lectura de él hecha por los teólogos progresistas, ndr] y una Misa mala [la Misa de Paulo VI (7), ndr] (cfr. S. Gaeta, cit. Págs. 113-114). No se trata de una lectura errada del concilio sino de la ruptura objetiva con la Tradición apostólica (8).
La situación es tan grave, ya a partir del Vaticano II (1962-1965), que Lucía exclama: “¿Cómo es posible Señor? ¡Tu Iglesia no puede perecer! ¿No le prometiste estar con ella hasta el final de los tiempos?” Sólo la promesa de Jesús: “las puertas del infierno no prevalecerán” (Mat. XVI, 18) y “Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo” (Mat. XVIII, 20), nos dan la fuerza para superar una aflicción tan grave como la suscitada por “un concilio malo y una Misa mala” y que nos impiden afirmar que "el concilio Vaticano II es aceptable en un 95%" [el P. Nitoglia cita acá la famosa y triste frase de Mons. Fellay. Nota de NP].
Sobre todo hoy, con las declaraciones de Francisco I, como Lucía, los fieles trastornados y desorientados se preguntan “¿cómo es posible todo esto?” El por qué de este misterio de iniquidad escapa a nuestra razón, pero es un hecho evidente. Por tanto es necesario mantener el principio de la perennidad de la Iglesia, que no está acabada, sin negar el hecho de la grave crisis por la que el ambiente eclesial está atravesando. San Beda el Venerable ha exclamado: “La Iglesia no sólo es atormentada y oprimida por muchas persecuciones por parte del mundo, sino a veces también es ensuciada y contaminada de modo que, si fuere posible, su Redentor, en esas circunstancias, parecería haberla abandonado completamente” (In Marcum, cap. VI, lib. II, cap. XXVIII, tomo 4).

Los pecados de las Naciones
En una conversación privada sor Lucía afirmó: “Si Portugal no aprueba el aborto está a salvo, pero si lo aprueba, deberá sufrir mucho. Por el pecado de un solo individuo paga la persona responsable, pero por el pecado de una nación paga todo el pueblo. Porque los gobernantes que promulgan leyes inicuas lo hacen en nombre del pueblo que los eligió” (cit. pág. 68)
¿Qué decir cuando en Italia la ley del divorcio es aprobada por la inercia y el silencio de Paulo VI? Y sobre todo, ¿qué decir de la aprobación de Francisco I de la comunión a los divorciados que insisten en vivir como marido y mujer, de las parejas de hecho y de las parejas homosexuales? Si Portugal en los años setenta debió sufrir mucho por la aprobación de la ley del aborto, ¿qué sucederá al mundo moderno que ha añadido otras innumerables leyes contrarias a la natural y divina? Parecería que el castigo predicho por la Virgen en 1917 está por caer sobre nosotros porque no sólo sucede que el mundo no se ha convertido, sino que él se ha depravado ulteriormente, cuantitativa y cualitativamente.

Una nueva visión interior de 1944
« “El 2 de enero de 1944 […] Lucía tuvo una nueva visión interior: "montañas, ciudades, pueblos y aldeas con sus habitantes son sepultados; el mar, los ríos y las nubes salen de sus límites, desbordándose, inundando y arrastrando consigo en un remolino, casas y personas sin número: es la purificación del mundo por el pecado en el cual está inmerso." » (cit., pp. 70-72).
Algunos de los signos ya los encontramos y si cualquier sacerdote osa hacerlo notar, es castigado sin “misericordia” por el papa Bergoglio (v. P. Giovanni Cavalcoli). Ahora, si el Pastor supremo se ha extraviado y desviado, ¿qué será de la grey? “montañas, ciudades, pueblos y aldeas con sus habitantes son sepultados; el mar, los ríos y las nubes salen de sus límites, desbordándose, inundando y arrastrando consigo en un remolino, casas y personas sin número, es la purificación del mundo por el pecado en el cual está inmerso”. Es triste pero es la realidad que está ante nuestros ojos y que quieren aplastarla como hace Pinocho con el grillo parlante.

Fátima y Amoris laetitia
« “Como ha documentado el cardenal Caffarra, citando una carta que recibió de sor Lucía a principios de 1981 […] en la que escribió: “El choque final entre el Señor y el reino de satanás será sobre la familia y el matrimonio. No tenga miedo, porque quienquiera que trabaje por la santidad del matrimonio y de la familia será siempre combatido y obstaculizado en todas las maneras” » (cit., p. 127).
“Ha sido significativa, de parte de una autoridad vaticana como el cardenal Amato, que ciertamente ha tenido acceso a todo el expediente de sor Lucía, la actualización del tercer Secreto a los tiempos del papa Bergoglio” (cit., p. 113).
Todos saben que está en curso un áspero debate en el ambiente eclesial, que ve en contraposición una parte del Colegio cardenalicio (entre los cuales el cardenal Caffarra) y del Cuerpo episcopal con Francisco I, el cual con su Exortación Amoris laetitia (19. III. 2016) ha afectado la doctrina católica sobre todo en cuanto al Sacramento del Matrimonio, así como el de la Confesión y Eucaristía, y ha infligido a la familia, ya devastada, un golpe que sin la ayuda de la omnipotencia divina, sería mortal.
Así que es verosímil pensar en “la actualización del tercer Secreto a tiempos del papa Bergoglio” (cit., p. 113), por “el choque final entre el Señor y el reino de satanás será sobre la familia y el matrimonio. (cit., p. 127). 

Benedicto XVI a Ingo Dollinger: “Un concilio malo y una misa mala”
“El 15 de mayo de 2016, el sitio www.oneopeterfive.com publicó una noticia proporcionada por el profesor Ingo Dollinger, antiguo amigo personal de Joseph Ratzinger, sobre una conversación que tuvieron entre ellos poco después del año 2000: “Hay más de lo que hemos publicado" dijo Ratzinger, y también dijo a Dollinger que el Secreto publicado es auténtico y que la parte no publicada del Secreto habla de “un concilio malo y una misa mala", que sobrevendrían en un futuro próximo  (cit., pp. 113-114).
No cedamos al compromiso sobre el Vaticano II y el Novus Ordo Missae por causa de una aparente solución canónica cuando se está develando el Secreto de Fátima que habla de “un concilio malo y una misa mala”.

La gran importancia del Rosario
« En la carta del 16 de septiembre de 1970 a la Madre María José Martins, Lucia escribió: “El Rosario es, después de la sagrada liturgia eucarística, la oración que más nos lleva hacia el espíritu los misterios de la fe. […]. ¡Por eso el demonio le ha hecho tanta guerra! ¡Lo peor es que ha logrado burlar y engañar las almas llenas de responsabilidad por los cargos que ocupan! ¡Son ciegos guías de ciegos! Y quieren apoyarse en el concilio » (cit., p. 151).
Muchos malos pastores enseñan a despreciar el Rosario. En nosotros está el hacer lo contrario, como nos ha enseñado la Iglesia y la Virgen nos ha recordado en Fátima, rezando el Santo Rosario todos los días.

La Paz del mundo
En su diario O meu caminho, sor Lucía escribió: “Falta la Paz porque falta la fe, falta la penitencia, falta la plegaria pública, colectiva. Rezad el Rosario todos los días." (cit., p. 152).
En diversas reuniones panecuménicas para orar por la paz (Asís, 1986-2016) faltó la fe porque pusieron todas las religiones y todos los dioses en pie de igualdad, se perdió la penitencia porque hay que estar "contentos y alegres" y se perdió la oración pues el Rosario es obsoleto y preconciliar. Es por esto que las guerras se han multiplicado en el mundo hasta llegar al umbral de una Tercera Guerra Mundial y nuclear (v. Bombardeo americano a Siria, 7 de abril de 2017).

2017, centenario de las apariciones de Fátima
Saverio Gaeta, al igual que muchos otros escritores, hace una comparación entre lo que ocurrió en Francia en el siglo XVIII y lo que ha ocurrido en Portugal en el siglo XX.
El 17 de junio de 1689, Jesús se apareció a Sor Margarita María Alacoque y le dijo que transmitiera al rey Luis XIV cuatro solicitudes de su parte: Introducir el Sagrado Corazón en el escudo de armas real [...].Ni el Rey sol, ni sus sucesores Luis XV y Luis XVI, dieron cumplimiento a esta solicitud: en junio de 1789, a exactamente 100 años desde el pedido, se inició el movimiento revolucionario que condujo a la detención de Luis XVI” (cit., p. 171).
Ahora está claro que la consagración de Rusia pedida por Nuestra Señora en 1917 y que debería haber sido hecha por el Papa junto con todos los obispos del mundo, nunca se ha hecho como Nuestra Señora pidió (con los obispos bajo el Papa y nombrando explícitamente a Rusia). Luego no se puede no pensar en el centenario de Fátima como algo que podría ser el principio de los castigos predichos por la Virgen si el mundo no se convierte.
Muchos esperan este centenario con ansiedad y con confianza, ya que la Virgen ha predicho castigos por los pecados pero también nos ha prometido: “¡Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará!".
Las edades oscuras son también las más hermosas, porque cuando se termina la noche, comienza la aurora y sigue el pleno día. Cuando Jesús murió en la cruz, venció al diablo y redimió el mundo. Hoy en día hay que levantar la cabeza, porque después de pasar por un largo túnel que se volvió completamente oscuro ("tenebrae factae sunt") con Francisco I, en breve se podrá comenzar a "ver las estrellas".

María en nuestro tiempo
“La Sociedad moderna es afligida por una fiebre de renovación que da miedo y está infestada de hombres que se valen de nuestro sufrimiento para construirse el imperio de sus arbitrios, la tiranía de sus vicios, el nido de la lujuria y la rapiña. Nunca el mal había tomado características tan vastas y apocalípticas, nunca se había conocido tanto peligro. De un momento a otro podemos perder no sólo la vida, sino toda la civilización y toda esperanza. Nos parece que el Señor dice "aún no ha llegado mi hora", pero la Inmaculada, la Madre de Dios, la Virgen que es la imagen y la protección de la Iglesia, nos dio, ya en Caná, la prueba de saber y poder obtener el anticipo de la hora de Dios. Y nosotros necesitamos que esta hora venga pronto, sea adelantada, sea hecha inmediata, ya que casi pudiéramos decir: “¡O Madre, ya no podemos más!". Por nuestros pecados nosotros merecemos este derramamiento de sangre, las más despiadadas ejecuciones. Nosotros hemos echado a su Hijo de las escuelas y de los talleres, de los campos y de las ciudades, de las calles y de las casas. Lo hemos expulsados ​​de las mismas iglesias, se prefirió a Barrabás. Es realmente el momento de Barrabás [...]. Con todo eso, confiados en María, sentimos que es la hora de Jesús, la hora de la redención […]. Diga María, como en Caná, “ya no tienen vino”, y lo diga con el mismo poder de intercesión y, si Él vacila, si se niega, venza su vacilación como vence, por piedad maternal, nuestra indignidad. Sea Madre piadosa con nosotros, Madre imperiosa con Él. Que acelere su hora, que es nuestra hora. Nosotros no podemos más, oh María. La humana generación perece si Tú no te mueves. Habla por nosotros, oh silenciosa, habla por nosotros, oh María! (9)
 P. Curzio Nitoglia
***
Notas:
El volumen recorre la entera historia de los cien años de Fatima, detallando cada aspecto relativo a las solicitudes divinas, a las tres partes del Secreto, a la consagración al Corazón Inmaculado de María, a las devociones sugeridas por la Virgen del Rosario. “Emerge un fresco definitivo, que hace también claridad sobre los aspectos problemáticos y sobre las polémicas que últimamente han suscitado dudas e interrogantes acerca de a la publicación integral de los mensajes de la Virgen", (de la cubierta del libro). Respecto al tercer Secreto se pueden leer: Marco Tossati, Il segreto non svelato, (Casale Monferrato, Piemme, 2002) y Antonio Socci, Il quarto segreto di Fatima, (Milano, Rizzoli, 2006).
Juan XXIII, en el Discurso de apertura del concilio (11 de octubre de 1962) dijo: llegan, a veces, a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de algunas personas que […] no ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina; van diciendo que nuestra época, comparada con las pasadas, ha ido empeorando. […].Nos parece justo disentir de tales profetas de calamidades, avezados a anunciar siempre infaustos acontecimientos […]. Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. Il Concilio Vaticano II, EDB, Bologna, IX ed., 1971, p. [39] e p. [47]).
4 Juan Pablo II sobre la Constitución Gaudium et spes  (n. 24, § 4) del Concilio Vaticano II escribió su primera encíclica (1979) ‘Redemptor hominis’ n. 13: “Cristo se ha unido a todo hombre para siempre […].El hombre tal como ha sido «querido» por Dios, tal como Él lo ha «elegido» eternamente, llamado, destinado a la gracia y a la gloria, tal es precisamente «cada» hombre, el hombre «más concreto», el «más real»; éste es el hombre, en toda la plenitud del misterio, del que se ha hecho partícipe en Jesucristo, misterio del cual se hace partícipe cada uno de los cuatro mil millones de hombres vivientes sobre nuestro planeta, desde el momento en que es concebido en el seno de la madre”. La misma doctrina se enseña en su segunda encíclica (1980) "Dives in misericordia" y en su tercera encíclica (1986) 'Dominum et vivificantem'.
Apocatastasi: es la doctrina de Orígenes ( 254) según la cual habrá una purificación y redención universal del mal y del pecado de todas las criaturas, incluso los condenados y los demonios. Fue condenado por el Concilio de Constantinopla, bajo el papa Vigilio (año 553).  
Cfr. J. M. Alonso, De nuevo el Secreto de Fatima, in “Ephemerides mariologicae”, 1982, fasc. L, p. 93.
En cuanto a la "Nueva Misa" de 1969, también llamada la "misa del Concilio", el cardenal Alfredo Ottaviani y Antonio Bacci escribieron en Corpus Christi del mismo año a Pablo VI en la "Carta de Introducción al breve examen crítico del Novus Ordo Missae, que el nuevo Rito representa: “tanto en su conjunto como en sus detalles, una notable desviación de la teología católica de la Misa tal como fue formulada en la sesión 22 del Concilio de Trento”. […]. Siempre los sujetos, en cuyo bienestar se entiende una ley, se demuestra por el contrario nociva, tienen, más que el derecho, el deber de pedir al legislador la derogación de la misma la ley".
Cfr. Brunero Gherardini, Concilio Ecumenico Vaticano II. Un discorso da fare, Frigento, Casa Mariana Editrice, 2009; Id., Tradidi quod et accepi. La Tradizione, vita e giovinezza della Chiesa, Frigento, Casa Mariana Editrice, 2010; Id., Concilio Vaticano II. Il discorso mancato, Torino, Lindau, 2011; Id., Quaecumque dixero vobis. Parola di Dio e Tradizione a confronto con la storia e la teologia, Torino, Lindau, 2011.
9 A. Ottaviani, Il baluardo, Ares, Roma, 1961, pp. 279-283; II ed. Effedieffe, Proceno di Viterbo, 2015.

lunes, 1 de mayo de 2017

EL P. PHILIPPE FRANÇOIS FSSPX: ¡ CLARO Y VALIENTE SERMÓN CONTRA EL ACUERDO !


EL PADRE PHILIPPE FRANÇOIS ES UN ANTIGUO Y DESTACADO SACERDOTE DE LA FSSPX. FUE ORDENADO EN 1975 Y TIENE 69 AÑOS DE EDAD.








"No hay paz posible con la Iglesia conciliar."

"No podemos -non possumus- entrar en una estructura canónica sometiéndonos a una autoridad modernista."

"Es nuestro primer deber con Nuestro Señor y su Santa Iglesia. Nosotros no tenemos derecho de exponernos a hacer la paz con aquellos que los traicionan... es nuestro deber respecto a los fieles que han recurrido a nuestro ministerio. No tenemos el derecho de conducirlos suavemente a los pastos envenenados del Vaticano II."



FUENTE: MPI

Les presentamos la transcripción del sermón pronunciado por el P. Philippe François, en la fiesta de Pascua 2017, el 16 de abril, en el Monasterio de Trévoux. El Padre ejerce la función de capellán de las Pequeñas Hermanas de San Francisco.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Reverendas hermanas,
Estimados hermanos,
Nuestro Señor ha resucitado. Resucitó tal y como Él lo dijo: “Resurrexit sicut dixit”. Y cantaremos al momento del Credo: “Et resurrexit tertia die secundum scripturas – Resucitó al tercer día según las Escrituras”. San Juan nos dice en su primera Epístola: “He aquí la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (Juan 5, 4). Pues si Cristo no resucitó como lo predijo, nuestra fe es vana; pero Él resucitó al tercer día. Sólo Dios es el amo de la vida y de la muerte. Él resucitó, por lo tanto Él es Dios. Y he aquí la prueba de la divinidad de nuestra santa religión. Es el misterio de este día de Pascua, es la alegría del aleluya. Esta debe ser la gracia de la fiesta de Pascua. ¿Qué gracia particular aporta a nuestras almas, como toda fiesta? Pues bien, reforzar nuestra fe en Nuestro Señor Jesucristo, reforzar nuestra fe en el Reino de Nuestro Señor Jesucristo, reforzar nuestra fe en el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Él es verdadero Dios y verdadero Hombre. Porque Él es verdadero Hombre, pudo sufrir y morir. Porque Él es verdadero Dios, Él retomó su vida ofrecida para rescatarnos del infierno eterno. Así Pascua fortalece nuestra fe en Nuestro Señor, el verdadero Rey. Y si nuestra fe en Nuestro Señor es fortificada, por lo mismo se fortifica también nuestra fe en su Esposa única tan amada, la Santa Iglesia católica romana.
Y ésta es muy necesaria en los tiempos de prueba que vivimos.
Hace quince días, como ustedes se enteraron, Roma dio, bajo ciertas condiciones, la jurisdicción a los sacerdotes de la FSSPX para celebrar los matrimonios. Buena noticia me dijo mi zapatero, nos acercamos a la salida del túnel. En realidad, esta jurisdicción nos la da la Iglesia en los principios de derecho que se aplican en tiempos de crisis, en el estado de necesidad en el que nos encontramos. Desde hace casi cincuenta años, los matrimonios celebrados en los Prioratos se de la FSSPX y en la Tradición son válidos. Pero si aceptamos la decisión de Roma, debemos aceptar el nuevo código de derecho canónico y los tribunales conciliares que aplican este nuevo código. Pero este nuevo código destruye el matrimonio. Cambia la definición de matrimonio. Este sacramento ya no tiene como primer fin la procreación y la educación católica de los hijos, sino que pone en primer lugar la ayuda mutua y la armonía entre los esposos. Y esta definición, miren ustedes, ha conducido a declarar nulos decenas de miles de matrimonios desde hace cuarenta años porque, como los esposos ya no se entienden, los jueces eclesiásticos conciliares dicen que no hubo matrimonio. Y estas declaraciones de nulidad de matrimonios que se realizaron válidamente y que se han declarado nulos, se han acelerado por el procedimiento que el mismo papa ha establecido hace un año y medio y que las facilitan todavía más.
Esto fue hace quince días, y antes, hace casi dos años, fue lo de los poderes de confesar dados a los sacerdotes de la Fraternidad como si no los hubieran tenido. Pero estos poderes de confesar válidamente la Iglesia los otorga a sus sacerdotes en la crisis, porque el derecho canónico prevé eso en las circunstancias excepcionales que vivimos: la jurisdicción de suplencia. Mons. Lefebvre nos recordaba frecuentemente uno de los grandes principios del código de derecho canónico de san Pío X: “la salvación de las almas es la suprema ley de la Iglesia”.
Estos dos acontecimientos y otros, nos muestran que un proceso de regularización canónica está en marcha desde Benedicto XVI y con el papa Francisco respecto a la FSSPX, pero también de toda la familia de la Tradición.
Este proceso de regularización canónica actualmente en curso puede compararse con el proceso de encendido de un tronco de leña verde. Cuando lanzamos un tronco de madera verde al fuego, es incapaz de encenderse pues hay un obstáculo: la savia. Cuando ésta sale, el tronco se enciende. Igualmente en nuestro caso, habría un obstáculo al estatuto canónico: la desconfianza recíproca entre el mundo conciliar y nosotros. Los gestos de “benevolencia” de parte del papa tienen el papel de hacer caer este obstáculo. Estos gestos no implican formalmente la dependencia canónica hacia las autoridades romanas. Con el obstáculo de la desconfianza ya caído, nada impedirá la concesión del estatuto definitivo, que es el estatuto de la prelatura personal, en discusión desde hace seis años entre los superiores de la FSSPX y la Santa Sede. Habría entonces un otorgamiento de esta prelatura personal, esta vez con dependencia efectiva de la Santa Sede. Especialmente, el obispo superior de la prelatura personal será nombrado por el papa y también podrá ser removido por el Soberano Pontífice.
Entonces se plantea la pregunta: ¿Podemos entrar en esta estructura canónica?
Para responder a esta pregunta, queridos hermanos, hay que preguntarnos si la situación en Roma ha cambiado a tal punto que podríamos contemplar hoy una solución canónica, cosa que mirábamos como imposible hasta hace poco. Desgraciadamente debemos constatar que nada esencial ha cambiado. Los actos del Papa son cada vez más graves. La acumulación de los escándalos durante los cuatro años de su pontificado nos permite verdaderamente pensar que en él el modernismo se ha hecho carne. La reacción de algunos cardenales conservadores o de prelados, si bien valiente y merecedora de gratitud, no cuestiona los principios de la crisis; al contrario, se aferran siempre al concilio Vaticano II, supuestamente bien interpretado por el papa Benedicto XVI. La actitud de la Santa Sede respecto a lo que es tradicional no es bondadosa, sino que está lejos de eso. La experiencia de los Franciscanos de la Inmaculada nos lo recuerda, así como el tratamiento sufrido por el cardenal Burke y los otros cardenales que se opusieron, en ocasión del sínodo, a la declaración Amoris laetitia. Finalmente, las exigencias de Roma respecto a nosotros siempre son fundamentalmente las mismas. Siempre, incluso si lo piden con menos insistencia, hay que aceptar el concilio con su libertad religiosa, su ecumenismo y su colegialidad.
Entonces, ¿cuáles son precisamente los fundamentos de nuestros anteriores rechazos a un acuerdo con Roma?  Más exactamente, ¿podemos aceptar un acuerdo con una Roma neomodernista? Esta aceptación nos haría entrar en el pluralismo conciliar. Haría callar nuestros ataques contra los errores modernos y pondría nuestra fe en un peligro próximo. En consecuencia, la solución canónica no se puede contemplar más que con una Roma convertida doctrinalmente, la que probaría su conversión actuando en pro del reinado de Nuestro Señor Jesucristo y luchando contra los adversarios de este Reino.
Poniéndonos entre las manos de las autoridades romanas, pondríamos en peligro nuestro bien particular no menos que el bien común de la Iglesia.
Nuestro bien particular primero: pues nosotros somos responsables de nuestra alma y por lo tanto de nuestra fe. Y sin la fe no podremos salvarnos (Hebreos, 11, 6) y nadie puede descargar esta responsabilidad en los otros.
Luego, pondríamos en peligro el bien común de la Iglesia. En efecto, nosotros no somos los amos de la fe en el sentido de que no podemos modificarla a nuestro gusto. La fe es el bien de la Iglesia, pues es por la fe que ella vive de la vida de su divino Esposo. La fe es un bien común no solamente porque es común a todos los católicos, sino también porque es necesaria la colaboración de todos, aunque no en la misma medida, a fin de conservarla. La confirmación los ha hecho soldados de Cristo. Todo cristiano debe estar dispuesto a exponerse para defender la fe. Y el carácter sacerdotal, unido a la misión de la Iglesia, da a los sacerdotes el deber sagrado de predicarla y defenderla públicamente combatiendo al error. Nosotros estamos en la Iglesia militante que es atacada desde todas partes por el error. No levantar públicamente la voz contra éste, es convertirse en su cómplice. Y esto es lo que vivimos en la Tradición, notablemente desde el 2011. En 2011 se renovó el escándalo abominable de Asís y las autoridades de la Fraternidad, desgraciadamente -nosotros lo deploramos- callaron. En 2015 tuvo lugar la inconcebible canonización de Juan Pablo II y las autoridades de la Fraternidad callaron.
Por lo tanto, nos es imposible ahora ponernos, por una solución canónica, en las manos de las autoridades neomodernistas a causa de su neomodernismo. Este es el verdadero obstáculo a nuestro reconocimiento por estas autoridades.
Haciendo esto -nótenlo bien estimados fieles- lejos de cuestionar la autoridad del papa, nosotros estamos convencidos de darle el primero de los servicios, que es el de la verdad. Por nuestras oraciones, suplicamos al Corazón Inmaculado de María obtenerle al Soberano Pontífice la gracia de la conversión doctrinal, a fin de que de nuevo “confirme a sus hermanos en la fe” (Luc. 22, 32). Pues nosotros somos católicos, nosotros somos entonces romanos, somos católicos romanos apegados indefectiblemente a la Sede de Pedro, a la enseñanza infalible de todos los sucesores de Pedro hasta el concilio Vaticano II. Nosotros somos de la Roma eterna, que es enemiga irreconciliable de la Roma neoprotestante y neomodernista. No hay paz posible con la Iglesia conciliar.
Y nosotros oramos también todos los días por los superiores de la FSSPX, para que ellos no caigan en la trampa que le han tendido a nuestra querida Fraternidad. ¡Que ellos reencuentren la prudencia, la intrepidez y la firmeza de Mons. Lefebvre en su combate por Cristo Rey!
Por lo tanto no podemos -non possumus- entrar en una estructura canónica sometiéndonos a una autoridad modernista.
Lo decimos porque es nuestro deber. ¿Cómo es eso?
Es nuestro primer deber con Nuestro Señor y su Santa Iglesia. Nosotros no tenemos derecho de exponernos a hacer la paz con aquellos que los traicionan.
Luego es nuestro deber por nosotros mismos, porque nosotros tenemos que salvar nuestra alma y no podemos salvarnos sin la fe íntegra.
Finalmente es nuestro deber respecto a los fieles que han recurrido a nuestro ministerio. No tenemos el derecho de conducirlos suavemente a los pastos envenenados del Vaticano II.
Mis estimadas hermanas, estimados hermanos: en la tormenta de la confusión actual, debemos permanecer fieles a los principios católicos auténticos y permanecer enraizados en ellos. Y a fin de que ellos sean la luz que nos ilumina y la guía de nuestros pasos, debemos sacar las consecuencias prácticas y aplicarlas rigurosamente en nuestra vida de todos los días y en nuestras actitudes cotidianas. La coherencia y la no contradicción son la consecuencia lógica de la adhesión plena y completa a la Verdad, que es Nuestro Señor Jesucristo. Como decía el Cardenal Pie, la caridad, que es el lazo de la perfección, debe ser dictada y regida por la verdad y es en este espíritu de caridad que debemos actuar.
Entonces en este domingo de Pascua, la hora presente es la hora de la hermosa virtud de la esperanza, pues nosotros vemos, tal vez con más lucidez, la insuficiencia de los medios humanos. Pero Nuestro Señor sale hoy de la tumba, como ayer, ¡y con Él su Iglesia!
Que la Santísima Virgen María, que Nuestra Señora de la Santa Esperanza, que sola, en la mañana de Pascua, supo conservar la esperanza; que la Santísima Virgen María mantenga también en nuestro corazón la divina esperanza, la Santa Esperanza, la que agrada a Dios, la que no será decepcionada por toda la eternidad.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Así Sea.